Día: 30 de abril de 2016

Invitación CANCEN

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Por medio de este conducto, nos dirigimos de la manera más cordial, para hacer de su conocimiento que como Congregación y Comité Organizador, estamos trabajando para recibirles con mucho gozo y espíritu de servicio en las Asambleas de la Legión Blanca de Servicio Cristiano, Conferencia Anual y de la Sociedad Misionera Femenil respectivamente.

Vida en comunidad, Parte 5

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Proseguimos con la publicación de su obra más conocida entre laicos, pastores y teólogos, VIDA EN COMUNIDAD. Consta de cinco capítulos. Estamos compartiendo el primer capítulo, La Comunidad, donde el quinto subcapítulo es La espiritualidad de la comunidad cristiana.

  1. LA COMUNIDAD

La espiritualidad de la comunidad cristiana 

La fraternidad cristiana no es un ideal a realizar sino una realidad creada por Dios en Cristo, de la que él nos permite participar. En la medida en que aprendamos a reconocer que Jesucristo es verdaderamente el fundamento, el motor y la promesa de nuestra comunidad, en esa misma medida aprenderemos a pensar en ella, a orar y esperar por ella, con serenidad.

Fundada únicamente en Jesucristo, la comunidad cristiana no es una realidad de orden psíquico,  sino de orden espiritual.  En esto precisamente se distingue de todas las demás comunidades. La sagrada Escritura entiende por «espiritual» el don del Espíritu santo que nos hace reconocer a Jesucristo como Señor y Salvador. Por «psíquico », en cambio, lo que es expresión de nuestros deseos, de nuestras fuerzas y de nuestras posibilidades naturales en nuestra alma.

Toda realidad de orden espiritual descansa sobre la palabra clara y evidente que Dios nos ha revelado en Jesucristo. Por el contrario, el fundamento de la realidad psíquica es el conjunto confuso de pasiones y deseos que sacuden el alma humana. Fundamento de la comunidad espiritual es la verdad revelada; el de la comunidad psíquica, el hombre y sus deseos. Esencia de la primera es la luz «porque Dios es luz y en él no hay tinieblas» (1  Jn 1, 5), Y«si andamos en la luz, como él está en la luz, estamos en comunión los unos con los otros» (1 Jn 1, 7). Esencia de la segunda, las tinieblas -«porque de dentro del corazón del hombre proceden los malos pensamientos» (Mc 7, 21)- que envuelven toda iniciativa humana, incluyendo los impulsos religiosos.

Comunidad espiritual es la comunión de todos los llamados por Cristo, comunidad psíquica es la comunión de las almas «piadosas». La una es el ámbito de la transparencia, de la caridad fraterna, del ágape;  la otra, del eros,  del amor más o menos desinteresado, del equívoco perpetuo. La una implica el servicio fraterno ordenado; la otra, la codicia. La primera se caracteriza por una actitud de humildad y de sumisión hacia los hermanos; la segunda, por una servidumbre más o menos hipócrita a los propios deseos. En la comunidad espiritual únicamente es la palabra de Dios la que domina; en la comunidad «piadosa» es el hombre quien, junto a la palabra de Dios, pretende dominar con su experiencia, su fuerza, su capacidad de sugestión y su magia religiosa. En aquella sólo obliga la palabra de Dios; en ésta, los hombres pretenden además sujetarnos a sí mismos. Y así, mientras una se deja conducir por el Espíritu santo, en la otra se buscan y cultivan esferas de poder e influencia de orden personal -entre protestas de pureza de intenciones- que destronan al Espíritu santo, alejándolo prudentemente; porque aquí la única realidad es lo «psíquico», es decir, la psicotécnica, el método psicológico o psicoanalítico, aplicado científicamente, y donde el prójimo se convierte en objeto de experimentación. En la comunidad cristiana auténtica, por el contrario, es el Espíritu santo, único maestro, quien hace posible una caridad y un servicio en estado puro, despojado de todo artificio psicológico.

Tal vez pudiera ilustrarse con mayor claridad el contraste entre comunidad espiritual y comunidad psíquica. En la comunidad espiritual no existe, en ningún caso, una relación «directa» entre los que integran la comunidad, mientras que en la comunidad psíquica se suele dar una nostalgia profunda y totalmente instintiva de una comunión directa y auténticamente carnal. Instintivamente el alma humana busca otra alma con quien confundirse, ya sea en el plano amoroso o bien, lo que es lo mismo, en el sometimiento del prójimo a la propia voluntad de poder. Tal es el esfuerzo extenuante del fuerte en busca de la admiración, amor o temor del débil. Obligaciones, influencias y servidumbre lo son todo aquí; y nos dan la caricatura de lo que constituye la auténtica comunidad en la que Cristo es el mediador.

Existe una conversión de orden «psíquico». Se presenta con todas las apariencias de una verdadera conversión. Es lo que sucede cuando un hombre, abusando conscientemente de su poder personal, consigue inquietar profundamente y someter a un individuo o a una comunidad entera. ¿Qué ha sucedido? El alma ha actuado directamente sobre otras almas y se ha producido un verdadero acto de violencia del fuerte sobre el débil quien, bajo la presión experimentada, termina por sucumbir. Pero sucumbe a un hombre, no a la causa en sí. Esto se demuestra claramente en el momento en que se requiere un sacrificio por la causa, independiente de la persona a la que está sometido o en contradicción con la voluntad de éste. Aquí el convertido «psíquicamente» falla estrepitosamente, manifestando así que su conversión no era obra del Espíritu santo, sino obra humana; por tanto, una ilusión. También existe un amor al prójimo de orden puramente «psíquico». Capaz de los sacrificios más inauditos, se entrega con tal ardor a las realidades tangibles, que a menudo supera la auténtica caridad cristiana. Además, se consume y subyuga. Sin embargo, es de este amor del que el apóstol dice: «y aunque distribuyese todos mis bienes entre los pobres y entregase mi cuerpo a las llamas —es decir, si alcanzase la cumbre del amor y el sacrificio-si no tuviera caridad, de nada me sirve» (l  Cor 13, 3).

