Categoría: La Iglesia

Iglesias Enfermas

art.iglesias disfuncionalesSeis síntomas de una iglesia disfuncional

 Una iglesia disfuncional o enferma es una congregación que ya no lleva a cabo los propósitos bíblicos fundamentales. En otras palabras, no funciona correctamente según el propósito de Dios o ni siquiera funciona.

 13 DE JULIO DE 2014, WASHINGTON

Thom S. Rainer, colaborador habitual del Christian Post, ha publicado un análisis para conocer si una iglesia se puede considerar realmente enferma.

En primer lugar, la definición de una iglesia disfuncional o enferma, dice, se refiere a una congregación que ya no lleva a cabo los propósitos bíblicos fundamentales y esenciales. En otras palabras, la iglesia no funciona correctamente; por lo que se le puede aplicar el término de disfuncional.

Explica que “por desgracia” no tuvo que buscar mucho para encontrar más de 20 ejemplos actuales de iglesias claramente disfuncionales. “En mi búsqueda, encontré seis temas recurrentes en todas ellas”. En concreto, en cada una de esas veinte congregaciones, en la iglesia se manifestaban claramente como mínimo tres de estos seis síntomas.

Rainer reconoce que este artículo se queda “cojo” al referirse sólo al estado negativo de muchas congregaciones, pero adelanta que también está preparando otro con las respuestas que obtuvo de un análisis en busca de posibles soluciones. En cuanto se publique, lo difundiremos.

Y ahora, los seis síntomas de una iglesia disfuncional

  1. ERRORES TEOLÓGICOS GRAVES OMNIPRESENTES EN LA IGLESIA.

No se refiere, explica, a diferencias sobre cuestiones de los tiempos de la escatología. “Estos errores a los que me refiero eran la negación de las verdades esenciales de la fe cristiana. En algunos casos, el liderazgo ya no predica la exclusividad de la salvación por medio de Cristo”.

  1. LA IGLESIA ES CONOCIDA COMO «DEVORADORA DE PASTORES»

La congregación a menudo termina con la labor pastoral de una manera abrupta y de forma habitual. Quizás no siempre son formalmente expulsados, o cesados en su cargo, pero sí claramente presionados para que se vayan. Por este motivo, se trata de un tipo de iglesias en las que el tiempo de labor pastoral de una misma persona es siempre corto como norma.

  1. LA CONGREGACIÓN VIVE UN CONFLICTO GRAVE.

Cualquier grupo social finalmente siempre va a tener que afrontar algún tipo de conflicto a diferentes niveles: las familias, los compañeros de trabajo, los grupos de estudiantes, y las iglesias. Por lo tanto esto en sí mismo no es ningún síntoma negativo. Pero las iglesias disfuncionales tienen conflictos a un mayor nivel, que a menudo se refleja en frecuentes explosiones emocionales entre miembros y líderes.

  1. CASI NADIE EN LA ZONA SABE QUE EXISTE ESA IGLESIA.

Dice Rainer que uno de los sencillos pasos que ha hecho en su estudio es visitar las empresas que se encuentran dentro de un radio de un kilómetro alrededor de la iglesia. En esa visita, simplemente les pregunta cómo llegar a esa iglesia concreta. “Si nadie ha oído hablar de la iglesia en ese círculo próximo, sé que algo está mal”, afirma.

  1. LA IGLESIA DISMINUYE, MIENTRAS LA COMUNIDAD CRECE.

Un simple ejemplo es la mejor forma de explicar esto. Supongamos que una iglesia ha disminuido en cuanto a la asistencia al culto en un 3% en los últimos dos años. Ahora, supongamos también que la comunidad en la que se encuentra esa iglesia ha crecido un 4% en los últimos dos años. “El contraste entre las dos tasas de crecimiento es llamativa y un claro síntoma de una iglesia disfuncional”, dice Rainer.

  1. LA IGLESIA ES «PROPIEDAD FAMILIAR Y DE GESTIÓN FAMILIAR»

Una familia en particular, incluso aunque se trate de una familia muy extensa, es la que realmente toma todas las decisiones importantes en la iglesia. Nada se hace sin su visto bueno, y generalmente esto incluye el del patriarca o la matriarca de la familia. Si esto ocurre, en definitiva, “la iglesia existe en gran medida para satisfacer las necesidades de una familia”.

