Cápsulas de Discipulado

caps de discipEL DISCIPULADO CRISTIANO EN LA TRADICIÓN WESLEYANA.

LA GRACIA; UNA TEOLOGÍA PRÁCTICA DEL CORAZÓN Y DE LA VIDA.

 LA FE Y LAS OBRAS: Una aportación importante de Wesley al debate teológico del siglo XVIII era la manera en que él entendía la relación de la salvación con las buenas obras. La posición católica romana decía que los seres humanos participan en el acto de la salvación por medio de buenas obras; doctrina que a veces se interpretaba que la salvación es solo por obras. La posición calvinista, luterana y morava decían que la salvación es solamente por fe. Algunas personas fueron tan radicales en esta posición doctrinal hasta decir que las buenas obras y la práctica de los medios de gracias eran un tropiezo para la fe. Otros decían que al estar libres de la justicia, por la fe en Cristo, no había ninguna necesidad de obedecer la ley haciendo buenas obras. Así cayeron en el peligro de fomentar el descuido de la vida moral. Los calvinistas predicaron que solamente los elegidos serían salvos. Esta doctrina rechazaba la libre acción del ser humano para responder a Dios y al don de su gracia. Wesley creía que la gracia no provee una dispensación para no practicar la santidad (el discipulado bíblico), sino que sirve para capacitar a la persona para ejercitar la santidad.  

Juan Wesley decía que la persona es salva por fe. Sin embargo, si es salva, responde al amor de Dios haciendo buenas obras. Decía eso porque creía que la gracia de Dios es capaz de cambiar la naturaleza pecaminosa del hombre, y que la persona es capacitada para practicar el bien y evitar el mal.

La gracia es eficaz para cambiar a la persona, su conducta y sus actitudes. En fin, la gracia es eficaz para producir cambios visibles en la persona. Además, Wesley decía que las buenas obras son necesarias para mantener una buena relación con Dios, y crecer en la fe. Para evitar perder la fe, el creyente debe ser cuidadoso en no pasar por alto las oportunidades de hacer el bien. Al contrario, debe fortalecer su fe usándola para hacer buenas obras. No es el poder de la fe lo que produce las buenas obras, sino el Espíritu Santo que obra a través del creyente.

Mientras más se somete el creyente a ser utilizado como un instrumento de honra para Dios, mientras más ejercite la fe personal, la relación del creyente con Dios se fortalece. Las buenas obras son tanto el fruto de la renovación por la gracia, como un medio de avanzar y perfeccionar la santificación de la persona que ha sido justificada por fe y ser salva por fe.

Para avanzar en la “Entera Santificación”, no es necesario retirarse del mundo para practicar la santidad. (En la oración intercesora de Jesús por su discípulos, (oro así Juan 17:15 “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal; v17 “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad). La gracia es un medio divino disponible para todos, sin importar donde se encuentre la persona, la clase social a que pertenezca o la posición que tenga. Los hijos de Dios pueden practicar su discipulado cristiano en medio de la vida diaria, dondequiera que estén.

COMENTARIO DEL HERMANO CUAU: En mi caminar con Dios como discípulo de Jesús, en los últimos treinta y un años, Dios me ha revelado a través de su Palabra, principios de vida, que me mantienen en el Camino, fortalecen mi fe al seguir creciendo en la gracia de mi Dios y Señor Jesucristo, estoy conectado en el mismo canal al meditar en su Palabra y orar con fe diariamente, y avanzo en el proceso de la entera santificación, para llegar a ser como mi Maestro de maestros, en carácter y personalidad, a través de un estilo de vida que solo le agrade a Dios. Les comparto texto bíblico de la meta del discipulado: 2Timotep 2:21 “Así que, si alguno se limpia de estas cosas (vv 14-20), será instrumento para honra, santificado,  útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.” A través de mi formación y capacitación como discípulo de Jesús, he experimentado en mi vida la “Gracia admirable de Dios”, que a mi pecador salvó.

FE EN ACCIÓN: Querido hermano(a) atrévete a ser un discípulo de Jesús para experimentar la nueva vida en Cristo y llegues a ser la persona que Cristo pueda usar para sus más nobles propósitos (La gran Comisión). No se conforme con menos que con lo mejor que nuestro Dios y Señor desea para sus hijos y deje que Dios lo use como un instrumento de su voluntad.

DECLARACIÓN DEL HERMANO CUAU: La fuerza más poderosa de todo discípulo de Jesús es, el andar día con día, tomado de las manos de su Dios y Señor, haciendo su voluntad, que es buena, agradable y perfecta.

  • Selecciones del Manual de Estudio Introductorio sobre

El Discipulado Cristiano en la Tradición Wesleyana,

de Hispanic Ministries,

y mi experiencia con Dios en el ministerio discipular. 

Hno. Cuau.

cuau