El Regreso a los Templos

El Regreso a los Templos

Carlos A. Muro Flores

“¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.” (Jn. 21:17b)

Por meses hemos estado esperando el regreso a nuestros lugares públicos de adoración y ya estamos próximos a volver a nuestros rediles; a aquellos edificios que nos permiten reunirnos como comunidad a alabar y escuchar de nuestro Dios.

Algunos ansiosos por volver a reunirse, otros recelosos en cuanto a asistir pues la pandemia sigue con nosotros.

La pregunta es: ¿EN QUÉ CONDICIONES ESTAMOS REGRESANDO A ESTOS LUGARES?

Y no me refiero a condiciones de seguridad, sino a la condición que se conformó en estos meses que pasaron en nuestra mente y corazón.

Muchos no nos hemos visto y tal vez nos llevemos alguna sorpresa.

Me gustaría usar la comparación que se nos hace con las ovejas.

  • Habrá ovejas que regresen hambrientas, con mucha necesidad de alimento, muy flacas y tal vez enfermas: habrá que alimentarlas.
  • Otras volverán muy sucias, con el cuerpo lleno de espinos, de tierra, necesitadas de un buen baño, un corte y quitarle todo aquello que se les pegó.
  • Otras volverán heridas, tal vez cojas o ciegas, con pocas fuerzas, necesitadas de sanidad.
  • Otras muy débiles pues, aunque se alimentaron, no lo hicieron en buenos pastos, habrá que alimentarlas bien.
  • Otras volverán demasiado gordas, pues se dedicaron sólo a comer y se volvieron flojas, habrá que activarlas.
  • Otras volverán sanas y contentas, bien alimentadas y activas, estas ayudarán y darán ejemplo a las otras ovejas: hay que darles espacio.
  • Otras volverán enojadas entre ellas, habrá que mediar.
  • Otras sumamente rebeldes, habrá que tenerles paciencia.
  • Otras volverán buscando ayuda pues regresan con muchos problemas, habrá que dársela.
  • Otras regresaran avergonzadas pues han cometido errores, habrá que mostrarles el perdón y el amor.
  • Otras vendrán muy confundidas o con muchas dudas, habrá que ayudarles a ver claro.
  • Otras no querrán volver, habrá que ir a buscarlas.
  • Otras, definitivamente no volverán, ya no estarán con nosotros por voluntad propia y las veremos en otros “rediles”.
  • Algunas muy queridas y, muy a nuestro pesar, habrán muerto.
  • A otras, se las llevó el lobo.

Lo que es muy seguro es que cada una vendrá con diferentes historias, las cuales algunas serán de triunfo, otras de soledad, de grandes desgracias o vicisitudes, de derrota, o de pérdida.

Es por esto que los que pastoreamos, los que predicamos o enseñamos, los que vamos o van a recibir a estas ovejas debemos estar atentos a las necesidades con las que regresan las ovejas a casa; es muy importante estar conscientes de que NO todo será gozo, también habrá momentos difíciles.

Saldrán a la luz tantas cosas que no se hicieron, que se pasaron por alto, que se descuidaron. Gran parte de la feligresía pasó por momentos muy complicados y muchos NO tuvieron acompañamiento pastoral por diversas razones.

La búsqueda de esperanza y consuelo podría ser el común denominador de la feligresía que regresa, la última bocanada de aire para algunos. Dios nos dé gracia y sabiduría para dar la palabra adecuada en estos lugares de refugio que son los templos.

Estamos ante un momento en el cual por un descuido podemos volver a cometer los mismos errores, a caer en los mismos esquemas, lo cual no es bueno. Tenemos una oportunidad única, no hay que desaprovecharla.

La Iglesia de Cristo a nivel mundial sigue viva, de nosotros depende seguir siendo luz y sal en este mundo.

Un comentario sobre “El Regreso a los Templos

  1. Gracias por estas palabras que confirman que nuestro padre celestial nos acompaña y uds pastores guiadres en nuestras vidas nos ayudan a enfrentar todo lo que en estos tiempos de pandemia hemos pasados y anhelando estar en el templo para regocilarnos cuales hijos vuelven la casa de sus pades

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