(Parte 15)
Proseguimos con la publicación de su obra más conocida entre laicos, pastores y teólogos, VIDA EN COMUNIDAD. Consta de cinco capítulos. Estamos compartiendo el tercer capítulo, El Día en Soledad, donde el primer subcapítulo es Saber estar solo y el segundo es Saber vivir en comunidad.
- El día en soledad
Saber estar solo
«El silencio, oh Dios, es tu alabanza en Sión» (Sal 65,2). La traducción habitual es: «A ti, ¡oh Dios!, se debe la alabanza en Sión». Muchos buscan la comunidad por miedo a la soledad. Su incapacidad de soledad les empuja hacia los otros. También ciertos cristianos, que no soportan estar solos por experiencias negativas consigo mismos, esperan recibir ayuda en compañía de otros seres humanos. La mayoría de las veces se ven defraudados y entonces reprochan a la comunidad lo que deberían reprocharse a sí mismos. La comunidad cristiana no es un sanatorio espiritual. Refugiarse en ella huyendo de sí mismo es convertirla en lugar de parloteo y distracción, incluso bajo la apariencia de una elevada espiritualidad. Porque en realidad no se busca la comunidad sino la embriaguez que permita olvidar por un buen tiempo la propia soledad y que, por lo mismo, sumerge al hombre en una soledad todavía más mortal. Tales tentativas tienen como resultado la anulación de la palabra de Dios y de toda experiencia auténtica, y provocan la resignación y la muerte espiritual.

17 septiembre, 2016
DOS AÑOS AÚN SIN LA VERDAD
EL DISCIPULADO CRISTIANO EN LA TRADICIÓN WESLEYANA.
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