Autor: Hugo Almanza

Venid Pastorcillos

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Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre” (Lucas 2:16)           

Se atribuye la autoría del himno con este título a Francisco Martínez de la Rosa. Político y escritor español (Granada, 1787 – Madrid, 1862). Este catedrático de Filosofía Moral de la Universidad de Granada (1808) se sumó a las filas de los revolucionarios liberales durante la Guerra de la Independencia (1808-14) y fue diputado en las Cortes de Cádiz que aprobaron la Constitución de 1812. Por ello, fue encarcelado tras el regreso de Fernando VII y el restablecimiento del absolutismo.

En lo que respecta a su trabajo de escritor, cabe mencionar que colaboró con importantes periódicos de la época, como lo eran «El Español» y «El Diario de Granada». Además, escribió obras de teatro y poesía. Algunos títulos de su autoría son «Aben Humeya o la rebelión de los moriscos«, «La boda y el duelo» y «La viuda de Padilla«.

Además, fue creador de dos novelas históricas que se intitulan «Isabel de Solís» y «Hernán Pérez del Pulgar, el de las hazañas» y de numerosas poesías, algunas de las cuales aparecen en una antología llamada «Poesías«. En esta web podrás encontrar tres de ellas: «La niña descolorida», «La tormenta» y «Reloj de arena«. “Historia de Himnos Cristianos”.

HIMNO

Venid, pastorcillos, venid a adorar,
Al Rey de los cielos que nace en Judá.
Sin ricas ofrendas podemos llegar,

Que el niño prefiere la fe y la bondad.


 Un rústico techo abrigo le da;

Por cuna un pesebre, por templo un portal;

En lecho de pajas incógnito está,

Quien quiso a los astros su gloria prestar.


 Hermoso lucero le vino a anunciar,

Y magos de Oriente buscándole van;

Delante se postran del Rey de Judá,

De incienso, oro y mirra tributo le dan.


 

Con fe y con gozo vayamos a él,

Que el Niño es humilde y nos ama muy fiel.

Los brazos nos tiende con grato ademán:

«Venid», nos repite su voz celestial.

CONTEXTO DEL TEXTO

Dios continúa revelando a su Hijo, pero no a los que esperaríamos. Lucas narra que el nacimiento de Jesús se les anunció a los pastores de la región. Estos quizás eran los abastecedores de ovejas para los sacrificios en el templo, ofrecidos para el perdón de los pecados. Los ángeles invitaron a estos pastores a recibir al Cordero de Dios (Juan 1:36) que quitaría los pecados de todo el mundo para siempre.

ENSEÑANZA

  1. El nacimiento de Jesús, de acuerdo a la Biblia, causó muchas sorpresas entre los pastores, entre los magos, incluso en Herodes; desde su nacimiento fue extraordinario.
  2. Dios mostró a los más sencillos su plan y les reveló su esplendor.
  3. Los pastores, al ver el nacimiento de Jesús, fueron y lo publicaron. No sabemos si les creyeron, pero cumplieron su misión.

ORACIÓN

Señor Jesús, gracias porque no te quedaste aferrado a tu trono, a tu silla de poder y esplendor, sino que te despojaste de él y viniste a esta tierra para hacerte hombre, y además humilde y extraordinariamente, y diste tu vida por amor para conquistar a la humanidad, no por violencia, sino por amor. Gracias porque nos has conquistado, sigue, Señor, conquistando a este mundo, a esta sociedad, y danos el gozo y la alegría de seguir colaborando en la extensión de tu Reino. Perdona porque no lo hemos hecho como debiéramos. Sigue inspirándonos y exigiéndonos para hacerlo. En el nombre de tu Hijo, Amén.

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Homologación Metodismo Antiguo y Moderno

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Esta es una idea original y espontánea lograda en una sesión de trabajo del Obispo Fernando Fuentes Amador y colaboradores. Fue compartida aún sin afinar detalladamente a los pastores y discípulos de la Conferencia Anual Oriental (CAO). Al encontrarla, nos pareció una buena propuesta para contextualizar la organización metodista original con la organización local de la IMMAR, y por eso la publicamos aquí.

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Dos pequeñas observaciones nos atrevemos a hacer: Primero, examinar la conveniencia del uso del sustantivo “solitud”, que es anticuado y ya inusual, para actualizarlo con la frase “Solitarios con Dios”, “En soledad con Dios” o “A solas con Dios”, o de alguna otra forma. Y segundo, reconsiderar si la palabra “superficial” describe con justicia los niveles de relación vertical y horizontal que ofrece una reunión de celebración o culto congregacional, para recurrir probablemente a un término con una connotación menos severa.

Por lo demás, como ya dijimos, es una ingeniosa adaptación de lo histórico con el presente que podría servirnos como referencia para un programa de Desarrollo Cristiano.

Pronunciamiento y Actas de ALAIME

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Reunidos en la ciudad de Puebla, México, entre los días 8 y 10 de octubre de 2015, en las Jornadas Pedagógicas 2015, los representantes de las instituciones educativas afiliadas a la Asociación Latinoamericana de Instituciones Metodistas de Educación (ALAIME) reflexionamos acerca del tema “Educación metodista: formación ciudadana global y dignidad de vida”. Asimismo, los delegados representantes de los países asistentes se reunieron en la VII Asamblea General de ALAIME para considerar la marcha de la asociación y renovar los miembros de su Consejo Directivo.

Las Jornadas Pedagógicas contaron con la participación de educadoras y educadores provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Honduras, México, Panamá, Perú y Uruguay, e invitados fraternales de Estados Unidos, en representación del General Board of Higher Education and Ministries (GBHEM) y del General Board of Global Ministries (GBGM), ambos de la United Methodist Church.

