Categoría: Artículos de Reflexión

¿Por qué te abates, oh alma mía?

pedro garcia carlosEl Pbro. Pedro García Carlos es pastor jubilado de la Conferencia Anual Oriental (IMMAR), y luego jubilado también de la Conferencia de Río Grande (IMU) de los Estados Unidos.
Vive en el Estado de Texas con su esposa Velia Isáis de García. Se ocupa principalmente en ministrar talleres para matrimonios.

 

¿POR QUÉ TE ABATES, OH ALMA MÍA?

Cuando leemos el Salmo 42 nos damos cuenta que el escritor estaba pasando por un periodo de depresión. Sabemos que la depresión es un estado de melancolía o de tristeza donde se ha perdido la esperanza y el ánimo para seguir adelante. Todos, en mayor o menor grado, hemos pasado por esta difícil situación. La depresión es una experiencia universal. En medio de su abatimiento, el salmista nos da unas pautas para ser libres de este sentimiento agobiante. Primeramente, le habla a su propia alma: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí?” Esta actitud del salmista nos hace ver la importancia de reflexionar sobre nosotros mismos, hacer una introspección. Constantemente debemos tener una apreciación de nuestras acciones y los motivos que hay tras ellas. Ser conscientes y honestos con nosotros mismos, es el Una característica de la depresión es la autocompasión que sentimos, nos tenemos lástima y buscamos ayuda y consuelo en los demás. Esta actitud de autocompasión es totalmente estéril y nos hunde más en la depresión. Para salir de ese estado, el salmista le hablaba a su alma.

Parafraseando sus palabras le decía: “¿Qué derecho tienes de estar abatida?” Cuando estamos deprimidos pensamos mucho en nuestros problemas. Nos atormentan los recuerdos del pasado y el desaliento actual no nos deja ver la luz del futuro. Nos olvidamos de tantas bendiciones que Dios ha derramado sobre nosotros. Por eso debemos reprender a nuestra alma y también decirle: “¿Por qué te abates, oh alma mía?”

Teniendo un Dios tan bondadoso y misericordioso, que nos bendice día con día, y nos da un Evangelio que nos presenta un Salvador glorioso, podemos ver lo equivocado que estamos al recordar que hemos sido objeto de las incontables bondades de Dios. “Cuenta los favores que el Señor te dio, y admirado quedarás de su sostén”, dice un antiguo himno cristiano.

Finalmente, el salmista se da un mandato firme: “Espera en Dios…” ¡AQUÍ ESTÁ LA SOLUCIÓN! ¡EN ESTO CONSISTE EL SECRETO DE LA VICTORIA! Lo que Dios hizo ayer a nuestro favor, lo hace ahora, y lo hará mañana. El nos dice: “No te desamparare ni te dejaré”, y sus promesas son siempre fieles. Entonces lo que tenemos que hacer es esperar en Dios. Tener una actitud de confianza en que Él nos ayudara a hacerle frente a todo… es el antídoto contra toda depresión; y esa fe, al final, nos dará la victoria.

— Pedro García Carlos

Dios me ama.

Dr. Ernesto ContrerasEste artículo fue escrito por el Dr. Ernesto Contreras Pulido, médico especializado en el tratamiento del cáncer mediante quimioterapia y radioterapia.
Fue líder laico metodista dentro de la CANO mientras vivió en Playas de Tijuana, B. C. Actualmente vive con su familia en San Diego, California, E. U. A., donde colabora con la Iglesia de Las Asambleas de Dios.

Aunque hay mil y más razones por las que es una grande bendición ser cristiano, hoy quiero hacer énfasis en la bendición que es saber que realmente Dios nos conoce en forma individual, nos ama, y tiene un plan maravilloso para nuestra vida en particular. A los que hemos invertido en el estudio de las ciencias más de 40 años, cada día nos dejan más perplejos, los múltiples conocimientos descubiertos en los últimos 50 años, que cada vez con más elocuencia, nos demuestran la real, asombrosa, e inmensa sabiduría de Dios.

Es verdaderamente maravilloso reconocer con qué maestría, precisión, y belleza, desde la misma creación de Eva, Dios tuvo que diseñar, crear, y hacer funcionar perfectamente y desde el primer instante, múltiples tejidos, órganos, glándulas, y sistemas, con el único propósito de que, al llegar a la madurez biológica, toda mujer fértil pudiera concebir, engendrar, dar a luz, y alimentar a sus hijos.

Y es que el cuerpo de la mujer es maravillosamente más complicado que el del varón, pues no sólo tiene más órganos, aparatos y hormonas, sino que además, todos ellos funcionan con la perfección y sofisticada armonía de un reloj biológico. Por ejemplo, son obvias las diferencias que hay en la estructura y forma de los huesos de la cadera en una mujer, y ahora se sabe que desde el cuarto mes de gestación o desarrollo dentro de la matriz, el cerebro de la mujer desarrolla más que el varón, las áreas relacionadas con la comunicación y las emociones.

Mientras más lo estudiamos, nos damos cuenta que aunque parece algo natural y ordinario, el que una mujer logre concebir y engendrar un hijo, es algo poco menos que un milagro, pues para empezar, la simiente del varón, el espermatozoide, solo sobrevive unos tres días después de que es expulsado, por lo que para engendrar un hijo, tiene que ser depositado adecuada y oportunamente en el interior de la mujer, y librar obstáculos como el localizar y penetrar el cuello de la matriz, y una vez dentro de ésta, ascender hasta su fondo, llegar hasta el conducto de Falopio que a manera de túnel lo conduce hasta el ovario que ovuló ese mes, y alcanzar ahí a la simiente de la mujer, el óvulo, dentro de las dos únicas horas en que la mujer es fértil cada mes. Por ello, de unos 300 millones de espermatozoides que son depositados, solo unos cuantos, generalmente los más fuertes y sanos, llegan a completar con éxito la hazaña, que es comparable con la de escalar el monte Everest, y sólo un espermatozoide es aceptado para fecundar el óvulo y consumar así la concepción de un hijo. Leer el resto del artículo

Las espigas

06refl correo equivocadoPor el Obispo Juan Pluma Morales, de la Conferencia Anual Septentrional (CAS)

“Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”

(Santiago 4:6)

En cierta ocasión iba un campesino a visitar sus campos para ver si estaba lista la cosecha, había llevado consigo a su pequeña hija…

-Mira, papá- dijo la niña, -cómo algunas de las cañas del trigo tienen la cabeza erguida, sin duda serán las mejores y las más distinguidas. Esas otras de su alrededor, que caen casi hasta la tierra, serán seguramente las peores.

El padre tomó algunas de las espigas y dijo: -Mira bien, hija mía, ¿ves estas espigas que con tanta altivez levantan la cabeza? Pues están enteramente vacías. Al contrario, estas otras que están dobladas, están llenas de hermosos granos, y el peso del grano las dobla.

Esta anécdota nos muestra que el sabio y el bueno son humildes, pero la soberbia es propia del ignorante y del malo.

CONTEXTO DEL TEXTO

El apóstol Santiago dice que las rencillas son producto de los malos deseos que luchan en nuestro interior: queremos más bienes, más dinero, mejor nivel social, más reconocimientos, todo como característica de nuestro sistema socioeconómico, propio del varón sin Dios. Cuando nos empecinamos en satisfacer esos deseos, luchamos a fin de lograrlos. En lugar de apoderarnos con violencia de lo que anhelamos, debemos someternos a Dios, pedirle que nos ayude a deshacernos de nuestros deseos egoístas y a confiar en que Él nos dará lo que de veras necesitamos.

LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO

  1. Que el orgullo nos lleva a la soberbia, nos hace egocéntricos y nos hace pensar que tenemos derecho a todo lo que existe.
  2. El orgullo y la soberbia nos llevan a crear apetitos codiciosos de obtener más de lo que necesitamos.
  3. La medicina contra el orgullo y la soberbia es la presencia de Jesús quien dio su vida por nosotros, para obtener una vida distinta capaz de proveernos la sencillez de la vida.

ORACIÓN

Señor, gracias por darme el orgullo, sólo te pido que me ayudes a someterlo a ti; gracias porque tu vida y ejemplo, Jesús, me quebranta, me doblega y me hace decirte: Señor aquí estoy, controla mi vida. Señor, este mundo está lleno de soberbia, de allí vienen las guerras y la lucha por el poder y el dinero, de allí los políticos injustos, corruptos y falsos, de allí los pocos ricos y los muchos pobres; ven y quebranta cada vida, transfórmala para bien, para tener paz, justicia y amor en nuestras comunidades, en nuestras ciudades, en nuestro país. En el nombre de tu Hijo, Amén.

La seguridad de mi hijo

06refl correo equivocadoPor el Obispo Juan Pluma Morales, de la Conferencia Anual Septentrional (CAS)

Juan 11:41-42, “Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes”

Mi hijo Uziel cumplirá el próximo mes de junio cuatro  años, es increíble cómo pasa el tiempo, pero es lindo disfrutar cada etapa de su vida, el otro día noté algo que me llevó a reflexionar y es de lo que hoy quiero compartir. Los últimos días he notado la seguridad que él tiene para pedirme ayuda. No importa dónde esté yo o qué es lo que esté haciendo, si él tiene un problema que considera que no puede solucionar, rápidamente corre hacia mí, me pide ayuda y dejo de hacer lo que estoy haciendo y voy rápido en su ayuda.

Cada vez que mi hijo se acerca a mí con esa carita de preocupación por ese “problema” que tiene, veo también en él la seguridad y la convicción de que si me pide ayuda, rápidamente se la daré. Mi hijo no piensa en sobre si voy a ser capaz o no de ayudarlo, el simplemente tiene la SEGURIDAD de que yo le resolveré el problema, ¿Cómo?, ¿De qué forma?, ¿Por qué medios?, él no se hace ninguna pregunta, solamente tiene la SEGURIDAD de acudir a mí, porque sabe que yo le ayudaré a solucionar lo que para él en ese momento es difícil o imposible de solucionar.

Luego de solucionarle el “problema”, veo su carita de satisfacción seguida de frases como: “Gracias papi, eres el mejor” ó “Gracias papá eres estupendo”. Sus frases y su carita de satisfacción son mi recompensa favorita, no hay nada como ver feliz y contento a tu hijo. Pensando y reflexionando en esto me hacía la pregunta: Cuando le pido ayuda a Dios, ¿tengo la SEGURIDAD de que me va a ayudar?

Durante el presente año, una de las cosas más importantes que necesitaremos es la SEGURIDAD, aquella que consiste no en que Dios camine con nosotros, porque Él siempre lo hace, sino en que nosotros permitamos que Dios vaya en nosotros y a nuestro lado. Entonces la seguridad será una bendición.

CONTEXTO DEL TEXTO

Cuando el hermano de María y Marta se agravó,  acudieron a Jesús pidiendo ayuda. Creían que podía brindarles ayuda porque habían visto sus milagros. Nosotros también sabemos de los milagros de Jesús por las Escrituras y las vidas cambiadas que hemos tenido ocasión de ver. Cuando tenemos necesidad de ayuda extraordinaria, Jesús ofrece recursos extraordinarios. No debiéramos vacilar en pedirle ayuda.

LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO

 

  • Que Jesús siempre estaba en comunicación con su Padre
  • Que en momentos ordinarios y extraordinarios, el Padre siempre acudió a su ayuda como lo hace conmigo
  • Que debo exaltar a mi Padre en este año, como lo hacía Jesús siempre.

 

ORACIÓN: Padre, gracias porque tu hijo Jesucristo siempre estuvo en contacto contigo y Tú a la vez hiciste lo mismo. Gracias porque durante el 2104 igual Tú estuviste siempre conmigo y yo en lo más posible estuve en relación contigo. En este año 2015, Señor, te suplico que me permitas estar a tu lado y tú en mi corazón para que éste no se desvíe y siga en la ruta, en el camino que me has trazado, donde hay amor, justicia, verdad y paz. Y permíteme vivirlos y compartirlos con mi familia, con la iglesia y con mis amigos, en este nuevo año y por favor ayúdanos a vivir en paz y en justicia. En tu nombre. Amén.

Se parecía a Jesús

06refl correo equivocadoPor el Obispo Juan Pluma Morales, de la Conferencia Anual Septentrional (CAS)

REFLEXIÓN: SE PARECÍA A JESÚS

I Tesalonicenses 1:6-9

 

MEDITACIÓN

Un misionero llegó a una pequeña aldea y comenzó a predicar sobre Jesús. Cuando terminó su mensaje se le acercó un niño y le dijo:

–Yo conozco a ese hombre del que usted estaba hablando, él vive aquí en la aldea.

–¿Cómo dices? ¿Que el hombre de quién yo hablaba vive aquí con ustedes? ¿El Señor Jesucristo? — preguntó el predicador.

–Si, él vive aquí –respondió confiado el niño.

–¿Tú sabes dónde vive? –insistió el misionero.

–Claro que sí, Él es mi amigo.

–¿Me llevas con Él?

–Sí, desde luego, vamos.

Atravesaron la pequeña aldea y pronto encontraron una casa humilde, entre otras casas. Allí se encontraron con un varón hablando con un grupo de gente que parecía escucharlo detenidamente, se sentaron al lado y su gesto era muy peculiar, estaba contándoles una historia y la gente estaba muy atenta. De pronto escucharon de una habitación que alguien lloraba, este varón se dirigió al lugar de donde provenía el llanto. Fuimos con él y era una habitación con camas, donde había varios niños atendidos por unas mujeres. El varón se acercó al niño que lloraba y lo tocó y le dijo. Dios está contigo y yo también y ordenó a una de las mujeres que le dieran comida y lo abrazaran. El misionero lo saludó y se pusieron a platicar; les comentó que tenía varios niños huérfanos que atendía porque no tenían papás, muy pronto descubrió que el hombre era un fiel cristiano, tan fiel era, que se parecía a Jesús. Él era diferente y su conducta estaba en armonía con las demandas de Dios.

