Autor: Hugo Almanza

Editorial

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Noviembre

Este mes es uno de los sobresalientes en México, en primerísimo lugar por el día 20, cuando celebramos el Aniversario de la Revolución Mexicana, en recuerdo de la fecha cuando Francisco I. Madero cruzó la frontera norteña para llegar al país a iniciar la Revolución de acuerdo al Plan de San Luis. Esta Revolución política y social vino a ser la primera que ocurrió en el planeta durante el siglo XX. La edición actual de El Evangelista Mexicano incluye dos publicaciones sobre este importante tópico. Esta festividad da pie al emocionante “puente” que provee días libres. Noviembre es también el mes del reciente “buen fin”, de la celebración católica del Día de Todos los Santos (día 1), del Día de los Muertos (día 2), y del Aniversario del Natalicio de nuestra poetisa Sor Juana Inés de la Cruz (día 12).

Por otro lado, es un mes significativo para Panamá, pues celebra tres fechas históricas (días 3, 4 y 28). En Europa se conmemora el final de la I Guerra Mundial (día 11), y recuerda la caída del Muro de Berlín (día 9). A nivel mundial, es el mes para celebrar el Día Internacional del Hombre (no se refiere a la humanidad, sino a los varones) el día 19, y el día 25 se observa como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Japón y otros países del Oriente consideran a todo noviembre como Mes de la Calidad.

Su nombre deriva de novem (nueve, en latín), por haber sido el noveno mes del calendario romano. Retuvo su nombre “noveno” aun cuando al año se le agregaron otros meses después. Esto hace una coincidencia con el calendario sagrado de Israel, pues Quisleu era el mes que coincidía con una parte de nuestro noviembre y una parte de diciembre, por lo que era también el noveno mes judío (Zac. 7:1). Noviembre es el undécimo y penúltimo mes del año en el calendario gregoriano y tiene 30 días.

A partir del 25 de Quisleu del año 145 a. C., la nación judía ha celebrado la Fiesta de la Dedicación, por cierto, fiesta observada por Jesús (Jn 10:22,23). Con ella hacen memoria de la consagración que se hizo del templo de Jerusalén después de la profanación que habían perpetrado allí los sirios. Hasta la fecha, Israel celebra de buena gana con comida especial esa fiesta denominada Jánuca (consagración o dedicación). La fiesta dura ocho días en los que, gradualmente, encienden ocho velas. Su idea es anunciar que la luz debe triunfar sobre las tinieblas, que aun una poca de luz es capaz de alejar mucha oscuridad; y de ese modo llaman a los oprimidos y melancólicos a tener esperanza. Y huelga decir que el día 29 de este mes el cristianismo dará la bienvenida a la primera Estación del Calendario Litúrgico que es el Adviento, tiempo para pensar en la luz verdadera que irrumpió con el sublime Redentor en su venida, y que brillará sobre toda la creación en su regreso.

Noviembre nos dice que nuestra Revolución devolvió la esperanza a un pueblo que no participaba en ningunas elecciones para escoger a sus gobernantes, que no era consultado para ningún asunto, que no era actor en la toma de decisiones para determinar su presente ni su futuro. Nos dice que en este mes la nación judía ha venido celebrando desde hace milenios el triunfo de la luz sobre las tinieblas, y que Jesús es la encarnación tangible de la luz de Dios… y podemos quedarnos con estas ideas. Jesucristo nos llama a la esperanza, a la rehabilitación interior y exterior, a emprender una campaña contra el espíritu triste, a ser luz con él en pro de un México mejor, a desear en su nombre un mundo menos entenebrecido, a resplandecer por él y en él.

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Pensamientos Episcopales

Los siguientes comentarios breves no fueron redactados para su publicación en este órgano informativo, sino localizados y rescatados de diferentes comunicados que el Obispo Fernando Fuentes Amador envió mediante las redes sociales a su área episcopal. Es iniciativa de este periódico su publicación, ya que su contenido tiene un valor pastoral aprovechable para todos nosotros.

NO ENCIENDAS ALGO QUE PROBABLEMENTE NO PUEDAS APAGAR.

Leyendo al Apóstol Pablo en Romanos 1:18-32, vemos cómo establece que todo pecado, extravío, todo mal o quebranto proviene de tres cosas: Primero, (25) cambian la verdad por la mentira; segundo, (27), encienden apetitos y pasiones que no pueden controlar; tercero (28), no aprobaron tener en cuenta a Dios. Las tres cosas -que no son limitativas, pues el pasaje enseña muchas cosas más- establece (y quiero hacer énfasis en esto), la palabra ENCENDIERON. Otra versión dice: «ardieron»…en el sentido de prender, iniciar un fuego.

