Época III, Año LXXXIV, Período 2014-2018, No. 12
Chihuahua, Chih., 15 de febrero, 2015
El Dios de las naciones
Una de las doctrinas fundamentales del metodismo es la declaración arminiana de que el sacrificio de Cristo fue efectuado por todo el género humano, que su gracia es universal, que desde la cruz Dios ofrece su abrazo redentor sin distingo a todo ser humano. Hoy no pretendemos abordar tan atractivo tema, sino trasladar este énfasis tan nuestro a las actitudes que nos dirigen desde nuestro interior.
El mes pasado (enero), como lo recordaremos, el semanario francés Charlie Hebdo sufrió un atentado donde once personas perdieron la vida (y enseguida también un policía), perpetrado por dos terroristas pertenecientes a Al Qaeda, indignados porque se habían publicado caricaturas satíricas de Mahoma. Una de las cosas que nos llamó la atención fue que el gobierno francés, entre varias medidas importantes que de inmediato tomó, fue la de hacer un llamado a evitar las injustificables venganzas contra la comunidad musulmana de Francia. Y había razón, porque el corazón humano es proclive a la discriminación generalizada. Esa misma noche en el país varias mezquitas fueron atacadas, inclusive con granadas y disparos. Y esto a pesar de que líderes musulmanes en el mundo habían condenado el acto violento contra el personal del Charlie Hebdo.
El conflicto árabe-israelí tuvo una expresión candente a mediados del año pasado, con el intercambio de misiles entre Gaza e Israel. La historia que se ha sufrido en ese desdichado pedazo de tierra por más de medio siglo, es una de las situaciones críticas más tristes que nos heredó el siglo XX. Las Naciones Unidas resolvieron en 1947 la partición de Palestina entre judíos y palestinos, para convivir en paz. Obviamente, la medida ofendió a los palestinos que ya vivían allí, pues no veían razón para ser obligados a compartir su espacio, y menos cuando siendo mayoría se les asignó la menor parte del territorio. Vinieron las guerras donde miles de palestinos fueron echados de su patrimonio convirtiéndose ahora en refugiados, e Israel se adueñó de porciones de tierra que no se les concedió en un principio. Y como un insulto agregado, han estado construyendo asentamientos israelíes en los territorios ocupados. Israel no ha logrado aplicar las resoluciones de las Naciones Unidas relacionadas con la devolución de esos territorios, de no construir más en ellos, ni de suspender la proclamación de Jerusalén como su capital. Y los palestinos no han colaborado lo suficiente para aceptar la creación del Estado Palestino en las condiciones acordadas a sus espaldas en 1947.
Por supuesto que estas actitudes han ocasionado que tanto judíos como palestinos incurran en errores bastante irracionales como lo son los ataques masivos con armas sofisticadas y los actos de terrorismo. Huelga decir que el gobierno mexicano fue uno de los muchos que condenaron el ataque masivo con misiles con que Israel, con respaldo de los Estados Unidos e Inglaterra, devastó a la población de Gaza. El actual primer ministro israelí no ha sido de mucha ayuda, pues está muy lejos de la labor ejemplar en pro de la paz que en su momento realizaron grandes estadistas judíos como Shimon Peres e Isaac Rabin (este último asesinado por un judío fanático).
Esto y mucho más estaba detrás del difícil conflicto con Gaza en 2014. No obstante, en los redes sociales llovieron comentarios de personas cristianas que tomaron partido en apoyo a Israel, sin mediar ningún análisis del conflicto, y menospreciaron a los palestinos, basándose sólo en citas bíblicas mal entendidas. Cuando no nos auxiliamos con los principios de la hermenéutica para entender y aplicar la Biblia, podemos, incluso, usarla como un arma de injusticia contra distintas agrupaciones humanas que no nos son afines. Dios no es la deidad local de Israel, es el Dios de todas las naciones. Algunos discriminamos a los musulmanes porque no creen como nosotros, porque son diferentes a nosotros, y podemos hasta usar la Biblia de Dios para encausar esa proyección carnal proveniente de nuestro interior.
Dios no tiene pueblos, razas ni naciones de su preferencia. Él no va a cerrar sus ojos ante los desmanes de ningún pueblo porque éste diga que es el pueblo preferido de Dios. Los judíos sufrieron una discriminación inhumana durante el holocausto y hay que evitar que se repita, pero ellos no deberían, bajo ninguna circunstancia, discriminar a los palestinos musulmanes. Y nosotros tenemos que examinarnos para saber de qué espíritu somos. Tendríamos que madurar nuestra cosmovisión y caer en la cuenta de que es verdadero el descubrimiento que hizo Pedro: “Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia” (Hch. 10:34,35).
Por supuesto que nuestro deber cristiano es procurar la evangelización de los musulmanes, pero esa tarea debiera venir hasta después de que aprendamos a respetarlos, incluso respetar sus creencias aunque no estemos de acuerdo con ellas, del mismo modo como Dios nos amó antes de nuestra salvación y no gracias a ella (Ro. 5:8). El amor de Dios es más universal de lo que a veces suponemos. Él ama la “verdad en lo íntimo” (Sal 51:6), por lo que es indispensable limpiar nuestro corazón de actitudes ajenas a él, como lo es la descalificación, la animadversión, la discriminación, el menosprecio de quienes no se parecen a nosotros.
Pbro. Bernabé Rendón M.


Gracias Pastor Rendón, me parece muy pertinentes sus observaciones.
El problema de tomar partido sin información muestra crasa ignorancia. Conocer la historia del conflicto nos da una visión más objetiva del asunto.
¡Qué bueno que este editorial aclare muchos pensamientos y sentimientos en nuestro pueblo! Para dejar de juzgar sin fundamentos.
Reconocer que Dios no hace acepción de personas, pueblos, razas, naciones… Es de cristianos.
Bendiciones mil.
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Gracias Pastor Rendón, me parece muy pertinente sus observaciones.
El problema de tomar partido sin información muestra crasa ignorancia. Conocer la historia del conflicto nos da una visión más objetiva del asunto.
¡Qué bueno que este editorial aclare muchos pensamientos en nuestro pueblo! Para dejar de juzgar sin fundamentos.
Reconocer que Dios no hace acepción de personas, pueblos, razas ni naciones. Es de cristianos.
Bendiciones mil.
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Sí, Maestra, inclusive las atrocidades de las que son capaces los de la facción musulmana de El Estado Islámico,nada tienen qué ver con esos cientos de miles de refugiados palestinos echados de la tierra donde se asentaron a través de los siglos. Y el partido Hamas, nacido en la década de los 80´s, no fue credo por puras intenciones terroristas (como dicen las leyendas negras) sino por la indignación ante los abusos de Israel. Dios tenga misericordia de ambos pueblos.
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Maestra Sylvia. oramos porque Dios tenga misericordia de ambos pueblos en conflicto.
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