Categoría: Estudios y tratados

III Congreso de Doctrina Metodista en la CANCEN

III Congreso Doctrinal de la CANCEN

Una breve introducción a la teología

Will Graham(*)

 Déjame aclarar que la teología ni es una palabrota ni una enfermedad. ¡No, no, no! Tampoco una isla exótica ni de una marca de coche del Lejano Oriente.

19 DE JULIO DE 2014 

teol.breveintrdTeología. Parece una palabrota o una enfermedad letal, ¿verdad? No sé cuántas veces habré oído a predicadores hablando mal de la teología a lo largo de los años. Entonces: ¿Qué es? ¿De qué va? En este artículo de hoy, espero darte una cortita, chiquitita, pequeñita introducción a la teología. A lo mejor te sirve para algo.

Bueno, para empezar, déjame aclarar algo. La teología ni es una palabrota ni una enfermedad. ¡No, no, no! Tampoco se trata de una isla exótica ni de una marca de coche del Lejano Oriente.

Es una palabra compuesta. Existe un sinfín de palabras compuestas en el mundo de hoy. Tal vez la más famosa sea  Facebook.  Face  significa ‘cara’ y  book  ‘libro’. La palabra compuesta, pues, quiere decir ‘libro de caras’. Hay muchos ejemplos en castellano también, por ejemplo,  anteayer.  Ante  se refiere a ‘antes’ y  ayer  a ‘ayer’. Por lo tanto, la palabra compuesta  anteayer  significa el día antes de ayer. Otro ejemplo sería  agridulce .  Agri  proviene de ‘agrio’ y  dulce  de dulce. De allí que la palabra compuesta  agridulce  quiera decir agrio y dulce. Un ejemplo final podría ser  caracol . Tiene  cara ,  cara  de  col , por consiguiente decimos  caracol . ¡Qué no, es broma!

Entonces, ¿qué quiere decir teología? En términos actuales, la traducción más adecuada sería  el estudio de Dios.  Teo  proviene de teos  (Dios en griego) y la raíz de  logía  es  logos  (estudio, discurso, palabra, etc.). La teología es –lingüísticamente hablando- el estudio de Dios. Por esta razón, todos los cristianos tienen que ser teólogos (o sea, estudiantes de Dios). Hay que estudiar a Dios si decimos ser sus seguidores. ¡Así de sencillo!

La teología es bien necesaria en nuestros días por tantas razones. Aquí tienes tres.

Primero, la teología nos ayuda a identificar herejías y refutarlas eficazmente. Segundo, el estudio de la doctrina santifica nuestra mente y así cumplimos el mandato de Cristo en Mateo 22:37: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y  con toda tu mente”. Tercero, la teología nos da profundidad en las cosas del Señor. De esta manera nos alejamos de una fe superficial basada en nuestras emociones y sabiduría humana.

Puesto que hemos explicado el significado de la palabra, ahora podemos bosquejar el contenido de la teología. A grandes rasgos, se puede resumir la disciplina en seis puntos clave. Si coges cualquier libro de teología sistemática de tu estantería, los siguientes seis puntos aparecerán de alguna forma u otra. Y todo lo que se predica desde el púlpito semana tras semana se podrá colocar en una de las seis categorías.

¿Cuáles son? Pues, espera un momentito a que me coloque bien en la silla…

Ahora sí… ¿Listo?

1.- LA TEOLOGÍA PROPIA

La Teología propia se refiere a Dios tal cual es. Es el estudio de Dios mismo. Dios en sí. En esta primera categoría, estudiamos la persona y las obras de Dios. Aquí, pues, encontramos estudios sobre la naturaleza trinitaria de Dios y sus atributos (omnipresencia, eternidad, bondad, misericordia, etc.) Se resalta lo que la Biblia enseña acerca del carácter de Dios. La Teología propia también está interesada en estudiar los varios nombres de Dios registrados a lo largo de las Escrituras (Elohim, Adonai, Yahweh, etc.)

Como regla general, el estudio de la creación tiende a formar parte de la Teología propia. Algunos libros colocan la doctrina de la creación en el apartado de ‘Antropología’ (número dos en nuestra lista) o en otra sección aparte. Allí, claro está, entraría el estudio de los ángeles, los demonios y los seis días de la creación (entre otras cosas).

2.- LA ANTROPOLOGÍA

Antropología. No. Sé lo que estás pensando. No es otra palabrota. Significa  el estudio del hombre. Comienza estudiando la creación del hombre (y la mujer) a partir de Génesis. Una subdivisión importante en cualquier antropología teológica es el concepto de  Imago Dei  (imagen de Dios) empleado en Génesis 1:26-27.

Otro tema fascinante es el debate entre el dicotomismo (que el hombre es solamente cuerpo y alma) y el tricotomismo (que el hombre es cuerpo, alma y espíritu). Los dicotomistas creen que el espíritu es el alma mientras que los tricotomistas proponen que son distintos.

En cuanto a la Antropología, sin embargo, los temas más transcendentales tienen que ver con la doctrina de la caída en el huerto y las consecuencias de la misma en la historia humana.En algunos libros la Hamartiología (el estudio del pecado) tiene un capítulo propio, pero la mayoría de teólogos sistemáticos siguen considerándola como parte fundamental de la antropología. Hablar del hombre es hablar del pecado.

3.- LA CRISTOLOGÍA

Cristología. Quiere decir  el estudio de… ¿De qué? O mejor dicho, ¿de quién? ¿Puedes adivinar? Respuesta: el estudio de Cristo. ¡Claro que sí! ¡Bravo! Eres más listo que el hambre.

La Cristología suele ser bastante fácil. Los dos grandes bloques de cualquier Cristología se centran en su divinidad y humanidad. Jesús, al fin y al cabo, es mucho más que un mero hombre para los creyentes. Es Dios manifestado en carne. Por esta razón, el nacimiento virginal de Jesucristo es de mucho interés para la Cristología

Otra sección que suele formar parte de esos dos bloques es el estudio de los nombres de Cristo en el Nuevo Testamento tales como Hijo de hombre, Mesías, Hijo de David, Salvador, Siervo, Señor, etc. Todos estos términos arrojan más luz sobre el carácter de lo que la Iglesia primitiva creía acerca de Jesús de Nazaret.