 

CONTEXTO DEL TEXTO

Pablo y sus acompañantes, probablemente llegaron a Tesalónica a comienzos del verano del año 50 d.C. Establecieron la primera iglesia cristiana en dicha ciudad, pero tuvieron que salir apresuradamente porque sus vidas estaban amenazadas (Hch._17:1-10). En la primera oportunidad que tuvo, tal vez cuando se detuvo en Corinto, Pablo envió a Timoteo de regreso a Tesalónica para ver cómo estaban los nuevos creyentes. Timoteo volvió a Pablo con muy buenas noticias: los cristianos en Tesalónica se mantenían firmes en la fe y estaban unidos.

 

LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO

  1. Que como en la iglesia de Tesalónica, en cada iglesia siempre existe un remanente que es fiel, que se parece a Jesús, vive cree y ama como Jesús.
  2. Que ese remanente es la semilla que siempre está extendiendo el Reino de Dios.
  3. Que como parte de ese remanente, Dios me usa para hacer de esta sociedad una sociedad nueva, donde todos se parezcan a Jesús.

ORACIÓN

Señor Jesús gracias por habernos dado ejemplo, tú viniste a nacer en un lugar humilde, no tuviste propiedad alguna, tu propuesta de vida siempre fue distinta a la que se vivía en el primer siglo. Tu propuesta sigue vigente, dame la pasión para seguir tu ejemplo y seguir pregonando el cambio que ofreces, esa es la solución a los problemas

Creyentes y discípulos

06refl correo equivocadoPor el Obispo Juan Pluma Morales, de la Conferencia Anual Septentrional (CAS)

REFLEXIÓN: EL DISCÍPULO

Juan 15:8-10

 

Todo discípulo es un creyente pero no todo creyente es un discípulo

  1. El creyente espera panes y peces; el discípulo es un pescador.
  2. El creyente lucha por crecer; el discípulo por reproducirse.
  3. El creyente se gana; el discípulo se hace.
  4. El creyente gusta de halago; el discípulo del sacrificio vivo.
  5. El creyente murmura y reclama; el discípulo obedece y se niega a sí mismo.
  6. El creyente es «yo»; el discípulo es «ellos».
  7. Los creyentes esperan milagros; los discípulos obran milagros.
  8. El creyente sueña con la «iglesia ideal»; el discípulo se entrega para lograr la «iglesia real».
  9. La meta del creyente es estar en el cielo; la del discípulo es ganar almas para el cielo.
  10. El creyente maduro se hace discípulo; el discípulo maduro asume los ministerios.
  11. Al creyente parece que se le prometió una almohada; el discípulo sabe que tiene una cruz.
  12. El creyente es «ojalá»; el discípulo es «heme aquí».
  13. El creyente es valioso; el discípulo es indispensable.
  14. El creyente, quizá, predica El evangelio; el discípulo hace discípulos.
  15. El creyente busca resolver sus problemas, el discípulo se parece a Jesús resuelve problemas.

 

El movimiento de Juan Wesley en Inglaterra durante el siglo XVIII, un movimiento de santidad personal y social, de acuerdo a algunos pensadores, evitó que en Inglaterra se gestara una revolución como la de Francia, porque Wesley armó una revolución, la revolución del amor y de la santidad. Hoy México necesita esa revolución, está en nuestras manos.

 

CONTEXTO DEL TEXTO

En el capítulo 13 de Juan, Jesús había lavado los pies a sus discípulos, les había enseñado a ser humildes y a amarse unos a otros, pero al término de ello, menciona la traición de Judas y la negación de Pedro.  Por lo tanto, Jesús enfatiza mayormente que se amen unos a otros. Es decir que aprendan a ser como él, que se parezcan a él. Por eso en este capítulo 15, les dice que lleven fruto, pero sobre todo se parezcan a él, se amen.

LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO

  1. Que hay una gran diferencia entre ser seguidor de Jesús a ser su discípulo.
  2. Que ser discípulo es parecerse a Jesús
  3. Que si me parezco a Jesús no me quedaré callado, no buscaré mi confort, seré un hombre transformado para transformar a otros.

ORACIÓN
Señor gracias por haberme llamado para ser tu discípulo, gracias porque a la vez me has dado grandes desafíos, los cuales no siempre he cumplido. Dame la bendición de ser como tú, ayúdame a ser un verdadero discípulo, a parecerme a ti, a transformar el mundo como tú quieres, desde el púlpito, desde mi casa, desde mi escuela, desde mi oficina, Señor ayúdame a ser un instrumento de cambio en este México lleno de falsedad, de hipocresía, de violencia, de corrupción, de muertes, en tu nombre. Amén.

Reflexión: Hola Papi.

06refl correo equivocadoPor el Obispo Juan Pluma Morales, de la Conferencia Anual Septentrional (CAS)

Marcos 14:36
Todo pasó una mañana, cuando me estaba preparando para ir al trabajo. Estaba tan apurado que no me percaté
de que una de mis hijas de 3 años se había despertado y  me veía detenidamente y a la vez con curiosidad.

Mientras seguía apurado empacando mis cosas, dirigí mi mirada hacia donde estaba ella. – Hola papi, me dijo sonriendo.
Esas palabras me conmovieron a tal grado que lloré. – Hola hija,  fue mi respuesta.

Al llegar al trabajo le dije al Señor: «Hola papi» con todo mi corazón. Sé que logré que su corazón se conmoviera así como el mío al escuchar esas palabras, porque ese día para mí, fue excelente en el trabajo.

¿Hace cuánto tiempo que no le dices a tu Padre celestial «Hola, Papi» o «Te amo, Papi»? Debemos sentirnos dichosos de contar con un Padre tan misericordioso como el que tenemos, ese Padre que jamás estará muy ocupado para no ponernos atención, y es lamentable que a veces estemos tan «ocupados» en nuestras pequeñeces que no le hablamos y mucho menos le mostramos cuánto lo queremos.
Y de igual modo, cuando más lo necesitamos, y es lo que Jesús hizo, lo llamó, ¡Hola papi¡ ¡Hola papito¡ Si hoy así clamo, en este momento en que lo necesito. ¡Hola papi!, mira, puedo perder lo más valioso que me has dado, me duele, pero Papi ayúdame a hacer tu voluntad y dame la calma.

CONTEXTO DEL TEXTO

Mientras oraba, Jesús estaba consciente del costo que incluía hacer la voluntad del Padre. Anticipaba el sufrimiento que experimentaría y no quería sufrir tan horrible experiencia. Pero Cristo oró: «Mas no lo que yo quiero, sino lo que tú». ¿Cuál es el costo que tiene para usted el compromiso que ha hecho con Dios? Todo lo valioso cuesta. Esté dispuesto a pagar el precio para que al final tenga algo de valor.

LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO

  1. Que Jesús amaba tanto a su papá que por eso le hablaba tan íntimamente.
  2. Que en angustia y en alegría, la confianza que hay entre nosotros y Dios es la misma.
  3. Que hablando al Padre tiernamente, estoy seguro estremece su corazón y voltea con compasión a nosotros.

ORACIÓN

Hola papi, gracias por darme la bendición de conocerte, gracias por saber que cuento contigo. Tu me conoces y sabes que soy vulnerable, que hay cosas que no entiendo pero tú sí, en tu plan maravilloso, sabes qué hacer. Dame el gozo de saber que lo que más quiero, es también lo que tú amas y harás para mí una bendición. Igual te suplico por este día de protestas por la injusticia, la soberbia y la necedad de mis autoridades. Trae tu justicia y la paz que necesitamos, en tu nombre. Amén.

Nuestro peso puede ser el contrapeso

NUESTRO PESO PUEDE SER EL CONTRA PESO DE NUESTRA
RESPONSABILIDAD PRIMARIA EN LA MAYORDOMÍA CRISTIANA

Rafael MurilloArtículo del Pbro. Rafael Murillo Paniagua.Cuenta con una Licenciatura en Teología, una Licenciatura en Psicología, una Maestría en Teología y un Doctorado en Ministerio.Fue el Presidente de la Comisión de Coordinación Nacional de Programa de la IMMAR, del 2010 al 2014.

Actualmente es pastor en la Iglesia El Divino Redentor, en la Colonia Peralvillo de la Ciudad de México, por lo que es miembro de la CAM.

Hace muchos años el ser gordito, para la mayoría de la gente, era estar sanito, lleno de vida, aun en nuestros días, es señal de buena salud, o de ser simpático, gracioso, o chistosito.
Invierto este tiempo al escribir estas líneas, movido por la preocupación de la salud, calidad y extensión de vida de mucha gente que amo. Me esfuerzo porque de ninguna manera moleste o incomode a quienes se sientan aludidos, sino que óptimamente pueda servir como un alerta y anime a tomar medidas concretas, practicas a fin de lograr deshacerse de esos kilos de más que tanto les dañan.
Últimamente la población se ha alarmado por el efecto del estereotipo de las muñecas Barbis, y las «Mises» en los concursos de belleza donde la esbeltez, raya en la línea esquelética, y se llega a excesos como la bulimia y la anorexia.
Sin tener los criterios profesionales de biólogos, médicos, nutriólogos, psicólogos, o dietistas, podemos darnos cuenta que la obesidad es un problema de salud, que en todos los casos deteriora la calidad de vida y puede llegar a ser fatal.
Hemos escuchado a muchas personas que argumentan, a manera de justificación su sobre peso, que se sienten bien así, que eso les da y fortalece su personalidad, y aun que así Dios los ha hecho y así los quiere.
Hace unos meses, al bajar 16 kilos que me sobraban, mi medico familiar, una doctora del IMSS, Mary Paz Rojas, me expreso: «Que gusto me da atenderle, me siento como maestra de escuela cuando su alumno ha sacado puros dieces», y agrego, sabiendo cual es mi ocupación: «Usted si pude predicar sobre lo sagrado de la vida y nuestra responsabilidad de cuidar, delante de Dios, nuestro cuerpo, no como algunos sacerdotes que esconden su obesidad bajo la sotana». (¡ !). Pocos días después participe en una reunión conferencial de pastores, y pastoras, y de golpe observe que seis o siete de cada diez, notoriamente estaban sobrados de peso, (con púlpito integrado). Yo he sido gordo en algunas etapas de mi vida, sufriendo el estigma de los apodos, pero sobre todo padeciendo poca calidad de vida.
Es incuestionable que pueden estar participando u originando esta anomalía factores hormonales, genéticos, alteraciones emocionales, costumbres familiares, estilos culturales, etc., pero también es cierto que esos elementos son factibles de ser atendidos y corregidos por el área de salud que corresponda. Salvo, quizás algunas excepciones.
En muchos casos, la obesidad es una muestra de una conducta carente de dominio propio ante la gula o por lo menos carencia de responsabilidad en la mayordomía de su propio cuerpo.
Está bien sabido cómo nos afecta en nuestra salud física el sobre peso: Alteración de la presión arterial, dificulta el trabajo de órganos esenciales de nuestro cuerpo, muy directamente nuestro corazón, los riñones, el hígado y aun el cerebro.
Pone en alto riesgo nuestra composición sanguínea propiciando casi inevitablemente problemas de diabetes, y esta, limitaciones y daños irreversibles a la vista, las articulaciones, mal funcionamiento glandular, y funciones cerebrales, como la concentración, la reflexión, la memoria, tu estado de animo, etc.
En casos acentuados de obesidad, se sufren problemas económicos al no encontrar ropa de su talla o encontrarla a mas alto costo. El problema financiero se agrava cuando la cantidad de alimentos que se necesita consumir se ha convertido en un hábito compulsivo.
Otro problema no menos importante es la autoestima dañada por la incomodidad de bromas y comentarios, de no caber en la ropa, ni en los asientos, particularmente de avión, romper, a causa de su sobré peso bancos, sillas , etc.
Debemos y es útil preguntarnos: ¿vale la pena hacer un esfuerzo en el presente para así tener a corto, mediano y largo plazo mejor calidad de vida? ¿Me quiero lo suficiente para que con responsabilidad, y la ayuda de Dios, ponga un alto a la gula, la vida sedentaria, y así evitar una amputación y acelerar el momento de la muerte?
Te comparto con afecto y respeto algunas recomendaciones que a mí me han dado resultado:

  1. CONTROLA TU PESO. Usa la báscula con frecuencia, pésate, mide tu cintura y tu presión arterial por lo menos cada semana. Identifica y acepta si estás en tu peso ideal, tienes sobre peso, o padeces obesidad.
  2. Diariamente has ejercicio, camina, (intensifica la visita pastoral domiciliaria), nada, trota, saca a pasear a tu perro, por lo menos 20 o 30 minutos diariamente, tu corazón, cerebro, aparato digestivo y sistema nervioso te lo agradecerán. Si rebasas los sesenta años hazlo bajo supervisión médica.
  3. Evita: las grasas, lo frito, harinas, exceso de sal ( te retiene los líquidos) y azúcares, No cenes, merienda, No te artes, come lo que sea sólo lo necesario y mastica despacio, toma suficiente agua ( no refrescos, cada refresquito, equivale a de 6 a 9 cucharadas de azúcar), come frutas y verduras, no jugos, tienen mucha azúcar.
  4. Ámate un poco más a ti mismo, ejerce disciplina personal, ponle horario a tus comidas, ( come, no tragues) consulta con regularidad a tu médico, ponlo en oración, Dios quiere y puede ayudarte, eres importante en su proyecto de vida en ti, para ti, y por medio de ti.
  5. Si le hemos entregado nuestra vida a Dios, nuestro servicio debe y puede ser lo más eficiente y efectivo y dar el máximo de rendimiento, servimos al Rey de reyes y Señor de señores.

Ten presente, tu cuerpo es templó del Espíritu Santo ¡Vive! Y vive plenamente, ¡Vive hoy! Pues de lo contrario….

«Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee…
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, quien no se atreve a cambiar el color de su vestimenta o bien no conversa con quien no conoce.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando está infeliz con su peso, su trabajo, quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir atrás de un sueño, quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida, probar la aventura de caminar tomado de la Mano de Dios.»(Adaptado)

Fraternalmente.

Pbro. Rafael Murillo Paniagua

Ganas de llorar

ESTA MAÑANA ME LEVANTÉ CON GANAS DE LLORAR06refl correo equivocado

Por el Obispo Juan Pluma Morales,
de la Conferencia Anual Septentrional (CAS)

Marcos 4:37-41. “Maestro ¿no tienes cuidado que perecemos?”

MEDITACIÓN
Cuando abrí los ojos escuché mi alma sollozar ¿Qué es lo que te duele?
Pregunté. ¿Quién te ha lastimado? Varios amigos, compañeros, vecinos,
y personas que dicen que me aman, yo mismo con mi necedad… Y lágrimas
con prisa corrieron, lanzándose a morir en mi almohada. Desafiando a mis
ojos cerrados, se hicieron tormenta e inundaron mi cuarto; y con un grito desesperado,
nadé hacia la superficie de este mar de llanto. Y a lo lejos vi una pequeña barca, y a un hombre que en ella dormía plácido, Y le dije: ¡Despierta! ¿Qué no oyes a mi alma que está llorando?» Le grité: ¡Mírame! Que en mis mismas lágrimas me estoy ahogando, le rogué: ¡Ayúdame! Si estás dormido, despierta, porque estoy solo en la tormenta, y mi alma no deja de llorar…Y el hombre abrió sus ojos. Extendió su mano, me subió a su barca, se puso de pie y con voz tierna, serena y sincera, le dijo a mí alma: ¡Calma! Porque no hay tristeza sin razón, hoy lloras por las heridas, que quedaron escondidas, ¡Calma! Enmudece, tormenta de dolor, las lágrimas sacaron los recuerdos que quedaron enterrados en tu corazón. Pero he llegado, yo a traerte la paz, a regalarte alegría para que ya no llores más, y que al empezar el día, abras tus ojos, y en lugar de lágrimas, mi luz resplandeciente alumbre los rincones de tu mente, e ilumine las emociones de tu corazón que duermen en tu habitación;

SOY JESÚS, tu ayudador, tu amigo, bienvenido a mi barca, bienvenido a la vida, bienvenido a mi amor…Y hoy lo sé, Dios es Bueno, el hombre de la barca no se ha ido, me guía cada mañana a un despertar tranquilo, y rema conmigo en un mar cristalino, y si mi alma, a veces, quiere sentirse un poco triste, De nuevo él extiende a mí su mano, Y me dice con su dulce voz:
¡Calma! Aquí estoy quien te ama y te amará por siempre.

Así hoy voy por la vida, amando a quien no me ama y llorando por quien me desprecia, pero Jesús tiene mis lágrimas y las convertirá en alegrías. Hermes Alberto Carvajal

CONTEXTO DEL TEXTO

Cuando uno experimenta la emoción de un gran acontecimiento, siente que debe contárselo a alguien. Contar la historia puede hacer revivir la experiencia pasada. Al leer las primeras palabras de Marcos se siente esa emoción. Imagínese en medio de la multitud mientras Jesús sana y enseña. Imagínese como uno de sus discípulos. Reaccione a sus palabras de amor y de estímulo. Y recuerde que Jesús vino por cada hombre y por cada mujer, por quienes vivimos hoy en día y por los que vivieron hace dos mil años.
LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO
Que vivimos como en el mar, donde hay a veces éste está quieto pero a veces está bravo.
Que es el caso de mi vida, a veces los peligros, los problemas y los desamores son críticos y hieren mi corazón
Que Jesús siempre estará allí a mi lado, aunque no lo vea, y me levantará y me dará consuelo y paz.

ORACIÓN

Señor gracias porque me enseñas que siempre has estado y estarás en mi corazón y a mi lado, perdóname porque no te veo y a veces no te siento. Pero gracias porque estás más allá de mis sentimientos y experiencias. Dame paz y alegría y si llegara la tristeza, abrázame y dame la confianza transformadora en este mundo en crisis. Señor ten compasión por los que sufren, por los han perdido a sus seres queridos sin razón, sólo por la soberbia y maldad de los poderosos, ten compasión también de ellos. En tu nombre. Amén

Pensamientos Episcopales

Los siguientes comentarios breves no fueron redactados para su publicación en este órgano informativo, sino localizados y rescatados de diferentes comunicados que el Obispo Fuentes envió mediante las redes sociales a su área episcopal. Es iniciativa de este periódico su publicación, ya que su contenido tiene un valor pastoral aprovechable para todos nosotros. La Redacción.

 

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Obispo Fernando Fuentes Amador, electo para el período 2014-2018 Conferencia Anual Oriental (CAO)

ACERCA DEL CUELLO CLERICAL

Para mis amigos que se extrañaron al verme con cuello clerical, les hago la siguiente explicación:

El origen de la camisa y cuello eclesiásticos.

Su origen es protestante-evangélico, y el cuello simboliza el collar que traían los esclavos, en este caso de Jesucristo.

Esta indumentaria fue inventada en Escocia, a fines del siglo XIX, por el Reverendo protestante, Dr. Donald McLeod. El propósito fue evitar seguir vistiendo las ropas sacerdotales heredadas de la Iglesia Católica, luego del cisma producido por la Reforma Protestante, liderada por el Dr. Martín Lutero. Así, los pastores de la nueva Iglesia Reformada tendrían sus propias vestimentas eclesiásticas, diferentes a los hábitos de los sacerdotes y monjes romanos.

Sin embargo, sucedió más tarde que la Iglesia Católica también adoptó esta camisa y cuello para sus sacerdotes, pero prefiriendo la camisa de color negro.

El cuello clerical, por su parte, simboliza el collar que usaban los esclavos en la época del apóstol Pablo, quien dice ser “siervo de Jesucristo” en Romanos 1:1. Aquí el término original en griego es “doulos”, que quiere decir literalmente “esclavo”. Representa la servidumbre incondicional a Cristo y su Iglesia, de manera que quien lo usa muestra con ello al resto llevar una vida de servicio y dedicación absolutos al Señor Jesucristo y su grey. Algunos lo relacionan con el ecumenismo… pero nada está más alejado de la verdad, sólo tenemos ecumenismo con aquellos que reconocen a Jesucristo como Señor y Salvador de su vida y de su iglesia.

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ERRAR POR IGNORAR

Leyendo a John MacArthur… Establece que todo error, pecado, quebranto, proceden de “¿No erráis por eso, porque ignoráis las Escrituras y el poder de Dios?”

Que nuestra falta de Crecimiento, Avivamiento, Unidad, es porque no proclamamos su palabra que es «poder de Dios»… Volvamos a la Biblia, seamos hombres y mujeres de un solo libro, un solo Dios, un solo Salvador.

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EL CONCEPTO DE WESLEY SOBRE EL AYUNO

Cuando pensamos en ayunar, casi siempre se debe a que ha llegado el momento de perder peso. En realidad el ayuno es una disciplina espiritual cuyo propósito no es reducir el consumo de calorías, sino intensificar nuestra relación con Dios y purificar nuestro ser. Jesús nos advierte que algunos problemas o dificultades que dañan nuestro espíritu no se resuelven sino con oración y ayuno. Asimismo, el profeta Isaías nos recuerda cuál es el verdadero ayuno que Dios quiere de nosotros. ¿Por qué es importante ayunar? Por tres motivos:

1) Es una expresión de arrepentimiento por el pecado, romper ligaduras de impiedad.

2) Es una señal especial de penitencia por el pecado del exceso en el comer y el beber; además, permite que experimentemos la carencia que sufren los pobres. Recordemos que en el principio el pecado se adhirió en la mente, pero entró por la boca: el fruto prohibido. Casi toda enfermedad entra por la boca, cuidado con ella. Y toda ofensa sale por ella.

3) Ayuda a la oración porque le permite a la persona que ayuna apartar un período más extenso de tiempo para orar y contribuye a la santidad.

Finalmente, Wesley no dejó de advertir que el ayuno valdría más si al mismo tiempo se ayudase a los pobres. Repartir lo que en intención nos ibamos a comer. Y un poco mas.

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EL MUNDO ES MI PARROQUIA

«El mundo es mi parroquia» este lema de Wesley es la visión de Wesley en cuanto a misiones, y como dice Daleway…la visión que Dios da al principio para un lugar Él finalmente la cumple. El espíritu evangelizador y misionero de Wesley es parte de a identidad metodista, nos da identidad la doctrina, nuestra himnología, pero sobre todo el ir y predicar el evangelio a toda criatura. Yo personalmente creo que los fundadores, en este caso Juan Welsey, Carlos Wesley y Whietfield sentaron los fundamentos de nuestro movimiento, una iglesia que evangeliza. Pues Jorge Whitefield era un evangelista de las plazas tremendo; una iglesia que canta.. .Carlos era un adorador y una iglesia organizada, Disciplinada espiritual, y socialmente hablando:.. nuestro Juan Wesley, regalo de dios para nosotros. No en vano ahora la iglesia metodista cuenta con 87.000.000.00 (ochenta y siete millones) de creyentes; el lo imagino…lo creyó y lo recibió.

1) Es una expresión de arrepentimiento por el pecado; Romper ligaduras de impiedad.
2) Es una señal especial de penitencia por el pecado de exceso en el comer y el beber; además, permite que experimentemos la carencia que sufren los pobres.Recuerden que el pecado se fijo en la mente y entro por la boca…El fruto prohibido. Casi toda enfermedad entra por la boca cuidado. Y Toda ofensa sale por ella
3) Ayuda a la oración porque le permite a la persona que ayuna apartar un período más extenso de tiempo para orar y contribuye a la santidad.
Finalmente, Wesley no dejó de advertir que el ayuno valdría más si al mismo tiempo se ayudase a los pobres. Repartir lo que en intención nos íbamos a comer. Y un poco más.

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¿CÓMO SABER LO QUE ES BUENO O MALO?

Para Wesley los principios fundamentales de su teología se encontraban en la Escritura. Esta era su única regla de fe. En su sermón sobre “El testimonio de nuestro propio espíritu”, Wesley pregunta: “¿Qué regla tienen los hombres para discernir entre lo bueno y lo malo, para dirigir su conciencia?” Y responde diciendo:

La norma del cristiano respecto de lo bueno y lo malo es la Palabra de Dios, los escritos del Antiguo y Nuevo Testamento; todo lo que los Profetas y “los varones santos de la antigüedad” escribieron, “movidos del Espíritu Santo;” toda la Escritura que ha sido “inspirada divinamente” por Dios, y la que ciertamente “es útil para enseñar” toda la voluntad de Dios; “para redargüir” los errores; y para “instruir,” o educarnos, en “justicia” (2ª Timoteo 3:16-17).

Esta es una lámpara para los pies y una luz en el camino del cristiano; ésta es la única forma que recibe para discernir entre el bien y el mal, entre lo que verdaderamente es bueno y lo malo. No tiene nada por bueno sino lo que aquí se manda, bien directamente o como una consecuencia clara; nada considera como malo sino lo que aquí se prohíbe, ya terminantemente, ya como una innegable deducción.

Iglesias Enfermas

art.iglesias disfuncionalesSeis síntomas de una iglesia disfuncional

 Una iglesia disfuncional o enferma es una congregación que ya no lleva a cabo los propósitos bíblicos fundamentales. En otras palabras, no funciona correctamente según el propósito de Dios o ni siquiera funciona.

 13 DE JULIO DE 2014, WASHINGTON

Thom S. Rainer, colaborador habitual del Christian Post, ha publicado un análisis para conocer si una iglesia se puede considerar realmente enferma.

En primer lugar, la definición de una iglesia disfuncional o enferma, dice, se refiere a una congregación que ya no lleva a cabo los propósitos bíblicos fundamentales y esenciales. En otras palabras, la iglesia no funciona correctamente; por lo que se le puede aplicar el término de disfuncional.

Explica que “por desgracia” no tuvo que buscar mucho para encontrar más de 20 ejemplos actuales de iglesias claramente disfuncionales. “En mi búsqueda, encontré seis temas recurrentes en todas ellas”. En concreto, en cada una de esas veinte congregaciones, en la iglesia se manifestaban claramente como mínimo tres de estos seis síntomas.

Rainer reconoce que este artículo se queda “cojo” al referirse sólo al estado negativo de muchas congregaciones, pero adelanta que también está preparando otro con las respuestas que obtuvo de un análisis en busca de posibles soluciones. En cuanto se publique, lo difundiremos.

Y ahora, los seis síntomas de una iglesia disfuncional

  1. ERRORES TEOLÓGICOS GRAVES OMNIPRESENTES EN LA IGLESIA.

No se refiere, explica, a diferencias sobre cuestiones de los tiempos de la escatología. “Estos errores a los que me refiero eran la negación de las verdades esenciales de la fe cristiana. En algunos casos, el liderazgo ya no predica la exclusividad de la salvación por medio de Cristo”.

  1. LA IGLESIA ES CONOCIDA COMO «DEVORADORA DE PASTORES»

La congregación a menudo termina con la labor pastoral de una manera abrupta y de forma habitual. Quizás no siempre son formalmente expulsados, o cesados en su cargo, pero sí claramente presionados para que se vayan. Por este motivo, se trata de un tipo de iglesias en las que el tiempo de labor pastoral de una misma persona es siempre corto como norma.

  1. LA CONGREGACIÓN VIVE UN CONFLICTO GRAVE.

Cualquier grupo social finalmente siempre va a tener que afrontar algún tipo de conflicto a diferentes niveles: las familias, los compañeros de trabajo, los grupos de estudiantes, y las iglesias. Por lo tanto esto en sí mismo no es ningún síntoma negativo. Pero las iglesias disfuncionales tienen conflictos a un mayor nivel, que a menudo se refleja en frecuentes explosiones emocionales entre miembros y líderes.

