Núm 48, 14 de Septiembre, 2012

Editorial 

14 de Septiembre de 2012         Número 48

Al recordar 

El año pasado se recordaron por estas fechas, los diez años del ataque a las Torres Gemelas en Nueva York. Para mí, una de las imágenes más conmovedoras fue la foto de las salas de urgencias de los hospitales en Manhattan esperando a los pacientes que nunca llegaron. Las personas tratadas fue menor de lo esperado porque las que quedaron atrapadas en los edificios se volvieron polvo.

Aún después de terribles tragedias, nuestra atención se vuelve a lo mundanal: los pleitos de los políticos, la hostilidad de los grupos, las pequeñeces que ocultan nuestro más alto llamamiento como pueblo creado por Dios. A pesar de esto, no he podido olvidar a los trabajadores del hospital, esperando.

¿A dónde ir tras las tragedias? Dios siempre obra para crear vida nueva, abundante, eterna, del polvo de nuestras vidas. ¿Cuál es la nueva obra que Dios desea que ayudemos a crear del polvo de nuestras pérdidas? Cada persona está llamada por Dios a ser agente de la plenitud de vida a este mundo herido.

Sr. James A. Harnish (Florida, EE. UU.),

Tomado de la Revista El Aposento Alto, 11 de septiembre de 2012

¿Cuál sería el pensamiento para estas fechas?

¿Dónde puedo participar en la obra renovadora de Dios?

Oremos:

Dios amado, ayúdanos a hacer nuestra parte para traer nueva vida a nuestros hogares y comunidades. Amén.

“El espíritu de Dios el Señor está sobre mí…me ha enviado …a alegrar a los afligidos de Sión; a ponerles una diadema en lugar de ceniza, perfume de gozo en lugar de tristeza, un manto de alegría en lugar de un espíritu angustiado”.- Isaías 61.1, 3 (RVC)

Artículo 

Juan Antonio Monroy

Apatía espiritual  

 La rutina es la fuerza más desestabilizadora en las iglesias

 

21 DE AGOSTO DE 2012

No sé dónde leí la siguiente historia.

Dos amigos que estaban caminando cerca de un circo se detuvieron al ver un corpulento elefante atado con una ligera cuerda. Uno de ellos, al ver la débil cuerda que retenía al animal, comentó: “¿Por qué no se escapa, si es lo suficientemente fuerte como para huir?” Después de intercambiar algunas ideas, concluyeron que seguramente el elefante estaba atado desde que era una cría. Siendo pequeño, el elefantito habría tratado de liberarse sin éxito alguno y, así fue pasando el tiempo hasta que el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.

 La historia del elefante me ha llevado a la denuncia que el autor de la epístola a los Hebreos plantea contra miembros de la Iglesia primitiva. En la nueva versión de la Biblia se lee así: “Después de tanto tiempo, deberíais ser ya maestros consumados. Pero no, aún tenéis necesidad de que se os enseñe cuáles son los rudimentos del mensaje divino” (Hebreos 5:12).

 Como el elefante de la historia, que se quedó en situación infantil, sin hacer nada por romper la cuerda que lo ataba a un destino de impotencia y resignación, muchos cristianos permanecen en la infancia espiritual, sumidos en la apatía, sin crecimiento en el Señor, sin deseo alguno de profundizar en las enseñanzas de la Palabra ni de mejorar su vida cristiana.

 Conviene tener muy en cuenta, por su tremenda importancia, que el bautismo no es otra cosa que los primeros pasos en la vida cristiana. Luego hay diversas etapas y diversos grados que escalar.

 Quedarse en el infantilismo espiritual por años, cuando ya se debería estar en situación de enseñar a otros, es cosa mala. Es permanecer atado, como el elefante, a la cuerda de la impotencia.

 ¿No ves que también nuestro cuerpo sólo llega a similar una comida sólida y sustanciosa después que en la infancia se nutrió solamente de leche? Así también cuando te incorporas a la Iglesia después del bautismo empiezas a degustar la leche espiritual como recién nacido en Cristo. Pero en este estado no puedes quedarte.  Un niño que no crece es un niño enfermo . La fuente de donde proviene el crecimiento espiritual es el estudio de la Palabra santa, la unión con Cristo, el conocimiento progresivo de los misterios divinos.

 Considero que a muchos cristianos les puede estar ocurriendo lo mismo que al corpulento elefante. Se consideran bien como están, nada hacen por mejorar su condición, con apatía en el alma y en el cuerpo. Incluso esto es más patente cuando llegan las vacaciones.

 Esto no es bueno para ti ni para quienes te rodean.  Concéntrate en las posibilidades que tienes al alcance. Sacude cualquier complejo de inferioridad que te paralice. No te limites. No seas vagón de cola. Procura ser locomotora que arrastra a otros. Para lograrlo tienes que romper la cuerda que te ata a la infancia, tienes que salir de la rutina en la que has caído, tienes que sobreponerte a la apatía y la desgana.

 Caer en la rutina de la vida cristiana, el culto, la ofrenda, oro, canto y adiós, un mes y otro, un año y otro año, habituado, como el elefante, a un destino conformista, es llevar dentro un enemigo invisible.

 La rutina es la fuerza más desestabilizadora en las iglesias. Por efecto de la rutina los cristianos caen en la monotonía, el aburrimiento, la apatía. Cuando ésta, la apatía, aparece, la ilusión desaparece y entramos en ese estado intermedio que denuncia el Apocalipsis, ni frío ni caliente, si bien más frío que caliente.

 Cuando se vive rutinariamente, cuando la apatía apaga el entusiasmo, la vida cristiana pierde sazón, pierde sentido, pierde belleza y novedad. Se experimenta lo que los antiguos llamaban “tedio de la vida”, es decir, el cansancio del cuerpo, de la mente y del espíritu.

 ¡Pobre elefante! ¡Tan grande, con tanta fuerza, con tanto camino abierto, sujeto por una débil cuerda! Se la pusieron cuando chico, y allí quedó, así quedó.

 Nos lo advierte la Palabra: No podemos ser eternamente niños espirituales, como en la primera mañana de la creación, como el primer día del bautismo. Seamos adultos en Dios, para Dios, pongamos nombre nuevo al día que el Señor nos da y jamás permitamos que nuestra lámpara se apague. Somos hijos de la luz y del día, no de la noche ni de las tinieblas.

 Autores: Juan Antonio Monroy                       ©Protestante Digital 2012

Elecciones EEUU

Obama y Romney hablan abiertamente sobre su fe  

 

Una revista envió las mismas preguntas a ambos candidatos, referidas a su experiencia de fe y cómo ésta les influye en su labor política y personal

 

24 DE AGOSTO DE 2012, WASHINGTON (ESTADOS UNIDOS).- La Revista de la Catedral Nacional de Washington envió al presidente Barack Obama y al candidato Mitt Romney unas preguntas acerca de la presencia de la fe en sus vidas y el papel de la religión en el país.

 La entrevista completa (disponible bajo descarga en la página web de la revista) muestra con amplitud cómo ambos candidatos consideran importante, tanto para su vida personal como para su función política y social, la presencia e influencia de la fe. Barack Obama es cristiano protestante, mientras que Romney es mormón.

 A continuación recogemos algunas de las respuestas, que aparecen en la versión americana del  Huffington Post:

 Pregunta: ¿De qué manera la fe juega un papel importante en su vida?

 Obama: En primer lugar, mi fe cristiana me da una perspectiva y seguridad que no creo que tuviese de otra manera: que soy amado. Eso, y que al final del día, Dios está en el control de todo; y que mi responsabilidad principal es amar a Dios con todo mi corazón, alma y mente, y amar a mi prójimo como a mí mismo. Ahora bien, no siempre estoy a la altura de esa norma, pero es una norma que siempre estoy persiguiendo.

 Mi fe es también una gran fuente de consuelo para mí. He dicho antes que mi fe ha crecido como presidente. Esta oficina tiende a hacer que una persona ore más, y como el presidente Lincoln dijo una vez: “Me he visto de rodillas muchas veces por la abrumadora convicción de que no tenía otro lugar a donde ir”.

 Por último, trato de asegurarme de que mi fe influye en cómo vivo mi vida. Como esposo, como padre, y como presidente, mi fe me ayuda a mantener los ojos en el premio y se centran en lo que es verdaderamente bueno e importante.

 Romney: La fe es parte integral de mi vida. He servido como pastor laico en la iglesia. Sus preceptos me guían. Me enseñaron en casa a honrar a Dios y amar al prójimo. Mi padre se había comprometido con la causa de Martin Luther King, Jr., de la igualdad, y vi a mis padres proporcionar un cuidado compasivo a los demás, de manera personal a las personas cercanas y en la línea de los movimientos nacionales de voluntariado. Mi fe se funda en la convicción de que una consecuencia de nuestra humanidad común es que tenemos una corresponsabilidad, con nuestros conciudadanos ante todo, pero también a todos los hijos de Dios.

 P. ¿Tiene algún pasaje favorito de las Escrituras, oraciones u otras palabras de sabiduría a la que a menudo acude?

 Obama:Tengo algunos favoritos. Isaías 40:31 ha sido una gran fuente de aliento en mi vida, y lo cito a menudo. El Salmo 46 es también importante para mí, decidí leerlo en el 10º aniversario del 11-S. La Oración de Serenidad de Niebuhr es buena también. Y he tenido la suerte de recibir un devocional todos los días de mi asesor pastoral, Joshua DuBois, quien me envía la Escritura o pensamientos de teólogos, como CS Lewis o Howard Thurman cada mañana.

 Romney : Me conmueven las palabras del Señor en Mateo: “Porque tuve hambre, y me disteis de comer, tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me vestisteis” (Mateo 25:35-36, NVI).

 P. ¿Cómo ve el papel de la fe en la vida pública?

 Obama: Hay muchas maneras de abordar esta cuestión, pero hay dos aspectos claros del papel de la fe en la vida pública que vienen a mi mente inmediatamente. En primer lugar, la fe siempre ha proporcionado un marco moral y el vocabulario de este país para llegar a un acuerdo con sus retos más apremiantes. Una de las mejores cosas de este país es que es un lugar donde la gente de todas las clases sociales pueden vivir y proclamar su fe y sus creencias y estar abiertos a lo que impulsa y motiva.

 De la esclavitud al movimiento de sufragio, pasando por los derechos civiles,  la fe – y las obligaciones morales que se derivan de nuestra fe – siempre nos ayudó a afrontar algunos de nuestros más grandes desafíos morales, con el reconocimiento de que hay algo más grande que nosotros mismos:  Tenemos obligaciones que se extienden más allá de nuestro propio interés. Nos enfrentamos a grandes retos en este país, y estamos llegando al punto donde vamos a decidir si estamos realmente juntos en esto o si cada individuo debe sólo luchar por lo que les es útil. Para mí, y creo que para muchos otros estadounidenses, la fe nos dice que hay algo en este mundo que une nuestro interés para el bienestar de un niño que no puede obtener la atención médica que necesitan, o un padre que no puede encontrar trabajo después del cierre de la planta, o una familia que pasa hambre.

 En segundo lugar, la fe motiva a la gente a hacer un trabajo increíblemente bueno y compasivo que ayuda a que nuestro país prospere. Esto es algo que he vivido. Uno de mis primeros trabajos fue como organizador de la comunidad financiado por una ayuda de la Iglesia Católica para ayudar a las familias de Chicago que estaban luchando por sobrevivir después del cierre de una planta de acero. Pero tengo que decir que se ha vuelto aún más real para mí durante mi tiempo como presidente. A través de las cartas que he leído de personas cuya fe les llevó a servir en Joplin o en Colorado Springs a raíz de un desastre natural, y el trabajo de mi oficina basada en la fe (que ha hecho un trabajo increíble para fortalecer las alianzas entre el gobierno federal y las asociaciones sin fines de lucro basadas en la fe para servir a los necesitados), es más evidente para mí que nunca que la fe es esencial como un factor de motivación para gran parte de lo que mantiene a nuestro país en crecimiento.

 Romney: Debemos reconocer al Creador, como lo hicieron los fundadores, en nuestras ceremonias y en nuestras palabras. Él debe permanecer en nuestra moneda, en nuestro compromiso, en la enseñanza de nuestra historia, y durante la temporada navideña: belenes y menorahs deben ser bienvenidos en nuestros lugares públicos. Nuestra grandeza no duraría mucho tiempo sin jueces que respeten el fundamento de la fe sobre la que se apoya nuestra Constitución.

 P. En un país de gran diversidad religiosa, ¿cómo puede la fe jugar un papel en la unificación de América?

 Obama: La fe nos permite saber que hay algo más grande que nosotros mismos, y eso requiere un cierto compromiso básico entre nosotros.  Este país tiene una rica tradición de tratar de crear un ambiente donde las personas de diferentes creencias puedan vivir juntas y compartir objetivos comunes. Como estadounidenses, creo que entendemos que -sin abandonar el derecho s defender nuestras posiciones- debemos proteger la capacidad de los que vienen de diferentes orígenes y creencias para hacer lo mismo. La fe nos exige ver la imagen de Dios en el otro y respetarlo.

 Romney: Yo creo que, si bien somos un país con tantas diferencias en el credo y la teología, todos podemos cumplir en el servicio, en convicciones morales compartidas acerca de nuestra nación derivada de una visión común del mundo.

 P. Algunas personas han cuestionado la sinceridad de tu fe y de tu cristianismo. ¿Cómo responde usted a ello?

 Obama: Hablé de esto un poco en el Desayuno Nacional de Oración el año pasado. Ya sabes, no hay mucho que pueda hacer al respecto. Tengo un trabajo que hacer como presidente, lo que no implica convencer a la gente de que mi fe en Jesús es legítima y real. Hago lo mejor que puedo para vivir mi fe, y permanecer en la Palabra, y para que mi vida se parezca más a la de Jesús. Yo no soy perfecto. Lo que puedo hacer es seguirle, y servir a otros, tratando de hacer que la gente viva un poco mejora través de la humilde posición en la que estoy.

 Romney: A menudo me preguntan acerca de mi fe y mis creencias acerca de Jesucristo. Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios y el Salvador de la humanidad. Cada religión tiene sus propias doctrinas únicas e historia. Estas no deben ser las bases para la crítica, sino más bien una prueba de nuestra tolerancia. La tolerancia religiosa sería un principio poco profundo si estuviese reservada sólo para las religiones con las que estamos de acuerdo.

 P. ¿Qué puede decirte la fe de un político sobre su persona?

 Obama: La fe puede expresarse en las personas de muchas maneras, y creo que es importante no hacer de la fe solamente un barómetro de lo que una persona vale, de su eficiencia o carácter. Creo que la fe es una fuerza poderosa. Yo no estaba de acuerdo con el ex presidente Bush en muchos temas, pero sí le respeto como un buen esposo, un padre amoroso, y como un hombre de fe. No sé cómo habría abordado la cuestión de la reforma de inmigración o el SIDA en África si él no fuese un hombre de fe. Si hubiera sido alguien que sólo se ocupa de problemas políticos difíciles, no estoy seguro de que hubiese tenido el descaro de mostrar su opinión en esas cuestiones. Pero lo hizo, y creo que está claro que su fe fue un importante motor.

 Romney: la fe de un líder político nos puede decir mucho o nada. Mucho depende de lo que hay detrás de esa fe. Y mucho depende de hechos, no tanto de palabras. Tal vez, más importante que la fe de una persona que busca un puesto político, es si comparte estos valores americanos: la igualdad de la humanidad, la obligación de servirse unos a otros, y un firme compromiso con la libertad. Estos valores no son exclusivos de una denominación. Pertenecen a la gran herencia moral que tenemos en común. Son la base firme sobre la cual los estadounidenses de diferentes religiones se encuentran y se presentan como una nación unida.

 Fuentes: Huffington Post                       © Protestante Digital 2012

Y Beethoven diseñó los compact disc  

El impacto que una sola persona puede tener en la historia es inmenso

 

24 DE AGOSTO DE 2012.- No sé si lo sabías, o si te lo habías preguntado alguna vez, pero es curioso que los compact disc generalmente tengan una duración de 72 minutos.

La razón es que esa es la duración de la novena sinfonía de Beethoven.

El impacto que el músico tuvo en la historia de la humanidad, fue mucho más allá de lo que él mismo imaginaba.

Hace unos años  estaba visitando la ciudad de Corinto (Grecia) y me detuve en el lugar desde el que el apóstol Pablo hablaba a la gente. Desde un pequeño montículo de piedra, podía verse no sólo lo más impresionante de la ciudad con sus vías de roca firme, sino también el templo de Apolo, del que hoy conservamos sólo algunas columnas de varias decenas de metros de altura.

Todos los que visitan esa zona de la ciudad se quedan maravillados por la majestuosidad de las columnas e imaginan como debió de ser el templo en su momento. Nadie puede visitar ese lugar y quedar insensible al ver las ruinas de calles y edificios que en otro momento fueron la admiración del mundo.

Imagínate lo que ocurrió hace más o menos dos mil años. ¿Qué pensaría Pablo al ver ese templo?

