Núm. 30, Especial de Navidad, 25 de Diciembre, 2011 y 12

Editorial

Se  dice  que  ¡ya  nació  el  Mesías!

A la mesa de redacción de este periódico ha llegado una serie de noticias inquietantes, originadas principalmente en el pueblo de Belén-Ephrata, respecto al supuesto nacimiento del Mesías.

De acuerdo  con nuestra ética profesional no hemos dado por ciertas estas noticias sin tener los datos precisos y comprobados en nuestro poder. Por ello enviamos de inmediato a varios de nuestros mejores reporteros, con instrucciones de investigar cuidadosamente los detalles del caso. No queríamos caer en los errores de otras ocasiones cuando se han aceptado como fidedignas algunas  noticias  de este mismo tipo que aseguraron el nacimiento del Mesías sólo para comprobar posteriormente que  todo era falso.

Josué Ben Jehuda y Milca Andropova, nuestros reporteros nos  han enviado la siguiente nota periodística:

Belén-Ephrata, Palestina. 4 Tevet, 3756.- Desde este pueblo en el cual según el profeta Miqueas habrá de nacer el Mesías, reportamos los siguientes hechos, plenamente comprobados por testigos fidedignos:

1.-Conforme al decreto de nuestro César Augusto, han venido a Belén-Ephrata todas las familias nacidas  aquí para ser censadas.

2.- Entre los viajeros se encontraba el matrimonio formado por  José Ben Yacob  y María, provenientes de Nazareth, quienes por llegar tarde no encontraron lugar para hospedarse.

3.- El mesonero Hezir Tisbita, se compadeció de la condición en que vino María muy próxima a dar a luz y les permitió quedarse en el corral bajo el techo donde también se guarda a las bestias de carga.

4.- La misma noche en que llegaron, María dio a luz un niño, asistida por su marido, debiendo utilizar un pesebre como cuna

5.- Por la madrugada llegaron unos pastores de ovejas asegurando que se les habían aparecido unos ángeles quienes les informaron del nacimiento del niño y del lugar donde lo encontrarían, afirmándoles que se trataba del Mesías.

Entrevistamos  a Hezir, el mesonero,  a los pastores así como a José y María con el resultado de que los hechos anotados arriba  son  ciertos: además José afirma que un ángel se le apareció y le dijo que el niño  que le daría su esposa deberá llamarse Jeshua (que significa Salvador), porque él salvará a su pueblo  de sus pecados; también María nos aseguró que el mismísimo ángel Gabriel  se le apareció y le dijo que daría a luz un hijo y que sería Hijo del Altísimo y Adonai le daría el trono de David, su padre y reinaría para siempre

 Aunque estos relatos nos han parecido fantasiosos no podemos negar que todas las personas que nos lo han dado a conocer, son personas serias, dignas de respeto y tienen buen testimonio entre los que los conocen, independientemente de los personajes principales de esta historia.

 Al hablar con ellos  hemos sentido algo extraño e indescriptible, como si la presencia de Adonai estuviera realmente  con ellos: han descrito sus experiencias con  una veracidad y seguridad tan absolutas que no tenemos bases para  tildarlos de faltar a la verdad.

¿Será este  niño realmente el Mesías que tanto hemos esperado? Y si así  fuera ¿no deberíamos haber venido todos para adorarlo y alegrarnos porque nuestra salvación ha llegado?

Desde Belén. Ciudad de David, para el  diario El Evangelista Mexicano, de Jerusalén, Milca Andropova  y Josué Ben Jehuda, enviados especiales.

Publicamos en este número especial una serie de entrevistas realizadas por todos nuestros demás colaboradores enviados.

¡Gloria sea a Dios!

Rubén Pedro Rivera Garza 

Molesta a Herodes supuesto nacimiento de niño rey

  • Convocó a Junta Extraordinaria de Ministros
  • También llama expertos para investigación
  • Vinculan el acontecimiento con el Mesías
  • Presencia en el reino, de sabios de otras naciones, atraídos por el suceso
  • Hay conmoción en círculos allegados al trono.

Jerusalén, Palestina. 4 Tevet, 3756.- Adam Séfer, enviado especial de El Evangelista Mexicano.- Según fuentes no suficientemente reveladas, pero estimadas como ciertas, anunciaron el día de ayer, “el prodigioso nacimiento” de un niño supuestamente hijo de la Casa de David y a quien los antiguos señalaron que de nacer, como atestiguan fue, está destinado a reinar más allá de Jerusalén y de toda Judea.

Este reportero ha estado en la pequeña población platicando con las personas en especial, las que de acuerdo con lo acontecido, nos dicen que llegaron aquí por el Censo del César Augusto, un hombre llamado José y su esposa Miriam, originarios, pero no residentes, salieron sin decir a dónde; por las señas del lugar en que sí, les nació un niño, pero imposible pensar en gente de linaje.

Dirigimos nuestros pasos por las calles y preguntamos a la gente, haber quien pudiera decirnos algo valioso; y si, hombres y mujeres, ancianos y jóvenes: pastores unos, artesanos otros, contaron a este reportero cosas maravillosas como increíbles, pero todos parecían estar de acuerdo: que la noche del nacimiento –fue de noche, eso dijeron- una gran luz iluminó el sitio del establo de un mesón, que provenía del cielo, al parecer de una estrella, la que brillaba tan especialmente; y que la gente entraba porque antes, en el campo habían escuchado en las alturas, verdaderos cánticos que hablaban de paz y de gloria e invitaban a buscar justamente ese establo, y que se vería a dos esposos con un niño recostado en el pesebre. También decían de unos hombres, extranjeros por sus ropas, sabios por cuanto conversaban entre sí, grandes señores porque además dejaron regalos en oro, incienso y mirra y ya habían pasado por Jerusalén donde se entrevistaron con el Rey Herodes con quien platicaron; y lo más interesante, decía esa gente, desde que se escucharon los cánticos, mientras se vio al niño y a sus padres y hasta ahora, se ha sentido una paz inexplicable y todos están dichosos, felices, contentos.

El solo hecho de cómo esos padres y ese niño, al que por cierto y si de algo sirve le llamarán Emmanuel, pernoctaran en tan miserable establo y ni siquiera un cuarto con alguna estera, indica no más allá de una alarma en el palacio de Jerusalén, en tanto un príncipe no podría nacer de tal suerte. Pero es el caso de cómo hay sacerdotes sabios, quienes recomendaron una investigación y la conversación de Herodes con los magos extranjeros aquellos, quienes dijeron, “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”. Y según sabemos esos sabios hablaban tan contundentemente que el rey se turbó y todos los de su corte se turbaron con él.

Para informar a los lectores, se juntan en este reportaje lo que se ha podido  investigar aquí, más lo que supimos ocurrió en el Palacio, allá en Jerusalén. El rey Herodes, interesado como siempre en el bienestar del reino, lo que se dice se ha notado en su rosto, porque podría creerse en una usurpación que le acarreara conflictos a todo el pueblo, llamó inmediatamente a sus ministros y consejeros del reino para que repasen las crónicas y los rollos proféticos más calificados y que busquen y encuentren cualquier relación a los sucesos de estos días, y aparentemente sin ninguna importancia, más allá de las ilusiones populares.

Lo que más inquieta al rey, es que en verdad se trata no de un simple niño acaso un príncipe descendiente de David, sino del Mesías prometido por los Profetas, eso dejaron suponer también los magos expertos en los signos del cielo; y en tal caso el propio Herodes no le de, según se deba, el tratamiento regio que merece dicho infante. Esto último trascendió a su vez, aun en este pueblecito de Belén, porque recuerdan a los extranjeros quienes se postraron al dejar sus dones. Ya Herodes les había dicho antes, en su palacio, con súplica, que indagaran cuanto mejor pudiesen y luego le dieran noticias si comprobaban el advenimiento del niños tan especial, para que Su Majestad el Rey Herodes pueda estar en aptitud de rendirle la justa adoración al Mesías y por lo menos ofrecerle el albergue en el Real Palacio para que fuese tratado con las consideraciones a una real persona y más que eso, lo mismo a sus venerables padres.

De cualquier manera hay inquietud en el pueblecito en el que me encuentro, en tanto la gente dice sentir todavía una profunda paz y muchas esperanzas, las que no pueden explicar mejor de como lo han hecho para este reportaje.

Lo más raro, deveras, en todo esto, es cómo ha ocurrido ese nacimiento en lugar tan vulgar y sucio, por lo que no es fácil creerles a los aldeanos. ¿Cómo un rey y más todavía, el Mesías, podría venir al mundo en un lugar tan mal oliente y pobre? De todos modos contemplo a esta gente sencilla del pueblo, hacerse ilusiones y nos llegan comentarios de que lo mismo ocurre en Jerusalén y en muchos pueblos aledaños; en todo el reino y también, ¿es posible? fuera de él. Esos sabios, esos sabios influyeron en la inquietud general, al buscar a un niño prodigioso y más, cuando también se fueron sin regresar con el rey Herodes, quien tan amablemente los invitó para conversar sobre tan singular caso.


 

 

 

El artista presente

El cántico de los ángeles

Belén-Ephrata, Palestina. 4 Tevet, 3756.- Zaki Baboun, residente en Palestina, creó esta pintura que llamó “El cántico de los ángeles” después de haber oído el testimonio de los pastores entrevistados que velaban las vigilias de la noche sobre su ganado.

Cuando nuestro reportero entrevistaba a los pastores, el artista Zaki Baboun, estando presente, nos prometió facilitarnos una copia de esta obra que vino a su mente, para la publicación de nuestro periódico, cosa que cumplió, explicándonos a la vez la interpretación de su arte, contando nosotros con la valiosa ayuda de la intérprete Mona Bagasao-Cave:

“Tomando como base la naturaleza divina y el alcance del evento que nos ocupa, la pintura muestra pastores sin rosto. Pueden ser de cualquier raza, cualquier cultura, cualquier edad y pueden haber vivido en cualquier tiempo.

“La paleta monocromática de la pintura, aun con el estallido de la vestidura de muchos colores, sugiere imparcialidad. El título de esta obra de arte no hace énfasis en las personas, en su ocupación o en su lugar de residencia, sino en las palabras: Paz en la tierra para todos los pueblos”.

De hecho, Baboun participa en organizaciones activas en promover la paz, atestiguada ahora con esta especial Natividad que nos ha acontecido y que ha venido a acrecentar la paz en su vida personal y, esperamos en Dios, de la humanidad.

La redacción de El Evangelista Mexicano agradece tan excepcional colaboración para este número especial.

 

 

 

Aseguran pastores de la región de Belén-Ephrata

¡Mensajero celestial es visto!

 Ténoch David Sesma Meneses,

enviado especial de El Evangelista Mexicano

  

Belén-Ephrata, Palestina. 4 Tevet, 3756.- Pastores que acostumbran trabajar en las afueras de la Ciudad de David, afirman haber visto recientemente un ángel, el cual les comunicó una gran noticia. Se trata del nacimiento de un personaje importante, aunque las autoridades locales aún no expresan opinión oficial alguna al respecto. Ha llegado a nuestros oídos que se le ha llamado “Salvador”, denominación pronunciada por aquel mensajero inesperado, según dijeron los entrevistados.

 

“Fue un momento maravilloso; no tengo palabras para expresar la gloriosa luz que vieron mis ojos”, afirmó con emoción uno de los pastores. “Al escuchar unos bellos cantos, comencé a despertar, y en seguida mis compañeros me dijeron que debíamos dirigirnos hacia Belén inmediatamente, ya que habíamos sido invitados a ser testigos de un gran acontecimiento. Yo no comprendía lo que algunos de los otros pastores comentaban que habían visto y oído, pero al llegar al sitio indicado, las descripciones del lugar coincidían”, agregó otro de ellos. 

