En la Iglesia Metodista tenemos el legado de las clases y las bandas que instituyó Juan Wesley. Ahora pueden conocerse con otros nombres, pero su propósito sigue siendo el mismo: acompañar a aquellos que han decidido ser seguidores de Cristo y están en un proceso de santificación. En medio de la lucha del creyente, el tener un grupo pequeño donde experimentar la comunión de los santos es un medio de gracia donde el Espíritu Santo infunde aliento y dirección. En los siguientes escritos veremos dos ejemplos de cómo este acompañamiento surte efecto en la vida de quienes asisten entre semana a un grupo pequeño, además de la gran celebración dominical en la iglesia.
- Pecadores no tan anónimos
Por Steve Cordle, director ejecutivo de The River Network International (trni.org)
La iglesia celular proporciona a las personas una especie de entorno de “aula-laboratorio” que promueve el crecimiento transformacional.
Seguir leyendo «DOS MANERAS DE ACOMPAÑAR A PECADORES ARREPENTIDOS.»










