¿Piensas que Reforestar es Perder el Tiempo?

¿Piensas que reforestar es perder el tiempo?

“Fue hecha una desolación, llora sobre mí desolada; todo el país ha sido desolado, porque no hubo nadie a quien le importara” (Jer. 12:11).
¿Te importa la Creación de Dios? Las advertencias son tan continuas y graves, que nos deben llevar a reflexionar y adoptar medidas.

Claudia Cox*

Hace un año en una visita que realicé a las Naciones Unidas con Sede en México, tuvimos una plática muy aterradora, el tema era la ecología dentro de la llamada agenda 2030 de las Naciones Unidas y la preguntas fue: ¿Qué estamos haciendo como humanos para frenar lo que nosotros mismos hemos creado (una devastación en ríos, bosques, selvas, mares, tierra y animales, especies que están siendo extinguidas y no por una caza furtiva)? El llamado de emergencia antes del punto de no retorno es “Hagamos algo que no solo sea temporal” (Ese es mi propio llamado).

La emergencia en el mundo consiste en sucesos verdaderamente alarmantes y lo podemos llamar “dolores de parto” como nos dice Romanos 8:22 (RVR-1960): “Pues sabemos que la creación entera a una gime y sufre dolores de parto hasta ahora”.

Nos dice Jeremías 12:4 “¿Hasta cuándo estará de luto la tierra y marchita la vegetación de todo el campo? Por la maldad de los que moran en ella han sido destruidos los animales y las aves, porque han dicho: Dios no verá nuestro fin”. Y Jeremías 12:11 nos dice “Fue hecha una desolación, llora sobre mí desolada; todo el país ha sido desolado, porque no hubo nadie a quien le importara”. Aquí preguntaría, verdaderamente, hermano ¿Te importa la Creación de Dios? Las advertencias son continuas y graves las que nos llevan a reflexionar para adoptar medidas:

• Una isla de plástico localizada entre las coordenadas 135° a 155° longitud Oeste y 35° a 42° latitud Norte. Su superficie se estima entre 710 mil y 17 millones de km² según el criterio que se adopte en relación con la concentración de elementos de plástico que se fija como umbral para su definición geográfica.

• Nieve en Hawaii.
• Olas de calores históricos de hasta más de 50º.
• Osos polares en Rusia.
• EU más frío que la Antártida.
• Sequias en México.
• Incendios por toda la República Mexicana debido a los efectos invernaderos, efectos lupas y sequias provocados por las deforestaciones.

Y es aquí donde haré una pausa para hacer hincapié. De niña me gustaba ir a zonas con bosque en Puebla como Loreto y Guadalupe. Cuando venía mi familia de Monterrey, era un orgullo llevarlos a la zona boscosa de las faldas del Popocatépetl, las experiencias eran únicas y motivadoras. Hoy, las zonas lucen tristes, incendios han acabado con hermosos pinos y oyameles, la mancha urbana también ha hecho estragos y por eso el llamado. La reforestación es una operación esencial para la supervivencia de los seres vivos y por ende del planeta. La gran cantidad de incendios y talas clandestinas indiscriminadas, sea en Puebla o en cualquier zona donde tú te encuentres, ha ocasionado que la masa verde de nuestro país y planeta disminuya. A consecuencia, el dióxido de carbono que expulsamos al respirar, poco a poco perderá la oportunidad de ser transformado en oxígeno.

Por ello, plantar un árbol trae consigo beneficios tales como:
• Frena el avance de dunas de arena.
• Al restablecer la cobertura arbórea se aumenta la fertilidad del suelo y se mejora su retención de humedad, estructura y contenido de nutrientes mejorando así las cosechas.
• Reduce el flujo rápido de las aguas de lluvia, regulando el caudal de los ríos.
• Disminuye el “efecto invernadero”.
• Reducen la erosión del suelo y contaminación del agua.
• Regula las altas temperaturas.
• Entre otros, la reforestación es de gran importancia para combatir el cambio climático.

La doctrina Social de la Iglesia Metodista de México dedica temas medioambientales en su desarrollo, reconociendo su creciente importancia. Animan a los cristianos a considerar el medio ambiente con una actitud positiva, para evitar una mentalidad de desprecio y condena, y reconoce la presencia de Dios en la naturaleza.

En el Antiguo Testamento vemos cómo Israel vivió su fe en un medio ambiente que era visto como don de Dios. Además, la naturaleza, la obra de la acción creativa de Dios, no es un adversario peligroso. También recordar el comienzo en el libro del Génesis, en el que el hombre es puesto como la cima de todos los seres y Dios le confía que cuide toda la creación. En el Nuevo Testamento Jesús hace uso de los elementos naturales en algunos de sus milagros y recuerda a los discípulos el mandato de su Padre.