De acuerdo con los relatos de estos trabajadores, un individuo acompañado de un gran resplandor se les presentó en el lugar en que acampaban durante la noche, el cual les indicó que el Cristo había nacido. Mencionaron también que les fueron dadas las señas respecto a las condiciones en las cuales hallarían al bebé que también ha recibido el título de “Señor”. De acuerdo con la información recibida a través del mensajero divino, el niño sería encontrado en un pesebre, lo cual fue constatado por los pastores.

 

Además, después de que el misterioso ser les dio a conocer tan asombrosa invitación, se ha mencionado que un grupo angelical entonó un hermoso mensaje, a partir del cual los pobladores de Belén cantan ya una melodía que transcribo a continuación: 

1.- Ángeles cantando están

tan dulcísima canción;

las montañas su eco dan

como fiel contestación.

 

Coro: Gloria in excelsis Deo

gloria in excelsis Deo 

2.- Los pastores sin cesar

sus loores dan a Dios;

cuán glorioso es el cantar

de su melodiosa voz.

 

3.- Hoy anuncian con fervor

que ha nacido el Salvador

los mortales gozarán

paz y buen voluntad. 

4.- Oh venid pronto a Belén

para contemplar con fe

a Jesús, autor del bien,

al recién nacido Rey. 

Por su parte, a los pastores se les ha escuchado compartir en las calles de la localidad un canto, cuya letra dice de la siguiente forma:

 

1.- Un arrullo escuchad,

y una estrella mirad;

de una madre el orar,

y de un niño el llorar.

Y la estrella derrama su luz por doquier,

proclamando de un Niño el humilde nacer. 

2.- En un pobre portal

nace el Rey celestial,

y unos brazos de amor

son dosel protector.

Y la estrella derrama su espléndida luz

anunciando a los hombres que nace Jesús.

 

3.- La celeste nación

que llenó la expansión

trajo al mundo la paz

diole al alma solaz.

Y la estrella rompiendo tinieblas de horror

en los pechos logró que naciera el amor. 

4.- Dulce Niño que irás

como heraldo de paz

destruyendo el dolor

y encendiendo el amor,

haz que puedan las almas vivir en tu luz,

¡Nace en todos los pechos, oh dulce Jesús! 

Ante tan espectaculares noticias, los pobladores del lugar se muestran altamente expectantes, preparándose para recibir a gente de otras regiones que querrán conocer de cerca el sitio donde tuvo lugar esta emocionante experiencia. No cabe duda que este acontecimiento hará cobrar un nuevo sentido a la fe de multitud de personas de la región y del mundo entero. Así esperamos.

 

 

 

Qué noticia, no?

 Hoy ha nacido el Salvador: Elisabeth

Entrevista de Elizabeth Morales de Romero,

enviada especial de El Evangelista Mexicano

Belén-Ephrata, Palestina. 4 Tevet, 3756.-  ¿Me preguntas a mí, Elizabeth? Claro que sé de la gran noticia, pues se trata de la familia de mi prima María. María, mi parienta, nacida en Nazareth, pueblito de Galilea, a 120 kilómetros al noreste de Jerusalén. María la bienaventurada, la joven campesina, mujer tan especial, recatada pero activa, enseñada y educada en la doctrina y tradición judía, ella, la escogida, aunque, ¿sabes? Pudo haber sido elegida otra mujer, la de algún líder del templo, o de algún distinguido del pueblo, pero Dios pensó que ella lo merecía.

Y, hoy… anoche para ser más precisa, ella trajo al mundo al Hijo de Dios, a Jesús El Cristo, El Mesías, El Salvador.

Déjame que te diga lo que ella misma me contó: cuando le anunciaron que tendría un hijo, cantó de alegría, pero luego se asustó, -te imaginas- pensar que sería la madre del Hijo del Altísimo; aunque por su educación ella sabía que esa promesa mesiánica habría de cumplirse, no sólo se llenó de sorpresa por el anuncio de la llegada del Mesías, sino porque ella, Ella, pobre y en aquel pueblito pequeño y olvidado, sería el instrumento elegido por Dios para que en su seno llegara el tan esperado.

Como sabrás, ella estaba comprometida con José, de la casa de David, pero sin haberse casado, aunque su arreglo matrimonial por las familias era un compromiso sellado que bien podría realizarse más temprano que tarde. Por esa razón al oír el saludo de ¡Salve! – que por si no sabes, quiere decir- ¡El gozo sea contigo!, y además lo del anuncio del Niño, preocupada pregunta al ángel: ¿Cómo habrá de ser eso?

Pues la respuesta no tardó; el ángel explicó que el Espíritu Santo del Señor haría la obra. Así que ella  dijo al ángel: “He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo, conforme a tu palabra”.

Admirable ¿no? Aceptó ser madre soltera ante la difícil sociedad a la que se enfrentaría, a su prometido, sus padres, la familia, creyéndola una adultera, quizá hasta querrían apedrearle, pero según ella misma me dijo, poco después de esto el mismo ángel anunció a su desposado José, quien al saberlo, pensaba abandonarla en silencio para no difamarla, pues en verdad le amaba mucho; que ese hijo, del Espíritu Santo es, y le llamarían JESUS, que quiere decir “El Salvador”, pidiéndole a José que no la dejara sola. José comprendió, aceptó y se quedó.

 

Poco después ella vino a vivir una temporada con nosotros, y ¿sabes?, nuestra relación fue más estrecha, nuestras largas horas de conversaciones nos ligaron más como parientas; yo, la prima, también embarazada que aunque por muchos años, estéril y de edad avanzada “porque no hay nada imposible para Dios”, como se lo afirmó el ángel a María cuando le comunicó que yo, Elizabeth y Zacarías seríamos padres de un hijo al que llamamos Juan, “porque Juan es su nombre”.

Cuando ella, María, y yo nos encontramos, compartimos esa profunda alegría al abrazarnos.

Aunque ella y yo somos muy diferentes, en edad y otras cosas, de ciudades distintas, yo cerca de la gran Jerusalén, ella de un pueblo desconocido y olvidado; yo descendiente de Aarón, príncipe de Judá, esposa de Sacerdote, pero emparentadas por la línea materna de la tribu de Levi, ella humilde campesina sin renombrada ascendencia y desposada con José, de la tribu de Judá de Casa de David, para afirmar así la creencia rabínica de que las tribus de Levi y de Judá se unirían en el Mesías. Pero una cosa sí te digo: las dos muy bendecidas por Dios quien  nos dignificó como mujeres. A mí, a quien concedió un hijo en mi esterilidad y entrada en años, hijo que más tarde, lleno del Espíritu de Dios será el Heraldo anunciador del Salvador; y a ella, quien halló Gracia divina para que se cumpla Su propósito: enviar a Su Hijo a salvar al mundo.

Pues bien, continúo… aunque perdóname que ni te haya dejado hablar o preguntar algo, pero es que esto es tan vivo y emocionante para mí, que no puedo dejar de hablar y contarte lo que sé.  A nuestro encuentro, como te decía, nos inundó el gozo y hasta en mi vientre mi bebé saltó. Ahí, así me di cuenta de cuán importante era el papel de mi prima María y el de ese Niño para la historia del mundo, pues mi bebé y yo gozábamos en su presencia, por eso exclamé con júbilo ¡Bendita tú y Bendito el fruto de tu vientre!, y alabé a Dios y di gracias por la fe de María al creer la promesa de Dios; también alabé a Dios por la disposición de ella, su obediencia y aceptación para los planes divinos.

María entonces cantó de alegría diciendo: “Mi alma engrandece al Señor mío y mi espíritu se llena de gozo en mi Dios y salvador, quien ha visto la bajeza de su sierva; y de aquí en adelante me dirán Bienaventurada, dichosa, todos”.

Y así es y será, yo te lo cuento hoy a ti, mañana otros lo dirán también.

En ese canto María celebró la misericordia de Dios a los pobres, hambrientos y humildes. Dios a unos exaltó y a otros envió vacíos, a unos colmó de bienes y a otros quitó de tronos y poder. María exaltó también en su canto el gran amor de Dios por su pueblo Israel, a quien ella ama tanto y por quien ha sufrido humillación.

Qué mujer tan valiente y esforzada, -¿no crees? Ya me imagino de aquí en adelante, al cumplirse esta promesa.

Bueno, bueno, continúo: Ella solo estuvo con nosotros tres meses y después volvió a casa y tal como me lo contó, ya casi en días de dar a luz, ella y su esposo tuvieron que viajar de Nazareth hasta Belén, varios kilómetros a pie, pues una orden del emperador Augusto de Roma les hizo ir a declarar sus bienes, y saber cuántos impuestos pagarían por ello, así como un censo de población tanto del campo como de la ciudad. Sabes, yo creo que José tiene sus tierritas y tendría que declararlo como campesino y como artesano carpintero, y aparte de eso las mujeres casadas tenían que ir con sus esposos, así que María lo acompañó.

Al llegar a Belén, el día del alumbramiento se cumplió, pero con tanta actividad y mucha gente de todos lugares, por el empadronamiento, todos los Mesones y Posadas estaban llenos y no hubo lugar apropiado para que ella diera a luz, sólo un humilde pesebre; aunque a decir verdad, no es lo mismo una casa a un pesebre desconocido y solo, pero yo creo que para ellos no fue una ofensa sino una oportunidad, ya que viniendo de una zona rural se adaptaron a la situación.

Oye, te digo, quizá esto no fue casual, pues creo ver la intención de Dios de traer al mundo al Mesías en medio de esta escena, humilde pero Real; un lugar privado, lejos del bullicio, y favorable para la condición de María y del Niño. Y ¡Sí!, que ahí nació, anoche, y hoy comparto contigo esta gran noticia.

Para María es el primogénito y como buena madre Feliz, lo tiene muy arropado, arropado y envuelto en pañales en ese pesebre, calientito, rodeado de los seres que ahí habitan, ganado, digamos, pero visitado por pastorcillos que confirman lo que el coro celeste les anunciara la noche anterior y lo que el ángel les había dicho del niño.

Para Dios es Su Hijo UNIGENITO, El Santo, El Cristo Jesús, El Ungido, El Mesías esperado que ofrece Salvación.

No una salvación social o política, sino Moral y Espiritual, la salvación del pecado y de la culpa. Anoche no había dos niños iguales, solo Él, el único, el verdadero, El Hijo de Dios que nació para prepararnos el camino a lo eterno; y por eso hoy te lo relato, y todos lo relatarán… lo relataremos al mundo:

CRISTO HA NACIDO HOY EN LA CIUDAD DE BELÉN. ¡GLORIA A DIOS!

Qué noticia, no? Hoy ha nacido el Salvador, digámoslo a todos: ¡Ha nacido el SALVADOR!, y de aquí en adelante nada será igual; Él ha venido para cambiar la vida de la humanidad.

¿Tú qué sientes? ¿Cuál es tu actitud? ¿Cómo recibes esta noticia? ¿También hay gozo en tu corazón? ¿Lo aceptas como tu Salvador?-

Si es así. Qué grato saberlo; ahora ve y comparte con otros lo que has oído de mí, Elisabeth.

¡HOY HA NACIDO EL MESIAS SALVADOR!

Sacerdotes y escribas:

“Llevamos siglos esperando este nacimiento”

Jair Limón Xicohténcatl, enviado especial de El Evangelista Mexicano

Jerusalén, Palestina. 4 Tevet, 3756.- Hemos llegado hasta el palacio porque nos enteramos de la noticia de que el rey Herodes ha mandado a llamar los principales sacerdotes y escribas, a quienes entrevistamos, para preguntar sobre el nacimiento del Cristo:

 

¿Qué es lo que nos pueden decir al respecto?

