Amas de Casa Cristianas

amas-de-casaCOMO ENTRISTECIDOS, MAS SIEMPRE GOZOSOS 

Hoy le decimos adiós al primer mes del año 2017. En tan sólo este corto tiempo, México ha sufrido diversos tipos de tribulaciones que han estado afectando negativamente a las familias mexicanas en el ámbito económico, social y cultural. No es mi objetivo mencionar cada una de ellas, pero estaré tocando más adelante en este escrito el tema de un acontecimiento que ocurrió este mes y que sacudió no sólo a México, sino a todos los mexicanos que vivimos en el extranjero y que seguimos de cerca el curso de nuestro amado, jamás olvidado, México.

Aquí, en frente de la computadora de mi casa, y ante la imagen de un país en dolor, me encontraba con el dilema personal de escribir sobre el Gozo, que es la segunda característica del fruto del Espíritu Santo. Después de haber escrito durante el mes de enero respecto al Amor y el perdón, y siguiendo con nuestro Plan de Vivir en el Espíritu en este nuevo año, era preciso hablar del gozo de Cristo aunque al principio no entendía cómo hacerlo. Fue en este momento en que pensé que si alguien sufrió desprecios, humillación, contiendas, dolor (físico y emocional) y rechazo, fue Cristo Jesús, ¡nuestro Salvador! Hago referencia al siguiente pasaje bíblico: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el GOZO puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.” (Hebreos 12:2). Y Jesucristo mismo habló de un Gozo del cual pedía al Padre Celestial que tuviéramos nosotros, diciendo: “Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos” (Juan 17:13).

Creo que como hijas de Dios y como responsables del bienestar emocional y espiritual de nuestro hogar, debemos entender lo que el gozo de Cristo es. Al igual que reflexionamos sobre el amor durante este mes de enero, el gozo de Cristo es también espiritual y es un estado de la mente y el alma que va más allá de nuestro entendimiento. Es también necesario saber lo que este gozo no es para poder percibir la esencia de lo que el gozo del Señor es. Este gozo no es el mismo que describen los comerciales de televisión, en donde se nos dice que seremos felices si adquirimos los productos y servicios que nos tratan de vender. Cuando adquieres un auto nuevo, o cuando a tu esposo le dan el ascenso de trabajo que él tanto quería, o cuando tus hijos obtienen perfectas calificaciones en la escuela sentimos una gran felicidad y satisfacción, pero ese sentir no es el gozo de Cristo. Podemos darle gracias a Dios por estos regalos con mucha alegría, pero aún así, el gozo de Cristo es un sentir diferente que tristemente a menudo es confundido y dado por algo que proviene de recibir bienes materiales y satisfacciones terrenales.

Amigas y hermanas en Cristo, tener y vivir en el gozo de Cristo, es una experiencia que solamente las almas que son salvas pueden sentir. Este gozo no proviene de ninguna fuente terrenal, porque sólo puede ser recibido de y dado por Cristo Jesús, según el versículo de Juan 17:13 que acabamos de leer. Salmos 16:11 también describe en donde se encuentra ese gozo, “Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre”. En realidad, no hay palabras que describan con exactitud el sentir de este gozo en el alma. Hay un canto muy conocido por el pueblo evangélico que lleva esta letra “Este gozo que yo siento en mi alma, solo Cristo me lo pudo dar”. El autor de este canto tan sencillo pero de un significado mayor, debió haber experimentado el gozo del Señor de una manera tal que supo ver la gran diferencia entre una felicidad pasajera y terrenal y un gozo asombroso, arrebatador, profundo y divino. Cuando esa persona le entregó su corazón a Cristo Jesús, el gozo del Señor fue la primera experiencia redentora que debió haber experimentado.

Jesucristo nos reveló un gozo que es ‘fuera de este mundo’ en la parábola de la oveja perdida al mencionar la manera en que el cielo responde cuando un pecador se arrepiente, “y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento. (Lucas 15:6,7). Así es, amigas, ¡este gozo es un gozo celestial! Dios, en su gran misericordia, nos ha dado el privilegio de experimentar el mismo gozo que se vive en el cielo el cual es fuera de este mundo. Este sentir es el regalo de Dios para sus hijos adoptivos como señal de que hemos sido salvos de la muerte eterna y espiritual. El gozo del Señor es la esperanza de vida eterna. ¡El gozo de tu salvación, mis hermanas en Cristo, debe reflejarse en sus rostros de manera inevitable!, porque es un gozo ajeno a este mundo. Las personas a tu alrededor que no conocen a Cristo como su Salvador personal deben sentirse perplejas al ver este gozo de Cristo en ti, y si no lo están entonces pregúntate a ti misma si realmente tienes el gozo del Señor en ti. Pregúntate qué es lo que ha pasado con el gozo que un día experimentaste cuando viniste a los pies de Cristo Jesús.