  1. CASI NADIE EN LA ZONA SABE QUE EXISTE ESA IGLESIA.

Dice Rainer que uno de los sencillos pasos que ha hecho en su estudio es visitar las empresas que se encuentran dentro de un radio de un kilómetro alrededor de la iglesia. En esa visita, simplemente les pregunta cómo llegar a esa iglesia concreta. “Si nadie ha oído hablar de la iglesia en ese círculo próximo, sé que algo está mal”, afirma.

  1. LA IGLESIA DISMINUYE, MIENTRAS LA COMUNIDAD CRECE.

Un simple ejemplo es la mejor forma de explicar esto. Supongamos que una iglesia ha disminuido en cuanto a la asistencia al culto en un 3% en los últimos dos años. Ahora, supongamos también que la comunidad en la que se encuentra esa iglesia ha crecido un 4% en los últimos dos años. “El contraste entre las dos tasas de crecimiento es llamativa y un claro síntoma de una iglesia disfuncional”, dice Rainer.

  1. LA IGLESIA ES «PROPIEDAD FAMILIAR Y DE GESTIÓN FAMILIAR»

Una familia en particular, incluso aunque se trate de una familia muy extensa, es la que realmente toma todas las decisiones importantes en la iglesia. Nada se hace sin su visto bueno, y generalmente esto incluye el del patriarca o la matriarca de la familia. Si esto ocurre, en definitiva, “la iglesia existe en gran medida para satisfacer las necesidades de una familia”.

Fuentes: The Christian PostEditado por: Protestante Digital 2014

Los Auténticos

Por: Pbro. Juan Pluma M.

 Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Juan 13:34-35

TESTIMONIO Y MEDITACIÓN

1losautUn hombre que acababa de encontrarse con Jesús Resucitado, iba a toda prisa por el Camino de la Vida, mirando por todas partes y buscando. Se acercó a un anciano que estaba sentado al borde del camino y le preguntó:

  • «Por favor, señor, ¿ha visto pasar por aquí a algún cristiano?» El anciano, encogiéndose de hombros le contestó: – «Depende del tipo de cristiano que ande buscando». – «Perdone», dijo contrariado el hombre, «pero soy nuevo en esto y no conozco los tipos que hay. Sólo conozco a Jesús». Y el anciano añadió:
  • «Pues si, amigo hay de muchos tipos y maneras. Los hay para todos los gustos: Hay cristianos por cumplimiento, cristianos por tradición, cristianos por costumbres, cristianos por superstición, cristianos por obligación, cristianos por conveniencia, cristianos auténticos…» –

«¡Los auténticos! ¡Esos son los que yo busco! ¡Los de verdad!», exclamó el hombre emocionado. –

«¡Vaya!», dijo el anciano con voz grave. «Esos son los más difíciles de ver. Hace ya mucho tiempo que pasó uno de esos por aquí, y precisamente me preguntó lo mismo que usted». –

«¿Cómo podré reconocerle?» Y el anciano contestó tranquilamente: – «No se preocupe amigo. No tendrá dificultad en reconocerle. Un cristiano de verdad no pasa desapercibido en este mundo de sabios, soberbios y engreídos. Lo reconocerá por sus obras. Allí donde van, siempre dejan huellas».

Anónimo.

CONTEXTO DEL TEXTO

Los capítulos 13-17 de Juan nos cuentan lo que dijo Jesús a sus discípulos la noche antes de su muerte.

Todas estas palabras las expresó una noche en la que, contando únicamente con la presencia de los discípulos, les dio las últimas instrucciones a fin de prepararlos para su muerte y resurrección, sucesos que cambiarían sus vidas para siempre.

LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO

  1. Que amar a los seguidores de Jesús no es una opción, es un mandato
  • Amar es la señal de que Jesús esta en nosotros, quienes no lo tienen, tienen al otro.
  • Los discípulos de Jesús nos amamos, ahora falta que amemos a los que no son discípulos de Jesús, esas son las dos huellas del cristiano, ama a su prójimo y a su enemigo.

  • ORACIÓN

    Señor Jesús gracias por amarme, y por pedirme que ame como tú me has amado. No es fácil, porque a veces ni a los míos puedo amar, pero con tu fuerza y tu poder y el poder de tu amor, estoy seguro que lo haré cada día. Eso es lo que necesita este mundo, que aprenda a amar como tú nos amas. Te suplico por el conflicto entre Palestinos y Judíos, estoy seguro que no deseas la masacre, pon tu paz entre ellos y tu bendición. En tu nombre. Amén

    La Armadura que No se Desgasta

    Amados Amigos y Hermanos:

    Les comparto el mensaje de este domingo pasado. Hay un canto que entonan muchos que dice, entre otras cosas, «aunque la lucha he ganado, mi armadura he desgastado…» Les comparto la Armadura que no se desgasta, úsenla. Tal vez debería decir ese canto «mis fuerzas he gastado…». Por otro lado, si recibes un cheque sin firma y lo vas a cambiar al banco, no te va a resultar, necesita llevar la firma del dueño de la cuenta. Cuando ores, no olvides la firma del dueño de todas las bendiciones. Medita en Juan 14:12-14.

    Muchas bendiciones,

    Pbro. Raúl Ruiz Ávila

    (Gracias, Raúl, está interesante. Puesto que se trata de una presentación powerpoint extensa, quienes deseen gustarla y aprovecharla, por favor ingresen al enlace que aparece abajo. Hno. Bernabé).

    La Armadura que no se Desgasta 

     

    MÉDICO DE CUERPO Y ALMA

    Por Obispo Juan Pluma M.

    Lucas 8:43-48

    TESTIMONIO Y MEDITACIÓN

    Wesley estaba profundamente fascinado por la medicina, seguía de cerca la literatura sobre el tema y llegó a cuestionar la capacidad profesional de algunos médicos. Relata el caso de una niña con viruela medicada sólo con azafrán, él cambia el tratamiento, lo cual permite salud a la niña y relata otros casos, donde los médicos no hacen su trabajo. Por ello en su «Carta a un clérigo» del 4 de mayo de 1748, afirma que la vida y la salud son muy importantes y por lo tanto los médicos deben estar bien preparados para ejercer su profesión.

    Cuestiona a médicos que aún con una preparación no consiguen curar a los enfermos y sólo lucran con la salud, en contraste con aquellos que aún sin muchos estudios sobre medicina llegan a curar a muchos enfermos que el doctor no curó, sin pago alguno. Adoro la sabiduría de Dios»

    José Carlos Barbosa Pag. 26-27. Como dijo alguien, son médicos que siempre aplican un buen tratamiento muy personal, dicen de los pacientes «ellos tratan y yo miento».

    Gracias a Dios hoy hay muy buenos médicos y las instituciones de salud pública igual están bien equipadas, sin embargo, como siempre la política y burocracia las han desvirtuado. Incluso se dice que pronto estas instituciones desaparecerán en pos de la privatización pues es la consigna en este gobierno, favorecer a sus cuates y/o al capital extranjero y no importa la población.

    CONTEXTO DEL TEXTO

    Lucas -como médico- demuestra una sensibilidad especial hacia los «extranjeros» con los que Jesús se relacionó, incluyendo a las mujeres. Por ejemplo, incluye cinco sucesos donde participan mujeres que otros Evangelios no mencionan. La cultura judía en el primer siglo, por lo general trataba a las mujeres como ciudadanas de segunda clase y tenían solo algunos de los derechos que los hombres poseían. Pero Jesús cruzó esas barreras y Lucas mostró la sensibilidad que tenía para con las mujeres. Trató a todas las personas por igual. Varios pasajes anteriores nos dicen de sus encuentros con mujeres, como la del texto.

    LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO

    1. Que uno como ser humano se enferma por distintos motivos

    2. Que la medicina es cara y los médicos igual.

    3. Que Jesús es el médico de médicos, quien no cobra y da «el remedio y el trapito».

    ORACIÓN

    Señor gracias por tenerte como el médico de mi alma y de mi cuerpo, tú siempre tienes tu manera de curar a tus hijos, a veces a través de los médicos y medicamentos, a veces a través de tu poder o a veces a través de ambos, pero gracias por darme la fe para creer en cosas posibles e imposibles que haces. Cura por favor a esta humanidad enferma de maldad, soberbia y poder. En tu nombre.

    Amén.

    Artículos

    LUPA PROTESTANTE – ALEXANDER CABEZAS • 24/07/2014

     

    Etsi Deus non daretur:

    ¡Vivir como si Dios no existiera!

    art.vivircomo.ciencia-religion

    La expresión se le atribuye al  teólogo y pastor, Dietrich Bonhoeffer (1906-1945).  Sin embargo, la autoría le corresponde al jurista, escritor, poeta y teólogo holandés, Hugo Grocio, quien la pronunciaría tres siglos atrás. Por supuesto, Bonhoeffer la retoma y la contextualiza desde la realidad de su cautiverio: prisionero en la celda número 92, de dos por tres metros cuadrados, en la cárcel de Tegel, en Berlín, Alemania.

    “Vivir como si Dios no existiera…”. La frase a simple vista podría sonar como una provocación paradójica, una especulación que apela a la vacuidad teológica. O, podría interpretarse como el último grito de un teísta que ha consumido su presupuesto de fe y se ha rendido ante el abandono, la decepción, la desilusión y se transforma en un ateísta reconociendo que Dios es un concepto, una invención de  la humanidad, inútil de sustentar.

    Por ello, la expresión y su contenido, requieren del análisis para encontrar su relevancia para nosotros, los del presente siglo.

    Para este hombre, de 39 años en ese entonces, esta declaración es un llamado a considerar al ser humano en su relación con Dios y la cristología.

    Su legado o testamento teológico, expresado en tan solo cincuenta páginas de cartas que sacó de contrabando de la prisión -posteriormente se publicaría como Resistencia y Sumisión-, tiene que ver con esa acción divina y misteriosa que en demasiadas ocasiones es para nosotros  ininteligible.  Es esa analogía de un Dios que se esconde, calla y decide a sabiendas de nuestras necesidades, permanecer en silencio.  Es el Dios que se manifiesta en su no manifestación y deja sin solución lo insoluble. En síntesis, ¡dejar a Dios ser Dios!

    Esta deconstrucción teológica no procede de un pensador que cavila en la comodidad de su escritorio y en un ambiente de relativa paz. Es el convencimiento de un seguidor de Jesús quien arremete desde su experiencia límite y como prisionero sentenciado a muerte.

    Feldmann (2007), uno de sus biógrafos, en su libro Tendríamos que haber gritado, comparte que la teología de Bonhoeffer se yergue desde las tinieblas y crece en la noche. Es el “diálogo obstinado y lleno de confianza con un Dios que se oculta mientras, en apariencia, el único en escuchar es el Diablo y la muerte se agazapa en la puerta de la celda” (pág. 233).

    Quizás por ello, Bonhoeffer apelaba a la radicalidad: “El silencio de Dios se ha convertido en una experiencia embarazosa para la mayoría de cristianos. Tener fe parece una cosa arriesgada y difícil, y aún imposible”. Más adelante diría: “No puede haber fe sin riesgo”.

    ¿Por qué no toleramos ese tal llamado silencio de Dios? ¿Por qué no puede coexistir la fe sin el riesgo? Por lo que parece una respuesta simple es a la vez compleja.  Bregamos con paradigmas que se han encargado de ofrecernos a un Dios amorfo muy distante al que la Biblia nos modela.

    Nos hemos encargado de fabricarnos a un dios a nuestra imagen y semejanza que se sujeta a nuestras exigencias y pretensiones. Nada más cercano a ese dios tapagujeros –otra metáfora utilizada por Bonhoeffer-, que se rinde ante nuestros altares consumistas y por ello ensalzamos a ese salvador más como un mago que como Dios. Por supuesto, siempre sobraran en las filas compradores de ese producto que llaman dios.

    Nos equivocamos al creer que tenemos la franquicia o el monopolio de Dios y pensar que él va a bendecir todas nuestras incursiones. ¿Creerán los israelíes que Dios pelea a favor de ellos en los actuales atentados contra una pequeña franja de tierra llamada Gaza? O, ¿Estarán pensando los más extremistas de Hamás (Movimiento Islámico de Resistencia), que en nombre de su Dios, tienen la bendición para acechar a sus contrincantes?

    Lo cierto es que la fe en Dios y con Dios es una relación que no podemos manipular a nuestro antojo o conveniencia. “Se abusa cuando hablamos de Dios como si lo tuviéramos en todo momento a nuestra disposición y nos hubiéramos sentado en su consejo” (Feldmann, 245).

    Por otro lado, nos conformamos más con el Dios que rechaza el dolor, la soledad y el sufrimiento, cuando ciertamente lo asume, lo carga y lo padece en el abandono de su cruz (Mateo 8:17, 27:46). Lo paradójico es que a partir de su marginación encontramos nuestra reconciliación y liberación.

    En esta misma línea, seis años antes de ser acusado por el régimen nazi, Bonhoeffer escribió unas cuantas líneas estando en Nueva York: Por haberse hecho Dios un hombre pobre, miserable, desconocido y fracasado, y no haber querido desde entonces que se le encuentre sino en esa pobreza, en la cruz, por eso precisamente no podemos desentendernos del hombre y del mundo, por eso precisamente amamos a nuestros hermanos” (Feldmann, pág. 235).

    Nos asustan esas pausas silenciosas divinas porque demandamos justas respuestas, pero si no llegan, siempre encontraremos a quien responsabilizar por nuestra falta de fe y, eximimos a Dios quien quizás es quien se abstuvo de actuar.  Y así, limitamos nuestra concepción de Dios y perdemos la oportunidad de vivir con su consecuencias, situando la fe como un estilo de vida y no solo como especulación religiosa.

