Amas de Casa Cristianas

 

9. Amas de casa cristianasLA ESPOSA DEL PASTOR DE LA REFORMA

Catalina de Bora, Vida Ejemplar de Servicio Vivo.

Estimadas Hermanas en Cristo, espero que no se hayan perdido la grande oportunidad de haber celebrado con sus familias y su iglesia los 500 Años de la Reforma Protestante. En el transcurso de este año se organizaron eventos en todo el mundo para celebrar este magnífico suceso histórico que vino a partir la historia de la humanidad en dos. Asimismo, la Iglesia Metodista de México organizó eventos para esta celebración en diferentes partes de la República Mexicana, los cuales fueron llenos de una riqueza cultural, histórica, musical y espiritual que inundaron de un regocijo divino a todos los miles de creyentes metodistas que con un deber de agradecimiento se dieron a la tarea de asistir. Su servidora vive en Londres, Ontario, Canadá, y de igual manera asistió junto con su familia a un masivo evento para celebrar los 500 Años de la Reforma Protestante que organizó la Iglesia Luterana de esta región. Estas son experiencias que jamás se olvidarán y son un privilegio que se nos ha regalado a todos los que vivimos en el tiempo actual de la historia humana. 

Añadiendo a lo anterior, su servidora compartió en El Evangelista Mexicano de la edición que corresponde a la fecha del 15 de octubre de 2017 diferentes ideas de cómo transmitir a nuestros hijos en casa la herencia de la Reforma Protestante. Como cada año durante la fecha del 31 de octubre, su servidora revisa con su hijo mayor a través de diferentes actividades la historia de la Reforma Protestante y las enseñanzas espirituales, bíblicas y morales que esta nos deja. A medida que este niño crece él va percibiendo estas enseñanzas de manera cada vez más madura y asimilando su vida presente con aquella de los que iniciaron la Reforma Protestante. El año de la celebración de los 500 Años de la Reforma Protestante no ha finalizado aún. Si todavía no han enseñado a sus hijos sobre el acontecimiento de la Reforma aún hay tiempo de hacerlo y las animo a que inicien la tradición con sus hijos de hacer una pausa en las actividades y rutinas de la vida cotidiana para hacer un recuento junto con ellos cada 31 de octubre del origen de la fe protestante. Aquí les dejo el escrito sobre ideas de cómo enseñar a nuestros hijos (pequeños y grandes) la Reforma Protestante: https://elevangelistamexicano.org/2017/10/15/amas-de-casa-cristianas-17/#more-39284

Ahora, su servidora y hermana en Cristo, quiere hacer un espacio para señalar ciertas características de la vida de la esposa de Martín Lutero quien dio inicio la Reforma Protestante: Catalina de Bora. Martin Lutero llegó a amar y a respetar por el resto de su vida a esta gran empresaria y portadora de la fe cristiana. El testimonio de esta mujer ha destacado en la historia de la Reforma Protestante como una mujer de fe ejemplar, intelectualmente preparada para discutir asuntos políticos y religiosos, humilde pero firme, perseverante en la generosidad, ingeniosa en las finanzas de familia, cuidadosa de su hogar, cariñosa y respetuosa de su esposo, y la lista de virtudes de Catalina de Bora puede continuar, pero, ¿qué enseña el ejemplo de una mujer, esposa de pastor, que vivió en el inicio de la Reforma Protestante de hace 500 años a una esposa de pastor del tiempo presente? Esta mujer que por siglos ha sido considerada también como un alto ejemplar para todas las esposas de pastores de la época posterior a la Reforma y de la actualidad, nos puede enseñar asimismo a todas las mujeres evangélicas amas de casa cómo ser una mujer ocupada en el hogar y al mismo tiempo tener un ministerio para servir a su comunidad desde ahí.

Catalina de Bora era una monja católica de profesión antes de conocer a Martín Lutero en persona. Desde el convento ella comenzó a leer de los escritos y enseñanzas bíblicas que el Doctor Martín Lutero enseñaba en la Universidad de Wittenberg. Fue durante su estancia en el convento que ella y otras 11 monjas fueron convencidas a través de esas enseñanzas que la Biblia era la máxima autoridad para el ser humano y que el perdón de pecados era un acto de gracia de parte de Dios y un acto de fe del ser humano. Estas 12 monjas decidieron huir del convento con el riesgo de ser castigadas con pena de muerte por la Iglesia Católica Romana. Enviaron mensaje a Martín Lutero de sus planes de escapar requiriendo de su ayuda para poder hacerlo. Él se sintió obligado a ayudarles pues sabía que era la única manera de separarse de la iglesia católica e hizo los arreglos necesarios para ayudar a su escape. Al recibirlas, con la aprobación de ellas primeramente, él se encargó de buscar esposos para ellas para que tuvieran un lugar en la sociedad, ya que sus familias no quisieron aceptarlas de regreso a sus hogares pues se oponían al escape de ellas.