En forma simultánea se desarrolló también el III Encuentro latinoamericano de estudiantes secundarios de ALAIME, con representantes de las instituciones educativas metodistas de Argentina, Brasil, México, Panamá y Uruguay. Ellos compartieron un temario propio y otras actividades integradas a las Jornadas. Transcribimos un párrafo de la reflexión final de este encuentro:

“Los estudiantes secundarios reunidos en su III Encuentro, tomaron conciencia del reto que representa aceptar la búsqueda de la igualdad, priorizar la neutralidad climática en las escuelas y usar productos locales. Sin embargo, se comprometieron a esa responsabilidad, con disposición y anhelo de bienestar entre los jóvenes, buscando siempre el progreso como fin y cooperación.»

Todos los comprometidos en estas jornadas, asamblea y encuentro continuamos con la larga tradición de compromiso con la vida de nuestros pueblos en todos sus aspectos, que se expresa en el accionar y en la reflexión de nuestras instituciones educativas.

Manifestamos nuestra preocupación por los fenómenos sociales y, entre ellos, por el más desgarrador de esta época: las olas migratorias, empujadas por las guerras, por la discriminación y el hambre, que hacen que las familias se lancen al mar a riesgo de sus vidas para intentar un destino mejor en tierras más prósperas y tranquilas. Es evidente que no estamos preparados para recibir a tantos hermanos en desgracia, no tanto por carecer de los medios materiales para esta empresa, sino por la dificultad de que ellos encuentren cabida en nuestros corazones y en medio de nuestras sociedades. Ante esta tragedia, que produce tanta exclusión y muerte, la reflexión bíblica teológica que compartimos nos recuerda que el fundador del metodismo, John Wesley, decía que no le temía a los tiempos difíciles, que debíamos ser amigos de todos y enemigos de nadie, con mentes, corazones y brazos abiertos, inspirados en la ética del amor y de la hospitalidad para el extranjero o el extraño. Si la amistad es la forma de relacionarse con el otro hoy, podríamos proponer que esta mirada sea el sustento de una ciudadanía global, dado que la Teología de la Cruz desafía toda actitud discriminadora.

Esta ciudadanía global nos muestra que estamos interconectados o intercomunicados como nunca, pero gobernados por los intereses económicos, y con un profundo descuido por el presente y el futuro de nuestro planeta que se extiende a la falta de preocupación por la dignidad del ser humano. Esto hace que se nos diga que nuestro mundo globalizado se encuentra también en un vacío ético global.

En el escenario actual de los cambios científicos y tecnológicos se está modificando nuestra vida, lo que crea tal incertidumbre que en algunos de nosotros aparece la nostalgia y la idealización por el pasado. Frente a la cultura digital sentimos, a veces, a la relación docente- alumno como una relación casi imposible. La escuela, a partir de su función tradicional de trasmisión y reproducción del saber, se interroga cómo cumplir su función en esta época y con estos nuevos sujetos. Quizás necesitamos un cambio en nuestra forma de ver a la escuela, y nuestro desafío sea ayudar a los docentes a descubrirse y relacionarse con los alumnos.

La Educación Metodista, que fue pionera en múltiples innovaciones educativas cuando se insertó en nuestro continente, tiene que plantearse qué es relevante enseñar y cómo lo hacemos, salir del lugar del maestro que revela verdades absolutas e indiscutibles para ir hacia un lugar de producción y de duda; revisar nuestras prácticas docentes y encontrar un discurso esperanzador que nos lleve a aportar a la solución de los problemas que enunciamos en esta reflexión. Esta propuesta debe garantizar una educación de calidad, equitativa e inclusiva y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos.

Los metodistas no le tememos a los tiempos difíciles, somos amigos de todos y enemigos de nadie, y buscamos en nuestras instituciones educativas mentes, brazos y corazones abiertos para este desafiante siglo XXI.

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Adjuntamos dos documentos para descarga con información adicional:

Folleto Evangelístico Navideño

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El precio de la gracia (Parte 24)

 

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Dietrich Bonhoeffer, fue un pastor y teólogo luterano, quien predicó también con el ejemplo. Mientras las iglesias de Alemania guardaron silencio y se sometieron al nazismo de Hitler, él lo confrontó en forma escrita y verbal.

Su resistencia al régimen resultó en su captura, encarcelamiento y ejecución el 9 de abril de 1945, apenas 21 días antes del suicidio de Hitler, y 28 días antes de la rendición de Alemania. El día anterior de su muerte había dirigido un culto con los presos. Antes de ser ahorcado, de rodillas elevó su última oración. Tenía apenas 39 años de edad.

Continuamos con la publicación de su obra más difundida, El Precio de la Gracia. Vamos en la Segunda Parte de la obra, La Iglesia de Jesucristo y el Seguimiento, de donde entregamos ahora la segunda fracción del Capítulo 5, Los Santos.

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  1. Los Santos (segunda fracción)

El anuncio de la muerte de Cristo constituye para nosotros la predicación de la justificación. La incorporación al cuerpo de Cristo, es decir, a su muerte y resurrección, es el bautismo. Cristo murió una vez, y el bautismo y la justificación nos son dados también de una vez para siempre. En el sentido más estricto, son irrepetibles. Lo que se puede repetir es solamente el recuerdo de esta acción de la que hemos sido objeto de una vez por todas; y no sólo se lo puede repetir, sino que se lo debe repetir diariamente. Sin embargo, el recuerdo es distinto de la cosa misma. Para quien pierde la cosa, ya no existe el recuerdo. La Carta a los hebreos tiene razón en esto (Heb 6, 5; 10, 26s). Si la sal pierde su sabor, ¿con qué se le devolverá? A los bautizados se les dice: «¿No sabéis…?» (Rom 6, 3; 1 Cor 3, 16; 6, 19) y: «Consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Jesucristo» (Rom 6, 11). Todos estos acontecimientos se han desarrollado no sólo en la cruz de Jesús, sino también en vosotros. Estáis separados del pecado, habéis muerto, estáis justificados.

Con esto, Dios ha realizado su obra. Ha establecido su santuario en la tierra por medio de la justicia. Este santuario es Cristo, el cuerpo de Cristo. La separación del pecado se efectúa por la muerte del pecador en Jesucristo. Dios tiene una Iglesia purificada del pecado. Es la Iglesia de los discípulos de Jesús, la comunidad de los santos. Estos son recibidos en su santuario, ellos mismos son el santuario, su templo. Han sido sacados del mundo y viven en un espacio nuevo, propio, en medio del mundo.