¿Qué pasaría por su mente al contemplar majestuosas columnas de piedra que parecían tocar el mismo cielo? ¡Cómo no sentirse pequeño y ridículo delante de una de las ciudades más imponentes del mundo, con sus calles, sus edificios inmensos y miles de personas rindiendo adoración a dioses de oro y piedras! … Cuando Pablo hablaba a unas cuantas personas que le escuchaban en aquel momento, podría estar pensando “¿Cómo puedo luchar yo contra algo física, sociológica, cultural y religiosamente tan importante?

Hoy, sólo quedan las ruinas del templo. La ciudad está prácticamente destruida y los dioses han sido saqueados y robados. Hoy, las enseñanzas y los escritos de Pablo están vivos en cientos de millones de personas en todo el mundo.

El impacto de una sola persona en la historia es mucho mayor del que jamás podremos pensar.  Pablo sabía lo que realmente era importante, y fue capaz de dar su vida por ello: Aun siendo azotado, herido, vapuleado y cansado decía. “Por favor, permítanme hablarle al pueblo”. Su único objetivo era que todos pudiesen conocer el amor de Dios.

Era “peligroso” acompañar a Pablo en sus viajes. Casi tendrías que preguntarle “¿A dónde vamos hoy? ¿En dónde nos van a apedrear? ¿Sabes si podremos volver a casa?…

No lo dudes, el impacto que una sola persona puede tener en la historia es inmenso. Sólo tiene que estar dispuesto/a a pagar el precio.

Y gran parte de ese precio es saber el lugar que ocupas en el mundo.

Autores: Jaime Fernández Garrido                 ©Protestante Digital 2012

Como en los años 50

Avalancha de cine bíblico en Hollywood  

 

Una industria ansiosa de historias con las que renganchar al público revisitará la figura de distintos personajes bíblicos, entre ellos Noé, Moisés o Poncio Pilato

 

24 DE AGOSTO DE 2012, ESTADOS UNIDOS.- El portal de información de espectáculos Deadline21 anunciaba esta semana en exclusiva que  la productora Warner Bros adquiría los derechos para llevar al cine la historia de Poncio Pilato,  sumándose así a la lista de películas que previsiblemente llegar a partir de 2013 basadas en personajes bíblicos.

 Así, se espera una historia basada en el  personaje de Noé a cargo del director  Darren Aronofsky  y protagonizada por el  Gladiator Russell Crowe ; también  Steven Spielberg  podría realizar una  película sobre Moisés titulada  Gods and Kings . Otro rumor, en esta ocasión de la productora Fox, situaría a  Ridley Scott  (director de  Prometheus) detrás de las cámaras para filmar un guion del que no se sabe demasiado, sólo que  seguirá los pasos de la nación israelita por el desierto  en su éxodo de Egipto.

 Quizá estas son las de más renombre, pero no las únicas.  Alister Grierson  (responsable de  El Santuario) prepara una película sobre la madre de Jesús titulada  María, Madre de Dios. Otro proyecto que llama la atención es la que sería el estreno de  Will Smith  como director, que piensa en reinterpretar la historia de Caín y Abel en clave vampírica.

 El personaje de Jesús no será una excepción. A los títulos que suelen despacharse para un mercado cristiano, se presentará próximamente una excepción que contará con la dirección de  Paul Verhoeven  (Showgirls), que promete una “escandalosa” visión de Jesús de Nazaret que rechazará sus milagros y resurrección (nada nuevo en el cine por otra parte).

 En cuanto a la película sobre Lucio Poncio Pilato, el guion pertenece a  Vera Blasi, escritora de la floja comedia  Woman on Top. En este caso, presentará la evolución de Poncio Pilato, el hijo de un soldado romano cuyo destino político no le satisface. La historia promete acción, pero sobre todo tramas políticas y religiosas que llevarán al momento crucial en el que Pilato decide dar lugar a la crucifixión de Cristo.

 HISTORIAS CON GANCHO

 En  los años 50 y 60 las superproducciones bíblicas fueron una fórmula de éxito para la industria cinematográfica  que veía con recelo la llegada del televisor a cada hogar estadounidense. A través del Cinemascope supieron explotar las cualidades técnicas de su tiempo acompañando historias épicas.

Para ello, no dudaron en acudir a historias bíblicas, como  Los Diez Mandamientos, o narraciones de época, como  Ben Hur o Cleopatra. Entonces la épica y la espectacularidad consiguieron buenos resultados en taquilla.  Los productores sueñan con repetir los mismos éxitos de hace casi 50 años  buscando inspiración en historias conocidas pero con un potencial narrativo que todavía esperan explotar.

Fuentes: Deadline                        © Protestante Digital 2012

Conoce tu Biblia

 HNO. GAMALIEL HERNANDEZ LOERA

Gedeón y sus 300 valientes

 

JUECES 6:11-40

Para muchos cristianos la historia de Gedeón y sus trescientos valientes, es la más emocionante de todas las historias que tenemos de los trece jueces de  Israel, en el libro de Jueces. Y en verdad es una historia que merece mucho nuestra atención, ya que hay lecciones muy grandes en este episodio de la vida de este pueblo.  Como ya lo hemos visto, este episodio es una repetición de otros tiempos anteriores: el pueblo de Israel hizo lo malo delante de Jehová, El los castiga, y los entrega en las manos del pueblo de Madián, por siete años.

 Podríamos decir que son sólo siete años,  pero esta invasión fue terrible porque no dejaban nada para comer, pues se juntaban los madianitas con los amalecitas y los hijos  del oriente, e invadían el país comiéndose y destruyendo todas las cosechas. Esto hizo que el pueblo de Israel se hiciera cuevas y cavernas en los cerros y en los lugares fortificados, para que no los encontraran fácilmente los invasores. Y en su bondad Dios les envía a un varón profeta, que no conocemos su nombre, pero que les exhorta, y les aclara que ellos han hecho algo que a Dios le ha ofendido, y es el inclinarse delante de los ídolos de los pueblos paganos, porque Él había dicho: No tendrás dioses delante de Mí, Éxodo 20:3. Pero de todos modos  Él les envía un libertador

 La historia de Gedeón ocupa los capítulos 6, 7 y 8 de este libro, y principia la historia con el hecho de que el ángel de Jehová aparece a un varón valiente y esforzado llamado Gedeón, nombre que quiere decir cortador. Este estaba una noche sacudiendo el trigo en el lagar para esconderlo de los madianitas. Aparentemente era de una familia no muy pobre, pues tenía sirvientes, aunque él era el más joven de la casa de su padre, quien se llamaba Joás, y era de la tribu de Manasés. Pero ese joven tiene una teofanía, o sea una visión clara y visible de Dios, y él se da cuenta de ello, por lo que teme que va a morir. Y es al  ángel de Jehová, que es Cristo pre encarnado, a quien le dice: Ah, Señor Jehová, que he visto al ángel de Jehová cara a cara, Pero el ángel de Jehová le dijo: Paz a ti; no tengas temor, no morirás. Pero le asegura que él vencerá a los madianitas, aunque son muchísimos, como a un solo hombre.

 El ángel de Jehová le ordena a Gedeón que derribe un ídolo que tiene su padre, y que con la madera ofrezca un toro en holocausto a Jehová. El obedece, aunque no lo hace de día, sino de noche, con la ayuda de diez hombres que eran siervos de la casa. Cuando los hombres de la ciudad se levantan, y se dan cuenta de lo que hizo Gedeón, le piden a su padre Joás que saque a su hijo para matarlo, pero su padre contestó muy sabiamente a los hombres, y les dijo que si ese ídolo era un dios, que él mismo se defendiera de la persona que derribó su imagen. Aquel día a este Gedeón le pusieron un nuevo nombre, que fue Jerobaal,  que quiere decir contienda Baal contra él. Pero ya en esos momentos se sabía que los invasores estaban por llegar al lugar donde vivía Gedeón, o Jerobaal, pero Dios estaría con él, para hacerlo victorioso.

 Antes de hacer cualquier movimiento, Gedeón quería estar seguro de que lo que iba a hacer era de parte de Dios, así que le pide dos señales. Primero que Gedeón pondría un cuero lanudo, de oveja, en el piso, y que cayera rocío solamente en el cuero, y en el resto de la tierra no. Dios le contestó, y por la mañana sólo el cuero estaba bien mojado. Aun no fue suficiente, y Gedeón pidió la segunda señal, y fue que la noche siguiente fuera al revés, que todo alrededor del cuero estuviera mojado y el cuero estuviese seco, y así exactamente sucedió.

 Para este tiempo ya Gedeón había mandado correos a diferentes lugares para que se juntaran con él y terminar con esas invasiones. El pueblo estaba tan desesperado, que se juntaron con él 32,000 varones listos para pelear y defender el país. Dios dijo a Gedeón que el pueblo era mucho, y que había el temor de que después dijeran: mi mano me ha salvado.  Así que Dios le ordenó que les dijera: Quien tema y se estremezca, madrugue y devuélvase desde el monte de Galaad.  Y una vez dada esa advertencia, 22,000 se fueron a sus casas.

 Dios le dijo a Gedeón que aun eran muchas las personas, que los probara llevándolas a cierto lugar a tomar agua. Que separara a todos los que se llevaban el agua a la boca con la mano, y los que se inclinaban a beber. Los que se llevaban el agua a la boca fueron solamente 300. Dios le dijo que con los 300 salvaría a Israel, que dijera a los 9,700 que se fueran a sus casas.

 Gedeón dividió a los 300 varones en tres escuadrones, y les dio por únicas armas: un cuerno para hacer ruido, un cántaro vacío y dentro del cántaro una tea, o mechón, el cual debería ir encendido dentro del cántaro. Los envió para que descendieran del monte al Valle de Jezreel, en donde estaba acampada una gran multitud de invasores. Las órdenes eran: caminar por el monte, luego en cierto momento quebrar los cántaros para que las teas se vieran, pues el movimiento sería de noche, y luego tocarían cada uno su cuerno. Y así lo hicieron.

 Cuando los invasores, que estaban dormidos, y descansando, se dieron cuenta del ruido, y luego de las luces que brillaban por tres lados diferentes, pensaron que era una multitud que venía para atacarlos, y principiaron a moverse de un lado a otro, y entre ellos mismos se atacaban y mataban; y algunos huyeron, pero la gran mayoría quedaron muertos por ellos mismos. Una vez que hubo esa confusión y muerte, los hombres de otras tribus de Israel principiaron a perseguir a los que huían y les daban muerte, pero en especial iban siguiendo a los líderes madianitas quienes eran Zeba y Zalmuna, y los alcanzaron y les dieron muerte.

Gedeón era considerado por los de su tiempo como todo un héroe, y les pidió que le dieran todo el oro y joyas que habían quitado a los invasores, y con gusto se lo dieron, para hacer un efod, el cual él guardó en su ciudad llamada Ofra. Este efod sirvió de tropiezo a Gedeón, a toda su casa y a todo Israel, pues le rendían tributo. La tierra reposó después de acabar con esta invasión, por cuarenta años, y Gedeón, rehusó ser llamado señor, sino que dijo: Jehová será el Señor.  El murió en buena vejez, pero durante su vida tuvo muchas mujeres, y engendró por lo menos 71 hijos. También tuvo una concubina en la ciudad de Siquem, la cual le dio un hijo llamado Abimelec, quien más tarde dio muchos problemas a todo el pueblo de Israel.

CUESTIONARIO

1.- Muchos cristianos piensan que la historia de Gedeón y sus trescientos es la ______________

2.- Por haberse alejado de Dios, El los entregó nuevamente en manos de ______________ quien estuvo robándolos y maltratándolos por _____________

3.- Dios les mando a un varón profeta quien les dijo que Dios estaba ofendido con ellos, principalmente porque _________________________________________

4.- Gedeón, el hijo menor de una familia de _______________________________ estaba de noche ___________________________________________________

5.- El ángel de Jehová le dijo a Gedeón que él había sido escogido para derrotar a todos los invasores como _____________________________________________

6.- Gedeón le pidió a Dios dos señales, la primera de ellas fue que ____________

7..- Gedeón mandó llamar a la gente para que fuera con él a defender el país, y se juntaron con él __________________ pero Dios le dijo que __________________

8.- Dios ordena a Gedeón que lleve a la gente a probarlos cómo toman el agua, y los escogidos fueron solamente _________________________ que llevaban el agua a la boca.

9.- Gedeón repartió a sus hombres en tres escuadrones, a los cuales les dio por únicas armas: ______________________________________________

10.- Cuando los invasores vieron las luces y escucharon las trompetas se asustaron, y en la confusión se ________________________________________

11.- Gedeón pidió todo el oro para hacer un _____________ el cual fue ________

Historia 

Las Diaconisas en México

1904 – 1979

14ª parte

Comenzamos en el número 35 y seguiremos hasta el No. 51, del 29 de octubre, con la publicación en esta Sección, en 17 partes, de la tesis que para obtener el grado de Licenciado en Historia presentó nuestro hermano Xeitl Ulises Alvarado López, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM en marzo de 2009, con el interesante y poco estudiado tema “Las Diaconisas en México (1904 – 1979)”.

Ulises Alvarado es miembro de número de la Sociedad de Estudios Históricos del Metodismo en México y miembro de la iglesia El Mesías, de Balderas, D. F., aun cuando él pertenece a la congregación del templo   “El Divino Redentor” en el Arenal, estado de Hidalgo.  Agradecemos su autorización para reproducirla en beneficio del conocimiento de la vida del metodismo en Méxic:

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Intolerancia religiosa 

Carlos Martínez García

Conflictos religiosos en México,

¿y el Estado?

  

Una víctima de la intolerancia religiosa en Chiapas es un bebé de 23 días del grupo de evangélicos expulsados de su comunidad S. José Yashtinín. Murió en un albergue en S. Cristóbal de Las Casas

 

26 DE AGOSTO DE 2012.- En dos entidades de la nación mexicana han vuelto a emerger conflictos de naturaleza religiosa, en los que confluyen también intereses políticos y económicos. Pero no hay que perder de vista que el factor desencadenante de la rijosidad es la preservación de una identidad religiosa tradicionalista que se opone por todos los medios a su alcance, entre ellos la violencia simbólica y física, para que en un territorio bajo su control puedan subsistir otras creencias que son la semilla de la diversificación, primero en el campo religioso y, después, en otros órdenes de la vida social y cultural.

 Por diferencias religiosas hay conflictos violentos en los estados de Michoacán y Chiapas. En ambas entidades las autoridades, estatales y federales, encargadas de aplicar las leyes contra los intolerantes se la pasan haciendo exhortos para que cesen las hostilidades y, en la práctica, favorecen a quienes intimidan y agreden a sus coterráneos que tienen una idea distinta de lo religioso.

 En la comunidad Nueva Jerusalén, municipio de Turicato, Michoacán, existe desde 1973 un gobierno en que se articula lo religioso con lo político. El fundador del lugar, autollamado  Papá Nabor, le imprimió un cariz integrista a la Nueva Jerusalén.  Su catolicismo tradicionalista, que inclusive desconoció la jurisdicción del obispo católico romano, le llevó a construir un espacio regido por él, donde quedaron excluidas todo tipo de instituciones del Estado.  Nabor  decía que él solamente estaba poniendo en práctica las revelaciones dadas por la virgen del Rosario a través de la vidente Gabina Sánchez, conocida como  Mamá Salomé.

Paulatinamente se fue gestando un grupo que dejó de compartir la cerrazón de  Nabor, la vidente en turno y sus incondicionales, sobre todo a partir de la muerte de aquel en el 2008. Los inconformes con el aislamiento total del mundo se organizaron para construir una escuela primaria en la que se impartieran clases por parte de docentes del sistema de educación pública. Es decir, acordaron que en el plantel se diese educación laica y gratuita.

El actual patriarca del poblado es Antonio Lara, que se hace llamar San Martín de Tours, y su vidente es Rosa Gómez Gómez. Ella es quien dice que la virgen del Rosario le ordena derribar la escuela, lo que un piquete de obedientes a los designios celestiales lleva a cabo en julio de este año. Con el inicio del reciente año escolar, hace una semana, los disidentes pretendieron comenzar clases para sus niños y niñas en una casa habilitada para tal propósito. San Martín de Tours ordenó bloquear la entrada al lugar para impedir a los docentes cumplir su tarea.

El gobernador de Michoacán, Fausto Vallejo Figueroa, hizo llamados para que se respete el derecho a la educación y exhortó para que prevalezca la tolerancia. Ni una palabra sobre los múltiples delitos cometidos por San Martín de Tours y sus huestes. En la Nueva Jerusalén, así lo han denunciado algunas víctimas, además de prohibirse la existencia de una escuela en la que el contenido pedagógico sea distinto al integrismo de los seudo profetas, los sucesivos patriarcas y sus muy cercanos son señalados de abusos sexuales y disciplinas crueles contra quienes se revelan a su gobierno tiránico. Mientras todo ello ha sucedido el Estado mira para otro lado. Pasa lo que dijo Carlos Monsiváis, “en México el Estado es laico, pero distraído”.