Catalina de Bora fue la única ex-monja a la cual Martín no pudo encontrarle un esposo el cual ella aprobara. Entonces Lutero la colocó con una familia conocida de él, donde fue recibida con mucho cariño y fue feliz ahí por dos años. Durante este tiempo los dos comenzaron una amistad la cual se basaba en el respeto y admiración de las nobles características e intelecto de cada uno. En el transcurso de su estadía en ese hogar, Catalina recibió proposiciones de matrimonio de dos hombres las cuales ella rechazó. Finalmente, Catalina le dijo a Lutero que ella se casaría solo si era con él o con un conocido amigo de Lutero. Este matrimonio no sería por amor sino por conveniencia. Ella necesitaba salir del hogar que le daba techo y formar su propia familia con alguien a quien ella admirara y compartiera el mismo o mayor nivel de intelecto que el de ella. Y Martín Lutero, después de haber dejado el celibato que ordenaba la iglesia católica, necesitaba asimismo la estabilidad que un matrimonio pudiera darle.

En ese entonces Lutero no tenía ninguna intención de casarse con nadie pensando que en cualquier momento moriría como un hereje de la iglesia católica. Sin embargo, cuando supo del deseo de Catalina, Lutero buscó consejo de familiares y amigos, y siendo aconsejado por su padre de que contrajera matrimonio aceptó esta propuesta. Muchos de sus amigos se oponían a este matrimonio, y Lutero concluyó lo siguiente en oposición a ellos: “Una serie de razones para esta propuesta a mi favor es esta: el matrimonio complacerá a mi padre, irritará al Papa, hará reír a los ángeles y a los diablos hará llorar.” Y fue así que a través del drama que les rodeaba en aquella época y al cabo de dos semanas Catalina y Lutero contrajeron nupcias.

A pesar de que su matrimonio había sido por conveniencia, Martín Lutero y Catalina de Bora llegaron a amarse intensamente hasta la muerte. Catalina, a pesar de que había crecido y vivido en el convento casi toda su vida, sin haber contado con la experiencia de haber observado a su propia madre ser esposa y ama de casa, Catalina inmediatamente se volvió la administradora del hogar y tomó riendas de todo el monasterio (edificio que había sido vaciado por monjes que desertaron de la fe católica) que habían recibido como regalo de bodas para ser el nuevo hogar de Lutero y Catalina, lugar en el cual procrearon 6 hijos.

A falta de un ingreso monetario que entrara a su hogar, ella de manera ingeniosa comenzó a sembrar verduras, hierbas medicinales y especias en el jardín, crio ganado y cerdos para alimentarse de ellos y para venderlos. Asimismo, ella abrió una casa de huéspedes como negocio en su hogar haciendo uso de todas las recamaras que tenía el monasterio. Ella misma se encargaba de tener el edificio limpio, se aseguraba que las recamaras tuvieran sábanas limpias, y una deliciosa cena para todos los que se hospedaban ahí. Y se dice que también atendían a huéspedes que no tenían los recursos para pagar los servicios del hospedaje, como una manera de ayudarles. Las bibliografías de Martín Lutero y Catalina de Bora indican que su hogar siempre tenía las puertas abiertas para todos los que quisieran alojo y un buen alimento.

Catalina, como esposa del pastor de la Reforma, entendía lo riguroso que era el trabajo de Lutero quien pasaba muchas horas traduciendo escritos, escribiendo libros y artículos, orando y estudiando para dar conferencias y sermones. Ella lo admiraba como reformador y se aseguraba de que nadie ni nada interrumpiera sus horas de dedicación y trabajo. Su testimonio, como esposa de un reformador, le da el ejemplo a la esposa del pastor de la actualidad y a nosotras como mujeres amas de casa en el ámbito espiritual y material. Catalina veía el trabajo de su esposo como algo que daba un fruto espiritual y eterno, no un fruto material y terrenal. Catalina también veía el ministerio de Lutero como algo que trascendía las necesidades físicas de su familia y la pobreza que padecían. Ella quería ser parte de esta Reforma con tal pasión que este empuje que ella sentía debía ser usado para ayudar en las finanzas del hogar de manera eficiente, responsable e inteligente.