Pero hablemos de lo que es la reforestación. Reforestar es establecer vegetación. Consiste en plantar árboles donde ya no existen o quedan pocos; así como su cuidado, para que se desarrollen adecuadamente. Los árboles aumentan el aporte hídrico, actuando como una red de hojas y ramas, donde se condensa la neblina. Por ende, mediante una reforestación se aumenta la cantidad de agua captada por las montañas, el agua en los suelos y el caudal de los ríos. Los árboles interceptan las gotas de lluvia, evitando que lleguen con fuerza al suelo, arrastrándolo pendiente abajo; sus raíces sostienen al suelo disminuyendo el avance de las cárcavas y sus copas disminuyen la velocidad del viento reduciendo la erosión eólica. Por medio de una reforestación, se disminuyen los procesos erosivos de los suelos. La reforestación disminuye el proceso de colmatación con sedimentos de los estancamientos. Cuando las hojas que caen, los árboles proveen materia orgánica al suelo fertilizándolo, aumentando su volumen y su capacidad de absorción de agua. Mediante una reforestación, se aumenta la capacidad de retención de agua. Durante la época de las lluvias, aminora las crecientes de los ríos permitiendo que los mismos tengan un mayor caudal de agua en la época invernal de sequía. Los bosques aumentan la calidad paisajística de la zona.

Y después de todo esto. ¿Qué está haciendo la Iglesia para un medio ambiente más saludable? He visto campañas donde se recopilan las pilas, separan basura, aplican las “tres erres de la ecología” (Reducir, Reusar y Reciclar). Como miembros de una Iglesia preocupada y como mayordomos de la creación de Dios, ¿Qué podemos ofrecer? Tu tiempo, tu talento, tus dones y manos que colaboran.

Esto, hermano, es un llamado para que comiences una campaña de reforestación en la zona donde vives. Un llamado urgente que a nivel mundial no podemos despreciar. ¿Qué mejor manera de dar testimonio del amor de Dios al colaborar?

Yo te insto a que seas de testimonio y hagas, como sugerencia, lo siguiente:
• Busca hermanos que quieran unirse a ser retados para armar la campaña.
• En equipo, busca una zona que requiera ser repoblada de árboles o cactáceas.
• Investiguen qué tipo de árbol es el ideal para reforestar la zona y la forma en que se debe de plantar.
• Contacta en tu localidad a CONAFOR (Comisión Nacional Forestal), ya que con ellos hay donación permanente de árboles para las reforestaciones, así como los mapas de las zonas más necesitadas cercanas para dicha actividad, si es que no conoces donde hacer dichas campañas.
• Haz el llamado en tu iglesia. Aprovecha las organizaciones como LMJI, SMF, LBSC, FHM e invita a tu comunidad.
• Aprovecha para hablar del “amor de Dios para con nosotros en que, siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros”.
• Si haces la campaña, toma fotos y comparte con nosotros tu testimonio al respecto.


*Claudia Cox Inclán
Docente de licenciatura y maestría en Universidad Alva Edison de Puebla desde hace varios años. Nacida en 1971 de madre mexicana y padre extranjero y de cuna metodista, instruida por su abuela Soledad Romero quien fue fuerte pilar en su formación, egresó orgullosamente de la Universidad Madero de la Licenciatura en Comercio Exterior y actualmente está culminando una maestría en Marketing. Hoy asiste a la Iglesia Metodista en el Templo el Buen Pastor de la colonia Belisario Domínguez en Puebla, Pue., en la que participa en el coro, la Legión Blanca de Servicio Cristiano y, cuando es posible, con la Liga Metodista de Jóvenes, instruyéndoles en el precepto de ser “ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza” (1 Timoteo 4:12). Ha trabajado en la iglesia con pasión en el servicio al prójimo por amor a Cristo, sirviendo en el área de música de la Iglesia Metodista, en el servicio pastoral durante un año y en diversas áreas de la misma iglesia. Humanitaria y consejera de quien la busca en la Universidad, ha dejado huella con las generaciones de jóvenes que han pasado por sus aulas. Editó el libro “Las Dinámicas Grupales en la Iglesia”, con enfoque didáctico, y actualmente se encuentra terminando su tesis sobre el tema de mercadotecnia social de la Iglesia Metodista de México en conjunto con la mercadotecnia verde para la reforestación, en respuesta a su inquietud por las trágicas noticias sobre el medio ambiente y por su propia experiencia vivida años atrás en su casa: “Hace 3 años una fuerte tormenta arranco de raíz un framboyán que plante 37 años atrás, la casa subió su temperatura en al menos 2º C. Después de ese tiempo, Dios mostró que el árbol no había muerto. En sus vestigios renació y los retoños han crecido, es un árbol que cobija aves, da sombra y flores hermosas que visitan colibríes, dentro de una ciudad contaminada. Es solo un árbol, plantemos más”. Actualmente imparte la materia “Tratados, Acuerdos del Medio Ambiente y Organismos internacionales”. Hace un llamado permanente a cada alumno que la escucha: “Seamos conscientes de la Creación y no destruyamos la hermosura de cada día”.

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