En Chiapas, de acuerdo a distintos organismos preocupados por el asunto, en el sexenio que en unos meses concluye se han incrementado los casos de intolerancia religiosa contra indígenas evangélicos.

En cada caso las autoridades chiapanecas buscan la conciliación hacen llamados a las partes para que cesen las hostilidades y prometen a los perseguidos que aplicarán las leyes.  Cuando por la fuerte hostilidad en su contra los protestantes han debido salir de sus poblados, son albergados por el gobierno del estado en instalaciones precarias y dejados a su suerte. Les prometen mesas de diálogo y negociaciones para convencer a los expulsadores de que permitan el retorno de los evangélicos a sus comunidades. Si es que logran la aceptación para el regreso, es común que los perseguidores busquen la firma de convenios que son lesivos a los derechos constitucionales de los agredidos.

Puertas Abiertas América Latina, organización que documenta casos de persecución religiosa, y asesora a los hostigados informa que “… una victima más de la intolerancia religiosa en Chiapas, es un pequeño bebé de 23 días de vida del grupo de evangélicos expulsados de su comunidad San José Yashtinín . El pequeño bebé murió mientras vivía con sus padres en un albergue en la ciudad de San Cristóbal de Las Casas. Murió la madrugada del domingo 12 de Agosto y fue sepultado en la comunidad de origen de sus padres”.

Por su parte Voz de los Mártires ha informado reiteradamente de grupos que debieron salir de Los Llanos y San Gregorio y los cuales ven pasar los años sin que se resuelva de fondo la problemática. El organismo sostiene que a los expulsados se les ha negado la justicia, y dado largas a su exigencia de poder regresar a las poblaciones de donde fueron desarraigados  por quienes les imponen diferentes sanciones a cumplir obligatoriamente por negarse a participar de cooperaciones y/o festividades que están asociadas a la religión tradicional.

Uno de los recursos explicativos de las autoridades gubernamentales chiapanecas, sostienen las organizaciones mencionadas (criterio que comparto), consiste en subrayar que los conflictos tienen orígenes distintos a cuestiones religiosas, que emergen por diferencias económicas o políticas. Se niegan a ver que el sustrato del diferendo es religioso y que tiene expresiones económicas, sociales y políticas porque lo religioso también se expresa en estos terrenos.

Si el grupo  no  coopera para la fiesta del santo patrono, o la virgen, venerado(a) en el lugar, es porque su creencia religiosa es distinta a la mayoritaria y  no  se les debe obligar a dar recursos económicos para una fiesta que es ajena a ellos y ellas.

El Estado ha sido omiso para proteger los derechos de los perseguidos, permitiendo la vulneración a un principio rector de la laicidad: el de la libertad de cultos y la organización libre de las personas para manifestar su elección religiosa. Basta de exhortaciones, nada más, pero nada menos, hay que aplicar las leyes.

Autores: Carlos Martínez García                      ©Protestante Digital 2012

La Biblia 

Luego, la tercera guía es…

3.-  Estudie La Biblia

Hace años alguien se acercó al Doctor Morgan y le dijo, “Usted habla como si fuera inspirado.” El Doctor Morgan le respondió, “La inspiración está compuesta de 95 por ciento de sudor.” Hay que estudiar la Biblia. Debemos darnos cuenta de que el Espíritu de Dios no nos enseñará algo que bien podemos aprender por estudiarla. Yo solía enseñar la Biblia en un instituto bíblico y las clases se integraban de toda clase de jóvenes. Entre ellos había unos individuos muy piadosos y yo llegaba a comprender a estos jóvenes con el pasar del tiempo.

Confieso que al principio yo no los comprendía nada. Encontré que su fachada piadosa tapaba un vacío y una ignorancia grande en cuanto a la Palabra de Dios. Algunos de ellos no estudiarían la noche antes de un examen. Siempre se justificarían en que estaban ocupados en un culto de oración, o en otro tipo de servicio. Yo tenía el presentimiento de que algunos creyeran que podrían dejar puesta la Biblia debajo de la almohada de noche, y que al dormirse les iba a surgir por el mismo edredón los nombres de los reyes de Israel y de Judá. Créanme, que no se filtrarán por el edredón. Tenemos que consagrarnos y estudiar la Palabra de Dios.

Cuando yo estudiaba en la universidad, un compañero de una clase bíblica decía, “Doctor, nos ha asignado una porción que es muy seca.” Sin perder un paso, el profesor le dijo, “Pues, mójela con un poquito del sudor de su rostro.” La Biblia debe ser estudiada y es muy importante que veamos esto. No creo que Él les esté revelando verdades a personas perezosas. Después de todo, ustedes nunca aprenderán los logaritmos, ni la geometría, ni el griego por sólo leer un capítulo sobre la materia antes de acostarse de noche.

Ahora, puedan quedar escandalizados cuando digo que no recomiendo la lectura devocional de la Biblia. Por un período de años he aprendido que muchísimas personas celebran fielmente lo que llaman la lectura devocional pero quedan desconocedores de la Biblia.

Me hospedé con una familia por unos ocho días cuando estaba predicando en un pueblo de Tennessee. Celebramos la hora devocional todas las mañanas en el desayuno. Lastimosamente, el desayuno siempre se servía algo tarde, y Susita y Memo tenían prisa en salir para la escuela. Estoy seguro de que ellos ni aún supieron lo que se leía. El padre quería salir al trabajo, y por lo general leía una pequeña porción, y luego decía, “Pues, como no nos queda mucho tiempo, leeré esta porción que nos es conocida.” Y créanme, que a la verdad el tiempo fue corto.

Al terminar la lectura, los dos niñitos salieron de la mesa como si hubieran sido tirados de una escopeta, y el padre salió casi tan rápido como ellos salieron. La madre quedó con el lavado de la losa y yo me preguntaba si de veras ella oyó lo que se leyó, o no. Resolví allí mismo que en el hogar mío nunca celebraríamos la lectura devocional así. He tratado siempre de animar a los miembros de la familia mía que lean la Biblia por su propia cuenta. Aquella es la lectura que es provechosa.

Alguien dirá que tiene su lectura devocional de noche después de que se termina el día. Pero, ¿no es que la lee precisamente antes de acostarse, cuando ya se ha metido en la cama, y los ojos están para cerrarse, y luego vuelve a una porción de la Escritura y la lee.  Mi amigo, no le es posible aprender la matemática así, ni la literatura, ni la Biblia. Hay que estudiar la Palabra de Dios. Creo que ha de leerla cuando puedan dedicarle tiempo. Si no encuentran tiempo, deben apartar unos 30 minutos, o una hora para ello.

Si es que ustedes hacen las cosas casualmente como yo las hago, luego encontrarán que un día leerán unos 30 minutos, al próximo día leerán unos 5 minutos, y al otro día unas 2, o 3 horas. No dicto una lista larga de reglas particulares, pero sí creo que cada persona debe leer la Biblia por su propia cuenta. Creo que es importante animar a los niños que lean la Biblia. Hay personas que creen que deben de celebrar la lectura devocional juntos. Bien. Si es el método que Dios les guía leerla, léanla así. Pero, bien puedo garantizarles que no serán estudiantes inteligentes de la Biblia aún después de pasar 20 años leyéndola del método devocional. La Biblia es de ser estudiada inteligentemente.

Se ha dicho de Juan Wesley que era un hombre de un sólo libro. ¿Qué es lo que le hacía un hombre de un sólo libro?  Pues, se levantaba todas las mañanas a las cuatro y a las cinco para leer la Biblia. Me dicen que leía la Biblia en 5 idiomas varios. Créanme que él sí estudiaba la Palabra de Dios.

A ustedes y a mí nos hacen falta estudiar la Palabra. Nos falta sacar de ella su significación, para entonces aplicárnosla en la vida diaria.

Noticias internacionales

 ARGENTINA

 Convocatoria de la Revista Cultura y Religión

 

Martes, 28 de agosto de 2012 (ALC) – La revista Cultura y Religión de la Universidad Arturo Prat del Estado de Chile invita a investigadores que escriben sobre temas del campo religioso desde la perspectiva de las ciencias sociales, a enviar sus escritos para la edición del Vol. VII, N.1, del año 2013.

 Este número de Cultura y Religión estará centrado en las religiones en la Argentina, con Hilario Wynarczyk y Alejandro Frigerio como editores invitados.

 Los trabajos podrán versar sobre las diferentes manifestaciones del campo religioso de ese país: catolicismo, pentecostalismo, protestantismo, judaísmo, Islam, religiones afroamericanas, Nueva Era, religiosidad popular y otras posibilidades del panorama actual argentino.

 A los efectos de esta compilación, será importante que los escritos coloquen un énfasis en las interacciones de las religiones con otros subsistemas, como por ejemplo: organizaciones de la sociedad civil, el Estado, la política, la educación, la salud, la cultura. Serán bienvenidos, asimismo, trabajos que brinden un panorama reflexivo sobre el estado del arte en el estudio de determinados temas o grupos religiosos en el país.

 Los interesados deberán enviar sus trabajos a estas tres direcciones simultáneamente:

 Hilario Wynarczyk: hilariowynarczyk@yahoo.com.ar

 Alejandro Frigerio: alejandrofrigerio@gmail.com

 Con copia a: revistaculturayreligion@gmail.com

 Plazo máximo de envío: 15 de noviembre del 2012. Los trabajos presentados pasarán por un proceso de revisión de pares.

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Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)

URUGUAY

 “Los caminos de Dios son insondables” dijo Fernando Lugo en la apertura del Centro Martin Luther King Junior

 

David Cela Heffel

 Montevideo, lunes, 10 de septiembre de 2012 (ALC) – Con esta afirmación bíblico-teológica (basada en el texto de Romanos 11:33) el ex presidente de la República del Paraguay, Fernando Lugo, abrió su exposición en el marco de la constitución del Centro Martin Luther King Junior Uruguay el pasado miércoles 5 de septiembre en la ciudad de Montevideo.

 Lugo saludó con entusiasmo y alegría la creación en Uruguay de un Centro de reflexión, de análisis de la realidad en el marco del encuentro con diferentes actores, que conjugue lo teológico y lo político, y al mismo tiempo recordó su paso por el Centro Martin Luther King Junior (CMLKJ) de Cuba años antes de ser electo presidente de su país en 2008.

 La iniciativa fue acompañada por importantes personalidades religiosas locales como el pastor Ademar Olivera (de la Iglesia Metodista del Uruguay), el pastor Armin Ihle (de la Iglesia Evangélica del Río de la Plata), el presbítero Gonzalo Soria (de la Iglesia Anglicana del Uruguay); y personalidades del mundo de la política del Uruguay como Jorge Brovetto, (ex presidente del Frente Amplio y ex Rector de la Universidad de la República), Belela Herrera (ex subsecretaria de Relaciones Exteriores), Fernando Rodríguez (defensor del vecino de Montevideo), entre otros. Además, la iniciativa fue felicitada por Raúl Suárez (pastor de la Iglesia bautista Ebenezer de Cuba, fundador y actual director del CMLKJ de Cuba), por Adolfo Pérez Esquivel (argentino, premio Nobel de la Paz 1980) y por Frei Betto (brasileño, teólogo de la liberación).

 Espiritualidad y economía

 Futuro incierto para la Iglesia de la Unificación tras la muerte de Moon  

 

Moon estableció un imperio económico que incluye varios periódicos, algunos tan relevantes como el The Washington Times, y ¡fábricas de armamento!.

 06 DE SEPTIEMBRE DE 2012, COREA DEL SUR.- Para los seguidores de la Iglesia de la Unificación, conocida como “secta Moon”, el futuro es incierto.  Tras la muerte de su líder espiritual, el coreano Sun Myung Moon, fallecido recientemente a los 92 años, han surgido temores respecto al porvenir de la organización y los negocios establecidos por Moon. La sede de Estados Unidos ha restado importancia a la inquietud, declarando que la esposa del líder, Hak Ja Han Moon, conocida como ‘La Verdadera Madre’, protegerá la visión de su marido.

 Pero tal vez no sea el aspecto espiritual el que más preocupa a los ‘moonies’. Aunque se hizo más conocido por los exóticos despliegues religiosos, como las 30 mil bodas que se oficiaron al mismo tiempo en 1992, el reverendo Moon estableció un imperio económico que incluye varios periódicos, algunos tan relevantes como el The Washington Times, y fábricas de armamento.

DINERO Y PODER

 El hijo menor del fallecido, el reverendo Hyung Jin Moon, ya ha sido nombrado presidente internacional de la Iglesia,  pero antes de tomar el cargo debe enfrentar una disputa con sus hermanos respecto a las posesiones que corresponderían al nuevo líder.

 “No debería sorprendernos que  la muerte de este líder provoque la disputa por el poder,  dada la enorme riqueza que está a disposición de la persona que tome el cargo”, dijo Ian Haworth, director del Centro de Información de Cultos, quien ha estudiado a este grupo durante 30 años.

 Según Haworth, la popularidad de la organización también corre peligro. “Algunos sugieren que el prestigio de la Iglesia ha disminuido en la última década. Sin embargo, en Sudamérica, su influencia ha crecido”.

 Por su parte el líder de la Iglesia en el Reino Unido, el pastor Simon Cooper, ha señalado que este es un momento especial para progresar. “Ahora podemos ver cómo las comunidades se han desarrollado desde la base. Las congregaciones locales podrán posesionarse y tendrán mayor autonomía”, dijo.

 El duelo oficial continuará hasta el funeral de Moon, en dos semanas.  Luego los ‘moonies’ deberán comenzar una nueva era sin su fundador.

 Fuentes: Agencias      © Protestante Digital 2012

 

 Reportando datos

Protestante Digital, portal de nuestro periódico EEM, obtiene récord de visitas en agosto  

 

El mes tradicionalmente más bajo del año se acercó a las 300.000 visitas mensuales, suponiendo un máximo anual e histórico.

 

04 DE SEPTIEMBRE DE 2012.- Desde hace años la redacción de Protestante Digital asumió que su servicio no tendría parada durante las vacaciones de verano.

 Este año tampoco, integrando además la idea de que siendo ya un diario, mantendría su información permanente en la ola de la actualidad. Se daba la circunstancia añadida de que este verano de 2012 tuvo lugar los Juegos Olímpicos de Londres, que por sí solos ya suponían una avalancha continua y apasionante de fe y deporte.

 Así pues, y rotándose el equipo de redacción, Verónica Rossato, Daniel Hofkamp, Joel Forster, Daniel Oval, Febe Jordá y Pedro Tarquis han echado el resto. También los webmasters José Espinosa, Pablo Malagón, Paloma Arranz y Héctor Ribas; y casi todos los “blogueros” que voluntaria y altruistamente (como siempre) han mantenido su valiosa aportación; unos de manera permanente. y otros como el Guadiana, apareciendo y desapareciendo al compás de las mareas estivales.

 Y hablando antes de JJOO, el equipo de Protestante Digital (en el que están incluidos los lectores) ha logrado batir su propio récord, ya que  se han alcanzado  277. 586 visitas en el mes de agosto, máximo del año y de la historia de Protestante Digital.  También ha habido máximo en visitantes únicos (cerca de 150.000).

 Nuestro agradecimiento a los lectores  que nos han seguido fielmente, a quienes nos han conocido por primera vez en este periodo;  y a todos quienes hacen posible este diario. Y sin ninguna duda, y con un total reconocimiento, a Dios,  ya que estamos convencidos (cada vez más, si cabe) de que “si Dios no edifica la casa, en vano trabajan los edificadores” (Salmo 127:1).

 © Protestante Digital 2012

 

 En Chile

 El Palacio Gubernamental celebra la apertura del Mes de la Biblia  

 

Funcionarios del gobierno, junto a pastores de varias iglesias y representantes de organizaciones evangélicas, participaron de un culto conmemorativo.

 

03 DE SEPTIEMBRE DE 2012, SANTIAGO DE CHILE.- El mes de la Biblia comenzó en Chile con una celebración al más alto nivel. En el palacio gubernamental se realizó un culto conmemorativo centrado en la Biblia.

 A este acto celebrado en la Capilla del palacio acudió el secretario general de Sociedad Bíblica Chilena, Francisco Viguera, el capellán evangélico de La Moneda, el pastor Alfredo Cooper, entre otros. Compartió un mensaje bíblico el pastor Pablo Álvarez, presidente del directorio de la Sociedad Bíblica Chilena.

 En muchos países es impensable que una organización cristiana tenga la posibilidad de hablar de la importancia de la Biblia dentro de la casa de gobierno. Sin embargo la Sociedad Bíblica Chilena está teniendo esta gran posibilidad de compartir el Evangelio en este contexto.

 NOMBRAN CAPELLÁN EN EL CONGRESO

 Hace unos días  el presidente de la Cámara de Diputados, Nicolás Monckeberg (RN), en conjunto con la Iglesia Evangélica, anunciaron el nombramiento del primer capellán evangélico en la historia del Congreso Nacional.