Desde ahora, en el Nuevo Testamento los cristianos sólo se llamarán los «santos». El otro término que podría concebirse, los justos, no se admite porque no puede describir de la misma forma toda la magnitud del don recibido. Se refiere al acontecimiento único del bautismo y de la justificación. Hay que renovar cada día la memoria de este acontecimiento. Los santos siguen siendo los pecadores justificados. Pero con el don único del bautismo y de la justificación y su recuerdo cotidiano se nos garantiza, por la muerte de Cristo, el don de la conservación de la vida de los justificados hasta el último día.

Ahora bien, la vida conservada de esta forma es la santificación. Ambos dones tienen el mismo fundamento: Jesucristo crucificado (1 Cor 1, 2; 6, 11). Ambos dones tienen el mismo contenido: la comunión con Cristo. Ambos son inseparables entre sí. Pero, precisamente por eso, no son lo mismo. Mientras que la justificación atribuye al cristiano el acto realizado por Dios, la santificación le promete la acción presente y futura de Dios. Mientras que en la justificación el creyente es situado, por la muerte única, en la comunión con Jesucristo, la santificación le mantiene en el espacio en que ha sido colocado, en Cristo, en la Iglesia.

Mientras en la justificación se halla en primer plano la situación del hombre con respecto a la ley, lo decisivo en la santificación es la separación del mundo hasta la vuelta de Cristo. La justificación incorpora al individuo a la Iglesia, la santificación mantiene la comunidad entre todos los individuos. La justificación arranca al creyente de su pasado pecador, la santificación le hace vivir en Cristo, permanecer firme en su fe y crecer en la caridad. Justificación y santificación pueden ser concebidas con unas relaciones semejantes a las que existen entre creación y conservación. La justificación es la nueva creación del hombre nuevo; la santificación, su mantenimiento, su conservación hasta el día de Jesucristo.

En la santificación se cumple la voluntad de Dios: «Sed santos porque yo soy santo», y: «Santo soy yo, Yahvé, que os santifico». Este cumplimiento es obra del Espíritu santo, Dios. En él se perfecciona la obra de Dios en el hombre. Es el «sello» con que son sellados los creyentes para convertirlos en propiedad de Dios hasta el día de la redención. Igual que antes se hallaban prisioneros de la ley, como en una prisión cerrada (GaI3, 23), los creyentes se encuentran ahora encerrados «en Cristo», sellados con el sello de Dios, el Espíritu santo.

Nadie tiene derecho a romper este sello. Dios mismo ha cerrado, guardando la llave en su mano. Dios se ha apoderado plenamente de aquellos a los que ha adquirido en Cristo. El círculo está cerrado. En el Espíritu santo, el hombre se ha convertido en propiedad de Dios. Aislada del mundo por un sello inviolable, la Iglesia de los santos espera la salvación definitiva. La Iglesia atraviesa el mundo igual que un tren sellado recorre un territorio extranjero. El arca de Noé debió ser «calafateada por dentro y por fuera con betún» (Gn 6, 14) para poder salvarse del diluvio; también el camino de la Iglesia sellada se asemeja al viaje del arca sobre las aguas del mar.

Lo que se pretende con estos sellos es la redención, la liberación, la salvación (Ef 4,30; 1, 14; 1 Tes 5, 23; 1 Pe 1,5 y passim) a la vuelta de Cristo. Pero quien garantiza el fin de su viaje a los que han sido sellados es precisamente el Espíritu santo.

Para ser nosotros alabanza de su gloria, los que ya antes esperábamos en Cristo. En él también vosotros, tras haber oído la palabra de la verdad, la buena nueva de vuestra salvación, y creído también en él, fuisteis sellados con el Espíritu santo de la promesa, que es prenda de nuestra herencia, para redención del pueblo de su posesión, para alabanza de su gloria (Ef 1, 12-14).

La santificación de la Iglesia consiste en que es apartada por Dios de lo impío, del pecado. Consiste en que, al ser sellada de esta forma por Dios, se convierte en propiedad suya, en morada de Dios sobre la tierra, en el lugar de donde parte hacia todo el mundo el juicio y la reconciliación. La santificación consiste en que los cristianos estén completamente orientados y mantenidos en dirección a la venida de Cristo, y salgan a su encuentro.

Para la comunidad de los santos, esto significa tres cosas: su santificación se verificará en una nítida separación del mundo. Su santificación se verificará en una forma de vida digna del santuario de Dios. Su santificación estará oculta en la espera del día de Jesucristo.

Por consiguiente, este es el primer punto, sólo hay santificación en la Iglesia visible. El carácter visible de la Iglesia es un signo decisivo de la santificación. La Iglesia, al reivindicar un lugar en el mundo y limitar el espacio reservado a este, da testimonio de que se halla en estado de santificación. Porque el sello del Espíritu santo sella a la Iglesia frente al mundo. Con el poder de este sello, la Iglesia de Dios debe hacer valer su derecho sobre el mundo entero y, al mismo tiempo, reclamar para sí un espacio determinado en el mundo, trazando netamente los límites entre ella y este.

Puesto que la Iglesia es la ciudad sobre la montaña, polis (Mt 5, 14), fundada en la tierra por Dios; puesto que, en cuanto tal, constituye la propiedad sellada de Dios, su carácter «político» forma parte indisoluble de su santificación. Su «ética política» se basa únicamente sobre su santificación, según la cual el mundo debe ser mundo y la Iglesia, Iglesia; no obstante, la palabra de Dios debe dirigirse a partir de la Iglesia a todo el mundo, como el mensaje de que la tierra, con todo lo que posee, es del Señor; tal es el carácter «político» de la Iglesia.

Una santificación personal que quisiera prescindir de esta delimitación pública y visible de la Iglesia con relación al mundo, confundiría los deseos piadosos de la carne religiosa con la santificación de la Iglesia por el sello de Dios, obtenida en la muerte de Cristo. Una característica del orgullo ilusorio y de la falsa ambición espiritual del hombre viejo consiste en querer ser santo fuera de la comunidad visible de los hermanos.

