Cápsulas de Discipulado

Ministerio de edificación, transformación y discipulado bíblico
La victoria del discípulo: “Mantenerse victorioso”
(Quinta y última parte)

Cuauhtémoc Meneses Stama

Estamos compartiendo “el cómo del discipulado bíblico”, como fruto de mi experiencia con Dios en el ministerio de formación de discípulos espirituales, discípulos reproductores y discípulos colaboradores de mi Dios y Señor.

Las armas con las que contamos los discípulos victoriosos son: la oración y la Palabra de Dios. La batalla contra Satanás y las fuerzas del mal se pelea de rodillas.

Lea 2 Crónicas 20:1-4 y encontrará los cincos principios para la guerra espiritual.

Los cinco principios de la guerra espiritual

  • El principio de buscar a Dios.
  • El principio de conocer a Dios.
  • El principio de depender de Dios.
  • El principio de creer a Dios.
  • El principio de adorar a Dios.

El principio de adorar a Dios
Los judíos alabaron a Dios (lea 2 Crónicas 20:18,19), celebrando la victoria antes de la batalla. Cuando realmente el discípulo cree en Dios, lo alaba. Josafat estaba adorando a Dios, cuando todavía no había ido a la batalla. Esto nos lleva al quinto principio de vida “Adorar a Dios”. Josafat hizo algo insólito, hizo marchar al coro delante del ejército, porque creyó que sus soldados no tendrían que pelear. Creyó en las promesas que había recibido de Dios, le había dicho que la batalla le pertenecía a Él y Josafat lo creyó (lea 2 Crónicas 20:17).

Dios entrega la victoria
¿Qué sucedió después? (lea 2 Crónicas 20:22-24). En el momento en que el pueblo comenzó a alabar a Dios, los enemigos comenzaron a matarse unos a otros. Cuando Josafat y su ejército llegaron al lugar que habían de enfrentar a los reyes paganos, esperaban encontrar un enorme ejército, pero sólo vieron cadáveres. Dios había sido fiel a su Palabra, no tuvieron que pelear la batalla. Este relato de la vida de Josafat, no significa que el discípulo no tendrá que pelear batallas. El secreto está en ganar la batalla de rodillas. El Señor pelea por el discípulo. Por esta razón, David pudo matar a Goliat, Gedeón derrotó a un ejército y Sansón mató a dos mil hombres. Nuestro problema es que queremos pelear las batallas con nuestros propios medios, con nuestra capacidad limitada, en lugar de aprender a oír a Dios y creerle. Debemos aprender a obedecer, aunque parezca no tener sentido.

Cuando llegaron al campo de batalla, Josafat y sus hombres necesitaron tres días para recoger el botín de guerra (lea 2 Crónicas 20:25-28).

La batalla del rey Josafat contra los ejércitos poderosos, comenzó y terminó con la adoración a Dios. Cuando el discípulo le pide algo a Dios, una forma de confirmar su petición es adorarlo con un corazón agradecido.

Fe en acción
Querido/a hermano/a, medite en las siguientes declaraciones:
El discípulo debe alabar al único Dios verdadero por lo que Él es, su persona, su carácter y sus atributos.

El discípulo debe dar gracias a su Dios y Señor por todo y en todo, la acción de gracias es la expresión de gratitud a Dios por lo que Él ha hecho.
El discípulo debe adorar en espíritu y verdad a su Dios y Señor, cantando himnos, salmos y cánticos espirituales, porque la alabanza, la acción de gracias y la adoración, son maneras de glorificar a Dios.

La palabra de Dios transforma vidas y da una vida con propósito, vida abundante, vida victoriosa y vida eterna.

Que Dios “te bendiga y te guarde, que Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. Y recuerden hacer del día del Señor un día santo, un día saludable y un día feliz.

Hno. Cuau.


Tomado y adaptado del libro “El Plan Maestro para el Discipulado Cristiano” y de compartir mi experiencia con Dios, como discípulo de Jesús.