«Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no te detengas; alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas» Isaías 54:2, ESV, (English Standard Version)
La Biblia nos enseña que Dios jamás desampara a su pueblo y que en medio de la adversidad o desesperanza proclama su promesa de bendición. Así sucedió con el pueblo de Israel cuando sufrió el cautiverio en Babilonia; y es comparado su dolor con el de una mujer estéril. En medio de esta situación la palabra de esperanza por medio del profeta Isaías se dejó escuchar, el pueblo de Israel se regocijará como la mujer estéril que tiene hijos en abundancia.
Pero la promesa de esperanza siempre conlleva la respuesta del pueblo de Dios; en primer lugar, una actitud de confianza en él a pesar del momento adverso; y en segundo lugar, la disposición de llevar a cabo lo que indica.
Dios liberará a su pueblo del cautiverio babilónico y lo traerá de regreso a su tierra y los bendecirá, pero debe responder a la invitación de Dios «Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no te detengas; alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas». Debe hacerlo sin escatimar esfuerzo y hacerlo bien para que fructifique.
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