Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico
LA VICTORIA DEL DISCÍPULO (Primera parte)

Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo el “cómo” del discipulado bíblico, como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de discípulos espirituales, discípulos reproductores y discípulos colaboradores de mi Dios y Señor.

Con la enseñanza bíblica de Jesús sobre la victoria de sus discípulos, usted experimentará la victoria sobre nuestros tres enemigos que nos recuerdan las Escrituras, en su lucha espiritual: el mundo, la carne y el diablo.

Como un discípulo de Jesús, usted sabe que estamos en guerra espiritual. Ha experimentado el conflicto espiritual entre las fuerzas del bien y del mal en su personalidad. Ha descubierto que no importa cuántas victorias ha ganado, Satanás vuelve siempre vuelve otro día a luchar contra usted. Una cosa que debe recordar es que no lucha en una guerra privada. Es parte del ejercito del Señor llamado a derrotar a Satanás y a sus fuerzas malignas. Todos vivimos detrás de las líneas del enemigo y continuamente hay guerra espiritual a nuestro alrededor.

Dios capacita a los discípulos de Cristo para que ganemos la batalla (lea Efesios 6:10-20). Nuestro Dios y Señor quiere que todo discípulo este forme en contra de Satanás y todas sus estratagemas en la lucha espiritual (versículo 11). El Señor quiere que permanezcamos en pie en el día malo y que nos mantengamos firmes habiendo terminado la batalla (versículo 13). Su Palabra declara que no estamos luchando contra carne ni sangre, sino contra poderes del mal, las fuerzas de las tinieblas y huestes espirituales de maldad (versículo 12). Nuestro Dios y Señor proporciona un recurso espiritual para entrar en esta batalla espiritual y la manera de vencer a las huestes espirituales de maldad y es mediante el uso de la “Armadura Espiritual” mencionada en este pasaje bíblico: la verdad, la justicia, el Evangelio de la paz, la fe, la salvación y la Palabra de Dios. Pablo comparó cada uno de estos recursos del carácter cristiano con cada parte de la armadura de un soldado romano. Sin duda él las conocía muy bien; pues fue un soldado romano perseguidor de la Iglesia de Cristo y porque cuando escribió la carta a la Iglesia de Éfeso, estaba encadenado a un soldado romano. Debe notarse que Pablo concluyó su lista de características de la Armadura Espiritual, con una exhortación a la oración: “Orando en todo tiempo con toda oración y suplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y suplica por todos los santos”. El guerrero espiritual comienza de rodillas y termina de rodillas cuando alcanza la victoria en Jesús. Es por medio de la oración que se viste mentalmente, con todas las partes de la Armadura Espiritual, antes de salir a luchar contra el enemigo.

El versículo 18 se concentra en la oración, como el campo definido de batalla y coloca el énfasis en:

  • La oración constante.
  • Toda clase de oración y especialmente la súplica.
  • El estar alerta.
  • La perseverancia.
  • Todos los santos.

Las batallas espirituales comienzan con un presto recurrir a la oración. Es una de las maneras en que Dios nos fortalece con su poder omnipotente. Cuando el discípulo de Jesús se viste con la Armadura Espiritual, se obtiene la victoria por medio de la oración. Así nos podemos adelantar para ver las respuestas de Dios a nuestras oraciones en el campo de batalla contra nuestros tres enemigos: nuestra naturaleza pecaminosa, el mundo y Satanás.

FE EN ACCIÓN
Querido hermano, medite en la siguiente declaración: El secreto de la victoria del discípulo es esta: gane primero la victoria de rodillas en la oración. Luego, ataque al enemigo y tenga la victoria que Dios ya ha ganado por usted. A veces tenemos que hacer algo más que salir a la batalla, pero podemos tener la seguridad de que Dios nos ha garantizado la victoria. La Biblia declara en Apocalipsis 15:57 “Mas gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.

La palabra de Dios transforma vidas y da una vida con propósito, vida abundante, vida victoriosa y vida eterna.

Que Dios “te bendiga y te guarde, que Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Y recuerden hacer del día del Señor un día santo, un día saludable y un día feliz.

Hno. Cuau.

Tomado y adaptado del libro “El Plan Maestro para el Discipulado Cristiano” y de compartir mi experiencia con Dios.

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