 

El amor de orden psíquico ama al otro por sí mismo, mientras que el amor de orden espiritual le ama por Cristo. De ahí que el amor psíquico corre el peligro de buscar un contacto directo con el amado sin respetar su libertad; considerándolo como su bien, intenta conseguirlo por todos los medios. Se siente irresistible y quiere dominar. Un amor de esta clase hace caso omiso de la verdad; la relativiza porque nada, ni la misma verdad, debe interponerse entre él y la persona amada. El amor psíquico es ansia, no servicio; se desea al prójimo, su compañía, su amor. Es deseo aun allí donde todas las apariencias hablan de servicio.

En dos aspectos -en realidad no son más que uno- se manifiesta la diferencia entre amor espiritual y amor psíquico: el amor psíquico no soporta que, en nombre de la verdadera comunidad, se destruya la falsa comunidad que él ha imaginado; y es incapaz de amar a su enemigo, es decir, a quien se le oponga seria y obstinadamente. Ambas reacciones surgen de la misma fuente: el amor psíquico es esencialmente deseo, y lo que desea es una comunidad a su medida. Mientras encuentre medios para satisfacer este deseo, no lo abandonará ni por la misma verdad o la verdadera caridad. Cuando no pueda satisfacerlo, habrá llegado al final de sus posibilidades y se encontrará en un ambiente hostil. Entonces se trocará fácilmente en odio, desprecio y calumnia.

Aquí es precisamente donde entra en escena el amor de orden espiritual, en el que lo propio es servir y no desear. Ante su presencia, el amor puramente psíquico se convierte en odio. Porque lo propio del amor psíquico es buscarse a sí mismo y convertirse en ídolo que exige adoración y sumisión total. Es incapaz de consagrar su atención y su interés a algo que no sea él mismo. El amor espiritual, en cambio, cuya raíz es Jesucristo, le sirve sólo a él y sabe que no hay otro acceso directo al prójimo. Cristo está entre el prójimo y yo. Yo no sé de antemano, basándome en un concepto general de amor y en una nostalgia interior, lo que es el amor al prójimo -para Cristo tal sentimiento podría no ser sino odio o la forma más refinada de egoísmo-, sino que es únicamente Cristo quien me lo dice en su palabra. En contra de mis ideas y convicciones personales, él me dice cómo puedo amar verdaderamente a mi hermano. Por eso el amor espiritual no acepta otra atadura que la palabra de su Señor. Cristo puede exigirme, en nombre de su caridad y su verdad, que mantenga o rompa el lazo que me une a otros. En ambos casos debo obedecer a pesar de todas las protestas de mi corazón. El amor espiritual se extiende también a los enemigos, porque quiere servir y no ser servido. No nace este amor del hombre, ya sea amigo o enemigo, sino de Cristo y su palabra. Procede del cielo, por eso el amor meramente terrestre es incapaz de comprenderle, para él es algo extraño, una novedad incomprensible.

Entre mi prójimo y yo está Cristo. Por eso no me está permitido desear una comunidad directa con mi prójimo. Únicamente Cristo puede ayudarle, como únicamente Cristo ha podido ayudarme a mí. Esto significa que debo renunciar a mis intentos apasionados de manipular, forzar o dominar a mi prójimo. Mi prójimo quiere ser amado tal y como es, independientemente de mí, es decir, como aquel por quien Cristo se hizo hombre, murió y resucitó; a quien Cristo perdonó y destinó a la vida eterna. En vista de que, antes de toda intervención por mi parte, Cristo ha actuado decisivamente en él, debo dejar libre a mi prójimo para el Señor, a quien pertenece, y cuya voluntad es que yo lo reconozca así. Esto es lo que queremos decir cuando afirmamos que no podemos encontrar al prójimo sino a través de Cristo. El amor psíquico crea su propia imagen del prójimo, de lo que es y de lo que debe ser; quiere manipular su vida. El amor espiritual, en cambio, parte de Cristo para conocer la verdadera imagen del hombre; la imagen que Cristo ha acuñado y quiere acuñar con su sello.

Por eso el amor espiritual se caracteriza, en todo lo que dice y hace, por su preocupación de situar al prójimo delante de Cristo. No busca actuar sobre la emotividad del otro dando a su acción un carácter demasiado personal y directo; renunciará a introducirse indiscretamente en la vida del otro y a complacerse en manifestaciones puramente sentimentales y exaltadas de la piedad. Se contentará con dirigirse al prójimo con la palabra transparente de Dios, dispuesto a dejarle a solas con ella para que Cristo pueda actuar sobre él con entera libertad. Respetará la frontera que Cristo ha querido interponer entre nosotros y se contentará con la comunidad fundada en Cristo, el único que nos relaciona y une verdaderamente. Así hablará más con Cristo del hermano, que con el hermano de Cristo. Porque sabe que el camino más corto para acceder a los otros pasa siempre por la oración, y que el amor al prójimo está indisolublemente unido a la verdad en Cristo. Este es el amor que hace decir al apóstol Juan: «no hay para mí mayor alegría que oír de mis hijos que andan en la  verdad» (3 Jn 4).

El amor psíquico vive del deseo turbador incontrolado e incontrolable; el amor espiritual vive en la claridad del servicio que le asigna la verdad.  El uno esclaviza, encadena y paraliza al hombre; el otro le hace libre  bajo la autoridad de la palabra. El uno cultiva flores de invernadero; el otro produce frutos  saludables que crecen, por voluntad de Dios, en libertad bajo el cielo, expuestos a la lluvia, al sol y al viento.