4.- LA SOTERIOLOGÍA

Soteriología. ¡Mareee…! ¿Por qué tantos nombres raros? ¿Verdad? Pero no te preocupes. Pienso igual que tú. La soteriología no quiere decir el estudio del sótanosino el estudio de la salvación. En cierto sentido es una extensión de la Cristología ya que se centraliza en lo que Cristo hizo por su pueblo mediante su crucifixión y resurrección. No obstante, además de considerar la obra  objetiva  de Cristo llevada a cabo una vez y para siempre; la Soteriología se dedica a explicar la obra  subjetiva  que el Espíritu Santo realiza en cada creyente para que éste sea salvo.

En cuanto a la obra del Espíritu, cada vez más libros tienen un apartado enteramente asignado a la Pneumatología (el estudio del Espíritu). Es aquí donde se analiza tanto la personalidad como la divinidad del Espíritu Santo. Un tema polémico es el  ordus salutis  (el orden de la salvación) que desarrolla temas tan centrales a la teología como la predestinación, la presciencia, el llamamiento, la regeneración, la fe, el arrepentimiento, la justificación, la santificación, la perseverancia, la glorificación, etc. Las Iglesias de corte reformado (calvinistas) en España enfatizan que Dios salva en base a su elección mientras que las Iglesias arminianas creen que Dios salva porque prevé que el pecador le recibirá.

5.- LA ECLESIOLOGÍA

Eclesiología. Casi terminados. Tómate un respiro bien hondo. Bueno, no lo hagas si estás leyendo este artículo por debajo del agua. Eclesiología quiere decir  el estudio de la Iglesia. Los que son salvos forman parte de la Iglesia del Señor. Los temas más importantes de la Eclesiología son el gobierno de la Iglesia, sus ministerios y las ordenanzas (bautismo y Santa Cena).

A finales del siglo XX, se ha hecho mucho hincapié en la Misiología (el estudio de las misiones). Gracias al Señor, nos estamos dando cuenta de la imperiosa necesidad de predicar el Evangelio a toda criatura. La Misiología también nos está enseñando sobre la importancia de hacer obra social y de aplicar los principios del Reino de Dios a cada esfera de la vida (no solamente dentro de las cuatro paredes del Templo). Poco a poco la Iglesia va recuperando su voz profética.

6.- LA ESCATOLOGÍA

El último punto es el más difícil de todos. La escatología. ¿Qué es?  El estudio de las últimas cosas. Suele prestar bastante atención al libro de Apocalipsis y a las profecías no cumplidas del Antiguo Pacto. Es una de las áreas más emocionantes del estudio teológico, pero sigue siendo muy compleja y complicada. Abundan teorías sobre cómo interpretar el futuro venidero. Por eso muchos cristianos están divididos en este sentido.

Ahora bien, hay ciertos temas que son clarísimos, por ejemplo, la Segunda Venida de Cristo, el cielo y el infierno, etc. Pero hay muchos otros asuntos que causan controversia. Pongo un ejemplo: el milenio. ¿Cómo interpretarlo? Bueno, el premilenialismo dice que la Segunda Venida de Cristo ocurrirá  antes  del milenio. El posmilenialismo cree que Cristo volverá  después  del milenio. Y el amilenialismo proclama que  no habrá  milenio. Es posible ser evangélico y abrazar cualquiera de estas tres posturas. Otros temas bien debatidos son el rapto, el anticristo, la Gran Tribulación.

De nuevo, la escatología es un tema muy amplio. Existe mucha confusión y muchas especulaciones disparatadas al respecto. Si tienes una postura muy definida sobre las cosas del fin, mi consejo es que la mantengas con humildad y amor y que no seas demasiado dogmático. Somos salvos por la sangre de Cristo, no por nuestras suposiciones escatológicas.

CONCLUSIÓN

Ya está. Espero que los seis puntos te hayan ayudado a entender un poco mejor de lo que va la teología. Para recapitular:

1) La teología propia (el estudio de Dios)

2) la Antropología (el estudio del hombre)

3) la Cristología (el estudio de Cristo)

4) la Soteriología (el estudio de la salvación)

5) la Eclesiología (el estudio de la Iglesia)

6) la Escatología (el estudio de las últimas cosas)

Si tienes dos minutos libres, ¿por qué no aprendes la lista de memoria?

Sólo quiero añadir dos cosas más para terminar. En primer lugar, decir que hay bastantes libros de teología sistemática que ahora empiezan con la  Bibliología (el estudio de la Biblia) y luego hacen mención de la Teología propia. En segundo lugar, agradecerte por perseverar hasta el fin. Ahora puedes impresionar a tus amigos con todas las palabras tan largas que has aprendido hoy. ¡Enhorabuena! ¡Ánimo y adelante, querido  teologus fantasticus !

Autores: Will Graham©Protestante Digital 2014

 teol.will graham(*)Will Graham Predicador itinerante, escritor y profesor en el Centro Superior de Teología de las Asambleas de Dios (CSTAD).

 Nacido en Belfast, Irlanda del Norte en 1985, Graduado en Filología española y francesael Queen’s University  (Belfast) en el 2007 y posteriormente en Teología el CSTAD, en el 2011. Actualmente está cursando una maestría en Teología por el Instituto Teológico FIET. Desde 2012 es profesor de Pneumatología y Apologética en el CSTAD.

 Se congrega en la Iglesia de Comunidad de Amor Cristiano (Córdoba) y trabaja como profesor de inglés. Colabora frecuentemente con el libro devocional  Notas diarias  (España) y la revista digital  The New Cruse  [La vasija nueva] (Reino Unido).

El precio de la Gracia

dbonhoefferEn este espacio estaremos publicando un capítulo cada vez de la obra de Dietrich Bonhoeffer “El Precio de la Gracia”, uno de los libros que más eficazmente ha alcanzado a tocar la conciencia de los cristianos de los siglos XX y XXI. En esta ocasión ofrecemos la Introducción.

E L  P R E C I O  D E  L A  G R A C I A

 INTRODUCCIÓN

Resulta natural en los periodos de renovación eclesiástica que la sagrada Escritura se nos vuelva mucho más rica. Tras las indispensables órdenes del día y consignas de combate de las controversias eclesiásticas, bullen una búsqueda e investigación intensas referentes a lo único que nos interesa: Jesucristo mismo. ¿Qué ha querido decimos Jesús? ¿Qué quiere hoy de nosotros? ¿Cómo nos ayuda hoy a ser cristianos fieles?

En definitiva, lo importante para nosotros no es lo que quiere este o aquel hombre de Iglesia, sino saber lo que quiere Jesús. Cuando acudimos a la predicación deseamos oír sus propias palabras. No sólo por interés personal, sino pensando también en todos los hombres para los que la Iglesia y su mensaje se han vuelto extraños.