Aquí la pregunta es: ¿cuántas veces hemos encendido cosas como pasiones, sentimientos, pecados, hábitos que no hemos podido apagar y controlar? Aquí el pasaje habla de encender su lascivia, su aspecto sexual y sensual de manera incorrecta; después, aunque quieran, es muy difícil de apagar, pues el cuerpo tiende a la adicción y nuestro cuerpo encuentra rutas fáciles para volver y conectarse con aquello que le suministra placer temporal y paliativo a una situación. No soy freudiano, creyendo e interpretando que el hombre y la mujer son seres sólo sexuados y toda su vida, felicidad, depresión, enojo, reprensión, su introyección, o proyección están ligados mera y absolutamente con el sexo; el hombre es más que libido; pero esta parte es importante y a donde Pablo nos quiere llevar al advertirnos «NO ENCIENDAS COSAS EN TU VIDA QUE NO PUEDAS APAGAR, CONTROLAR O DOMINAR». Pero si por azares del destino, o provocadas intencionalmente por ti, has encendido cosas no correctas, el Señor te dice: «Toda cosa que no sembró mi Padre será desarraigada» (Mateo 15:13). El Padre está aquí a través de Cristo para apagar y desarraigar. Sólo él lo puede hacer, no hay otro camino: sólo el camino de la Cruz.

LA VIDA EN ABUNDANCIA.

Jesús establece que él viene para que tengamos vida y VIDA EN ABUNDANCIA; por el contrario, el enemigo viene para hurtar, matar y destruir (Juan 10:10). Hay otras versiones que traducen que él ha venido para que «no nos falte nada», tener una «vida completa», una vida feliz; una vida «integra»; es decir que no sobra ni falta.

Leyendo a Thomas Hobbes en su libro El Leviatán, expresa de manera sucinta el sentimiento universal y general de nuestro mundo: «y lo que es peor de todo, existe continuo temor y peligro de muerte violenta; y la vida del hombre es solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve…” Y esto añade a causa de la competencia, la desconfianza y la vanagloria de la vida. Él está describiendo lo que el enemigo trae a la vida de la gente: la empobrece, la llena de temor y peligro, la hace violenta, difícil, solitaria, abigarrada y breve; si tienes este diagnóstico en tu vida, entonces estás en las manos equivocadas, en aquellas que hurtan, matan y destruyen.

Jesucristo ha venido para dar propósito y sentido a la vida, a salvar lo que se había perdido, a resucitar lo que ha muerto, a levantar lo caído, a sanar lo enfermo, a darle dirección a lo extraviado, a reconciliar lo peleado, a enriquecer lo empobrecido, a dar esperanza contra esperanza, a dar amor donde ha habido odio, a establecer fe donde ha existido incredulidad. Venid a mí, dice él hoy, los que estén cansados y cargados que YO LOS HARÉ DESCANSAR. La vida es bella, la vida es abundante en Dios.

«COMO SAETAS EN MANOS DEL VALIENTE, ASÍ SON LOS HIJOS HABIDOS EN LA JUVENTUD» (Salmos 127:4).

Las saetas no son lo que conocemos como flechas; hay una acepción de la palabra pecado -amartía- que significa errar el blanco (también significa hacer lo malo, quebrantar los mandamientos del Señor, etc.). Esto nos trae la imagen mental de un tirador dando en el medio de círculos concéntricos, entre más al centro das, eres más certero, es decir que no hierras, no pecas.

La Biblia establece que los PADRES son los valientes, que DIOS les ha dado a sus hijos ¿para qué?, para lanzarlos y guiarlos intencional y direccionalmente al blanco para el cual fueron creados. ¿Cuál es el blanco? Que sean a imagen y semejanza de Dios, de Cristo; que se cumpla en ellos el plan perfecto, su perfecta voluntad en ellos; y al LANZARLOS, da la enseñanza de que ellos deben llegar mucho más allá de donde nosotros hemos llegado, tienen que ser mejores, deben ir más alto, mucho mejor. No seremos avergonzados con esta clase de hijos que son UNA HERENCIA, UN TESORO, ESTIMADOS Y DIRECCIONADOS HACIA EL PLAN PERFERCTO DE DIOS.

«TUS HIJOS COMO PLANTAS DE OLIVO ALREDEDOR DE TU MESA» (Salmos 128:3b). Siguiendo la reflexión anterior, voy a hacer una alegoría al estilo Scoffield, que es válida como método de interpretación, siempre y cuando lo sepas y aclares… El aceite de olivo se utilizaba para cuatro cosas entre el pueblo de Dios, los hebreos; primero, como ungüento para sanar; segundo, como ungüento de perfumería; tercero, se utilizaba para ungir al rey y consagrar las cosas; y tercero, tenía fines culinarios altamente curativos.

