Colegio Palmore

Él es Admirable en mi vida

Pedro Coronado
Jefatura de Mantenimiento
Colegio Palmore, Chihuahua

Tenía 11 años de edad, cuando mi papá perdió la vida, víctima del alcohol y ni siquiera lo probaba. Un hombre alcoholizado conducía un auto y lo atropelló al pasarse el semáforo en rojo. Este suceso marcó mi vida y me dejo emocionalmente muy afectado.

Unos meses después, caminaba a mi casa cuando fui abordado por un par de personas que amablemente me ofrecieron apoyo. Se trataba de miembros de la iglesia cristiana bautista que con palabras firmes y muy convincentes me animaron a orar.

Esa fue la oportunidad para recibir a Jesucristo como mi Señor y Salvador.
Contaba con 20 años de edad cuando tomé la decisión de formar una familia. El Señor Jesús no fue considerado en esa decisión y con 17 años y tres hijos después se terminaba la aventura. La mujer que escogí para esposa tenía otra fe y decidió ya no estar conmigo e involucrarse con otro hombre.

Ignoré la sugerencia que hacen las escrituras: “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2 Corintios 6:14). Mi decepción me llevó al intento de suicidio, pues veía como mi matrimonio se deshacía.

Hice todo para quitarme la vida, lo suficiente para que esto ocurriera, pero el Señor tenía otros planes para mí, y después de algunos días de recuperación en un hospital, continué con mi vida.

Finalmente, se concretó el divorcio y mis hijos se quedaron conmigo. Recordé que en las escrituras en Mateo 6:33 dice: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Eso es justo lo que ocurrió después en mi vida. Me congregué en una iglesia y mi fe fue recuperada.

Él es admirable en mi vida pues empezaron a caer las bendiciones sobre mi familia.

De la madre de mis hijos nació una hermosa niña a la que por petición de mis hijos llevamos a nuestra casa, pues su mamá viajó a otro país y no había fecha para su regreso.

El Señor me mostraba así su amor, dándome la responsabilidad de aquella pequeña que con agrado tomé. Desde entonces ella es mi hija y yo soy su papá. Ella me ama y yo la amo. Dejé mi trabajo para dedicar mi tiempo a cuidar a mis hijos. Así, me convertí en papá y mamá y con ello grandes satisfacciones llegaron siempre cobijado por la luz de mi Señor Jesús.
Él es admirable en mi vida pues las bendiciones seguían llegando.

Algunos años después conocí a la mujer que el Señor tenía para mí; mujer con muchas cualidades como inteligente, perseverante, responsable, muy bella, de gran corazón, y con una fe inquebrantable. Mis hijos después de conocerla aprobaron nuestra decisión de formar un matrimonio y con ello le dimos cumplimiento a la ordenanza divina dada en Génesis 2:24 “Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.

Después de 5 años de feliz matrimonio llegó una dura prueba de fe. Apareció un fuerte dolor en mi costado izquierdo, con el que me fue diagnosticado cáncer en el riñón además de herpes zoster.

Al conocer la noticia, mi familia, en la que incluyo a mis compañeros de trabajo del Colegio Palmore y miembros de la Iglesia Metodista Shalom en Chihuahua, se unieron en oración para pedir por mi recuperación, oración que fue contestada, pues las bendiciones no se hicieron esperar. Sin pensarlo acudimos al IMSS para recibir atención, pero después de tres noches y tres días, debimos dejar el hospital para buscar un mejor servicio. Sin contar con los recursos suficientes y siguiendo los consejos del médico, me interné en un hospital privado.

Una vez más el Señor mostraba su misericordia para conmigo, acercando los recursos económicos necesarios para la intervención. Toda mi familia, compañeros, amigos y hermanos en Cristo se volcaron en ayuda de toda especie.

Desde el momento que recibí el diagnostico hasta hoy nunca tuve duda de la misericordia del Señor para conmigo, siempre estuve seguro de que el tumor fue removido por completo y que el Señor Jesucristo había hecho la obra en mí.

Toda la gloria es para mi Señor y Salvador.
¡Solo Él es Dios, solo Él es Santo!

Él es admirable en mi vida.