Estamos firmemente persuadidos de que serían otros hombres completamente distintos los que escucharían la Palabra, y otros hombres completamente distintos los que se apartarían de ella, si Jesús mismo y Jesús solo, con su palabra, se encontrase en medio de nosotros en la predicación.

No quiero decir que la predicación de nuestra Iglesia no sea ya palabra de Dios. ¡Pero cuántas resonancias impuras, cuántas leyes humanas y duras, cuántas esperanzas y consuelos falsos turban aún la palabra límpida de Jesús y dificultan la auténtica decisión! Por consiguiente, no es sólo culpa de los otros el que encuentren dura y difícil nuestra predicación -que ciertamente sólo quiere ser predicación de Cristo- ya que está cargada de fórmulas y conceptos que les resultan extraños. No es cierto que todo lo que se dice hoy contra nuestra predicación constituya una renuncia de Cristo, un anticristianismo. ¿Queremos negar realmente toda comunión con esos innumerables hombres de nuestros días que acuden a nuestra predicación, desean oírla y, sin embargo, deben reconocer con tristeza que les hacemos demasiado difícil el acceso a Jesús? Ellos creen que no pretenden alejarse de la palabra misma de Jesús, sino que son muchos los elementos institucionales, humanos, doctrinales, que se interponen entre ellos y Jesús.

¿Quién de nosotros no conoce todas las respuestas que podrían darse a esto, y con las que sería posible y fácil declinar toda responsabilidad con respecto a los hombres? Pero ¿no sería también una respuesta el preguntarnos si no ponemos a menudo obstáculos a la palabra de Jesús cuando nos apegamos con excesiva fuerza a determinadas fórmulas, a un tipo de predicación condicionado por su época, su lugar de origen, su estructura social, cuando predicamos de forma demasiado «dogmática» y muy poco «vital», cuando repetimos a gusto ciertos pensamientos de la Escritura y pasamos de largo junto a otras palabras muy importantes, cuando predicamos excesivamente sobre nuestras propias convicciones e ideas y muy poco sobre el mismo Jesús? Nada contradiría más profundamente nuestras propias intenciones ni al mismo tiempo, sería más perjudicial para el anuncio del Evangelio que el agobiar con pesados preceptos humanos a los que están fatigados y cansados y que Jesús llama hacia sí; con esto los alejaríamos de nuevo de Jesús, y el amor de Cristo se convertiría en objeto de burla ante los cristianos y los paganos.

Pero como en esto los problemas y las autocríticas generales no sirven para nada, volvámonos hacia la Escritura, hacia la palabra y el llamamiento del mismo Jesús. Saliendo de la pobreza y de los estrechos límites de nuestras concepciones y problemas personales, buscaremos la inmensidad y la riqueza que nos han sido concedidas en Jesús.

Queremos hablar de la llamada al seguimiento de Cristo. ¿Imponemos con esto al hombre un nuevo yugo, aún más pesado? ¿Añadimos a los preceptos humanos, bajo los que gimen las almas y los cuerpos, otros preceptos aún más duros e incompasivos? Al recordar el seguimiento de Jesús, ¿no clavaremos un aguijón más afilado en las conciencias inquietas y heridas? ¿Es que vamos a imponer, una vez más en la historia de la Iglesia, unas exigencias imposibles, vejatorias, excéntricas, cuyo cumplimiento podrá constituir un lujo piadoso para algunos, pero que el hombre que trabaja y se preocupa por su pan, su profesión, su familia, debe rechazar como la forma más impía de tentar a Dios? ¿Pretende la Iglesia establecer una soberanía espiritual sobre los hombres, instituyendo y ordenando por propia autoridad, bajo amenaza de sanciones terrenas y eternas, todo lo que un hombre debe creer y hacer para salvarse?

¿Establecerá la palabra de la Iglesia una nueva tiranía y violencia  sobre las almas? Es posible que muchos hombres anhelen una esclavitud de este tipo. Pero ¿puede ponerse la Iglesia al servicio de tal deseo? Cuando la sagrada Escritura habla del seguimiento de Cristo predica con ello la liberación del hombre con respecto a todos los preceptos humanos, con respecto a todo lo que oprime y agobia, a todo lo que preocupa y atormenta a la conciencia. En el seguimiento, los hombres abandonan el duro yugo de sus propias leyes para tomar el suave yugo de Jesucristo. ¿Significa esto cortar con la seriedad de los preceptos de Jesús? No; más bien la liberación plena del hombre para alcanzar la comunión con Jesús sólo es posible allí donde subsiste el precepto íntegro de Jesús y su llamada a seguirle sin reservas. Quien obedece plenamente al precepto de Jesús, quien acepta sin protestas su yugo, ve aligerarse la carga que ha de llevar, encuentra en la dulce presión de este yugo la fuerza que le ayuda a marchar sin fatiga por el buen camino. El precepto de Jesús es duro, inhumanamente duro, para el que se resiste a él. Pero es suave y ligero para el que se somete voluntariamente. «Sus mandamientos no son pesados» (1 Jn 5, 3). El precepto de Jesús no tiene nada que ver con una curación del alma por medio de shocks. Jesús no exige nada de nosotros sin darnos la fuerza para cumplirlo. El precepto de Jesús nunca quiere destruir la vida, sino conservarla, robustecerla, sanarla. Pero todavía nos preocupa el problema de saber qué puede significar hoy para el obrero, el hombre de negocios, el agricultor, el  soldado, la llamada de Jesús al seguimiento; el problema de saber si no pesaría una tensión insoportable sobre la existencia del hombre y del cristiano que trabaja en este mundo. El cristianismo del seguimiento de Jesús, ¿no es un asunto para un número muy limitado de personas? ¿No significa una repulsa de las grandes masas del pueblo, un desprecio de los pobres y débiles? ¿No se remega con él de la gran misericordia de Jesucristo, que se acercó a los pecadores y publicanos, a los pobres y débiles, a los extraviados y desesperados? ¿Qué diremos a esto? ¿Son pocos o muchos los que pertenecen a Jesús? Jesús murió solo en la cruz, abandonado por sus discípulos. Junto a él no pendían dos de sus fieles, sino dos asesinos. Pero al pie de la cruz se encontraban todos, enemigos y creyentes, los que dudaban y los que temían, los que se burlaban de él y aquellos sobre los que él había triunfado; por todos ellos y por sus pecados se elevó en esta hora la oración de Jesús pidiendo a Dios que los perdonase. El amor misericordioso de Dios vive en medio de sus enemigos. Es el mismo Jesús que nos llama por su gracia a seguirle, y cuyo perdón hizo feliz en sus últimos momentos al ladrón crucificado.