Hoy la esposa del pastor metodista es llamada a ser una mujer creativa en las finanzas de su hogar y es llamada a respetar el lugar de su esposo y ayudarlo espiritualmente, no a competir con él. Asimismo, la esposa del pastor es llamada a atender su hogar y su familia con el propósito de tenerlos alimentados y limpios, siendo su familia el ejemplo a la iglesia de lo que es tener un hogar puro, santo y limpio en el interior y en el exterior. De igual manera, su hogar debe ser uno que tiene las puertas abiertas al que tiene necesidad espiritual y material, demostrando generosidad de lo poco que se tiene. Pues si un hogar está lleno de amor, será generoso en dar amor.

El intelecto de la esposa del pastor puede ser redirigido con sabiduría para ser ingeniosa e innovadora en el amor, cuidado y respeto a su esposo e hijos. Dice la Biblia en 2ª Tm. 5:3-5 que  “Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.” Aquí cabe mencionar que Catalina de Bora tenía solo 26 años de edad cuando contrajo matrimonio con Martín Lutero, y de ahí demostró que el papel de esposa de pastor se puede ejercer con las características de la Biblia desde la juventud.

En este pequeño espacio su servidora desea hacer una pausa para compartir que ella nació en el hogar de una familia pastoral. Observó en su propia madre la similitud de ella con Catalina de Bora. Las dos compartían la misma visión eterna y trabajando al lado de sus esposos en diferentes roles, no estorbaban la misión de ellos, sino de manera paralela los apoyaban de manera que nunca les faltara ropa limpia que vestir y alimentos saludables y deliciosos que comer. De igual manera, su servidora observó a su madre ser empresaria desde su hogar para ayudar a las finanzas de la casa cociendo y vendiendo vestidos, y diseñando y vendiendo joyería. También, por un periodo temporal de bajos recursos, ella confeccionaba todas las vestimentas de sus hijos. De su esposo se oyó decir en varias ocasiones: “no conozco mejor administradora de las finanzas del hogar que tu mamá”.

Estimadas esposas de pastores y amas de casa cristianas, hay mucho que podemos aprender del ejemplo de una mujer de la Reforma como lo fue Catalina de Bora. La confianza que Martín Lutero tenía en ella le daba una paz en su corazón que no existía ningún tropiezo para que él pudiera continuar con su ministerio de Reformador. Él tenía la mujer ideal, la mujer idónea, la mujer perseverante que deseaba que Jesús fuera predicado, que la gracia redentora de Dios fuera conocida en todo el mundo. Esta pasión llevó a Catalina a ser la mujer perfecta para Lutero. En este apoyo y respeto mutuo nació el amor romántico y perdurable entre ellos dos. Su amor les ayudó a vencer juntos las tribulaciones de la vida cuando dos de sus hijos fallecieron por cuestiones de salud. Se apoyaron el uno al otro en tiempos de victoria y en tiempos de desafíos. Su matrimonio era también conocido por el sentido del humor que ambos tenían, el cual les ayudaba a sobrellevar los defectos que tenía cada uno.

Martin Lutero llamaba a su esposa Catalina de muchas maneras en forma de cariño, algunas son: “mi querida Katy”, “mi Doctora Luterina” (por el gran intelecto que ella poseía), “mi Estrella Matutina (porque se levantaba muy temprano cada día a realizar sus muchas responsabilidades). Y de ella escribió lo siguiente: “No hay relación más hermosa, más amigable y más cautivadora que la comunión y compañía de un buen matrimonio”.

Para finalizar, se extiende la pregunta a todas las lectoras incluyendo a su servidora, ¿Eres tú, esposa de pastor/ama de casa cristiana, la esposa perfecta e ideal para tu esposo? Que tu sí sea un sí en Cristo. Amén.

Para seguir reflexionando, las dejo estas palabras que Martín Lutero le dijo a su esposa Catalina:

“La más grande bendición que Dios le puede conceder a un hombre es la posesión de una mujer buena y devota a Dios, con quien él puede tener paz y tranquilidad; a quien él puede confiarle todas sus posesiones aun su propia vida y bienestar, y quien le dé hijos. Katy, tienes a un hombre que te ama como esposo; y tú eres una gran emperatriz, ¡gracias sean dadas a Dios!”

Su hermana en Cristo,

Sarai Trnjik

Datos obtenidos del libro Damas de la Reformación (Ladies of the Reformation), autora, J. H. Alexander.

sarai-trnjik

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s