Plática de concientización ambiental

umadpapa

El 11 de Abril, en las instalaciones de la Universidad Madero campus Papaloapan, el Lic. Luis Enrique Bolaños regidor de Ecología y medio ambiente del H. Ayuntamiento de Tuxtepec, impartió una plática de concientización sobre el importante tema del calentamiento global, exhortando a los jóvenes a realizar pequeñas acciones cotidianas que permitan ayudar al cuidado de nuestro medio ambiente.

UMAD Papaloapan, tiene el compromiso de ofrecer a los jóvenes una educación integral, promoviendo cultura y valores con ¡actitud UMAD!

La importancia de la doctrina en nuestra iglesia

doctrina

Pbro. Silvano Mares Rangel

“Cuando Terminó Jesús estas palabras, La gente estaba admirada de su doctrina, Porque les enseñaba como quien tiene autoridad Y no como los escribas.” Mat. 7.28

Por la trascendencia de su propósito me veo precisado, a trascender la irracionalidad emocional, para coloquialmente decir con Unamuno: «No tomar la Biblia como proyectil de lucha, sino lámpara para señalar nuevos senderos», y no tomar éstas para probar ideas personales o herir al adversario, sino para alimento del alma enfatizando la experiencia.

A la pregunta ¿Qué es doctrina? la respuesta nos dice: que viene = (del latín doctrina, de docere, enseñar) Enseñanza que se da para instrucción de alguno // opinión de uno o varios autores en cualquiera materia. La doctrina como tal, tiene innumeras connotaciones, dependiendo del plano del conocimiento desde el que se pretenda analizar. Así tenemos, doctrinas Ontológicas, Éticas, Filosóficas, Teológicas, Morales, Económicas, y Políticas etc. etc.; que pueden ser subdivididas en generales y particulares.

En el caso particular que ocupa nuestra atención, nos circunscribiremos al plano bíblico y teológico. = Las veces que aparece en el AT, la palabra se traduce de términos que denotan lo que se ha recibido u oído. En el NT didaché y didaskalia, se derivan de la raíz “enseñar”y pueden significar el acto de enseñar o el contenido de lo que se enseña.

La doctrina es la enseñanza de la Escritura en términos teológicos. Difiere del dogma en que no connota una afirmación eclesiástica autoritativa sino más bien en el material de la palabra de Dios que los concilios usan en la formulación de la verdad teológica en formas que a veces son polémicas y definitivas. En las discusiones comunes, la doctrina se usa a veces en contraste con la vida espiritual. Sin embargo, un uso antitético es desafortunado, porque estos dos elementos se complementan. Cuando Pablo habla de Sana doctrina (1ª. Timoteo 1.10; Tito 2.1) parece afirmar que la verdadera doctrina es vivificante

¿Por qué la necesidad de la Doctrina? Sencillamente, porque en muchos casos, se evidencia, un manipuleo de las escrituras, que ha llevado a una confusión en cuanto a la interpretación de temas que preocupan a nuestra sociedad. Asentamos esto, porque la iglesia evangélica en general se ha visto corroída por los antagonismos que han servido de bandera a determinados sectores que han hecho de la ortodoxia, la neo-ortodoxia y del liberalismo, campos para establecer permanentemente «cruzadas de la fe» que han exacerbado el » odium theologicum»

Además, se nota entre los círculos religiosos liberales, una tendencia a desacreditar la importancia de estudios doctrinales. Frecuentemente se ha dado la impresión de que la sinceridad de actitud es más importante que el contenido de creencia. Y aunque no se desprecia la necesidad de ser sincero, ninguna persona sensata, cree que la sinceridad pueda o deba sustituir al conocimiento de la verdad. Resulta desastroso creer una falsedad, no importa cuán sincera sea la persona que la exponga; y mientras más grande sea el grado de sinceridad, más horrendas serán las consecuencias. Solo el conocimiento de la verdad liberta y ofrece refugio al hombre.

Por tanto el estudio de la doctrina cristiana es obligatorio a todo cristiano. No es algo separado de la vida. Ni es cosa que deba tratarse con descuido, indiferencia, vana especulación, o argucias sobre temas no esenciales. Es más, por la sublimidad de su objeto, es deber de todo cristiano metodista profundizar en su fe, para entender que el metodismo no es simplemente un postulado, sino una ciencia en el estricto sentido de la palabra.

Entiéndase por ciencia “todo conjunto de conocimientos razonados, deducidos lógicamente unos de otros y fundados, en último análisis, en hechos ciertos y principios evidentes.” Que nuestros paradigmas, están sustentados en Las Sagradas Escrituras, la Razón, la Tradición y la Experiencia. Y que el Rev. Juan Wesley, se encargó de realizar su particular interpretación, que llega a nosotros en forma de Doctrinas.

Vayamos al origen de esta necesidad, de estudio de la doctrina, y la respuesta nos remonta a los evangelios y a la iglesia cristiana primitiva. Los evangelios, dicen: “Al oír esto la gente se admiraba de su doctrina.” Mat. 22.33. “Descendió Jesús a Capernaúm, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba; y se admiraban de su doctrina, porque su palabra tenía autoridad.” Luc. 4.31, 32. “Todos se asombraron, de tal manera que discutían entre si, diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus impuros, y lo obedecen?” Mar. 1. 27

“Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí, pues en vano me honran enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.” Mat. 15. 8, 9. “Pero a la mitad de la fiesta subió Jesús al Templo, y enseñaba. Y se admiraban los judíos diciendo: ¿Cómo sabe éste letras sin haber estudiado?

Jesús les respondió y dijo: -Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios o si yo hablo por mi propia cuanta. El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que lo envió, este es verdadero y no hay en él injusticia.” Juan 7. 15-18.

Como podemos ver, los evangelios ponderan la doctrina, particularmente de Jesucristo; aunque hablan de una doctrina expuesta con autoridad, y hablan también de mandamientos de hombres que se convierten en doctrinas.