Confirmamos en el pasaje bíblico de Hechos 8:4-6,8, que este gozo del Señor se manifiesta en nuestras vidas cuando aceptamos la verdad del Evangelio de Cristo Jesús: “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio. Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía… así que había gran gozo en aquella ciudad.” Asimismo, en Hechos 13:48-49,52, la Biblia nos revela una vez más que este gozo inigualable lo viven aquellos que han recibido la Palabra de Dios en sus corazones: “Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia… Y los discípulos estaban llenos de gozo y del Espíritu Santo.”

Entonces, amiga y lectora, ¿tienes tú este gozo celestial en ti? ¿Vives la realidad del Evangelio de Cristo Jesús en tu vida? Piensa en esto: Cada día que Dios te concede vida en este mundo es bajo la gracia de la Salvación que él te ha dado. Y cada día que vives en Su salvación es un día en que tu vida abunda del gozo de Cristo porque su Espíritu lo produce en tí. El apóstol Pablo nos dice en 1era. de Tesalonicenses 5:16 que estemos “siempre gozosos”. Dios desea que no olvidemos tan grande regalo de salvación y que no lo descuidemos. Cuando vivimos día a día con gratitud en nuestro corazón apreciando tan grande gracia, entonces estaremos siempre gozosas por la esperanza que tenemos de estar con Cristo un día, “a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso” (1era Pedro 1:8).

Si tu cuentas con este gozo en tu corazón, y día a día se renueva en ti, entonces cuídalo y sé protectora de este gozo santo, no dejándolo ir porque podrías caer en la situación de la parábola del sembrador que Jesús enseñó en Mateo 13:20,21 “Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.” Es así como puedes caer en el peligro que después de haber recibido con gozo la Palabra en el sermón del domingo en la iglesia o en el estudio bíblico del que eres parte, te olvides de ponerla por práctica impidiendo tu propio crecimiento espiritual, y te encuentres sin estar preparada para el día en que tu fe sea probada. ¡Cuida tu gozo, no lo sueltes!

La Palabra de Dios también nos enseña que el gozo del Señor nos ayuda a atravesar diferentes pruebas y aflicciones en nuestra vida. Sí, en la vida atravesamos por diferentes tipos de dolor y sufrimiento. Cada una de ustedes, amigas y hermanas en Cristo, carga con un problema, preocupación o temor que sólo es conocido para ti y Dios. A menudo le pides a Dios que lo remueva o que te ayude a vencerlo y superarlo. Ten fe, Dios te dice en 1 Pedro 4:12-13 que te goces en tus padecimientos porque es un privilegio compartir con Cristo lo que él ya padeció. Porque cuando veas cara a cara a tu Salvador en su gloria, entonces sabrás que no atravesaste este mundo y sus pesares sola, ¡y ante esta revelación tu gozo será engrandecido! ¡Aleluya¡ Al final de tu vida, tu galardón será un gozo inefable. Y Dios desea que esto sea tu enfoque mientras moras aquí en la tierra. “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.” (1 Pedro 4:12-13)

En este mes de enero, aconteció un suceso en la Ciudad de Monterrey, Nuevo León, que perturbó la paz no sólo de esta ciudad sino de todo el país. Lo que ocurrió hace algunos días jamás había tomado lugar en nuestro país. Un joven adolescente entró a su lugar de clases portando un arma de fuego y a sangre fría les disparó a su maestra y a compañeros de su misma aula. Con la ayuda de Dios y de muchas oraciones, estas personas inocentes han estado en recuperación en el hospital desde entonces.