 Será  Joel Vidal,  pastor desde hace 20 años, quien asuma el liderazgo de las labores religiosas protestantes en el Parlamento. “Este es un hecho histórico, que permitirá que el amplio grupo de evangélicos del Congreso se vea representado y pueda recibir asistencia espiritual en su lugar de trabajo”, expresó Monckeberg.

ACIERA presenta propuesta

 Argentina: evangélicos luchan por su reconocimiento jurídico  

 

La Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de Argentina solicita que el Código Civil otorgue igualdad de condiciones con la Iglesia Católica.

 01 DE SEPTIEMBRE DE 2012, BUENOS AIRES.- En días recientes el Secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri, invitó a directivos de la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República de Argentina (ACIERA) a un almuerzo en el Palacio San Martín, junto con otros miembros del Estado.

 Durante el encuentro se conversaron aspectos de alto interés para la mayoría de las iglesias evangélicas del país, como la realidad del crecimiento evangélico en Argentina y sus implicaciones en el campo social. Además se mencionó la posibilidad de realizar una reforma al Código Civil del país sudamericano.

 Los líderes protestantes desean que esta reforma sea la oportunidad para dar fin a 150 años de discriminación religiosa hacia las confesiones no católicas.

 Actualmente, solo la Iglesia Católica es reconocida por la Constitución y por el Estado como una persona jurídica pública, las otras confesiones religiosas son establecidas como asociaciones civiles. Esto, según ACIERA constituye una discriminación que impide igualdad religiosa.

 REFORMA DEL CÓDIGO CIVIL

La propuesta de reformas al Código Civil que está siendo tratada actualmente en el Congreso constituye una oportunidad para la comunidad evangélica de introducir una personería jurídica de carácter religioso.

 El artículo 148 del proyecto declara precisamente, los tipos de personas jurídicas. Ante esto la agrupación cristiana -que reúne a la mayoría de las iglesias evangélicas del país– visitó al titular del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), Pedro Moutaian, quien se comprometió a trasladar la demanda a la comisión bicameral.

 Hay quienes van más allá en su petición y solicitan que se le quite a Iglesia católica su condición de persona jurídica pública. Tal es el caso del presidente de la Federación de Iglesias Evangélicas (FAIE), Néstor Miguez, quien hizo la solicitud en el Congreso.

 Fuentes: MundoCristianotv          © Protestante Digital 2012

 

Noticias nacionales 

MÉXICO

La Nueva Jerusalén, enclave milenarista en pleno Siglo XXI

 

Leopoldo Cervantes-Ortiz

Ciudad de México, viernes, 7 de septiembre de 2012 (ALC) – Enclavada en el municipio de Turicato, Michoacán (occidente de México), la comunidad de La Nueva Jerusalén fue fundada en 1973 por el sacerdote católico Nabor Cárdenas Mejorada, primo del ex presidente de la República Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940), párroco en esos años del poblado de Puruarán, a fin de dar cauce institucional y comunitario a las supuestas apariciones de la Virgen del Rosario. Excomulgado por la Iglesia Católica, continuó durante más de tres décadas controlando la vida de la comunidad e instaurando un régimen religioso tradicionalista que duró hasta su muerte, en febrero de 2008. Las expectativas generadas por la mentalidad milenarista constituyen la razón de ser de este grupo que se ha impuesto de manera absoluta en ese lugar, sin ningún control político ni religioso.

 Los recientes sucesos del mes de julio, en los que fue derribada la escuela primaria construida apenas en 2006 se pueden entender acercándose un poco al trasfondo que dio origen a la comunidad. Para ello, existen dos estudios magníficos: Margarita Warnholtz, La Nueva Jerusalén: un estudio de milenarismo en México. Tesis de licenciatura en Etnología. Escuela Nacional de Antropología e Historia, 1988; y Gustavo López Castro “Nueva Jerusalén, un pueblo del más allá”, en Relaciones 18 , primavera 1984.

 Alicia Barabas ha hecho un resumen de lo acontecido desde la fundación de la comunidad: De acuerdo con la menuda descripción del movimiento en 1986, realizada por M. Warnholtz (1988), la Virgen anunciaba el próximo fin del mundo y la salvación de los que creyeran en ella. Prometía que, cuando la tierra ardiera en llamas, la Ciudad Santa se elevaría íntegra al cielo y los fieles gozarían desde entonces de abundancia, belleza, felicidad e inmortalidad.

 “El cura de Puruarán [Papá Nabor] y la vidente fueron elegidos como mediadores de la deidad y encargados de la construcción de una ermita y del pueblo santo, que llevó el nombre de la bíblica Ciudad del Evangelio de San Juan. Muy pronto la Nueva Jerusalén se fue poblando con los conversos llegados de diferentes partes del país y el extranjero, que en 1980 sumaban tal vez 7 000 personas, un 40% de ellas indígenas de totonacas, nahuas, otomíes y chinantecos emigrados de sus áreas de origen, y las restantes generalmente ex-campesinos sin reconocida filiación étnica residentes en el medio urbano. Este “pedazo del cielo en la tierra”, como llaman los fieles al pueblo santo para evidenciar su diferencia y autoexclusión del resto del mundo de pecadores, está bajo el absoluto control de la Virgen.

 A través de sus mandatos y mensajes se ha estructurado la fisonomía del pueblo y todas las actividades de los conversos así como una compleja y estratificada organización socio-religiosa dividida por sexo que incluye distintas categorías de ‘sacralidad’, y que reproduce la organización de las deidades en el mundo celeste. Los rituales apropiados de la doctrina católica preconciliar, el impartir sacramentos y el sacerdocio propio, son parte de la nueva religión, que involucra por completo las creencias y la vida cotidiana de todos los habitantes. La membresía y la jerarquía de cada individuo dependen de su grado de “consagración” a la Virgen, lo que implica el cumplimiento estricto de una larga serie de reglas y preceptos; entre ellos, no salir del pueblo, no vacunarse ni acudir a la medicina occidental, no enriquecerse con el comercio, etc.

 En esta comunidad la creencia salvacionista se fue conformando a partir de un cúmulo de señales enviadas por la deidad para indicar la inminencia del cataclismo. Cualquier extraño o impactante suceso ocurrido en el ‘mundo de los pecadores’ (v.g. muerte masiva de ballenas, terremoto de 1985), anticipaba para los elegidos la profecía del fin del mundo. A través de la interpretación de esas señales y de los mensajes y órdenes que brindaba la Virgen acerca de los hechos cotidianos de relevancia para la vida de la comunidad, se fue estableciendo una realidad alterna que impregnaba todos los aspectos de la vida de los fieles hasta llegar a configurar una nueva identidad religiosa, legitimada por las frecuentes apariciones de la Virgen a todos sus elegidos. Es así que cada acto y actitud es supervisado por ella y la pertenencia plena se logra mediante el cumplimiento de sus mandatos”. (1)

 Ante la muerte de Papá Nabor, acontecida en febrero de 2008, primero,(2) y los recientes acontecimientos, después, la nueva publicidad que recibe el lugar tiene implicaciones políticas inéditas, pues desde sus orígenes la comunidad tuvo una fuerte filiación priísta que sólo se modificó en los últimos años. El nuevo líder se hace llamar obispo San Martín de Tours y se ha reunido ya con las autoridades, pero el problema educativo está lejos de resolverse, lamentablemente, pues los gobiernos estatales, incluido el actual, han tolerado en demasía a los dirigentes religiosos.(3) Se esperaría que en los próximos meses se tomen determinaciones que mejoren la situación de la población estudiantil, calculada en 300 alumnos, pues afortunadamente muchas familias están reclamando el derecho de sus hijos a tener acceso a la educación básica.

 1-  A.M. Barabas, “Movimientos sociorreligiosos e identidad”, en Portal Educacional das Américas, http://www.educ http://www.educoas.org/Portal/bdigital/contenido/interamer/interamer_44/Zar44_Bar.aspx?culture=pt&navid=230.

2-  Arturo García Gaytán, “La Nueva Jerusalén: disputa por el paraíso”, en Contralíneas Michoacán, http://www.michoacan.contralinea.com.mx/archivo/2006/abril/htm/nueva_jerusalem.htm.

3- “Recorrido de secretario de gobierno a Nueva Jerusalén”, en http://laextra.mx/recorrido-de-secretario-de-gobierno-a-nueva-jerusalen/

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Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)

Conferencia de Distrito Sudoriental

En dias pasados se desarrolló la Conferencia de este Distrito, perteneciente a la Conferencia Anual de México, en las instalaciones de la iglesia de San Jerónimo, en la Ciudad de México. Agradecemos a Antonio Lara el envio de la foto oficial que con mucho gusto publicamos.

Conferencia de Distrito Sudoriental

LA IGLESIA METODISTA DE MÉXICO, A. R.

A TRAVES DE SU

DIRECCION DE ARCHIVO E HISTORIA

CONVOCAN:

A TODAS LAS IGLESIAS METODISTAS DE LA REPUBLICA MEXICANA

PARA DONAR

LA BANDERA NACIONAL,  O ESTANDARTE DE SU TEMPLO, QUE HAYA SIDO REMPLAZADA POR SU ANTIGÜEDAD O ESTADO, PARA FORMAR PARTE DEL MUSEO HISTÓRICO QUE RESGUARDA ESTA DIRECCIÓN, UBICADA EN SADI CARNOT NO.73. COL. SAN RAFAEL, MÉXICO D.F.

Informes y comentarios  al tel. (01-55) 55.35.24.07 o mande un correo a:

educrispalos@yahoo.com.mx,

atn. Historiadora Lilia Palos Gómez, Directora General de Archivo e Historia,

o bien, al Director del Evangelista Mexicano Donato Rodríguez:

evangelista.mexicano@gmail.com

 

“Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros”. Hechos 17:26-27

La Fraternidad de Hombres Metodistas envía la siguiente invitación e información:

FHM JUEGOS 2012

Vida y obra de Lutero 

IV – El dogma del siervo albedrío y la existencia cristiana

 

Lo que sigue ahora es de la mayor importancia para la comprensión global del punto en controversia, particularmente para el peso que Lutero le asigna. Mientras que en opinión de Erasmo, lo de la libertad o no libertad del albedrio es una cuestión para los teólogos, un problema filosófico-especulativo, para Lutero el reconocimiento de que la voluntad humana no es libre pertenece a las nociones imprescindibles del que quiera ser un cristiano. “Saber si la voluntad efectúa algo o nada en lo pertinente a la salvación, es cosa altamente saludable y necesaria para un cristiano”65 (pág. 45:8; WA 18, 614, 1). Erasmo orienta su concepto del cristianismo, como fuerza educadora ético-religiosa del genero humano, especialmente hacia la vida piadosa, considerando la doctrina del albedrio no libre a lo sumo como un estorbo; Lutero en cambio, al defender esta tesis defiende la parte esencial de “su” cristianismo sin la cual este seria inimaginable. Lo que él defiende es la existencia cristiana como tal.

 Es pues precisamente aquí donde el lector podrá constatar con entera claridad que el contraste entre Lutero y Erasmo es un contraste fundamental por cuanto no se refiere a un punto doctrinal en particular sino a la comprensión de la vida cristiana en si.

 Damos en primer lugar una traducción del párrafo pertinente de la Disquisición para ilustrar la idea de Erasmo: “Por lo que atañe al libre albedrio, a juicio mio hemos aprendido de las Escrituras a buscar apasionadamente lo mejor y a olvidar qué queda tras nuestro, si nos hallamos en la senda de la piedad; mas si nos hallamos envueltos en pecados, que empeñemos todas nuestras fuerzas, acudamos al remedio salutífero del arrepentimiento, e imploremos de todas formas la misericordia del Señor sin la cual ni la voluntad ni el esfuerzo humanos lograran cosa alguna. Lo que hay de malo debemos atribuírnoslo a nosotros, y lo que hay de bueno, lo debemos atribuir por entero a la bondad de Dios a la cual debemos también nuestra existencia.

 “Por lo demás, lo que en esta vida nos toque en cuanto a alegría y dolor, lo hemos de aceptar con fe, como cosas que nos han sido enviadas para nuestro bien, y hemos de tener la certeza de que el Señor que por su naturaleza es justo, no puede cometer injusticias, aun cuando nos parezca que nos toco un infortunio que no hemos merecido. Nadie debe dudar del perdón de Dios que según su naturaleza es un Dios lleno de bondad. Atenerse a esto, digo, seria suficiente para una vida cristiana piadosa; y no debiéramos dirigir el pensamiento con irrespetuosa curiosidad (irreligiosa curiositate) hacia aquellas cuestiones que nos han sido vedadas, por no decir cuestiones superfluas, de si la presciencia de Dios implica que él ya sabe de antemano que un acontecimiento sucederá con todas las contingencias que le son peculiares; si nuestra voluntad efectúa algo en lo concerniente a la salvación, o si meramente se mantiene pasiva bajo el obrar de la gracia divina; si lo que nosotros hacemos, sea bueno o malo, lo hacemos o sufrimos por pura necesidad, etc..”

Aquí Erasmo formula su en cierto modo sorprendentemente moderna comprensión del cristianismo práctico, según la cual la fe cristiana es un componente imprescindible en la manera practica, ético-religiosa de conformar la vida. Esta comprensión es fundamentalmente adogmática; considera a la gracia divina el medio dado por Dios para llevar al hombre a la perfección, y hace de las obras de Dios en Cristo, de su incomprensible bondad y misericordia, propiedades de su “naturaleza”.

 Este “Dios que según su naturaleza es un Dios lleno de bondad” es el contenido de ese “cristianismo sin Cristo”, como dice Lutero, en son de burla. (pág. 41:13; WA 18, 609, 19). Y qué contesta Lutero? Lutero hace caer todo el peso sobe el hecho de que el hombre debe tener conciencia de su falta de libertad en las cosas que hacen a la salvación de su alma. Lutero postula que en todo su obrar, el hombre este consciente de esta realidad, a fin de que no proceda a ciegas. Es digna de notar la frecuencia con que Lutero emplea en este capitulo los vocablos “saber”, “conocer”, “ignorar”.

 También los ejemplos del poeta, del campesino y del jefe militar, extraídos de la literatura antigua, tienen, el propósito exclusivo de demostrar que el hombre, “debe saber de que se trata” antes de emprender la tarea que le ha sido encomendada. El “saber”‘ en que piensa Lutero es, pues, un conocimiento que precede a cualquier obrar, un conocimiento que no surge de la experiencia, sino un conocimiento provisto del cual el hombre comprenderá correctamente las experiencias que hiciere. El reconocimiento de que la voluntad no es libre, destruye esa naturalidad con que el hombre deriva del “tu debes” el “yo puedo”, y hace que el hombre comience por preguntar dónde esta el puente que conduce del deber al hacer.

 Por ende, la conciencia de la falta de libertad no puede derivarse ni motivarse empíricamente, sino que es fruto y regalo de la revelación de Dios en Cristo de quien únicamente procede. “El Cristo crucificado empero trae todas estas cosas consigo”66 (pág. 79:25; WA 18, 639,.1; comp. también pág. 321:22-25; WA 18, 786, 18 y sigs.). Por cuanto Cristo es el camino buscado, este camino no esta al alcance de la capacidad humana; es una realidad fuera del hombre y de sus posibilidades.

 !Para quien Cristo lo es todo, su propia libre decisión no es nada! Por esto Lutero puede llegar a la declaración: “Si ignoramos estas cosas (es decir, cuál es el papel del libre albedrio frente a la gracia de Dios), no sabemos absolutamente nada de lo tocante a la religión cristiana, y seremos peores que cualquier pagano. El que no se da cuenta de esto, confiese que no es cristiano” (pág. 45:14-16; WA 18, 614, 6).

 ¡Nuevamente este contraste abismal que ya notamos antes entre Lutero y su antagonista! Puesto que a Lutero le importa el Dios que se nos ha revelado, no la idea de Dios como tal, es preciso también que nos sea manifiesto lo que Dios hace – y lo que el hombre hace (“…cuánto debo atribuir a mi mismo, y cuanto a Dios”, pág. 45:23; WA.18, 614, 14). El que acierte –ante todo, cuando se sienta atribulado y aterrado en su conciencia– en hacer esta diferenciación entre el actuar de Dios y el actuar nuestro, diferenciación que Lutero no se canso en formular siempre de nuevo, en especial en su Comentario a la Epístola a los Gálatas, este posee en verdad el discernimiento de un cristiano.

 Para Lutero, el cristianismo no es una cantidad “práctica”; tampoco lo ofusca o lo obliga al silencio el vocablo “piedad”; antes bien el plantea a esta “praxis”, a ese “actuar” y “hacer obras” el interrogante acerca de su legitimidad, pregunta a esa “piedad” si tiene sus raíces en Dios, y sostiene que el creer en Dios y confesar a Cristo, el conocer lo que es pecado y misericordia, el vivir en arrepentimiento y anhelo de salvación son cascaras sin contenido donde falta esta “cognitio sui ipsius”, el reconocimiento de que no existe libertad del albedrio (pág. 45:26; WA 18, 614, 17).