Surge la Iglesia Cristiana, y la doctrina ocupa un lugar preponderante: “Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.” Hech. 2.42. Aquí, la palabra doctrina no es pasiva; es activa. La frase significa que persistían en escuchar a los apóstoles mientras enseñaban. Uno de los grandes peligros de la iglesia es una religión estática que mira hacia atrás en vez de hacia delante. Justamente debido a que las riquezas de Cristo son inescrutables e interminables deberíamos marchar siempre hacia delante.

Sin embargo, surgen grupos y movimientos que distorsionan la doctrina original, y cuestionan incluso la autoridad de Jesús y de los apóstoles; prueba de ello es que Pablo y Juan deben exhortar a la comunidad al decir: “Así ya no seremos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error; sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es cristo…” Efesios 4. 14, 15.

“Como te rogué que te quedaras en Éfeso cuando fui a Macedonia, para que mandaras a algunos que no enseñen diferente doctrina ni presten atención a fábulas y genealogías interminables…” 1ª. Tim. 1. 3. “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto te salvarás a ti mismo y a los que te escuchen.” 1ª. Tim. 4. 16. “Cualquiera que se extravía y no persevera en la doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo, ese sí tiene al Padre y al Hijo. Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa ni le digáis: -¡Bienvenido!-, porque el que le dice -¡Bienvenido!- participa en sus malas obras. 2ª. De Juan 9.

Con el correr del tiempo, se presentan dos de los rasgos más sorprendentes de la historia del cristianismo, en los primeros quinientos años de su existencia, de una parte el desarrollo de una organización visible y de la otra la formulación intelectual de creencias. Surgen las principales características de la comunidad, y aparecen las mayores expresiones verbales de la fe cristiana que habían sido forjadas, incluyendo el Credo Apostólico y el Credo Niceno, los cuales quedaron como normas para la gran mayoría de los cristianos desde entonces en adelante.

Surge un parteaguas, en el devenir de la iglesia cristiana, la Iglesia Católica Apostólica y Romana, se sacude por la reforma protestante. Surgen grandes pensadores e intérpretes bíblico-teológicos, que pretenden reformar la iglesia para volverla a la claridad prístina del evangelio, y resumen tres grandes doctrinas: Solo la Fe, Solo la Gracia y Solo las Escrituras.

El siglo XVIII, sorprende a la antigua Inglaterra, que se sacude ante un movimiento que se convierte en un “avivamiento” que de una manera tan directa habían promovido Wesley y sus amigos, y que según ellos consistía en haber vuelto a la práctica de las primitivas doctrinas evangélicas más que en la creación de una reforma eclesiástica.

Las primeras conferencias estaban formadas por los predicadores de Wesley así como por todos los ministros que habían favorecido el movimiento, por algunos amigos de Whitefield y por unos cuantos laicos y todos se ocuparon activamente en precisar las doctrinas que habían de construir su cuerpo de enseñanza. La justificación, la santidad y el testimonio del Espíritu Santo. El objetivo de Wesley, fue siempre poner en manos de sus seguidores y predicadores metodistas, lo que el consideraba “la pura verdad para la gente pura”, literatura que habría de enriquecer su experiencia de la gracia de Dios, profundizar su conocimiento de la fe y al mismo tiempo desafiarlos a vivir una vida más santa.

La lectura de los escritos de Wesley es una experiencia interesante e inspiracional. Los temas principales de la teología de Wesley, se entretejen a través de sus cartas, diarios, sermones, comentarios bíblicos, libros y panfletos, así como de las colecciones de himnos que produjera con su hermano Charles. En conjunto, estos escritos revelan una rica colección de percepciones claras sobre el cristianismo, la vida personal y las actividades de Wesley, y el origen, desarrollo y misión del movimiento metodista en sus primeros tiempos. Los escritos teológicos más importantes de Wesley son sus sermones, sus Notas aclaratorias sobre el Nuevo Testamento y los himnarios que publicó.

Los sermones se basan enteramente en las escrituras y todos ellos citan frecuentemente la Biblia. Aunque sus sermones tratan de cuestiones esenciales de doctrina y experiencia, Wesley dejo en claro que no le interesaba emplear razonamientos filosóficos ni caer en complicados argumentos. El propósito de los sermones fue ayudar a la gente común a lidiar con su compromiso cristiano y sus implicaciones para el diario vivir.

Sus notas aclaratorias sobre el Nuevo Testamento, contienen las traducciones que el mismo Wesley hiciera del Nuevo Testamento, así como comentarios derivados de su propia interpretación de la obra de otros eruditos. Wesley dijo que sus notas no se proponían ser un comentario académico, sino más bien una guía de estudio para la gente “sencilla que ama la palabra de Dios”.

Wesley también estaba convencido de que los himnos eran útiles para la instrucción cristiana. Wesley consideraba los sermones, el comentario sobre el Nuevo Testamento y los Himnos como medios para dar a conocer el mensaje del evangelio, proveer alimento espiritual y capacitar a la gente para vivir vidas de santidad. De sus fuentes teológicas, podemos decir que Wesley, no creyó que estuviese introduciendo nada nuevo o innovador en su interpretación de la fe cristiana.

Aceptó y usó enfoques y métodos teológicos que ya existían en la Iglesia de Inglaterra en el siglo XVIII. Entre estos, la confianza en las escrituras, la tradición, la razón y la experiencia como las principales fuentes para la comprensión de lo que un cristiano y la comunidad cristiana deberían ser y hacer. Wesley estaba convencido de que la Biblia era el libro de mayor importancia para él y para cada cristiano que tomase la fe en serio. En consecuencia, se sumergió en su lenguaje, historias, imágenes y temas, haciéndola central en su estudio y meditación diaria.

