Categoría: Secciones Varias

El título de Esposa de Pastor.

maelenaNuestra Hermana en Cristo, Lic. María Elena Silva de Fuentes, es la esposa del Obispo de la CAO, Pbro. Fernando Fuentes Amador. Viven en la Ciudad de Monterrey.

Ante la partida reciente de las hermanas Verónica Padilla de Reséndiz y Érika Vega de Treviño, esposas de dos pastores de la CAO y hermosas compañeras del ministerio, me he preguntado qué enseñanza personal puedo extraer de estos sucesos que han enlutado a nuestra Conferencia. Y al escuchar a los esposos de estas damas, he percibido que lo que más extrañan de ellas es la forma como les acompañaban en su ministerio: las extrañan como esposas, como amigas, como madres de sus hijos. Y no porque ellas no fueran personas preparadas en otros ámbitos, pues ambas tenían estudios teológicos y seculares; pero su ausencia ha dejado un vacío en la vida de sus esposos, quienes las extrañan como ESPOSAS DE PASTOR.

Esto me ha llevado a considerar por qué soy esposa de pastor; y me he percatado de que ser esposa de pastor es un título que Dios me confirió, yo no lo busqué. Estoy agradecida de acompañar a un siervo de Dios en su ministerio; y si acaso aspirara a algún título sería al de HERMANA EN CRISTO, y ése –por la gracia de Dios- lo tengo.

El día que ya no me quisieran llamar así, hermana en Cristo, entonces tendría de qué preocuparme, porque eso significaría que ya no formo parte del cuerpo de Cristo.

Ante el hecho de que algunas personas me llaman “pastora”, considero adecuado aclarar esto: respeto a las mujeres que se han preparado para servir al frente de una iglesia, y que han tomado además la responsabilidad por el cuidado de una congregación. A ellas las llamo PASTORAS, y reconozco la función que tienen y no deseo que me llamen “pastora”, porque eso también significaría usurpar una denominación que es de ellas, y que no me corresponde. Si es por precisión, ya lo dije: soy ESPOSA DE PASTOR; si es por halago, no me interesa que me llamen “pastora” como una especie de título de nobleza, para ser reconocida por alguien; estoy feliz de ser lo que soy, porque Dios es quien me ha llamado así: ESPOSA DE PASTOR.

Recuerdo una anécdota de cuando mis hijos eran aún pequeños: un domingo en la mañana, mi esposo estaba por irse a la iglesia y yo le alcanzaría más tarde con los chicos. Yo aún andaba en ropa de dormir, atareada con la atención a los niños, cuando mi marido me pidió que si por favor le boleaba los zapatos, pues andaba algo apurado; lo hice, pero en mi interior comencé a sentir una voz insidiosa que me decía: “Mírate, una mujer con estudios profesionales, boleando los zapatos de tu marido…”; la rabia comenzó a aflorar dentro de mí, y como Pedro cuando se estaba hundiendo en el mar, lo único que acerté a orar en ese momento fue: “¡Señor, sálvame!”, pues no quería que mi marido o los niños percibieran mi coraje.

Súbitamente, también dentro de mí, otra voz comenzó a decirme: “¡Eliseo, Eliseo!”. Entonces recordé que por esos días me había tocado leer una vez más el pasaje de este varón, así como un estudio que había leído sobre el tema; el Espíritu Santo llamó mi atención en que este personaje había sido un fiel acompañante del profeta Elías, a quien apoyó durante un periodo de su ministerio, y el Señor simplemente me dijo: “Yo te he puesto como una Eliseo para tu marido. ¿Quieres el puesto o se lo doy a alguien más?”

Así de simple me lo dijo el Señor, y esta revelación me dio mucha paz, quitando de mí la autocompasión, un arma que al enemigo le gusta mucho usar en contra nuestra. ¿Significa que soy “una sombra” al lado de mi esposo? De ninguna manera. En mi vida como cristiana, y además como esposa de pastor, Dios me ha permitido tener el privilegio de desempeñar otras funciones; pero he entendido que esas funciones las tengo en razón del lugar físico en el cual estoy, DEBIDO A QUE MI ESPOSO ES PASTOR EN ESE LUGAR. Y que el día en que él sea cambiado a otro lugar, yo me voy con él y abandono esas funciones, confiada en que Dios tendrá a la persona que ocupe mi lugar allí, y esperando el nuevo trabajo que él tenga para mí. He aprendido a no aferrarme ni a las cosas, ni a la gente. Pero, por la gracia de Dios, mientras viva seré HERMANA EN CRISTO; y mientras mi marido sea pastor, yo seré ESPOSA DE PASTOR.

