Por: María Teresa Martínez
Mi raíz estaba abierta junto a las aguas y en mis ramas permanecerá el rocío. Mi honra se renovaba en mí, Y mi arco se fortalecía en mi mano. Job 29:19-20
El blanco y bonito templo El Buen Pastor se encuentra en Cuauhtémoc y Churubusco, en el Distrito Federal, y se vistió de gala con la presencia de las fiestas patrias. Nuestro muy estimado pastor dirigió la oración que nos unió en gratitud para celebrar la valentía de todos nuestros héroes de la Independencia, y expresó con precisión, su inmenso amor por México.
El pastor de nuestra congregación, José Luis Olloque Castañeda, muy emotivo, afirmó en su mensaje la importancia de sentirnos orgullosos por ser mexicanos, y nos invitó a vitorear a México; vitorearlo, pero no de una manera vacía. Dijo entonces: “Viva México”, tiene que ser un camino de vida y tenemos que vivir, como heraldos responsables de la luz de Jesús de Nazareth.
Nuestro pastor reiteró: Gracias a México por sus selvas y desiertos, porque México es uno de los países con más riquezas naturales; gracias, México, por nuestra cultura maravillosa, de cristalina gama étnica, y porque escuchas nuestra plegaria: “Ayúdanos, Señor, a ser mensajeros de tu paz y tu amor; ayúdanos, Señor, a ser agentes de cambio en nuestro país; transformar a México es tarea prioritaria, ayúdanos, Señor, a lograrlo día con día”.
Esa mañana Ale nos indicó la lectura bíblica de Santiago 2:14-18, y después del Servicio al Señor, bajamos al salón social; nuestras fiestas son bellas por naturaleza y hemos compartido muchas como congregación. Ésta, lució especial; nuestros hermanos responsables de la comisión organizadora incluyeron varios toques singulares. Vaya un abrazo de reconocimiento, a su esfuerzo y a su creatividad.
Reconocemos con respeto: Además de las tareas previas al festejo, de comprar y preparar alimentos para después servirlos con lujo de cordialidad. Nos sorprendió su patente creatividad para integrar elementos nuevos que avivaran nuestra muy grata convivencia. Gracias, Carlos, por la armonía y la cohesión de tu equipo de trabajo; gracias, Fany, Max, Lulú, Hageo, Moisés, y Carlos… ¡Gracias, muchas gracias, queridos hermanos!
Varios talentosos para cantar hicieron acto de presencia, y Vicky apareció en la pista con sus pequeñas; la alegría que caracteriza a la familia Olazo, estuvo presente, y portaron su dicha y su mexicanísimo ropaje. Más tarde, las hermanas, con atuendo de trajes mexicanos y su elegante desfile, alegraron aún más la convivencia, todas tienen nuestro cariño y nuestro aplauso. Aquella tarde, Saraí obtuvo el mayor aplauso.
Se nos ocurre otro nombre para esta Fiesta de Independencia, y para otras históricas celebraciones por este México muy lindo y muy querido. Seguramente se podrían llamar también “Fiestas de Raíces”. Si bien nuestra raíz más profunda es la gracia de Dios, y nuestra esencia cristiana, México entraña raíces de vivos colores dentro de su muy fértil tierra, aun con los complejos retos que encara.
Todos tenemos héroes preferidos, pero hoy y siempre queremos imitar a José María Morelos: El generalísimo Morelos aprendió a escribir a los treinta años, fue sacerdote, y creemos su cita bíblica favorita era “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”; su amor por México y su marcada inteligencia le permitieron escribir “Los Sentimientos de la Nación” en su casa de Oaxaca, quizá con un espeso chocolate al lado. Entonces existía la esclavitud en la tierra mexicana, y el ideólogo y militar independentista, el héroe de rojo paliacate, escribió: “El único distingo entre un ser humano y otro, sea el vicio y la virtud”.
Se cuenta que aquella festiva tarde el sazón del pozole quedó exacto. Alegró la charla ágil de nuestros invitados las sonrisas continuas y la risa abierta de la fraternal Tony, mientras totalmente atentos nos uníamos a Samuel.
Maestro Samuel Martínez, trajiste a nuestra celebración el relato de varias heroínas entregadas a la causa independentista, mismas que dieron su vida porque tuviésemos mejor calidad de vida; agradecemos nos compartas tu sabiduría y tu reconocimiento hacia las féminas independentistas.
Salta a la vista, hombres y mujeres transformaron este país de ensueño de manera rotunda; todo indica que nos invitan a transformar al México de hoy con la luz del Rey de reyes, y con nuestras manos cada día más amorosas y constructivas.

