Núm. 34, 14 de Febrero, 2012

 Editorial

Puebla, Pue., 14 de Febrero de 2012.-  Núm. 34

La Piedra

 

Puedes ver nuestro editorial en una presentación en power point dando click en:

La piedra del camino

El distraído, tropezó con ella. 

El violento, la usó como proyectil. 

El emprendedor, la usó para construir.

El campesino, cansado, la usó como asiento.

El niño, la usó como juguete.

Drummond, la poetizó. 

David, la usó para matar a Goliat.

Y Miguel Ángel, sacó de ella una bella escultura. 

 En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra sino en el hombre.

 El año que recién inicia es el mismo para todos, depende de cada uno cómo quiera vivirlo. 

Seguramente tendremos dificultades y retos, piedras en nuestros caminos, problemas . . . Sin embargo, si ponemos amor y damos lo mejor de nosotros, todo será más fácil.

 ¡¡¡ MUCHO EXITO CON LAS PIEDRAS  QUE TENGAS  FRENTE !!! 

 

 

 

Artículos

Las 5 cosas de las que más nos arrepentimos antes de morir  

B. Ware reunió en su libro “Los cinco arrepentimientos de los moribundos” confesiones honestas en el lecho de muerte.

 

01 DE FEBRERO DE 2012, AUSTRALIA.-  Edith Piaf decía en su famosa canción que ella no se arrepentía de nada, pero mucha gente parece terminar su vida con un gran arrepentimiento. Eso es lo que afirma Bonnie Ware, experta en cuidados paliativos y enfermos terminales, quien acaba de compilar en un libro la lista de las cinco principales cosas de las que las personas se arrepiente antes de morir.

 La enfermera australiana reunió en su libro “Los cinco arrepentimientos de los moribundos” las “confesiones honestas y francas de personas en sus lechos de muerte”, en cuanto a lo que hubieran querido o debido hacer o no haber hecho.

 Fueron confesiones, dice, que le ayudaron a transformar su propia vida. Porque según Bonnie Ware, es realmente triste llegar a la tumba pensando “ojalá lo hubiera hecho…”.

 La idea del libro surgió después de que un artículo publicado en su blog, titulado “Arrepentimientos de los moribundos”, se volvió viral en internet. Ware decidió escribir algo más completo en profundidad y amplitud acerca de esas confesiones y la forma como “transformaron su vida”.

 “La gente madura muchísimo cuando debe enfrentar su propia mortalidad. Cada persona experimenta una variedad de emociones, que incluyen negación, miedo, enojo, arrepentimiento, más negación y eventualmente aceptación”, explica la autora. Asimismo, afirma: “Sin embargo, cada uno de los pacientes siempre encontró su propia paz antes de partir”.

 LOS MÁS COMUNES

 El libro es un recuento de memorias sobre la vida de la autora y sus experiencias durante años como profesional sanitario en su trabajo en cuidados paliativos.

 “Encontré una lista grande de arrepentimientos, pero en el libro traté de centrarme en los cinco más comunes” explica la autora. “Y el principal arrepentimiento de mucha gente es ‘ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera'”, agrega.

 La enfermera apunta que ” otro arrepentimiento común es ‘ojalá no hubiera trabajado tanto’, porque eso, decían, los había hecho perder el equilibrio y como resultado habían perdido muchas cosas en su vida”.

 Bonnie Ware dice que  “otro arrepentimiento común entre los moribundos era que hubieran deseado tener el coraje de expresar sus sentimientos. Y eso se aplicaba tanto en los sentimientos positivos como negativos”.

 “Muchos decían: ‘ojalá hubiera tenido el coraje de hablar y decir que no me gustaban esas cosas’, o que hubieran tenido el coraje de hablar con personas y decirles lo que realmente sentían por ellas”.

 “También era muy común arrepentirse de no haber vuelto a tener contacto con viejos amigos. Mucha gente decía que le hubiera gustado volver a ver a alguien para recordar momentos de su vida, pero no habían hecho el esfuerzo de encontrarlo”.

 Según Ware, al final de la vida los amigos son muy importantes porque a menudo los familiares que rodean a un enfermo terminal están pasando por su propio duelo. Una persona en su lecho de muerte a menudo extraña a esos amigos, dice, pero muchas veces, cuando se les pierde el rastro, ya es demasiado tarde para encontrarlos.

 TIEMPO DE ARREPENTIMIENTO

 En resumen, los cinco grandes arrepentimientos compilados en el libro son: 1 . Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera;  2.  Ojalá no hubiera trabajado tanto;  3.  Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía;  4.  Habría querido volver a tener contacto con mis amigos;  5.  Me hubiera gustado ser más feliz.