Maria Elena Silva de Fuentes.

¿Por qué te abates, oh alma mía?

pedro garcia carlosEl Pbro. Pedro García Carlos es pastor jubilado de la Conferencia Anual Oriental (IMMAR), y luego jubilado también de la Conferencia de Río Grande (IMU) de los Estados Unidos.
Vive en el Estado de Texas con su esposa Velia Isáis de García. Se ocupa principalmente en ministrar talleres para matrimonios.

 

¿POR QUÉ TE ABATES, OH ALMA MÍA?

Cuando leemos el Salmo 42 nos damos cuenta que el escritor estaba pasando por un periodo de depresión. Sabemos que la depresión es un estado de melancolía o de tristeza donde se ha perdido la esperanza y el ánimo para seguir adelante. Todos, en mayor o menor grado, hemos pasado por esta difícil situación. La depresión es una experiencia universal. En medio de su abatimiento, el salmista nos da unas pautas para ser libres de este sentimiento agobiante. Primeramente, le habla a su propia alma: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí?” Esta actitud del salmista nos hace ver la importancia de reflexionar sobre nosotros mismos, hacer una introspección. Constantemente debemos tener una apreciación de nuestras acciones y los motivos que hay tras ellas. Ser conscientes y honestos con nosotros mismos, es el Una característica de la depresión es la autocompasión que sentimos, nos tenemos lástima y buscamos ayuda y consuelo en los demás. Esta actitud de autocompasión es totalmente estéril y nos hunde más en la depresión. Para salir de ese estado, el salmista le hablaba a su alma.

Parafraseando sus palabras le decía: “¿Qué derecho tienes de estar abatida?” Cuando estamos deprimidos pensamos mucho en nuestros problemas. Nos atormentan los recuerdos del pasado y el desaliento actual no nos deja ver la luz del futuro. Nos olvidamos de tantas bendiciones que Dios ha derramado sobre nosotros. Por eso debemos reprender a nuestra alma y también decirle: “¿Por qué te abates, oh alma mía?”

Teniendo un Dios tan bondadoso y misericordioso, que nos bendice día con día, y nos da un Evangelio que nos presenta un Salvador glorioso, podemos ver lo equivocado que estamos al recordar que hemos sido objeto de las incontables bondades de Dios. “Cuenta los favores que el Señor te dio, y admirado quedarás de su sostén”, dice un antiguo himno cristiano.

Finalmente, el salmista se da un mandato firme: “Espera en Dios…” ¡AQUÍ ESTÁ LA SOLUCIÓN! ¡EN ESTO CONSISTE EL SECRETO DE LA VICTORIA! Lo que Dios hizo ayer a nuestro favor, lo hace ahora, y lo hará mañana. El nos dice: “No te desamparare ni te dejaré”, y sus promesas son siempre fieles. Entonces lo que tenemos que hacer es esperar en Dios. Tener una actitud de confianza en que Él nos ayudara a hacerle frente a todo… es el antídoto contra toda depresión; y esa fe, al final, nos dará la victoria.

— Pedro García Carlos

Dios me ama.

Dr. Ernesto ContrerasEste artículo fue escrito por el Dr. Ernesto Contreras Pulido, médico especializado en el tratamiento del cáncer mediante quimioterapia y radioterapia.
Fue líder laico metodista dentro de la CANO mientras vivió en Playas de Tijuana, B. C. Actualmente vive con su familia en San Diego, California, E. U. A., donde colabora con la Iglesia de Las Asambleas de Dios.

Aunque hay mil y más razones por las que es una grande bendición ser cristiano, hoy quiero hacer énfasis en la bendición que es saber que realmente Dios nos conoce en forma individual, nos ama, y tiene un plan maravilloso para nuestra vida en particular. A los que hemos invertido en el estudio de las ciencias más de 40 años, cada día nos dejan más perplejos, los múltiples conocimientos descubiertos en los últimos 50 años, que cada vez con más elocuencia, nos demuestran la real, asombrosa, e inmensa sabiduría de Dios.

