CCLXXXI Aniversario del Corazón Ardiente

CCLXXXI ANIVERSARIO DEL CORAZÓN ARDIENTE

Las iglesias llamadas metodistas deben su nombre a dos clérigos anglicanos de la Inglaterra del siglo XVIII: Juan (1703-1791) y Carlos Wesley (1707-1788). La Iglesia de Inglaterra se estableció como iglesia nacional durante el reinado de Enrique VIII tras su ruptura con la Iglesia de Roma.

La noche del 24 de mayo de 1738, Juan Wesley entró a una reunión de la iglesia de los moravos y escuchó cánticos e himnos que a sus oídos parecían nuevos. Escuchó la reflexión que se desprendía del prefacio de Martín Lutero en su comentario a la Carta de los Romanos y experimentó algo que supo interpretar de momento, pero que fue transformador. Nada fue igual después de esa noche.

Sobre esa experiencia, Juan escribió en su diario las siguientes palabras: “Mi corazón ardía extrañamente y me di cuenta de que confiaba en Cristo solamente para salvación”. Sus temores e inseguridades fueron conquistados ese día por el amor de Dios. Fue abrazado por la seguridad de la salvación y sellado para emprender una aventura que trastocaría la historia del pueblo cristiano hasta nuestros días.

Después de sus respectivas “conversiones”, los hermanos Wesley procuraron una relación constante con Dios, de carácter personal y social. El binomio de devoción individual y preocupación social fue entendido como la verdadera santidad, la cual tiene entrega a Dios en el corazón y, al mismo tiempo, tiene la mirada puesta en el mundo que debe servir. Juan y Carlos ministraron por toda Inglaterra, mediante el estudio bíblico, la oración, el testimonio interior del Espíritu Santo, la alabanza a Dios a través del canto, una sólida predicación de la Palabra y en fidelidad a las oraciones y los sacramentos de la Iglesia de Inglaterra.

En su preocupación social emanada de la fe, que sería llamada “santidad social”, organizaron escuelas para los hijos de las minas de carbón, cuidad médico para los pobres, cooperativas de crédito para aquellos que no podían acceder al mismo y clases de lectura para los analfabetos. Todo esto era parte de la proclamación de las Buenas Nuevas del evangelio. Su herencia dejó en claro que reconocer a Cristo como Señor y salvador implica preocuparse por las necesidades del prójimo.

Es este tiempo de graves problemas sociales y ambientales, es menester entonces volver a ser hombres y mujeres de un “corazón ardiente”, comprometidos con la espiritualidad individual y comunitaria, al mismo tiempo que trabajando en cuerpo, mente y corazón por el bien de nuestro mundo.

¡Oh, Espíritu de Dios! ¡Viento de Dios! ¡Fuego! Ven e incendia nuestros corazones. Amén.

¡Gloria siempre a Cristo!

Obispo Moisés Morales Granados
Iglesia Metodista de México A.R., Conferencia Anual de México

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s