 Que lo interpretamos a Lutero correctamente, si decimos que la falta de libertad del hombre de que el habla, es una cognición revelada, lo corroboran pasajes como pág. 132:32; WA 18, 674, 1 y sigs. (comp. también pág.: 141:6 y sigs.; WA, 18, 679, 19 y sigs.). Allí se dice claramente que el hombre no tiene por si mismo la posibilidad de darse cuenta de esta situación suya; “pues el hombre es por naturaleza ciego, de modo que desconoce sus propias fuerzas o mejor dicho enfermedades” (pág. 132:32). Por lo tanto, el que el hombre se crea libre, es el resultado de su ceguedad innata; solo cuando Cristo le abre los ojos, alcanza a ver su propia realidad a la luz de la realidad de Dios en Jesucristo. De ahí que el dogma del “albedrio esclavo” no es una teoría o una hipótesis, como lo es por ejemplo la doctrina filosófica de que todo acontecer esta determinado, sino que es un artículo de fe, nacido de la vida y renovación en el Espíritu. A la fe en su libertad que tiene el hombre natural –¡ciego!– se opone el conocimiento, obtenido por la fe en Cristo, del hombre que llego a ser vidente. Este conocimiento es el saber de los pobres en espíritu y los de corazón contrito que han sido hechos susceptibles a la salvación. Por esto el hombre comprende simultáneamente su propia miseria y la misericordia de Dios.

 Pero mas intolerable aun es que hagas figurar esta cuestión del libre albedrio entre las cosas que son inútiles e innecesarias. Y en su remplazo nos describes lo que a juicio tuyo seria suficiente para una piedad cristiana, piedad de un tipo como ciertamente lo podría describir sin dificultad un judío cualquiera, o un gentil que no sabe absolutamente nada de Cristo.

 Pues a Cristo no lo mencionas ni siquiera con una sola letra, como si opinaras que puede existir una piedad cristiana sin Cristo, con tal de que se venere a Dios con todas las fuerzas como al Dios que por naturaleza es clemente en sumo grado. ¿Qué diré a esto, Erasmo? Hueles enteramente a Luciano;67 en tu halito me llega el tufo de la mismísima crápula de Epicuro. Si tu consideras esta cuestión del libre albedrio como no necesaria para cristianos, entonces retírate, por favor, del escenario de la lucha.

 Nada tenemos que ver contigo. Nosotros la consideramos cuestión necesaria. Si es falta de respeto hacia Dios [irreligiosus], si es mera curiosidad, si es superfluo, como tu dices,68 saber si Dios posee una presciencia contingencia de las cosas [contingenter praesciat],69 si es superfluo saber si nuestra voluntad es capaz de efectuar algo en las cosas que atañen a la salvación eterna, o si esa voluntad es simplemente receptora pasiva de la gracia afectante; si es superfluo saber si en lo que hacemos, sea bueno o malo, obramos por impulso de la necesidad, o mas bien dejamos que lo bueno o lo malo se haga: entonces, pregunto yo, .que será “respetuoso de Dios”?, ¿que será de peso?, ¿que será útil de saber? Esto carece totalmente de valor; Erasmo; ya sobrepasa los limites.70 Cuesta atribuirlo a una ignorancia tuya, dado que, siendo ya anciano, habiendo vivido entre cristianos y meditado largamente las Sagradas Escrituras, no dejas punto en que te podamos excusar o pensar bien de ti. Y a pesar de todo, los papistas te perdonan esas monstruosidades y las soportan por ser Lutero el blanco de lo que escribes. De otra manera, si no existiese Lutero y escribieras tales cosas, te despedazarían con los dientes.

 Platón será un buen amigo, Sócrates también, pero ante todo hay que dar el debido honor a la verdad.71 Pues aunque tuvieras un conocimiento demasiado exiguo de las Escrituras y de lo que es piedad cristiana: francamente, lo que es útil y necesario para los cristianos, y lo que a juicio de ellos no lo es, esto lo debiera saber hasta un enemigo de los cristianos. Y tu, teólogo y maestro de cristianos que les quieres prescribir cuál ha de ser su actitud como tales, ni siquiera te pones a cavilar, según tu costumbre como escéptico, en que sería para ellos necesario y útil, sino que caes directamente en el extremo opuesto y, contra tu propio modo de ser, y mediante una aseveración inaudita, juzgas innecesario lo que acaba de mencionarse. Sin embargo, si estas cosas no son necesarias, y si no se tiene de ellas un conocimiento certero, entonces no queda Dios, ni Cristo, ni evangelio, ni fe, ni cosa alguna, ni siquiera del judaísmo, mucho menos aun, del cristianismo.

 ¡Por el Dios inmortal, Erasmo, qué ventana mas grande, o mas propio aun, qué campo mas grande has abierto para los que quieran actuar y hablar en tu contra! ¿Qué habrías de escribir tu de bueno o correcto en cuanto al libre albedrio, si en estas tus palabras revelas semejante ignorancia de las Escrituras y de la piedad cristiana? Pero amainaré las velas, y discutiré contigo en este punto, no con mis propias palabras (lo que tal vez haré mas adelante), sino con las tuyas.

 Propio del tipo de cristianismo que tu describes es que hagamos los mayores esfuerzos, que acudamos al remedio de la penitencia, y que tratemos de conseguir por todos los medios la misericordia de Dios, sin la cual ni la voluntad del hombre, ni su intento tienen eficacia. También le es propio que nadie debe desesperar del perdón de parte de Dios, quien por naturaleza es clemente en sumo grado. Estas palabras tuyas, sin Cristo, sin Espíritu, son mas frías que el mismo hielo, al punto de que el brillo de tu elocuencia tolere hasta el error en ella contenido. ¡Pobre hombre! ¿Será que te las arrancó el temor ante los papas y tiranos de parecer un ateo completo? Sea como fuere, estas palabras aseveran no obstante: hay fuerzas, en nosotros; existe un empeñarse con todas las fuerzas; existe una misericordia de Dios; hay medios con que se trata de conseguir la misericordia; hay un Dios que por naturaleza es justo y en sumo grado clemente, etc. Si alguien ignora, pues, qué fuerzas son estas, de qué son capaces, qué les sucede, en qué consiste su empeñarse, cuál es su eficacia y cual su ineficacia ¿que ha de hacer el tal?, ¿que le enseñaras tu que haga? Falta de respeto hacia Dios, dices tú, indiscreta curiosidad y cosa superflua es querer saber si nuestra voluntad efectúa algo en lo que es pertinente a la salvación eterna, o si solo le cabe un papel pasivo ante la gracia actuante.

 Pero aqui72 dices lo contrario: Piedad cristiana es el empeñarse con todas las fuerzas, y sin la misericordia de Dios la voluntad carece de eficacia. Aquí aseveras abiertamente que la voluntad efectúa algo en lo que es pertinente a la salvación eterna, ya que la presentas como voluntad que se empeña. Pero por otra parte también la presentas como voluntad que desempeña un papel pasivo, ya que afirmas que sin la misericordia carece de eficacia, si bien no defines qué alcance debe darse a este efectuar y desempeñar un papel pasivo, y en cambio te esfuerzas por sumirnos en la ignorancia acerca de lo que es capaz la misericordia de Dios y la voluntad nuestra.

Escila y Caribdis

Y esto lo haces precisamente enseñando qué hace la voluntad nuestra y qué la misericordia de Dios. Así te hace girar en círculo aquella prudencia tuya con que te propusiste no adherir a ninguno de los dos partidos y escapar seguro entre Escila y Caribdis, con el resultado de que en medio del mar, cubierto por las olas y confundido, afirmas todo lo que niegas, y niegas lo que afirmas.

 Te presentare algunas semejanzas para que veas qué es de tu teología: Si uno quisiese componer un buen poema o un discurso, sin pensar ni inquirir qué dones tiene para ello, cuáles son sus posibilidades y limitaciones, y cuáles las exigencias del argumento a tratar, y si pasando por alto precisamente aquella prescripción de Horacio: “¿Que podrán soportar los hombros, y que se resistirán a llevar?”73, se conformase con encarar la obra propuesta pensando: Hay que poner empeño para que la cosa se haga; es una curiosidad indiscreta y superflua inquirir si dispongo de la suficiente erudición, elocuencia y fuerza de ingenio; o si uno quisiera recoger de un campo abundantes frutos, sin tener el prurito de explorar con superflua diligencia las propiedades del suelo, como lo aconseja Virgilio en sus Geórgicas con vana curiosidad, sin que pusiera manos a la obra sin reflexión, no pensase en otra cosa que en su labor, arase la playa, dispersarse la semilla dondequiera que hubiere lugar, sea en la arena o en el lodo; o si uno se dispusiera a hacer la guerra con intención de obtener una brillante victoria, o tuviera que prestar cualquier otro servicio en el estado, y no tuviera la curiosidad de consultar qué recursos tiene, o hasta donde alcanza el erario público o si los soldados tienen la aptitud necesaria, o si hay una real posibilidad de actuar, sino que, haciendo caso omiso de aquella advertencia del historiador: “Antes de actuar es preciso que consultes; y una vez hecha la consulta, es preciso que procedas con rapidez”,74,  se precipitase adelante con ojos cerrados, y oídos tapados, no haciendo mas que vociferar “Guerra, guerra” e insistir en emprender la acción –¿cuál seria tu juicio, Erasmo, en cuanto a tales poetas, agricultores, generales y príncipes? Quisiera agregar a esto aquel dicho del Evangelio: “Si alguno esta por edificar una torre, y no se sienta primero a calcular los gastos”75– : ¿qué juicio pronuncia Cristo acerca de ese hombre?

 Así también procedes tu: nos mandas hacer las obras solas, más nos prohíbes explorar y medir primero nuestras fuerzas o formarnos una noción clara acerca de lo que podemos y no podemos, como si esto fuese una curiosidad indiscreta, cosa superflua, y falta de respeto hacia Dios. De este modo, mientras con desmedida prudencia detestas la irreflexión y haces alarde de sobriedad, llegas al extremo de enseñar incluso la más grande ligereza. Pues si bien los sofistas son, de hecho, irreflexivos e insanos cuando se ocupan en cuestiones que solo sirven para satisfacer la curiosidad, sin embargo el pecado de ellos es más leve que el tuyo, que para colmo enseñas y mandas ser insano y comportarse irreflexivamente. Y para que la insania sea aun mayor; nos persuades de que para nosotros, esta irreflexión es la mas hermosa y cristiana piedad; sobriedad, es religiosa seriedad y es salvación; si no actuamos así, aseveras ¡tu que eres un enemigo tan grande de aserciones! que somos irrespetuosos de Dios, entregados a la curiosidad indiscreta y a la vanidad; y así escapaste elegantemente de Escila al eludir a Caribdis.

 Pero a esto te impelió la confianza en tu agudo ingenio, por cuanto crees que así, con tu elocuencia, puedes imponerte a todas las mentes esclarecidas, al punto de que ya nadie sea capaz de llegar a entender perfectamente cual es tu verdadero pensamiento y qué maquinas en aquellos escurridizos escritos tuyos. Pero Dios no puede ser burlado; y no es bueno arrojarse contra el.76 Además: si nos hubieras enseñado esa irreflexión en cosas como hacer poesías, proveerse de frutos de la tierra, emprender guerras, desempeñar cargos, o edificar casas aunque también esto es intolerable, máxime en un hombre de tal calibre no obstante; al fin y al cabo se te podía haber perdonado hasta cierto punto, ante todo entre cristianos, que desprecian las cosas temporales.

 Pero que ordenes a los cristianos mismos a hacerse obreros irreflexivos,77 y que en lo referente a la obtención de la salvación eterna les mandes ser indiferentes a lo que puedan y lo que no puedan, esto no es ni mas ni menos que un pecado realmente imperdonable. Pues mientras los cristianos ignoren cuales y cuantas sean sus posibilidades, tampoco sabrán que han de hacer. Y si no saben que deben hacer; tampoco podrán arrepentirse (en caso de incurrir en error). La impenitencia empero es un pecado que no tiene remisión. Y a este punto es adonde nos conduce tu moderada Teología Escéptica.

 Quiere decir, pues, que no es falta de respeto hacia Dios, curiosidad indiscreta o cosa superflua saber si la voluntad efectúa algo o nada en lo pertinente a la salvación, sino que es cosa altamente saludable y necesaria para un cristiano. Y para que lo sepas: aquí esta el punto básico de nuestra disputa, esto es lo que establece la categoría de esta cuestión. Pues en esto nos estamos ocupando aquí: en inquirir de qué es capaz el libre albedrio, qué le sucede, cuál es su comportamiento frente a la gracia de Dios. Si ignoramos estas cosas, no sabemos absolutamente nada de lo tocante a la religión cristiana, y seremos peores que cualquier pagano. El que no se da cuenta de esto, confiese que no es cristiano. Pero el que lo critica o desprecia, el tal sepa que es el peor enemigo de los cristianos. Pues si ignoro de qué soy capaz y qué puedo hacer frente a Dios, hasta qué punto y en qué medida, entonces estaré en igual incertidumbre e ignorancia en cuanto a la índole, el alcance y la medida de lo que Dios es capaz de hacer y hace respecto de mi, siendo que Dios hace todas las cosas en todos.78

 Más si desconozco las obras y el poder de Dios, desconozco a Dios mismo. Y si desconozco a Dios, tampoco puedo rendirle culto ni alabarlo ni darle gracias ni servirle, puesto que no se cuánto debo atribuir a mi mismo, y cuanto a Dios. Es necesario, por tanto, poder distinguir con absoluta certeza entre el poder de Dios y el nuestro, entre Su obra y nuestra obra, si es que queremos vivir piadosamente. Así ves, pues, que este problema es la una parte principal del conjunto de toda la enseñanza cristiana; de él depende, y con el cae, el conocimiento de uno mismo, así como el conocimiento y la gloria de Dios.

 Por esto no se puede tolerar en ti, Erasmo mio, que llames a este conocimiento una falta de respeto hacia Dios, una curiosidad indiscreta y una cosa vana. Mucho te debemos a ti, pero a la piedad lo debemos todo. ¡Si tu mismo sientes que todo lo bueno que tenemos hay que atribuírselo a Dios, y lo afirmas en tu manera de vivir como cristiano! Pero si afirmas esto, sin duda afirmas al mismo tiempo que la sola misericordia de Dios lo efectúa todo, y que nuestra voluntad no efectúa nada, sino que antes bien desempeña, un papel pasivo, receptor [lat. voluntatem nostram nihil agere sed potius pati]; de no ser así, no se atribuiría todo a Dios. Pero a renglón seguido niegas que el afirmar o conocer esto sea religioso, piadoso y de provecho para la salvación. Más así se ve obligada a expresarse una mente que no esta en acuerdo consigo misma, y que en materia de piedad es insegura y carente de experiencia.

 La otra parte principal del conjunto de la enseñanza cristiana es saber si la presciencia de Dios es tal que deja libre juego a la contingencia,79 y saber si nosotros lo hacemos todo por necesidad. Y también de esta parte dices que es una falta de respeto hacia Dios, una curiosidad indiscreta y cosa superflua. Lo mismo dicen todos los impíos. Y no solo ellos: también los diablos y los condenados la declaran odiosa en extremo y execrable. Y tú tampoco eres un tonto si eludes estas cuestiones si fuera que existe la posibilidad de eludirlas.

 Pero con todo; no eres tan buen orador y teólogo, dado que te atreves a hablar y enseñar acerca del libre albedrio dejando a un lado estas partes. Haré, pues, las veces de piedra de afilar, y, sin ser orador yo mismo, recordare al eximio orador cuál es su incumbencia. Si Quintiliano,80 al escribir sobre retórica, pusiese lo siguiente: “A juicio mio deben omitirse aquellas tonterías y superfluidades en cuanto a invención, disposición, elocución, memorización y pronunciación; basta con saber que la retorica es la pericia en el expresarse con fluidez”, ¿no te reirías de tan sabio autor? Y sin embargo, tú haces lo mismo: te dispones a escribir sobre el libre albedrio, y para comenzar rechazas y desechas el cuerpo entero y todas las partes del sistema acerca del cual quieres escribir. Pues de ninguna manera puedes saber qué es el libre albedrio, si no sabes de que es capaz la voluntad humana, ni que hace Dios, ni si él tiene de las cosas una presciencia de índole tal que implica un necesario acontecer de lo pre-sabido [an necessario praesciat].

 ¿Acaso no enseñan también tus maestros de retórica que cuando se quiere hablar sobre alguna cosa, hay que decir en primer lugar que la cosa existe, luego qué es, cuáles son sus partes, qué es lo contrario, lo afín, lo similar, etc.? Tu, empero, despojas a aquel ya de por si mezquino [lat. miserum] libre albedrio de todos estos detalles, y de todas las cuestiones referentes a el, no defines sino la primera, a saber, que existe; y esto lo haces con argumentos tales como veremos mas adelante que en mi vida no he visto libro mas inepto acerca del libre albedrio, haciendo excepción de la elegancia estilística.

