-Conferencia Anual del Noreste: Israel Guerrero
-Conferencia Anual Norcentral: Brenda Romero y Ricardo Escárzaga
-Conferencia Anual Oriental: Francisco Elías
-Conferencia Anual Septentrional: Adrián Israel Juárez Villaverde y Beatriz Almendra Lugo Pacheco
-Conferencia Anual de México: Eliú Sabino Palomares y Layla Yuvel Román Romero
-Conferencia Anual del Sureste: Pavel Lima Rodríguez
EDITORIAL
“Tengo cuatro años … para cien”
Una anciana de la iglesia a la que tratamos se caracterizaba por su jovialidad y espíritu de servicio. Había trabajado durante más de treinta años en un ministerio carcelario, y en ese entonces ya estaba retirada. Cuando la conocimos, al preguntarle su edad, ella nos dijo: “Tengo cuatro años”; y al ver la extrañeza de sus interlocutores, sonrió y dijo: “Tengo cuatro años… para cien”. En efecto, en ese tiempo tenía 96 años. Alcanzó a vivir hasta llegar a cumplir cien; pero siempre, a medida que iba acercándose al siglo de vida, su respuesta iba cambiando por “tengo tres..”, “tengo dos…” y así.
Ahora, El Evangelista Mexicano cumple precisamente 96 años: como esta dama lo hizo, podemos empezar a avizorar la aproximación al siglo de vida de esta publicación, y damos gracias a Dios por la presencia suya en cada una de las ediciones realizadas hasta ahora, esperando nos permita como periódico oficial cumplir cien años, y muchos más. En esta edición incluimos una breve reseña histórica de nuestro órgano oficial, preparada por uno de sus anteriores directores, Martín Larios Osorio.
El Evangelista Mexicano nace como publicación el mismo año del inicio de vida autónoma de la Iglesia Metodista de México. Ha ido siguiendo las actividades, registrando las reflexiones y reproduciendo las creaciones de sus miembros. Reflejar parte de la vida de una denominación es un compromiso que se ha buscado cumplir a lo largo de estos años. Nos falta mucho para llegar a ser un medio que realmente refleje las diversas facetas de nuestro quehacer; pero en la medida que cada colaboración es compartida, ese objetivo se va cumpliendo poco a poco.
Seguir leyendo «EDITORIAL»RESEÑA HISTÓRICA DE EL EVANGELISTA MEXICANO
Martín Larios Osorio
1879 – Fundado como periódico independiente por el Dr. William M. Patterson. En enero salió el primer número.
1888 – Reunión de misiones evangélicas en México. Se acuerda hacer presencia, con reglas como:
- En poblaciones menores de 15 mil habitantes, una sola iglesia de una denominación.
- A menos que hubiere convenio entre iglesias.
- Mayores de 15 mil habitantes, 2 iglesias.
La IMES [Iglesia Metodista Episcopal del Sur] adopta El Evangelista Mexicano, como su órgano oficial. La IMES tenía importante presencia en Nuevo León, Tamaulipas, Coahuila, Durango, San Luis Potosí, Michoacán, Jalisco, Estado de México y la Ciudad de México.
La prensa protestante se convirtió en un foro en el que se expresaban posturas sobre las instituciones en crisis de mediados del siglo XIX, como le ocurrió a la Iglesia católica en México a mediados del siglo XIX, que perdió el control sobre los registros vitales de nacimiento (de la fe de bautismo al acta de nacimiento), de matrimonio (del sacramento matrimonial al acta de matrimonio civil) y la muerte (del camposanto al panteón civil). Esta condición, en la que “el Estado ya no sirve como organismo capaz de imponer creencias por cuenta de la institución dominante”, permite que se genere una situación de mercado pluralista, en la que nuevos credos ofrecen bienes y servicios sagrados a un universo de consumidores; lo que traería consigo a un entorno donde los credos identifiquen problemas comunes y establezcan una competencia racional (169-173).
