Amas de Casa Cristianas

 

amas de casaEL FRUTO DE LA FE, PARTE 2 

LA FIDELIDAD EN EL MATRIMONIO.

Estimadas hermanas en Cristo, doy gracias a Dios porque he experimentado su gran fidelidad a lo largo de este año del 2017. A todas ustedes que han estado siguiendo el Plan “Viviendo en el fruto del Espíritu”, el cual iniciamos en enero de este año como nuevo propósito espiritual para nuestras vidas, les confieso que el Señor Jesucristo ha expandido mi fe en él en cada meditación que he tenido la oportunidad de escribir para este periódico virtual llamado El Evangelista Mexicano. Mi inspiración primordial es él, su Palabra Santa y, ultimadamente, las lecciones prácticas que él me ha enseñado y me sigue enseñando en mi papel de ama de casa cristiana. El deseo de mi corazón es inspirar y alentar a todas aquellas mamás que se esfuerzan día tras día en hacer la voluntad de Dios en cada faceta de la responsabilidad de ser esposas, madres y administradoras del hogar. Todas las amas de casa que creemos y vivimos conforme al evangelio, sabemos que es trabajo duro conducirnos siempre como Dios desea. Por este motivo es que inicié este plan del Fruto del Espíritu, para darnos cuenta que no estamos solas en este caminar, Dios nos envía la provisión que necesitamos día a día para ser fieles a él en todo lo que hagamos. Esa provisión es el Espíritu de Cristo Jesús. “Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.” (1 Juan 3:24).

Continuando en la meditación del aspecto de la Fidelidad (mejor conocida como la Fe) del fruto del Espíritu, es mi deseo tocar el tema de la fidelidad en el matrimonio. Si todos los aspectos del fruto del Espíritu son para que todos los cristianos irradien del carácter de Cristo con su prójimo, entonces, ¿cómo podríamos dejar a un lado el aspecto tan importante de una mujer casada como lo es la fidelidad en el matrimonio? Cada vez con más frecuencia la mujer en la pareja ha caído en el pecado de la infidelidad. A través de la historia de la humanidad, la infidelidad en la pareja se ha conocido más por ser del hombre. En la actualidad, la modernización de la sociedad, el rápido acceso a las redes sociales y el fácil acceso a la comunicación con extraños, han traído diversos tipos de pecado incluyendo el de la infidelidad. Todo aquello no es malo, pero cuando no hay sabiduría y santidad en la vida de los usuarios entonces existe el peligro para las mujeres casadas de dejarse llevar por el sentir de las emociones y no por el Espíritu.

Las mujeres cristianas casadas no estamos exentas del pecado de la infidelidad. Debido a que la mujer, cristiana o no, pone mucho valor en la bella apariencia femenina de su exterior, su debilidad podría ser la atención que recibe por personas del sexo opuesto. En el momento en que ella desea esa atención, ella ya dejó de ser sólo para su esposo. De la misma manera, cuando una mujer se siente insatisfecha con su esposo, sea cristiana o no, puede caer en la tentación de infidelidad cuando comienza a comparar a su esposo con otro(s) hombre(s). Y por último, una mujer casada que no se siente valorada por su esposo, sea cristiana o no, puede llegar a ser infiel a sus esposo al iniciar una amistad fuera del matrimonio con “un amigo” que aparentemente le ofrece la atención emocional y sentimental que ella necesita.

Existen más razones por las cuales una mujer casada, cristiana o no, pudiera llegar a ser infiel a su esposo. Sin embargo, todas estas razones no son justificables para caer en este pecado. Dice la Biblia que “Hay camino que parece derecho al hombre, pero su fin es camino de muerte.” (Proverbios 16:25). Y no olvidemos que nuestro mayor enemigo, Satanás, usará toda su astucia, y disfrazado como “ángel de luz” trata de destruir matrimonios, ¡especialmente matrimonios cristianos! Jesucristo nos advierte que “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;” (Juan 10:10). Ese “ladrón”, mis hermanas en Cristo, vive justo afuera de nuestra casa que es templo del Espíritu Santo, y si descuidamos por un momento el bienestar de nuestro matrimonio, ese ladrón tratará de robarnos el gozo de tener un esposo, la esperanza de que Dios nos ayuda en todas nuestras dificultades y la entera fidelidad al esposo y a Dios.

Este panorama de situaciones que se pueden dar en nuestra vida conyugal nos ayuda a mantenernos fieles a Dios y seguir muy de cerca el consejo de nuestro Señor Jesucristo: “Velad y orad, para que no entréis en tentación.” (Mateo 26:41), y a resguardar nuestro matrimonio andando en luz. “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad.” (1 Juan 1:5,6). Entre más cerca estemos de Cristo, más lejos estaremos del enemigo que nos quiere ver caer. Entre más unidas estemos al cónyuge, más difícil será romper el lazo que nos une.

Que Dios bendiga sus matrimonios y Aquel que en amor los unió los conserve unidos “…en salud y enfermedad, en riqueza y en pobreza, hasta que la muerte los separe”.  Amén.

(Eclesiastés 4:12)

“Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.”

En el Amor de Cristo,

C.P. Sarai Trnjik

 sarai-trnjik

2 comentarios sobre “Amas de Casa Cristianas

Los comentarios están cerrados.