Amas de Casa Cristianas

amas-de-casasUN AÑO NUEVO CON PROPÓSITO

El fin de un año ha llegado, el comienzo de un nuevo año está aquí. Muy probablemente ya tienes un calendario en tu oficina, en tu cocina o en alguna pared de tu hogar. Tal vez tu nuevo calendario ya se empezó a llenar de actividades por hacer. Es muy emocionante comenzar un nuevo año, tanto así que nos gusta celebrar su llegada. Nos deseamos unos a otros un “Próspero Año Nuevo” con un gran abrazo y un sentir genuino. En el mundo secular existen tradiciones supersticiosas que invitan a los participantes a llevarlas a cabo pues de no ser así el año nuevo no será exitoso o los deseos de las personas no se verán cumplidos. Éste tipo de tradiciones crea un cierto temor en las personas de inclusive pensar que pudieran tener un año desastroso. En cambio los evangélicos decidimos al inicio de cada año poner nuestra confianza, esperanzas, aspiraciones, peticiones y nuestro futuro en las manos de Dios, pues Él tiene cuidado de nosotros. ¡Es hermoso vivir en esta libertad de espíritu! Vivimos libres de oscuras interpretaciones del futuro. Vivimos libres de una esclavitud de supersticiones. Simplemente no hay temor ni ansiedad en nosotros. Con Dios y por fe, vemos el comienzo de un año como un libro lleno de páginas blancas listas para ser escritas por la mano de Dios. Cada página es una oportunidad que tenemos para darle al Autor del Tiempo y de la Vida nuestra disponibilidad de servirle a Él con nuestras vidas, en el rol de madres y esposas que se nos ha confiado.

De igual manera, existen los llamados “Propósitos de Año Nuevo”. Es el tiempo en que muchos se proponen metas a sí mismos para mejorar en alguna área de sus vidas durante el año que inicia. En la mayoría de los casos, a las personas se les hace difícil mantener y lograr sus propósitos. La razón de esto pudiera ser que se pierde el enfoque al haber distracciones que nos hacen olvidarnos de esas prioridades. Otra razón pudiera ser el hecho de que los propósitos no sean realistas y por lo mismo sean inalcanzables. Y por último, la razón pudiera ser muy sencilla y que trae algo de descontento: la falta de disciplina.

Tener propósitos de año nuevo es bueno para nosotras.  Esto nos da la oportunidad de reconocer que necesitamos mejorar o que necesitamos hacer algunos cambios en nuestra vida. Debemos enfocarnos en una o dos metas por completar, para no sentir la frustración de no completar ninguna o dejarlas todas a medias. Hay un propósito de Año Nuevo al que quiero invitar a mis hermanas en Cristo y lectoras a alcanzar. Es un Plan a seguir que transformará y mejorará no sólo nuestras vidas, pero la de los seres que viven a nuestro alrededor. Es un Plan realista. Es un Plan que en algunas ocasiones te desafiará. En otras ocasiones sentirás que las fuerzas te faltarán para seguir cumpliendo este Plan. Hermana, amiga y lectora, no te quiero desanimar de antemano, sino más bien quiero que arranquemos este Plan preparadas para luchar contra lo que se nos antepone. La palabra de Dios nos dice en el Salmo 138:3 “El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma.” Entonces, tendremos los recursos necesarios a nuestra disposición para que continuamente sigamos avanzando a completar este Plan.

Este Plan se llama “Viviendo en el fruto del Espíritu”. De la manera en que es necesario que un árbol reciba nutrientes a través de su raíz para que éste pueda dar fruto, así también este Plan tendrá el propósito de trabajar en la raíz de tu corazón para que pueda producir el fruto del Espíritu Santo. Y así como el pecado del ‘hombre’ (refiriéndonos a todo ser humano) nace primero en el corazón antes de ser llevado a cabo (Mateo 15:19), así también el fruto del Espíritu debe nacer en el corazón de nosotras para que posteriormente su fruto sea visible (Gálatas 6:8). Si notamos, la Biblia dice en Gálatas 5:22 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza…”, mencionando en singular  “el fruto”, lo cual da a entender lo que el Espíritu de Cristo ‘produce’ en el corazón del creyente. Es necesario entender que el fruto del Espíritu es la vida cristiana del creyente y la actitud del corazón de los que siguen el ejemplo de Cristo Jesús. En los 8 años que he gozado de la maternidad he aprendido cuán necesario es para nosotras las madres reflejar el carácter de Cristo a nuestros hijos. Nuestros hijos son las almas en las que tenemos mayor influencia. Es bueno e importante para el carácter de nuestros hijos ir a la iglesia los domingos. Pero si en el hogar el carácter de Cristo no es visto, practicado y enseñado, entonces nuestro trabajo como madres será incompleto y nuestros hijos no tendrán el fundamento de la vida cristiana. Es de suma importancia considerar que en el Reino de los Cielos no podemos conformarnos con ser madres mediocres. Ser madre es un gran privilegio que viene con grandes responsabilidades. Podemos ver que el mundo está en declive y no podemos conformarnos en ejercer un trabajo a medias con nuestros hijos. ¡El mundo necesita de nuestros hijos! ¡Y nuestros hijos necesitan de nosotras, sus mamás! ¿Cómo transformarán el mundo nuestros hijos si ellos no cuentan con la influencia de madres transformadas viviendo según el carácter de Cristo de manera diaria?