    La fe es un riesgo porque ella no nos garantiza, como se ha dicho,  nuestra seguridad y mucho menos la solución a todos los planteamientos humanos. Debemos recordar que el seguimiento de Jesús se ejercita en la realidad de la vida disfrutando de los beneficios del mundo, así como de las tribulaciones que éste ofrece.

    El profeta Habacuc fue testigo de  vivir como si Dios no existiera. Ante el panorama desolador y marchito de lo profundo exclamó: “Con todo, yo me alegraré Yahveh, y me gozaré en el Dios de mi salvación.” (Habacuc 3: 17).  Sadrac, Mesac y Abednego también reconocieron lo que era una vida con y sin Dios (Daniel 3:18 c). Sin embargo, Dios tenía un plan trazado y por eso los rescató. En caso  contrario estos jóvenes estarían engrosando la lista de los mártires que menciona la Biblia.

    Y, ¿qué decir de Bonhoeffer, quien durante casi dos años de prisión hasta su muerte, convivió con Dios y sin Dios hasta el último aliento de vida?

    Eberhard Bethge, amigo del mártir, retrata en su biografía las palabras del último testigo de la sentencia ejecutada. Éste fue un médico del campamento, cuya opinión, por cierto, no estaba parcializada. En ese entonces para él Bonhoeffer era una víctima anónima que enfrentaba la horca. Diez años después escribiría: “…en mis casi cincuenta años de actividad profesional como médico no he visto a nadie morir con una entrega tan total a Dios” (Bethge 1970, 1246).

    La muerte de Dietrich Bonhoeffer, es la evidencia de un hombre que se abandona no a un destino incierto, sino a las manos de Dios y a su soberanía, con gracia, entrega, amor y convicción.

    Estemos de acuerdo o no con la teología bonhoefferiana, su reflexión infunde respeto, pues es el pensamiento de un hombre que esculpió su fe tanto en las mejores alboradas de sus días, como en las más profundas noches de su vida. “Este es el fin; para mí el principio de la vida…” Fueron las últimas palabras de este mártir.

    Referencia

    Bethge, Eberhard. (1970). Dietrich Bonhoeffer. Teologo-Cristiano-Actual. (T. Ambrosio Berasian).   Bilbao, España: Editorial Desclée de Brouwer, S.A.

    Feldmann, Christian. (2007). Tendríamos que Haber Gritado. La vida de Dietrich Bonhoeffer. (T.Rafael Fernández de Maruri). Bilbao, España: Editorial Desclée de Brouwer, S.A.

    Artículos

    LUPA PROTESTANTE – LUIS RIVERA-PAGÁN(*) · 22/07/2014

     

    Entre el terror y la esperanza:

    Religión, guerra, justicia y paz

     

    “Los pobres han marcado el verdadero caminar de la Iglesia. Una Iglesia que no se une a los pobres para denunciar desde los pobres las injusticias que con ellos se cometen no es verdadera Iglesia de Jesucristo… Y por eso la Iglesia sufre el destino de los pobres: la persecución. Se gloría nuestra Iglesia de haber mezclado su sangre de sacerdotes, de catequistas y de comunidades con las masacres del pueblo, y haber llevado siempre la marca de la persecución.” (Homilía de 17 de febrero de 1980, Arzobispo Óscar Arnulfo Romero)

     

    El siglo guerrero[1]

    art.lupaprotEn ocasión de celebrarse el primer centenario del premio Nobel de la Paz, en diciembre de 2001, en Oslo, Noruega, el eminente historiador británico Eric Hobsbawm dictó una conferencia bajo el título “Guerra y paz en el siglo veinte”.[2] A partir de sus observaciones, podemos llegar a las siguientes conclusiones:

    Las guerras del siglo veinte han sido las más mortíferas en la historia de la humanidad. Causaron, directa o indirectamente, aproximadamente 187 millones de muertes. Proliferaron las guerras de todo tipo y los impresionantes adelantos en la tecnología militar multiplicaron geométricamente sus consecuencias fatales.

    Se erosionó, en ese siglo veinte, la distinción, fundamental para las doctrinas clásicas de la guerra justa, entre combatientes y civiles. La guerra dejó de visualizarse como conflicto entre ejércitos y se convirtió en confrontación entre naciones. De Guernica a Hiroshima hay una fatal y trágica continuidad lógica, la cual prosigue en los bombardeos contra Bagdad y Belgrado, y culmina en las represiones masivas que los ejércitos centroamericanos ejecutaron contra indefensos poblados civiles en El Salvador y Guatemala. Si los cálculos de bajas civiles fueron de aproximadamente 5 por ciento en la primera guerra mundial, éstos se elevaron a 66 por ciento en la segunda. Hoy se estima que 80 a 90 por ciento de los afectados seriamente por ataques bélicos son civiles. La ciudad, eje de la vida social, pierde su inmunidad y se convierte en blanco privilegiado del bombardeo, laberinto del terror bélico, metáfora del infierno. Guernica, Dresden, Tokio, Hiroshima, Nagasaki son parábolas horrendas de un hades dantesco.

    A pesar de intensos esfuerzos por establecer un sistema de estructuras internacionales capaz de resolver conflictos políticos mediante procesos multilaterales de negociación, al final del siglo veinte la guerra persistió como recurso privilegiado para proseguir, como diría Clausewitz, la política por otros medios. El tratado Kellogg-Briand proclamó, en 1928, el fin de las guerras. Pronto valdría menos que el papel en que se redactó. El sombrío dilema, al culminar el segundo milenio, era: un sistema multilateral de consensos, relativamente inadecuado, o el unilateralismo de una súper potencia, querellante, fiscal y juez de conflictos mundiales. Estados Unidos ha utilizado la tragedia del 11 de septiembre de 2001 como catapulta para proclamar, como doctrina de seguridad nacional, la guerra preventiva del fuerte contra el débil. No le costó mucho esfuerzo al gobierno estadounidense desmantelar las frágiles estructuras internacionales de conciliación y asumir el rol tejano de sheriff autodesignado de gruesos asuntos que competen a toda la humanidad. Es una postura que en ocasiones, como en la invasión de Irak, hace caso omiso del derecho internacional.

    Hobsbawm no destaca, sin embargo, tres elementos de ese mortífero siglo veinte que son cruciales para entender su obsesión bélica: la concentración de las guerras en las áreas más afligidas socialmente de la humanidad, la insensibilidad ante el dolor del “otro” y la pasión ideológica.

    art.entre el terror.guerras menoresHubo, en el siglo veinte, una sucesión trágica de guerras menores, en ocasiones catalogadas de “baja intensidad”, pero de enorme costo humano y social para los pueblos involucrados. La llamada “guerra fría” se acompañó de innumerables conflictos bélicos que ensombrecieron buena parte del planeta. Corea, Vietnam, Camboya, Laos, Angola, Mozambique, Israel, Palestina, Jordania, El Líbano, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Colombia, Ruanda, Sierra Leona, Argelia, Liberia, Etiopía, Eritrea, Irak, Irán, Afganistán, India-Pakistán-Bangladesh, entre otros países, fueron escenarios de confrontaciones armadas que causaron graves daños a su población. El escalofriante escudo nuclear parecía preservar la paz únicamente para las naciones euroatlánticas incorporadas a los dos grandes pactos político-militares que a la sazón se repartían el dominio mundial. El resto de la humanidad, aquella que ya sufría el flagelo de la miseria social y económica, quedó libre para incontables guerras, incitadas por causas endógenas y exógenas, y alimentadas por una feroz competencia en la venta de armamentos. Tras el descalabro del bloque soviético y el pacto de Varsovia, la paz no prevaleció. Los empeños guerreros asumieron otros perfiles: las exclusiones nacionales, étnicas, culturales y religiosas. En Ruanda, Croacia, Bosnia, Kosovo, Armenia, Azerbaiyán, Georgia y Palestina las diferencias étnicas y culturales resucitaron rencores ancestrales. Los odios no amainaron, sólo mutaron sus matrices y disfraces.

    Al examinar la imagen que del “enemigo” se configura para incitar a la muerte masiva, se descubre, soterrado bajo el discurso de intereses vitales y seguridad nacional, un hondo desprecio hacia el dolor y la aflicción de quienes se distinguen por su raza, color, lengua o cultura. Al menospreciar las marcas visibles de su ser, se facilita su subyugación o su exterminio. Sólo así puede explicarse la atroz crueldad que seres humanos comunes perpetran contra quienes reconocen no como prójimos, sino como enemigos, por la diferencia en la pigmentación de su piel, sus formas de rezar, su idioma, su memoria nacional o sus tradiciones. Serbios, croatas y bosnios, hutus y tutsis, georgianos y abjasianos, judíos y palestinos, ladinos y mayas, irlandeses católicos y calvinistas, sudaneses cristianos e islámicos, turcos y curdos, rusos y chechenos, ladinos contra comunidades autóctonas en Centroamérica, la lista es interminable, se sumergen en un abismo de hostilidad que parece capturar sus corazones y mentes y que sirve de pretexto para acciones de inmensa crueldad. El Shoah es quizá su expresión mayor, pero no necesariamente la única, en la historia del siglo veinte o de la humanidad.[3]

    La pasión ideológica, en ese trágico siglo, fue todo un carnaval de convicciones homicidas. En nombre de la pureza racial y la supremacía nacional, de la igualdad social y la abolición de las clases, del control del partido o del proletariado, de la liberación nacional o de la hegemonía global del libre mercado y el capital, de la democracia y los derechos humanos y, finalmente, en honor de los dioses celosos y airados, pueblos y naciones se lanzaron con fervor y pasión a la tétrica empresa de matarse entre sí. El siglo de grandes adelantos científicos y técnicos fue también época de intensas pasiones homicidas. Sólo dos siglos después que la Ilustración europea proclamase el triunfo de la racionalidad ecuánime y serena y que Immanuel Kant pronosticase la paz cosmopolita y la conversión de la religiosidad en ética solidaria,[4] pasiones de sangre y suelo, dioses y cultos ensangrentaron la faz de la humanidad.

    Ese sangriento siglo veinte, marcado por la memoria de Auschwitz, Hiroshima, el Gulag, dos guerras globales y centenares de sangrientos conflictos regionales puede resumirse, al fin de cuentas, en el famoso poema de W. B. Yeats, tan preñado de resonancias religiosas y apocalípticas, “The Second Coming”:

    “Things fall apart; the centre cannot hold;

    Mere anarchy is loosed upon the world,

    The blood-dimmed tide is loosed, and everywhere

    The ceremony of innocence is drowned;

    The best lack all convictions, while the worst

    Are full of passionate intensity.”[5]

    El terror en la mente de Dios

    art.entre el... guerra ruso-japoneLo curioso es que en ese siglo veinte se hizo innumerables veces la guerra con la pretensión de terminar con la guerra. Las declaraciones y acciones de guerra se acompañaban, indefectiblemente, con devotas proclamas de concordia universal. Desde la guerra ruso-japonesa de 1904 hasta la invasión a Irak, la masacre humana ha invocado sacrílegamente los ideales de la paz. Es la sisífica paradoja: hacer la guerra en aras de la paz.

    Cada adelanto científico y tecnológico militar se justificó de esa manera, como un nuevo sacramento de la paz mundial, hasta culminar en el espeluznante sistema de destrucción nuclear de la civilización humana, erigido paradójicamente para protegerla. La amenaza de destrucción universal, se dijo, sería la garantía de la seguridad global. Una bipolaridad estratégica espantosa que, curiosamente, parodiaba el mito religioso según el cual el horror al infierno conduce al umbral del cielo. Potencial guerra absoluta como rito bautismal de la paz universal.[6]

    Parecía inicialmente el siglo de la guerra secular, en el cual la pasión ideológica proclamaría la aurora de los dioses profanos: la supremacía de la nación, la sociedad igualitaria, la apocalíptica lucha de clases, la liberación nacional, la globalización del mercado, el reino del sufragio universal y secreto. Era la devoción profana a los altares irreverentes y heterodoxos de la secularización. Las tribulaciones religiosas parecían restringirse a los rincones íntimos del alma devota o a la quietud de los templos.

    Sin embargo, los celosos e implacables dioses de antaño preparaban su retorno en espectaculares teomaquías. A fines de siglo, piadosos adoradores de Yahvé, Jesucristo y Alá proclamaron la cólera divina mediante la declaración de guerras santas, que desdicen las sosegadas normas intersubjetivas de la Ilustración y la modernidad. Se revivió el volcán de las pasiones religiosas, con nuevas generaciones de fundamentalismos.[7] Quienes creían que con la Paz de Westfalia (1648) nos habíamos librado de las guerras religiosas se muestran perplejos ante el retoñar de la belicosidad sagrada.