Fuentes: The Christian PostEditado por: Protestante Digital 2014

Sobre la iglesia – parte 2

La Evangelización

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Por: Dr. Ernesto Contreras P.

EL EVANGELIO. Se le llama evangelio a las buenas nuevas de salvación por gracia (gratuitamente), y por los méritos del sacrificio de Jesucristo. Que Dios ofrece perdón de pecados y salvación de la condenación eterna, a todo aquel que con corazón sincero delante de Dios, decide creer, aceptar, recibir, y confesar a Jesucristo como su único y suficiente Salvador.

Dice la Biblia: Ahora se ha manifestado la justicia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en Él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación (sacrificio suficiente, y agradable delante de Dios, por los pecados de todo el mundo) por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús (Ro. 3:21-26).

LA GRAN COMISION. Jesús dijo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y predicad a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado, y he aquí yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (Mr 16:15-16; Mt 28:18-20). A esto se le llama la Gran Comisión de Jesucristo para la iglesia, o sea, para todos los salvos e hijos de Dios.

Además, Jesucristo le dijo a Pablo: Levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto he aparecido a ti, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti, librándote de tu pueblo y de los gentiles, a quienes ahora te envío, para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados (Hch. 26:16-18).

Así, la misión y propósito primordial de la iglesia terrenal es ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, dice el evangelio, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él. El que en Él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado y no por lo terrible, inmenso, o abundante de sus pecados, sino simplemente porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios, y esta es su condenación (Mr 16: 15,16; Jn 3:16-19).

LA COMPASION POR LOS PERDIDOS. Para tener el deseo sincero y perseverante por predicar el evangelio a los perdidos, es necesario pedirle a Dios que nos llene de la compasión de Cristo por los pecadores. La Biblia dice: Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies (Mt 9:35-38).

LA RESPONSABILIDAD DE PROCLAMAR. La responsabilidad de la iglesia en esta divina y trascendental tarea, es sembrar fielmente y con los más efectivos métodos de comunicación disponibles, la semilla del evangelio y la bendita palabra de Dios, tanto en las mentes como en los corazones de las personas, confiando en que a Dios le toca el milagro que se necesita para que tal semilla permanezca, crezca y de fruto.

Nosotros sólo somos colaboradores de Dios, labranza de Dios y edificio de Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento. Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor (1ª Co 3:6 al 9).

Usando como metáfora a la red, Jesucristo ilustra cómo es que con solo obedecer, Dios honra al evangelista con una pesca abundante y milagrosa de personas salvas. Jesús dijo a Simón: “Boga mar adentro, y echen sus redes para pescar.” Respondiendo Simón, le dijo: “Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaremos la red.” Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces y su red se rompía (Lc 5:4-6).

EL PODER DEL PREDICADOR. Jesucristo, antes de ascender, dijo a la iglesia: Recibirán poder, cuando haya venido sobre ustedes el Espíritu Santo (único que puede convencer al mundo de pecado). Y me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Así, la única forma en que la  predicación del evangelio por medio de la iglesia, puede llegar a convencer y convertir al pecador, es cuando está ungida (capacitada sobrenaturalmente) por el Espíritu Santo. Lo único que se necesita para recibir el poder del Espíritu Santo, es ser cristiano sincero, y antes de ministrar, pedirle a Dios que nos unja. Dice la Biblia : Pues si ustedes, siendo malos, saben dar buenas dádivas a sus hijos, ¿cuánto más nuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan? (Hch. 1:8; Jn. 16:8; Lc. 11:13).

EL EJEMPLO APOSTOLICO. Los primeros que en la naciente iglesia, fueron enseñados, capacitados, y enviados para predicar el evangelio, fueron los apóstoles. Todos ellos testificaron diciendo: Él nos mandó que predicáramos al pueblo, y testificáramos que Él (Jesucristo) es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos. De éste dan testimonio todos los profetas, que todos los que en Él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre.

El resto de la iglesia, debe aprender de los apóstoles, que constantemente y en todas las circunstancias, hablaban no sus propias filosofías o creencias, sino que, con denuedo, hablaban la palabra de Dios ( la Biblia ).

Por ejemplo, Pablo, como acostumbraba, discutía con ellos, declarando y exponiendo por medio de las Escrituras, que era necesario que el Cristo padeciera y resucitara de los muertos, y que Jesús, a quien yo les anuncio, decía él, es el Cristo.

