Desafíos Post Pandemia en América Latina

Desafíos post pandemia para las comunidades de fe en América Latina

Situación socio-política y económica en la región durante la pandemia y el aislamiento en distintos grados de nuestros países en la región: ponencia presentada en la Red de Comunicadores Metodistas de América Latina y el Caribe el pasado 3 de septiembre de 2020.

Leonardo Daniel Félix*

En el marco de situaciones impensadas como lo es la pandemia del Covid19, no todos nuestros países pudieron reorganizarse desde sus estrategias de gobierno, para dar respuesta a lo que ya se presuponía como una crisis humanitaria en gran parte del mundo.

Desde la Salud y los ministerios o secretarias de salud de cada país, se pudo advertir rápidamente:

La precariedad del sistema de salud pública

En la mayoría de los países de la región, se evidenció durante la pandemia del Covid19, un sistema de salud pública en muchos casos, mal abastecido y con escaso funcionamiento real frente a emergencias socio-sanitarias que van desde:

  • Pocos insumos médicos, los respiradores artificiales, por ejemplo, hasta drogas básicas para el tratamiento de afecciones pulmonares, pasando por la cantidad de camas de terapias intensivas en hospitales zonales),
  • El alto costo de las medicinas privadas concentradas en pocas empresas que hacen casi inaccesible el tratamiento para una gran parte de la población.
  • El escaso personal médico y de enfermería disponible para el cuidado del número creciente de pacientes en estado de riesgo [1].

Y así también se hizo notorio:

  • La desnutrición infantil como problema endémico de la región en varios territorios, agravados por el Covid19.
  • El aumento de feminicidios, así como los casos de violencia intrafamiliar a mujeres, niñas y niños.
  • La vulnerabilidad socio-sanitaria de pueblos indígenas en distintos sectores y particularmente en la cuenca de la Amazonia.

Desde la economía regional. Se nota con claridad la caída abrupta de la proyección del PBI para toda América Latina y Caribe del 9.1% al 30 de julio de 2020 – dato que puede crecer un poco más según estadísticas de CEPAL [2]; esta caída tiene múltiples factores, pero, básicamente tanto CEPAL como el BID [3] coinciden en dos:

  • La informalidad del empleo de la región. En 2018 según la OITiv era del 53% (140 millones de personas aproximadamente), en el contexto de la pandemia durante el 2020 creció a un 62% llegando la cifra a un poco más de 153 millones.
  • La ausencia casi mayoritaria de políticas económicas que abastezcan a las poblaciones más vulnerables (en este rango entran las mujeres y jóvenes que son los grupos que se ven afectados en un 64% en toda la región como el sector más precarizado) [4].
  • Por otro lado, la CEPAL, estima que la tasa de pobreza en Latinoamérica subirá 7.0 puntos porcentuales en 2020 hasta el 37.3% [5]. Del mismo modo, el análisis indica que la “pobreza extrema” se elevará en 4.5% hasta el 15.5%. el desempleo en la región subirá del 8.1% en 2019 al 13.5% por el deterioro económico a causa de la pandemia. Así, el número de desempleos se elevará a 44 millones de personas.

Salud vs. Economía

Parte de la problemática actual que plantea el covid19, no solo se presenta en números y datos concretos de realidades económicas difíciles y apremiantes, sino también en los planteos de muchos gobiernos a nivel mundial y en la región que contrapusieron economía vs. Salud, como si el “rescate de una u otra” fuesen temas de elección de una realidad binaria sin mayores alternativas.

Desde la política y sociedad regional: fundamentalismos que se refuerzan
El panorama de la economía no hace más que poner en evidencia, sociedades desiguales a lo largo de todo el continente, con democracias debilitadas en donde, los fundamentalismos religiosos se muestran como sustento de otros fundamentalismos, como los políticos y económicos que avanzan en posiciones que tienden a preservar el status quo actual, sin dañar los intereses ganados por pequeños grupos concentradores no solo de los medios de producción, sino también de los grandes multimedios (mass-media) que legitiman las desigualdades mencionadas.

Resiliencia y adaptación de la “Casa Común”: comunicar para la vida
En este contexto complejo y a su vez novedoso por sus consecuencias, pero no así en la matriz de desigualdades, sociales y económicas pre existentes, nuestras comunidades de fe, así como nuestros organismos ecuménicos continentales debieron, y deben adaptarse día a día en la incertidumbre del porvenir. La comunicación entonces, en medio de un contexto que nos deja en asilamiento mayormente, exige una reapropiación de las Tics digitales (Tecnologías de Información y Comunicación), y todo un entrenamiento que no surge solamente del uso de las mismas y cómo adaptarse a ellas – nuestros ancianos y ancianas-, sino también al planteo básico de “¿Cómo ser comunidad de fe en comunión y Unidad cuando el templo no nos congrega?” Entendemos entonces que, en la comunicación eclesial, hubo tiempo de reacomodamiento en el orden de:

  • Atender las liturgias semanales y otros espacios devocionales existen que mayormente eran off-line (presenciales).
  • Idear e imaginar reuniones programáticas y directivas, así como ocasionales que debieron ser repensadas a la nueva modalidad on-line (de forma remota)
  • Aprender y reelaborar nuestras prácticas teológicas tales como el sacramento (¿de qué manera? ¿con qué sustento teológico?) y otras.
  • Sostener la comunión y el contacto con los distintos grupos y subgrupos que conforman nuestras comunidades de fe.
  • Rever los modos de sostén económico que, en esta particularidad, van a depender también del intercambio y conexión con una “Gran Parroquia” que incluye otros sectores de la sociedad (desde los gobiernos nacionales en algunos casos, hasta ONG´s u OBF´s), y no solo de las ofrendas y diezmos que, por el panorama económico expuesto, se ven afectadas.
  • Profundizar la movilización de una economía solidaria incrementada (ya que está práctica diacónica está presente en muchas de nuestras iglesias, atendiendo sectores y grupos vulnerables), que sostenga las vidas más precarizadas.

