Amas de Casa Cristiana

amas de casaLA BONDAD – PARTE 2 

NUESTROS HIJOS, HACEDORES DE JUSTICIA.

¡Dios bendiga a todas las mamás y lectoras que han estado siguiendo la serie del fruto del Espíritu! Les quiero animar a seguir atentas a lo que el Espíritu Santo quiere hacer en y a través de ustedes. Si no estamos en comunión diaria (a veces a cada minuto del día) con el Espíritu de Cristo Jesús, resultará muy difícil que nuestra vida espiritual de fruto de lo que no ha recibido de Dios. Es como si en un día muy caluroso quisiéramos darles agua fresca a nuestros hijos de nuestras propias manos, solo que no hay de donde tomar esa agua que saciará la sed de ellos. De igual manera, es imposible caminar en esta vida tratando de solucionar en amor, paciencia, benignidad y bondad las situaciones familiares que se presentan en nuestro diario vivir si no hemos sido llenas del Espíritu Santo primeramente. Es por esta razón que Su llenura debe ser nuestro hábito cotidiano y primordial. Jamás olvidemos que Dios nos ama y que valora el sacrificio que constantemente hacemos por el bienestar físico y espiritual de nuestros hijos y esposos. Sabemos que nuestra energía se desgasta día con día, por eso es necesario que espiritualmente seamos fortalecidas por Aquel que empezó la obra en nosotras, el cual también es fiel en terminarla. Es maravilloso como nuestro amoroso Señor Jesucristo quiere ser parte de cada minuto de ese sacrificio. ¡Es con ese amor que él nos ama y se interesa en nosotras!

En la edición pasada de El Evangelista Mexicano les compartí sobre las principales maneras en que vemos la bondad de Cristo manifestarse en nosotras. Expliqué también de la importancia de enseñar a nuestros hijos a ser buenos conforme a los estándares de Dios y no a los de este mundo. La honestidad, la verdad, la rectitud del corazón y el hacer justicia definen la bondad como parte del carácter de Jesucristo. En esta edición quiero compartir un poco más acerca de amar y hacer justicia con nuestra familia.

En nuestros tiempos y en nuestro siglo estamos siendo testigos de manera local y global del constante sufrimiento alrededor del mundo por causa de guerras, terrorismo, persecuciones, terremotos, huracanes, epidemias, por nombrar solo algunas de ellas. ¡Creo que el mundo tiene una gran necesidad de la Justicia de Dios! La mayoría de nosotras no estamos en posición de viajar y llevar justicia a los afligidos que sufren alrededor del mundo, pero podemos poner nuestro granito de arena y ser parte del gran movimiento del reino de Dios que distribuye su justicia para ellos aquí en la tierra. Esto nos dice las Sagradas Escrituras sobre nuestra responsabilidad social como parte del cuerpo de Cristo: “Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el SEÑOR de ti, sino sólo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios?” Miqueas 6:8

El año pasado mi familia y yo fuimos parte de un acto de bondad que benefició a una familia de Haití, la cual había perdido su casa por causa de un terremoto. El proyecto del cual fuimos parte consistió en poner un puesto de limonada para recaudar fondos para construir una casa para esta familia allá en Haití. Mi familia decidió juntarse con otra familia para realizar este proyecto. Pusimos una mesita en el parque con agua limonada para vender y galletas de avena con chispas de chocolate (la receta de estas galletas se encuentra abajo). Nuestros niños hicieron una pancarta que decía algo así: “¡Ven por un vaso de limonada fresca y una galleta por lo que gustes donar! Recaudando fondos para ayudar a una familia en Haití”. Para sorpresa mía, la gente que venía al parque reaccionó de una manera generosa y ¡tuvimos una buena recaudación de fondos en tan solo una hora! Las dos familias que unimos fuerzas para esta causa fuimos bendecidos de una manera maravillosa. Nuestros niños se sentían felices de poder ayudar a otra familia en otra parte del mundo en proveer un techo donde esta familia pudiera vivir. Fue una experiencia inolvidable el haber visto que nuestros niños entregaran su corazón en este bello proyecto de amor y de justicia. Lo que se recaudó esa noche en el parque fue sumado a lo que otras familias de la iglesia voluntariamente recaudaron haciendo lo mismo. Increíblemente, pero sabemos que fue por la gracia de Dios, ¡la suma total de todo el dinero recaudado rebasó la suma que se necesitaba para construir ese nuevo hogar en Haití! ¡Gloria a Dios por ello!

“Y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.” Isaías 58:10

En verdad, reciben bendición espiritual los hijos de Dios que hacen y aman justicia. Según la Palabra de Dios, la luz de Dios resplandece sobre ellos. ¡Qué bella promesa! Es mi oración que el Espíritu de Cristo mueva el corazón de cada una de ustedes, mamás cristianas y llenas del Espíritu, a hacer justicia junto con sus familias. Es mi oración que nuestros niños amen hacer la justicia de Dios y que ellos aprendan que son instrumentos de Cristo para llevar esperanza al afligido. Existen a nuestro alrededor diferentes asociaciones, misiones y ministerios que necesitan el granito de arena que nuestras familia puede añadir a la gran comisión.

En seguida les comparto la receta de las Galletas de Avena con Chispas de Chocolate con la esperanza de que sea usada para hacer actos de justicia. Los niños pueden ayudar porque es muy sencilla de hacer. Con la ayuda del Espíritu Santo, ¡unámonos al movimiento del reino de Dios y su justicia! ¡Que su bondad sea conocida en toda la tierra! Amen.

“El ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de la misericordia del SEÑOR.” Salmos 33:5

Galletas de Avena con Chispas de Chocolate

(Rinde 5 docenas)

Ingredientes:

1 taza de mantequilla a temperatura ambiente

2 tazas de azúcar morena

2 huevos

1 cucharadita de vainilla

2 tazas de harina integral o blanca

1 cucharadita de polvo para hornear

2 cucharaditas de bicarbonato de sodio

½ cucharadita de sal

2 tazas de avena sin cocer

2 tazas de chispas de chocolate

Instrucciones:

Acremar la mantequilla junto con el azúcar con una espátula de plástico o de silicón.

Añadir un huevo a la vez y seguir batiendo con la espátula. Añadir la vainilla y mezclar.

Añadir a esta mezcla todos los demás ingredientes. Mezclar todo bien.

Usando por cada galleta una cucharada sopera llena de la mezcla e ir poniéndolas en uno o dos recipientes para hornear galletas que fueron previamente cubierto con papel de pergamino para hornear. Asegurarse de que haya suficiente espacio entre la mezcla de cada galleta pues al hornearse las galletas se expanden un poco.

Hornear las galletas a 350 F (180 C) por aproximadamente 8 a 10 min.

 

En el Amor de Cristo,

 

C.P. Saraí Trnjik

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