¿Adónde conducirá la llamada al seguimiento a los que sigan a Jesús? ¿Qué decisiones y rupturas llevará consigo? Debemos acudir con estas preguntas al único que tiene la respuesta. Sólo Jesucristo, que ordena el seguimiento, sabe a dónde lleva el camino. Pero nosotros sabemos con toda certeza que será un camino mucho más misericordioso de lo que podemos pensar. El seguimiento es la alegría. Hoy día parece muy difícil caminar por el estrecho sendero de las decisiones eclesiásticas manteniéndonos simultáneamente en la inmensidad del amor de Cristo para con todos los hombres, en la inmensidad de la paciencia, de la misericordia, de la «filantropía» de Dios (Tit 3, 4) para con los débiles e impíos: sin embargo, ambas cosas deben permanecer unidas, o de lo contrario marcharemos por caminos humanos. Que Dios nos conceda la alegría en medio de la seriedad del seguimiento, el «sí» al pecador en todo «no» al pecado, la palabra triunfante y victoriosa del Evangelio en medio de la resistencia contra nuestros enemigos. «Venid a mí todos los que estáis fatigados y cargados y yo os aliviaré. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera» (Mt 11, 28 s).

Ecumenismo

María Teresa Brachetta

PROYECTO: DICCIONARIO DEL PENSAMIENTO ALTERNATIVO II

 

Ecumenismo Latinoamericano

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El ecumenismo ha sido definido por Julio de Santa Ana como “el intenso empeño que algunos sectores sociales han manifestado por derribar las barreras que dividen a las naciones, las culturas, las razas, los sistemas político-ideológicos, a los hombres y a las mujeres, así como también a las iglesias”. A través de ese empecinamiento por la unidad de quienes coexisten en el mundo habitado fue tomando forma el “movimiento ecuménico” que –como señala el autor uruguayo- no es exclusivo de las comunidades eclesiales, aunque ha encontrado entre ellas sus mejores exponentes, sus militantes más activos y consagrados.

Desde una perspectiva un poco más restringida el ecumenismo puede ser entendido como el movimiento que, nacido del seno de las comunidades eclesiales, trabaja por la unidad y la reconciliación de las iglesias cristianas, como expresión de la universalidad del cristianismo y como signo visible para mantener la fe. No se trata sólo de una mayor tolerancia, o incluso de benevolencia y amistad entre cristianos (que también son presupuestos irrenunciables), sino de un movimiento encaminado hacia la reconciliación entre las diversas Iglesias cristianas, con el fin de que puedan dar un testimonio más creíble de reconciliación en el mundo. Como ha señalado recientemente uno de los fundadores del movimiento ecuménico latinoamericano el Obispo metodista Federico Pagura: “el movimiento ecuménico demostró ser la respuesta fiel al imperativo evangélico de que todos sean uno para que el mundo crea”. No obstante, se puede afirmar que el movimiento ecuménico ha trascendido el límite de la práctica eclesial y su larga experiencia dibuja, como señalara Oscar Bracelis, “su verdadero rostro: la respuesta de muchos al escándalo de la división entre los cristianos y más allá, entre todos los hombres”.

Surgido en principio como un movimiento de unificación entre protestantes, evoluciona a lo largo del siglo XX como una agrupación que reúne a los cristianos, luego incluye en sus relaciones a distintas religiones y finalmente se piensa como incorporando a todos los hombres comprometidos con generosidad en la superación de situaciones de desigualdad o injusticia social y discriminación social, racial, religiosa, sexual y en la defensa de los derechos humanos. En la agenda ecuménica de la actualidad entran no solamente las confesiones cristianas, sino también la familia abrahamámica, con el judaísmo y el islamismo. También abarca lo que Pedro Casaldáliga llama “macro-ecumenismo”, las religiones de los pueblos originarios de América y las grandes religiones universales, las orientales, y de modo especial las afro-americanas. Muchas y diversas resultan ser las fórmulas para la unidad, pero lo que hegemoniza la preocupación del movimiento ecuménico pasa esencialmente por lograr comunidad en el testimonio, en el servicio, y sobre todo, en la actividad pastoral.

Diversas investigaciones sitúan los orígenes del movimiento ecuménico a principios del siglo XIX, sin embargo su despliegue y desarrollo se dará durante el siglo XX, alcanzando su madurez en los años sesenta y setenta. Un movimiento que, desde la conferencia de Edimburgo de 1910, imbuido de la preocupación misionera de expandir el mensaje evangélico, centralmente protestante y occidental, se deja interpelar por el pluralismo cultural de la periferia europea y del Tercer Mundo. Recusando los nacionalismos y racismos imperantes durante las décadas del ’30 y ’40 en Europa, constituye el Consejo Mundial de Iglesias en 1948 en Amsterdam, fruto de un arduo trabajo de más de 20 años de comisiones de trabajo cooperativo. El CEI (Consejo Ecuménico de Iglesias) o CMI (Consejo Mundial de Iglesias) se define a sí mismo como “una comunidad de Iglesias”, no pretende ser una “supe iglesia”, sino un espacio eclesial que crea las condiciones para que las Iglesias estén en contacto vivo entre sí, una comunidad fraterna, una koinonía (comunión) de Iglesias.

El giro doctrinal y pastoral fundamental del Concilio Vaticano II significará la apertura ecuménica de la Iglesia Católica Romana. El pronunciamiento por un sentido más agudo de la misión en términos de servicio, una relación no ya de antagonismo, sino de solidaridad con el mundo en el que tiene que actuar, una relación de diálogo y de búsqueda activa de la unidad con las otras comunidades cristianas y una relación de diálogo y de colaboración también con las grandes tradiciones religiosas de la humanidad, que manifiestan los documentos conciliares, se concretarán con la sanción de decreto conciliar “Unitatis Redintegratio” (1964), considerado por la mayoría de los estudiosos como la manifestación clara del compromiso de la Iglesia católica con la causa ecuménica.

