Día: 31 de mayo de 2021

EDITORIAL

EDITORIAL

Metodismo Renovado

El 24 de mayo, los metodistas de todo el mundo, recordamos el episodio conocido como “el corazón ardiente de Aldersgate”. Aquella noche de 1738 en donde, de acuerdo a los registros de su diario, el pastor John Wesley recuerda cómo, después de haber pasado algunos sinsabores personales y en una reunión en la que se estudiaba el prefacio de Martín Lutero a la epístola del apóstol Pablo a los Romanos, recibió la seguridad de la limpieza de sus pecados de una manera prístina, personal e inequívoca; de cómo el Espíritu Santo daba testimonio a su propio espíritu de que el propio Wesley era hijo de Dios a través del sacrificio de Jesucristo en la cruz.

A partir de ese episodio, algo cambió en la espiritualidad de Wesley e hizo del metodismo un verdadero movimiento transformador.

En 2021, la Iglesia Metodista de México, ha decidido hacer énfasis en una de las doctrinas preeminentes del metodismo: el Testimonio del Espíritu. Un testimonio que el Espíritu da, de que somos hijos de Dios, y al cual siguen los frutos. En palabras que el mismo Wesley escribiría años después del episodio de Aldersgate, “no por medio de una voz externa ni siempre por medio de una interna; no todas las veces por medio de un pasaje de las Sagradas Escrituras, sino de la manera que le place, produciendo una satisfacción evidente de que estamos reconciliados con Dios” (Wesley, 1767. Obras completas, Tomo I, Sermón XI). Pero, además del testimonio directo en el corazón, enfatiza que que existe un testimonio indirecto que siempre produce sus frutos. 

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Doctrina Wesleyana: Una Piedad Comunitaria

Doctrina Wesleyana: Una Piedad Comunitaria

Wesley hace uso de la obra del Espíritu como aquel que une lo dividido, rescata lo desechado y restaura en el amor y la unidad de la comunidad. Una percepción que vislumbra las nuevas posibilidades que se abren en la historia por la fuerza creativa del Espíritu. 

Pablo G. Oviedo

No podemos dejar de mencionar las implicancias sociales y económicas que Wesley deriva para la sociedad y para la iglesia, en este caso para el metodismo naciente. En su sermón 61 “El misterio de la iniquidad” (Obras, Tomo III, p. 339 y ss.) afirma: 

“¿No será ésta otra de las razones por las que se les hace tan difícil a los ricos entrar en el Reino de los Cielos? Una gran mayoría de ellos está bajo maldición, bajo la maldición particular de Dios, porque…no le roban únicamente a Dios, sino también al pobre, al hambriento y al desnudo; (…) y se vuelven culpables por toda la necesidad, aflicción y dolor que pudieran eliminar, pero no lo hacen”. 

“A medida que se incrementa el dinero, también aumenta el amor por él, y siempre será así, salvo que medie un milagro de la gracia. Entonces, por más que otras causas puedan sumarse, no obstante, en todas las épocas ésta ha sido la principal causa del deterioro de la religión auténtica en cualquier comunidad cristiana. Mientras en cualquier lugar los Cristianos eran pobres, eran devotos de Dios (…) Pero simplemente recuerden que las riquezas, en todas las épocas, fueron la ruina del genuino Cristianismo.”

Para Wesley el Espíritu santificador obra para impulsar en la iglesia y en la sociedad el compromiso en la lucha por la misericordia con los pobres y por la justicia social, motivado por el amor a Dios contra toda idolatría, en este caso la del dinero y la ambición. En este sentido es que Wesley insiste en que la santidad social conlleva oposición a otros males tales como la guerra, el colonialismo, el elitismo social y sobre todo, la esclavitud. 

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Metodismo y Pentecostalismo: ¿Tomamos Todos de una Misma Fuente?

Metodismo y Pentecostalismo: ¿Tomamos Todos de una Misma Fuente?

La tensión entre pentecostalismo y metodismo está encausada en una disputa relacionada a las expresiones del Espíritu u interpretaciones bíblicas de forma. Pero en el pensamiento de Wesley existe algo más amplio, donde definirá que para ser metodista las opiniones sobre esto pasan a un segundo plano.

Miguel Ulloa Moscoso (adaptación).

En una de las tantas conversaciones que he tenido con hermanos pentecostales uno me manifestó: “A nosotros nos gustaría ser más metodista y menos pentecostales”. Por otro lado, en mi iglesia, me he acostumbrado a escuchar que deberíamos ser como los “hermanos pentecostales”. Parece que metodistas y pentecostales sufrimos un dilema existencial. Surge la pregunta: ¿Qué hay dentro de estos bloques, que aunque aparentemente  opuestos, beben de una misma fuente? El movimiento wesleyano, surgido en Inglaterra en el Siglo XVIII, es el afluente común del metodismo y de otros rostros que han surgido. 