    Muchos teóricos del secularismo y la modernidad se sorprenden por el resurgir de la pasión religiosa beligerante, el “desquite de Dios” como lo ha descrito un islamista francés.[8] Quienes estudiaban el auge, a mediados del siglo pasado, del nacionalismo árabe secular y socializante, quedan perplejos por el fuerte desafío que el integrismo islámico le presenta en la batalla por los espíritus. La yihad retoma sus matices más sombríos y avasalladores.[9] Algo similar acontece en el sionismo. Muchos abandonan su herencia socialista, democrática y plural y se adhieren a posturas dogmáticas sobre la promesa divina, inscrita en la Tanakh, de un Israel ampliado.[10] En el subcontinente indio, se revive la violencia entre hindúes y musulmanes, conmoviendo el paradigma nacionalista de Gandhi y Nehru de una sociedad tolerante y pluralista. En Sri Lanka, la guerra civil de dos décadas entre sinaleses y tamiles tiene como fondo ideológico no sólo sus diferencias étnicas y culturales, sino también el que los primeros son mayoritariamente budistas y los segundos hindúes.[11]

    Aún el pacífico budismo puede convertirse en fuente de inspiración para el terror sagrado, como lo demostró el ataque con sustancias químicas al subterráneo de Tokio protagonizado por la secta japonesa Aum Shinrikyo, en 1995. En la fragmentada Yugoslavia, la fe de los ortodoxos serbios y macedonios, de los católicos croatas y de los musulmanes bosnios y albanos ha funcionado como criterio de exclusión y antagonismo.[12] El fundamentalismo estadounidense conjuga la idolatría de la letra sagrada, arcaicos milenarismos, la tradición nacional del “destino manifiesto” y la represión de la alteridad. A pesar de la opulencia económica y el poderío militar de su nación, la derecha fundamentalista norteamericana imagina con pavor diabólicos ejes de maldad cósmica. Es la paradoja de la violencia religiosa: la simultaneidad de la piedad y la crueldad, de la comunión entre los fieles y la hostilidad contra los infieles.[13] Como escribiese José Saramago en ocasión de los ataques del 11 de septiembre de 2001:

    “Siempre tendremos que morir de algo, pero ya se ha perdido la cuenta de los seres humanos muertos de las peores maneras que los humanos han sido capaces de inventar. Una de ellas, la más criminal, la más absurda, la que más ofende a la simple razón, es aquella que, desde el principio de los tiempos y de las civilizaciones, manda matar en nombre de Dios.”[14]

    En la época que algunos tildan de posmoderna, uno de cuyos pilares parecía ser la proclama nietzscheana de la “muerte de Dios”, renace por todas latitudes la pasión religiosa. La religión importa,[15] y de tal manera que muchos adeptos están dispuestos a matar y a morir por su fe. Como ha escrito el español Juan José Tamayo Acosta:

    “El retorno de la religión se traduce con frecuencia en manifestaciones irracionales e intolerantes: dogmatismo e integrismo, fundamentalismo y fanatismo, rigorismo moral y disciplinar, discriminaciones de género, limpiezas étnico-religiosas, práctica del terrorismo en nombre de Dios, procesos inquisitoriales contra los creyentes heterodoxos…”[16]

    Es asunto que ha sido estudiado por algunos autores. Mencionemos algunos de los más destacados.

    José Casanova, en su texto Public Religions in the Modern World,[17] ha radiografiado con mucha pericia esta irrupción vigorosa de la mentalidad religiosa en el ámbito público. Lo cataloga como la “desprivatización” de la religión; el rechazo del reclamo secular a restringir el credo religioso a la interioridad de las almas y los templos. En nombre de Dios, las instituciones religiosas entran con vigor en la palestra pública y pugnan por configurar los perfiles de la moralidad y la legalidad. Se niegan a acatar el paradigma secular de la modernidad. Teologías radicales de liberación, integrismos reaccionarios o teologías públicas reformistas: a pesar de sus hondas diferencias, se hermanan en su pretensión común de protagonismo político y social.

    Casanova se percata de los riesgos de esa incursión en el debate político, pero también percibe en ella la crítica profética a los esfuerzos por estructurar la sociedad priorizando criterios de cálculos de beneficio económico establecidos por un mercado financiero que pretende excluir las consideraciones éticas de su horizonte conceptual. Restringe, sin embargo, su análisis a países con relativa estabilidad social. Además, su estudio se limita a iglesias y organizaciones cristianas, dejando fuera las versiones remozadas de las cruzadas contra los infieles. Quedan fuera de su mirada crítica los conflictos globales que provocan los “guerreros de Dios”. Las dimensiones potencialmente siniestras de la resacralización de la vida pública permanecen al margen de su horizonte analítico.

    Regina Schwartz publicó, en 1997, una aguda crítica, hermosamente escrita, a las dimensiones posesivas y excluyentes del monoteísmo de las tres grandes religiones originarias del cercano oriente: el cristianismo, el judaísmo y el islamismo. Su libro – The Curse of Cain: The Violent Legacy of Monotheism – desvela el lado siniestro de la afirmación “mi dios es el único dios verdadero”.[18] La mirada irónica de Schwartz, cargada de densidad ética, analiza los riesgos que esa metafísica, de unidad y totalidad, con fundamentos teológicos en el monoteísmo semita, representa para quienes sustentan perspectivas religiosas diferentes a la esbozada en el shemá bíblico (Deuteronomio 6, 4: “Oye Israel, Yahvé nuestro Dios, uno es”). Es un cuestionamiento sugestivamente heterodoxo de las dimensiones potencialmente totalitarias y homicidas del monoteísmo semita, en el cual se inscribe la mayoría de los habitantes del planeta.

    The Battle for God, de Karen Armstrong,[19] es un análisis muy sugestivo de los integrismos actuales de las tres grandes religiones monoteístas nacidas en el cercano oriente. La beligerancia de integristas cristianos, judíos o musulmanes, según Armstrong, procede de su percepción apocalíptica de encontrarse en un momento decisivo de la historia: la confrontación final entre las huestes de la luz y las fuerzas de las tinieblas. Se reacciona contra diversos enemigos: los seculares que creen que las leyes dependen de consensos sociales y no de los textos sagrados; los correligionarios que promueven algún tipo de acomodo reformista que restrinja la piedad religiosa a la esfera subjetiva y privada; y, finalmente, los infieles, los devotos de las otras religiones, tildadas de parodias satánicas. Se trata, por consiguiente, de una dramática batalla por Dios, al borde, constantemente, de pasar de la hostilidad verbal a la guerra santa. También, añadamos de paso, se incrementa, invocando la sharia, la tora o las epístolas neotestamentarias, la represión de las mujeres y de quienes optan por estilos alternos de conducta sexual, como bien ha percibido la escritora egipcia Nawal El Saadawi.[20] Hay continuidad discursiva entre los integrismos dogmáticos, el enclaustramiento patriarcal de la mujer y la homofobia.

    Terror in the Mind of God: The Global Rise of Religious Violence, del profesor norteamericano Mark Juergensmeyer,[21] estudia los mecanismos mentales e ideológicos de esa transición a la guerra santa y su conversión en terrorismo religioso. Se da cuenta el autor que es un proceso que no se limita a los tres grandes monoteísmos que el imaginario mediterráneo ha privilegiado, sino que también se manifiesta en algunas religiones orientales, como el hinduismo y el budismo. Juergensmeyer ha viajado y entrevistado líderes de sectas militantes en distintos países – Estados Unidos, Israel, Palestina, India – y acumulado información clave sobre la universalidad de la violencia y el terrorismo religioso. Ilumina tres áreas claves de este proceso.

    La recuperación, en contextos de profundas crisis sociales y humillación comunitaria, de las imágenes y símbolos de violencia sagrada que se encuentran en muchas tradiciones religiosas: la cólera divina, la confrontación entre los hijos del bien y los del mal, la ejecución de los transgresores de la ley divina, la exclusión de infieles, idólatras, herejes, gentiles e impuros. La piedad, alimentada por los sagrados “textos de terror”,[22] se torna crueldad implacable contra los enemigos de la fe. Es la resurrección del sustrato tenebroso de la exclusividad religiosa. Los “guerreros de Dios” militarizan la fe. Los conflictos seculares sobre la posesión de la tierra se sacralizan; el enemigo es ahora agente satánico, a quien se debe no sólo derrotar, sino también exterminar.

    La acción contra los enemigos de la fe se transmuta en teatro del terror: en un performance dramático simbólico de una guerra cósmica trascendente. La violencia divina tiene sus rituales teatrales que se perciben como preludio detonador del pavoroso juicio final. Las imágenes míticas del Apocalipsis, y sus equivalentes en otros textos sagrados, se reviven en conflictos históricos concretos. Los sucesos del 11 de septiembre de 2001 son paradigmáticos, potenciada su resonancia, claro está, por la enorme capacidad de reproducción de los medios de comunicación y la inmensa retribución militar de los Estados Unidos. Es el símbolo dramático, de espeluznante teatralidad, de atacar, en nombre de la ira divina, los iconos económicos, militares y políticos de la infidelidad occidental. Esta teatralidad del terror religioso es lo definitorio de los eventos del 11 de septiembre, no la imputada intención de matar civiles.

    Estas sectas integristas religiosas reactivan a su modo la tradición del martirio redentor. La lucha contra el secularismo, la infidelidad y la herejía exige la disposición al sacrificio supremo: el de la vida propia. La sangre de los mártires es la matriz de la renovación escatológica de la creación. Timothy McVeigh, en los Estados Unidos, los militantes de Hamas, en Palestina, los sionistas ultra ortodoxos, en Israel, los guardaespaldas sijs que asesinaron a Indira Gandhi, en India, los jóvenes que estrellaron los aviones contra las torres gemelas neoyorquinas y los insurgentes que hoy hacen pagar cara la invasión de Irak asumen su muerte como un ritual de sacrificio, una consagración excelsa a la ira divina contra quienes contaminan la creación. Es el retorno del sacrificio humano, revestido del prestigio del martirio, que al engarzarse en imágenes de guerra santa se convierte en atroz suicidio homicida. No es el sacrificio tradicional que, de acuerdo a la teoría de la violencia sagrada de René Girard,[23] pretende restaurar el orden social y la armonía cósmica, sino aquel que desencadena el cataclismo universal final. Es, más bien, un testimonio/martirio de sangre que purifica el escenario cósmico para la hecatombe postrera.

    En momentos en que la nación a la cual se entrega la lealtad patriótica se involucra en guerra, se disuelve la superficial fachada secular y en altares y púlpitos renacen las súplicas de victoria al “Dios de los ejércitos”, como con tan brillante ironía satirizase Mark Twain en su clásica Oración de guerra.[24] Por diversos lados, invocando distintas y opuestas deidades, se entonan variantes del lúgubre himno de la muerte y la desolación escatológica, el tétrico canto litúrgico del oficio de tinieblas:

    Dies irae, dies illa

    solvet saeclum in favilla…

    Quantus tremor est futurus,

    quando judex est venturus,

    cuncta stricte discussurus.

    Entre el terror y la esperanza

    Lo central, decisivo y definitorio, en las grandes tradiciones religiosas, es la reverencia ante lo sagrado, la afirmación de la vida humana en todas sus manifestaciones y la preservación de la naturaleza como creación divina y hogar humano. La genuina religiosidad tiende a re-ligar a los seres humanos con sus prójimos, los cercanos y los lejanos, que trazan su particular peregrinaje en la existencia, en busca esperanzada de un significado que les confiera dignidad perdurable a pesar de su ineludible fragilidad.

    De ahí la simpatía recíproca tan natural entre almas profundamente espirituales como Isaías, el Jesús de los evangelios, Mahoma, Thomas Merton, Martin Luther King, Jr., Mahatma Gandhi, Óscar Alnulfo Romero, Desmond Tutu y el Dalai Lama, a pesar de sus grandes diferencias doctrinales y culturales. Convergen en ellas la ternura restauradora y la pasión profética. Si se mira con detenimiento estamos ante una sorprendente paradoja: Isaías, Jesús, Merton, Luther King, Jr. Gandhi, Tutu y el Dalai Lama, encarnan el afecto divino y reconciliador por la humanidad, con todas sus máculas y defectos, y, sin embargo, en ocasiones exclaman saturados de incontenible indignación profética:

    “¡Ay de los que dictan leyes injustas

    y prescriben tiranía,

    para apartar del juicio a los pobres

    y para privar de su derecho

    a los afligidos de mi pueblo…!

    ¿Y qué haréis en el día del castigo?…

    ¿En dónde dejaréis vuestras riquezas?”

    (Isaías 10: 1-3)

    Se puede, sin duda, encontrar en las escrituras canónicas de las diversas religiones imágenes tenebrosas de repudio y violencia contra quienes contaminan la integridad de la identidad cúltica. Las guerras santas israelitas, las cruzadas cristianas, los yihad islámicos, las servidumbres opresivas, las jerarquías despóticas y las intolerancias de toda índole se han justificado aludiendo a textos sagrados. Así la Inquisición avaló la restricción a la libertad de culto, el patriarcado la subordinación de la mujer, los europeos el avasallamiento de tantos pueblos nativos, los blancos la esclavización de tantas comunidades africanas, y los fundamentalistas modernos sus prejuicios homofóbicos. La “palabra de Dios” se ha usado demasiadas veces para devastar solidaridades, conciencias y esperanzas. Pero, esos “textos del terror” no son los decisivos ni predominantes en las tradiciones religiosas que la humanidad ha forjado a lo largo de su historia, aunque en ocasiones cofradías represivas y excluyentes pretendan trasladarlas de las capillas periféricas al altar mayor.

    El genuino pensamiento religioso, al reflexionar sobre el destino de la historia humana, nunca destaca los símbolos tenebrosos del armagedón y sus jinetes del terror, sino la esperanza de liberación y reconciliación universales.[26] Ciertamente, escritores de tenebrosa mentalidad apocalíptica, comoTim LaHaye y Jerry B. Jenkins, han explotado, la veta del terror eterno en una serie de novelas muy populares entre evangélicos fundamentalistas.[27] La mediocridad de esos artefactos pseudoteológicos y pseudoliterarios en nada compara, dicho sea de paso, con la sublime manera en que James Joyce describe el pavor ante las imágenes tradicionales del infierno eterno, en su clásico A Portrait of the Artist as a Young Man (1916). Lo que en el gran escritor irlandés es tragedia sublime, se reduce en los apocalipcistas estadounidenses a superficial farsa.

    Lo central, en las imágenes transhistóricas de nuestras escrituras sagradas, no es el terror ni la violencia del Dios celoso y excluyente. Es más bien la visión de un “cielo nuevo y una tierra nueva” (Isaías 65 y Apocalipsis 21), donde los seres humanos puedan sembrar trigo y comer su pan en paz, cosechar uvas y tomar su vino con regocijo compartido, edificar casas y dormir con tranquilidad. La visión de una nueva era, un mundo inédito, en el que “el efecto de la justicia será la paz” (Isaías 32: 17), cuando se “convertirán las espadas en rejas de arado y las lanzas en hoces; y no alzará espada nación contra nación ni se adiestrarán más para la guerra” (Isaías 2: 4). Es una esperanza escatológica de reconciliación universal, que anuncia la llegada de un mesías “cabalgando sobre un asno… (que) proclamará la paz a las naciones” (Zacarías 9: 9-10).