Es verdaderamente maravilloso reconocer con qué maestría, precisión, y belleza, desde la misma creación de Eva, Dios tuvo que diseñar, crear, y hacer funcionar perfectamente y desde el primer instante, múltiples tejidos, órganos, glándulas, y sistemas, con el único propósito de que, al llegar a la madurez biológica, toda mujer fértil pudiera concebir, engendrar, dar a luz, y alimentar a sus hijos.

Y es que el cuerpo de la mujer es maravillosamente más complicado que el del varón, pues no sólo tiene más órganos, aparatos y hormonas, sino que además, todos ellos funcionan con la perfección y sofisticada armonía de un reloj biológico. Por ejemplo, son obvias las diferencias que hay en la estructura y forma de los huesos de la cadera en una mujer, y ahora se sabe que desde el cuarto mes de gestación o desarrollo dentro de la matriz, el cerebro de la mujer desarrolla más que el varón, las áreas relacionadas con la comunicación y las emociones.

Mientras más lo estudiamos, nos damos cuenta que aunque parece algo natural y ordinario, el que una mujer logre concebir y engendrar un hijo, es algo poco menos que un milagro, pues para empezar, la simiente del varón, el espermatozoide, solo sobrevive unos tres días después de que es expulsado, por lo que para engendrar un hijo, tiene que ser depositado adecuada y oportunamente en el interior de la mujer, y librar obstáculos como el localizar y penetrar el cuello de la matriz, y una vez dentro de ésta, ascender hasta su fondo, llegar hasta el conducto de Falopio que a manera de túnel lo conduce hasta el ovario que ovuló ese mes, y alcanzar ahí a la simiente de la mujer, el óvulo, dentro de las dos únicas horas en que la mujer es fértil cada mes. Por ello, de unos 300 millones de espermatozoides que son depositados, solo unos cuantos, generalmente los más fuertes y sanos, llegan a completar con éxito la hazaña, que es comparable con la de escalar el monte Everest, y sólo un espermatozoide es aceptado para fecundar el óvulo y consumar así la concepción de un hijo. Leer el resto del artículo

Josafat, hijo de Asa, el rey maestro.

Gamaliel HernándezEsta sección está a cargo del Hno. Gamaliel Hernández Loera es Pastor bautista jubilado en los Estados Unidos de Norteamérica, quien ahora radica en Puebla, Pue. Su esposa, la Dra. Elizabeth González Mtz., es originaria de la IMMAR Emanuel de la misma ciudad. El Pastor Gamaliel se ocupa actualmente de varios ministerios dentro de algunas congregaciones metodistas: Escribe libros sobre estudios bíblicos, produce discos compactos, y más.

I REYES 22:41-50 y II Crónicas 17:1-19

Hemos visto que Asa fue un buen rey, quien se dedicó a honrar a Dios con todo su corazón, y a buscar la paz con su vecino Israel. Asa tuvo un hijo quien a la muerte de él, subió al trono de Judá. Este hijo se llamó Josafat; Josafat es un bonito nombre porque quiere decir: Jehová es juez. Tal vez por la belleza del nombre es que hay cinco personas en la Biblia que llevan ese nombre. Fue contemporáneo de Acab, el rey malvado de la nación del norte, o sea Israel, y aun le acompañó a una guerra en contra de los sirios.

Josafat tuvo en Judá un reinado de veinticinco años, los cuales fueron muy fructíferos pues hizo cosas muy significativas, tales como:

  1. Anduvo en todo el camino de Asa su padre. Sin desviarse de él, haciendo lo recto ante los ojos de Jehová. Asa fue un hombre recto y espiritual, y de allí aprendió su hijo para ser un buen gobernante, ante los ojos de Dios y ante los ojos de su pueblo.
  2. Barrió también de la tierra el resto de los sodomitas que habían quedado en el reino de su padre. No importa lo que el mundo piense, o acuerdos que tome, Dios no soporta a los sodomitas, como tampoco soporta a los borrachos, idólatras y adúlteros. Pero todos tienen la posibilidad de arrepentirse y ser perdonados. No me explico cómo algunas iglesias que llevan el nombre de evangélicas han aceptado como miembros a los sodomitas u homosexuales, cuando Dios ha dicho que ellos no tienen parte con El.
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El abrazo del padre.