La Biblia dice que todos los días, en el templo y por las casas, los apóstoles no cesaban de enseñar al pueblo y predicar a Jesucristo. Pedro les dijo: Arrepiéntanse y bautícese cada uno de ustedes en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibirán el don del Espíritu Santo; porque para nosotros es la promesa, y para nuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras les testificaba y exhortaba diciendo: ¡Sed salvos de esta perversa generación! Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados y se añadieron aquel día como tres mil personas; y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; y también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe. También, al pasar por las ciudades, les entregaban las ordenanzas que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que las guardaran. Así que las iglesias eran confirmadas en la fe y aumentaban en número cada día (Hch 2:38-41, 4:2, 5:42, 6:7, 10:42,43, 16:4,5, 17:2,3).

QUE PREDIQUES LA PALABRA. La Biblia dice: La fe viene por oir la Palabra de Dios (la Biblia). Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Por eso es que la recomendación del Espíritu Santo para todos y cada uno de los miembros de la iglesia, es: “Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la Palabra ( la Biblia ), que instes a tiempo y fuera de tiempo; convence, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio (Ro 10:17; He 4:12; 2ª Ti 4: 1-5).

CON PALABRA, CONDUCTA, TESTIMONIO Y OBRAS. Nuestros hechos hablan mucho mas fuerte que nuestras palabras, por lo que si nuestro lenguaje y nuestra conducta no corresponden a las de un embajador de Jesucristo, son muy pocas las posibilidades de que nuestra predicación sea usada poderosamente por Dios para salvar, sanar y restaurar a los oyentes, transformándolos milagrosamente, en hijos de Dios.

Pablo decía: Así que (los miembros de la iglesia), somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, les rogamos a todos en nombre de Cristo, que se reconcilien con Dios. Hermanos, sean imitadores de mí, y observen a los que así se conducen según el ejemplo que tienen en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales ya les dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.

Que ninguno tenga en poco su juventud; pero se ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. No descuides el don que hay en ti y ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza (de la Biblia); permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren (2ª Co 5:20; Fil 3: 17-19; 1ª Ti 4: 12-16).

Que Dios nos conceda y ayude, como miembros de la iglesia, a cumplir con la Gran Comisión de ir y predicar el evangelio a todos los que Él nos dé la oportunidad de hacerlo. AMEN.

 

La Iglesia

drernestocontreras@hotmail.com

SERIE LA IGLESIA.1

¿Qué es la Iglesia?

la iglesia

ORIGEN DE LA IGLESIA. A diferencia de Israel, el pueblo de Dios del Antiguo Testamento, llamado desde Abraham, y sujeto al Antiguo Pacto dado por Dios a Moisés; y formado exclusivamente por los Hebreos (su raza) Israelitas (descendientes de Israel), y judíos (practicantes de la religión judía, única establecida en todos sus detalles por Dios), Jesucristo prometió el establecimiento de la iglesia como la familia de Dios, formada por todos gentiles e israelitas que aceptaran el Nuevo Pacto, el de la salvación por la gracia (gratuita y por los méritos del sacrifico propiciatorio de Jesucristo en el Calvario).

Jesucristo dijo: «Y yo también te digo que tú eres Pedro (petra: piedrecita), y sobre esta Roca (Jesucristo) edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. Por lo tanto, la piedra que desecharon los edificadores, ha venido a ser cabeza de ángulo (Mt 16:18 y 21:14).

A la iglesia, le llama Dios: El Israel de Dios, y dice: De manera que la ley fue nuestro ayo para traernos a Cristo, para que fuésemos justificados por la fe. Mas venida la fe, ya no estamos bajo ayo (el antiguo pacto), porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego (o gentil); no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, entonces simiente de Abraham sois, y herederos conforme a la promesa (Ga 6:16 y 3:24-29).