Como lo han dicho, el rey Herodes nos ha mandado a llamar para preguntarnos sobre este nacimiento.

 

¿Quién le dijo al rey sobre este nacimiento? ¿Cómo fue que se enteró?

Llegaron noticias de que unos magos vienen del oriente, preguntando por el rey de los judíos que ha nacido.

 

¿Un rey? ¿Qué, Herodes no es el rey?

Sí, Herodes es el rey de los romanos, pero nosotros somos judíos y nosotros estamos esperando el nacimiento de un rey para nuestro pueblo. 

Entonces, ¿ustedes sabían sobre este rey y su nacimiento?

Bueno, sabíamos que un día iba a nacer el Cristo, pero no sabíamos que ya había nacido hasta ahora que nos ha mandado llamar el rey.

 

Y ¿Cómo es que ya lo sabían?

Lo sabíamos porque así está profetizado. 

¿Profetizado, cómo es eso?

Sí, en nuestros libros sagrados está escrita, por el profeta Miqueas, que de Belén saldría el que será Señor de Israel.

 

¿Cómo vieron al rey al saber sobre esta noticia?

Está muy desconcertado y quiere estar seguro de la noticia, por eso nos ha mandado a traer. 

¿Entonces ya nació ese rey?

No lo sabemos, no lo hemos visto, nadie nos ha dicho nada.

 

Pero ustedes, ¿qué es lo que dicen? Pueden decirnos, ¿qué es lo que ustedes piensan?

La Escritura que nosotros tenemos dice que un día nacerá ese rey, entonces es probable que haya nacido; pero como les hemos dicho no sabemos nada, así que no podemos afirmarlo. Vamos a tratar de investigar a ver si alguien sabe algo. 

Si fuera así, ¿Qué es lo que harían ustedes?

Primero, necesitamos estar seguros, no queremos adelantarnos a nada, sin antes estar seguros.

 

Si confirmaran la noticia, ¿Qué pasaría?

¡Imagínese!, llevamos esperando siglos ese nacimiento, el pueblo no ha perdido su fe; pero eso sí, necesitamos nosotros estar convencidos de que ese supuesto nacimiento, y el que ha nacido es el rey de los judíos. 

¿De qué manera afectaría a su pueblo?

No cabe duda de que esta sería una maravillosa noticia, veríamos cumplida la palabra dicha por los profetas, lo que estábamos esperando sería una realidad.

 

Nos retiramos, agradeciendo a los sacerdotes y a los escribas por esta entrevista que nos dieron y esperamos con ansia las noticias de nuestros colegas reporteros que han sido enviados a Belén de Judá para estar seguros que la noticia del nacimiento del rey de los judíos es cierta.

 

 

 

También bendecida

Elisabeth, prima de María

Daniel Escorza Rodríguez, enviado especial de El Evangelista Mexicano

Jerusalén, Palestina. 4 Tevet, 3756.- Daniel Escorza (DER): Estamos en este momento con una mujer judía de nombre Elisabeth, y queremos hacerle algunas preguntas. Díganos, ¿es cierto que su prima María está embarazada?

Elisabeth (EPM).- Buenas tardes a todos. Es verdad. Ayer, precisamente recibí un mensaje de mi prima, y yo creo que en unos quince días va a dar a luz. Estoy muy contenta por esa noticia. Ahora ella está en Nazareth, pero tengo entendido que va a hacer un viaje a Belén.

DER.-  Muy bien, y… perdón por la indiscreción pero, ¿el bebé que tiene usted en esa cuna es su nieto? O se lo encargó alguna muchacha?

EPM.- Oh, no… es mi bebé. Tiene medio año de edad, y le pusimos por nombre Juan.

DER.- Ah… perdón, es que…

EPM.- No se preocupe. Tiene razón… a mi edad, y tener un bebé, parecería una locura, pero mi esposo Zacarías y yo anhelábamos tanto este bebé, que Dios nos lo dio.

DER.- Y cómo fue eso?

EPM.- Pues mire, sucedió algo muy extraño. Un día estaba en la casa, esperando a que Zacarías llegara del trabajo, y ya en la noche llegó muy sobresaltado.  Qué te pasó?, le pregunté. Pero él no me contestaba, y sólo me hablaba a señas. Yo pensé que estaba enfermo de laringitis, o algo así, pero mi esposo no hablaba ni una palabra. “No te entiendo nada… “ le dije, ya molesta. Después, Zacarías tomo una vara y comenzó a escribir en la tierra que un ángel se le había aparecido en el altar del templo, para anunciarle que íbamos a tener un hijo, pero que además iba a ser el precursor del Mesías, del ungido…

DER.- ¿Y usted qué hizo?

EPM.- Pues primero  me reí. Pensé que mi esposo me estaba tomando el pelo, ya que tenemos 28 años de casados, y nos habíamos resignado ya a no tener familia. Le dije: “No estés bromeando, y ya puedes hablar…” Pero él no hablaba, sólo se hacía entender a señas, y con la varita escribía en la tierra.  Así, siguió escribiendo que el ángel le había dado esa noticia, y como él también lo dudó, el mensajero le dijo que como no había dado crédito a la palabra de Dios, quedaba mudo, hasta que naciera nuestro hijo. Por eso es que no hablaba ni una palabra. Le revisé la boca, la lengua, y todo normal, le hice cosquillas y preguntas, pero nada… En ese momento creí en la palabra de Dios, y efectivamente, en los días siguientes ya estaba embarazada. Cuando tenía seis meses de embarazo me vino a visitar mi prima, muy emocionada…

DER.-  Y qué sucedió entonces?

EPM.- Pues mi prima venía muy emocionada, y me dijo que también estaba embarazada. Qué…? Le pregunté: “Y de casualidad, José no se quedó mudo? Mi prima se rió y me dijo que también un ángel la había visitado, y le había dado la noticia. Pero, viera ud. que cuando vino mi prima a darme esta noticia, mi bebé comenzó a saltar en mi vientre. Yo sentía muy chistoso y le hablaba a mi bebé, y le decía que se calmara. Sentía sus pataleos, dentro de mi vientre.

DER.- Y  ¿que hizo María?

EPM.- Pues nada, yo le dije que se quedara en la casa, mientras daba a luz, y si, se quedó unos tres meses, hasta que nació mi pequeño Juan. Ella me asistió y en el momento que nació, mi esposo Zacarías comenzó a darle gracias a Dios, y a hablar, muy contento. Después María se regresó a su ciudad, porque ya tenía seis meses de embarazo.

DER.- Y entonces, ud. Va a ir a la casa de María para asistirla en el momento del parto?

EPM.- No lo creo, porque le decía que a raíz del decreto que hizo el César, de que todos los pobladores tienen que censarse, José y María vienen en dirección a Belén, ya que esa es la ciudad de sus ancestros. Ahí se van a censar. No sé cuándo estén por aquí, pero va a ser en estos días.

DER.- Pues gracias por sus palabras, y felicitaciones por su bebé Juan.

EPM.- Gracias a usted, y sólo le diré una cosa: el ángel del Señor dijo que el hijo de María será el Mesías, el “Dios con nosotros”. Pienso que esta fecha será inolvidable para nuestra familia, y probablemente para muchos más.

DER.- ¡No lo dudo! Gracias por su tiempo.

 

 

 

¿Cómo será?

¿Cómo podrá un niño ser Príncipe de paz?

Raúl Ruiz Ávila,

Enviado especial de El Evangelista Mexicano.

Belén-Ephrata, Palestina. 4 Tevet, 3756.- Nos ha llegado la noticia de que un niño muy especial ha nacido en Belén de Judea. Según José, su padre, descendiente directo del Rey David, nos dice que su nombre será Jesús porque “él salvará a su pueblo de sus pecados”.  Además, un grupo de pastores que llegó poco después del nacimiento, nos comunican que un ángel les dijo que él traerá “paz y buena voluntad para con los hombres”. 

La duda que surge es: ¿Cómo habrá paz para con los hombres? El ser humano ha demostrado, a través de su historia, que no es capaz de lograr la paz. Hemos visto que las naciones grandes se comen a las chicas conquistándolas con violencia. Que el ser humano es violento por naturaleza y los grandes imponen su voluntad a los pequeños. El pueblo judío ha experimentado eso por siglos y actualmente está sujeto al yugo militar de Roma. ¿Será que este niño llegará a ser tan poderoso como los faraones de Egipto, o Nabucodonosor de Babilonia, o Alejandro el Grande de Macedonia? ¿Cómo logrará la paz entre los hombres?

Los profetas anunciaron que: “…un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro, y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz”.  ¿Cómo podrá un niño ser Príncipe de paz? ¿Viene a derrocar al Imperio Romano y liberar al pueblo judío de su yugo? ¿Mediante cuál método? El imperio Romano es muy poderoso y cuenta con un ejército bien entrenado, pertrechado y muy numeroso. Los judíos han intentado varias veces sacudirse a los romanos, pero han fracasado. Todavía está fresco en la memoria del pueblo el heroico intento de los Macabeos…

Inmediatamente me movilicé a Belén para ver cómo estaba el asunto. Me encontré con una joven madre llamada María y me dijo que el niño era fruto de la obra del Espíritu Santo; que un ángel llamado Gabriel, le dijo que no temiera porque había hallado gracia delante de Dios y que el niño que acababa de nacer “será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.”

Muchas dudas me surgieron cuando vi a este niño acostado en un pesebre y rodeado por los animales que había en el establo. Me enteré que tanto José como María habían venido desde Nazaret para empadronarse y no habían encontrado lugar donde hospedarse. Lo que me llamó la atención fue algo que me dijeron los pastores, que el ángel que se les apareció les dijo: “No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.”  La palabra que resonó en mis oídos fue “Salvador” y relacionándolo con lo que me había dicho José, que “él salvará al pueblo de sus pecados” me he puesto a investigar y encontré lo siguiente:

1.- ¿Qué imperio es más poderoso y destructivo que el pecado? y, ¿qué es el pecado? repasé la Ley y Los Profetas, encontré una clara definición del pecado en Génesis 3:4-5 “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” En este pasaje es muy claro que el pecado consiste en querer ser como Dios. La maldad, (pecado) es la ausencia de Dios en la vida del ser humano. Cuando pretendemos ser como Dios, hacemos a un lado a Dios, sus propósitos, sus normas, sus preceptos, sus principios, sus leyes, etc.; en otras palabras, nos alejamos de Dios. Este es, por tanto, un problema interno del ser humano. Es un problema que no se resuelve “con ejército ni con fuerza.”  ¿Cuál será la estrategia de este niño?

  2.- Continuando con la investigación, encontré que el profeta Isaías describe al ser humano en la siguiente forma: “Oíd, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y los engrandecí, y ellos se rebelaron contra mí. El buey conoce a su dueño, y el asno el pesebre de su señor; Israel no entiende, mi pueblo no tiene conocimiento. ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás. ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite. Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños.”  De esto, deduzco que Dios no quiere que el ser humano sufra por su rebelión, su necedad, su ignorancia, su maldad, su depravación, su enfermedad en la mente, en el corazón, etc., y ser presa de los extraños. 