Tras la humildad de esta interioridad se oculta el desprecio por el cuerpo de Cristo, en cuanto comunión visible de los pecadores justificados. Desprecio del cuerpo de Cristo, porque Cristo quiso tomar mi carne de forma visible y llevarla a la cruz; desprecio de la comunión, porque quiero ser santo por mí mismo, sin los hermanos; desprecio de los pecadores, porque me retiro de la forma pecadora de mi Iglesia para refugiarme en una santidad que me elijo a mí mismo. La santificación fuera de la Iglesia visible es una autocanonización. La santificación por el sello del Espíritu santo pone siempre a la Iglesia en una situación de combate. En definitiva, se trata de defender este sello para que no sea roto ni por dentro ni por fuera, para que el mundo no intente convertirse en Iglesia, ni la Iglesia en mundo. La lucha de la Iglesia por el espacio concedido en la tierra al cuerpo de Cristo es lo que constituye su santificación. La guerra santa de la Iglesia en favor del santuario de Dios sobre la tierra pretende separar al mundo de la Iglesia, y a la Iglesia del mundo.

Sólo hay santuario en la Iglesia visible. Pero, este es el segundo punto, precisamente en la separación del mundo, la Iglesia vive en el santuario de Dios y, en ella, existe un fragmento del mundo que vive en este santuario. Por eso, los santos deben actuar en todo de forma digna de su vocación y del Evangelio (Ef 4, 1; Flp 1,27; Col 1, 10; 1 Tes 2, 12); ahora bien, sólo serán dignos recordando cada día el Evangelio del que viven. «Habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados» (1 Cor 6, 11). Su santificación consiste en vivir diariamente de este recuerdo. El mensaje del que deben ser dignos afirma que el mundo y la carne han muerto, que los cristianos están crucificados y muertos con Cristo en la cruz y por el bautismo, que el pecado no puede seguir dominando sobre ellos porque su soberanía ha sido destrozada; consiguientemente, es imposible por completo que el cristiano peque.

«Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado» (l Jn 3, 9). Se ha realizado la ruptura. La vida «pasada» (Ef 4,22) ha terminado. «En otro tiempo fuisteis tinieblas, pero ahora sois luz en el Señor> (Ef 5, 8). En otro tiempo practicaban «las obras infructuosas de la carne», ahora el Espíritu produce las obras de la santificación. Por consiguiente, ya no se puede llamar «pecadores» a los cristianos, puesto que este término se aplica a hombres que viven bajo el poder del pecado; cf. la única excepción que, por lo demás, es una afirmación concerniente al que pronuncia el término: 1Tim 1, 15); más bien, eran en otro tiempo pecadores, impíos, enemigos (Rom 5,8.19; Ga12, 15.17), pero ahora son santos a causa de

Cristo. En su calidad de santos se les recuerda que deben ser lo que son, y se les exhorta a ello. No se exige algo imposible: que los pecadores sean santos, esto sería recaer en la justificación por las obras y blasfemar de Cristo; los que deben ser santos lo son ya, porque han sido santificados en Cristo Jesús por el Espíritu santo.

La vida de los santos brota de un trasfondo terriblemente negro. Las sombrías obras de la carne son totalmente desveladas por la clara luz de la vida en el Espíritu:

Fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes (GaI 5, 19).

Todo esto no tiene ya cabida en la Iglesia de Jesús. Ha sido abolido, juzgado en la cruz, exterminado. Desde el principio se dice a los cristianos que «quienes hacen tales cosas no heredarán el reino de Dios» (Gal 5, 21; Ef 5, 5; 1 Cor 6, 9; Rom 1,32). Estos pecados separan de la salvación eterna. Sin embargo, si uno de estos vicios llega a manifestarse en la Iglesia, debe provocar la exclusión de la comunidad (l Cor 5, s). En los llamados «catálogos de vicios» es frecuente encontrar una semejanza profunda entre las enumeraciones de los pecados. Casi sin excepción se halla en primer lugar la fornicación incompatible con la nueva vida del cristiano. Sigue, la mayoría de las veces, la codicia (1 Cor 5, 10; 6, 10; Ef 4, 19; 5,3-5; Col 3, 5; 1Tes 4, 4 ss), que puede ser resumida, con la precedente, bajo el término de «impureza», de «idolatría» (l Cor 5, 10; 6, 9; Gal 5, 3.19; Col 3, 5.8). Vienen a continuación los pecados contra el amor fraterno y, por último, los de gula. No es casual que la lista de pecados esté encabezada por la fornicación. No hay que buscar la causa de esto en circunstancias particulares de la época, sino en el género especial de este pecado. En él revive el pecado de Adán, que consistió en querer ser como Dios, en querer ser creador de la vida, en querer reinar y no servir. En él, el hombre traspasa los límites que le han sido impuestos por Dios y atenta contra sus criaturas.

Fue el pecado de Israel, que negó incesantemente la fidelidad de su Señor y se «prostituyó con los ídolos» (l Cor 10, 7), uniéndose a ellos. La fornicación es, ante todo, un pecado contra Dios creador. Mas para el cristiano es especialmente un pecado contra el cuerpo de Cristo, porque el cuerpo del cristiano es miembro de Cristo. Sólo pertenece a Cristo. Ahora bien, la unión física con una prostituta suprime la comunión con Cristo.

(En la siguiente edición continuaremos con la tercera fracción de este Capítulo 5 sobre Los Santos).

Tal como soy

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Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25)

Fue en 1836 que una joven británica hacía preparativos para asistir a un baile a celebrarse en su pueblo. Se llamaba Carlota Elliot, y era de buena preparación y presentación. Salió muy entusiasmada para encomendar a su costurera hacerle el traje de gala para esa ocasión especial.

En el camino la joven se encontró con un señor cristiano, amigo de la familia, y hombre fiel y sincero. Carlota le saludó y le manifestó el propósito de su diligencia. El varón le comentó que tuviera cuidado con la vanidad de la vida.