La Casa Común y su comunicación regional, esto sucedió de igual modo con el cambio en la planificación y por ende en los presupuestos de lo que esto significa al no poder encontramos de forma presencial.

  • Comprender y actualizar los nuevos modos de llevar adelante estrategias de planificación estratégica.
  • Entrenar a personal rentado, pasantes y voluntarias/os en las Tics digitales y su uso adecuado.
  • Adecuar tiempos de las reuniones y por ende temas, y modos de abordaje a esos temas que puedan adecuarse a las nuevas modalidades on-line.
  • Re imaginar funciones (misión y visión) de la organización que fue pensada en forma presencial (off-line) a una modalidad que posiblemente nos acompañe algún tiempo más.
  • Mapear en función de la pandemia, que ecumenismo estamos practicando (cuáles son nuestras prácticas diarias en las organizaciones) y qué ejes e indicadores son habituales en el trabajo de las mismas.
  • Fortalecer nuestros trabajos comunicacionales regionales desde las organizaciones existentes, para generar no solo visibilidad, sino incidencia que impacte en nuestra sociedad.
  • Generar nuevos modelos de alianzas con organismos propios y de la sociedad civil y organizaciones basadas en la fe (OBF) que, ante todo, nos permita no solo establecer nuevos vínculos, sino también entrar en diálogo con necesidades de urgencia y con visión estratégica.

Desafíos claves post pandemia para las comunidades de fe y organismos ecuménicos regionales

De lo dicho surgen nuevas claves de lectura difíciles de interpretar porque somos parte de este tiempo y es complejo ver con perspectiva, pero no imposible.

  • Las comunidades de fe, al igual que los organismos regionales ecuménicos tuvieron que actualizarse en las TIC digitales, así como la capacitación de sus miembros en el uso y alcance de las mismas.
  • La cantidad de personas alcanzadas por una acción concreta (desde una liturgia dominical hasta un webinar para marcar solidaridad con problemas coyunturales desde la fe) cambia. Las audiencias se hacen más amplias y no tan fáciles de medir

Esto trae aparejado:

  • Un cambio discursivo y metodológico: si la audiencia aumenta y no es un rango tan conocido y fácil de medir con indicadores cuantitativos y cualitativos habituales, debo hablar entonces, en un lenguaje fuera del “gueto” de personas convertidas y siglas institucionales indescifrables (por ej. CLAI, CMI, GBGM, etcétera).
  • La comunicación gana en cuanto a planificación e importancia estratégica en el quehacer diario. En la cuarentena quedó y queda demostrado que esto no sale por casualidad sino que hace falta prepararse para tener visibilidad e incidencia real.
  • REDES SOCIALES. Se vuelven parte del mundo cotidiano de las comunidades y de una gran parte de organismos ecuménicos en la región. Si antes tenían con dificultad una fanpage de Facebook, ahora tal vez vean la necesidad de priorizar el trabajo de ciertos líderes para crear y atender: twitter, Instagram, canal de Youtube y tal vez, generar una página web propia.
  • Reuniones más breves y focalizadas. El mero hecho de la capacidad de concentración en las pantallas, mucho menor a la forma presencial, nos hace focalizar los temas y no extendernos con datos secundarios muchas veces, de poca utilidad.
  • Nuevas reuniones con personas que antes no estaban. Descubrir la ventaja del on-line nos permite animar a otras personas a sumarse a cursos, charlas o debates que, de ser presenciales, no lo hubiesen hecho por timidez, horarios o lejanía geográfica.

Sea como sea, hay cambios que ya se están produciendo a nivel mundial, y muchos de ellos pasan por la comunicación digital y el poder garantizar por parte de los Estados nación, el acceso a las conexiones, así como abaratar el precio de los insumos y dispositivos que permita, en los meses por venir, equidad en la conexión y una democratización más amplia del derecho a la comunicación.


NOTAS

  1. Organización Mundial de la Salud (OMS) en: https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel- coronavirus-2019/advice-for-public/myth-busters
  2. CEPAL (Comisión Económica para América Latina y Caribe) según su proyección del 27 de julio de 2020
  3. BID (Banco Interamericano de Desarrollo)
  4. OIT (Organización Mundial del Trabajo) según informe de 2018 en https://www.ilo.org/global/lang–es/index.htm
  5. INFORME: “Salud y Economía. Una convergencia necesaria para enfrentar el covid19 y retomar la senda hacia el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe” en https://www.cepal.org/es/publicaciones/45840-salud-economia-convergencia-necesaria-enfrentar-covid-19-retomar-la-senda

* Rev. Lic. Leonardo D. Félix, Director ALC Noticias, Agencia Ecuménica de Comunicación (https://alc-noticias.net/es/) y Presidente WACC América Latina.

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