3.- Seguí investigando y encontré que La Ley y Los Profetas no sólo dan el diagnóstico de la problemática humana, no sólo denuncian el pecado, sino que también plantean la solución de Dios apelando a la libertad de escoger entre la vida y la muerte. Por ejemplo, en Deuteronomio nos dice Dios: “Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella. A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia;” 

4.- No obstante que Dios plantea la solución, el problema sigue vigente a menos que suceda un cambio radical en el interior del ser humano. Encontré una declaración que me dejó perplejo, pero me parece que define la metodología del Niño de Belén y que creo será la forma de resolver el problema humano: “¿Quién ha creído a nuestro anuncio?  ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová? Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”  

Es interesante ver que el profeta, que vivió entre 500 y 600 años antes de este acontecimiento, describe la acción del Niño de Belén, en la segunda parte de este pasaje, con verbos en tiempo pasado; en otras palabras, el problema está resuelto en el plan de Dios. Pero, ¿Cuál es la clave para que la solución de Dios sea una realidad en el humano? ¿El cambio será en nuestra forma de pensar? ¿El cambio se dará a través de cambios estructurales de la sociedad? ¿Qué se requiere? ¿Cómo será? Seguiremos investigando…

 

 

 

Ocho siglos atrás

¿Qué dijo el Profeta?

Andrés Hernández Miranda, enviado especial de El Evangelista Mexicano

Belén-Ephrata, Palestina. 4 Tevet, 3756.- Ante los acontecimientos de las últimas horas, se han desencadenado una serie de comentarios, unos gratos y otros preocupantes por parte de ésta comunidad.

¡HA NACIDO YA! ¿Quién ha nacido? Y las voces declaran: ¡EL SALVADOR! 

 

Qué tiempos estamos viviendo. Es un mover continuo de gente de un lado para otro, de una ciudad a otra, porque al Emperador se le ocurrió hacer un censo que ha movilizado a la gente fuera de su comunidad, haciendo que se trasladen hacia sus lugares de origen.

Lo que más inquieta a la gente que escucha, son las palabras de quienes dicen estar en lo correcto al recordar los anales de las Sagradas Escrituras. Y ¡Oh! Gran sorpresa: hace aproximadamente ocho siglos atrás en los escritos del Profeta Isaías, el grande entre los grandes, hay una referencia muy especial: <<Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Emanuel, que significa: “Dios con nosotros.”>> 

Hoy en este tiempo en que para muchos, sintiendo el rigor de la imposición imperial, por el yugo Romano, en que la desesperanza de no pocos se manifiesta tan acremente, no han faltado las revueltas para sacudirse el yugo opresor, se difunden estas noticias, en diversas manifestaciones.

La joven madre explica muy emocionada: “recibí la visita de un ángel, tuve temor grande, y él me dijo que era muy Favorecida de parte de Dios. Más perturbada me puse al declarar: ¿Quién soy yo para recibir tal mensaje y ser señalada como mujer especial para con Dios? El ángel muy seguro de sí mismo me aclaró las inquietudes. Yo sabía de los tiempos pasados en que los ángeles se manifestaban y se dirigían a la gente para una labor especial; pero yo, una simple muchacha, estando comprometida con quien sería mi esposo, anhelado siempre cumplir con nuestras  normas, ahora me encuentro con esta sorpresa, y hoy, hoy comparto que he aquí el fruto del Espíritu Santo, lo  demás Dios sabrá qué hacer con nosotros”. 

Me atreví a platicar con José, el padre, quien se encontraba preocupado también por los avatares de la vida, ya que si bien esperaba que naciera el bebe, fue también un tanto inesperado el tiempo del alumbramiento. Él declaraba que  al estar comprometido con María, la madre del niño, pensó en que había sido traicionado y, desde luego, pensaba dejarla, sin más comentarios, para que no la culparan y la dañaran conforme a la ley.

 

Pero también a él, en una forma  diferente, me comparte, que en sueños tuvo revelación de Dios, y un ángel le esclareció quién era ese niño. Y que no tuviese temor de lo que Dios estaba haciendo; porque de Dios venía toda esta situación, para ser bendición al pueblo Judío. 

Siendo personas sencillas, me impactó su fe. Y me atreví a preguntar sobre sus creencias. Me compartieron: “es que viviendo cada momento de este embarazo, no podemos menos que asombrarnos por los hechos que nos han acontecido. Mi esposa, en el gozo de compartir esta bendición, tamizada con experiencia tal, fue a visitar a su prima Elizabeth; y ésta, por revelación divina también le declaró: Bendita entre las mujeres, bienaventurado el fruto de tu vientre, y le comparte la prima con gran gozo: porque el niño que yo traigo en mi vientre saltó de gozo”.

Esto impacto a los que con él estaban; pero las novedades se siguen dando. Dios hace maravillas; ya que en el lugar y trabajo de Zacarías pudo comprobar otras profecías en otros textos de nuestra Torah. 

Varios profetas  hablan de señales particulares. Sin embargo hoy puedo compartir que los que llegaron durante esa noche nos impactaron la vida, con sus palabras, decían: Un ángel nos habló en las vigilias de la noche mientras cuidábamos los rebaños y nos dio señales de cómo encontrar al recién nacido Rey, sus palabras nos impactaron cuando dijeron: “acostado en un pesebre y envuelto en pañales”.

¿Cómo un rey en un pesebre y sólo con pañales? Acaso no podría, si es rey, ¿haber nacido en el palacio del rey? Y las palabras seguían hablando de aquel hecho maravilloso. ¡Hoy se han cumplido esas promesas dadas por profetas de Dios! 

Desde luego puedo decir que ni los padres del recién nacido esperaban que naciera ya su hijo, como la población que inundaba la ciudad tampoco esperaba encontrarse con un nacimiento, y que este fuera tan relevante.

 

Muy interesantes todas estas cosas que nos hacen sentir que Dios tiene las cosas en sus manos.   

Surgen en la mente muchas preguntas, y podemos decir: Dios de los ejércitos, Dios de los cielos, eres todopoderoso, grande y maravilloso; pero ayúdanos a entender. Soy profeta de este tiempo, y sin embargo no hay tal claridad, sabemos que debemos decirle al pueblo: vuelvan sus ojos a Dios, búsquenlo; estemos atentos a sus designios, seamos honestos, humildes, justos ante él y entre nosotros mismos.

 

Los profetas antiguos hablaron de que vendrá el Mesías, e instaurará Su reino. Que vendrá con poder y gloria, para mostrarnos la propuesta de Dios, y que el pueblo esté listo a seguirle, a servirle, y muchos lo esperamos para gozar la gran bendición de tenerle como el Dios que nos restaurará, que nos levantará, y sin embargo parece que algo está faltando. No todos lo alcanzamos a comprender. 

Ha nacido, ¡Ha nacido! ¡HA NACIDO!

 

Retumba en mi mente y en mi corazón, sin la completa comprensión de estos hechos.

 ¿Qué pasará con el mundo? ¿Qué pasará con nuestro pueblo? ¿Qué nos pasará como nación entre los demás pueblos? ¿Qué pasará en nuestra pequeña Belén, nuestra comunidad? ¿Qué pasará en nuestra familia al tratar de comprender esto?

 

Sí lo que esperábamos era una persona líder de campañas para combatir a nuestros enemigos y que nos restituya a la libertad y a la superioridad de estos tiempos y sobre nuestros opresores. Ha nacido ¿Quién? Un niño. El profeta lo dijo; pero no es ni guerrero, ni estadista, ni de la casa real, sino de… ¿Sorpresa? 

Sí, ¡Sorpresa! La profecía continúa cumpliéndose; los dos, tanto José como María, sí, ambos son de la casa de David. ¿Qué ocurre? Parece imposible de creer, una profecía más que está ante nuestros ojos, bueno, muchas parejas han sido de la casa de David.

 

Y ahora ¿Cuál es la diferencia? 

Creo que necesitamos se sabios para adentrarnos al texto Sagrado y compilar la Escritura en sus partes para comprender el todo de estos acontecimientos. Esto puede ocasionar un caos todavía mucho mayor de lo que ha sido el mismo evento del nacimiento junto con todos los testimonios que se han vertido en torno a esta noche, que creo si tuvo algo muy diferente: las estrellas, el cielo, la luminosidad del amanecer, la gente misma, no sólo los que dicen que estuvieron allí cerca del recién nacido, sino la gente en las calles, las actividades de las aves, los animales, las  aguas del riachuelo. ¡Señor!

 

¿Qué es esto que ha acontecido entre nosotros? ¡Señor! Dame y danos sabiduría para entenderlo, para aceptarlo, para vivirlo, para encontrarte y compartirte con todos los demás, sí, Judíos y Gentiles. 

Con todos sin distinción. ¡Señor! El profeta lo dijo, lo dijeron otros más. ¡Señor! ¿Soy tu profeta? ¡Señor! Me has sorprendido. Permite que mi alma se regocije en Ti, ¡Oh Dios! Bendito seas porque han mirado mis ojos tu grandeza en el cumplimiento de los tiempos, sólo danos de tu Gracia para que este mundo venga a tu presencia. ¡Señor! La Gloria, el Poder y el Reino sean para honrarte y glorificarte siempre. 

 

El profeta dijo, que el profeta siga diciendo y, hágase en nosotros conforme a tu Santa voluntad. ¡Señor! Ven ¡Señor!  Alabado seas, Amén.

 

 

 

José, esposo de María

“He sido bendecido de gran manera, a pesar de las penalidades,

nuestro recién nacido vale todos los desvelos”

Lilia Palos de Ortega, enviada especial de El Evangelista Mexicano

 

Belén-Ephrata, Palestina. 4 Tevet, 3756.- En una accidentada entrevista durante estos últimos días, José, de la Casa de David, esposo de María, y residente en Nazaret, nos compartió algunas inquietudes que muchos habitantes de esta zona, dominada por el imperialismo romano, seguramente comparten.

No es sencillo que los pobladores de esta región tradicionalmente conflictiva, acepten compartir sus temores, ni dejar ver su intimidad familiar, son desconfiados con los gentiles y se guardan muchos secretos, aunque sus tradiciones se mantienen a la vista de todos, como si desafiaran a cualquiera que se interponga en su relación con Dios o el pueblo judío.

José es un varón de rostro afable, complexión que deja ver a una persona curtida por trabajo arduo, y cuya vestimenta tradicional es típica de esta temporada otoñal, tejida en una sola pieza, su túnica tiene un color parduzco, lleva una  toga con ribetes en tono ocre, ceñida a la cintura con una franja de algodón doblada al modo usual para guardar dinero y sandalias en cuero bien elaborado anudadas a la altura de los tobillos, porta la  bolsa de viaje además del cuenco para beber o comer durante la jornada.

Él forma parte de una pequeña, pero ruidosa caravana de viajeros, a los cuales nos acercamos para conocer sus reacciones a la disposición del emperador Augusto, para que se lleve a cabo un censo, por lo que todo habitante de Palestina debe acudir a empadronarse junto con su familia, a su ciudad natal.

Pedimos a varios varones su opinión, ya que en este segundo censo ordenado por el César, se tiene planeado de nuevo incrementar los impuestos. José no quiso responder directamente, el clima político entre los galileos y los habitantes de Judea es ya tenso de tiempo atrás, además de las acusaciones mutuas de ser o muy tradicionalistas o apegados a las costumbres de los gentiles griegos y romanos, hay mucha inconformidad, porque sus propios líderes se han sometido de diferentes maneras a las autoridades romanas.