    Responde esa aspiración universal de paz y solidaridad a lo más genuino de la imaginación creadora religiosa. Es, ciertamente, una visión ardua de plasmar históricamente. Pero, es una expresión del diálogo perpetuo entre la razón y el corazón humanos, empeñados en forjar aproximaciones terrenales del mito genésico del paraíso y la aspiración apocalíptica de la nueva Jerusalén. En nuestras utopías terrenales e históricas palpitan, como bien apuntó el filósofo alemán Ernst Bloch,[28] las imágenes escatológicas escriturarias de la reconciliación final entre la divinidad, la humanidad y la naturaleza.

    Conjugar la denuncia profética y el reclamo de reconciliación entre pueblos enemistados es tarea compleja, pero necesaria y posible, como han demostrado, en el entorno eclesiástico, los arzobispos Desmond Tutu y Óscar Arnulfo Romero, y, en el literario secular, la escritora india Arundhati Roy y la feminista egipcia Nawal El Saadawi.[29] No se comienza, afortunadamente, en cero. Hay un acopio considerable de reflexiones teóricas y estrategias de acción que vinculan la denuncia profética y la resistencia civil no violenta, que puede asumirse desde distintas ópticas políticas, filosóficas y teológicas.[30]

    La tesis del “conflicto de civilizaciones”, de la hostilidad ineludible entre el occidente cristiano y el oriente musulmán, tan de boga en ciertos círculos noratlánticos tras su articulada exposición por Samuel Huntington[31] es una variante del anacrónico recelo contra el islam. Aunque percibe correctamente la importancia de las diferencias religiosas para los conflictos internacionales en la era posterior a la guerra fría, no logra deshacerse del prejuicio de la superioridad de la civilización occidental.[32] Intelectual y políticamente estéril, la tesis del conflicto entre el occidente cristiano y el mundo islámico no es sino el reverso del amargo antioccidentalismo de Osama bin Laden y Al Qaeda. Es irónico que, en ocasiones, el liderato político estadounidense, con sus alusiones constantes a la guerra total contra quienes tilda como encarnaciones de la maldad absoluta, reproduce la retórica cósmica maniquea de su enemigo. Tal confrontación se asemeja más bien a un “conflicto de fundamentalismos”, como sagazmente ha sugerido Tariq Ali.[33]

    Tampoco pequemos de ingenuos. Ya Erasmo mostró con mucha agudeza, en el siglo dieciséis, que tras las proclamas piadosas de la guerra contra otomanos musulmanes, tildados de “enemigos de Cristo”, prevalecía en muchas ocasiones el afán de riquezas.[34] Por esos mismos años, Hernán Cortés revistió su saqueo de Tenochtitlán, la gran urbe azteca, de cruzada piadosa contra la idolatría.

    “Cuánta solicitud… los naturales de esta parte tienen en la cultura y veneración de sus ídolos, de que a Dios Nuestro Señor se hace gran deservicio y el demonio, por la ceguedad y engaño en que los trae es de ellos muy venerado; y en los apartar de tanto error e idolatría, y en los reducir al conocimiento de nuestra santa fe católica… exhorto y ruego a todos los españoles que en mi compañía fueren a esta guerras… que su principal motivo e intención sea apartar y desarraigar de las dichas idolatrías a todos los naturales destas partes… y que sean reducidos al conocimiento de Dios y de su santa fe…”[35

    Quienes hoy hacen de la guerra preventiva un eje fundamental de la política exterior del país más poderoso del orbe utilizan en sus declaraciones públicas un lenguaje que tiende a identificar a los enemigos de la nación como adversarios de Dios.[36] De esa manera, conflictos muy terrenales adquieren dimensiones cósmicas: la perpetua confrontación entre los hijos de la luz y los de las tinieblas. Las épocas varían, pero la ambición de poder, prestigio y peculio sigue escudándose en la devoción religiosa.[37]

    A pesar de tales persistentes signos ominosos y aunque algunos jerarcas cristianos, rabinos sionistas y e imanes islámicos no se hayan percatado, las cruzadas, las guerras santas y los yihads han perdido vigencia histórica. Los pueblos de tradición cristiana, en vez de acentuar la apología contra el islam, deben, por el contrario, diseñar instancias de comunicación, comprensión y diálogo. Sobre todo si tomamos en cuenta que aunque diversos líderes misioneros proclamaron, a inicios del siglo veinte, la mundialización del cristianismo, a su final el resultado fue un aumento mayor, absoluto y proporcional, del islam.[38] La compleja diversidad interna del islam contradice la caricaturesca imagen del enemigo musulmán que intentan proyectar ciertos apologistas de nuevas cruzadas.[39] Además, en sus tradiciones canónicas centrales, el islam comparte perspectivas éticas no muy diferentes a las de los seguidores de los evangelios o del talmud

    Despistada me parece también la tesis, esbozada recientemente por algunos autores cristianos, de que la diferencia notable entre el cristianismo y el islam radica en la ausencia de una lengua “sagrada” en el primero, mientras que los textos canónicos del segundo están indefectiblemente ligados al árabe.[40] De esa distinción deducen una diferencia esencial entre el cristianismo y el islam, atribuyendo a este último rigidez e inflexibilidad respecto a la diversidad cultural. Son subterfugios sofisticados que preservan la postura hostil hacia el islamismo que atraviesa fatalmente toda la historia del Occidente cristiano. Olvidan, además, estos apologistas la excesiva frecuencia con que, en el cristianismo y el judaísmo, la idolatría de la letra sagrada se ha tornado abominable para quienes no la comparten, algo que ya en el siglo diecisiete señaló atinadamente Baruch Spinoza,[41] el espléndido heterodoxo judío, estigmatizado por la iglesia y la sinagoga, de quien Jorge Luis Borges, con mucha admiración, escribiese:

    “Alguien construye a Dios en la penumbra…

    Es un judío

    De tristes ojos y piel cetrina….

    Desde su enfermedad, desde su nada,

    Sigue erigiendo a Dios con la palabra.”[42]

    La idolatría de la letra sagrada llevó, en ocasiones, en el cristianismo, a la ejecución de las mujeres consideradas hechiceras (Éxodo 22: 18: “A la hechicera no la dejarás con vida”)[43] o a las desposadas no vírgenes (Deuteronomio 22: 20-21). Hombres con poder social y almas violentas leyeron esos textos, con profunda devoción hacia ellos, antes de proceder a cegar atribuladas vidas femeninas. Hoy muchos creyentes dogmáticos se apoyan en textos canónicos para justificar el discrimen contra los homosexuales, con una lógica discursiva muy similar a la que sus antecesores esgrimieron contra la abolición de la esclavitud o la emancipación femenina.[44] Esa idolatría de la letra sagrada ha sido la inspiración de frecuentes guerras santas, cruzadas, yihads y pogromos. Incontables han sido los seres humanos sacrificados en el altar de dioses celosos, excluyentes e implacables.

    Erróneas me parecen la posturas intolerantes como la que se manifiestan en Dominus Iesus (2000),[45] la declaración del Vaticano sobre la exclusividad soteriológica del cristianismo. Es un intento de atajar actitudes dialógicas en las fronteras de encuentro entre el cristianismo y las grandes religiosidades orientales, como las propuestas por algunos teólogos católicos como Jacques Dupuis, Raimon Panikkar, Aloysius Pieris y Michael Amaladoss,[46] las cuales podrían conducir a identidades híbridas, curtidas en el diálogo interreligioso e intercultural. En tiempos de incertidumbres, los centinelas de la pureza sienten pavor ante el cruce de fronteras. Como era de esperarse en un entorno global tan repleto de paradojas, Dominus Iesus fue aplaudida por los tradicionales adversarios de Roma: los evangelicals conservadores y fundamentalistas. En honor a la verdad, sin embargo, debe reconocerse la respetable y escéptica distancia que el Vaticano ha mantenido respecto a la política belicista del gobierno estadounidense y a las tendencias antiislámicas que la nutren.

    Se impone como necesidad vital para la paz y el bienestar de la humanidad, promover el diálogo intercultural e interreligioso y silenciar las confrontaciones estridentes y degradantes. De no seguirse esa perspectiva dialógica intercultural e interreligiosa corremos el peligro de promover y sacralizar la globalización de la violencia sagrada. Es necesario forjar senderos de diálogo, reconocimiento mutuo y respeto recíproco y, sobre todo, de vínculos de solidaridad y misericordia, entre las distintas religiosidades históricas. No es cuestión de irenismo superficial y cortés, de salón. Nada menos que el futuro de la humanidad está en juego. De otra manera, como con su habitual gracia escribe Leonardo Boff, los humanos “podemos sufrir el destino de los dinosaurios”.[47]

    Especial importancia tiene hoy propiciar el diálogo creador entre las tres grandes religiones monoteístas originadas en el cercano oriente y que consideran a la ciudad de Jerusalén como urbe sagrada. ¿Es demasiado utópico soñar que algún día Jerusalén, con su historia tan trágica y sangrienta, sea símbolo de convivencia en paz y armonía entre adoradores de distintas encarnaciones de lo sagrado? ¿Es viable imaginar que no lejos del muro de las lamentaciones se erija un día no muy lejano un monumento a la concordia entre cristianos, judíos e islámicos, que celebre el fin de las guerras santas, cruzadas, pogromos, y yihads? ¿Es acaso iluso pensar un futuro en el que finalmente Jerusalén, la ciudad sagrada que durante milenios ha presenciado tanta violencia y agresión, haga honor a la etimología de su nombre, “ciudad de paz”?[48]

    Es el tiempo de forjar aquello que el teólogo católico Johann Baptist Metz catalogó de “ekumene de la compasión”, un proyecto inclusivo de solidaridad con el sufrimiento humano que trascienda las fronteras de la cristiandad.[49] Por compasión, aclaremos, se entiende aquí no la paternal indulgencia, sino el “padecer con”, la identificación y solidaridad con quienes sufren el pavoroso “misterio de la iniquidad” (II Tesalonicenses 2: 7). El vínculo de la urgencia profética por la justicia y la compasión por el dolor humano que se expresa intensamente en seres tan dispares y sin embargo tan hermanados como Isaías, Jesús, Mahoma y Gautama Buda constituye un sacramento de esperanza para un mundo atribulado todavía por la violencia, el despotismo, el discrimen nacional, étnico y cultural, el patriarcado androcéntrico y la homofobia. Este ecumenismo de la compasión puede nutrirse del viraje hacia la aflicción humana que se manifestó en variadas sensibilidades religiosas de fines del siglo veinte y que a la larga puede servir de contrapeso a la pasión homicida de los “guerreros de Dios”.[50] Se trata del mismo sentir y pensar que anidaba en el corazón y la mente del arzobispo mártir Óscar Arnulfo Romero cuando en una de sus más emotivas homilías proclamó,

    “¡Ay de los poderosos… cuando se trata de torturar, de matar, de masacrar, para que se subyuguen los hombres al poder! ¡Qué tremenda idolatría que le están ofreciendo al dios poder, al dios dinero, tantas vidas, tantas sangres que Dios, el verdadero Dios… se lo va a cobrar bien caro a esos idólatras del poder!”[51]

    Respecto a las diversas tradiciones culturales y religiosas, el desafío es superar la mera tolerancia y aprender a estimar y apreciar la “dignidad de la diferencia” , como la llama el rabino judío Jonathan Sacks.[52] La raíz latina del vocablo tolerancia sugiere que su alcance semántico se limita a soportar o sufrir la diversidad. De lo que hoy se trata es de valorarla y disfrutarla. Es la única manera de enterrar en el cementerio de las pesadillas al racismo moderno, cuya expresión más nefasta fue la célebre frase de Carl Schmitt, filósofo político e ideólogo del antisemitismo nazi: “No todos los que tienen rostro humano son seres humanos.”[53] Expresión de encomiable humildad y de reconocimiento sincero y genuino hacia quienes nos acompañan, de manera diversa y diferente pero no opuesta ni conflictiva, en la esperanza militante del reino de Dios de paz y justicia, es la siguiente confesión de Óscar Arnulfo Romero: “Hermanos, ¡cuánta bondad, cuánta verdad, cuánto bien hay más allá de las fronteras cristianas!”[54]

    ¿Qué tal ecumenismo de la compasión es un sueño, una utopía? Ciertamente, pero el ser humano se constituye por la nobleza y el arrojo de sus sueños, de sus aspiraciones utópicas. Por eso, siempre he preferido Utopía, de Tomás Moro, a El príncipe, de Nicolás Maquiavelo, escritos ambos textos en el nacimiento de la modernidad occidental. Ante el pragmatismo mortífero de los realistas forjados en Maquiavelo, Hobbes y Clausewitz, por un lado, y las atrocidades apocalípticas de los fundamentalismos belicosos, por el otro, ¿no es acaso preferible soñar con el instante apasionadamente erótico en el que “la justicia y la paz se besen”, como reza el salmo bíblico (Salmo 86: 10)? Ya lo dijo el gran Lezama Lima, “sólo lo difícil es estimulante”.[55]

    Quienes aspiran a ser cristianos, no deben olvidar que el Jesús de los evangelios nunca hizo de la adhesión a dogmas, jerarquías eclesiásticas o prescripciones rituales lo decisivo de su mensaje. Jesús fue siempre muy heterodoxo en sus predilecciones: prefería al solidario y compasivo samaritano sobre el piadoso levita o el devoto sacerdote (Lucas 10: 29-37). Su desafío radical conduce más bien a asumir plenamente la solidaridad y la compasión con quienes Franz Fanon llamó “los condenados de la tierra”.

