Pioneros del Metodismo en Chihuahua

Pioneros del metodismo en Chihuahua

Celebrando el 127 aniversario de la consagración del templo metodista La Santísima Trinidad(1892-2019).

En abril de 1882, James Eaton se embarcó en el Ferrocarril Central Mexicano del Paso del Norte (Ciudad Juárez) y subió a la nueva línea, entonces en progreso, llegando hasta donde ésta terminaba. Allí, en la Estación Laguna, Eaton abordó una diligencia para recorrer los restantes 160 kilómetros de su viaje hasta la ciudad de Chihuahua.

Durante meses, Eaton había soñado con el trabajo misionero a lo largo de una frontera extranjera, reconociendo que esta motivación era producto de la sangre pionera y misionera que fluía por sus venas. Después de cumplir sus deberes como ministro auxiliar en Montclair, Nueva Jersey y como pastor de La Primera Iglesia Congregacional en Portland en la década de 1870, él y su esposa, Gertrude, buscaron nuevas aventuras. Durante algún tiempo había soñado con “la frontera occidental” y había considerado liderar una congregación protestante en Santa Fe. Al oír estos planes, un amigo de la familia le preguntó: “Si sientes tanta inclinación hacia el trabajo en el suroeste, ¿por qué no continuar por el ferrocarril de Santa Fe hasta El Paso, cruzar la línea internacional hacia México donde los constructores de la antigua carretera han comenzado a construir la Central Mexicana, e iniciar una nueva misión en el estado de Chihuahua?”.

Así comenzaron una serie de pensamientos y preparativos que llevaron a Eaton al “final del camino” en México y, en sus propias palabras, al “nuevo Suroeste” y a los confines más lejanos de la civilización. Cuando finalmente llegó a la ciudad de Chihuahua, le quedó muy en claro los importantes desafíos que le esperaban, a su familia y a su trabajo. Juntos, Gertrude y James enfrentaron muchos desafíos, de tipo familiar, social, cultural, de salud física y emocional.

Con todo y a pesar de todo, el Señor ha sido guiando cada paso de esta historia que inició, para un misionero, hace 137 años al salir de su tierra, con la cabeza llena de incertidumbres, miedos y grandes desafíos, pero con un corazón inflamado por el amor de su Dios, que lo impulsó a no desmayar hasta ver culminada su obra, de la cual, hoy esta pequeña congregación llamada La Santísima Trinidad, formamos parte.

James y Gertrude Eaton, disfrutando de su retiro en Los Ángeles, California, celebrando su 50 aniversario de bodas. Mayo 13 de 1925 (Foto cortesía de la Familia Eaton).
Vista desde lo que hoy conocemos como la Av. Bolívar (Parque llamado “Jardín 25 de marzo” en aquel tiempo), finales de los 1800 (foto cortesía de la Familia Eaton).

Tomado del sitio de Facebook de la Iglesia Metodista La Santísima Trinidad de Chihuahua, Chih.