Ante nuestra insistencia José comentó que “la gente de Herodes (autoridad judía, pero leal a los romanos), no sólo incordia al pueblo de Israel, con  sus faltas a la ley de Jehová, sino que nos exigen impuestos a parte de los que debemos pagar al César romano; yo he trabajado muy duro para reunir estas cantidades, como carpintero, mi oficio depende del precio de la madera, el cedro libanés es caro y se debe pagar  aparte un impuesto especial, ya que este noble material se usa sobre todo para las sinagogas y mobiliario de los sacerdotes, escribas o gobernantes, me queda muy poca ganancia después de invertir largas horas en dar forma a la madera y tallar el decorado. Los trabajos que hago para la gente del pueblo en Nazaret, son muy baratos, no pasan de tres denarios. Mi esposa María ayuda mucho haciendo nuestra ropa, sabe elaborar vasijas en barro y cestas para guardar pan y cereales; ella cuida de los pocos animales de granja, gallinas, palomas y tenemos un pequeño huerto de hortalizas, los ajos que cultiva María, son muy apreciados por sus propiedades curativas, con su venta el día de mercado tenemos un ingreso extra. Soy afortunado pues, a pesar de que es tan joven cocina muy sabroso y es recatada y apreciada por su bondad. Al despuntar el alba lleva al horno del pueblo nuestro pan y obsequia a unas viudas  los panecillos de ceniza.   Pero no tenemos ahorro, así que este censo nos cuesta no sólo dinero para viajar, sino dejar de trabajar una temporada y como ve, María está preñada y próxima a dar a luz.

 

vista de Belén-Ephrata 1

La aludida,  (que debe estar cerca de los quince años de edad, pues como sabemos las mujeres judías son comprometidas  por su familia, desde los 12 años y se desposan a los trece, aunque pueden permanecer un año aun en casa de sus padres hasta que el marido se las lleve a su hogar), como es usual en las mujeres judías, tiene un velo que le cubre parte del rostro del sol intenso a esta hora del medio día, además de preservar su intimidad de los curiosos, que sorprendidos la observaban a lomos de un burro viejo, a pesar de su estado evidente de embarazo muy avanzado. Mirándonos desde su sitio en la fila de la caravana, como disculpando los comentarios de José su marido, quien siguiendo el hilo de la  charla de otros de los viajeros, externó su disgusto ante el trayecto  que aún faltaba hacer hasta Belén, ciudad de la que es originario y a la cual se dirigen para cumplir con el censo.

Han hecho jornadas lentas, cubrir las 70 millas que separan Nazaret de Belén a la cual estiman llegar en dos días más, les ha fatigado sobre todo a María y otras mujeres que llevan niños de pecho.

Antier, al crepúsculo, los viajeros se acercaron a un grupo de pastores, que en compañía de algunos pequeños estaban preparándose para pernoctar. Aprovecharon el buen tiempo para prolongar el pastoreo de cabras y ovejas, como se estila durante el otoño, y dejaron que los niños continuaran aprendiendo este tradicional oficio entre los judíos; algunos montaron tiendas para las mujeres, otros descargaron los animales y los llevaron a un arroyo cercano.  José ayudó a su joven esposa a desmontar y la dejó con otras mujeres del grupo para que se aseara un poco, le llevó agua fresca de un pozo, del que se permite que los viajeros lo usen con mesura, sin pago alguno.

En torno a una hoguera se asó carne de cordero y se compartió pan y vino rebajado con agua.  Los pequeños consumieron dátiles y membrillos y leche cuajada. Antes de comer  dieron gracias a Dios por los alimentos, se pidió que haya bendición para los viajeros y los pastores.

Mientras los pequeños dormitaban, se escucharon algunas anécdotas, y se recordó cómo los profetas de Israel han dado promesa a este pueblo ahora tan lastimado, por el dominio romano y la traición de algunos de sus dirigentes civiles y religiosos, la promesa decían, del anhelado mesías.

Animado por estas charlas los varones citaron lo dicho por Miqueas, y el gran profeta Isaías

Y tú, Belén, de la tierra de Judá,

No eres la más pequeña entre los príncipes de Judá;

Porque de ti saldrá un guiador,

Que apacentará a mi pueblo Israel. (Miqueas 5:2)

He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,

Y llamarás su nombre Emanuel. (Isaías 7:14)

Por la mañana, partieron luego de un frugal desayuno, llenaron con agua algunos cántaros y entonando salmos se fue pasando el tiempo.

En un descanso nos acercamos a un anciano familiar de José, le ofrecimos un pedazo de pan untado con aceite de oliva y platicó de los preparativos de José para este viaje, hubo de malbaratar un arcón  de cedro ricamente tallado, con motivos de racimos de uvas, y pagó 500 sestercios por el burro que monta María. “La ha cuidado aun antes de desposarla, – dijo el anciano-  ha sido tan complicado para nosotros, no sólo el hecho de venir hasta acá, sino que hemos tenido  disgustos familiares, tanto María como José tuvieron que dar a conocer, que Dios les habló de una manera especial, a María una aparición celestial  le anunció que sería especialmente bendecida: “concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.  Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre;  y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”.  Y a José, quien desde chico tiene sueños proféticos, le fue dicho José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará su pueblo de sus pecados.

No todos aceptaron esta situación, pero José es un varón de Dios y por ello le apoyamos, yo le enseñé junto con su padre a respetar la ley de Jehová y el oficio de carpintero. Espero con ansia, conocer a su hijo, ya nuestra parienta Elisabet testificó que este chico es especial, su hijo Juan saltó en su vientre de gozo, cuando María les visitó poco después del anuncio de la aparición celestial.”

Ante estas palabras del anciano, conmovidos, nos propusimos permanecer cerca de esta familia, y una vez llegamos a Belén, ellos se dirigieron a buscar alojamiento con sus parientes y nosotros a comprar alimentos.

 Ayer me encontré con José buscaba una partera para ayudar a su esposa que estaba próxima a dar a luz; afanado como estaba sólo alcancé a preguntarle cómo se sentía: “Es una enorme responsabilidad, confío en que pueda ser muy buen esposo y padre, lo más importante es ser obediente a Dios, haré conforme a su voluntad, hasta ahora él me ha sostenido.”

Pasada la cena, salí a pasear fuera de la ciudad, una estrella brillante destacaba en la noche, me topé con un grupo cuya algarabía era contagiosa, cantaban alabanzas a Dios y saltaban, sus trajes de pastores olían a hierba y el sudor propio del contacto con sus animales, venían con algunos de sus hijitos y nos compartieron, que en pleno campo: “nos rodeó un resplandor como cuando se ve a los lejos un incendio, los niños tuvieron miedo. Pero un  ángel dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.  Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! Y por eso nos hemos venido a Belén.”

Juntos regresamos y buscamos entre la parentela, dónde estaban José y su familia, los encontramos en una pequeña cueva que servía de bodega y establo de la casa de sus parientes, ya que estaba repleta de gente que había llegado para el censo. En efecto el bebé estaba envuelto en pañales, sobre el pesebre, el burro estaba echado muy cerca, los padres  del recién nacido charlaban con los visitantes y aproveché de preguntar a José qué pensaba de todo este alboroto y de las incomodidades del sitio. 

“He sido bendecido de gran manera, a pesar de las penalidades, nuestro recién nacido vale todos los desvelos”.

Este varón, aun en medio de la crítica situación de su pueblo, nos ha trasmitido  que su fe, obediencia, compromiso con Dios, le permiten ver al futuro con  esperanza, y nos recuerda que la familia es muy importante como pilar de la sociedad, mientras ésta permanezca de la mano de Dios, sorteará los malos tiempos.

 

 

 

Entrevista a María

Los cuidados y alimentos necesarios después del alumbramiento

Susana Zapata. Enviada especial de El Evangelista Mexicano 

Belén-Ephrata, Palestina.  4 Tevet, 3756.- ¡Qué maravillosa y gloriosa noche en la que nuestro Salvador vino al mundo! ¡Qué privilegio tan hermoso el del haber podido disfrutar de esta noche tan sublime en la que se cumplió promesa tan grande! Y aquí estamos. Hoy viajé con una misión especial: esta vez, para  entrevistar a María; sí a María, una mujer joven, sencilla, alegre, positiva, dinámica pero sobre todo, con un profundo amor hacia su Señor y Dios.

SZ. ¡Hola María! ¡Buena Noche! Imagino que has de estar cansada, pero… aun así se te ve con muy buen ánimo y semblante.

M. (Con voz muy dulce y afable) ¡Shalom! Se bienvenida, aunque este lugar no es muy cómodo, si es tranquilo y perfecto para esta noche que bien has dicho: ¡Buena Noche!

SZ. Siempre la llegada de un nuevo ser trae consigo mucha algarabía, y a pesar de lo tranquilo del lugar, como ya los has dicho, este nacimiento no ha sido la excepción puesto que veo que han llegado muchas visitas, ¿tú te lo imaginabas?

M. Bueno, conozco las profecías y yo fui directamente anunciada de este nuevo santo ser que nacería y mi gozo fue grande y sigue siendo, así que es difícil no creer que muchas cosas milagrosas pasarían esta noche; además, si bien sabía que Jehová Yireh, no sabía precisamente cómo, pero estos pastores que han venido esta noche, son parte de esa respuesta.

SZ. ¿A qué te refieres con “Jehová Yireh”?

M. Ah! Es que si bien estos pastores vinieron con el gozo de ver al Salvador, al Mesías prometido, ellos también sin saberlo fueron un instrumento de Dios, para José y para mÍ, pues como sabes, al no encontrar un lugar en el mesón, bueno, tampoco nos fue posible preparar alimentos, y aunque yo he podido tomar algo de leche de cabra y frutos secos, mi esposo José no ha comido bien y ahora, estos pastores han traído un corderito en ofrenda y lo han preparado apenas, ¿tú gustas?.

SZ. Luce delicioso, gracias, pero, ¿y el pan?, también parece recién cocido pues aún está caliente.

M. Así es, las esposas de algunos de los pastores, de su propia cosecha nos han preparado un poco de pan de centeno y avena. Esto es un fiesta no hay duda.

SZ. ¡Vaya que sí lo es! Te veo tranquila a pesar de estar en este lugar sin tener comodidades para tu cuidado y el del bebé; ya me has comentado también que Jehová ha provisto en cada una de sus necesidades y sé que tienes fe en que El seguirá proveyendo, pero ¿y después que sigue?

M. (Con extrañeza en su rostro) Bueno, estaremos aquí los ocho días porque aquí vamos a circuncidar al niño, si en este período ya hay lugar en casa de mis parientes, allí terminaré de recuperarme hasta que pase mi purificación que es cuando me presentaré ante el sacerdote con mi ofrenda, de lo demás, sé que estaremos bien.

SZ. María, ¿Sería posible que nos compartas una receta con algunos de los alimentos de la región? Es para nuestros lectores.

Claro, el Pilaf de trigo y frutas secas

El tostado hace que se suelte el sabor de muchos ingredientes, principalmente frutos secos y granos. Este pilaf pide granos enteros de trigo sarraceno pretostados (“kasha” que se consiguen enteros o machacados).

Los ingredientes son:

1/2                  Taza de nueces

1cda.              de Aceite de Oliva

1                      pimiento rojo en cuadritos.

4                     Dientes de ajo finamente picados

1                     Taza de granos enteros de Trigo Sarraceno pretostado (Kasha)

½                    Taza de lentejas

3                     Tazas de agua hirviendo

¾ cdta.           Romero seco picado

¾ cdta.           Sal

½ cdta.           Pimienta Negra

2/3                  Taza de Orejones de Durazno en cuadritos

2/3                  Taza de higos secos en cuadritos

¼                    Taza de Perejil picado

Primero, pones en el horno a 175°C., a tostar las nueces durante 7 minutos o hasta que estén crujientes y suelten el aroma. Cuando se hayan enfriado un poco pícalas grueso.

Como segundo paso, en un sartén grande, calienta el aceite a fuego moderado, añade el pimiento y el ajo y cuécelo hasta que el pimiento se suavice.

Luego, revuelves el trigo y las lentejas, y lo cocinas durante 3 minutos.

Para finalizar, agrega el agua hirviendo, el romero, la sal y la pimienta negra y deja que suelte el hervor. Baja el fuego, tapa y cocina durante 15 minutos o hasta que el trigo esté tierno. Échale las nueces, lo orejones, los higos y el perejil. Revuélvelo bien y sírvelo.