Por este motivo, les propongo a mis hermanas y amigas lectoras, que empecemos a practicar el fruto del Espíritu de una forma gradual, enfocada, consciente, consistente y creciente. Por ejemplo, en el mes de enero, todas las que deseen seguir este Plan como propósito de año nuevo, enfocaremos nuestra energía en crecer en el primer fruto que se menciona en Gálatas 5:22 que es el Amor hacia nuestros hijos, esposo y prójimos. En el mes de febrero, enfocaremos nuestra energía en el segundo fruto que es el Gozo, sin dejar de practicar el Amor. Luego, en el mes de marzo enfocaremos nuestra energía en el tercer fruto que es la Paz, sin dejar a un lado la práctica del Amor y el Gozo. Y así sucesivamente, mes a mes, estudiaremos, practicaremos y aprenderemos de todos los frutos del Espíritu en el transcurso del año 2017. Mes a mes nos acercaremos mas a Dios en oración, pidiéndole que él nos llene de su Santo Espíritu y nos de su fortaleza cuando sintamos que nos faltan las fuerzas para seguir adelante con este Plan. Jesucristo nos ha dado su promesa en Lucas 11:13 “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”

En seguida les ofreceré el primer paso que estaremos tomando juntas desde el inicio de enero 2017 hasta la fecha de la siguiente edición de El Evangelista Mexicano que corresponde a Enero 15, 2017, en el cual ofreceré el segundo paso de la práctica del fruto del Amor. La Biblia describe en 1era. Corintios 13:5 que el “amor no guarda rencor”. El Amor siempre ofrece perdón y sin perdón no hay amor.  Empezaremos el año perdonando a todas aquellas personas que nos han ofendido en todas las maneras posibles. Tal vez la primer persona que necesitas perdonar es a tu esposo, o a tu hermana(o), o a tu suegra, o tal vez a algún tío(a), o a alguien en tu lugar de trabajo. Tú sabes en tu corazón a qué personas va a perdonarles sus ofensas. Estarás practicando el perdón como una manera de extender el amor de Cristo hacia los que te han ofendido. Probablemente ése dolor en tu corazón causado por esa(s) persona(s) que necesitas perdonar, lleva mucho tiempo en tu corazón. Se te hace difícil perdonar al instante la ofensa que has estado cargando en tu alma por tanto tiempo. Esa ofensa ha producido amargura en tu corazón en contra de esa persona. Es tiempo de deshacerte de esa carga que llevas arrastrando espiritualmente y que no te deja vivir en libertad. Dios te ama y eres una mujer valiosa para él. Nuestro Padre Celestial desea que vivamos ligeras de carga y el negarnos a perdonar a aquellos que nos han ofendido nos hace sentirnos pesadas de espíritu.  No podemos experimentar la libertad que Dios nos ofrece si nosotras no ofrecemos el Amor de Cristo a través del perdón. Este proceso del perdón podrá tomarnos algunos días en resolver. Debemos pedir la ayuda diaria del Espíritu Santo en toda humildad y aceptando asimismo el perdón de Dios. La ausencia del perdón es también la presencia del orgullo. En tener a ambos en nuestras vidas, obstruye el trabajo del Espíritu Santo en nosotras. Por este motivo, debemos desechar todo tipo de rencor si queremos ser mamás que ayudan a sus hijos a perdonar a los que les ofenden. Yo confío que nuestro Padre celestial será tu guía en este Plan que hemos emprendido, enseñándote a vivir una vida de amor y de perdón.

Dice la Biblia en 1era. Corintios 13:7 que el amor “todo lo cree”. Tal vez tú eres una persona que perdona de una manera fácil las ofensas de otros, pero eres pronta en juzgar a los demás. Tu reto de este tiempo será que cada vez que estés con alguna persona, ya sea miembro de tu familia, algún conocido o un extraño, tu primera reacción debe ser el pensar bien de esa persona, encontrando en ella algo que admirar para luego ofrecerle una palabra de halago y/o de aliento. Debes poner a un lado todos sus defectos y fallas que han tenido. Tristemente, esta actitud de amor y aceptación está lejos de ser tenida por muchas de nosotras. Ver a las personas a través de los ojos puros y amorosos de Dios de una manera constante es una transformación que no puede ser perfeccionada en tan solo en algunas días. El deshacernos de una mente que critica en todo tiempo requiere una continua reprogramación de nuestra mente y espíritu guiada por el Espíritu Santo a través de la oración y de la práctica con propósito.

¡Oremos unas por otras!

Aquí les dejo estos versículos bíblicos de inspiración para completar la primera fase del fruto del Amor:

Colosenses 3:13,14 “Soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad.…”

 

Gálatas 5:14 “Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.”

Filipenses 4:8 “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”

2 Corintios 4:16 “Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día.”

¡LES DESEO UN FELIZ AÑO 2017, VIVIENDO EN EL FRUTO DEL ESPIRITU!

Su hermana en Cristo

C.P. Saraí Trnjik

sarai-trnjik

3 comentarios sobre “Amas de Casa Cristianas

  1. Felicidades, hermana muy acertado post, extensivo a todos herman@s de la INMAR mexico deseandoles un feliz año 2017! Desde Guatemala!

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    1. ¡Dios le bendiga Hno. Edgar!
      Es un gozo saber que tenemos hermanos en la fe en Guatemala. ¡Reciba nuestros saludos desde Canadá.! Le doy gracias a Dios por este órgano oficial de la I. Metodista de México, que logra conectar a hermanos de la fe de diferentes partes del mundo. Podemos estudiar la Palabra de Dios estando en sintonía con el Espíritu y en un mismo sentir, sin importar el lugar en donde nos encontremos.
      ¡Bendito sea el Señor por esto!

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