En Latinoamérica el movimiento ecuménico también ha dado muestras a lo largo del siglo XX de progresar crecientemente desde la inicial vocación misionera, a la construcción y búsqueda de una unidad que comprometa a las comunidades eclesiales en la superación de las estructuras de injusticia, desigualdad y opresión que han caracterizado la realidad continental. Ha resultado central en este proceso la construcción de una conciencia y una identidad común de las iglesias latinoamericanas, que han tenido como protagonistas a las iglesias evangélicas, reunidas primero en el Comité de cooperación latinoamericana (CCLA) y luego en la constitución de distintas instituciones reconocidas por su compromiso en la renovación religiosa, como el ULAJE (Unión Latinoamericana de Juventudes Ecuménicas) en 1941, el UNELAM (Unión Ecuménica Latinoamericana ) en 1944, la CELADEC (Comisión Ecuménica de Educación Cristiana) o también la constitución de ISAL (Movimiento Iglesia y sociedad en América Latina en 1941. La década del ’60, que señaló el surgimiento en el cristianismo latinoamericano de una nueva visión y la necesidad de cambios estructurales frente a la situación general de subdesarrollo en la que se hallaba sumido el continente. Esta tendencia creció amparada sin duda en la nueva actitud que había asumido la Iglesia católica como resultado de las conclusiones del Concilio Vaticano II y de la II Conferencia del Episcopado Latinoamericano celebrada en Medellín, Colombia (1968).

ecum.latinoamLas asambleas de Puebla (Iglesia Católica) y Oaxtepec (Iglesias protestantes) a fines de los ’70, y la formación del CLAI (Consejo Latinoamericano de Iglesias) refuerzan la vitalidad del movimiento ecuménico que deberá enfrentar el duro embate de las dictaduras que asolan a Latinoamérica en los ’70 y los ’80, cumpliendo un papel decisivo en la resistencia, la protección de los perseguidos, la reivindicación y defensa de los derechos humanos. La represión dictatorial y el asedio a los valores de la solidaridad y el compromiso que han supuesto la implantación de modelos neoliberales excluyentes han dejado su huella en el movimiento ecuménico en los ’90. Sin embargo el agravamiento de la situación de los países por la implantación del capitalismo salvaje está volviendo a sacudir a las comunidades eclesiales, como ha señalado Federico Pagura “sacándolas de su larga siesta, para asumir la responsabilidad que nos cabe en atender a las víctimas de este sistema. En alertar y denunciar todo el daño que el sistema produce, no sólo a la vida de la gente, sino por convertirse en un genocidio social”.

El ecumenismo, como todo movimiento rico y plural, suscita y contiene en su interior una serie de debates que han ido creciendo y alimentándose a lo largo de casi ya un siglo de historia; estos debates, que tienen como eje la dialéctica entre la dinámica del movimiento y su institucionalización. Entendido muchas veces como movimiento para eclesial, no obstante ha desarrollado un conjunto de estructuras institucionales que son hoy herramientas fundamentales en la consolidación del movimiento. En este proceso se han desplegado diferentes debates. Desde los que aportan para encontrar fórmulas de unidad en lo teológico y doctrinal, pasando por aquellos más preocupados en la construcción de prácticas pastorales y de culto que estimulen el encuentro, la cooperación y el diálogo. Estos sectores sienten como un desafío penetrar a las iglesias oficiales y sobre todo a las jerarquías, cual espíritu ecuménico. Desde una perspectiva más radical, el destino del ecumenismo no fluye principalmente por las superestructuras eclesiales y las curias sino, por las comunidades de base, pequeñas organizaciones y grupos de estudio, en los que cristianos y gentes de diferentes religiones o ideologías se encuentran entre sí, en torno a mensajes que redescubren y a compromisos concretos. Para estas visiones más críticas el peligro del ecumenismo oficial se halla en la burocratización de sus estructuras, en el énfasis que se pone en la unidad institucional y en el centramiento eclesial, que nunca debería estar por encima del compromiso y el servicio en la lucha por la justicia. Sin agotar la totalidad de perspectivas cabe agregar a quienes desde una mirada latinoamericana abogan por un ecumenismo “desde abajo”, que reúna las experiencias del ecumenismo interpretativo (unidad doctrinal) y del ecumenismo práctico (experiencia de servicio a la liberación) y que asumiendo la conflictividad que atraviesa tanto a las jerarquías de las iglesias como a la base, permita el despliegue del maravilloso fruto que surge de la experiencia de compromiso con los pobres. En este sentido piensan que la reflexión teológica latinoamericana -más concretamente la teología de la liberación- testimonia sobre una fe que se deja interpelar permanentemente por esa práctica de compromiso con los excluidos.

Fuentes: CEDEP (Centro de Documentación, Estudios y Publicaciones) Fundación Ecuménica de Cuyo, Oscar Bracelis (comp.), El ecumenismo. Serie Cuadernos de Pastoral I: El Ecumenismo y Serie Cuadernos II: El movimiento ecuménico y los grandes problemas del mundo, Mendoza, 1982; Julio de Santa Ana, Mauricio López, Homo Oecumenicus, en: Mauricio A. López, Los Cristianos y el cambio social en la Argentina, Mendoza, APE –FEC, 1989; AA. VV., Puebla y Oaxtepec. Una crítica protestante y católica, Buenos Aires, Tierra Nueva, 1980; Julio Barreiro, Oscar Bolioli y Jorge E. Monterroso, El futuro del ecumenismo en América Latina, Buenos Aires, Tierra Nueva, 1977; Zwinglio Dias, “Evaluación crítica de la práctica ecuménica latinoamericana”, Cristianismo y sociedad, nº 60; Carlos Arboleda Mora, El Ecumenismo en preguntas, http://www.seminariomies.org.co/; Manuel Lasanta Ruiz, El Ecumenismo, http://www.angelfire.com.co/; Luis E. Odell, “Setenta y cinco años de ecumenismo en América Latina 1913-1988”, Pasos, nº.25, Costa Rica, DEI (Departamento Ecuménico de Investigaciones), 2004.

Teología

Manuel Osorio

Nuestras fuentes de revelación

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Antes de que existiera la Escritura como fuente de revelación, los antiguos encontraron en la Creación su principal fuente. A través de ella pudieron vislumbrar al Dios Creador en su dimensión infinita. La creación atestiguaba sobre la realidad de Su existencia, sobre lo ilimitado de su poder y de su soberanía universal. No necesitaron leerlo en ningún manuscrito para creerlo, bastaba con ver la creación y eso era suficiente. ¿De dónde podría surgir tanta belleza, orden, equilibrio y misterio, si no era del Poder de Dios?