En el lenguaje metodista, se hablará de otros metodismos al referirse a iglesias surgidas dentro del seno del metodismo. Es el caso de las iglesias metodistas pentecostales, evangélica pentecostal, pentecostal, wesleyana, metodistas independientes, libres, etc., que en más de cien años de historia han intentado reformar el metodismo y volverlo a su origen primero. En un primer estadio, haciendo un paralelo entre ambas experiencias de la fe, es necesario reconocer que hay elementos en común:

El valor de la experiencia personal: los metodistas hablarán, igual que Wesley, del nuevo nacimiento, la santificación, los medios de gracia, las obras de piedad y misericordia, poniendo en un espacio significativo la experiencia cristiana. Se ha encasillado al metodismo como un movimiento de doctrinas y normas rígidas. Pero, cuando a Wesley le preguntan: ¿qué es el metodismo?, él lo definirá como la religión del amor, del amar a Dios y al prójimo. Estos elementos están presentes en la teología pentecostal, que al igual que en el metodismo, pasan por una experiencia primera, el 24 de mayo 1738 de cada creyente, donde “ha experimentado la seguridad que todos sus pecados han sido perdonados” (cita textual de la experiencia de Aldersgate).

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¿Qué Iglesia Superará la “Iglesia Zoom”?

¿Qué Iglesia Superará la “Iglesia Zoom”?

Me gustaría describir tres tipos de iglesias y evaluar en qué medida serán capaces de recuperarse del Covid y de la iglesia Zoom.

Andrés Messmer

El pronóstico: grandes pérdidas

Algunos expertos pronostican una pérdida de alrededor del 30% en la asistencia a la iglesia después del COVID. Aunque estoy seguro de que hay muchos factores diferentes que contribuyen a esa caída, hay que pensar que la “iglesia Zoom” tiene parte de culpa: nos ha resultado demasiado fácil escuchar a nuestro pastor favorito, sentados en pijama, en casa, tomando café. Nada de alboroto, de gasto de energía, ni de inversión en esa cosa molesta llamada “otra gente”. Mientras que algunas iglesias (incorrectamente, en mi opinión) se están adaptando a la nueva situación haciendo de la iglesia Zoom un componente fijo en su estrategia general de iglesia, la mayoría están deseando volver a las formas anteriores. Pero, de nuevo, se encontrarán con que, de media, tendrán un 30% menos de personas que volverán a la normalidad. La comodidad que Zoom ha traído a nuestra vida de iglesia no será fácil de superar cuando el COVID sea solo un recuerdo y algunas iglesias habrán cerrado sus puertas mucho antes de que eso ocurra.

En este artículo me gustaría describir tres tipos de iglesias y evaluar en qué medida serán capaces de recuperarse del COVID y de la iglesia Zoom. Cada tipo de iglesia tiene una debilidad que ha quedado expuesta a lo largo de los últimos meses, así como una fortaleza que atraerá a la gente de nuevo a sus bancos. Los tres tipos de iglesia que voy a describir en este breve artículo son las iglesias de predicación, las sacramentales y las comunitarias; las evaluaré desde una perspectiva más pragmática que teológica. Obviamente, no existe tal cosa como la “iglesia pura” que encaje a la perfección en uno de estos tres tipos, pero cada iglesia tiene ciertas tendencias hacia uno u otro tipo, lo que puede ayudar a evaluarla en su conjunto.

Tres tipos de iglesias

El primer tipo de iglesia es aquella que enfatiza su predicación y, en menor medida, su música. Estas iglesias ven la predicación como la razón principal por la que la gente va a la iglesia. Ven toda la liturgia como una preparación para el sermón que, normalmente dura entre 30 y 60 minutos. Iglesias de trasfondo reformado, especialmente presbiterianas y bautistas, suelen encajar en este modelo. La fortaleza de estas iglesias es el poder de experimentar la predicación y la música de primera mano y su debilidad es que la tecnología ha permitido que la gente escuche la predicación y la música fuera del domingo por la mañana.

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Declaración Metodista sobre la Equidad Mundial de las Vacunas

«Adoramos a un Dios cuyo carácter es equidad y que busca el bienestar de todas las personas. Por lo tanto, la promoción de la equidad en las vacunas debe verse como parte de la misión de la Iglesia».

