Amas de Casa Cristianas

amas de casaLA BONDAD – PARTE 1

MADRES, ABUELAS Y TÍAS QUE ENSEÑAN LA JUSTICIA Y LA VERDAD

 Estimadas madres de familia y hermanas en la fe, en esta edición estaremos reflexionando sobre el sexto aspecto del fruto del Espíritu: La Bondad. La bondad, a diferencia de la benignidad y a la luz de la Biblia, es la cualidad de ser bueno a la manera del Espíritu de Cristo quien produce en nosotras el hacer lo bueno, vivir en integridad, amar y practicar la rectitud, hacer justicia y gozarnos en la verdad. Creo que Jesucristo nos marca una pauta más clara de lo que se espera de una persona que se conduce en esta bondad y aquella que no lo hace cuando dijo: “El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.” (Mateo 12:35).

 Como esposas, madres de familia y administradoras del hogar, ¿por qué es tan importante que la bondad de Jesús se desarrolle y produzca fruto en nosotras? Sencillamente porque el rol que tenemos como tales somos las que más involucradas estamos en todo el entorno de nuestro hogar. En verdad, Dios nos ha delegado un puesto de alta responsabilidad. El propósito del Señor para nosotras es que seamos la extensión de su justicia, verdad y rectitud dentro de nuestra familia. Por ejemplo, si nuestros hijos a temprana edad aprenden a decir mentiras y no los corregimos inmediatamente, ellos empezarán hacer el uso del engaño para conseguir lo que desean y nosotras habremos fallado a la virtud de la verdad de Dios. Pero si ejercemos la enseñanza y la disciplina a su tiempo, estaremos colaborando en verdad y en rectitud para Dios en las vidas de nuestros hijos.

Las madres, abuelas y tías necesitamos ser el ejemplo directo de verdad y justicia a nuestros hijos, nietos y sobrinos para que ellos tengan paz en su alma y sean formados en integridad. Nunca debemos retardar la corrección en nuestros pequeños. En lo que se pueda, no permitamos que ninguna otra ocupación por más grande o pequeña que esta sea se interponga en la realización de nuestra mayor tarea de madres y cuidadoras de estos niños, que es el de entrenarlos en la verdad, integridad y rectitud. Cuando sea necesario, disculparnos con esa persona en el teléfono, colgar y dirigirnos a enseñar una lección de justicia al niño(a) que le acaba de pegar a su hermano(a) menor por razones inexcusables, haciéndole disculparse con el hermano(a) que fue víctima del golpe, y finalmente explicarle que toda mala conducta siempre traerá consecuencia (disciplina o castigo). Confiemos en que hacemos el bien en entrenarlos y evitemos sentirnos culpables de ello, pues la Palabra de Dios nos instruye hacerlo así: “La necedad está ligada al corazón del niño; la vara de la disciplina la alejará de él.” (Proverbios 22:15)

Cuando un niño no es corregido de sus malas acciones, él sentirá (aunque él no lo pueda explicar con palabras) que no recibió justicia a través del castigo o represión por algo que él sabe que hizo mal. A consecuencia de esto ocasionamos que el niño crezca buscando la atención de otras personas (cometiendo actos de rebelión) para llenar el vacío de un alma que no tiene paz. La Palabra de Dios está llena de esta sabiduría divina: “Al presente ninguna disciplina parece ser causa de gozo, sino de tristeza; sin embargo, a los que han sido ejercitados por medio de ella, les da después fruto apacible de justicia.” (Hebreos 12:11) Para que nuestros niños no corran el peligro de sentirse espiritualmente descuidados, las mamás de los niños deben pedir a las tías y abuelas que cuidan de ellos que ejerzan asimismo la disciplina cuando haya necesidad de hacerlo.

Hay otras maneras prácticas de entrenar a nuestros niños en la bondad (rectitud, verdad y justicia) de Dios y Cristo. Aquí comparto algunos ejemplos de ellas que yo misma pongo en práctica:

– Cuando al pagar al cajero lo que adquiriste en la tienda éste te da cambio de más, practica la verdad y la honestidad en frente de tus hijos y regresa al cajero el cambio que te dio de más. Cerciorarse de que tus hijos aprendan esta lección, hablando de lo ocurrido una vez que estén solos.

– Cuando estén en una tienda, entrenar a los hijos a no tocar nada que no hayan adquirido, diciéndoles que si algo rompen o quiebran ellos serán los responsables de pagar por ello, sea con dinero o con una forma de disciplina.

– Entrenar a nuestros hijos a siempre pedir disculpas cuando se equivoquen o hayan cometido una falta en contra de alguien.

– Enseñar a nuestros hijos a amar la justicia, animándoles a defender al niño o niña de su escuela que está recibiendo un bullying.

– Practicar junto con tus hijos la oración por el necesitado, por los niños que no tienen padres, por las personas que viven en guerras en otras partes del mundo y por los cristianos que sufren persecución alrededor del mundo.

Proverbios 19:18a “Corrige a tu hijo mientras hay esperanza.” Esta parte de la Biblia me hace recordar que hace un par de semanas mi hijo mayor me comentaba de manera muy natural que había puesto unos lápices que pertenecían a la escuela en su lapicero portátil en donde guarda sus utensilios escolares personales. Inmediatamente, sin regañarlo, le dije amablemente que no estaba bien hacerlo porque esos lápices no le pertenecían a él. Luego, mi hijo me contestó que “muchos así le hacen”. Entonces yo le respondí que no por el hecho de que lo hagan lo demás quiere decir que está correcto hacerlo. Añadí a esto que él debe usar su razón y ser honesto, y de no olvidarse de cuestionar sus actos y llevarlos a luz de la integridad, recordándole que no volviera a hacerlo. Asimismo, le pedí que al día siguiente regresara los lápices que pertenecían a la escuela y los pusiera en su lugar. Entonces fui y le compré los lápices que necesitaba.

Mis hermanas en Cristo, usemos toda situación que se presente para enseñarle a nuestros hijos la bondad de Dios en el acto de hacer justicia a los demás, en el amar la verdad y la honestidad. Al hacer esto sin desmayar, nuestros hijos llegarán a ser hijos de integridad y rectitud. Serán niños buenos. Serán la luz y sal de este mundo. Vivirán sintiéndose amados y con paz en sus almas. Aun estando en la niñez, ellos tendrán la capacidad de entender la santidad y bondad de Dios. Crecerán y se convertirán en hijos que practicarán la bondad de manera natural. Y cuando hayan aceptado a Cristo como su Salvador personal, les será más fácil sujetarse a la guía del Espíritu Santo.

3 Juan 1:4

“No tengo yo mayor gozo que éste, el oír que mis hijos andan en la verdad.”

Su hermana en Cristo,

C.P. Saraí Trnjik

 sarai-trnjik

4 comentarios sobre “Amas de Casa Cristianas

  1. ¡Muchas gracias por su comentario, hna. Maria Elena! En verdad, Dios en su misericordia nos hace instrumentos de bien para alcanzar las almas de nuestros hijos y para encaminarlos en el camino de vida eterna. ¡Bendiciones!

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  2. Al leer este articulo recuerdo que ninguna acción que realicemos para encaminar a nuestros hijos por el camino de la bondad es pequeña, y lo que hagamos para ver que Cristo sea su Senor, y el Espíritu Santo los guíe a toda verdad, es como una piedrecita que cae en el agua y forma ondas que se expanden hacia la eternidad.

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