La literatura protestante, como fuente de información, ha sido analizada por el historiador Rubén Ruiz (2009), quien señaló la importancia de su estudio para conocer la vida cotidiana, los actores destacados y las preocupaciones que las distintas denominaciones plasmaban en el papel, y a las que accedían sus lectores como consumidores de lo religioso. No obstante, las dificultades financieras, hacían que los periódicos protestantes tuvieran un tiraje corto o en el mejor de los casos intermitente, mientras que otros, como El Abogado Cristiano Ilustrado, de la Iglesia Metodista Episcopal, tuvieron una vida gracias al empleo de las suscripciones. En cuanto al contenido, tomando como modelo a “El Abogado…”, hubo una constante de escritos anticatólicos y de exhortaciones morales, lo cual les hacía definirse como periódicos de “combate” (389). Bajo esta perspectiva, es comprensible el celo mostrado en los periódicos protestantes por ganar credibilidad entre los lectores mexicanos, aún si esto implicaba desprestigiar a otra denominación protestante por causa de conflictos excepcionales, como el acontecido en Atoyac (Torres Monroy).
Seguir leyendo «RESEÑA HISTÓRICA DE EL EVANGELISTA MEXICANO»96 años de historia, fe y unidad: septiembre, un mes para celebrar y caminar juntas
Septiembre fue un mes muy especial para la Sociedad Misionera Femenil en México. Fue un tiempo para recordar nuestra historia, agradecer a Dios por el camino recorrido y, sobre todo, para experimentar que, aunque nuestras Sociedades se encuentran en diferentes lugares de nuestro país, seguimos siendo parte de una misma familia y compartimos un mismo propósito.
En este mes celebramos con alegría nuestro 96.º aniversario de organización nacional de las Sociedades Misioneras Femeniles en México, una fecha que nos invitó a mirar con gratitud hacia el pasado y con esperanza hacia el futuro.
Como parte de esta celebración, las seis presidentas de las Sociedades Misioneras Femeniles que conformamos el Comité Ejecutivo de Unidad México participamos en la realización de un video especial en el que compartimos, de manera sencilla y cercana, parte de nuestra historia, los cambios que hemos vivido como organización y las razones por las que hoy celebramos 96 años. También tuvimos la oportunidad de enviar un saludo a todas las hermanas que forman parte de esta gran familia misionera y compartir fotografías de las reuniones locales y distritales, pues todas somos parte de esta organización nacional.
El video fue compartido, y del domingo 20 al domingo 27 de septiembre. Diferentes iglesias de nuestro país se unieron a la celebración. En cada congregación se reprodujo el video y se dedicó un momento especial de oración por las mujeres de las Sociedades Misioneras Femeniles, sus familias, sus iglesias y la misión que Dios nos ha encomendado.
Seguir leyendo «96 años de historia, fe y unidad: septiembre, un mes para celebrar y caminar juntas»Visita del Gabinete General a la Dirección de Archivo e Historia.
Por: Martín Larios Osorio.
Ciudad de México, jueves 8 de octubre de 2026. El Gabinete General de la Iglesia Metodista de México visitó las instalaciones de la Dirección de Archivo e Historia. Los 6 obispos de la IMMAR, los representantes laicos conferenciales y el presidente nacional de la Comisión de Programa hicieron acto de presencia en las oficinas en el número 73 de las calles de Sadi Carnot, en la colonia San Rafael de esta ciudad, a efecto de conocer las principales actividades y necesidades del Archivo Nacional de nuestra iglesia.
Fueron recibidos por el Hno. Eliseo Ríos Flores, Director de Archivo e Historia de la IMMAR, y el Hno. Martín Larios Osorio, en representación de la Sociedad de Estudios Históricos del Metodismo en México (SEHIMM) y de su presidente, la Hna. Consuelo Castillo Jiménez.
La visita incluyó una descripción de las actividades, es decir el resguardo documental que constituye en organizar, clasificar, inventariar, catalogar, conservar y custodiar el acervo histórico y documental de la Iglesia. También, incluye la difusión dando a conocer el patrimonio histórico y la memoria institucional a través de publicaciones, investigaciones y colaboración con medios oficiales de la propia iglesia, centros de investigación e instituciones de educación superior.
Seguir leyendo «Visita del Gabinete General a la Dirección de Archivo e Historia.»EL DERECHO A SER ESCUCHADO
Todos conocemos la comisión de Jesús de hacer discípulos. Como iglesia, buscamos constantemente maneras de llevar a cabo el evangelismo y lograr que más personas conozcan a Cristo. Personalmente, considero que todo esfuerzo evangelístico es digno de celebración y admiración. No podemos menospreciar las estrategias que las iglesias desarrollamos; con los elementos, recursos y herramientas que tenemos a nuestro alcance, realmente hacemos lo que podemos para llevar el mensaje de Cristo a las personas.