Lo que originalmente era obvio, hoy día es obsoleto. Suponemos que esa fuente de revelación ha perdido vigencia y la hemos reservado para el uso científico. Suponemos que la Escritura es una revelación superior y no una progresión de la anterior, suponemos que la Escritura es otra revelación y no una continuidad complementaria. Lo que de Dios hemos recibido desde el principio es tan valioso como lo que hemos recibido hoy, pues en Dios nada se puede considerar inferior.

teolog.teolog.saludCon esta visión de la teología nos estamos perdiendo mucho de lo que Dios nos dice para nuestra vida diaria. Por ejemplo, nos estamos perdiendo mucho de la teología para la salud y el bienestar de cada día. Desestimamos la forma en que Dios ha diseñado nuestros cuerpos y la manera en que este diseño nos alerta del cuidado que nos conviene tener de nosotros mismos. Cuando vamos al médico este solo confirma o trata de interpretar lo que nuestro cuerpo dice, cuando en realidad el que habla a través de el, es Dios. Alguien dirá ¡Un momento, Dios no habla así hoy día, y no habla de estas cosas! En realidad yo estoy convencido de que Dios hoy sigue hablando a través de su Creación.

Si la ciencia nos ayuda a comprender la creación y su funcionamiento, entonces puede ser también una herramienta hermenéutica que nos ayude a interpretar lo que Dios dice por medio de ella. Si la Creación y las Escrituras son fuentes complementarias y continuas de la revelación entonces mantener un equilibrio y conexión entre ambas nos darán un mensaje más amplio acerca de Dios. Lo cierto es que hay científicos que no ven la fe en lo creado, y creyentes no ven ciencia en lo que creen. Sin embargo con la Creación sucede lo mismo que con la Escrituras, por más que las escudriñamos no terminamos de verlo todo, y pienso que es así, porque ambas apuntan en una misma dirección: testificar de la grandeza del Dios infinito.

Los profetas de la Biblia

drernestocontreras@hotmail.com

El Profeta Zacarías

 

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 Zacarías

(“Dios se acuerda”)

El profeta Zacarías (nombre común a unos 28 personajes bíblicos), probablemente nació en Babilonia. Era hijo de Berequías y nieto de Iddo, un sacerdote (Neh 12:1,4 y 7), por lo que al igual que Jeremías y Ezequiel, era de la tribu sacerdotal de Leví (Es 5:1 y 6:14). Ministró 16 años después de terminado el exilio (536-520 a.C.), por más de dos años (1:1 a 7:1,2), y a partir del segundo año del reinado de Darío I Histaspes, rey de Persia. Fue contemporáneo de Esdras, Hageo, el gobernador Zorobabel, y Josué, el sumo sacerdote (3:1, 4:6, 6:11; Es 4:24). Se cree que pudo llegar a ser testigo de las primeras victorias claves de los griegos sobre los medo-persas a partir del año 500 a.C. (En Maratón en 490 a.C., y Salamina en 480 a.C.), que años después culminaron con el establecimiento del imperio griego de Alejandro el Grande (336 a.C.), de acuerdo con las profecías de Daniel. Su libro, con gran contenido apocalíptico (como Ezequiel y Daniel), está escrito como poesía profética. Se divide para su análisis, en 3 grandes secciones (C.I. Scofield):

  1. Visiones simbólicas con la esperanza mesiánica (caps. 1-6).

A. Invitación: “Vino palabra de Jehová al Profeta Zacarías: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes” (1:1-6).

  1. 10 Visiones:

Primera (1:7-17): “Había caballos alazanes, overos, y blancos, y el varón que estaba entre los mirtos (aparición teofánica de Jesucristo) respondió y dijo: Estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra (para ver el dominio gentil), y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años? Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel (Cristo) que hablaba conmigo: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa y aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sion y escogerá todavía a Jerusalén (en el milenio).”

Segunda (1:18-19) “Alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos, y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son éstos? Y me respondió: Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel, y a Jerusalén.” (Babilonia, Medo-Persas, Grecia y Roma).

Tercera (1:20-21) “Me mostró luego Jehová cuatro carpinteros, y yo dije: ¿Qué vienen éstos a hacer? Y me respondió: han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno sobre la tierra de Judá para dispersarla.”

Cuarta (2:1-13) “Alcé después mis ojos y miré, y he aquí un varón que tenía en su mano un cordel de medir, para medir a (la nueva) Jerusalén: Y dijo: Canta y alégrate, hija de Sion; porque he aquí vengo, y moraré en medio de ti, ha dicho Jehová. Y se unirán muchas naciones a Jehová en aquel día (el milenio), y me serán por pueblo, y moraré en medio de ti.”

Quinta (3:1-7) “Me mostró al sumo sacerdote Josué, el cual estaba delante del ángel de Jehová; y satanás estaba a su mano derecha para acusarle. Y dijo Jehová a satanás: Jehová que ha escogido a Jerusalén, te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio? Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado y te he hecho vestir de ropas de gala. Si andas por mis caminos y si guardas mi ordenanza, también tú gobernarás mi casa.”

Sexta (3:8-10 y 4:10) “He aquí, yo traigo a mi siervo el Renuevo (Jesucristo): Esta única Piedra con siete ojos, que son los ojos de Jehová, que recorren toda la tierra, dice: Quitaré el pecado de la tierra en un día y en aquel día, cada uno de ustedes convidará a su compañero, debajo de su vid y debajo de su higuera (el milenio).

Séptima (4:1-7 y 4:14; Ap 11:3-12) “He aquí un candelabro todo de oro y junto a él dos olivos que son los dos ungidos que están delante del Señor de toda la tierra. Entonces me habló diciendo: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos. Él sacará la primera piedra con aclamaciones de: Gracia, gracia a ella.”

Octava (5:1-4) “Veo un rollo que vuela (la ley de Dios que juzga). Entonces me dijo: Esta es la maldición que sale sobre la faz de toda la tierra; porque todo aquel está de un lado, o del otro lado del rollo, será destruido” (juicio final del gran trono blanco).

Novena (5:5-11) “Alza ahora tus ojos, y un efa (una medida ya llena) que es la iniquidad de ellos en toda la tierra, y una mujer (Israel idólatra) sentada en medio de aquel efa, que es la maldad.  2 Alcé luego mis ojos, y miré, y he aquí dos mujeres (¿Asiria y Babilonia?) que tenían alas como de cigüeña, y alzaron el efa para que le sea edificada casa en tierra de Sinar (Babilonia: el cautiverio).