Respecto de la Tradición, Wesley admiraba y amaba la historia de la iglesia. Una de las mejores ilustraciones del compromiso de Wesley con la Tradición, fue su edición de una obra de cincuenta volúmenes intitulada Biblioteca Cristiana, una selección de escritos de autores cristianos desde el siglo II hasta su propio tiempo. Wesley animó a sus seguidores a que aprendiesen de estos tempranos y fieles esfuerzos y sabiduría. En cuestiones de razón y religión, Wesley quedó atrapado entre dos opiniones divergentes. Por un lado, estaban aquellos que no apreciaban suficientemente la razón como uno de los buenos dones de Dios. Valoraban la intensidad emocional y devaluaban la razón, considerándola enemiga de la religión.

Wesley trató de caminar por un sendero muy estrecho entre estos dos extremos. La razón no debe devaluarse ni sobrevaluarse. Razón y religión son compatibles, y Wesley trató de convencer a los metodistas y sus críticos de que la fe y el pensamiento eran socios legítimos. Escribió: “Para nosotros los metodistas, es un principio fundamental que el renunciar a la razón es renunciar a la religión, que religión y razón van juntas, y que toda religión irracional es falsa.”

A Wesley siempre le preocupó el papel de la experiencia en la teología cristiana. Temía que sus seguidores se dieran por satisfechos con una ortodoxia espiritualmente estancada, desprovista de la vitalidad y el poder que le da una relación personal con Dios. En uno de sus comentarios más citados, Wesley observó lo siguiente: No tengo miedo de que el pueblo llamado metodista alguna vez deje de existir, ni en Europa ni en América. Pero si temo que sólo exista como una secta muerta, con la forma de una religión pero sin su poder. (1786)

Según Wesley, el creyente podía experimentar la presencia de Dios de dos maneras diferentes. Tenemos una experiencia exterior de Dios cuando lo vemos actuar en la naturaleza y en las vidas de otras personas. También tenemos una experiencia interior de Dios, por la cual advertimos la presencia divina operando en nuestras vidas, dándonos la seguridad de que somos hijos de Dios y ayudándonos más a vivir en conformidad con la imagen de Cristo en tanto que marchamos por sus caminos de justicia, misericordia y verdad.

Hay seis temas centrales en la predicación y los escritos de Wesley. También aparecen prominentemente en los himnos de Charles Wesley. Ellos son: el problema del pecado; la gracia precedente; la justificación por la fe; el nuevo nacimiento; la seguridad, y la santidad de corazón y vida. (Ver páginas 20 -29, John Wesley: La santidad de Corazón y vida / Charles Irigoyen Jr. / 1996).

Se ha dicho que el metodismo carece de teología propia, y en cierta forma tienen razón, no tenemos un compendio que diga “Teología Metodista”; pues todo nuestro sustento doctrinal –como ya dijimos- está basado en los sermones del Rev. Juan Wesley. Aunque la Iglesia Metodista no es una “Iglesia Doctrinal”, en sentido teológico estricto; sin embargo, lo mismo que la estructura de una casa, la iglesia está fundamentada y sostenida por grandes creencias doctrinales que se resumen en la obra monumental de Doctrina y Fe, 25 Artículos de Fe y religión; además, de la profesión de las siguientes doctrinas:

1.- CONVICCIÓN DE PECADO.- “Miserable hombre de mí, ¿quién me librará el cuerpo de esta muerte? Romanos 7.24

2.- ARREPENTIMIENTO.- “No he venido a llamar justos sino pecadores al arrepentimiento.” Mateo 9.13

3.- FE SALVADORA.- “Estas empero, son escritas para que creáis que Jesús es el Cristo el Hijo de Dios y para que creyendo tengáis vida en su nombre.” Juan 20.31.

4.- CONFESANDO A CRISTO.- “Cualquiera pues, que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos. Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo también de delante de mi Padre que está en los cielos.” Mateo 10.32, 33.

5.- JUSTIFICACIÓN POR LA FE.- “deje el impío su camino y el hombre inicuo sus pensamientos y vuélvase a Jehová el cual tendrá de él misericordia y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” Isaías 55.7; Romanos 3.24.

6.- REGENERACIÓN.- “Mas a todos los que le recibieron, Dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no son engendrados de sangre ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, más de Dios.” Juan 1.12, 13.

7.- SANTIFICACIÓN.- “Esto erais algunos; mas ya sois lavados, mas ya sois justificados en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios.” 1ª. Corintios 6.11.

8.- EL TESTIMONIO DEL ESPÍRITU.- “El mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios.” Romanos 8.16.

9.- CRECIMIENTO ESPIRITUAL.- “… Primero hierba, luego espiga, después grano lleno en la espiga.” Mateo 4.28

10.- EL EJEMPLO PERSONAL.- “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros,”; “Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.” Juan 13.14, 15.

En suma, debemos acelerar el proceso del crecimiento y madurez espiritual, que debe llevar al creyente a desear experimentar el parto de Damasco y la crisis del Pentecostés, la voluntad de Dios es que seamos santificados, llenos del poder de su Espíritu Santo, para que en obediencia, sumisión y con efectividad le adoremos, vivamos victoriosamente y cumplamos responsablemente con la Gran Comisión. Dios que es santo en esencia, naturaleza y propósito, requiere que el creyente y su iglesia sean santos. Reconocer la necesidad de ser enteramente santificados y negarnos a esa experiencia es, por una parte, desobediencia a Dios y por la otra, negligencia que conducirá a la falta de comunión, a la irresponsabilidad y a perder la vida eterna.