De manera analógica y alegórica, Dios quiere que tus hijos sean sanos e irradien e impartan sanidad en lo que hablan y hacen; que donde quiera que vayan, haya un olor agradable, aceptable, deseable a través de su vida y carácter, que lleven en si el poder y la unción del Espíritu Santo, la salvación a los que los rodean predicando a Cristo; que den a las relaciones que tienen y a la gente que los rodea ese sazón de salud física, mental y espiritual que poseen en el Señor y por la dirección que tú les has dado (saetas en tus manos). Esta será la bendición del hombre y la mujer que temen a Jehová.

Volviendo a leer el libro El Príncipe, del Italiano Nicolás Maquiavelo, expresa una gran verdad; «La única manera de librarte de la adulación y la lisonjearía es permitir a los que te rodean una confianza hacia ti de tal manera que te digan la verdad, aunque no sea de tu agrado» (que por cierto no todos sus consejos en este libro son buenos, pues establece el ejercicio del poder sin ética y moral, pero la verdad es la verdad no importa en labios de quien se exprese).

La Palabra de Dios nos dice a través de David en el Salmo 12:2-4, «Falsedad habla cada uno a su prójimo; hablan con labios lisonjeros y con doblez de corazón. (3) Corte el SEÑOR todo labio lisonjero, la lengua que habla con exageración; (4) a los que han dicho: Con nuestra lengua prevaleceremos, nuestros labios nos defienden; ¿quién es señor sobre nosotros?» La lisonjería, según este pasaje, es hablar con doblez y con exageración. También SANTIAGO 3:5 dice: » Así también la lengua es un miembro pequeño, y sin embargo, se jacta de grandes cosas. Mirad, ¡qué gran bosque se incendia con tan pequeño fuego!» La lisonjera es jactarse de grandes cosas o expresarlas, cuando no lo son, podemos desencadenar situaciones de peligro para nosotros y los demás. Por eso no hay como amar, decir y establecer la verdad en amor; y permitir que otros hacia nosotros mismos nos amen, nos digan y nos establezcan la verdad. Más valor tiene una persona que es sincera contigo que aquel que sólo quiere quedar bien contigo, no siendo honesto.

Encuentro Conferencial FHM CANCEN

Encuentro de FHM en la CANCEN

Partió un defensor de los derechos humanos, el Obispo Aldo Etchegoyen

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ARGENTINA: En la mañana del domingo 1° de noviembre de 2015, la noticia comenzó a pasar de comunidad en comunidad, de parroquia en parroquia, trascendiendo los límites del país: partió a la presencia de Dios el Obispo Emérito de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina (IEMA), Aldo Etchegoyen. El fallecimiento se produjo producto de una falla renal, luego de varios días de internación en una clínica de la Ciudad de Buenos Aires.

Etchegoyen tenía 83 años y una vasta trayectoria en la lucha por los derechos humanos, tanto en Argentina, su país, como en Latinoamérica. La Asamblea Permanente por los Derechos Humanos lo contó hasta el final entre sus autoridades, siendo homenajeado en 2013 por el Congreso de la Nación como Personalidad Destacada de los DDHH.

Fue superintendente de la región metropolitana de la IEMA, Obispo de la misma entre 1989 y 1999. Desde su gestión acompañó el diario caminar de su iglesia, tanto a nivel nacional como continental y en el mundo. Fue secretario ejecutivo de CIEMAL, miembro del Consejo Latinoamericano de Iglesias y del Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos.

Somos testigos, dice Jorge Collet, pastor en la Junta Unida de Misiones en Chaco, de su compromiso por los derechos de los Pueblos Indígenas chaqueños. Compromiso cara a cara en medio de asambleas comunitarias bajo los algarrobos y con viento norte. Con sus 83 años en un coche cama como único privilegio, le alcanzaba para cubrir las 17 horas que lo separaban de Castelli (localidad sede de la Junta).

Con dolor y pesar, y gratitud por su vida, despedimos hoy a su morada celestial, a nuestro hermano, el Obispo P. Aldo M. Etchegoyen, dice la IEMA en su comunicado, donde informa que el Servicio Fúnebre se llevara a cabo en la Primera Iglesia Metodista (Av. Corrientes 718), Buenos Aires, y las 20 hs. se llevará a cabo el Servicio de Despedida.

Damos infinitas gracias al Dios Eterno por su vida y testimonio cierto como creyente comprometido con su tiempo, desde su cálida atención pastoral hasta su voz profética en toda la sociedad Argentina y Latinoamericana, siendo la voz de los que no tenían voz, y defensor sin cansancio de los Derechos Humanos.