Tal vez tuviste un padre amoroso y tierno que se preocupaba por tu vida y tu futuro, y fuiste afortunado con tan bienaventurada suerte. Pero quizá creciste en medio de una atmósfera de insultos y peleas y nunca te sentiste aceptado ni protegido. ¿Necesitas una “sobredosis” de gestos y palabras cariñosas de la gente para sentirte bien? Si tu respuesta es “sí”, esto indica el dolor de tu alma.

padreCuando David derrotó a Goliat, el rey preguntó al general del ejército: “¿De quién es hijo este joven?” (1º Samuel 17:55). El jovencito había matado al gigante y conquistado la victoria para toda la nación; el pueblo estaba eufórico y la gente vitoreaba su nombre, y lo único que parece interesarle al rey es quién era su padre. Como nadie podía dar respuesta a su inquietud, el rey tuvo que preguntarle personalmente: “Muchacho, ¿de quién eres hijo?” (v. 58). Y la respuesta de David revela honra: “Yo soy hijo de tu siervo Isaí, de Belén”. ¡Qué orgulloso se sentía David por ser hijo de Isaí!

Es probable que si la relación con tu padre no fue buena, tu voz no se escuche con claridad. Si sufriste abandono, abuso o maltrato quizá no puedas decir con orgullo quién es tu padre. Si no sentiste el cariño y el cuidado amable de un padre bondadoso, necesitas experimentar por primera vez un padre diferente. No te preocupes. Todavía hay esperanza. No es demasiado tarde. Cristo nos ha revelado a Dios como Padre en verdad, y quedas bajo su paternidad cuando su Hijo viene a ser tu Hermano por la fe.

Hoy mismo comenzarás a experimentar la restauración. Dios cerrará esas heridas y comenzarás a vivir tu vida como alguna vez la soñaste. La paz llegará, la alegría se extenderá y vivirás en plenitud. Dios cortará el circuito de dolor y te traerá libertad. Basta ya de estar amargado. Basta de culpar a otros. Basta ya de preguntarte el porqué y, basta ya de dudar de Dios. No devanes tus sesos analizando desde todos los ángulos lo que sucedió. El rechazo que experimentaste en el pasado ya no debe dañarte. Los traumas y carencias emocionales sobre tu vida deben quedar sin efecto. Las influencias degradantes vividas en el círculo familiar, que se anulen. Los sentimientos de inseguridad que se vayan. El temor a no ser querido, o el miedo a no formar una familia mejor de la que tuviste, que se disipen mientras cultivas una ferviente amistad con Jesús.

No tienes por qué verte como resultado de un fracaso familiar. Es tu responsabilidad no acoger voluntariamente residuos malos en tu acervo emocional. Procura que los medios de gracia en tu caminar cristiano motiven tus capacidades de crecer y tus talentos para desarrollarlos. A tu Padre eterno, quien te abraza en su gracia, pide que sólo en su amor tus sueños se cumplan.

  • Anónimo –

Las espigas

06refl correo equivocadoPor el Obispo Juan Pluma Morales, de la Conferencia Anual Septentrional (CAS)

“Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”

(Santiago 4:6)

En cierta ocasión iba un campesino a visitar sus campos para ver si estaba lista la cosecha, había llevado consigo a su pequeña hija…

-Mira, papá- dijo la niña, -cómo algunas de las cañas del trigo tienen la cabeza erguida, sin duda serán las mejores y las más distinguidas. Esas otras de su alrededor, que caen casi hasta la tierra, serán seguramente las peores.

El padre tomó algunas de las espigas y dijo: -Mira bien, hija mía, ¿ves estas espigas que con tanta altivez levantan la cabeza? Pues están enteramente vacías. Al contrario, estas otras que están dobladas, están llenas de hermosos granos, y el peso del grano las dobla.

Esta anécdota nos muestra que el sabio y el bueno son humildes, pero la soberbia es propia del ignorante y del malo.