Décima (6:1-8) «De nuevo alcé mis ojos y miré, cuatro carros, cada uno con caballos alazanes, negros, blancos, u overos. Estos son los cuatro vientos (4 ángeles) de los cielos, que salen después de presentarse delante del Señor de toda la tierra” (Para juzgar a las naciones en el “día de Jehová”).

  1. losprof.zacarMensaje al remanente fiel (caps. 7-8).

1. (7:1-14) Aconteció que en el año cuarto del rey Darío (2 años después), cuando el pueblo de Betel había enviado a hablar a los sacerdotes y a los profetas, diciendo: ¿Lloraremos en el mes quinto? ¿Haremos abstinencia, como hemos hecho ya algunos años? Vino palabra de Jehová a Zacarías diciendo: Estos setenta años, ¿Han ayunado para mí? Las palabras que proclamó Jehová por su Espíritu, por medio de los profetas primeros (los de antes del exilio), cuando Jerusalén estaba habitada y tranquila, diciendo: Juzguen conforme a la verdad, y hagan misericordia y piedad cada cual con su hermano, no las quisieron escuchar. Así, cuando ellos clamaron, yo no escuché, sino que los esparcí con torbellino por todas las naciones que ellos no conocían (Babilonia), y la tierra fue desolada tras ellos.”

2. (8:1-8). “Así dice Jehová: Yo he restaurado a Sion y moraré en medio de Jerusalén, y Jerusalén se llamará Ciudad de la Verdad y el monte de Jehová de los Ejércitos, Monte de Santidad. He aquí, yo salvo a mi pueblo de la tierra del oriente y de la tierra donde se pone el sol, y los traeré y habitarán en medio de Jerusalén, y me serán por pueblo y yo seré a ellos por Dios en verdad y en justicia.”

3. (8:9-19) “Así ha dicho Jehová de los Ejércitos: Esfuercen sus manos, los que oyen en estos días estas palabras de la boca de los profetas (Hageo, Zacarías y Malaquías), desde el día que se echó el cimiento a la casa de Jehová de los Ejércitos, para edificar el templo, porque haré que el remanente de este pueblo posea todo esto, y el ayuno se convertirá para la casa de Judá, en gozo y alegría, y en festivas solemnidades. Amen pues, la verdad y la paz. Y vendrán muchos pueblos y fuertes naciones a buscar a Jehová de los Ejércitos en (la nueva) Jerusalén (en el milenio), y a implorar el favor de Jehová diciendo: Iremos con ustedes, porque hemos oído que Dios está con ustedes.”

  1. El Mesías. Su rechazamiento y su reino (caps. 9-14).

1. “He aquí que pondré fin a Tiro y a Sidón, y a la soberbia de los filisteos (juicio a las naciones vecinas), y quedará también un remanente para nuestro Dios. Alégrate mucho, hija de Sion, da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, Justo y Salvador, humilde y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna (en el Domingo de Ramos). Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva y Jehová el Señor, tocará (la final) trompeta (su segunda venida), y los salvará en aquel día Jehová su Dios como rebaño de su pueblo (el rapto). Pidan lluvia en la estación tardía. Jehová les dará lluvia abundante y derramaré sobre la casa de David y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración (Pentecostés: Hechos.

2. Los terafines y adivinos (falsos profetas), han dado vanos oráculos, han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual Jehová visitará su rebaño, la casa de Judá, y de Él saldrá la piedra angular (Jesucristo Ef 2:20), bien que los esparciré entre los pueblos; pero aun en lejanos países se acordarán de mí y vivirán con sus hijos, y volverán, y la tribulación (y gran tribulación) pasará, y yo los fortaleceré en Jehová, y caminarán en su nombre (en la nueva Jerusalén), dice Jehová. Por tanto, no tendré ya más piedad de los moradores de la tierra, y asolarán la tierra, y yo no los libraré de sus manos (juicio apocalíptico).

Ahora sigue una parábola: “Apacenté a las ovejas y tomé para mí dos cayados llamados: Gracia, y Ataduras. Luego quebré mi cayado Gracia (la crucifixión), así conocieron los pobres del rebaño (los judíos que le aceptaron y se hicieron cristianos) que miraban a mí, que era palabra de Jehová. ¡Levántate, oh espada, contra el pastor y hiere al pastor, y serán dispersadas las ovejas! (esto se cumplió en Mt 26:31). Y les dije (por medio de Judas): Si les parece bien, denme mi salario, y pesaron por mi salario treinta piezas de plata. ¡Hermoso precio con que me han apreciado! Y tomé las treinta piezas de plata, y las eché en la casa de Jehová al tesoro (cuando Judas regresó el dinero).

Quebré luego el otro cayado, Ataduras, para romper la hermandad entre Judá e Israel (el rechazo, hasta ahora, del Mesías, por parte de Israel). En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia, y le preguntarán: ¿Qué heridas son estas en tus manos? Y Él responderá: Con ellas fui herido en casa de mis amigos, e invocarán mi nombre y yo les oiré y diré: Pueblo mío, y ellos dirán: Jehová es mi Dios (y por fin, todo Israel será salvo: Ro 11:26). (Luego) He aquí yo levanto en la tierra a un pastor insensato e inútil que abandona el ganado (la Bestia o anticristo). ¡Que hiera la espada (Ap 19:15) su brazo y su ojo derecho y del todo se secará su brazo y su ojo derecho será enteramente oscurecido!

Pondrá sitio contra Jerusalén y todas las naciones de la tierra se juntarán contra ella (Armagedón: Ap 17:11-14). En aquel día, (regresará Jesucristo), Jehová defenderá al morador de Jerusalén y (establecerá) la casa de David como Dios,  3 como el ángel de Jehová (Jesucristo) delante de ellos; y en aquel día yo procuraré destruir a todas las naciones que vinieren contra Jerusalén.

Y mirarán a quien traspasaron (Jesucristo, ya resucitado: Ap 1:7), y habrá gran llanto en Jerusalén, en el valle de Meguido (o Armagedón: Ap 16:14-16), como cuando se llora por hijo unigénito (al terminarse la oportunidad de salvación), y quitaré de la tierra los nombres de las imágenes, y nunca más serán recordados; y también a los profetas y al espíritu de inmundicia. Y esta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que pelearon contra Jerusalén: la carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies y se consumirán en las cuencas sus ojos.

Y la lengua se les deshará en su boca. Luego, se afirmarán sus pies en aquel día sobre el monte de los Olivos (regreso de Cristo a la tierra), que está frente a Jerusalén al oriente, y vendrá Jehová mi Dios y con Él todos los santos (Mt 25:31).