La joven, muy enojada, le contestó, “esto no es asunto tuyo” y siguió. El baile se realizó. La dinámica Carlota fue una de las jóvenes más alegres y elogiadas. Pero al acostarse, sintió decepción; no estaba cansada, se encontraba vacía. Una espina se hincaba en su mente. Su conciencia le perturbaba.

Ese señor siempre se había mostrado cariñoso, y la manera ruda en que ella le había tratado llenó su pecho de pesar. Ella no quería reconocerlo, pero estaba viendo que él tenía razón. El brillo de este mundo es engañoso y es vanidad.

Al cabo de tres días de reflexión dolorosa. Carlota visitó al amigo. Le dijo “por días he sido la joven más decepcionada, ahora anhelo encontrar la verdad que usted tiene, ¿qué debo hacer?”

Por supuesto, el hombre no perdió el tiempo en perdonar la conducta tan contraria con la que la joven lo había ofendido. Con toda sencillez y cariño, ese señor le dirigió a la fuente de paz. Simplemente entrégate, hija, a Cristo Jesús, el que murió por ti en la cruz, tal como eres. Eso le pareció extraño, ella nunca había entendido que la salvación fuera tan accesible. ¿Tal como soy? Pero soy mala, indigna, ¿cómo puede Dios aceptarme?

Esto es precisamente lo que tú has tenido que reconocer, fue la respuesta del varón, puedes venir a Cristo “tal como eres”. La joven se sintió abrumada al asimilar la verdad sencilla de esas palabras, fue a su habitación, dobló sus rodillas y ofreció a Dios su corazón indigno. Pidió el perdón de su pecado y puso su fe en Jesús. La dama vivió más y más el gozo de la salvación. Pensando en su experiencia, empleó su talento de escritora, y así nació el himno TAL COMO SOY.

CONTEXTO DEL TEXTO

Como nuestro Sumo Sacerdote, Cristo es nuestro abogado, el mediador entre nosotros y Dios. El cuida de nuestros intereses e intercede por nosotros ante Dios. El sumo sacerdote del Antiguo Testamento se presentaba delante de Dios una sola vez al año para interceder por el perdón de los pecados de la nación; Cristo intercede por nosotros, delante de Dios, de modo permanente. La presencia de Cristo en el cielo con el Padre nos asegura que nuestros pecados han sido pagados y perdonados (véase Ro. 8:33,34; He. 2:17,18; 4:15,16; 9:24). Esa maravillosa seguridad nos libra de condenación y del temor a fracasar.

LO QUE ME DICE EL TEXTO

  1. Que Cristo Jesús es nuestro sacerdote quien intercede por nosotros
  2. Que sólo debeos acercarnos y pedirle perdón, y hará la obra maravillosa
  3. Al mismo tiempo que nos ha perdonado, continúa intercediendo por nosotros ya que no basta darnos la salvación, sino que busca que la ejerzamos.

ORACIÓN

Señor, gracias porque sin merecerlo, quienes nos hemos acercado a ti para pedirte perdón de todas las faltas y fallas, nos has perdonado; pero al mismo tiempo, gracias por interceder por nosotros para continuar en el mismo camino. Gracias por aceptarnos tal como somos. Te ruego, Señor, que sigas trabajando con vidas alejadas de ti, vidas decepcionadas, quebradas y casi destruidas, e igualmente por corazones duros y necios, orgullosos y soberbios, muchos de ellos son los que tienen el poder y el dinero y manipulan a la gente, la engañan y destruyen vidas. Ven, Señor Jesús, y manifiesta tu amor y poder en todos nosotros, en el nombre de tu Hijo, Amén.

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El viviente que me ve

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La Biblia narra que cuando Agar huía temerosa de la presencia de Sarai, quien la afligía, el Ángel de Jehová (Jesucristo), le dijo a Agar: Vuélvete a tu señora, y ponte sumisa bajo su mano, porque Jehová ha oído tu aflicción. Entonces Agar llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres Dios que ve; y al pozo donde estaba: El Viviente-que-me-ve (Génesis 16:6-14).

Una de las preguntas más trascendentales en la vida de toda persona, es: ¿Qué piensas de Dios?, pues la respuesta definirá en gran parte, las posibilidades de tener una vida abundante y feliz aquí en la Tierra, y una vida que perdure una eternidad.

Hace años el Pastor A.W. Tozer, escribió: Lo que nos viene a la mente cuando pensamos en Dios, es lo más importante en nosotros. Y es que la perspectiva y propósito de nuestra vida, nuestros valores, visón, dirección y metas del futuro; nuestras actitudes y conducta, y a final de cuentas, nuestra existencia terrenal y eterna, todo, depende de lo que Dios sea para nosotros. Pero lo importante no es que lleguemos a ser eruditos en cuanto a Dios como concepto (lo cual, por su inmensidad y eternidad, siempre será incompleto), sino que lo conozcamos personalmente, como nuestro Buen Padre Celestial, Señor y Rey.

Todas las religiones no cristianas, se caracterizan o por ser panteístas (que creen que todo es parte de Dios, y Dios se encuentra y es parte de la naturaleza y sus fuerzas; el sol, la luna, el fuego, el aire, la Tierra, y el agua, por ejemplo), o idólatras: que dan honra y adoración a las criaturas (humanos, ángeles, animales, etc.), antes que al Creador y único Dios verdadero; y a ídolos inánimes, sordos, mudos, e impotentes (Ro 1:23-25; Sa 115:4-8).

Solo el cristianismo, adora a un Dios personal, que más que estar esperando sentado a que lo busquemos, y procuremos relacionarnos con Él, Él es el que toma la iniciativa, y en medio de siete mil millones de personas, nos busca individualmente, y nos invita insistentemente, a que tengamos una relación personal con Él.

La Biblia dice: Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y estaré con él, y él conmigo. Y el que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él, porque Yo Jesucristo, y el Padre uno somos (Ap 3:19-20; Jn 14:23 y 10:30).