SZ. ¡Gracias María! Muy favorecida y llena de Gracia.

M. ¡Shalom! Que Dios te dé todo lo que necesites para vivir ¡Shalom!

 

 

Impresionante caravana 

Magos venidos de oriente cruzan frontera

 Isaías Ramos Corona,

Enviado especial de El Evangelista Mexicano

 

Damasco, Palestina. 4 Tevet, 3756.- Nos encontramos cubriendo la noticia en la frontera nuestra, al norte de Damasco.

Nos ha llamado la atención un grupo de más o menos 20 personas que, por su forma de vestir, y su aspecto, indican que vienen de las regiones sirias-caldeas. Se notan cansados, pero con un entusiasmo desbordante. No obstante, pareciera que es su deseo de encontrar algo muy valioso supera cualquier fatiga y distancia, contra toda inclemencia en el camino.

Vamos a acercarnos a ellos para aclarar nuestras dudas.

Me dirijo a uno de ellos, de los más ancianos.

Perdón señor, ¿habla usted arameo?

RESPUESTA: Si, por supuesto. Pero preferiría, si usted no tiene inconveniente, que nos comunicáramos en griego.

ENTREVISTADOR—Si claro. ¿cuál es su idioma natal?

R-Sirio

E— ¿Son ustedes de aquella región?

R—Sí somos caldeos, muy  al este de esta región. Y nos hemos reunido como estudiosos de las estrellas, porque todos coincidimos en que algo muy importante va  acontecer en la parte sur de esta región de Damasco. Eso nos ha hecho hacer este viaje.

 E—Así que, ¿vienen desde muy lejos sólo por presenciar este acontecimiento? Y ¿qué tipo de acontecimiento consideran que pasará? Y ¿tienen el lugar exacto donde pasará este hecho magnífico?

R—No definitivamente no tenemos el lugar específico, aunque ciertamente todos coincidimos, habiendo consultado entre muchos rollos y escritos existentes, el libro sagrado de los judíos que anuncia que un Dios nacerá. Nos dirigimos por eso, con el rey de ésa área, quien, entendemos, es judío, pero que también domina toda la región de los judíos por parte del imperio.

E—Seguramente, como dice, él debe saberlo, pues no de balde es conocido como Herodes el Grande. Y,  siendo judío conocerá los dichos en ese libro sagrado de los judíos. Pero, ¿han hecho este viaje tan largo y cansado, sin tener claro el lugar y con meras suposiciones astrales? ¿Cómo es que han coincidido todos de que esto es así para dejar familia y casa y, aventurarse a algo inseguro en medio de caminos invadidos por tempestades de arena y no se diga ladrones que abundan en todas estas partes?

R—Ciertamente no son meras suposiciones, como usted les llama. Conocemos nuestro oficio y como le digo todos hemos coincidido en este hecho, aunque no con mayor claridad de lugar y el personaje. Pero es tal nuestro convencimiento que por ello todos hemos hecho este viaje por encima de cualquier peligro. Queremos enterarnos con nuestros propios ojos y sentidos de este acontecimiento, que creemos único en la historia del mundo el cual si volviera a repetirse, seguro será en otra forma.  

Y ya que tenemos esta dicha  que suceda en nuestro tiempo, es por ello, que venimos a comprobarlo. Y, por tratarse de un nacimiento excepcional divino, creemos que el lugar más propio debiera ser en el palacio del rey.

E–¿Son ustedes magos?

R—Le repito que somos estudiosos de las estrellas, de manera independiente, siempre abiertos a otras fuentes religiosas, nada que ver con la influencia antigua de la tribu de los “magu”, o de Zaratustra. 

E—¿Qué ruta han seguido para llegar hasta aquí?

R—Bueno, como usted sabe, desde el Asia central, existe toda una ruta que pasa desde el Océano Indico hasta la península arábiga y es por ésta que hemos venido en nuestro camino.

E—Por cierto, es esta ruta que ahora menciona, la cual conocemos como “ruta del incienso” precisamente  la que comercia este tipo de productos. ¿Traen algún regalo al rey-Dios nacido o por nacer?

R—Sería digno de un Dios-Rey, algo significativo esto que usted menciona. El oro, representando su realeza, el incienso la adoración hecha a un Dios, y la mirra, simbolizando la fragilidad humana, propia de un personaje que aunque poderoso, vulnerable por su poderío en el amor. Pero traemos ante Él lo significativo de nuestras regiones, aquello que en modestia representa nuestro reconocimiento al Rey en toda su majestad y poderío que suponemos trae consigo.

E—Perdón la insistencia, pero ¿cómo llegan a estas conclusiones? ¿cómo pueden saber –y por ello aventurarse a hacer todo este viaje—que las estrellas les guían a este lugar y que se trata específicamente del nacimiento de un Rey-Dios? ¡Es imposible ver el movimiento de una estrella para guiarnos en ruta a cierto lugar!

 R—Como he dicho, conocemos nuestro oficio, que es el escudriñar en los cielos cualquier manifestación que revele las realidades en la tierra. Por ello, nos dedicamos a estudiar las estrellas en lo particular. En esta ocasión, coincidió una sola estrella, (la que nosotros conocemos como parte de la constelación de piscis),  con los relatos del libro sagrado de los judíos. Hay una increíble exactitud de su movimiento que muestra una ruta hacia estas tierras y que no es casualidad que, conforme a los oráculos sagrados estemos en el tiempo y lugar para contemplar un hecho único en la historia del mundo y por supuesto sobrenatural. Y claro, no es notorio a cualquiera, sino a aquellos que saben del movimiento en las constelaciones, y los cambios en las estrellas, tanto cuando hay nuevas, como aquellas que ya identificamos de siempre.

Todos nosotros creemos en que un Santo Ser puede revelarse de muchas formas y maneras, con tal que reconozcamos su manifestación en los diferentes fenómenos que nos expresa la naturaleza, y así descubramos más acerca de nuestra estancia y propósito en la tierra, por lo que Él nos muestre en ello. Es por eso que ahora nos hemos atrevido a hacer este viaje, del cual seguro, nunca nos arrepentiremos de haberlo hecho.

E—Bien le agradecemos la entrevista y esperamos logren encontrar tal Personaje, importante en este y en todos los tiempos, pues así como lo describen, podría ser la esperanza para todo aquel o aquellos  que hemos perdido nuestra confianza en cualquier soberano,  en medio de agresiones y conquistas  e imposiciones del imperio conquistador en turno.

 

 

 

Poética

 Inspirados están nuestros poetas.

 

Jerusalén, 25 de Diciembre, año cero.- Nuestros colaboradores de planta de la sección poética, Gonzalo Báez-Camargo y Luis Rublúo Islas, hacen llegar sus colaboraciones, inconclusas, para este número especial, inspirados por los acontecimientos recientes del evento que atrae la atención nacional en el vecino pueblo de Belén-Ephrata. 

Gonzalo entrega la primera parte del poema que intituló “Melodía de Navidad”, y Luis, da a conocer las dos primeras partes de lo que él llama desde ahora: “Tríptico de la Navidad”, que reproducimos en exclusiva para para nuestros amados lectores:

 

 

Melodía de Navidad,

de Gonzalo Báez-Camargo

 

Belén la risueña, Belén la fragante

duerme silenciosa su sueño de paz,

mientras en la altura la estrella brillante

derrama sonriendo su luz virginal.

 

Allá por el oriente, los contornos vagos

de una caravana suntuosa de magos

borra de las sombras el hosco tropel:

Son adoradores que vieron la estrella

y que absorta y fija la mirada en ella,

llenos los tesoros vienen a Belén.

 

Las pezuñas toscas de sus dromedarios

hienden las arenas con sordo rumor,

y tiernos saludan a los visionarios

brindando perfumes y abriendo nectarios,

las rosas tempranas, los lirios en flor.

 

Pasan bajo el cielo lleno de luceros,

llevando en los labios, delgados y austeros,

mística sonrisa de gozo y amor;

y hay en sus siluetas, tranquilas y oscuras,

con la luz que brilla desde las alturas,

súbitos destellos de un vivo fulgor.

 

¿Qué buscan? ¿Qué quieren? Hace muchos días

sin cesar persiguen la divina luz:

En los pergaminos de las profecías

leyeron del Reino de amor del Mesías,

del glorioso Reino eternal de Jesús.

 

En Belén Efrata, Belén la risueña,

entre las ciudades la que es tan pequeña,

pero hoy más radiante que la luz del sol,

hace pocas horas ha de haber nacido

de Isaí la vara, ¡el Rey, el Ungido,

el Príncipe Eterno, el Hijo de Dios! 

  

 

 

  

   

TrÍptico de la Navidad,

de Luis Rublúo Islas. 

I

MENSAJE 

La Navidad de Cristo,

es la navidad del hombre reconciliado

con su Dios.

Alborada,

comienzo,

camino en pos;

en pos de un cambio:

el de aquella vida atroz,

hacia una nueva

de espiritualidad;

anunciada por ángeles,

profetas

y otros heraldos

de amor revestidos;

quienes la anunciaron,

¡así, conmovidos,

con poesía,

himnos,

cantos sentidos,

con música de vibrantes trompetas!

alborozo singular:

¡el Mesías Dios y Salvador,

es el que nos nace!

Belén, pequeñita,

de cuna hace

y todo hombre consciente, se complace,

por la exactitud de las profecías,

de los profetas,

esta ha sido la voz:

“y la virgen dará a luz un hijo”.

-El sabio Isaías, así lo dijo-,

“Será el Mesías, Emmanuel”,

predijo:

lo que significa,

¡Con nosotros Dios!

De los ángeles,

esta ha sido la voz:

“Gloria a Dios en las Alturas,

¡sí, gloria!

Y paz en la tierra,

por la victoria de la buena  voluntad;

nueva historia

de los nuevos hombres,

hijos de Dios.

María,

en gracia, a Jesús recibe!”

Y así fue como llegó feliz día.

Jesús nació pobre

y en un pesebre.

Rey,

aunque no labrada por orfebre su cuna.

Hoy, toda la tierra celebra

al Niño – Cristo

con plena alegría.

¡La Navidad de Cristo,

es la navidad del hombre reconciliado

con su Dios!

Amén.

 

II

ADORACIÓN DE LOS PASTORES

 

En aquella región había pastores

y guardaban vigilia de la noche;

se les presentó un ángel

en derroche de esplendor y les dijo:

Señores,

no teman,

traigo excelentes noticias:

Nació el Salvador para todo el mundo

y es Rey,

aunque yace en pesebre inmundo;

acudan ahí que sabrán de albricias.

gente campesina,

rústica,

sencilla

que creyó al ver aquella maravilla.

Se postró feliz,

plena de alegría

ante Jesús niño,

José y María

tomaron para sí, misión divina.…

 

 

Reportaje

Genealogía de Jesús

 

José Carlo Maya, enviado especial de El Evangelista Mexicano

Belén-Ephrata, Palestina. 4 Tevet, 3756.- Lógicamente se allegaron a Belén-Ephrata importantes investigadores bíblicos. Tomando un café por la tarde de un día que ya estábamos por salir de regreso a Jerusalén, nos encontramos con Matthew Henry, famoso comentarista de las Escrituras, a quien de inmediato abordamos participándole de nuestra intención de reunir material sobre el evento acontecido. Nos comentó también su interés en el análisis de la genealogía del recién nacido, y nos compartió algo de sus apuntes, para su publicación.

Destaca que, acerca de esta genealogía del niño, se debe observar la intención principal: no es una genealogía innecesaria, ni tampoco es por vanagloria como suelen ser las de los grandes hombres. Esta genealogía demuestra que el niño Jesús es de la nación y familia de la cual debe surgir el Mesías.