En aquel día estará grabado sobre las campanillas de los caballos: SANTIDAD A JEHOVÁ (Ap 19:11-16), y será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche (cuando haya cielos y tierra nuevos); pero sucederá que al caer la tarde habrá luz (Ap 21:23-27), y saldrán de (la nueva) Jerusalén aguas vivas, y Jehová será rey sobre toda la tierra. En aquel día Jehová será uno, y uno su nombre, y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y morarán en ella y no habrá nunca más maldición, sino que (durante el milenio), Jerusalén será habitada confiadamente (Ap 22:1-5).

En este libro profético, hay dos paréntesis.

1. (4:9): “Las manos de Zorobabel echarán el cimiento de esta casa y sus manos la acabarán, y conocerás que Jehová de los ejércitos me envió a ustedes.”

2. (6:9-15) “Tomarás, pues, plata y oro, y harás coronas, y las pondrás en la cabeza del sumo sacerdote Josué, y le hablarás, diciendo: He aquí el varón cuyo nombre es el Renuevo (Jesucristo), el cual brotará de sus raíces y edificará el templo de Jehová, llevará gloria y dominará en su trono. Y los que están lejos vendrán y ayudarán a edificar el templo de Jehová, y conocerás que Jehová de los ejércitos me ha enviado a ustedes. Y esto sucederá si oyen obedientes la voz de Jehová nuestro Dios.” Esto, literalmente se cumplió cuando terminaron el templo en sólo 4 años más.

Se debe mencionar que hay pasajes paralelos de Zacarías con los pasajes de los profetas Jeremías, Ezequiel, Sofonías, etc. (comparar 9:2 y Ez 28:4; 9:5 y Sofonías 2:3; 10:3 y Ez 34:17; 11:4 y Ez 34:4; 11:3 y Je 12:5; 13:8 s. y Ez 5:12; 14:8 y Ez 47:1-12; 14:10 s. y Je 31: 38-40; 14:20 s. y Ez 43:12 y 44:9).

Intolerancia religiosa

Intolerancia religiosa de católicos

en Guerrero

 intrel.cochoapa

40 familias de indígenas Na`saavi fueron expulsadas de su comunidad por profesar la religión cristiana, por lo que solicitaron al gobierno guerrerense un terreno de 12 hectáreas para establecerse.

 

Enrique Villagómez / Corresponsal

Cochoapa El Grande, tiene una población superior a los 16 mil habitantes que en su gran mayoría son de origen indígena. (Archivo/Cuartoscuro)

CHILPANCINGO.- Habitantes indígenas del municipio de Cochoapa El Grande, que se ubica en la montaña de Guerrero, se quejaron de la intolerancia religiosa que sufren en su comunidad, solo por profesar una religión distinta a la católica.

Una comisión de indígenas Na`saavi, solicitaron al gobierno de Guerrero ayuda para adquirir un terreno de 12 hectáreas, donde planean fundar una nueva comunidad que pueda ofrecer vivienda a unas 40 familias que prácticamente “han sido expulsadas” de la cabecera municipal de Cochoapa El grande, por profesar la religión cristiana.

“Este problema lo venimos sufriendo desde el 2009, cuando nos quemaron nuestra iglesia y golpearon a varios de nuestros hermanos cristianos. En ese entonces nos ayudó el subsecretario de asuntos religiosos del gobierno estatal y las cosas se tranquilizaron un poco”, recordó Bonifacio Ortiz Vázquez, uno de los afectados.

Cochoapa El Grande, forma parte de los municipios de la montaña de Guerrero, y se ubica a unos 282 kilómetros de Chilpancingo. Tiene una población superior a los 16 mil habitantes que en su gran mayoría son de origen indígena.

El representante de los indígenas Na`saavi, asegura que se encuentran segregados del resto de la comunidad católica, al grado de que no pueden ni siquiera sepultar a sus muertos en el panteón municipal y los niños son víctimas constantes de burlas y agresiones por parte de sus compañeros y los maestros no dicen nada.

“Hace seis años el municipio nos apoyó para comprar un terreno de una hectárea y nosotros cooperamos para adquirir otra, pero no es suficiente porque nuestras familias viven hacinadas y tampoco tenemos calles o servicios”.

Bonifacio Núñez, reseño que los problemas comenzaron cuando se negaron a cooperar económicamente para la celebración de las fiestas patronales, debido a que son muy costosas y las familias cristianas tenían que endeudarse para poder cumplir. Posteriormente los padres tenían que contratarse como jornaleros migrantes en los campos del norte de país para poder pagar esas deudas y dejaban abandonados a sus hijos.

“Eran deudas de hasta 90 mil pesos por la compra de pirotecnia, reses y bebidas. Sabemos que es parte de nuestras costumbres, pero se convertían en cuentas impagables para nuestra familias”.

Aclaró que siempre han manifestado su disposición para participar en comités escolares o de las autoridades comunitarias, pero no en las festividades porque representan mucho dinero, subrayo.

Estudios Bíblicos

Guía breve del estudio

del libro de Levítico

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Estudio del libro de Levítico, como antecedente al estudio al libro de Hebreos.

 

Para esto les invito a lo siguiente:

Lean durante 7 días cuatro capítulos diarios del libro en estudio. Anoten en un cuaderno todas las preguntas que les surjan.

Si contamos que los estudios serán una vez a la semana entonces tendremos 9 semanas para este material.

Estudiaremos del 1-4 y 7-9 de lunes a viernes de Julio 4 capítulos diarios en este segmento se dará la Introducción general al estudio mismo.

En la semana del 14 – 19. Analizaremos los capítulos 1-4

En la semana del 21 – 26. Analizaremos los capítulos 5-8

En la semana del 28 Julio al 2 Agosto. Analizaremos los capítulos 9-12

En la semana del 4 – 9. Analizaremos los capítulos del 13-16

En la semana del 11-16. Analizaremos los capítulos 17-20

En la semana del 18-23. Analizaremos los capítulos 21-24

En la semana del 25-30. Analizaremos los capítulos del 25-27

Y haremos la conclusión.

Como se dan cuenta son 4 capítulos por semana lo que en la lectura y estudio es muy ligero aunque parezca pesado el mismo.

est.bibl.levitico

Documentos de apoyo:

estbibl.levítico0001 (1)
estbibl.levítico0001 (2)

estbibl.levítico0001 (3)
estbibl.levítico0001 (4)
estbibl.levítico0001 (5)

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