Así, aunque mi mente finita, no puede concebir en su totalidad la inmensidad de Dios, sí puedo saber por la Biblia, que me ama, que me conoce por nombre, que tiene aún contados los cabellos de mi cabeza, y que tiene un propósito y proyecto para el resto de mi vida, que me hará feliz, me llenará de satisfacciones legítimas, me capacitará para alcanzar mis mejores metas a corto, mediano y largo plazo, y me dará el gozo de disfrutar frecuentemente, del dulce sabor de la victoria, y del suave aroma del éxito a la manera de Dios.

La Biblia enseña que nos conviene abrirle la puerta de nuestro corazón y de nuestra vida a Dios, y relacionarnos así con Él, pues sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que son llamados, y viven conforme a su propósito (Ro 8:28), pues Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias; el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca, el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia; ya que misericordioso y clemente es Dios, lento para la ira, y grande en misericordia, y no contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo, pues no hace con nosotros conforme a nuestras iniquidades, ni nos paga conforme a nuestros pecados.

Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, engrandeció su misericordia sobre los que le respetan reverentemente. Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Dios de los que le respetan reverentemente, porque Él conoce nuestra condición, se acuerda de que somos polvo, y que los días del humano, son como los de la hierba que florece como la flor del campo; pero que cuando pasa el viento por ella, perece y su lugar no la conocerá más.

Pero ¡Gloria a Dios! Porque su misericordia es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le respetan reverentemente, y su justicia sobre los hijos de los hijos; sobre los que guardan su pacto, y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra, pues Dios estableció en los cielos su trono, y su reino domina sobre todos (Sal 103).

El concepto de Dios que a Él más le agrada que tengamos en nuestra mente y corazón, es el del Buen Padre Celestial, que de tal manera amó al mundo pecador, que dio a su Hijo unigénito Jesucristo, para que todo aquel que en Él cree, y le acepta, recibe y confiesa como su Salvador personal, no se pierda, más tenga vida eterna.

El nombre que más usó Jesucristo para referirse a Dios, fue Padre, y la oración modelo que Él nos enseñó, empieza diciendo: Padre nuestro que estas en los cielos. Y el evangelio dice que a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, Dios le da el derecho de ser hechos hijos de Dios.

¡Que bendición es saber que por la gracia de Jesucristo, yo puedo ser, vivir, y funcionar en este mundo, como hijo del Buen Padre Celestial, que me conoce por nombre, que me ve, y que paternalmente me protege, guía, y capacita sobrenaturalmente, para sobrevivir en medio de todos los riesgos, peligros, y tribulaciones que me rodean desde que amanece, hasta que vuelve a amanecer, por el solo hecho de ser humano y vivir en este mundo de maldad gobernado temporalmente por el usurpador príncipe de este mundo: Satanás! ¡Que bendición tan grande es poder ser hijo de Dios! y ante las asechanzas del diablo, poder vivir en victoria, en paz, y con la bendita esperanza de que Dios ya lo venció en la cruz, y por lo tanto, sea que nuestro Rey Jesucristo, se tarde un día o mil años más, en regresar a establecer su reino sempiterno por mil años en la Tierra, y por siempre jamás en la gloria celestial, por sus méritos, yo tengo asegurada la vida eterna y una mansión en el cielo, donde cara a cara, podré gozar eternamente, de la presencia y comunión bendita de mi Buen Padre Celestial.

Por eso, la Biblia dice: Esta es la palabra de fe que predicamos: Que si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor nuestro Dios, y crees, aceptas y recibes en tu corazón al que Dios levantó de los muertos (Jesucristo), serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado (perdonado de tus pecados), pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Biblia dice: Todo aquel que en Él creyere, no será avergonzado, y todo aquel que invocare el nombre del Señor nuestro Dios, Jesucristo, será salvo.

Es mi oración que usted como yo, cuando le pregunten ¿qué piensa de Dios? también tenga la bendita y maravillosa convicción de confesar que para usted, gracias a la gracia de Jesucristo, Dios es su Buen Padre Celestial, y su Salvador personal.

Si usted aún no tiene esta convicción, yo le ruego, como si nuestro Buen Padre Celestial le rogara a través de mí, que repita conmigo ahora mismo, y con corazón sincero ante Dios, esta sencilla oración: Buen Padre Celestial, gracias porque me amas, y porque enviaste a Jesucristo a morir en la cruz del Calvario para pagar por todos mis pecados. Yo reconozco que como todos los demás, soy pecador, y te pido perdón por ello. Hoy te confieso como mi único y suficiente Salvador y te prometo, que con la ayuda de Dios, me esmeraré cada día más, por vivir como Dios manda en la Biblia. Gracias, Buen Padre Celestial, porque de acuerdo a tu promesa, mi nombre está escrito en el libro de la vida eterna, por los méritos de Jesucristo mi bendito Salvador. AMEN.

Si usted hizo esta oración, ¡le felicito! La Biblia dice que hay gozo en el cielo, por su decisión de reconocer a Dios, como su Buen Padre Celestial, y como su Salvador personal. No deje de asistir el próximo domingo a una iglesia cristiana a adorar y alabar a nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo, a escuchar la predicación de su Santa Palabra que es la Biblia, y a tener comunión con Dios, y con sus hermanos en la fe de Jesucristo. Que Dios le siga bendiciendo AMEN.

 

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Pensamientos Episcopales

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Los siguientes comentarios breves no fueron redactados para su publicación en este órgano informativo, sino localizados y rescatados de diferentes comunicados que el Obispo Fernando Fuentes Amador envió mediante las redes sociales a su área episcopal. Es iniciativa de este periódico su publicación, ya que su contenido tiene un valor pastoral aprovechable para todos nosotros.

EL REY DE LOS ESPANTOS

Job 18:14 llama así a la muerte; y es probable en grado sumo, que en la mayoría de las personas experimenten temor, miedo y espanto al pensar en su propia muerte, o en la ajena, sobre todo si es nuestra familia.