Así, a partir del judaísmo del segundo templo (el reconstruido por Zorobabel, Nehemías y Esdras 400 a.C., y ampliado por Herodes el grande 4 a.C.), al ser este destruido por el general romano Tito en el 70 d.C., se originaron, por un lado, el judaísmo rabínico (sin templo, sin sacrificios expiatorios, solo sinagogas), y el cristianismo. Aunque la iglesia estuvo desde antes de la fundación del mundo en la mente de Dios (1ª Pd 1:18-20), el nacimiento formal de la iglesia, se llevó a cabo en el Pentecostés, cuando se cumplió la promesa y profecía del descenso del Espíritu Santo sobre todos los salvos (Jl 2:28-32; Hch 1:8).

laigl2QUE ES LA IGLESIA. De acuerdo con la Biblia , la Iglesia , también llamada familia de Dios, cuerpo y esposa de Cristo, es el conjunto único, universal y eterno, formado por todos lo salvos, cuyos nombres están escritos en el libro de la vida (eterna), desde los descendientes de Adán y Eva, salvos por gracia, hasta el último humano que crea, acepte, reciba, y confiese a Jesucristo como su Salvador, antes de que suene la final trompeta, y Jesucristo aparezca en las nubes y regrese para establecer su reino, por mil años en la tierra y en forma sempiterna en la gloria celestial (Ro 12:4, 5; Ef 2:20 y 5:30; Lc 10:20; 1ª Co 15:52; Ap 3:4, 20: 6; Dn 4:34).

Esta Iglesia Universal, incluye a la iglesia victoriosa, gloriosa, o celestial, formada por todos los salvos que ya descansan y gozan de la presencia de Dios y las bendiciones del Paraíso o Seno de Abraham. Pero también incluye a la iglesia terrenal o militante, formada por todos los salvos que aún peregrinan temporalmente en la tierra, rumbo a la patria celestial (Ap 2:7; Lc 16:22). La iglesia terrenal a su vez, esta organizada y formada por las iglesias locales que están esparcidas por todo el mundo.

PARA QUE EXISTE LA IGLESIA. La Biblia dice que nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo, el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. Así, siendo que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera, nosotros entendemos que la única justificación para que los cristianos permanezcan por un poco más de tiempo en la tierra, antes de partir a la patria celestial, es para que Dios los use en la obra de predicar el evangelio a toda criatura, edificar la iglesia con la sana doctrina, y bendecir al mundo perdido que vaga sin Dios, sin luz y sin esperanza. Pablo decía: Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia. Más si el vivir en la carne resulta para mí en beneficio de la obra, no sé entonces qué escoger. Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; pero quedar en la carne es más necesario por causa de vosotros (Fil 1: 21 al 24 y 3:20,21; Tit 3:4 al 7).

LA MISION DE LA IGLESIA. De acuerdo con Mateo 28:19 y 20 y Marcos 16:15 y 16, la llamada gran comisión, y el propósito y misión primordial encomendada a la iglesia terrenal o militante es:

  1. EVANGELIZAR. O sea, predicarles a los perdidos, el evangelio: Las buenas nuevas de que Dios ofrece gratuitamente y por los méritos del sacrificio propiciatorio de Jesucristo en la cruz, salvación y vida eterna, a todo aquel que por fe, cree, acepta, recibe, y confiesa a Jesucristo como su único y suficiente Salvador.
  2. DISCIPULAR. O sea, edificar a los salvos enseñándoles la sana doctrina que Jesucristo nos dejó en las Sagradas Escrituras, a través de los apóstoles, profetas, y demás escritores de la Biblia.
  3. BENDECIR AL MUNDO. O sea, en la medida que Dios nos capacite para ello, aliviar las penurias terrenales, temporales y pasajeras de los hermanos en la fe y del resto de los habitantes del mundo, sea que lleguen a ser salvos o no, pues aunque es posible que para los perdidos, ninguna de estas ayudas les acerquen al cielo, Jesucristo en pasajes como Mateo 25: 31-40, promete bendiciones terrenales y premios, reconocimientos y galardones celestiales, para los hijos de Dios que ayudan a los necesitados.

LA VISION DE LA IGLESIA. La misión o propósito de la iglesia (evangelizar y discipular), no puede ni debe cambiar; pero la visión, o sea la forma, estrategia, y métodos que cada cristiano e iglesia local usen para cumplir tal misión, sí pueden y deben cambiar, con el propósito de adecuarse al momento histórico, el lugar geográfico, y la cultura en que cada iglesia local se desarrolle. Así, lo deseable es que cada iglesia se organice y adapte a las circunstancias, y optimice sus recursos disponibles, en beneficio de la sociedad que le rodea.