Disquisiciones, de Erasmo

Hay que reconocer que al menos en este punto, los sofistas te superan en el arte de disputar por cuanto no entienden de retórica; cuando ellos encaran el libre albedrío, definen todas las cuestiones referentes a él, a saber, si existe, qué es, de qué es capaz; cómo se comporta, etc., si bien ellos mismos tampoco son capaces de arribar a un resultado satisfactorio con lo que se han propuesto. Con este librito mio, pues, os acosare a ti y a todos los sofistas hasta que me déis una definición de las fuerzas y obras del libre albedrio; y os pondré en apuros en tal forma (si Cristo me es propicio) que, así lo espero, te llevare a arrepentirte de haber publicado tu Disquisición.

 Así que también esto es ante todo necesario para un cristiano y de provecho para su salvación: el saber que la presciencia de Dios no es tal que deje juego libre a la contingencia, sino que el prevé, se propone y hace todas las cosas con voluntad inmutable, eterna e infalible. Mediante este rayo fulminante es echado por tierra y totalmente aniquilado el libre albedrio; por lo tanto, los que quieran sostener el libre albedrio tendrán que negar este rayo, o hacer caso omiso de él, o desviarlo de sí de alguna otra manera. Pero antes de probar esto con mi propia argumentación y con la autoridad de las Escrituras, lo tratare primeramente usando las palabras tuyas al respecto.

 ¿No eres tú mismo, Erasmo, el que afirmo poco antes que Dios es por naturaleza justo, y por naturaleza en sumo grado clemente? Si esto es verdad, ¿no sigue de ello que Dios es inmutablemente justo y clemente? pues así como su naturaleza no se muda jamás, tampoco se mudan su justicia y su clemencia. Más lo que se dice de la justicia y clemencia, forzosamente debe decirse también de su saber, sabiduría, bondad, voluntad y de, todo lo demás que hay en Dios. Entonces: si como tu escribes, el hacer estas aserciones en cuanto a Dios es religioso, piadoso y de provecho para la salvación, ¿que te pasó que ahora afirmas, en desacuerdo contigo mismo; que es una falta de respeto hacia Dios, una curiosidad indiscreta y cosa vana decir que la presciencia de Dios es de índole tal que implica un necesario acontecer de lo pre-sabido? pues por una parte pregonas que es preciso aprender que la voluntad de Dios es inmutable, pero por otra parte prohíbes saber que su presciencia es inmutable. ¿O crees tú que Dios preconoce algo sin que este implicada su voluntad, o que quiere algo sin que este implicado su conocimiento [lat. …quod nolens praesciat, aut ignarus velit]? Si el pre-sabe queriendo, su voluntad (por ser así su naturaleza) es eterna e inmutable; si él quiere pre-sabiendo, su saber (por ser así su naturaleza) es eterno e inmutable.

 De esto sigue irrefutablemente: todo cuanto hacemos, todo cuanto ocurre, aunque nos parezca ocurrir mutablemente y de modo que podría ocurrir también en otra forma [mutabiliter et contingenter fieri], de hecho ocurre sin embargo necesariamente, sin poder ocurrir en otra forma, e inmutablemente, hablando con miras a la voluntad de Dios. Pues la voluntad de Dios es eficaz, y no puede ser impedida por cuanto es el poder esencial mismo de Dios. Además: Dios es sabio, de modo que no puede ser engañado. Mas si la voluntad no puede ser impedida, tampoco la obra misma puede ser impedida, es decir, nada puede impedir que se produzca en el lugar, tiempo, modo y medida en que Dios pre sabe y quiere. Si la voluntad de Dios fuese tal que entrase en receso una vez terminada la obra y asegurada su permanencia como ocurre con la voluntad de los hombres que cesa en su volición una vez que ha quedado edificada la casa que querían edificar, así como cesa en la muerte, entonces si podría decirse que algo ocurre de modo que podría ocurrir también en otra forma, y mutablemente.

 Pero aquí sucede lo contrario: la obra cesa, y la voluntad permanece, y totalmente errado es suponer que la obra misma, al hacerse y permanecer, podría quedar hecha o permanecer también en otra forma. Ahora bien: “ser hecho de modo que podría ser hecho también en otra forma”, o el latin ‘contingenter fieri’ significa (aclaro esto para que no se haga mal uso de los vocablos) no que la obra misma sea hecha de modo que podría ser hecha también en otra forma, sino que es hecha por una voluntad mutable y que también podría ser diferente; la voluntad en Dios empero no es así. Además: no se puede llamar ‘contingente’ a una obra a menos que sea una obra hecha de modo tal que a nuestro parecer podría ser también distinta, hecha como por casualidad y sin que nosotros hayamos tenido conocimiento de ella, porque nuestra voluntad o nuestra mano ‘prende’ aquello como algo que nos es ofrecido como por casualidad sin que antes hayamos pensado en ello ni lo hayamos querido. (Desearía por cierto que para el uso en esta diputación existiera un vocablo, mejor que el corriente “Necesidad”, que no expresa correctamente lo que se quiere decir, ni respecto de la voluntad divina ni respecto de la voluntad humana).

 Pues para el tema que nos ocupa tiene un significado demasiado desagradable e inadecuado, ya que obliga a pensar en una especie de coacción, y en general, en lo que es contrario a la voluntad; y esto no es lo que se tiene en vista al tratar este asunto. En efecto: tanto la voluntad divina como la humana hace lo que hace –ya sea bueno o malo– no por coacción alguna, sino como siendo verdaderamente libre, por buena disposición o vehemente deseo [Lubentia vel cupiditate]. Pero ello no obstante, es inmutable e infalible la voluntad de Dios que gobierna a nuestra voluntad mutable, como dice Boecio:81 “Tu permaneces estable, y das movimiento a todo”; y nuestra voluntad, especialmente la mala, no puede de si misma hacer lo bueno. Por lo tanto, lo que el vocablo “Necesidad” no da, préstelo la comprensión del lector, y entienda con “necesidad” lo que se quiso decir al hablar de la inmutable voluntad de Dios y la impotencia de nuestra voluntad mala; algunos hablaron de una necesidad de la inmutabilidad; pero esto no es satisfactorio ni gramatical ni teológicamente 82).

 Por largos años los sofistas han trabajado afanosamente en este asunto. Al fin tuvieron que darse por vencidos, y admitir que efectivamente, todo es hecho de modo tal que no puede ser distinto [omnia necessario fieri], pero, como dicen ellos, por predeterminación de la consecuencia como totalidad de un proceso, y no por predeterminación de lo consecuente como detalle [necessitate consequentiae, sed non necessitate consequentis].83

 De esta manera eludieron la tremenda gravedad de esa cuestión, pero más aun cubrieron de burla a la verdad y a si mismos, pues con esto no se llega absolutamente a nada, como podre demostrarles con mucho gusto. “Necesidad de la consecuencia” llaman ellos (para decirlo algo groseramente) a lo siguiente: Si Dios quiere algo, es necesario que esto mismo sea hecho; pero no es necesario que lo que es hecho, cristiano; pero su obra escrita en la cárcel, Consolatio Philosophiae, profundas meditaciones sobre el sentido del mal, la verdadera felicidad y la providencia divina, pertenece por entero a la edad antigua exista. Pues Dios solo existe necesariamente [o: Dios solo es tal que no puede ser distinto, lat. Solus Deus necessario est], todas las demás cosas pueden no ser, si Dios así lo quiere. Así ellos llaman necesario el actuar de Dios si él quiere, pero lo hecho mismo, dicen, no es necesario.

 Pero ¿qué logran con esos malabarismos de palabras? Ni mas ni menos que esto: La cosa hecha no es necesaria, quiere decir, la esencia que tiene no es tal por necesidad [non habet essentiam necessariam], y esto es exactamente como decir que: la cosa hecha no es Dios mismo. No obstante, permanece en pie aquello de que toda cosa es hecha de modo tal que no puede ser otra [omnis res necessario fiat], si el actuar de Dios es necesario o si hay una necesidad de la consecuencia, por mas que la cosa, una vez hecha, no tenga que ser por necesidad tal como es [quantumlibet iam facta non sit necessario], esto es, por más que no sea Dios o que no tenga una esencia necesaria.

 Pues si yo soy hecho de un modo que no puede ser otro, poco me importa que mi “existir” o mi “ser hecho” sea mutable; de todos modos yo soy hecho como un “contingente” que también podría ser distinto y mutable, ya que no soy el Dios necesario. Por eso el caprichoso palabrerío de aquellos: “Todo es hecho por necesidad de la consecuencia, pero no por la necesidad de lo consecuente [necessitate consequentiae, sed non necessitate consecuentis]84 no es otra cosa que esto: Todas las cosas son hechas de modo tal que no pueden ser hechas de otro modo; pero hechas así, no son Dios mismo. Pero ¿qué necesidad había de decirnos esto?  Acaso era de temer que nosotros afirmáramos que las cosas hechas son Dios, o que tienen un modo de ser [natura] divino y necesario? Así que permanece firmemente en pie la frase: Todo es hecho por necesidad. Y no hay aquí ninguna obscuridad o ambigüedad. En Isaías se dice: “Mi consejo permanecerá, y mi voluntad se hará”,85 ¿y qué niño hay que no entienda lo que quieren decirnos estas palabras: “Consejo, voluntad, se hará, permanecerá”?

 Pero ¿por que estas cosas han de ser abstrusas para nosotros los cristianos, de tal suerte que es falta de respeto hacia Dios, curiosidad indiscreta y cosa vana tratarlas y saberlas, si entre los poetas paganos y el pueblo mismo son de uso tan común y andan de boca en boca? Tomemos solamente a Virgilio; ¡cuantas veces menciona el destino [fatum]! “Todo esta establecido firmemente por la ley”;86 “A cada cual le esta fijado su dia”,87 “Si el destino te llama…;88 “Si es que puedes quebrantar el áspero destino”.89 Lo que aquel poeta quiere es precisamente esto: indicar, con la destrucción de Troya y el surgimiento del Imperio Romano, que el destino puede más que todos los esfuerzos humanos, y más aun: imponer necesidad tanto a las cosas como a las personas.

 A la postre somete aun a sus dioses inmortales a un destino al cual tienen que doblegarse, incluso Júpiter y Juno. Por esa razón crearon también a aquellas tres Parcas, como seres inmutables, implacables e inexorables. No escapo a aquellos sabios hombres lo que esta comprobado por la practica misma [res ipsa] y por la experiencia, a saber, que a ningún hombre jamás le prosperaron sus planes, sino que a todos ellos las cosas les resultaron distintas de lo que habían imaginado. “Si Pérgamo* pudiera haber sido defendido por un puño, este puño mio lo habría defendido” hace decir Virgilio a Hector.90

 De ahí el conocidísimo dicho usado por todo el mundo: “Sea como Dios quiere”, y éste: “Lo haremos si Dios quiere”, y aquel otro: “Así lo quiso Dios”; “Así plugo a los dioses, así lo quisisteis” dice Virgilio, por lo que vemos que en el pueblo común, el saber acerca de la predestinación y presciencia de Dios quedo radicado no menos que el saber acerca de la divinidad. Y aquellos que quisieron parecer sabios, se apartaron de ello con sus disputas, al extremo de que, entenebrecido su corazón se hicieron necios, Romanos 191 negando o pasando por alto lo que los poetas, el pueblo y aun la conciencia de ellos mismos consideran lo mas usual, cierto y verdadero.

 Afirmo, además, no solo que lo que acaba de exponerse es la pura verdad –de esto se hablará luego mas detalladamente, sobre la base de las Escrituras–, sino que también es muy religioso, piadoso y necesario saberlo. Pues si se ignoran estas cosas, no puede subsistir la fe ni ningún culto a Dios; porque esto seria en verdad estar en completa ignorancia en cuanto a Dios, y sabido es que donde hay tal ignorancia, no puede haber salvación. En efecto: si abrigas dudas o desprecias el saber que Dios pre-sabe y quiere todas las cosas no de una manera que deje libre juego a la contingencia, sino de modo que no podrían ocurrir en otra forma, e inmutablemente, [quod Deus omnia non contingenter sed necessario e immutabiliter praesciat et velit], ¿cómo podrías creer sus promesas, y confiar y apoyarte en ellas con certeza? Siendo que Dios promete algo, es preciso que tu tengas la certeza de que él sabe, puede y quiere cumplir lo que prometió.

 De no ser así, no lo tendrás por veraz ni por fiel; y esto es incredulidad y el más alto grado de impiedad y negación de Dios el Altísimo. Pero como podrás estar cierto y seguro si ignoras que Dios sabe, quiere y hará con certeza, e infalible, inmutable y necesariamente lo que promete? Y no solamente debemos tener la certeza de que el querer y hacer de Dios implica un acontecer tal cual e inmutable [Deum necessario et immutabiliter velle et facturum], sino que también debemos gloriarnos en esto mismo como Pablo en Romanos 3: “Antes bien, sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso”,92 y además: “No que la palabra de Dios pudiera fallar”,93 y en otro lugar: “El fundamento de Dios esta firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos”;94 y en Tito 1: “La cual prometió el Dios que no miente, antes del principio de los siglos”;95 y Hebreos 11: “Es necesario que el que se acerca a Dios, crea que Dios existe, y que recompensara a los que en el esperan”.96

 Así que, si se nos enseña y si creemos que no nos es preciso saber el carácter necesario97 de la presciencia de Dios y la necesidad de lo que ha de acontecer, entonces la fe cristiana es extinguida completamente, y las promesas de Dios y el evangelio entero se desmoronan. Pues esto es el único y supremo consuelo de los cristianos en todas sus adversidades: saber que Dios no miente, sino que lo hace todo inmutablemente, y que nadie ni nada puede resistir ni cambiar ni impedir su voluntad. ¡Y ahora considera, oh Erasmo, adonde nos lleva aquella teología tuya tan reservada [abstinentissima] y tan amante de la paz! Tú nos desaconsejas y nos prohíbes hacer esfuerzos por llegar a conocer la presciencia de Dios y la necesidad en cosas y personas, y por el contrario nos aconsejas desistir de ello, evitarlo y despreciarlo.

 Con ese tu proceder inconsulto nos enseñas al mismo tiempo a tratar de no saber nada de Dios –cosa que viene por si sola y que además nos es innata– y a despreciar la fe, dejar a un lado las promesas de Dios y extirpar todo lo que da solaz al espíritu y certidumbre a la conciencia; apenas el mismo Epicuro nos prescribiría algo semejante. Luego, no contento con esto, llamas irreligioso, indiscretamente curioso y vano al que se esforzó por conocer tales cosas, religioso en cambio, piadoso y sobrio al que las desprecio. ¿Qué impresión creas, pues, con estas palabras? ¡Que los cristianos son indiscretamente curiosos, vanos, e irreligiosos; y que el cristianismo es cosa sin valor alguno, vana, tonta y enteramente impía!  Así a su vez resulta que, mientras nos quieres apartar enérgicamente de la irreflexión, te ves arrastrado hacia el extremo opuesto a la manera de los necios, y no enseñas sino la más grande irreflexión, impiedad y perdición. ¿No te das cuenta de que en este punto, tu librito es tan impío, blasfemo y sacrílego que no se puede encontrar nada igual en ninguna parte?

 Como ya dije antes, no hablo aquí de tu corazón; pues no creo tampoco que seas tan depravado como para desear de corazón que tales cosas se enseñen o se hagan. Antes bien, lo digo para mostrarte cuan grandes barbaridades se ve obligado a proferir, irreflexivamente, aquel que se aboco a la defensa de una causa mala. Y lo digo para mostrarte además qué significa arremeter contra las obras y Escrituras divinas cuando, para complacer a otros, adoptamos una máscara y contra la propia conciencia servimos a intereses ajenos. El enseñar las Sagradas Escrituras y la piedad no es ningún juguete ni diversión, pues harto fácilmente se produce aquí el caso fatal de que habla Santiago: “El que ofendiere en un punto, se hace culpable de todos”.98 Pues así ocurre que, mientras damos la impresión de querer tontear un poco y tratamos las Sagradas Escrituras sin la debida reverencia, al poco tiempo nos vemos envueltos en impiedad y sumergidos en blasfemias, tal como en este caso te ocurrió a ti, Erasmo. El Señor te perdone y tenga misericordia de ti. Pero que los sofistas hayan hallado respecto de estas cosas una profusión tal de preguntas, y que hayan entremezclado mucho otro material inútil, de lo cual tu haces amplia mención99, esto lo sabemos y lo admitimos al igual que tú, y lo hemos refutado mas enérgica y detalladamente que tú.

 Pero tus obras sin prudencia ni reflexión al mezclar, confundir y equiparar la pureza de las cosas sagradas con las profanas y necias cuestiones de los impíos. Aquellos “mancillaron el oro y cambiaron su hermoso color”, como dice Jeremias,100 pero no por eso hay que juntar en uno el oro y el estiércol y tirarlo, como lo haces tú; lo que hay que hacer es librar de los impíos al oro y separar la Escritura pura de las heces y sordideces de ellos, lo que siempre fue el afán mio, y así tratar en un lugar las Escrituras divinas, y en otro lugar las bagatelas de los sofistas.