BIBLIOGRAFÍA: Juan Wesley su vida y su obra, Mateo Leliévre, Casa Nazarena de Publicaciones, 1988 / Juan Wesley Revolucionario del Espíritu, Colección “Carácter”, Por Basil Millar, Cupsa / Editorial “La Aurora”/ John Wesley: La Santidad de Corazón y Vida, Charles Irigoyen, Jr.  Producido por el departamento de programa de Educación y Cultivo Misional, De la Junta General de Ministerios Globales. USA: / Introducción a la Teología Cristiana, H. Orton Wiley, S. T. D. y Paul T. Culbertson, Ph. D., Beacon Hill Press / Kansas City EE: UU: de A. / Historia del Cristianismo Tomo I, Por Kenneth Scout Latourette, Casa Bautista de Publicaciones, 1958 / Sermones, por Juan Wesley, Tomo I, Beacon Hill Press


  • ESTE ARTÍCULO ES UN HALLAZGO QUE NOS HA SIDO COMPARTIDO POR EL PBRO. ABNER ALANIZ RANGEL

Conservación de los recién convertidos

discipulado

Jesús quería que el recién convertido se iniciara en forma inmediata en el proceso de discipulado. Esto requiere un evangelismo con integridad. La tarea de la iglesia no termina hasta que el convertido haya sido: Preparado para ser bautizado. Preparado para su profesión de fe. Ser enseñado y adiestrado para realizar la obra del ministerio de: ganar, enseñar y adiestrar a otros. Si como iglesia no desarrollamos un ministerio de evangelismo / discipulado con integridad, tendremos una congregación con: Miembros no regenerados. Miembros que son como ovejas sin marca. Miembros sin compromiso con su iglesia local o denominación específica. Creyentes desocupados, no adiestrados para poder continuar la obra del Señor. El evangelismo es más que ganar almas para Cristo. No termina con la conversión, de la misma manera que una vida plena no termina con el nacimiento. ES SOLAMENTE EL COMIENZO.

PRESENTACIÓN DE LA CRIATURA ESPIRITUAL

El Hno. Cuau, como discípulo de Jesús y mi experiencia con Dios en el “Ministerio de Haced Discípulos”, que me comprometí a llevar a cabo, desde hace treinta años y lo seguiré compartiendo hasta el momento que me llame a su presencia, les recomienda los siguientes pasos con un creyente nuevo, inmediatamente después de su conversión, los cuales le ayudarán a tener la seguridad de su salvación y a comprender como crecer en su vida cristiana.

Cuando una persona nace de nuevo, debemos saludar a la nueva criatura y decirle: ¡BIENVENIDO A LA FAMILIA DE DIOS! Romanos 8:16 “EL Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. La Biblia declara quienes son hijos de Dios Juan 1:12 “Mas  a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad se ser hechos hijos de Dios.” Decirle, usted entró a formar parte de la familia de Dios por medio de un nacimiento espiritual. Juan 3:6,7 “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” Puede estar seguro de tener vida eterna (1Juan 5: 11-13). Como criatura de Dios usted debe crecer y madurar (Colosenses 2:6,7). Aunque tiene la vida eterna, apenas acaba de empezar esta vida. Necesita darse cuenta que es una criatura espiritual; sin importar la edad física que tenga. La criatura necesita muchas cosas para sobrevivir.

PRIMER PASO: ALIMENTARSE DIARIAMENTE DE LA PALABRA DE DIOS. La Palabra de Dios es indispensable para el crecimiento espiritual, así como el alimento es necesario para el desarrollo físico. 1Pedro 2:2,3 “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor.” Le ayudará a crecer LEALA DIARIAMENTE; le guiará en la vida diaria; ESCUCHELA CUANDO SE ENSEÑA Y PREDICA LA PALABRA DE DIOS; le protegerá del mal, MEMORICELA Y EMPIECE A OBEDECERLA; le enseñará cómo vivir la Palabra, ESTUDIELA; le inspirará MEDITE EN ELLA; es práctica, OBEDEZCALA Y PRACTIQUELA; para tener un estilo de vida diferente que le agrade a Dios.

SEGUNDO PASO: ORAR CON REGULARIDAD. La oración es esencial para el crecimiento espiritual igual que la respiración es para el crecimiento físico. Debe mantener su comunión diaria continuamente con Dios, por medio de la cual le hablamos y le escuchamos. Es como exhalar y respirar el oxigeno para la vida. Necesita saber cómo confesar sus pecados para tener un corazón puro y limpio de toda mancha y maldad. Tendrá la seguridad que Dios escucha a un corazón contrito al orar y Dios le guiará a vivir correctamente.

TERCER PASO: UNIRSE A SU NUEVA FAMILIA EN LA IGLESIA CADA DOMINGO. La criatura espiritual necesita un ambiente correcto, una familia que le demuestre su amor. La Iglesia o congregación es esencial para el crecimiento espiritual así como el hogar es necesario para que una criatura  crezca. Lo que un buen hogar y una buena familia son para cualquier criatura, la congregación lo es para el nuevo creyente. El pueblo de Dios, la Iglesia, es su nueva familia. Se regocijarán en el hecho de su nuevo nacimiento. Le aceptarán y amarán. Le animarán y darán apoyo. Le enseñaran y capacitarán para su diario vivir. Adorarán a Dios con usted. Se declara nuestra aceptación de Cristo y de nuestra nueva familia, siendo bautizados, (Hechos 2:41,47). El bautismo es un testimonio simbólico de su fe en la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo. No salva, pero muestra su obediencia al ejemplo y a las enseñanzas de Cristo. El bautismo es el primer acto físico que usted podrá hacer para mostrar su agradecimiento y obediencia al Señor.

CUARTO PASO: COMPARTIR SU FE PRONTO. La comunicación de su fe a otros es tan importante como lo es que una criatura aprenda a comunicarse con otros. Cuando una criatura hace el esfuerzo para comunicarse con otros, aprende y crece; usted también aprenderá y crecerá espiritualmente al compartir con otros su nueva vida en Cristo.

FE EN ACCIÓN: Querido hermano(a) decídase a instruir al nuevo creyente en estos cuatro pasos y dígale a la nueva criatura espiritual: Si lleva a cabo estas cuatro cosas, tendrá una vida victoriosa en Cristo. Anímelo y guíelo: A que invierta tiempo en la Palabra de Dios todos los días; ore todos los días; sea bautizado, sea instruido para su profesión de fe y se reciba en nuestra querida Iglesia Metodista como miembro en plena comunión y forme parte activa de su Iglesia, y hable con otros acerca de Jesús. Enséñele el principio de vida de dar sus diezmos y ofrendas, “Mas bienaventurado es dar que recibir”, 2Corintios 9:7 “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.” El Hno. Cuau da testimonio de todo lo anterior, bajo la autoridad de la Palabra profética más segura y declaro que la vida del recién convertido, será enriquecida y bendecida.