Obispa Joaquina Nhanala, Mozambique

Nosotros, los participantes en la Consulta Global sobre Equidad de Vacunas realizada virtualmente el 4 de mayo de 2021 por la Asociación Internacional de Escuelas, Colegios y Universidades Metodistas (IAMSCU, por sus siglas en inglés), la Consulta Ecuménica sobre Protocolos para Adoración, Confraternidad y Sacramento, Escuela de Teología Candler en la Universidad de Emory, y la Junta General de Educación Superior y el Ministerio de la Iglesia Metodista Unida, declaramos públicamente nuestra posición con respecto a la necesidad de una distribución y accesibilidad equitativa en todo el mundo de la vacuna Covid-19.

Nuestro Consenso

Como líderes educativos, de salud pública y eclesiásticos de diversas naciones de todo el mundo, logramos consenso en apoyo de un llamado al desarrollo y acceso equitativo y mundial de vacunas y tratamientos efectivos para Covid-19.

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Estrategia de Comunicación: Simplifique lo que está Diciendo

Estrategia de Comunicación: Simplifique lo que está Diciendo

Algunas estrategias de comunicación para la iglesia de hoy.

Bryan Haley

La mayoría de las veces, las iglesias necesitan una estrategia de comunicación que simplifique las cosas . Creemos que debemos difundir el mensaje de todas las formas posibles para que la gente escuche lo que tenemos que decir. Suponemos que si tiramos todo a la pared, con suerte, algo  se pegará.

El problema es que la gente está acostumbrada a escuchar los mismos mensajes una y otra vez. Si continúan escuchando el mismo mensaje, comienzan a ignorar ese mensaje. Empezamos a sonar como un tambor sordo, repitiendo una y otra vez. Estamos hablando, pero nadie escucha.

¿Asi que que hacemos? Simplificar. Agilice su estrategia de comunicación, especialmente sus métodos.

Estrategia de comunicación: simplifique lo que está diciendo

Con suerte, ya sabe qué funciona y qué no. Si algo no funciona, debe estar de acuerdo con deshacerse de él. Hay muchas cosas buenas que podríamos estar haciendo, pero queremos centrar nuestra atención en lo que es  mejor . A veces, eso significa que debemos ajustar nuestra estrategia de comunicación. Simplifique la forma en que se comunica. Optimice lo que está diciendo.

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La Familia Refugio de Esperanza

La Familia Refugio de Esperanza

El Día Internacional de las Familias se celebra el 15 de mayo de cada año para crear conciencia sobre el papel fundamental de las familias en la educación de los hijos desde la primera infancia, y las oportunidades de aprendizaje permanente que existen para los niños y las niñas y los jóvenes.

Juan Varela (adaptación)

Con el año 2020 se cerró la primera generación del nuevo milenio, los primeros 20 años se despiden con un nuevo paradigma mundial que tendrá que ser reinterpretado en la siguiente generación. Los “estados de alerta” causados por situaciones tan graves como la que vivimos, aceleran los procesos sociales, de tal forma que ciertas decisiones de carácter económico, político o social, que en situaciones normales tardarían años en aprobarse, son legitimadas en cuestión de días. Por eso hoy el matrimonio natural y la familia es el blanco que se quiere abolir en aras de un modelo de estado que cada vez limite más nuestras libertades y asuma competencias que siempre fueron privativas de la esfera familiar. Tal es así que la reclusión al ámbito familiar provocada por la pandemia, puede ser aprovechada por algunos gobiernos, para sobredimensionar los casos de la mal llamada “violencia de género”, esgrimiendo así otra excusa razonable para contribuir a la mencionada abolición del “modelo patriarcal y obsoleto de la familia tradicional”, tal y como los detractores del orden natural catalogan a la familia.

Por todo ello, no podemos ser ajenos a la dura realidad que nos toca vivir en una sociedad donde el matrimonio, la familia y la paternidad/maternidad, no sólo son contempladas como aspiraciones desfasadas y anacrónicas, sino que son opciones que abiertamente se combaten desde las nuevas estructuras de pensamiento, como impedimentos para el nuevo “modelo social” a conseguir en el siglo XXI.

Atrás quedaron los tiempos de sanas tradiciones, donde la familia seguía siendo la institución que aglutinaba y daba sentido de dinastía e identidad generacional. Hoy vivimos tiempos complicados donde los pilares de la civilización Occidental están siendo removidos, las bases judeocristianas de Europa y Occidente en general están siendo negadas, mientras los conceptos de la modernidad líquida, el transhumanismo y la posverdad, están contagiando las políticas sociales de la mayoría de nuestros países. La decadencia de nuestra cultura se sucede a marchas forzadas, la familia en muchos casos es vista sólo como un residuo de épocas pasadas, y la maternidad es contemplada por una gran parte de las nuevas generaciones, como algo obsoleto que hay que superar para que la mujer no quede relegada “al papel opresor de simple reproductora”.

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