Pensando en Serio

Pensando en serio

Dr. Carlos Alejandro Muro Flores

“Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio”.

2 Jn. 1:6

Si yo fuera un creyente que perteneciera al grupo LGTB [1] (no lo soy y lo menciono solo para posicionamiento y no a manera de discriminación) y quisiera buscar consejo en las Escrituras para poder llevar mi relación de una manera que agrade a Dios, con sentimientos y compromisos reales con una persona de mi propio sexo, de entrada encuentro un problema: ¡Tristemente no encuentro consejo de parte de Dios ni instrucciones al respecto!

Y pensaría tal vez, ¿en dónde quedo yo? ¿En dónde está el consejo para mi relación? ¿Cómo mejoro de manera escritural mi relación homosexual?

Ya son varios años en los cuales la inclusión o exclusión en la vida activa de los grupos LGTB son agenda de discusión en nuestras denominaciones. Tenemos biblistas e intérpretes a favor o en contra de la traducción e interpretación correcta de los diferentes pasajes alusivos al tema pero POCO o NADA se ha dicho de la AUSENCIA de instrucciones escriturales acerca del comportamiento de estos grupos dentro de la iglesia o de la manera de relacionarse y mejorar una relación como ésta.

Hay mandamientos e instrucciones para relaciones heterosexuales, para jóvenes con expectativas de casarse, para viudos y viudas, para personas que decidieron quedarse solos o para los que quieren divorciarse o volverse a casar, para las vírgenes, para los que se “adelantan” o andan por todos lados, pero NO encuentro por ningún lado ni en el Antiguo Testamento ni en el Nuevo Testamento ninguna figura o mandato, sugerencia o ejemplo positivo del comportamiento para estos grupos DENTRO de la iglesia o pueblo de Israel.

La ausencia de consejo o “el silencio” si así lo queremos llamar, ¿no debería de ser suficiente para llevarnos a tener conclusiones al respecto?

Quiero profundizar un poco más. TODA relación que se tiene dentro de las iglesias está bien aconsejada en las diferentes epístolas pero en NINGUNA hay instrucción para el seguimiento de cómo mejorar una relación de esa índole en específico.

Si pensamos que la población que se confiesa creyente y LGTB pudiera ser de alrededor del 10%, ¿no deberíamos tener parámetros escriturales para el mejoramiento de estas relaciones como las tenemos para las demás? ¿Consejos claros y sin rodeos de cómo tratarse? O al menos, ¿algún ejemplo de cómo debe de ser su relación? ¡O una pareja de esa índole que se mencione específicamente en la Escritura que se relacionará con Dios en alguna manera y éste los favoreciera! ¿O de algún liderazgo? ¿Acaso se le olvidó a Dios en su conocimiento del ser humano dejar instrucción positiva al respecto?

El problema es que no encuentro NADA que favorezca o motive de parte de Dios una relación así, veo motivación para el matrimonio heterosexual o para quedarse soltero, o para arreglar un matrimonio con instrucciones claras y específicas para el hombre y la mujer para la solución de problemas y conflictos. Pero, NADA para las relaciones del mismo sexo.

Lo que menciono es una reflexión seria y el fin no es buscar confrontación o exclusión pero me hace pensar muchas cosas.

¿No será que la ausencia de evidencia es la evidencia?

NOTA
[1] Sigla compuesta por las iniciales de las palabras Lesbianas, Gais, Bisexuales y Transgénero (N. de la R.).


Carlos Alejandro Muro Flores
Miembro en Plena Comunión de la IMMAR desde hace más de 35 años, pertenece a la Iglesia Príncipe de Paz en Chihuahua, Chih. Maestro de Escuela Dominical, Ex-liguero y actual consejero, es representante laico del distrito Chihuahua de la CANCEN. Ha ocupado prácticamente todos los cargos como administrador, así como diversas comisiones desde nivel distrital hasta nacional.

Un comentario sobre “Pensando en Serio

  1. Me parecio un enfoque muy interesante el abordar el asunto considerando la perspectiva de lo que no dice, a diferencia de todo lo que SI dice de muchos otros situaciones tales como matrimonios entre hombre-mujer, solteros, viudez, etc.

    Por otra parte quisiera invitar a revisar el porcentaje del 10% que es un porcentaje que tiene mas de mito que realidad.

    Obvio depende de donde se consulte, pero el porcentaje mas aceptado es entre 3 y 6%.

    Decir 10% es sobreestimar la realidad.

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