Día: 31 de mayo de 2025

-Conferencia Anual del Noreste: Felipe de Jesús Ruiz Aguilar
-Conferencia Anual Norcentral: Ana Borunda Magallanes
-Conferencia Anual Oriental: Agustín Valdez Rojas
-Conferencia Anual Septentrional: Noé Mora
-Conferencia Anual de México: Ernestina Gutiérrez Flores
-Conferencia Anual del Sureste: Cruz Hernández Vargas

EDITORIAL

EDITORIAL

EDITORIAL: El mover del Espíritu Santo

Una de las doctrinas fundamentales del metodismo es el testimonio del Espíritu Santo, que nos da la seguridad de que somos hijos de Dios. Es el Espíritu Santo quien nos capacita para vivir la vida cristiana, y sin él nuestros esfuerzos humanos por vivir en santidad son vanos. El 24 de mayo recordamos la conversión de Juan Wesley, inicio del movimiento metodista, cuando su fundador recibió testimonio por el Espíritu Santo de que sus pecados eran perdonados por la obra de Cristo; y el próximo 8 de junio celebraremos el Pentecostés, recordando aquel día en que la tercera persona de la Trinidad se derramó por vez primera sobre los discípulos de Jesús, y con ello dio inicio a la iglesia cristiana. 

Hemos escuchado ya que el libro de los Hechos de los Apóstoles debiera llamarse más bien Hechos del Espíritu Santo, por el papel protagónico que el Santo Espíritu tiene en todos los sucesos descritos allí. Y a lo largo de la historia tenemos testimonio del mover suyo en Su Iglesia, de diferentes maneras, resaltando para nosotros algunas épocas más que otras, pero siempre actuando en y a través de los creyentes en Jesús. 

En particular para los metodistas mexicanos hay una referencia clara y más reciente, en la década de los 70, en que hubo un gran mover del Espíritu, manifestado en conversiones de personas y llamado a servir en la iglesia de una gran cantidad de jóvenes y adultos; incluso se habla de experiencias con niños que oraban con fervor por otros. 

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Juan Wesley en nuestra memoria.

Juan Wesley en nuestra memoria.

Oswaldo Ramirez González

EL METODISMO:

“ESTA Sublime Institución ha sido siempre la Iglesia del pueblo, es decir, una organización que ha consagrado sus esfuerzos y su talento al bienestar de la humanidad sin distinción de raza, de posición ó de clases en la sociedad.

Desde el tiempo de Wesley que predicaba las buenas nuevas á los presos, á los pobres y á las clases más ínfimas de la sociedad, la gran Iglesia que él fundó ha sido, en un sentido especial, la Iglesia del pueblo.”

Con estas palabras abre un artículo informativo publicado en El Abogado Cristiano Ilustrado, el 1ro de julio de 1888, el cual sirvió de antesala para describir los trabajos y avance en el desarrollo misionero metodista presentados en la Conferencia General de aquel año. Hablamos pues que, para aquella época, la inserción formal del metodismo en nuestro país llevaba poco más de diez años. Las condiciones eran distintas a las del día de hoy; los grupos misioneros no sólo supieron adaptarse, sino que aprovecharon las condiciones del gobierno en turno cuyo lema era “Orden, Progreso y Paz”. El metodismo, proveniente de la iglesia norteña y sureña de los Estados Unidos (IME e IMES por sus siglas respectivamente), expandió su obra social y misionera en el norte, centro y sur del país, exceptuando la península de Yucatán, Tabasco, Campeche y Chiapas y sur del estado de Veracruz.

Si bien es cierto, sus principales bastiones estuvieron encaminados a la captación de   simpatizantes en ciudades -algunas de éstas con un pasado liberal, disidente hacia el catolicismo o indicios protestantes, comunicadas por el ferrocarril-, también se encaminaron en lugares de potencial desarrollo industrial; esto no exceptuó que La Palabra llegase a zonas agrícolas y rurales. La expansión del evangelio por parte de misioneros metodistas sobrepasó sus expectativas hacia finales del siglo XIX, hecho que planteó la separación e independencia de la obra misionera metodista; misma que por avatares de índole política, social y económica se aplazó hasta 1914 y posteriormente fue una realidad con el Plan de Cincinnati, cuyo resultado pleno dio origen a la iglesia metodista mexicana hacia el año de 1930; pero bueno, eso es otra historia.