Pero ustedes, amigas y hermanas en la fe, se estarán preguntando cómo este horrible acontecimiento tiene relevancia con el tema del gozo del Señor. Bueno, es aquí, en donde vimos caos, sufrimiento, inseguridad y un gran temor por nuestros hijos que están en las escuelas. Es aquí donde quiero mencionar el testimonio de una familia cristiana evangélica y metodista, que se congrega y sirve fielmente en una de nuestras iglesias metodistas del área metropolitana de Monterrey; que vivió este terrible suceso muy de cerca. No menciono nombres para respetar su privacidad, sin embargo yo relato esto con el permiso de ellos. La madre dentro de esta familia es amiga mía. El hijo varón de este matrimonio, quien estudia en el colegio en donde se suscitó este hecho terrorífico, fue testigo directo de lo que pasó ese día pues él estaba en ese salón. Su vida fue protegida por Dios. Sin embargo, no podemos siquiera imaginar el trauma y el shock emocional y psicológico que quedó en él y en los demás compañeros que presenciaron este asalto a la humanidad, de los cuales se siguen recuperando. A pesar de esto, esta familia metodista ha demostrado con su testimonio tener un gozo indescriptible en medio de una gran tormenta. Ese gozo es maduro, santo y espiritual que actúa en compasión y oración por todas las personas que se vieron afectadas directa e indirectamente por este triste y desafortunado suceso. Esta familia ha aceptado con virtud lo que pasó ese día. Y en ellos se cumple la palabra de Dios que dice en Hebreos 10:34b “y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos.”

Esta familia es un gran ejemplo de lo que el gozo de Cristo puede hacer en tu vida y en la de tu familia. Hablo de un gozo que el mundo no entiende. Es un gozo que transforma tus tribulaciones por un propósito mejor. Es un gozo que abunda y existe a pesar de los problemas y aflicciones en tu vida. Es un gozo que se mueve y que actúa para el beneficio de los demás. No es estático ni se paraliza. Es un gozo que con el tiempo, sin haberlo dejado ir, produce la paciencia y la fortaleza para enfrentar y pasar con gracia las pruebas de nuestra fe. Esto dice la Biblia al respecto: “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”. (Santiago 1:2-4 2). Yo bendigo y doy gracias a Dios por la vida y ejemplo de esta familia. Por el testimonio que los padres le dan a sus dos hijos. Yo me gozo solo de ver que ellos poseen una visión celestial y eterna. Y ante todo, ¡el gozo de Cristo se refleja en sus rostros! ¡Bendito sea el Señor por ello! Pero te pido como familia en la fe que somos todas, que hagas una oración por esta familia para que Dios continúe sanando toda herida emocional y/o psicológica que haya dejado esta gran adversidad.

Amigas en Cristo, el gozo del Señor es verdadero y trasciende nuestra realidad terrenal. No olvidemos que con Cristo tenemos una provisión eterna de gozo que podemos ir disfrutando desde hoy y desde aquí, nuestra morada temporal. ¿Deseas volver al gozo del Cristo y no sabes cómo hacerlo? Te invito a reflexionar durante todo el mes de febrero en este gozo duradero. Busca a Dios en la meditación de su Palabra y en la oración. Reconoce que has dejado ir el gozo de tu salvación y pide perdón a Dios de manera humilde. Hay un relato en las Escrituras en el libro de Nehemías en el capítulo 8, en donde se nos narra que los Israelitas habían regresado a Jerusalén después de que Nehemías había terminado de restaurar los muros y las puertas de Jerusalén que habían sido destruidas. Todos los israelitas que habían llegado fueron convocados a una asamblea, y cuando estuvieron todos reunidos, Esdras el sacerdote y escriba, abrió y leyó en voz alta la Ley de Moisés. Cuando ellos escucharon y entendieron lo que la ley de Moisés decía comenzaron a llorar, porque reconocieron que le habían fallado a Dios de muchas maneras. Se sintieron no merecedores de los favores de Dios. Hubo tal arrepentimiento en ellos que lloraban al oír las palabras de la Ley. Nehemías, al ver el gemido de ellos, les dijo “no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza”, y luego dice la Biblia que “todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.”

Al igual que los israelitas, dejemos que la verdad y el poder de la Palabra penetren lo más profundo de nuestro corazón para que nos redarguya de todo pecado, para que nuestro entendimiento sea transformado. Al hacer esto, el Espíritu de Cristo Jesús te llevará al arrepentimiento de tus pecados. Como los Israelitas, sentirás tristeza por tus pecados. Pero Cristo Jesús convertirá tu tristeza en gozo. Y el gozo de él en tu vida será la señal de que le perteneces a él. ¡Que el gozo del Señor sea tu fuerza!

Palabras de Jesús:

“Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”.

Juan 15:11

Su hermana en Cristo,

C.P. Sarai Trnjik

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