Amas de Casa Cristianas

17. Amas de casa cristianasAmas de casa cristianas

Reflexión de Cuaresma

¿Dónde estás?

Hermanas en Cristo, nos vamos aproximando a la Semana Santa que toma lugar en la última semana de marzo y asimismo el tiempo de Cuaresma se va intensificando mientras dejamos que el Espíritu Santo nos purifique mediante el ayuno, el arrepentimiento y confesión de pecados y el sacrificio de nuestros deseos carnales.

La primera pregunta que Dios hizo en la Biblia se encuentra en Génesis 3:9 y fue: “¿Dónde estás?”. Esta es la pregunta que Dios le hizo a Adán después de haber desobedecido a la única regla del Edén. Dios no preguntó primero “¿Qué has hecho?”, sino que preguntó primero “¿Dónde estás?”. Sabemos que Dios sabía exactamente donde Adán y Eva estaban, pues no hay lugar en donde nos podamos esconder de la presencia de Dios de acuerdo a la porción de la Biblia en Salmos 139:7,8 que dice: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.” Esto hace claro que el lugar al que todos pertenecemos es en su misma presencia y que nos creó para caminar con él. Pero la culpa de nuestro pecado nos empuja a intentar escondernos de él como Adán y Eva lo hicieron, a encubrir nuestros errores y a no querer presentarlos en arrepentimiento delante de la presencia de Dios.

El tiempo de Cuaresma, que son los 40 días antes de la fecha de la Celebración de la Resurrección de Cristo Jesús, nos da la oportunidad de enfocarnos en el “Dónde” de la pregunta de Dios. El “dónde” de nuestro caminar con él. La Biblia menciona por primera vez la palabra “camino” en Génesis 3:24 en donde dice: “Echó, pues, fuera al hombre, y puso querubines al oriente del huerto de Edén, y una espada encendida que se revolvía por todos lados para guardar el camino del árbol de la vida.” Por el pecado de Adán ese “camino” que conducía a la santidad y pureza de Dios quedó cerrado para toda la humanidad, hasta que se nos reveló que Dios amó tanto al mundo que ha provisto un “camino” de regreso a esa presencia pura y santa de Dios y a una vida abundante a través de Jesucristo, quien dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida.” (Juan 14:6).

Caminar con el Señor significa responder constantemente a esa pregunta “¿Dónde estás?” y salir de ese “escondite” hacia la luz de la gracia de Dios. Esta es una buena pregunta para hacernos a nosotras mismas cada día de este tiempo de Cuaresma. Confesión y arrepentimiento. Sentir el dolor de haber menospreciado la santidad y pureza de Dios cada vez que pecamos. Esto es de lo que se trata el tiempo de Cuaresma. Como mujeres cristianas que estamos viviendo y compartiendo la historia de Dios con nuestro testimonio, ¡aprovechemos este tiempo de confesión, arrepentimiento y santidad que nos permite ser más y más como el Señor resucitado al que servimos! Amén.

Salmos 51:10-12,17

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,

Y renueva un espíritu recto dentro de mí.

11 No me eches de delante de ti,

Y no quites de mí tu santo Espíritu.

12 Vuélveme el gozo de tu salvación,

Y espíritu noble me sustente.

17 Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado;

Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Para terminar con esta meditación, su servidora les quiere compartir una receta de sopa de lentejas de origen judío. Esta legumbre nos recuerdan de cuando Esaú vendió su primogenitura a Jacob por un plato apetecible de lentejas en el Antiguo Testamento, ¡llamándoles “guiso rojo”! (Génesis 25:29-34). Se cree que las lentejas son la legumbre más antigua en la historia de la Tierra que Dios creó. Y también recordemos al profeta Daniel quien rogó al jefe de los eunucos ser alimentado de legumbres con el propósito de no contaminarse con la carne ofrecida a los ídolos, y también con el propósito de mostrar que las legumbres son más saludables que la carne: “Te ruego que hagas la prueba con tus siervos durante diez días: que nos den legumbres para comer y agua para beber” (Daniel 1:12). “Y al cabo de los diez días pareció el rostro de ellos mejor y más robusto que el de los otros muchachos que comían de la porción de la comida del rey” (Daniel 1:15).

En este tiempo de Cuaresma, así como el ayuno y la oración nos purifican espiritualmente, el comer sopa de lentejas nos purificará de las toxinas que ingerimos al comer alimentos procesados y carnes. Asimismo nos recordará que comer carne no es la única opción que tenemos para darle a nuestro cuerpo la proteína que necesita.

Las lentejas (legumbre humilde por ser muy económica y muchas veces olvidada), tienen las siguientes propiedades nutricionales:

1.- Contienen fibra, y ayudan a disminuir los niveles de glucosa en la sangre.