Sin embargo, tampoco podemos negar que algunas de las formas de evangelismo que fueron muy utilizadas hace algunos años han perdido fuerza. Las grandes campañas que reunían multitudes y llenaban estadios ya no tienen el mismo auge. Y esto nos lleva a hacernos una pregunta importante: ¿qué sucedió con todas aquellas personas que alguna vez respondieron a una invitación, levantaron la mano, pasaron al frente o hicieron una oración de fe? ¿Dónde están hoy? ¿Cómo fueron acompañadas después de aquella experiencia? ¿Cómo fueron encaminadas hacia la madurez cristiana?
Mi reflexión parte de Lucas 24:13-32, el conocido relato del camino a Emaús. Allí encontramos a dos hombres que amaban a Jesús, pero que caminaban con el corazón roto después de haberlo visto morir. Y creo que la manera en que Jesucristo se acerca a ellos nos permite reconocer algunos principios fundamentales del discipulado.
Si entendemos el discipulado como el proceso mediante el cual una persona se convierte en aprendiz de Jesucristo, lo primero que encontramos en esta historia es a Jesús caminando con ellos. El pasaje nos presenta a aquel hombre que ellos consideran un forastero, pero que en realidad es Jesús mismo. Él se acerca, escucha su conversación, escucha su dolor y les permite expresar sus preguntas y su confusión.
El proceso del discipulado comienza con tiempo y con escucha.
¿Cuánto cuesta una vida? Cuesta tiempo. Cuesta agenda. Cuesta disponibilidad. Cuesta estar dispuesto a escuchar la realidad de una persona, su historia, sus preguntas y hasta su manera de interpretar lo que está viviendo. Antes de querer corregir, exhortar o enseñar, necesitamos aprender a caminar con las personas.
Seguir leyendo «EL DERECHO A SER ESCUCHADO»Es octubre, ¡hablemos de la gracia!
Maria Eugenia Yañez
¡Viva la gracia!
Octubre mes de la Reforma o de la Gracia, esa gracia que grita a los cuatro vientos que se puede borrar cualquier pasado por turbio o vergonzoso que sea, que se puede empezar desde cero a cuenta de la sangre de Jesús, que hay acceso a la gloria, sólo porque así lo decidió el cielo cuando hizo planes para redimir al mundo, como lo dice Isaías 1:18 (NTV): Vengan ahora. Arreglemos este asunto, dice el Señor. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana.
Y promete en S. Juan 14:2-3: En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Si hablamos de la gracia y la reforma, tenemos que recordar el encuentro que Martín Lutero tuvo con dicha gracia a través de la lectura de la palabra de Dios en la carta de Pablo a los Romanos 5:1: Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Y si hablamos de que la gracia es por la fe Efesios 2:8 nos dice: Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. En consecuencia Lutero pasó de ser un monje agustino a ser un hombre dispuesto a todo por revelar esa verdad que había descubierto, causando una revolución religiosa que tuvo y ha tenido consecuencias imposibles de cuantificar en cuanto a ganancia de almas para el reino de Dios.
Lo que hizo este hombre en un tiempo en que el acceso a una Biblia era por demás limitado, nos habla de que sin duda la mano de Dios estuvo en ese evento con el propósito de producir un cambio de paradigma religioso al que hoy llamamos la reforma protestante.
Seguir leyendo «Es octubre, ¡hablemos de la gracia!»Escribir la fe: Del corazón a la página impresa
Por: Javier Alexis Perdomo González
Septiembre 2026
La urgencia de plasmar la fe
A lo largo de la historia de la salvación, la fe cristiana se ha transmitido de generación en generación mediante la proclamación oral, pero ha encontrado su ancla y preservación a través de la palabra escrita. Como creyentes, reconocemos sin vacilación que la Sagrada Escritura es nuestro fundamento inamovible, nuestra regla inerrante de fe y conducta. Como bien declara el apóstol Pablo en su segunda carta a Timoteo 3:16-17: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Las modas literarias pasan, los libros de autores humanos alcanzan picos de popularidad y eventualmente caen en el olvido, pero la Palabra de nuestro Dios permanece para siempre.
Sin embargo, la suficiencia de la Biblia no nos exime a los cristianos de la responsabilidad de escribir. Al contrario, nos impulsa a hacerlo. No escribimos para añadir algo a la Escritura, sino para testificar, enseñar, reflexionar y aplicar sus verdades a nuestro contexto. Los escritos contemporáneos, las reflexiones teológicas, las experiencias pastorales y los testimonios personales no pretenden sustituir a la Biblia, sino servir como un puente que aplica esa Verdad eterna a los desafíos de nuestro tiempo. Escribir la fe es una forma de edificar, consolar, capacitar y animar a la iglesia en sus vivencias actuales.