CONTEXTO DEL TEXTO

El apóstol Santiago dice que las rencillas son producto de los malos deseos que luchan en nuestro interior: queremos más bienes, más dinero, mejor nivel social, más reconocimientos, todo como característica de nuestro sistema socioeconómico, propio del varón sin Dios. Cuando nos empecinamos en satisfacer esos deseos, luchamos a fin de lograrlos. En lugar de apoderarnos con violencia de lo que anhelamos, debemos someternos a Dios, pedirle que nos ayude a deshacernos de nuestros deseos egoístas y a confiar en que Él nos dará lo que de veras necesitamos.

LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO

  1. Que el orgullo nos lleva a la soberbia, nos hace egocéntricos y nos hace pensar que tenemos derecho a todo lo que existe.
  2. El orgullo y la soberbia nos llevan a crear apetitos codiciosos de obtener más de lo que necesitamos.
  3. La medicina contra el orgullo y la soberbia es la presencia de Jesús quien dio su vida por nosotros, para obtener una vida distinta capaz de proveernos la sencillez de la vida.

ORACIÓN

Señor, gracias por darme el orgullo, sólo te pido que me ayudes a someterlo a ti; gracias porque tu vida y ejemplo, Jesús, me quebranta, me doblega y me hace decirte: Señor aquí estoy, controla mi vida. Señor, este mundo está lleno de soberbia, de allí vienen las guerras y la lucha por el poder y el dinero, de allí los políticos injustos, corruptos y falsos, de allí los pocos ricos y los muchos pobres; ven y quebranta cada vida, transfórmala para bien, para tener paz, justicia y amor en nuestras comunidades, en nuestras ciudades, en nuestro país. En el nombre de tu Hijo, Amén.

¿Sabías que… ?

Gamaliel HernándezEsta sección está a cargo del Hno. Gamaliel Hernández Loera es Pastor bautista jubilado en los Estados Unidos de Norteamérica, quien ahora radica en Puebla, Pue. Su esposa, la Dra. Elizabeth González Mtz., es originaria de la IMMAR Emanuel de la misma ciudad. El Pastor Gamaliel se ocupa actualmente de varios ministerios dentro de algunas congregaciones metodistas: Escribe libros sobre estudios bíblicos, produce discos compactos, y más.

Por: Hno. Gamaliel Hernández Loera

561.- Que antes de que David matara a Goliat, Saúl tomó a David como su paje de armas, y que Saúl amó mucho a David. I Samuel 16:21.

562.- Que 80 veces Goliat insultó al ejército de Israel, antes de que David se le enfrentara y lo callara para siempre. I Samuel 17:16.

563.- Que el hermano mayor de David, llamado Eliab, regañó a David cuando él preguntaba qué le darían al  que venciere al gigante. I Samuel 17:28.

564.- Que a raíz de la victoria sobre Goliat, Saúl alejó a David de él, y le hizo jefe de mil, pensando que los filisteos lo matarían. I Samuel 18:12-13.

565.- Que pensando que David estaba en su casa enfermo, Saúl ordenó a su policía que lo llevaran en la cama para matarlo, pero con ayuda de su esposa Mical, David ya había huido. I Samuel 19:13-16.

566.- Que porque Saúl sabía que Jonatán amaba a David de corazón, en un arranque de ira quiso matar a su propio hijo. I Samuel 20:31-33.

david saul
David corta el manto de Saúl

567.- Que huyendo David de Saúl, vivió por un tiempo entre los filisteos, y que se fingió estar loco. I Samuel 21:12-15.

568.- Que para evitar una desgracia, David encargó a sus padres con el rey de Moab, tal vez diciendo que eran descendientes de Rut. I Samuel 22:3-4.

569.- Que por haber dado un poco de pan a David, Saúl ordenó dar muerte a 85 sacerdotes. I Samuel 22:18.

570.- Que estando David con sus hombres en una cueva, allí llegó también Saúl, y David logró cortarle un pedazo de su manto sin que Saúl se diera cuenta. David no quiso matar al ungido de Jehová. I Samuel 24:2-7.