Octavio Paz decía: «El mexicano frecuenta la muerte, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor permanente». En una palabra, la desprecia y la venera a la vez, pero al fin de cuentas nos lleva.

El Evangelio de las Buenas Nuevas nos dice: «En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en si castigo, de donde aquel que teme no a sido perfeccionado en el amor» (1a Juan 4:18). Dios es amor, Jesús es amor, si lo tenemos a él como expresa Juan 14:1-2..No te turbes, ni tengas miedo…crees en Dios, cree también en mí, en la casa de mi Padre muchas moradas hay, voy pues a preparar un lugar para vosotros para que donde yo esté, también vosotros estéis. La muerte para el cristiano nacido de nuevo es ir con nuestro Padre a la moradas que él ha preparado, para estar con él para siempre. Marco Aurelio, el emperador Romano, decía: «La muerte es cambiar de residencia»; así que el rey de los espantos nos hace los mandados.


IGLESIA LA TRINIDAD (de Monterrey, N. L.)

Tu nombre lo dice todo, lo incluye todo, y lo significa todo.

Trinidad es tu nombre, nombre sobre todo nombre; Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo.

Revelación majestuosa, actuación eterna -Ayer, hoy y siempre-

Creación, Sustento, Revelación, Redención, Santificación y Glorificación.

Atributos absolutos: Omnipotente, Omnipresente, Omnisapiente.

Te encarnas en nosotros con Santidad, Amor, Misericordia, Aceptación y Perdón.

Trinomio: «Santo, Santo, Santo», toda tu Gloria llena este Santuario.

Tú eres la expresión de: Unidad, Esencia, Sustancia, Totalidad.

Por cuanto el Espíritu del Señor está sobre Ti.

CONTINÚA:

Predicando las buenas nuevas a los pobres,

Sanando a lo quebrantados de corazón,

Pregonando libertad a los cautivos,

Imponiendo las manos sobre los enfermos para que sanen,

Anunciando el año de la buena voluntad del Señor.

Toda autoridad te ha sido dada; por tanto ve y predica el evangelio a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo,

Enséñales todas las cosas que Jesucristo te ha mandado.

Pero sobre todo: Ama al Señor con todo tu corazón,

Con toda tu alma,

Con todo tu cuerpo y

Ama a tu prójimo como a ti mismo.

 

QUE UNO MAYOR QUE EL TEMPO ESTÁ AQUÍ Y ESTE ES JESUCRISTO, QUIEN ES EL SEÑOR.

En el 120° Aniversario de su consagración, y 50 años de su remodelación.

23 de Noviembre de 2015, Año del Señor. Monterrey, Nuevo León, México.

Obispo: Fernando Fuentes Amador


ECCLESIOLA IN ECCLESIA

Las reuniones pueden dividirse en dos categorías según mi apreciación, aunque algunos utilizan otra nomenclatura: De información y mantenimiento; de relación y formación. La primera sólo lleva el propósito como se expresa, de recibir información, ampliar nuestro acervo doctrinal sobre cualquier tema de la Biblia, nuestro conocimiento, y la idea es sólo mantener al grupo, como una forma de consolidar la iglesia o el sistema que lo implementó. La segunda no lleva un énfasis en el conocimiento, en la información, en los datos, en la exégesis, en la geografía, en los idiomas, etc., aunque las incluye; no es el «focus» o el enfoque; el énfasis es la persona y su relación con Dios y su prójimo en la vida diaria, en la praxis; Wesley hacía una serie de preguntas en los grupos que tenía: Las preguntas directas de los grupos eran:

  1. ¿Oraste y leíste las Sagradas Escrituras durante esta semana?
  2. ¿Practicaste el ayuno como te lo habías propuesto?
  3. ¿Estás pasando por alguna prueba?
  4. ¿Estás pasando por alguna necesidad?
  5. ¿A qué tentaciones estuviste expuesto durante esta semana?
  6. ¿En cuáles pecados caíste?
  7. ¿Tuviste oportunidad de ayudar a tu hermano y amarlo como dice la Escritura?
  8. ¿Fuiste a la iglesia y tomaste la cena del Señor?

Para el, los Grupos de Crecimiento eran UN MEDIO DE GRACIA, era la comunión de los santos, era cuidar la santidad de la vida en cada persona; en sus reuniones la importancia no estaba en el ritual y la liturgia, en los himnos o en la comida que se iba a dar, para él era ALGO MUY PERSONAL, así como es nuestra relación con Dios. Vivimos en un mundo donde estamos solos, y no queremos que nadie se meta con nosotros y nuestros asuntos, hacemos de la vida todo de manera impersonal, independiente, egoístamente. Para Wesley no había experiencia de vida cristiana si no era a través de la relación y la transformación de la vida. Hoy más que nunca necesitamos ecclesiola in ecclesia. La iglesia pequeña dentro de la iglesia como sustento y fundamento del cariño y delicado cuidado pastoral.


HOMBRES Y MUJERES CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS

Siempre me pregunté, cuando Dios dice en 1° de Samuel 13:14 que se buscará un varón conforme a su corazón, exactamente a qué se refiere. Al leer el libro de los Hechos capítulo 13 versículos 22 y 36, al predicar Pablo y Bernabé en Antioquía de Pisidia encontramos una -a mi parecer- revelación de lo que es esta expresión. Primero dice en el verso 22: «…varón conforme a mi corazón, QUIEN HARÁ TODO LO QUE YO QUIERO». Tener un corazón con la forma de Dios es esto: OBEDIENCIA absoluta a Dios, ejecutar el deseo de Dios, en su totalidad, no poner objeción. La desobediencia fue el primer pecado, la obediencia es lo primero que Dios quiere restaurar en mí y en ti.

Segundo, en el verso 36 «Porque a la verdad David, habiendo servido a su propia generación según la VOLUNTAD DE DIOS….» Servir, obrar, hacer, hablar, pensar CONFORME A SU VOLUNTAD PERFECTA, no es conforme a mi entendimiento, es en la INTELIGENCIA ESPIRITUAL, no en la natural, no en la carnal, en la dimensión más alta, ¿y cuál es su voluntad? Pues es nuestra Santificación.