EL FUNDAMENTO DE LA IGLESIA. Así, aunque de acuerdo a la cultura y otras circunstancias, una iglesia local puede diferir mucho de otra, en cosas como la estrategia que use para cumplir con su misión; o en su tipo de gobierno, estilos de alabanza y adoración; o la forma en que practica los ritos cristianos, todas las iglesias verdaderamente cristianas y evangélicas, independientemente de donde se desarrollen y cómo ministren, deben tener el mismo fundamento doctrinal que no puede ni debe cambiar.

Dice la Biblia : Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu (Ef 2: 19 al 22).

LAS CUATRO DOCTRINAS FUNDAMENTALES. Todos los cristianos evangélicos y verdaderos, reconocen estas cuatro doctrinas fundamentales de la iglesia:

  1. QUE JESUCRISTO ES DIOS (Jn 1:1-3; 1ª Jn 5:20).
  2. QUE LA BIBLIA ES LA UNICA Y FINAL AUTORIDAD INFALIBLE EN ASUNTOS DE FE Y DOCTRINA (2ª Ti 3:15-17; Jos 1:7,8).
  3. QUE LA SALVACION ES EXCLUSIVAMENTE POR GRACIA (Ef 2:8,9).
  4. QUE HAY CIELO Y HAY INFIERNO (Mt 13:41 y 25:41-46).

A la persona u organización religiosa que no crea en una o más de estas doctrinas fundamentales, no la reconocemos como cristiana, ni como salva, ni como hermana en la fe.

LOS TRES PRINCIPIOS DE UNIDAD, En su oración intercesora Jesucristo oró diciendo: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Jn 17: 20,21).

Los cristianos creemos que seguramente Jesucristo no se refería a la unidad de las diversas iglesias locales, en las formas y apariencias que no trascienden a vida eterna, sino a la unidad en los aspectos doctrinales, espirituales y eternos, pues la Biblia dice que seamos “solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos (Ef 4:3 al 6).

Basados en esto, muchos cristianos evangélicos, proclaman estos tres principios:

  1. UNIDAD EN LO ESENCIAL. O sea, en el Espíritu y las doctrinas fundamentales y trascendentales.
  2. LIBERTAD EN LO NO ESENCIAL. O sea, las formas de gobierno, adoración y alabanza, etc.
  3. EN TODAS LAS COSAS AMOR FRATERNAL. O sea, que aprendamos a aceptar, respetar y amar a los cristianos de otras iglesias y a las iglesias de otros cristianos evangélicos, diferentes a nosotros en cosas, creencias y prácticas, que no trascienden a vida eterna.

LAS CUATRO COLUMNAS DE LA IGLESIA. La Biblia enseña que hay cuatro bendiciones divinas que nos sostienen como firmes columnas, mientras peregrinamos en un mundo no cristiano, rumbo a la patria celestial:

  1. LA FE. Que nos da la seguridad de que por los méritos de Jesucristo, nuestro espíritu ya es salvo, que todos nuestros pecados han sido perdonados, y que tenemos paz con Dios y la vida eterna.
  2. LA ESPERANZA. Que nos da la seguridad de que para el cristiano, lo mejor aun esta por venir, y que pase lo que pase, al tocar la final trompeta, todo nuestro ser será resucitado, presentado ante Dios irreprensible en espíritu, alma y cuerpo, y trasladado al cielo, salvo de la muerte física, y librado de la condenación eterna.
  3. EL AMOR DE DIOS. Que nos da la seguridad de que en medio de las tribulaciones de este mundo, Dios esta con nosotros todos los días hasta el fin del mundo, y que nuestra alma puede confiar en todo momento, en que el Buen Padre Celestial, tiene nuestra vida bajo su cuidado y control.
  4. LA PAZ DE DIOS. Que es la que en los momentos cuando parecen fallarnos la fe y la esperanza, y no sentimos el amor de Dios, nos sostiene firmes mientras pasan el dolor, las pruebas y las horas negras provocadas por los ataques y los dardos enviados por Satanás y sus secuaces.

EL IDEAL O META. El ideal para la iglesia es que llegue a ser un organismo maduro, dinámico (activo), en constate crecimiento y reproducción, y útil en las manos de Dios para completar la obra de Jesucristo en el mundo; lleno de amor y comunión fraternal, en donde se adora, y alaba a nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo, y se predica y proclama, con palabra, conducta y hechos, el glorioso evangelio de Dios, dentro y fuera del templo.

 

Saludos y espero les sea de bendición y utilidad en alguno de sus múltiples ministerios.