Editorial, 31 de enero, 2015

Época III, Año LXXXIV, Período 2014-2018, No. 11

Chihuahua, Chih., 31 de enero, 2015


Acerca del Amor

1a

Febrero, el mes del amor, nos remite al más exaltado poema sobre el amor que encontramos en la Biblia, escrito por San Pablo en 1ª Corintios 13. Ni con siglos transcurridos desde su composición, hemos logrado ponderarlo ni disfrutarlo cabalmente. Termina afirmando (v. 13) que, por encima de sacrificios filantrópicos, revelaciones del Espíritu y un conocimiento perfecto, quedará lo mejor: la fe, la esperanza y el amor; pero hace sonar su nota todavía más alta al afirmar que, dentro de estas tres virtudes teologales que son lo mejor, el más grande dentro de los grandes es el amor.

La idea de llamar a esta tríada de 1ª Co. 13:13, “virtudes teologales” inicia de manera vaga con San Agustín en el siglo V, para madurar de manera leve con Pedro Lombardo (teólogo italiano a quien mucho admiró Martín Lutero en su juventud) en el siglo XII, y de una manera completa en Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII. La teología que desarrollaron ellos, tanto como los reformadores en el siglo XVI, es tan extensa como hermosa. Según los teólogos antiguos, se llaman “teologales” porque se refieren a Dios de manera directa (su origen -provienen de él- tanto como su motivo y su objeto) y sirven para disponer a los cristianos en los diversos aspectos de su relación con Dios. De ahí que sean fundamentales en la existencia de los que por gracia son hijos de Dios, pues vivifican todas las demás virtudes.

Fueron llamadas también “infusas” por querer decir que sólo provienen de Dios, no del corazón humano, y son posibles en la vida del hombre únicamente cuando Dios las concede o las infunde mediante el Espíritu Santo. Las alude Santo Tomás en los siguientes términos: “Tienen a Dios por objeto, en cuanto que a través de ellas las personas se ordenan rectamente a Dios; son infundidas por Dios solo; son conocidas sólo a través de la revelación de Dios en la Escritura”. Pero, aun cuando son teologales pues relacionan al creyente con su Dios, también tienen reflejos en el dinamismo humano, de modo que, refiriéndonos al amor, porque se ama a Dios se ama también al prójimo. Se proclaman con dos pulmones, por ser personas en Cristo, amamos al Padre para luego amar también a nuestro hermano.

A pesar de no tratarse de un texto bíblico ni de alguno de nuestros himnos, la canción What the World Needs Now is Love (Lo Que el Mundo Necesita Hoy es Amor), compuesta por Hal David y Burt Bacharach, nos conduce de manera tierna a través de frases envueltas en una cautivante melodía, a la misma conclusión que encarecen nuestros teólogos. Ellos apelan con fuerza a nuestra razón, mientras que esta canción con su atractivo popular, respetadas las debidas proporciones, coloca las ideas en la parte emocional de nosotros. No hay discusión, la mayor necesidad que tenemos como personas, matrimonios, familias, iglesias y naciones, es aprender a amarnos, alcanzar el ideal de la virtud teologal superior a todas, y que será una derivación de nuestro amor a Dios, cuando todos lo conozcamos en verdad.

LO QUE EL MUNDO NECESITA AHORA ES AMOR

Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor;
Es la única cosa de la que hay demasiado poco.
Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor.
No, no sólo para algunos, sino para todo el mundo.
Señor, no necesitamos otra montaña;
Hay montañas y laderas suficientes para subir,
Hay océanos y ríos suficientes para cruzar,
Lo suficiente como para durar hasta el fin de los tiempos.

Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor;
Es la única cosa de la que hay demasiado poco.
Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor.
No, no sólo para algunos, sino para todo el mundo

Señor, no necesitamos otro prado;
Hay campos de maíz y campos de trigo suficientes para crecer,
Hay rayos de sol y rayos de luna suficientes para brillar.
Oh, escucha Señor.

Si quieres saber…
Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor;
Es la única cosa de la que hay demasiado poco.
Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor.
No, no sólo para algunos; oh, pero sólo para cada uno,

Para todo el mundo.

Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor;
(Espera, espera, es amor).
Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor;
(Oh, oh, es el amor).
Lo que el mundo necesita ahora es amor, dulce amor
(Espera, espera, es amor).

Para escuchar la melodía, lo mejor es recurrir a la voz de la primera persona que la interpretó en la década de los 60, Jackie DeShannon, disponible en el siguiente enlace:

http://youtu.be/YUaxVQPohlU.

Pbro. Bernabé Rendón M.

XXI Encuentro FHM

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