Amas de Casa Cristianas

23) Amas de casa cristianas¿Qué le regalarás a Cristo esta Navidad?

Estimadas hermanas y amigas en la fe, mientras se acerca la fecha del 24 y 25 de diciembre en la cual celebramos la Navidad, su servidora las invita a que hagamos una pausa de manera diaria y personal para examinar nuestros corazones y alistarlos para la celebración de la llegada de Cristo a la tierra.

Hace un par de días le expliqué con palabras sencillas a mi hijo mayor sobre el significado de la temporada de Adviento en la cual los cristianos alrededor del mundo meditamos para la disposición espiritual de nuestras almas para la llegada de la Navidad. Así como los israelitas habían esperado 400 años que se cumpliese la profecía de que Dios les enviaría el Mesías, de igual manera pero de forma simbólica y espiritual esperamos la Navidad. Asimismo, le comenté que en esta temporada nuestros corazones deben estar en la expectativa de que algo grande va a suceder, ¡Dios entre nosotros! Lo santo, lo puro y lo divino vendría a convivir con nosotros los seres humanos que con constancia erramos. Cristo, dejando su trono de gloria, sus riquezas y su gran majestad vendría a reducirse y a humillarse tomando forma de hombre, mucho más, la de un bebé y crecer entre nosotros sin pecado solo para morir de la manera más humillante, la muerte de cruz. Le dije “lo hizo por amor a ti y por mí, para darnos Salvación y vida eterna”. El rostro de mi hijo, el cual tiene 9 años, se llenó de asombro, reverencia y humildad con estas palabras tan sencillas pero de gran significado espiritual. Terminé con él haciéndole esta pregunta, ¿ahora entiendes por qué nuestro corazón necesita preparase para celebrar la llegada de la Navidad? A la cual él contestó con un firme sí.

Entonces, mis hermanas en Cristo, si un niño puede entender la importancia espiritual de preparar la mente y alma para recibir la Navidad en el corazón, con mayor razón lo haremos nosotras. En la historia bíblica de los magos del oriente que se narra en Mateo 2 nos dice que “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.”, con claridad podemos imaginarnos que estos magos que estudiaban los astros habían estado viajando por algún tiempo siguiendo la estrella de Jesús. En los versículos 5 y 6 se hace mención de que los magos conocían las Sagradas Escrituras y la profecía que el profeta Miqueas había anunciado a Israel 400 años antes de la aparición de la Estrella, que dice: “Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel.” Los magos, cuidadosamente prepararon su viaje y regalos para el niño con la seguridad de que le verían. Con un espíritu de humildad también prepararon sus corazones para adorar a este Rey.

Los regalos que los magos presentaron a Jesús no eran para su manutención como si los necesitase. ¡Más bien eran regalos que representaban regocijo y adoración! En los versículos 10 y 11 dice, “Y al ver la estrella, se regocijaron con muy grande gozo. Vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.” En la sociedad en que vivimos, los regalos que obsequiamos a nuestros hijos y seres queridos vienen a ser un detalle para decirles que les amamos y hacerles sentir especiales. En la mayoría de las ocasiones, la persona que da el regalo siente más gozo que aquel que lo recibe. Y en la Biblia se nos dice en Hechos 10:25, “más bienaventurado es dar que recibir”.

Si los magos del oriente abrieron sus tesoros para ofrecerlos al bebé Jesús en regocijo y adoración, ¿cuáles son los “tesoros” que ofrecerás en adoración a Cristo Jesús en esta temporada de Adviento y Navidad? Jesús no necesita de regalos materiales, pero lo que a él le hace feliz es un regalo de “sacrificio vivo” de parte tuya. Lo que a él le glorifica es lo que tú estás dispuesta a renunciar por él. Nos dice la Biblia en Romanos 12:1 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional”.

Este tiempo de Adviento es el tiempo que tenemos para estudiar nuestros corazones y ver qué cosas, personas o actitudes hemos atesorado más que a Cristo mismo. Tal vez son aquellas distracciones las que sin darnos cuenta han sido obstáculo para ser las mejores mujeres, esposas y madres que podemos ser. O simplemente, el no dar a Dios nuestra devoción en la oración, lectura y meditación de su Palabra de manera diaria es una omisión espiritual que trae terribles resultados como la apatía y la indiferencia por el reino de Dios.

Ahora, dejemos que el Espíritu Santo que todo lo escudriña (1 Corintios 2:9) señale esos “tesoros” terrenales que hay en nuestro corazón y haga una limpieza en él. Que así como los magos se regocijaron y le adoraron ofreciéndole presentes de sus tesoros, también nosotras, regocijémonos y adoremos a Cristo el Señor entregando nuestros “tesoros” para que sea él quien ocupe el trono de nuestro corazón y el hacer su voluntad sea nuestro mayor tesoro esta Navidad y siempre. Haciendo esto estarás diciendo a Jesús: “Tú eres mi tesoro, no estas cosas”. Amén.

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”

(Mateo 16:24.)

¡Su servidora les desea a todas las Amas de Casa Cristianas una Maravillosa Navidad y un Próspero Año Nuevo junto con todos los suyos!

C.P. Sarai Trnjik

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