Amas de Casa Cristianas

amas de casaLA BENIGNIDAD – PARTE 2 

LA PRUEBA DE AMOR

Lectoras, amigas y hermanas en la fe, Dios nos ha enseñado a través de su Hijo Jesucristo que la Benignidad debe ser practicada por todo creyente de manera intencional y genuina. La Biblia nos alienta a demostrar el amor de Dios “no de palabra, sino en hecho y en verdad” (1 Juan 3:18).

El apóstol Juan, quien es conocido también como el Discípulo del Amor, nos reta con una pregunta sobre la verdadera Prueba de Amor, diciendo, “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?” (1 Juan 3:17). La prueba de que el amor de Dios está en ti es saber Dar. Dar de nuestro tiempo, dar de nuestro esfuerzo, dar de nuestro bolsillo, dar de nuestra cocina, dar de la Palabra de Dios, sencillamente, dar de los talentos que Dios te ha dado.

Cuando yo era soltera, vivía con mis papás en la ciudad de Monterrey, México. La casa que habitamos en aquel tiempo se encontraba muy cerca del centro de la ciudad. En varias ocasiones durante la semana pasaban personas de bajos recursos tocando la puerta de nuestro hogar pidiendo ayuda monetaria. Mi mamá siempre les abría la puerta y los escuchaba. Ella casi siempre les decía esto: “Ahorita no tengo dinero, pero por favor espéreme aquí. Enseguida le hago un sandwich o unos taquitos.” Y recuerdo que ella dejaba de hacer lo que estaba haciendo en la casa y apartaba tiempo (hacía una pausa en su día) para preparar alimentos a los necesitados que venían a nuestra puerta. Jamás olvidaré lo que muchas veces ella hizo por el necesitado. A la manera de ella y cómo Dios le puso en su corazón dar, no dejaba que el hambriento se fuera con hambre de su casa. La prueba del amor de Dios en ella se manifiesta en el dar.

De la misma manera, la benignidad del Espíritu de Cristo fluye a través de nosotras en el dar. Él mismo nos reveló que está lleno de compasión por aquellos que necesitan el pan de cada día, por aquellos que necesitan misericordia, por aquellos que necesitan consuelo, y por aquellos que necesitan gracia para perdón de pecados. Notemos cómo su compasión siempre fue seguida de la acción de dar al proveer lo que faltaba según la necesidad.

La Palabra de Dios en Gálatas 5:10 dice: “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe.” Hay un pan de plátano que cuando la ocasión se presenta lo preparo como obsequio para personas de la iglesia que se encuentran en enfermedad, o decaídas en espíritu porque han perdido a un ser querido. Es increíble lo que este detalle hace por las personas. Algo tan sencillo alegra el alma del triste y del enfermo, trae sanidad al alma por un instante. El hecho de haber tomado mi tiempo en prepararlo, además de ser una pan con sabor delicioso, es de gran significado para la persona que lo recibe. En mi corazón quisiera hacer más actos de amor, pero sé que a su debido tiempo cuando mi bebé crezca y tenga yo más tiempo para dar, Dios hará su obra en mí. ¡En él confío!

Amigas lectoras, hay múltiples maneras de llevar la Benignidad de Cristo al necesitado. Pídele a Dios en oración que te muestre específicamente a personas que necesitan de él. Pídele que haga de ti un instrumento para suplir esas necesidades. Somos los pies, las manos, la cabeza de Cristo aquí en la Tierra. Usa las habilidades y talentos que Dios te dio para traer honra a él. Sé intencional al dar. Planea, administra y aparta tiempo, da del amor de Dios en ti.

Si la Prueba de Amor está en el dar, mi hermana en Cristo, ¿Estás dispuesta a dar y a poner en acción el amor de Dios en ti? Si necesitas una idea, abajo encontrarás la receta del Pan de Plátano. ¡Es muy sencillo de preparar y agradable a todo paladar! Oro para que Dios use tu vida, tus talentos y tu disposición para llevar su gran amor y compasión a los necesitados. Que la Benignidad del Espíritu de Cristo sea fructífera en ti. Amen.

Hebreos 10:24:

“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras”.

Pan de Plátano

Ingredientes:

¼ de taza de mantequilla o margarina blanda

¾ de taza de azúcar morena

2 huevos

1 taza de puré de plátano (3 medianos aprox.)

2 tazas de harina integral o blanca

1 cucharadita de bicarbonato de sodio

½ cucharadita de polvo para hornear

½ cucharadita de sal

1 cucharadita de canela en polvo

1 pizca de clavo molido

3/4 de taza de chispas de chocolate

Instrucciones:

Calentar el horno a 180 C. 

En un recipiente hondo, acremar (con una espátula de silicón o plástico) la mantequilla juntamente con el azúcar morena. Luego agrega los huevos, uno a la vez, batiendo hasta que la mezcla quede con una textura suave. En seguida vierte el puré de plátano y mezclarlo todo junto.

En otro recipiente hondo mezcla bien todos los ingredientes secos y agregarlos a la mezcla líquida, mezclando cuidadosamente sólo hasta que apenas se hayan integrado los ingredientes. Tener cuidado de no sobremezclar. Transferir la mezcla a un molde de barra de pan (23 x 12 x 7 cm. aprox.) que haya sido previamente engrasado con mantequilla.

Hornear por alrededor de 1 hora hasta que al insertar un palillo en el pan éste salga limpio. Después de sacar el pan de plátano del horno, déjalo reposar por 10 minutos antes de sacarlo del molde. Una vez sacado del molde continua dejándolo reposar a temperatura ambiente. Lo puedes envolver en cobertura de plástico y decorarlo para regalar envolviendo un listón decorativo alrededor y formando un lindo moño. Por último, ponlo sobre una base firme para que no se vaya a desmoronar el pan.

Su hermana en Cristo,

C.P. Saraí Trnjik

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2 comentarios sobre “Amas de Casa Cristianas

  1. Sarai: Gracias por el artículo, tan edificante, y por la receta del pan de plátano. Cuando estaba leyendo el artículo y mencionaste la receta, pensé en buscar una semejante por internet; pero ¡qué bien que la compartiste!.
    Y estoy de acuerdo contigo: el dar es una conducta que Dios nos permite desarrollar a todos, y que, en mayor o menor medida, pero realizada con constancia, nos hace ser luz para la gente que nos rodea.

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