En el Nuevo Testamento encontramos un modelo claro de esta dinámica en la vida del apóstol Pablo. Sus cartas muestran cómo el Evangelio fue comunicado y aplicado pastoralmente a las situaciones concretas que enfrentaban las primeras comunidades cristianas. Pablo no se limitó a repetir los escritos de los profetas ni a quedarse únicamente con la tradición del Antiguo Testamento. Guiado por el Espíritu Santo, respondió mediante sus cartas a las necesidades, preguntas, conflictos y desafíos que enfrentaban las iglesias de su tiempo. Esas cartas, redactadas en medio de la cotidianidad de su ministerio y de sus propias luchas, se convirtieron en instrumentos de enseñanza y aliento que trascendieron su propio tiempo.
Esta urgencia de escribir cobra una relevancia aún más profunda y apremiante cuando miramos hacia nuestro contexto denominacional local. Como pastor de la Iglesia Metodista de México, observo con preocupación una marcada escasez de autores y literatura propia en nuestras filas. Mientras que otras denominaciones hermanas han cultivado con abundancia la producción de libros, ensayos y tratados para instruir a sus miembros, en nuestro entorno metodista la voz escrita se ha vuelto extrañamente escasa. Señalar esta realidad no nace de un espíritu de reclamo, arrogancia o descontento, sino de un profundo amor por la iglesia y de un celo pastoral por su edificación. La herencia de nuestra tradición wesleyana — históricamente rica en diarios, sermones impresos, himnos y producción literaria— nos desafía a romper el silencio. No basta con escuchar y predicar sermones que el viento se lleva con el paso de los días; es urgente que los creyentes y ministros de hoy volvamos a tomar la pluma para dejar un legado duradero a las siguientes generaciones.
La gestación del libro: Promesa fiel, un día Cristo volverá
Las grandes verdades teológicas rara vez nacen en la comodidad de un escritorio aséptico; con frecuencia emergen en medio de la tensión, el silencio interior y el sufrimiento cotidiano. El origen de mi primer libro, Promesa fiel, un día Cristo volverá, no provino de una ambición literaria ni de un proyecto ministerial planificado, sino del abrazo consolador de Dios en uno de los momentos más oscuros de mi vida y mi ministerio.
Seguir leyendo «Escribir la fe: Del corazón a la página impresa»1901 y la memoria de una congregación: hacia La Santísima Trinidad de León Guanajuato
Serie: 125 aniversario de la Iglesia Metodista “La Santísima Trinidad” de León, Guanajuato — Segunda Entrega
Pbro. Gabriel Solano Ramírez.
Después de reconocer que la presencia metodista en León está documentada desde 1878, surge una pregunta inevitable: ¿qué lugar ocupa entonces 1901, la fecha desde la cual nuestra iglesia celebra 125 años? La respuesta no exige escoger entre una fecha y otra. Los documentos y la memoria congregacional hablan de procesos distintos que, leídos juntos, nos permiten comprender mejor nuestros orígenes.
Reconocimiento
Esta serie reconoce de manera especial al Hno. Víctor Samuel Cisneros Ortega, pionero en reunir y ordenar datos, fechas, nombres, fotografías y recuerdos de la Iglesia Metodista de León. Su trabajo conmemorativo fue el punto de partida para formular nuevas preguntas y contrastar la memoria congregacional con archivos municipales, actas metodistas, libros misioneros, prensa histórica e investigaciones académicas. Sin esa primera recopilación, esta investigación no habría seguido el mismo camino.
1901: la memoria congregacional que da sentido al 125 aniversario
La presentación conmemorativa conserva una secuencia de acontecimientos que permite comprender por qué la iglesia celebra septiembre de 1901-septiembre de 2026. Estos datos no sustituyen la evidencia de presencia metodista desde 1878; más bien describen una etapa de formación congregacional cuya memoria ha permanecido en la iglesia.
Estos recuerdos nos ayudan a hacer una distinción que considero necesaria: 1878 es, hasta ahora, el primer año metodista documentado en León; 1901 es una fecha central de la memoria congregacional y del proceso que la comunidad actual conmemora. De este modo, el 125 aniversario puede conservarse sin borrar las décadas anteriores que la investigación ha recuperado.