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El Yugo de la Obediencia

El Yugo de la Obediencia

Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. -2 Timoteo 1:6

La comprensión que tenía John Wesley del ministerio ordenado incluía un diácono ordenado, un presbítero ordenado y un obispo consagrado. Esta fue la estructura que John Wesley adaptó de la iglesia de Inglaterra.

Hoy en día la Iglesia Metodista de México A. R.  tiene a predicadores locales, presbíteros localizados, presbíteros locales, presbíteros itinerantes. superintendentes consagrados, obispos consagrados. 

La argumentación teológica adicional para la decisión sobre los requisitos para la ordenación, así como la valoración en cuanto a si una persona es digna de ser ordenada, pertenece a la iglesia.

Esta posición nos recuerda que los llamados individuales al ministerio son esenciales, pero tienen que ser autenticados y juzgados dentro del contexto de la necesidad y requerimientos de la iglesia. Se espera que los candidatos para la ordenación cumplan con tales requisitos, de acuerdo con el proceso y procedimiento establecidos en el libro de la Disciplina.

La ordenación no es un asunto personal, sino es el trabajo de la iglesia de apartar personas para el ministerio “oficial”. Por esta razón, los ministros ordenados voluntariamente toman sobre sí mismos lo que John Wesley llamó “El yugo de la obediencia”, y de ese modo buscan conformar sus vidas y su trabajo a la enseñanza de la iglesia. Esta concepción teológica del ministerio cristiano ordenado es poderosa en su explicación y aplicación. El ministerio ordenado es una gran vocación digna de un liderazgo consagrado y sobresaliente, y necesario para la salud y vitalidad de la iglesia cristiana.

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Desde la Dirección de Archivo e Historia de la IMM, A.R.

Desde la Dirección de Archivo e Historia de la IMM, A.R.

James D. Eaton

Saludos y bendiciones lectores del Evangelista Mexicano.

En este espacio que me facilita nuestra directora he transcrito datos e información interesante sobre personajes, ministros y laicos, que de manera importante sirvieron al Señor en la Iglesia Metodista. O de la historia de alguna institución metodista. En esta ocasión compartiré acerca de un hombre, de un ministro, conocido en el norte de nuestro país, en la CANCEN y particularmente en Chihuahua: James Demarest Eaton. Datos de su vida y de su obra los tomé de su libro autobiográfico, Life Under Two Flags, Vida Entre Dos Banderas, publicado por A.S. Barnes and Company en 1922. 

Dicho libro forma parte del valioso acervo de nuestro Archivo Nacional. Este hombre procedente de los Estados Unidos de Norteamérica llegó a nuestro México con el Evangelio como misionero de la Iglesia Adventista y se desempeñó por los estados de Zacatecas, San Luis Potosí. Fue en Chihuahua donde más floreció su obra y, por lo que narraré más adelante, tradujo sus esfuerzos en favor de la Iglesia Metodista de México.

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Fe, servicio y transformación: el papel de la mujer metodista.

Fe, servicio y transformación: el papel de la mujer metodista.

Marian Gutiérrez Herrera 
Omar Xoca Muñoz

Introducción

En el complejo social que sugiere nuestro siglo, la identidad de los individuos tiene relevancia para un mejor entendimiento de lo que refiere el trabajo y desempeño de los mismos perteneciente a dicha sociedad. Como todo, poder enfocar la mirada en un solo individuo es algo casi imposible; a partir de ello, surgen algunos grupos que buscan no sólo ser escuchados o vistos, sino reconocidos en su labor. Referente a esta idea, hoy se reconoce entre la sociedad a las mujeres, que sin duda han formado parte importante de ésta a lo largo de la historia. 