Tercero y último, en Hechos 15:17, en el concilio se vuelve a hablar de David, y se expresa que se reedificará el tabernáculo de David, y aclara, «para que el resto de los hombres busque al Señor». No hay duda de que David era un hombre mortal, pecador como nosotros, pero tenía una gran sensibilidad para ADORAR, buscar al Señor, la cercanía con él (19) lo convertía, y nos convierte, a él; (20) le apartaba y nos aparta de las contaminaciones, y rompe con nuestros ídolos e idolatría. Dios quiere levantar en este tiempo hombres CONFORME A SU CORAZÓN. ¿Quién dice YO?


DIOS NOS ENTREGA A NUESTRO ENAMORAMIENTO Y PASIÓN

Releyendo en mi tiempo devocional al profeta Ezequiel, en el capítulo 23, verso 9, dice de esta manera: «Por lo cual, la entregué en mano de sus amantes, en mano de los hijos de los asirios, de quienes se había enamorado». Proféticamente habla de Samaria y Jerusalén. Aquí el punto, el principio, es que Dios le dice y nos dice: TEN CUIDADO DE AQUELLO DE LO QUE TE ENAMORAS, DE LO QUE TE APASIONA, porque puedes terminar en los brazos, para bien o para mal, de aquello que pesa e inclina tu corazón. “porque donde esté tu tesoro, ahí estará tu corazón”. Es decir, es en lo que más vas a invertir tiempo, dinero, esfuerzo, atención, etc.

Jesús estableció: «Toma tu cruz y niégate a ti mismo». El tomar la cruz y el negarte es desarraigar la pasión, los deseos insanos, tu yo humano y carnal; todo lo que te ata, sea persona, cosa, actividad; hay que ser indiferentes, no tener apego a las cosas y a las actividades, debemos desarraigar los temores internos, impulsos y adhesiones que pueden controlar decisiones y acciones. Ningún pecado, quebranto, debilidad o mal hábito tiene o tendría poder sobre nosotros si no lo anheláramos o lo deseáramos y tuviere raíces dentro de nosotros -Por eso la Escritura dice: De su propia concupiscencia peca, hierra- Es por eso la insistencia, SÓLO debemos ENAMORARNOS Y APASIONARNOS de Jesucristo, nuestras rodillas se deben doblar ante él, y nuestra lengua debe confesarle, si es así, él nos ENTREGARÁ a esta PASIÓN Y ENAMORAMIENTO, es decir, a él mismo.

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Invitación: Concierto de Navidad

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Alumnos UMAD llevan proyecto social a Cuetzalan

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El objetivo es dotar de energía eléctrica a una escuela, a partir de celdas fotovoltaicas.

San Andrés Cholula, Puebla.- Con apoyo del  Instituto de Transculturación Ambiental y Energías Renovables (ITAER) y la Fundación Esperanza del Mañana, un grupo de estudiantes de Ingeniería Industrial e Ingeniería Mecatrónica de la Universidad Madero, trabaja en un proyecto para suministrar energía eléctrica mediante celdas fotovoltaicas o solares, a una escuela ubicada en la Sierra Norte de Puebla, específicamente en el municipio de Cuetzalan.

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Sofía García, José Vidal Ángel, Gustavo Castañeda, Jesús Namorado, Rodolfo Toxqui y Eduardo Domenzain, integran el equipo que ha transformado un trabajo escolar en un beneficio social.

“Nuestro proyecto abarca tres aspectos: lo social, lo económico y lo ambiental. Esto quiere decir que nosotros buscamos crear una conciencia ecológica a la par de los valores de nuestra universidad, al mismo tiempo que generamos ahorros económicos y cuidamos al medio ambiente”, señaló Sofía García.

Gracias al apoyo económico del ITAER, el pasado fin de semana los jóvenes viajaron a Cuetzalan para realizar el levantamiento de datos, es decir, calcular cuánta energía se va a necesitar de acuerdo al área, revisar la ubicación para la colocación de los paneles que deben estar orientados al sol, y demás aspectos tanto técnicos como económicos.

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                                                                             Alumnos de Ingeniería

Al respecto, el Lic. Raúl Eduardo Zaragoza, representante legal del ITAER, señaló que su organización en alianza estratégica con la Corporación Ecoenergiza tiene por vocación poner la tecnología al servicio del bien común, por lo que al recibir la invitación por parte del área de Procuración de Fondos de la UMAD para sumarse al trabajo que pretenden llevar a cabo los estudiantes, no lo dudaron ni un momento.

“Nosotros empezamos a trabajar en conjunto con la UMAD desde hace aproximadamente un año, cuando tuvimos la oportunidad de que algunos alumnos y profesores tomaran nuestros cursos de sensibilización y concientización ambiental, sobre la necesidad de cambiar de la energía generada a partir de los hidrocarburos, a las energías renovables como la solar”.

Además del patrocinio económico, el ITAER se ha comprometido a realizar un acompañamiento académico, didáctico y pedagógico a los alumnos y profesores de la UMAD, a la par de que la Corporación Ecoenergiza estará al pendiente de las necesidades que surjan en materia de equipamiento.

Ante el respaldo del ITAER, Ecoenergiza y Fundación Esperanza del Mañana, Jesús Namorado, otro integrante del equipo, agradeció a las organizaciones y la Universidad por la confianza depositada en ellos, e invitó a los alumnos de las distintas carreras de la UMAD a que se atrevan a realizar trabajos que sean de beneficio para la sociedad y para el medio ambiente.

“Desde que ingresé a esta universidad e hice mi primer proyecto, me sorprendí de todo lo que puedo lograr con los conocimientos que voy adquiriendo y esto me llevó a seguir investigando y a querer hacer más cosas. Agradezco al coordinador académico Rafael Meza, al área de Procuración de Fondos y en general a la Universidad Madero por tomarme en cuenta a pesar de que apenas voy en tercer semestre, eso me motiva mucho para seguir haciendo cosas”. Finalizó.