 Y no debe inquietarnos el hecho de que “el único resultado a que nos llevan estas cuestiones es que, debido a la gran perdida de unanimidad, disminuya nuestro amor mutuo a medida que deseamos ser siempre mas sabios.101 Para nosotros, el problema no es descubrir qué lograron los sofistas con sus indagaciones, sino cómo llegamos a ser buenos hombres y cristianos. Y no debes achacar a la doctrina cristiana los errores en que incurren los impíos; pues esto no viene al caso; bien podrías haberlo dicho en otra parte y haberte ahorrado el papel.

 Referencias:

 65 Imprimis salutare et necessarium Christiano nosse, an voluntas aliquid vel nihil

            agat in iis, quae pertinent ad salutem.

66 Christus crucifixis hace omnia secum affert.

67 Luciano de Samosata, esceptico del siglo II despues de Cristo.

68 Párr. 2 de la Disquisición.

69 An Deus contingenter praesciat aliquid – si el pre-saber de Dios incluye también la contingencia, es decir, la posibilidad de que una cosa suceda o no suceda, o suceda en otra forma.

70 En el original das ist zu viel (esto es demasiado) las únicas palabras alemanas en toda esta obras escrita en latín. Fue muy probablemente su fuerte excitación la que hizo a Lutero deslizar en el texto latino la frase en alemán.

71 Refrán latino: Amicus Plato, Amicus Socrates, sed prehonoranda veritas”.

72 Párr. 2 de la Disquisición.

73 Salustio: De coniuratione Cat. 1.

74 Los ejemplos dados por Lutero se hallan en Horacio, Ars, poet. 38-40 Virgilio,

            Georg, 50 y sigs.

75 Lc. 14:28.

76 Ga. 6:7.

77 Para mejor entendimiento de esta expresión recuérdese la insistencia de Erasmo en hacer algo, empeñar las fuerzas.

78 1 Co. 12:6.

79 Lat.: “…an Deus contingenter aliquid praesciat”; véase nota 69.

80 Marco Fabio Quintiliano, retorico hispano-latino, 35-96 d.C., primer maestro Publico de retorica en Roma, de vasta y merecida fama. Su obra principal Institutio oratoria era conocida a Lutero, quien la estimaba mucho.

81 Anicio Manlio Severino Boecio, filosofo y estadista nacido en Roma 480 y muerto en Pavia 525 (ejecutado por orden del rey ostrogodo Teodorico). Se lo ha llamado “el ultimo romano y primer escolástico”. Sus tratados teológicos lo evidencian

82 El párrafo entre paréntesis se encuentra en la edición de Jena de las obras de Lutero. La WA lo trae como nota al pie del texto, tomo XVIII, pág. 616. El problema con la insuficiencia de los vocablos ‘necesidad’ y ‘contingencia’, ‘necesariamente’ y ‘contingentemente’ (“necesario” “contingenter”) se nos presenta también en la traducción al castellano: no siempre bastan estos términos para expresar lo que Lutero realmente quería decir. Donde el significado no surge inequívocamente del contexto, hemos recurrido a formulaciones como las señaladas por las notas 69, 79, 83, agregando entre paréntesis la expresión tal como se halla en el original latino.

83 Por “necessitas consequentiae” se usa también “necessitas conditionalis” o “ex suppositione”; por “necessitas consequentis” tambien “necessitas absoluta”; comp. Tomas de Aquino, Summa I qu. 19 art. 3: “Con esta diferenciación, los escolásticos trataban de salvar la libertad del acontecer (contingencia). En terminología mas moderna diríamos: Admitían la determinación causal, pero rechazaban la determinación teleológica. Con esto se creía haber salvado la libertad de Dios como persona frente al ‘suceder’ condicionado causalmente. Lutero no muestra ningún interés en esta problemática; el resume su juicio en la frase “omnia necessitate fieri” todo es hecho de modo tal que no puede ser hecho de otro modo (WA XVIII, pág. 617, línea 19; nuestra edición pág. 50:25). Verdad es que también Lutero distingue entre la necesidad de la cosa hecha (res facta) y la “essentia necessaria” de Dios (WA XVIII, pág. 617, línea 8 y sigs.).No comparte, pues, el pensamiento panteísta de Espinosa: “Deus sive natura”. (De: “M. Luther, Ausgew. Werke, supl. I, pag. 276, Chr. Kaiser, Munich 1954).

84 Ver pág. 49:13.

85 Is. 46:10.

86 ‘Certa stant omnia lege’; Virg. Aen. II, 324.

87 ‘Stat sua cuique dies, op. cit. VI, 883.

88 ‘Si te fata vocant’; Op. cit. VII, 314.

89 ‘Si qua fata aspera rumpas’; op. cit. X, 465.

90 Virg. Aem. II, 291 y sig. ‘Pergamo’ es aquí la ciudadela de Troya.

91 Ro. 1, 21.

92 Ro. 3:4.

93 Ro. 4:21

94 2 Ti. 2:19.

95 Tit. 1:2.

96 He. 11:6.

97 “Necesario” en el sentido de que ‘el hecho tiene que ocurrir tal como Dios lo pre-sabe’.

98 Stg. 2:10.

99 Comp. Pág. 56:28 y sigs.

100 Lm. 4:1.

101 Cita de la Disquisición de Erasmo.

Vida y obra de Wesley 

Sermón 48

 

Negarse a sí mismo

 

Lucas 9:23

 

Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame

1. Con frecuencia se ha entendido que este mandamiento estaba dirigido principal o únicamente a los apóstoles. O al menos, a los cristianos de los primeros tiempos o a aquellos que sufrían persecución. Sin embargo, esto constituye un lamentable error. Si bien es cierto que estas palabras de nuestro Señor estaban destinadas, en lo inmediato, a los apóstoles y demás discípulos que estuvieron con él durante el tiempo que vivió su vida terrenal, también nos está hablando a nosotros, y a toda la humanidad, sin límite o excepción alguna. La propia naturaleza del mandamiento deja fuera de discusión la posibilidad de que se trate de un deber que atañe exclusivamente a los discípulos o a los primitivos cristianos. No se refiere a una determinada clase de personas, ni a un tiempo o nación en particular. Por el contrario, tiene un sentido absolutamente universal; abarca todos los tiempos y todas las personas. Y también todas las cosas: no sólo la comida y la bebida, y todo aquello que percibimos con los sentidos. He aquí el significado de sus palabras: «Si alguien, no importa su condición, oficio o situación, en cualquier tiempo o nación, verdaderamente quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo en todas las áreas de su vida, tome su cruz, sea cual fuere, cada día y sígame.

 2. La expresión «negarnos a nosotros mismos y tomar nuestra cruz», entendida en todo el sentido de la palabra, no es algo que podamos tomar a la ligera. No se trata tan sólo de algo conveniente, como ocurre con otros preceptos de la religión, sino que es condición indispensable para llegar a ser, o continuar siendo, sus discípulos. Es absolutamente necesario, hace a la esencia misma de nuestro ir en pos de él y seguirlo. Tan así es, que si no lo ponemos en práctica no podemos considerarnos sus discípulos. Si no nos negamos a nosotros mismos permanentemente, significa que no estamos aprendiendo de él sino de otros maestros. Si no tomamos nuestra cruz cada día, no lo seguimos a él sino al mundo, o al príncipe de este mundo, o a nuestra propia mente carnal.1 Si no seguimos el camino de la cruz, no lo seguimos a él; no andamos en sus pasos, sino que marchamos en dirección contraria, o cuando menos, apartados de él.

 3. He aquí la razón por la cual tantos ministros de Cristo en casi todo tiempo y nación (particularmente, a partir de la Reforma llevada a cabo contra los cambios y la corrupción que poco a poco habían ido adueñándose de la iglesia) han escrito y hablado extensamente acerca de este importante deber, tanto en sus predicaciones en público como en las exhortaciones hechas en privado. Esto los indujo a distribuir muchos tratados sobre este tema en otros países, incluso en el nuestro. Sabían por la palabra de Dios, y por su propia experiencia, que si no nos negamos a nosotros mismos, inevitablemente negamos al Maestro, y que son vanos nuestros intentos de seguir al Crucificado si no tomamos nuestra cruz cada día.

 4. Quizás estas consideraciones con toda razón nos lleven a preguntarnos «Si ya se ha dicho y escrito tanto acerca del tema, ¿qué necesidad de agregar algo más?» Mi respuesta es que no es nada despreciable el número de personas, aun entre los que temen a Dios, que no han tenido oportunidad de escuchar lo que se ha dicho, o de leer lo que se ha escrito al respecto. Y tal vez, si hubiesen leído buena parte de lo que se ha escrito, no hubieran obtenido gran provecho. Muchos de los autores (algunos de ellos escribieron enormes volúmenes) no parecen haber entendido el tema en absoluto. Algunos tenían una visión imperfecta de la naturaleza del tema en cuestión (consecuentemente nunca podrían explicárselo a otros).

 Otros no lo habían comprendido en toda su extensión, no veían cuán amplio es este mandamiento o bien no tenían conciencia de que era absolutamente necesario, imprescindible. Hay quienes hablan acerca de esto de una manera tan oscura y compleja, tan intrincada, tan mística, que se tiene la impresión de que su propósito es más bien ocultarla al común de la gente que explicarla a los lectores. Hay autores que hablan admirablemente bien, con gran fuerza y claridad, acerca de la necesidad de negarse a sí mismo, pero sólo mencionan aspectos generales, sin hacer referencia a casos particulares. Por lo tanto, no son de gran utilidad para la mayoría de la gente, para las personas de capacidad y educación corrientes. Y aun cuando algunos de ellos tratan casos particulares, son situaciones que no afectan al común de las personas, ya que son excepcionales en nuestra vida: por ejemplo, soportar la prisión y la tortura; entregar nuestras casas o tierras, nuestros esposos o esposas, nuestros hijos o la propia vida. No hemos sido llamados a hacer nada de esto, y no es probable que lo seamos, a menos que Dios permita que vuelvan los tiempos de persecución.

 Entre tanto, no conozco ningún autor de lengua inglesa que haya descrito el negarse a sí mismo con palabras sencillas e inteligibles para el común de la gente, o que lo haya aplicado a los pequeños sucesos de la vida cotidiana. Necesitamos un discurso que tenga estas características. Y resulta tanto más necesario porque, aunque en cada etapa de nuestra vida espiritual encontramos numerosos obstáculos que nos impiden crecer en la gracia, o ser alcanzados por ella, todos se resumen en la siguiente premisa: no nos negamos a nosotros mismos, no estamos tomando nuestra cruz. A fin de suplir en parte esta carencia, procuraré demostrar, primero, qué significa para una persona negarse a sí misma y qué significa tomar su cruz; y segundo, que cuando alguien no llega a ser verdadero discípulo de Cristo, siempre se debe a la falta de estos dos elementos.

 I.1. En primer término trataré de demostrar qué significa negarse a sí mismo y tomar su cruz cada día. Es de primordial importancia reflexionar acerca de este punto y comprenderlo cabalmente en razón de que es el más resistido por numerosos y poderosos enemigos. Nuestra naturaleza, en defensa propia, se rebela contra esto. Por lo tanto, para el mundo, es decir, para las personas que se dejan guiar por su naturaleza y no por la gracia, su sola mención resulta detestable. Y el gran enemigo de nuestras almas, que conoce bien la importancia que esto tiene, no hace otra cosa que poner todos los obstáculos posibles en nuestro camino.

 Pero esto no es todo. Aun aquellos que han logrado en parte sacudirse el yugo del demonio, aquellos que verdaderamente han experimentado, especialmente en la edad madura, la gracia de Dios obrando en sus corazones, no están familiarizados con esta doctrina fundamental del cristianismo, a pesar de la particular insistencia del Maestro. Es tan profundo el desconocimiento de ella que algunos manifiestan que parece que en la Biblia no hubiese una palabra al respecto. Otros han ido más lejos aún y, sin darse cuenta, se han cargado de prejuicios en su contra. Estos prejuicios fueron tomados, en parte, de los cristianos formales (hombres que se expresan y se comportan muy bien, pero cuya santidad carece de poder y cuya religión carece de espíritu) y, en parte, de quienes alguna vez gustaron de los poderes del siglo venidero.2 Pero, ¿acaso hay personas entre ellos que no practiquen el negarse a sí mismo ni se lo aconsejen a los demás? Si dudas de que tal cosa ocurra, conoces muy poco a la humanidad. Hay grupos a quienes sólo les falta declararle la guerra.

 Aquí mismo en Londres, sin ir más lejos. Fíjense en el grupo de los que siguen la doctrina de la predestinación, personas que por la misericordia de Dios, últimamente han sido llamados de las tinieblas a la luz de la fe.3 ¿Pueden ser tomados como modelos del negarse a sí mismo? ¡Son muy pocos los que siquiera manifiestan ponerlo en práctica! ¡Son muy pocos los que aconsejan hacerlo, o se muestran complacidos con aquellos que lo practican! En cambio, continuamente lo describen en términos odiosos, como si se tratase de buscar la salvación por las obras, o de procurar establecer nuestra propia justicia.4 Antinomianos de todas clases, desde los mansos moravos hasta los ruidosos, mal hablados ranters, se unen al coro con su cháchara hueca acerca del «legalismo» y de «predicar la ley». Si ustedes no están profundamente arraigados en el evangelio, entonces están en constante peligro de ser seducidos, intimidados o puestos en ridículo por falsos maestros o falsos hermanos (confundidos por la sencillez del evangelio) que querrán alejarlos de esta importante doctrina del evangelio. Los invito a que esto que ahora van a leer sea precedido, acompañado y seguido de ferviente oración, para que Dios pueda grabarlo en sus corazones de tal forma que jamás sea borrado.

 2. Ahora bien, ¿qué es negarse a sí mismo? ¿En qué cosas debemos negarnos a nosotros mismos? ¿De dónde surge la necesidad de hacerlo? A esto respondo que la voluntad de Dios es la norma suprema e inalterable de toda criatura pensante, y a ella están igualmente sujetos los ángeles en el cielo y los seres humanos en la tierra. No podía ser de otro modo; esto es consecuencia natural y necesaria de la relación que existe entre las criaturas y su Creador. Entonces, si la voluntad de Dios debe ser nuestra única norma en todos nuestros actos, grandes y pequeños, se desprende como consecuencia innegable, que en nada debemos hacer nuestra voluntad. Reconocemos, entonces, sin dificultad la naturaleza, el fundamento y la razón del negarnos a nosotros mismos. Vemos la naturaleza de esta negación: negarnos o rehusarnos a obedecer nuestra propia voluntad, en la certeza de que la voluntad de Dios es nuestra única norma de vida. Vemos cuál es la razón de todo esto: somos criaturas, él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos.5

 3. Esta razón se aplica incluso a los ángeles de Dios en el cielo, y a todos los seres humanos, inocentes y santos, como cuando recién salieron de las manos de su Creador. Pero existe otra razón que surge a partir de la condición de los seres humanos después de la caída. Ahora todos nos encontramos formados en maldad, y concebidos en pecado por nuestra madre.6 Nuestra naturaleza es totalmente corrupta, todas sus facultades lo son. Y nuestra voluntad, igualmente pervertida, es proclive a consentir nuestra natural corrupción. Por otra parte, es la voluntad de Dios que resistamos y luchemos contra esa corrupción, no de vez en cuando, o en algunas áreas, sino todo el tiempo y en todas las cosas. He aquí, entonces, otra razón para negarnos a nosotros mismos, negación que debe tener carácter de permanente y universal.

 4. Expliquemos esto con más detalle. La voluntad de Dios es el camino que conduce directamente hacia él. La voluntad de los seres humanos va por otro camino, aunque alguna vez ambas corrieron paralelas. Pero tal como están las cosas en el presente, nuestra voluntad no sólo es diferente sino diametralmente opuesta a la de Dios. Nos desvía del camino que lleva hacia él. Por lo tanto, si decidimos andar en uno de estos caminos, necesariamente debemos abandonar el otro. No se pueden transitar ambos caminos al mismo tiempo. Sin duda, quienes tienen los corazones flacos y las manos caídas pueden ir por senda doble,7 cambiar de una a otra alternadamente, pero no pueden caminar por las dos sendas al mismo tiempo. No pueden seguir su propia voluntad y la voluntad de Dios al mismo tiempo; deben optar por una u otra: negar la voluntad de Dios para seguir la propia, o negarse a sí mismos para seguir la voluntad de Dios.

 5. Ahora bien, no hay duda de que es muy placentero hacer nuestra propia voluntad por un tiempo, permitiendo, cada vez que se presente la ocasión, que nuestra naturaleza se corrompa. Pero al hacer en todo nuestra voluntad, reforzamos su carácter perverso, y consintiéndole todo, no hacemos más que contribuir a la corrupción de nuestra naturaleza. Ocurre lo mismo que con ciertas comidas que son agradables al paladar, pero que perjudican nuestra salud; nos gratifican pero provocan enfermedad; causan placer, pero también ocasionan la muerte.