    Cuando un líder religioso proclama la guerra santa contra quienes tilda de “adversarios de Dios”, debemos recordar la sensata advertencia de John Locke: “quisiera saber cómo hemos de distinguir entre los engaños de Satanás y las inspiraciones del Espíritu Santo”.[56] En asuntos de diferencias doctrinales, es válida la norma que establece Umberto Eco en su ejemplar diálogo/debate con el cardenal Carlo Maria Martini: “en los conflictos de fe deberán prevalecer la Caridad y la Prudencia”.[57] Sólo así pueden los hombres y mujeres de fe poner límites a la voracidad de quienes pretenden continuar el legado de muerte y destrucción de la pasada centuria. Sólo así quienes viven entre el terror y la esperanza pueden entonar el tierno himno bíblico a la paz:“¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz!”(Isaías 52: 7ª).

    La paz abrazada con la justicia, aquella que brotó como esperanza contra toda esperanza de los labios del arzobispo mártir Óscar Arnulfo Romero segundos antes que una bala asesina canonizara prematuramente su apostolado, cuando se aprestaba a consagrar el sacramento más excelso de la tradición cristiana…

    “Que este Cuerpo inmolado y esta Sangre sacrificada por los hombres, nos alimente también para dar nuestro cuerpo y nuestra sangre al sufrimiento y al dolor, como Cristo, no para sí, sino para dar conceptos de justicia y de paz a nuestro pueblo.”[58]

    ¿El martirio como posible fuente de la esperanza de una patria gravemente herida y cruelmente lacerada? Esa misteriosa esperanza, como misteriosos son siempre los senderos inéditos de la divinidad, fue la que afirmó el arzobispo Romero pocas semanas antes de ser asesinado, y con esas sus palabras, teñidas de dolida esperanza, concluyo,

    “Estoy seguro de que tanta sangre derramada y tanto dolor causado… no será en vano. Es sangre y dolor que regará y fecundará nuevas y cada vez más numerosas semillas de salvadoreños que tomarán conciencia de la responsabilidad que tienen de construir una sociedad más justa y humana, y que fructificará en la realización de las reformas estructurales audaces, urgentes y radicales que necesita nuestra patria.”[59]

     

    (*)Luis Rivera-Pagán

    art.luis rivera pagánProfesor emérito del Seminario Teológico de Princeton. Es autor de varios libros, entre ellos, Evangelización y violencia: La conquista de América (1992), Entre el oro y la fe: El dilema de América (1995), Mito exilio y demonios: literatura y teología en América Latina (1996)…

     

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    Oscar G. Baqueiro

    Dos Teólogos Políticos

     

    De entrada hay que decir que todo humano, en uso de razón, hace teología al pensar en su ser supremo. Los que aceptamos que lo hay y también los que piensan lo contrario. No es cosa única de quienes se dedican a la actividad religiosa de manera profesional, a quienes se les reconoce como clero, sino es un tema que pasa por toda mente humana.

    Antonio Vieiria
    Antonio Vieiria

    En lo que en seguida se expone nos vamos a encontrar con un clérigo y con un laico (palabra que proviene del griego laos, pueblo). Los dos iluminaron su tiempo y su espacio: Antonio Vieira (1608-97), portugués y jesuita y Juan Germán Roscio (1763-1821), venezolano  y abogado. Antonio ministró la mayor parte de su larga existencia en Brasil en tanto que José  ejerció en  su país natal.

    Los contextos inmediatos son diversos pero los une el entender cuál es la voluntad de Dios frente a las ideas del “derecho divino” de los reyes y la explotación inmisericorde de la realeza frente a la dignidad de los

    J. German Roscio
    J. German Roscio

    nativos latinoamericanos, vistos por los iberos como mera fuerza de trabajo y la supuesta condición de servidumbre ante sus “colonizadores.”

    Ambos se declaran cristianos aunque su iglesia los señala como equivocados  o “herejes”.  Ninguno de los dos favorece la violencia como medio de lograr sus legítimos y naturales derechos, aunque navegan contra corriente, y no logran acuerdos pacíficos entre la partes en conflicto. Vieira quien vive casi 90 años tiene más tiempo para empujar sus ideas, pero Roscio, con edad menor, es reconocido como uno de los padres de su nación.

    La Teología no siempre es limpia y la política casi nunca, pero estos dos varones encuentran punto de equilibrio que demuestra que no son cuestiones necesariamente opuestas. La teocracia no es el sistema ideal de gobierno ni los estados laicos son un paraíso. Todo lo humano adolece de algo o de mucho, pero toda situación es manejable cuando hay la voluntad de entenderlo así.

    Vieira fue un orador extraordinario y lingüista destacado y educador sobresaliente, pero Roscio supo sortear los difíciles años de la independencia de España de los países de América Latina y ambos dejaron huella profunda en el devenir sus respectivos pueblos, no buscando quedar en los textos de historia, sino movidos por ideales superiores. ¡Bien por ellos dos!

     

     

    Artículos

    cmmConsejo Metodista Mundial

    aplaude el Voto Femenino en Permitir

    Obispos de Inglaterra

     

    El día de hoy la Iglesia del Sínodo General de Inglaterra votó a favor de permitir que las mujeres se conviertan en obispos.

    En una carta enviada al arzobispo de Canterbury Justin Welby, Secretario Mundial Metodista general Ivan Abrahams dijo: «La noticia de que la Iglesia de Inglaterra ha votado a favor de permitir que las mujeres se conviertan en obispos se da la bienvenida con los brazos abiertos por el Consejo Metodista Mundial. Nuestro organismo mundial ha acogido siempre, apreciado y se ha fortalecido con nuestras hermanas en nuestra tradición de fe, y sabemos que esta noticia va a ser vista como otra creencia común que afirma no sólo la unión entre la Iglesia de Inglaterra y sus miembros, sino también dentro del diálogo ecuménico en curso del Consejo Metodista Mundial, con la iglesia. «

    Aprobación de la modificación, que vuelca siglos de tradición anglicana, se requiere una mayoría de dos tercios por el Sínodo General – máximo órgano de gobierno de la iglesia, que está compuesto por la Cámara de Obispos, Casa del Clero y de la Cámara de Laicos. Histórica votación del lunes tuvo lugar en la ciudad de York Inglés.

    «A medida que la Iglesia de Inglaterra actúa sobre esta decisión histórica, sabe que al hacerlo lo están haciendo con las bendiciones y las oraciones de los metodistas alrededor del mundo que forman parte del Consejo Metodista Mundial», añadió Abrahams.

     

    La Iglesia de Inglaterra aprueba

    el histórico acceso de las mujeres al obispado

    Antes de Navidad se podría conocer el nombre de la primera obispo

    WALTER OPPENHEIMER Londres 14 JUL 2014 – 17:57 CEST161

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    El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, con mujeres pastores. / NEIL HALL

    La Iglesia de Inglaterra ha aprobado en una votación histórica el acceso de las mujeres al obispado, culminando así el camino de la mujer a la plena igualdad con el varón en el seno de esa confesión emprendido en 1994, cuando fueron ordenadas las primeras sacerdotes. El sínodo de la Iglesia de Inglaterra, reunido en York, dio su respaldo al compromiso alcanzado el año pasado para permitir el acceso de las mujeres al obispado.

    La aprobación, que se consideraba muy probable, permitirá que la decisión se convierta en ley el próximo noviembre a través del Parlamento británico. Con ese calendario, antes de fin de año se podría conocer el nombre de la primera mujer obispo de la Iglesia de Inglaterra, aunque no alcanzaría plenamente esa condición hasta bien entrado 2015.

    La Iglesia de Inglaterra se une así a otras provincias de la Comunión Anglicana en las que ya hay obispas, como Estados Unidos, Canadá, Suráfrica, Australia y Nueva Zelanda. El arzobispo de Canterbury, Justin Welby, se declaró “encantado” con la votación. “Hoy hemos completado un viaje que empezamos hace 20 años con la ordenación de mujeres sacerdotes”, declaró. “Es el inicio de una gran aventura, la búsqueda de la prosperidad mutua por encima de algunos desacuerdos”, añadió en referencia a la minoría que se opone al obispado femenino y que durante años lo ha bloqueado porque las normas de la Iglesia de Inglaterra exigen que un cambio de esa naturaleza tenga el respaldo de dos tercios de cada uno de los tres colegios que forman el sínodo: el de los obispos, el de los clérigos y el de los laicos.

    “Aunque estoy encantado por el resultado, pienso también en aquellos dentro de la Iglesia para quienes el resultado será difícil y motivo de causa de tristeza. Mi propósito, y creo que el de toda la Iglesia, es que seamos capaces de ofrecer un lugar de bienvenida y desarrollo para todos”, precisó el arzobispo de Canterbury.

    En noviembre de 2012 el sínodo anglicano ya estuvo a punto de dar luz verde a las obispas, pero el compromiso de entonces, ampliamente respaldado tanto por el colegio de los clérigos como por el colegio de los obispos, se quedó a un puñado de votos de esos dos tercios. Esta vez, en el colegio de laicos, 152 votaron a favor, 45 en contra y 5 se abstuvieron: un 77% de votos favorables, lo que superaba ampliamente los dos tercios requeridos.

    art.ingl.3descargaAquel tropiezo hizo pensar que el obispado femenino quedaría atascado de nuevo durante años. Pero, bajo el empuje del nuevo arzobispo Welby, se alcanzó un compromiso en noviembre del año pasado. Los sectores más conservadores del anglicanismo, y en particular los anglo-católicos del grupo Forward in Faith, se dieron por satisfechos con la creación de la figura de un ombudsman que pueda intervenir en el caso de que una parroquia conservadora considere que no se encuentra lo bastante protegida de la autoridad de una mujer obispo. Aunque el objetivo es que obispos y obispas gocen de la misma consideración y categoría, la corriente mayoritaria acepta que los sectores más conservadores han de tener a su alcance una herramienta que les permita evitar tener que responder personalmente a la autoridad de una mujer obispo.

    Aunque bastaba con que esta vez votaran a favor 6 de los 74 miembros del colegio de laicos que en 2012 votaron en contra, la semana pasada había dudas sobre si los votos a favor en ese colegio llegarían hasta los dos tercios exigidos. Incluso se especuló con la posibilidad de que, si la propuesta era rechazada, la Iglesia de Inglaterra se plantearía la medida de presentar en la Cámara de los Lores una propuesta para forzar la aprobación por ley del obispado femenino. Una alternativa muy radical llamada seguramente a dividir profundamente a los anglicanos y a la que finalmente no ha hecho falta recurrir.

    El histórico cambio fue aplaudido por el primer ministro británico, el conservador David Cameron, que le dio una “cálida bienvenida”. También por el número dos del Gobierno y reconocido agnóstico, el líder liberal demócrata Nick Clegg: “Es un punto de inflexión para la Iglesia de Inglaterra y un enorme paso adelante para hacer una sociedad más justa”, aseguró. Para el laborista Ed Miliband, que se define como “un judío ateo” porque no cree en Dios pero la religión forma parte de su cultura, es “una estupenda noticia”.

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    (CNN) — Líderes de la Iglesia de Inglaterra votaron a favor de permitir que mujeres se conviertan en obispos, anunció el lunes la institución religiosa.

    La medida requirió una mayoría de dos tercios en cada uno de los tres órganos de esta iglesia anglicana (cristiana): La Cámara de Obispos, la Cámara del Clero y la Cámara laica.

    La legislación fue aprobada en el Sínodo General de la Iglesia, celebrado en la Ciudad de York (norte de Inglaterra). La primer obispo mujer podría ser designada a finales de año, agregó la Iglesia.

    Las iglesias de Irlanda, Gales y Escocia ya permiten que mujeres accedan a este cargo eclesiástico; Pat Storey fue la primera mujer obispo consagrada en esta Iglesia, lo cual ocurrió en Dublín en diciembre de 2013.

     

    Mujer sacerdote de México

    celebra apertura anglicana

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    La reverenda Sally Sue Hernández reveló que en nuestro país hay 17 mujeres que ejercen el sacerdocio; admiten en Inglaterra presencia femenina en el obispado

    La reverenda Sally Sue Hernández García fue instalada como deán de la Catedral Anglicana de San José de Gracia, en febrero de 2013.

    CIUDAD DE MÉXICO, 16 de julio.- Sally Sue Hernández, sacerdote de la Iglesia Anglicana de México, afirmó que los integrantes de este culto en nuestro país recibieron con gran beneplácito la aprobación histórica por parte de la Iglesia de Inglaterra para que las mujeres tengan acceso al obispado.

    En entrevista para Excélsior Televisión, con Pascal Beltrán del Río, la reverenda indicó que esta propuesta se planteó por primera vez en 2012, pero fue rechazada; finalmente, por mayoría de votos, fue aprobada en el seno de la Iglesia Anglicana en Londres.

    “En el caso de la Iglesia en Inglaterra para nosotros en realidad ha sido sorpresa, pero alegre, de fe y esperanza”, declaró la sacerdote, aunque dijo desconocer si actualmente hay candidatas que pudieran aspirar a ocupar la máxima jerarquía.

    No obstante, recordó que ya ha habido mujeres primadas en el caso de la Iglesia Episcopal de Estados Unidos, con la que mantienen fuertes vínculos.

    Dijo que la presencia de la Iglesia Anglicana en México comenzó en el siglo XIX a partir de las Leyes de Reforma, a través de las cuales se permitió la libertad de culto. Y a pesar de que desde 1994 se ordenaron las primeras sacerdotes, fue hasta este año que fue aprobada la presencia de la mujer en el arzobispado

    La reverenda indicó que actualmente en nuestro país existen 17 mujeres sacerdotes, y consideró que con esta decisión hecha desde Inglaterra, la presencia femenina en la jerarquía anglicana se irá incrementando paulatinamente.

    Agregó que en la Iglesia Anglicana, tanto la formación teológica como el rito de ordenación no varían en hombres y mujeres.