Las mujeres han formado y conformando en la sociedad aquello que en ocasiones ha sido difícil de ajustar en los procesos sociales que surgen a lo largo de los tiempos. Por  ello, en las siguientes líneas se procura reconocer si bien es cierto no todo, al menos desde la perspectiva metodista, la importancia de la mujer dentro del movimiento en puntos cruciales de la historia. 

En la labor de reconocimiento e importancia de la mujer en el movimiento metodista, es relevante destacar que su participación ha sido de manera determinante y amplia en áreas como son la educación, salud, y la justicia social. Cabe recalcar que de manera histórica cualquier obra allegada a las mencionadas por diversas circunstancias ha sido invisibilizada por las propias estructuras eclesiales y así mismo por las sociales. Sin dejar esto de lado, debe destacarse que los movimientos femeninos han sido una fuerza histórica que no sólo ha dado forma a la vida eclesial, sino también ha proporcionado identidad social y política del protestantismo y, sin duda alguna, al metodismo.

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PRENSA PROTESTANTE Y SU ENFOQUE IDEOLÓGICO

PRENSA PROTESTANTE Y SU ENFOQUE IDEOLÓGICO

Alejandra Ortigoza & Zabdi Morales

Las primeras formas de la prensa

Antes de los medios impresos, o prensa, nacen grupos que se reunían para discutir con comentarios concretos sobre información de diferentes temas como podían ser la política, la ideología, la economía o la religión. Esto se comienza a realizar en tabernas, se daban argumentos a favor o en contra de cualquier ámbito social. La prensa o los medios impresos entonces comienzan a tener ese enfoque, comienzan a convertirse en una herramienta de alcance a través del cual se puede compartir cualquier tipo de información y pensamiento.

Los periódicos evangélicos buscaban formar e ilustrar nuevos ciudadanos, hombres nuevos. De allí la empresa editorial comienza como una herramienta de evangelización. Esto era posible gracias al financiamiento privado, no era sostenido por la Iglesia Católica y, por lo tanto, ésta no podía limitar la participación y creación de estos materiales. El financiamiento privado se dio a través de mecenas, de iglesias y sociedades bíblicas y misioneras de Estados Unidos. También es importante mencionar la vital participación de los “colportores”, quienes eran personas que se dedicaban a la distribución itinerante de publicaciones, libros y folletos religiosos. Este término es proveniente del francés “colporteur”, derivado de “comporter”–vender, y “collum”–cuello, ya que, solían llevar sus materiales impresos colgando del cuello.

¿Dónde surge la prensa protestante?

La prensa protestante surgió en lengua española en 1849-1854, con revistas publicadas en Londres, por el Dr. Juan Calderón, filósofo y helenista emigrado de España en 1823, quien tuvo que salir de su país por sus ideas liberales. Sus publicaciones tuvieron influencia sobre la prensa evangélica, la cual se publicó posteriormente en español, desde 1868 en España, y en Gran Bretaña, los Estados Unidos, se difundió en Europa y en América hispana.

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Conectando la Predicación con la Célula

Conectando la Predicación con la Célula

Por Robert Lay, www.celulas.com.br

La mayoría de las iglesias celulares operan con una estrategia de “dos alas”: la predicación en el culto de celebración y la aplicación en la célula. Pero, ¿facilita tu predicación que los líderes apliquen el mensaje de forma práctica durante la semana?

Cuando hice la transición al modelo de iglesia celular, tuve que repensar cómo predicaba. Mis líderes a menudo luchaban por aplicar mis mensajes en situaciones de la vida real. Me di cuenta de que los conceptos teológicos—aunque importantes—por lo general carecían de la relevancia práctica que las personas necesitaban para la vida diaria.

Comencé a enfocar mis sermones en valores bíblicos que hablan a la vida cotidiana. Este cambio ayudó a nuestros líderes a guiar a sus grupos en discusiones significativas y aplicaciones reales.

La Palabra de Dios es poderosa y transformadora, especialmente cuando se refuerza y se vive en el grupo celular.

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