2.- Posee Vitaminas del grupo B, como la B2, B3, B6, B9 (ácido fólico), las cuales participan en la formación de glóbulos rojos, células y hormonas, ayudan a prevenir la anemia, problemas en el desarrollo del feto, intervienen en el funcionamiento del sistema nervioso y del inmunológico, estabilizan el nivel de azúcar en la sangre durante el embarazo, evitan la formación de piedras en los riñones, combaten el cansancio mental y físico, son excelentes para cuidar la vista.

3.- Los hidratos de carbono de las lentejas son los que nos aportan energía para que nuestro organismo pueda seguir llevando a cabo todas sus funciones vitales y además nos permiten desarrollar nuestra actividad física y cognitiva cotidiana.

4.- El hierro de las lentejas participa en el transporte de hierro a todas las células del organismo, pero también fortalece el sistema inmunológico, también participa en la regulación de la temperatura corporal y de la glándula tiroides, previene la anemia y el cansancio, además de mantener la piel, cabello y uñas en buen estado.

5.- El magnesio de las lentejas es imprescindible para que nuestro sistema nervioso y muscular funcione correctamente. Además fortalece los huesos y hace que el ritmo cardíaco del corazón sea regular, protege la pared de los vasos sanguíneos. También interviene en el sistema inmunológico para que nuestras defensas nos protejan ante patógenos.

6.- El sodio y el potasio de las lentejas equilibran las cantidades de agua en nuestro organismo, lo cual influirá en el buen funcionamiento de nuestro sistema cardiovascular.

7.- El fósforo de las lentejas participa en el desarrollo de los huesos y dientes, en la formación de músculo, mejora las capacidades intelectuales y la memoria, así como la secreción de leche materna.

8.- El zinc que contienen las lentejas tiene gran acción antioxidante, también va a colaborar en la formación de hueso y de los órganos reproductores, además favorece la absorción de la Vitamina A, interviene en el desarrollo en el feto y el niño, mantiene un cabello sano y cuida la vista.

9.- Las proteínas de las lentejas contribuyen a la formación de músculo y su funcionamiento, en la formación de enzimas, hormonas y en el sistema inmunitario.

10.- Las vitaminas A y E de las lentejas actúan como antioxidantes protegiéndonos ante el ataque de patógenos y retrasando la aparición de enfermedades degenerativas, protegen la visión, favorecen la correcta circulación de la sangre y son imprescindibles para un correcto desarrollo durante la etapa de crecimiento.

11.- El calcio de las lentejas participa en los impulsos nerviosos y el buen funcionamiento de los músculos, en la secreción de hormonas, en el ritmo cardíaco, la formación de huesos y dientes, y es importante para la coagulación de la sangre.

Sopa Judía de Lentejas

Ingredientes:

2 cucharadas de aceite de oliva

1 Cebolla grande finamente picada

2 dientes de Ajo finamente picados

1 taza de Zanahorias en cubitos

1 taza de Apio cortado en cubitos

½ cucharadita de Sal

1 lata de 15 oz de Tomates en trozos junto con el jugo

1 cucharadita de Chile en polvo

1½ cucharadita de Comino molido

1 cucharadita de Pimentón Ahumado en polvo (también conocido como paprika)

2 tazas de Lentejas previamente lavadas

4 tazas de Agua o Caldo de verduras

½ taza de Vino Blanco (opcional)

1 manojo grande de Espinacas lavadas y en trozos hechos con las manos

1 Limón, para acompañar.

Instrucciones:

1) En una olla grande, caliente el aceite de oliva a fuego medio, agregue la cebolla, las zanahorias, el apio, freír un poco y luego añada el ajo y la sal. Cocine hasta que las verduras empiecen a suavizarse, unos 6-8 minutos 

2) Agregue el vino y deje que la mitad del vino se vaporice (omitir este paso si no va a usar vino blanco) Enseguida agregue la lata de tomate y su jugo junto con el chile en polvo, comino molido y pimentón ahumado (paprika) y revuelva bien para combinar. Continúe cocinando aproximadamente 2 minutos.

3) Agregue las lentejas y revuelva, luego agregue el agua o caldo de verduras. Suba el fuego hasta que empiece a hervir. Enseguida, poner el fuego medio bajo, cubrir la olla con la tapa y dejar cocinar por unos 30 minutos a fuego lento. Mirar cuidadosamente para asegurarse de que todo el líquido no se haya absorbido. Si es necesario, agregue más agua caliente.

4) Ya que las lentejas y verduras estén tiernas, sazone al gusto, apague el fuego y por último vierta las espinacas en la sopa de lentejas. Al servir, las espinacas deben tener un color verde vibrante.

5) Sirva caliente con una llovizna de aceite de oliva y limón. Acompañar con pan integral, como en los tiempos de la Biblia.

Mis hermanas en Cristo, espero que ustedes y sus familias disfruten de esta rica y nutritiva sopa de lentejas no solamente en Cuaresma, sino a lo largo del año.

Su hermana en Cristo,

C.P. Saraí Trnjik

Referencias:

https://www.ecoagricultor.com/las-lentejas-y-sus-propiedades-nutricionales/

 sarai-trnjik