  • Tomado del Plan Maestro de Discipulado Cristiano y de mi experiencia personal con Dios en el Ministerio de Formación de Discípulos Espirituales.

Hno. Cuau

cuau

Clínica El Buen Samaritano

clinica

Misión:Proporcionar servicios de salud con Calidad y Calidez en atención médica a la sociedad en general, pero sobre todo a los grupos más vulnerables de la región, expresando el amor y extendiendo el reino de Dios en la comunidad.

Visión:Ser una institución que implemente el servicio de  especialidades médicas, para así lograr el bienestar físico, emocional y espiritual de la sociedad.

Una de las labores de la CLINICA DE ASISTENCIA MEDICA TATOXCAC, A.C. “EL BUEN SAMARITANO”, es el de proporcionar servicio médico gratuito a nuestro prójimo que más lo necesita a través de la Caravanas Médicas que provienen de los Estados Unidos, en este caso nos honró con su visita y apoyo el Grupo de Tennessee “Mexico Medical Mission” que tiene como líder al Reverendo Ramon Torres y al doctor Paul Brown, en Ixtepec.

En esta ocasión se realizó la caravana del  4 al 8 de abril del presente año en los municipios de Zacapoaxtla e Ixtepec del Estado de Puebla. Parte del grupo se trasladó a Ixtepec instalándose en la Iglesia Metodista del lugar; la otra parte del equipo se quedó en la Clínica de Tatoxcac, para realizar sus labores en las comunidades de Atacpan, Tatzecuala y Tatoxcac del municipio de Zacapoaxtla, logrando beneficiar a más 1800 personas a través de consulta general, medicamentos, zapatos, terapias, juguetes, talleres de información sobre la salud.

Es importante mencionar que se brinda apoyo espiritual con el apoyo de las iglesias locales, pastores, hermanos voluntarios, además de proporcionar Biblias y folletos evangelísticos.

 

 

Cristo me ama, bien lo sé

cristo

Dejad a los niños venir a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de los cielos” (Mateo 19:13-15)

Esta popular canción es querida por niños y adultos por igual desde que fue escrita en 1860. Anna B. Warner escribió la versión original, y más tarde David Rutherford McGuire le añadió la segunda y tercera estrofas. La hermana de Anna, Susan, le había pedido que escribiera una canción para una maestra de la Escuela Dominical, quien quería alegrar a un niño moribundo. ¡Sin duda la letra les ha dado una sonrisa a muchos niños y seguridad a los adultos! La canción apareció por primera vez en una novela, Say and Seal. En 1862, William B. Bradbury compuso la música y le añadió el coro. Lo siguiente es la rica letra de la canción «Cristo Me Ama, Bien lo Sé”.

CRISTO ME AMA

Cristo me ama, bien lo sé,

Su Palabra me hace ver

Que los niños son de aquel

Quien es nuestro amigo fiel.

CORO

Cristo me ama, Cristo me ama,

Cristo me ama, La Biblia dice así.

Cristo me ama, pues murió,

Y el cielo me abrió;

El mis culpas quitará,

La entrada me dará.

Cristo me ama, es verdad,

Y me cuida en su bondad;

Cuando muera, bien lo sé,

Viviré allá con él.

CONTEXTO DEL TEXTO

En este capítulo, el tema es el divorcio, el matrimonio y la historia del joven rico, en el intermedio está el suceso con los niños. Juan el Bautista fue a la cárcel y murió por expresar en público sus opiniones sobre el matrimonio y el divorcio, y los fariseos esperaban atrapar también a Jesús.

Trataron de hacerle caer en la trampa de adoptar una postura en una controversia teológica. Dos grupos principales tenían puntos de vista opuestos sobre el divorcio. Un grupo defendía el divorcio casi por cualquier razón. El otro creía que el divorcio podía permitirse sólo en caso de infidelidad conyugal. El conflicto giraba alrededor de la interpretación de Deuteronomio 24:1-4 y 19:4-6. Pero en su respuesta, Jesús se refirió más al matrimonio que al divorcio. Subrayó que la intención de Dios siempre había sido que el matrimonio fuera permanente y para manifestar su importancia dio cuatro razones. Así en medio de la controversia, Jesús manifiesta su amor por los niños.

ENSEÑANZA

  1. Que los niños son inquietos y siempre estarán hasta en los momentos más solemnes.
  2. Jesús ama a los niños, y lo demuestra diciendo que de ellos es el Reino de los cielos.
  3. Que en otra ocasión Jesús dijo que tenemos que ser como los niños, es decir, naturales, propios y sinceros.

ORACIÓN

Señor Jesús, gracias porque en medio de toda la problemática de la humanidad, dedicas un tiempo a nuestros niños y niñas, así como lo hiciste hacia la gente vulnerable de tu tiempo en esta tierra. Gracias porque amas a los niños y niñas, y sobre todo a los que son pobres, explotados y marginados. Señor, te suplicamos porque tengas piedad por los niños y niñas que nada tienen que ver con las guerras de los adultos por el poder y el dinero, por los niños y niñas que no tienen qué comer y son explotados, abusados y violados, e igualmente a los niños y niñas de los ricos que lo tienen casi todo, pero no te tienen a ti. Bendice a los papás de esos niños y niñas. Señor, defiende, protege y abraza a los niños y niñas pobres, a los que están en esas guerras sin sentido humano. Dios, en el nombre de Jesús. Amén.

juan_pluma

Educación y Deseducación Sexual

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Por Fernando Pascual, L. C.