La promesa de la bendición fue hecha a Abraham y su descendencia; la del dominio, a David y su descendencia. Se prometió a Abraham que Cristo descendería de él (Génesis 12:3 y 22:18) y a David que descendería de él (II Samuel 7:12; Salmo 39:3 y siguientes, y 132:11) por tanto, a menos que Jesús sea hijo de David, e hijo de Abraham, no es el Mesías. Esto se prueba aquí con registros bien conocidos.

La primera lista de la genealogía muestra que Jesús es el hijo de Abraham, en quien son bendecidas todas las familias de la tierra, y heredero al trono de David; pero la siguiente lista demuestra que Jesús es la Simiente de la mujer que aplastaría la cabeza de la serpiente, y remonta su linaje a Adán, empezando con Elí, el padre, no de José, sino de María.

Las evidentes diferencias entre ambas listas de nombres serán solucionadas por especialistas, pero nuestra salvación no depende de que seamos capaces de resolver estas dificultades  -nos dice nuestro investigador entrevistado-, ni la autoridad divina de Su Palabra.

Una de las listas de nombres termina así: “que fue hijo de Adán, el hijo de Dios”, esto es, la prole de Dios por creación. Jesús es el hijo de Adán, e hijo de Dios, para que sea el mediador apropiado entre Dios y los hijos de Adán, y pueda llevar a los hijos de Adán, por medio de Él, a ser los hijos de Dios. Toda carne, por descender del primer Adán, es como pasto, y se marchita  como la flor del campo, pero el que participa del Espíritu Santo de la vida de este Segundo Adán, tiene esa dicha eterna que, por este evangelio que está naciendo, nos es predicado.

Cuando plugo al Hijo de Dios tomar nuestra naturaleza, Él se acercó a nosotros en nuestra condición caída, miserable; pero está perfectamente libre de pecado: y mientras leamos los nombres de su genealogía  de cuatro mil años, no olvidemos cuán bajo se inclinó el Señor de la gloria para salvar a la raza humana.

 

A esto, la redacción agrega otro aspecto. Hay dos genealogías, una de José, padre putativo de Jesús, en tanto que la otra es de María, madre de éste niño; pero las dos líneas parten de Salomón y de Natán, hijos de David; se unen en Salatiel y de nuevo en Jesús.

José es ante la ley el padre de Jesús y pertenece a la misma familia con que está emparentada María; de manera que el Mesías es descendiente de David tanto según la ley como “según la carne”.

Hay que tomar en cuenta que una  de las genealogías da la serie de la sucesión real, que establece el derecho de Jesús al trono de David, y la otra traza la ascendencia natural de José y de su hijo adoptivo, remontándola hasta Adán.

 

 

 

Casa de pan

Bet-lehem

Con este reciente nacimiento del niño Rey toma vital importancia esta ciudad muy antigua y celebre, lugar del nacimiento de David. Ubicado en la tribu de Judá, cinco millas al S. E. de Jerusalén, en una región fértil. Esta circunstancia le dio también el nombre antiguo que tenía de Ephrat: fructífero.

 Situado en el extremo oriental de una loma de figura oblonga de una milla de largo, que corre de E. a O. y cuya elevación de 2,700 pies sobre el nivel del mar, proporciona una bella vista en todas direcciones. Las colinas que se ven a su rededor están terraplenadas y cubiertas de viñedos, higueras y almendros; y los valles producen ricas cosechas de granos.

Fue fortificada por Roboam, pero era comparativamente un lugar de poca importancia. No fue mencionada por Josué ni por Nehemías entre las ciudades de Judá.

Su recuerdo se relaciona de una manera deliciosa con los nombres de Booz y de Rut; es célebre por ser la ciudad de David, y donde él nació, aunque se habló poco de ella durante su reinado, y rara vez se menciona en la historia subsecuente del Antiguo Testamento.

Pero sobre todo, se le recordará como el lugar en que nació el Salvador.

Sobre este sitio es donde ha estado como suspendida la estrella que sirve de guía a los sabios del Oriente; ellos adoraran aquí al Rey de los reyes; y ahí era donde David cuidaba su rebaño, alabando a Dios, y se han hecho oír los cánticos angélicos de los coros celestiales.

Alabemos todos a Dios.

 

 

 

 

Lugar profetizado

¿Por qué en Belén?

 

Consuelo Castillo Jiménez, enviada especial de El Evangelista Mexicano

Belén-Ephrata, Palestina. 4 Tevet, 3756.-. Mi nombre es Consuelo, soy enviada especial del periódico El EM; me encomendaron la tarea de investigar acerca del rumor del nacimiento de un rey o Mesías, del cual se ha escuchado desde hace algunos meses, pero en este momento es más fuerte el rumor.

 

Ya había escuchado ciertos rumores y no me eran del todo extraños. 

En mi hogar, como en todos, se tiene la tradición de pasar las historias de antaño de generación a generación con la finalidad de no perderlas.

 

Tanto mi abuelo como mi padre practicaban esta costumbre y noche tras noche se sentaban a contarnos relatos acerca del Dios de los judíos y del nacimiento de un Mesías. 

            Al saber mi abuelo de mi trabajo, no duda en instarme y animarme a realizarlo, y me comenta:

 

            – Mi querida nieta, por muchos años guarde algo para ti,

            – Es el momento de darte este bello regalo. 

Estaba absorta y contenta a la vez, no sabía qué me iba regalar ni la relación de su obsequio con el tema. Mientras estaba pensado en lo anterior, mi abuelo se acerca y me da un rollo con la imagen de una estrella.

 

La observe y pregunté: 

– ¿qué significa esto abuelo?

– Investiga y pronto lo entenderás.

– Repasa las historias que te he contado y podrás relacionar la imagen con tu investigación.

 

Al día siguiente, decidí empezar mis pesquisas, fui a la casa de un amigo de mi abuelo, pero no estaba. Me puse un poco triste y decidí regresar a mi casa. En el trayecto,  repasaba una y otra vez la historia que me contó mi abuelo y empecé a recordar los nombres de Abraham, Moisés, Jacob, David y Miqueas y para no olvidarlas, decidí contarle a mi hermano lo del rollo con la imagen de una estrella y el trabajo de investigación en puerta. 

Llegué a mi casa y Samuel salió a recibirme, le conté todo y estuvo de acuerdo en ayudarme. Después de la comida, nos sentamos debajo de una palmera y empecé a contarle, y contarle, las historias de mi abuelo.

 

Jahvé había dado promesa al pueblo judío de que el Mesías sería la simiente de una mujer, descendiente de Abraham, Isaac y Jacob, y descendiente de la tribu de Judá. 

Al decir esto a Samuel, yo sólo veía su cara de asombro y duda, en ese  momento, me preguntó:

 

– ¿Cómo es posible?, 

– ¿quiénes dijeron tal cosa?  

 

 

  ¡Ah! Le dije, mira, Jahvé utiliza a ciertas personas para revelarles su propósito, por ejemplo, Dios le dijo a Moisés, di a los hijos de Israel: 

“El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: “Yo soy el que soy” (Ex. 3:13)

 

A Abraham, le comentó que de él saldría una generación grande, fuerte y bendita entre todas las naciones (Gen. 18:18) 

Desde ese momento, se dio promesa de un Salvador. También debes saber que Dios utilizó a profetas, quienes tenían una relación con el Cielo y gran interés en la tierra y, por consiguiente, gran autoridad sobre el mundo.

Dios, les daba revelación mediante sueños, voces o visiones y por medio de ellos, a los hijos de los hombres. ¡Qué hermoso es el actuar de Dios!

Mientas le digo a Samuel, empiezo a comprender a mi abuelo, es hermoso trasmitir el conocimiento a otros, ya que te hace reflexionar acerca de tu actuar y del amor de Dios.

Así como dio promesa de un Mesías, dio revelación del lugar de su nacimiento. Por mucho tiempo sólo se tenía la profecía a Balaam, él menciona una estrella con un gran fulgor que guiará a los magos al lugar de nacimiento del Mesías.

–           Hermano, acabo de encontrar la respuesta,

–           la imagen del rollo tiene relación con el lugar del nacimiento del Mesías.

–           ¿Por qué lo dices hermana?

Ahora comprendo, por mucho tiempo sólo se conoció la profecía de Balaam, no se tenía el lugar exacto; pero después de un tiempo Miqueas, otro profeta, dio revelación del lugar exacto cuando dijo: “pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”.  (Miq. 5.2)

–           Hermano, no me acordaba de Miqueas y con este ejercicio de platicártelo, comprendo que  el Mesías nacerá en un lugar de Belén y el fulgor de una estrella guiará a los magos, esta es una  promesa dada por Dios al pueblo de Israel, con la finalidad de darnos un anticipo, es decir, quería que todos conociéramos de  su venida, mucho tiempo antes de ocurrir, no sólo para que lo supieran los judíos sino todas las naciones.

¡Nacerá el Mesías descendiente de Abraham e Isaac, el Cordero de Dios, descendiente de la tribu de Judá y se le dará el trono de David su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin!

            Ya era de noche cuando terminé de platicar y reflexionar del tema, el sueño nos invadía, cada quien se fue a dormir a su espacio. Ya en mi habitación no dejaba de sentir una gran emoción al saber que ese Mesías estaba por llegar, dadas las circunstancias del momento, en las calles no cesaban hablar de él.

También, estaba contenta porque ya había cumplido con el encargo del periódico, sin necesidad de acudir a otras personas.

Gracias, Dios.

 

 

Sobre el mensaje a los “pastores que velaban”

 Alma Edith Jarillo, enviada especial de El Evangelista Mexicano

 

Escribió el poeta: 

“En la noche los pastores a sus ovejitas

velan ángeles del cielo alaban, ángeles       

del cielo cantan; pastores venid, pastores llegad

¡Adorad al niño que en Belén está! 

 

Belén-Ephrata. 4 Tevet, 3756.- El mensaje dice: “Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”

 

El anuncio angelical a los pastores que velaban y guardaban las  vigilias de la noche… experiencia que puede no ser familiar para algunas ciudades, pero que es lo más normal en nuestra Palestina: dejar al cuidado de alguien más las ovejas que pertenecen a la familia… dejémonos invadir por este ambiente que ha creado este mensaje que inunda el corazón, que en verdad dibuja una sonrisa verdadera y franca… Esta natividad no es un momento ni una estación -probablemente lo será-, pero por ahora es un estado de la mente. Tenemos que valorar la paz y la generosidad y tener amor, gratitud, cariño hacia todos… hasta entonces comprenderemos el verdadero significado de este acontecimiento.  

DIOS NOS SORPRENDE CON SU GLORIA.

 

Meditemos en la sencillez de los que han recibido la gran noticia de que en la Ciudad de David ha nacido el Salvador. ¿Quiénes son? ¿Qué les hace diferentes? ¿Por qué Dios envió a sus ángeles a este grupo de pastores para anunciarles la Buena nueva? ¿Qué logramos descubrir de los pastores de Belén? 

Tratemos de imaginar la reacción de los pastores que ante tan inesperada visita y visión han tenido que reaccionar de una u otra forma, ¿Qué habría hecho usted? ¿Qué hacemos después de recibir un mensaje del calibre del que recibieron los pastores? ¿Qué hacemos con tan inesperada visión?

 

A la distancia de los días que pasarán habrá muchos que se quedarán sólo con la visión y el anuncio; otros tomarán cartas en el asunto e “irán” hasta Belén a certificar que lo que han oído es verdad. De uno o de otro lado hay que tomar una opción. Los mensajeros se dirigen a personas comunes y con el anuncio la vida de ellos se transforma, pero dejemos eso para el final de nuestro documento. ¿Por qué Dios nos escogería a nosotros para ser los primeros en recibir la noticia del nacimiento del Unigénito de Dios? 