1909: una fecha que necesita ser leída a la luz de lo anterior
Al estudiar el liderazgo de mujeres metodistas de León, Hilda María Cristina Mazariegos Herrera Mazariegos escribió que después del establecimiento de la Primera Iglesia Bautista de León se fundó en 1909 la Iglesia Metodista de México “La Santísima Trinidad”; añade que comenzó con doce miembros y que su primer pastor fue el “Dr. Ignacio de Chamboyan” (Mazariegos Herrera, s. f./publicación digital consultada).
Esta información tiene un valor indudable: conserva una tradición local concreta con fecha, membresía y nombre pastoral. Sin embargo, debe leerse junto con las fuentes anteriores. Para 1909, el metodismo llevaba al menos tres décadas de presencia documentada en León; existieron pastores, estación, circuito, escuela, domicilios, un templo formalmente abierto en 1900 y trabajo médico. Por tanto, “fundación” no puede significar llegada del metodismo a la ciudad.
Con lo que hoy sabemos, parece más prudente entender 1909 como la organización o reorganización de una congregación específica, quizá después de la salida de Cartwright en 1907 y del regreso de la familia a Estados Unidos en 1908. Doce miembros pueden corresponder a un núcleo remanente, a una recepción formal o a una nueva organización administrativa. No conocemos todavía el acta que explique el procedimiento exacto.
Seguir leyendo «1901 y la memoria de una congregación: hacia La Santísima Trinidad de León Guanajuato»Discipulado uno a uno: el acompañamiento que transforma vidas
Dora Luz Vázquez
Introducción
La vida cristiana es un camino que se recorre mejor acompañado. Desde los primeros discípulos hasta la iglesia metodista contemporánea, el crecimiento espiritual ha ocurrido cuando un creyente camina junto a otro, compartiendo fe, oración, escucha y dirección. En un tiempo marcado por prisa, fragmentación y soledad, el discipulado uno a uno se convierte en una herramienta esencial para fortalecer la vida espiritual de la iglesia.
Un modelo bíblico de cercanía
Jesús no sólo enseñó a multitudes; también acompañó a individuos de manera personal. Pedro fue restaurado en un diálogo íntimo; Nicodemo recibió orientación doctrinal en una conversación nocturna; la samaritana fue guiada hacia una fe viva en un encuentro personal. El discipulado uno a uno nace de esta cercanía: escuchar, acompañar, corregir con ternura y caminar juntos hacia la madurez en Cristo.
El apóstol Pablo también formó discípulos de manera personal. Timoteo, Tito y Onésimo crecieron espiritualmente gracias a un acompañamiento directo, constante y lleno de propósito. La fe se transmite mejor cuando se comparte vida (2 Timoteo 3:10, RVR60).
La visión metodista: santidad relacional
John Wesley entendía que la santidad no es un proyecto individual. Por eso creó clases, bandas y visitas pastorales: espacios donde los creyentes podían hablar con honestidad sobre su vida espiritual, recibir orientación y crecer en comunidad. La frase wesleyana “velar unos por otros en amor” resume el espíritu del discipulado uno a uno.
Seguir leyendo «Discipulado uno a uno: el acompañamiento que transforma vidas»RETIRO DE ESPOSAS DE PASTOR 2026: UN FESTÍN DE BENDICIONES
“Bienvenida, que bueno que estás aquí, qué bien que regresaste, te extrañábamos, qué bien que nos toca compartir la habitación”: fueron algunas de las frases con que fui recibida después de haberme ausentado por un tiempo de estos retiros de esposas de pastor que se celebran en nuestra conferencia. Debo admitir que había pensado que nadie me había extrañado, así es que, GRACIAS.

Quiero dar gracias; primeramente a Dios, quien así lo hizo posible; y también debo decir gracias y reconocer que el corazón alegre de una entusiasta y jovial mujer hizo su parte y lo hizo con amor, con empatía y con sabiduría.
Hace poco más de 2 años que mi amado esposo y compañero de vida se fue al cielo. Quedarme sin él, me hizo sentir que no pertenecía a este bello grupo de mujeres valientes.
Ella aplicó el amor al extenderme la invitación, aplicó la empatía con su estilo único de hacer las cosas, aplicó la sabiduría al reconocer que la etapa de viudez, que yo vivo, es una posibilidad generalizada, y que todos seremos confrontados a vivirlo en algún momento de nuestra vida; por lo que también me invitó a compartir mi experiencia en esta sensible y dura etapa de la vida del ser humano.
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