“El pragmatismo* conduce inevitablemente a una pluralidad de creencias, todas ellas transitorias y ninguna de ellas eterna o universalmente verdadera” (Nancy Pearcey)
Decir “yo tengo la sana doctrina,” al día de hoy pareciera decir un chiste mal formulado; ya que habiendo tantas denominaciones y comunidades de fe que diferimos en demasiadas cosas, no vemos claro lo sano que se proclama; pero vamos hablando sólo de aquellas que consideramos a la Escritura como base y último filtro de lo que creemos.
El problema es que cada día se suman “nuevas revelaciones y prácticas” a lo que decimos creer, desestimando el patrimonio intelectual de casi dos mil años de reflexión teológica.
Si cada denominación o comunidad tiene establecido su marcos teológico y doctrinal,
¿por qué fácilmente hay filtraciones en nuestras creencias y prácticas?
Seguir leyendo «¿Y DÓNDE ESTÁN LOS QUE DEBERÍAN SER MAESTROS? «