 6. En términos generales, entonces, negarnos a nosotros mismos es negarnos a hacer nuestra voluntad, por agradable que ésta sea, cada vez que ella se oponga a la voluntad de Dios. Significa negarnos todo placer que no provenga de Dios y que no nos lleve a él. Significa, en efecto, rehusarnos a dejar el buen camino, aunque nos muestren uno más agradable y pintoresco; rechazar lo que sabemos que es veneno mortal, aunque tenga un sabor muy agradable.

 7. Y todo aquel que desee seguir a Cristo, que quiera ser su verdadero discípulo, no sólo debe negarse a sí mismo, sino también tomar su cruz. Todo lo que se opone a nuestra voluntad, todo cuanto nos resulta desagradable, eso es una cruz. De modo que tomar nuestra cruz tiene mayores implicancias que negarnos a nosotros mismos; nos eleva a mayor altura, y es una tarea más difícil para la sangre y la carne, por cuanto es más fácil renunciar al placer que soportar el dolor.

 8. Ahora bien, al correr la carrera que tenemos por delante8 según la voluntad de Dios, con frecuencia encontramos una cruz en nuestro camino. Es decir, algo que no sólo no es gozoso, sino que es decididamente doloroso, algo opuesto a nuestros deseos, que contradice nuestra naturaleza. ¿Qué hacer entonces? La opción es simple: tomamos nuestra cruz o nos apartamos del camino de Dios, del santo mandamiento que nos fue dado9 (o tal vez detenemos nuestra marcha por completo, o volvemos hacia atrás a la perdición eterna).

 9. Para sanear la corrupción y curar ese terrible mal que todo ser humano trae al mundo consigo, a menudo es necesario arrancarlo, así como se nos dijo que arrancáramos nuestro ojo derecho, o que cortásemos nuestra mano derecha. Tan dolorosa es la acción en sí como la manera de llevarla a cabo. Por ejemplo, deshacernos de vanos deseos,10 de una pasión desordenada,11 o bien separarnos del objeto que la causa, sin lo cual jamás podremos librarnos de ella. En el primer caso, cuando arrancamos esos deseos o afectos que están profundamente arraigados en nuestra alma, nos sentimos como atravesados por el filo de una espada, una espada que penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos.12 Luego el Señor se instala en el alma, como un fuego purificador,13 para quitar toda la escoria. Y esto es una cruz, no hay duda; es sumamente doloroso, y no podría ser de otra manera debido a la naturaleza misma del hecho: No es posible partir el alma y someterla al fuego purificador, sin dolor.

 10. En el segundo caso, la forma de sanar un alma enferma de pecado para limpiarla de deseos vanos o pasiones desordenadas, también provoca dolor, pero en este caso no se debe al hecho en sí sino a la naturaleza del mal. Tal fue el caso del joven rico cuando nuestro Señor le dijo: «Anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres» (sabiendo muy bien que esta era la única forma de curar su codicia). Pero sólo pensar en ello le causaba tanto dolor que se fue triste;14 prefirió perder su esperanza de vida eterna antes que sus posesiones en la tierra. Era una carga que no aceptaba llevar, una cruz que no estaba dispuesto a cargar. De un modo u otro, todos los seguidores de Cristo inevitablemente tendrán que tomar su cruz cada día.

 11. «Tomar la cruz» no es exactamente igual a «sobrellevar su cruz». Se dice que «sobrellevamos nuestra cruz» cuando soportamos, con mansedumbre y resignación, la carga que se echó sobre nuestros hombros, sin mediar elección de parte nuestra. En cambio, no podemos decir que «tomamos nuestra cruz» hasta tanto decidamos sufrir voluntariamente por algo que teníamos la facultad de evitar. «Tomamos nuestra cruz» cuando voluntariamente aceptamos la voluntad de Dios, aunque sea contraria a la nuestra; cuando elegimos algo que nos duele porque así es la voluntad de nuestro Creador en su gracia y sabiduría.

 12. Por lo tanto, a todo discípulo de Cristo le corresponde «tomar su cruz» y «sobrellevar su cruz». En cierto sentido no es sólo suya, es de él y de muchos otros, dado que no existe ninguna tentación que sobrevenga a las personas, ei me anthrópinos, que no sea compartida por todos los seres humanos,15 ya que toda tentación se da en el marco de la naturaleza y situación comunes a todos los seres humanos en el mundo presente. Sin embargo, en cierto sentido, si la analizamos en detalle, vemos que le pertenece a alguien en particular, que es únicamente suya. Dios la ha preparado para él y se la ha entregado como testimonio de su amor. Si como tal la recibe, y (luego de haber tratado de liberarse de la presión guiado por la sabiduría del cristiano) como barro se pone en las manos del alfarero,16 entonces, Dios dispone y ordena que todo sea para su bien, tanto lo que se refiere a la calidad como al grado y cantidad, la duración, y todas las demás circunstancias que le rodean.

 13. En todo este proceso fácilmente podemos ver a nuestro Señor actuando como médico de nuestras almas, no simplemente porque le place sino para nuestro propio provecho, para que participemos de su santidad.17 Si al tocar nuestras heridas nos causa dolor, es sólo a fin de poder curarlas. Corta la parte enferma e infectada para salvar la parte sana. Y si en ocasiones optamos por perder un miembro para evitar que todo el cuerpo perezca, ¡cómo no preferir, en sentido figurado, cortar nuestra mano derecha, y no que todo nuestro cuerpo sea echado al infierno!18

 14. Hemos visto claramente, entonces, la naturaleza y los argumentos para «tomar nuestra cruz». No significa (como dicen algunos) «disciplinarnos», literalmente, lastimar nuestra carne, vestirnos de cilicio, usar grillos de hierro, o hacer cualquier otra cosa que lastime nuestro cuerpo (aunque no sabemos qué pensará Dios de aquellos que así actúan por involuntaria ignorancia). Se trata, en cambio, de aceptar la voluntad de Dios, aunque se oponga a la nuestra; elegir una cura integral, aunque los remedios sean amargos; aceptar voluntariamente el sufrimiento temporal, de cualquier clase e intensidad, cuando este es condición necesaria, esencial o incidentalmente, para el goce eterno.

 II.1. En segundo lugar, me propongo demostrar que cuando una persona no llega a ser un cabal «discípulo» de Cristo, cuando no «lo sigue» totalmente, la razón es siempre la falta de renunciamiento o la incapacidad de tomar su cruz. Es verdad que en algunos casos esto se debe, en parte, a la falta de medios de gracia: escuchar la palabra de Dios predicada con poder, recibir los sacramentos o vivir en comunión con hermanos y hermanas cristianos. Pero cuando todo esto está dado, el mayor impedimento para recibir o crecer en la gracia del Señor19 es siempre la incapacidad de negarnos a nosotros mismos o de tomar nuestra propia cruz.

 2. Unos pocos ejemplos bastarán para demostrarlo: Una persona escucha la palabra que puede salvar su alma. Le gusta lo que oye, reconoce que allí está la verdad, y se siente algo conmovido. Sin embargo, permanece muerta en sus delitos y pecados,20 aletargada y sin capacidad de reacción. ¿Por qué? Porque no está dispuesta a dejar su pecado, aunque ahora sabe que esto es abominación delante de Dios. Se trata de alguien que se acercó para escuchar, mas estaba lleno de codicia y malos deseos, y se niega a deshacerse de ellos. Por consiguiente, nada llega a conmoverlo profundamente y su necio corazón continúa endurecido. Esto significa que permanece en su letargo, sin reaccionar, porque no está dispuesto a negarse a sí mismo.

 3. Supongamos que comienza a salir de su sueño, abre los ojos un poco… ¿Por qué los cierra tan rápido? ¿Por qué se hunde nuevamente en un sueño de muerte? Porque nuevamente cede ante su pecado interior, bebe nuevamente el mismo dulce veneno. Es, pues, imposible que la palabra cause  una impresión duradera en su corazón; vuelve a caer en su terrible insensatez porque no está dispuesto a negarse a sí mismo.

 4. Pero esto no ocurre con todos. Conocemos muchos casos de personas que una vez que han despertado no han vuelto a aletargarse. La impresión recibida no se desvanece, se trata de algo profundo y duradero. Sin embargo, muchos de ellos no han encontrado lo que buscan; sufren y se lamentan, mas no reciben consuelo. ¿Por qué? Porque no hacen frutos dignos de arrepentimiento,21 porque no dejan de hacer lo malo y aprenden a hacer el bien.22 No se apartan del pecado que los rodea,23 del pecado que hay en su propia persona, o en su educación o en su profesión. O bien omiten hacer el bien que debieran, a sabiendas, porque quieren evitarse molestias. En resumen, no alcanzan la fe porque no quieren negarse a sí mismos o tomar su cruz.

 5. Pero veamos el caso de una persona que efectivamente haya recibido el don celestial,24 alguien que verdaderamente llegó a gustar los poderes del siglo venidero25 y vio la luz de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo.26 Seguramente la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento guardaba su corazón y su mente,27 y allí el amor de Dios había sido derramado abundantemente por el Espíritu Santo.28 Sin embargo, esta persona es ahora tan débil como cualquier otra. Nuevamente disfruta las cosas terrenales, y prefiere las cosas que se ven a las que no se ven.29 Los ojos de su entendimiento30 se han cerrado nuevamente y ya no puede ver al Invisible.31 Su amor se enfrió, y la paz de Dios no reina en su corazón. Y no podría ser de otra manera, pues nuevamente le ha dado entrada al diablo, y ha entristecido al Espíritu Santo.32 Ha caído otra vez en la vanidad y en pecados que le proporcionan placer (tal vez no llegó a cometerlos, pero están en su corazón). Esta misma persona incurrió en orgullo, ira, o deseos, en necedad u obstinación. O bien no avivó el fuego del don de Dios que estaba en ella,33 se dejó ganar por el letargo espiritual, y ya no se preocupó por orar en todo tiempo, y velar con toda perseverancia.34 Es decir, permitió que su fe naufragara35 por falta de renunciamiento y por no tomar su cruz cada día.

 6. Pero quizás su fe no ha naufragado, quizás aún mantiene algo del Espíritu de adopción que continúa dando testimonio a su espíritu de que es hijo de Dios.36 Sin embargo, no está caminando hacia la perfección,37 ya no tiene, como antaño, hambre y sed de justicia,38 no clama por ver el rostro de Dios y gozarse en su presencia, como clama el ciervo por las corrientes de las aguas.39 Siente que su mente está débil y agotada, como si estuviera suspendida entre la vida y la muerte. Y no hay otra razón para sentirse así, que el haber olvidado la palabra de Dios. ¿Por qué habría de estar así sino porque ha olvidado la palabra de Dios: «La fe se perfecciona por las obras»?40 El o ella no son diligentes para realizar las obras de Dios; no permanecen constantes en la oración,41 privada o pública, tampoco comunican, escuchan o meditan la palabra, ni practican el ayuno. Tal vez no ignoran por completo estos medios de gracia, pero no los utilizan todos, ni ponen todo su empeño. No son celosos de buenas obras42 o de obras de santidad. No practican la misericordia conforme al poder, a la plena capacidad que Dios les dio. No sirven fervientemente al Señor haciendo el bien a los demás, asistiendo sus almas y sus cuerpos en todo lo que puedan y en la mayor medida posible.

 ¿Por qué no perseveran en la oración? Porque habiendo perdido el entusiasmo, la oración sólo les causa molestia y dolor. No perseveran en escuchar la Palabra en toda ocasión porque les gusta dormir, o porque hace frío, o está oscuro, o llueve. ¿Por qué no perseveran en obras de misericordia? Porque no pueden dar de comer al hambriento, o cubrir al desnudo, a menos que reduzcan el costo de su propia vestimenta, o que ellos mismos consuman alimentos más baratos o menos apetitosos. Visitar a los enfermos o a los presos les resulta igualmente desagradable. Y otro tanto ocurre con la mayoría de las obras de misericordia del espíritu (especialmente, reprender a quien está en el error). Quisieran reprender al prójimo, pero la vergüenza, o a veces el temor, se interponen, porque se pueden exponer no sólo al ridículo sino a cosas peores aún. Por estos motivos u otros similares, dejan de hacer obras de misericordia y de santidad, primero algunas, luego todas. Por lo tanto su fe no se perfecciona y no pueden crecer en gracia, fundamentalmente, porque no están dispuestos a negarse a sí mismos y tomar su cruz cada día.

 7. De esto claramente se deduce que es siempre la incapacidad de negarse a sí mismo o tomar su cruz lo que impide que una persona siga cabalmente a su Señor, que no llegue a ser un verdadero discípulo de Cristo. Esta es la razón por la cual quien está muerto en pecado no despierta aunque suene la trompeta, o quien comienza a despertar no obtiene convicciones profundas o duraderas, o quien sí tiene convicción profunda y duradera no obtiene el perdón de sus pecados, o quienes han recibido este don del cielo no lo conservan, sino que hacen naufragar su fe, y aun otros, aunque no vuelven a la perdición, sin embargo se sienten débiles y agotados, y no alcanzan la meta, el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.43

 III.1. Todo lo hasta aquí expuesto nos permite comprender fácilmente que quienes directa o indirectamente, en público o en privado, actúan contrariamente a la doctrina del negarse a sí mismo y tomar cada uno su cruz, ¡no conocen nada de las Escrituras o del poder de Dios! ¡No sólo ignoran por completo los cientos de textos que se refieren específicamente a este tema, sino que desvirtúan el mensaje bíblico en su conjunto! ¡Y cuán lejos están de una verdadera, auténtica experiencia cristiana! ¡Cuán lejos de saber cómo el Espíritu Santo ha obrado, y obra permanentemente, en el corazón de las personas! Es muy probable que hablen fuerte y con mucha seguridad (consecuencia natural de su ignorancia), como si fuesen los únicos capaces de comprender la Palabra de Dios o lo que les toca vivir a sus criaturas. Pero sus palabras son mentirosas,44 en todo sentido: cuando se las pesa en la balanza, se las encuentra faltas de peso.45

 2. Comprendemos, en segundo lugar, cuál es la verdadera causa de que no sólo muchos individuos, sino incluso sociedades enteras, que fueron antorchas que ardían y alumbraban,46 han perdido su luz y su calor. Si no llegaron a repudiar y oponerse a esta valiosa doctrina evangélica, al menos subestimaron su importancia. Tal vez no dijeron abiertamente Abnegationem omnem proculcamus, internecioni damus («Pisoteamos la doctrina del negarse a sí mismo; la condenamos a ser destruida»).47 Sin embargo, no reconocieron su enorme importancia ni se preocuparon en lo más mínimo por ponerla en práctica. Hanc mystici docent, fueron las palabras de alguien importante, aunque mala persona: «Los místicos enseñan que uno debe negarse a sí mismo.»48 No es cierto. Son los autores inspirados quienes lo enseñan. Y Dios enseña esto a todo aquel que esté dispuesto a escuchar su voz.

 3. Aprendemos, en tercer lugar, que no alcanza con que un ministro del evangelio no se oponga a esta doctrina o que guarde silencio al respecto. Tampoco cumple con su deber hablando alguna que otra vez a su favor. Si desea que no recaiga sobre él la responsabilidad por la sangre de los demás, debe inculcar la necesidad de tal doctrina con la mayor fuerza y claridad. Debe hacer su máximo esfuerzo para que la aprenda toda persona en todo tiempo y lugar, enseñándoles mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea.49 Así tendrá una conciencia sin ofensa;50 así se salvará él mismo y los que lo oyeren.51

 4. Por último, procuren aplicar esto, cada uno de ustedes, a su propia vida. Reflexionen acerca de ello cuando estén a solas, medítenlo en su corazón. No sólo deben comprenderlo cabalmente, sino también recordarlo hasta el fin de sus días. Rueguen al que es Fuerte para que les dé fuerzas de modo que, una vez que lo hayan comprendido, puedan ponerlo en práctica. No demoren, pónganlo en práctica inmediatamente, a partir de este mismo momento. Hagan de ello una práctica universal, aplicándolo en cada una de las mil situaciones que les presentará la vida. Practíquenlo día tras día, ininterrumpidamente, desde el primer momento en que ponen su mano en el arado. Y a partir de allí, perseveren hasta el final, hasta que su espíritu vuelva a Dios.

Videos y presentaciones 

Invitación al pueblo metodista

Estamos invitándoles a enviar a la redacción de este periódico cualquier material con mensaje cristiano, que consideren de interés para nuestros lectores. Aprovechemos la oportunidad de poder subir a la red cualquier video de su iglesia o presentación de algún tema. Gracias.

Tequisquiapan, Qro.

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ppp.Planes 2012-2013, tequisq

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Un buen motivo para no usar el celular los domingos en la iglesia

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Consejos de maestros a los padres

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