La vida común se torna excitante al recibir, mirar, gustar, contemplar lo que Dios revela al hombre, aunque José y María son de la realeza, descendiente de la Tribu de Judá y por ende de los grandes reyes de antaño; pero como los romanos gobiernan a Israel desde hace un buen tiempo, los reyes de Israel no nacen en  palacio, teniendo que buscar un lugar, un mesón, un hotel, una posada modesta. Estamos en Belén y el trabajo de parto ya está en curso, ¿quién ayudo a María en el parto? No sabemos, no hay nombres, sólo sabemos que cuando los pastores llegaron Jesús estaba acostado en el pesebre.

 

Digno de observarse en los pastores la misma experiencia de Zacarías. En el momento de la visitación todos estaban ocupados en tareas diferentes, las que les correspondían, los dichos nos dejan la imagen de que ellos al llegar hasta la cueva donde está Jesús se postran, ahora le llamamos “El Nacimiento”, con la perspectiva de verlos postrados, clamando por la visitación, la liberación del pueblo del yugo romano; nada de esto sucede, ellos estaban en las cosas diarias, cuidando y contando, además de conocer a cada una de las ovejas a su cargo; cuidando que ningún ladrón se llevara alguno de sus animalitos. 

DIOS SE MANIFIESTA DE MANERA LIBRE Y SOBERANA.

 

De esa manera el hombre puede ver una teofanía, una parusía, Dios es independiente del interés a alguien, cuando se da conocer lo hace en medio de la vida misma, en la noche o en el día, eso no es problema para el Creador, el momento de la vida en que  los pastores podían incluso tener menos expectativas de un evento natural para Dios y sobrenatural, así sucederá incluso para nosotros. 

Dios nos habla cuando menos lo pensamos, nos toca cuando no sentimos, nos sana en medio de nuestras desesperanzas, cuando estamos absortos en nosotros mismos, en “mi” dolor, en el “mi” incansable del vocabulario. La observación resulta aún más valiosa para nosotros en esta época pues hemos llegado a reducir la espiritualidad a momentos de la vida que están reservados para ese fin, esperamos que Dios, si en verdad quiere revelarnos algo, lo haga mientras cantamos en la sinagoga o en el templo, o durante nuestro devocional personal o familiar, o cuando escuchamos al predicador del momento, esperamos y muchas ocasiones forzamos el momento para tener una revelación de Dios cuando así lo queremos, porque creemos que debe ser así.

 

El resto del tiempo nos mantenemos desconectados de la línea de Dios, aquella por la cual nos habla y dice… esta es mi voluntad. Y por otro lado consideramos que Dios no se revelará en los tiempos de la vida cotidiana. Así transcurre el tiempo. 

Las circunstancias del anuncio a los pastores nos recuerdan que el Señor puede escoger los momentos más inesperados e incluso, a nuestro entender, inapropiados para acercarse a nuestra vida con alguna directiva ¿Cuántas de estas experiencias suceden sin que ni siquiera las tomemos en cuenta?

 

Simplemente porque al no estar abiertos a la posibilidad, hemos llegado a descartar que puedan ocurrir. 

CONSIDERACIONES FINALES:

 

¿Qué hacer para crecer en la dirección de Dios? Será necesario no limitar a Dios y a su poder de decir y revelar sólo a los horarios de los Cultos, a mis horarios, a mi estructura. Pidamos perdón cuando por osadía creemos que Dios se revelará bajo nuestra forma y momento. Transitemos por la vida con el corazón dispuesto siempre al mover del Padre, no al que nos puede desorientar. Con esto no nos perderemos de  nada pues entendemos que la llamada del Señor es a unirme a lo que Él ya está haciendo y donde está trabajando. 

Bienvenido seas, oh niño Rey.

 

 

 

Reportaje especial

Geografía y vida social de Palestina

H. E. Dana, corresponsal de El Evangelista Mexicano

Jerusalén, Palestina.  4 Tevet, 3756.- Esto es un sencillo esquema de la geografía de Palestina, que con la llegada de un recién nacido, toma una importancia capital.

La designación geográfica “Palestina” se ha adoptado de la nomenclatura de la administración romana, y no de la terminología judaica original. Es una corrupción de la palabra “Philistia”, y primitivamente se refirió a la porción meridional de la costa, de lo que llamamos Palestina.

Los judíos  no tienen un nombre distintivo de su país, simplemente lo llaman “la Tierra”. Para el judío es la tierra por excelencia, el don especial de Jehová a su elegido Israel.

Hay ciertas cuestiones relativas al país como un todo, que exigen nuestra atención primeramente.

1.- La superficie de Palestina es aproximadamente de doce a catorce mil millas cuadradas.

2.- El límite occidental de Palestina está formado por el Mar Mediterráneo. Por el norte se hallan las elevadas cimas de las montañas del Líbano y el Antilíbano. Al oriente y al sur se extienden los mudables parajes frecuentados por los beduinos árabes  y el reino de los Nabateos.

3.- En cuanto al clima, Palestina está situada en la gran región desértica del sudoeste de Asia y consecuentemente, su clima se considera como muy seco. Sin embargo, su proximidad al Mar Mediterráneo modera considerablemente estas condiciones.

4.- Hay varias de las más importantes ciudades de Palestina: Jerusalem, a corta distancia hacia el oriente del centro latitudinal de Judea. Al oriente está el Valle de Cedrón, mientras por el poniente y el sur corre el Valle de Hinnom o Gehenna. Seis millas al sur de Jerusalén se halla Bethlenm, apenas una aldea, lugar del nacimiento que nos ocupa. A dos millas al oriente de Jerusalén está el pueblo de Bethania. También, a quince millas al noreste de Jerusalén se alza la ciudad de Jericó. En la vecindad de Capernaum esta Bethsaida y Corazín.

5.- Palestina está atravesada por numerosas carreteras aún no pavimentadas, pero que está por hacerse dentro del proyecto del gobierno romano.

A grandes rasgos éste es un panorama de la geografía del lugar, que interpretado a la luz de la fe, lo vemos como una provisión divina para el establecimiento efectivo del Reino del Hijo de Dios en la tierra.

En cuanto a los aspectos del hogar y la educación, podemos decir que dentro de las condiciones de vida, una gran parte de la población de Palestina vive en pueblos y villas. Los pueblos se distinguen de las villas porque están amurallados, y en la mayoría de los casos tienen una sinagoga. Las casas de los pueblos son bajas y de terrado, edificadas de material hecho de lodo y paja y cocido al sol, mientras las casas de los ricos son más altas, frecuentemente compuestas de dos o tres pisos y edificadas con ladrillos o piedra.

 

Frecuentemente se construye, en el techo de la casa, una alcoba para los huéspedes, llamada el “aposento alto”.

Las provisiones sanitarias y de policía son de un orden notablemente elevado. La salubridad se impone por medio de rígidas leyes. Cualquier cosa que vicie o contamine la atmósfera se exige que sea removida rápidamente.

En cuanto al hogar, las costumbres relativas al matrimonio entre judíos se fijan clara y estrictamente. Los esponsales son asunto mucho más sagrado que un simple “compromiso”. “Desde el momento de sus esponsales, una mujer es tratada como si realmente estuviese casada”.

En cuanto al círculo de la familia es donde los judíos brillan con mayor resplandor, en contraste con el mundo de los gentiles que los rodea. La acción de gracias en cada comida es considerada como costumbre universal. Las relaciones entre los padres y los hijos son excelentes. Los padres tratan a los hijos con gran consideración y éstos les corresponden con honra y bondad.

Una característica prominente de la vida judía es la profunda reverencia para los ancianos, sean sus padres o extraños.

El advenimiento de los hijos al hogar es considerado como una gran bendición, especialmente si los hijos son varones. Cuando nace un varón hay gran regocijo; pero si es una niña, su llegada se caracteriza por el silencio producido por el disgusto y la desazón. Por el Talmud se sabe que “el nacimiento de un niño varón produce gozo universal –pero el nacimiento de una niña ocasiona la tristeza universal”.

Tomando en cuenta todo esto, consideremos cómo nos gozamos con el nacimiento del Niño Jesús, el Mesías prometido. El Salvador.

 

 

La Singularidad de Jesús

Belén-Ephrata, Palestina. 4 Tevet, 3756.- Estando de paso por esta ciudad, tuvimos la oportunidad de entrevistar al médico Ernesto Contreras para hacer un comentario sobre la singularidad del recién nacido Jesús, en Belén-Ephrata, éstas son algunas de sus afirmaciones:

 

El niño Jesús, recién nacido, como todos los demás, es singular, o sea único. Genéticamente nunca puede haber dos niños o hijos 100% idénticos, pues la simiente del varón (espermatozoide) y la simiente de la mujer (óvulo), jamás transmiten exactamente la misma información genética a dos de sus hijos.

Hay más de tres millones de variantes en los genes, que en forma  natural, determinan en los hijos, entre otras cosas, diferencias en el color de los ojos, la piel y el cabello; así como en el tamaño y aspecto de la nariz, las orejas, las manos y los pies. 

Pero Jesús además, es el único ser que ha cumplido, con su nacimiento, más de 100 profecías mesiánicas al pié de la letra.

Es singular entre los millones de humanos que han nacido desde la fundación del mundo, por ser (a diferencia de Adán que fue el hijo de Dios creado), el unigénito del Padre, o sea el único hijo concebido y engendrado por Dios mismo. 

También Jesús es singular, porque éste Verbo (Jesús) quien hizo el universo y sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, es Dios, ya que el mundo y todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

Leemos en las entrevistas que han sido realizadas, que María, estando embarazada de Jesucristo, fue a visitar a su parienta Elizabeth, esposa de Zacarías, madre de Juan; y aconteció que, al oír Elisabeth la salutación de María, la criatura (Juan) saltó en su vientre; y Elisabeth fue llena del Espíritu Santo, y exclamó a gran voz, y dijo: Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre. ¿Por qué se me concede esto a mí que la madre de mi Señor (Jesús) venga a mí? Bienaventurada la que creyó, porque se cumplirán las cosas que le fueron dichas de parte del Señor. 

Ayer, cuando nació Jesús, leemos también, que un ángel del Señor vino sobre unos pastores, y la gloria del Señor los cercó de resplandor; y les dijo: No teman; porque he aquí les doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: Que ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor, Emmanuel, que quiere decir Dios con nosotros.

Por éstas y más razones, Jesús es único entre todos los humanos, e inequívocamente, el Mesías prometido que viene a buscar y a salvar a los pecadores. 

Por eso también, es justo, sabio, y conveniente, que todos nosotros, postrados delante de Él, le adoremos, creamos en que Él es nuestro Redentor; y le aceptemos, recibamos, y confesemos como nuestro Gran Dios y Salvador.

No dejemos de ir el próximo domingo al templo a adorar, alabar, y bendecir el nombre de nuestro singular Gran Dios y Salvador Jesús con nuestros hermanos en la fe, y a escuchar la predicación de Su Santa Palabra que es la Biblia. 

¡Gloria a Dios en las Alturas! ALELUYA. ¡Feliz Natividad!

Un comentario sobre “Núm. 30, Especial de Navidad, 25 de Diciembre, 2011 y 12

  1. Recomendamos la lectura del No. 30 de El Evangelista Mexicano, aparecido en 2011. Dedicado al acontecimiento más grande de la historia humana: el nacimiento de un niño que se decía era el Mesías esperado. Gran parte de la mesa de redacción del periódico metodista “se trasladó” hacia esas tierras para darnos la primicia de la gran noticia en Belén. Cientos de lectores han “saboreado” esta presentación en tiempo supuestamente real. Feliz Adviento. jd

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