Es posible explicar lo que es el sexo de muchas maneras. Una, por desgracia, aparece (distorsionada), cuando menos lo esperamos en un programa de televisión. Otra puede ser ofrecida (en forma tendenciosa), en una escuela, bajo las indicaciones de la Secretaría de Educación. Otra, puede darse en casa, por los papás o los hermanos mayores. Otra, (generalmente sin un trasfondo moral), se puede recibir en la calle, entre los amigos, en una taquería… Desde luego, hablar de «educación sexual» implica algo más que explicar lo que es el sexo.

Con un poco de sentido común podemos comprender cómo el misterio de la vida, en muchas especies animales y también en muchas plantas, se transmite gracias a la combinación de cromosomas que vienen (a razón de un 50% por progenitor), del padre y de la madre. Pero el hombre es capaz de descubrir otra dimensión de la sexualidad: la de una plenitud, la de un gozo intenso, la de una continuación del amor. Esta segunda dimensión, por desgracia, puede degenerar en búsqueda egoísta de placer, y entonces el sexo se convierte en algo parecido a la droga o al alcohol. Para algunos parece que «educación sexual» significa: «disfruta, pero ten cuidado, no sea que tu compañera quede embarazada». «Disfruta, pero mira que, por ser mujer, puedes verte, por sorpresa, esperando un hijo».

El así llamado «sexo seguro» pretende ser un método para que no se inicie una nueva vida y para que tampoco ni el chico ni la chica (ni el señor, ni la señora) puedan contraer alguna enfermedad de origen sexual, como el SIDA. De este modo, consideramos (y tácitamente apoyamos la idea de) que nuestros jóvenes (y algunos adultos) no son capaces de controlarse, y de disfrutar (adecuadamente el sexo, y que) a pesar de los muchos riesgos que esto implica, (necesitan incontrolablemente) lanzarse a la aventura del «don Juan» sin (importar, o) pensar en lo que luego pueda ocurrir. La difusión del preservativo, o los programas de ventas de píldoras anticonceptivas o abortivas, demuestran para algunos, que los demás son incapaces de vivir su sexualidad de otra manera (conveniente y saludable). Que el sexo, como todo lo humano, no puede vivirse «con altura», (responsablemente), desde un compromiso serio y sincero, dentro del matrimonio entre un hombre y una mujer que se aman de veras, sin egoísmos, ni trampas engañosas.

Por lo mismo, se hace urgente iniciar un nuevo tipo de educación sexual. El presupuesto de partida no puede ser otro que éste: cada hombre y cada mujer puede ordenar y controlar sus propios actos, por fines y amores más elevados que los simples instintos del placer y del miedo. Cada hombre y cada mujer están llamados a vivir el amor con responsabilidad, y esta responsabilidad también debe darse cuando se unen sexualmente dentro del matrimonio, en el marco del mutuo respeto (fidelidad), y amor generoso. Cualquier otro tipo de relación sexual lleva a dos callejones que no son dignos del hombre: o se inventan trucos para evitar (engendrar) un hijo no esperado ni deseado (incluso con su asesinato por medio del aborto), o se trae a este mundo a un nuevo ser humano en condiciones injustas y peligrosas, como son la falta de unos padres que vivan unidos con un amor verdadero y comprometido.

Un programa de educación sexual que no crea que los jóvenes son capaces de vivir sin relaciones sexuales antes del matrimonio, es un programa que desprecia (o menosprecia), a nuestros hijos, y que también dice (y refleja) mucho de nosotros mismos, de nuestros miedos y egoísmos. Si realmente hay quien cree que un joven es incapaz de la castidad, también, en el fondo, lo considerará incapaz de vivir a fondo un compromiso serio y sincero ante la otra o el otro, (ante la familia, ante Dios), y ante la sociedad entera… O, de otra forma, si quienes promueven el preservativo creen (y estamos seguro que lo creen) que un chico o una chica son capaces de ser «prudentes» a la hora de tener una relación sexual (cosa que las estadísticas sobre los embarazos en las adolescentes, comprueban que no sucede), ¿por qué no se lanzan a proponerles metas más elevadas y más hermosas, como son el poder llegar al matrimonio (vírgenes, y sanos sexualmente), habiendo logrado el mayor respeto recíproco, sin cometer actos sexuales prematuros, e incoherentes con un amor pleno y plenificante?

Vivimos en un mundo en el que los ideales de otras generaciones (como la pureza y la fidelidad), nos parecen inalcanzables. No nos damos cuenta de que, de este modo, quizá un día las próximas generaciones se rían de nosotros porque defendimos valores como la tolerancia, el respeto, la justicia, e «ideales inalcanzables» según ellos… El hombre puede lograr mucho más de lo que puede imaginarse él, y de lo que puedan decir los demás. Tal vez nos hemos acostumbrado a ver lo contrario: el descenso (moral) de quien se deja llevar (necia e imprudentemente), por su cuerpo (dejando sin rienda o control, sus instintos y hormonas), y va ‘de flor en flor,’ (irresponsable y arriesgadamente), en busca de nuevas experiencias y aventuras placenteras. Pero eso no puede dar como resultado un buen ciudadano, ni un futuro esposo o esposa fiel (y sana sexualmente), ni un padre o una madre de familia (ejemplar), capaz de dar algo que valga la pena a sus hijos.

Es urgente promover una educación sexual que enseñe el respeto, el autocontrol, el aprecio por los demás (sea la pareja sexual, o los hijos que se pueden engendrar), y la capacidad de darse (uno al otro por amor sincero, fiel y comprometido), «hasta que la muerte los separe,» a todos los que desean acercase al matrimonio. Quizá habrá que empezar, por lo tanto, una auténtica y genuina formación sexual en familia, pues es allí donde los hijos pueden descubrir un modelo de amor generoso y fiel. Siempre es tiempo para dar ese ejemplo. Y nunca nos arrepentiremos de haberlo dado.

(Artículo seleccionado y enviado por el Dr. J. Ernesto Contreras P.)