 Algo que llama la atención es que todos estos lamentos de los moribundos se trata de cosas que no hicieron.  Según la autora, la gente no parece arrepentirse al mismo nivel de errores o actos que sí realizaron. “Todo lo que hacemos en nuestra vida, bueno o malo, nos ayuda a aprender algo” explica Ware.

 “Por eso es más común arrepentirnos de algo que no hicimos”, dice. “Pero pienso que como seres humanos debemos aprender a perdonarnos más a nosotros mismos y no ser tan duros por no haber hecho algo en el pasado. Y esto se aplica principalmente cuando una persona está enferma y no tiene ya libertad de hacer cosas porque no tiene salud”.

 Lo que la autora espera, dice, es que su libro “ayude a la gente a actuar hoy y no dejar las cosas para mañana, para después arrepentirse”, y afirma que estas confesiones le ayudaron a implementar grandes cambios en su vida . “Espero que la gente que lea el libro también pueda entender que la vida está pasando hoy y que ahora es el momento de vivirla”, agrega.

 “Mi principal mensaje es que todos vamos a morir, y que si en este momento nos arrepentimos de algo tratemos de solucionarlo ahora”, concluye Ware. Y, en realidad, tiene razón, al menos según una antigua carta lleno de sabiduría de un hombre sabio, que escribe: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis (…) aprovechando bien el tiempo (…) no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor” (carta a los Efesios 5:16-17).

 © Protestante Digital 2012

 

 

 

Carlos Martínez García

Los recorridos de Carlos Monsiváis

   Hoy dará Carlos Monsiváis una conferencia en la capital chiapaneca…

 

04 DE FEBRERO DE 2012.- Rescato un texto de hace una década, publicado en Chiapas (periódico  Expreso, 19/III/2002). La edición para venta al público de mi libro  La Biblia y la iconografía heterodoxa de Carlos Monsiváis, está casi por entrar a impresión.

 Reúne varios textos de mi autoría previamente publicados en diversas revistas y periódicos de México. Abre con el ensayo que da título al libro, rescrito y ampliado para la edición de la obra.  En la revisión de mis archivos hallé lo que reproduzco a continuación, y que es incluido en la obra antes mencionada. Es el texto de lo que leí al presentar a Monsiváis ante el público que colmaba el lugar, e hizo necesario que se colocaran pantallas afuera del auditorio para que cientos de personas pudiesen seguir la conferencia del escritor.

 Hoy dará Carlos Monsiváis una conferencia en la capital chiapaneca. Disertará, como sólo él sabe hacerlo, sobre el tema de los desarrollos de la tolerancia en México. Por historia personal el autor de  Días de guardar  conoció desde su niñez las desventajas de pertenecer a una minoría que iba a contracorriente de la religiosidad mayoritaria en México. Tal vez por esto, y por su identificación con la causa de la democratización cultural, que necesariamente pasaba por la crítica al autoritarismo político de la segunda mitad del siglo XX mexicano, Carlos Monsiváis es un pensador imprescindible para entender cómo fueron ganando terreno y visibilidad las minorías de todo tipo en el México contemporáneo.

 Aunque Monsiváis lo ha dicho en distintas ocasiones, y plasmado en textos escritos, pocos de sus lectores e investigadores especializados en su obra se han detenido a calibrar adecuadamente el significado vital que para el cronista tuvo en su formación el haber crecido en una familia de acendrado protestantismo. En su autobiografía, escrita cuando Carlos tenía 28 años y “no conocía Europa”, desliza repetidamente líneas de himnos clásicos protestantes y hace analogías bíblicas que pasan desapercibidas para quienes no han leído la traducción del Antiguo y Nuevo Testamento publicada en 1569 por Casiodoro de Reina y revisada en 1602 por su discípulo Cipriano de Valera. Aprovecho para recordar que esta obra de Reina y Valera, de la que Monsiváis tiene una copia facsimilar cumple 400 años de haber sido publicada. Por cierto que en conversaciones literarias con jóvenes de su generación, como Sergio Pitol y José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis les comentaba la gran importancia de la obra de Reina y Valera para la lengua española. Cada uno de estos creadores ha dejados testimonios escritos de esa revelación literaria que les hizo Monsiváis.

 En un texto reciente el autor de  Entrada libre: crónicas de la sociedad que se organiza, evoca incisivamente algunas escenas de lo que denomina su “memoria herética”, y, agrego yo, constatación de lo que implicaba salirse de los cauces de la fijada como identidad nacional. Monsiváis escribe al respecto:

 En la preparatoria un compañero que luego entró en un seminario y va ahora en su quinto matrimonio, me invitó a comer con sus padres. Advertidos de mi filiación religiosa, que yo no ostentaba pero que por lo visto me seguía como sombra, los señores me observaban con lo que no supe si calificar de extrañeza, o de lo que hoy describiría como presentimiento de  El exorcista. En los postres la señora se animó y me preguntó: “Sé que no eres católico, lo que lamento mucho porque me gustaría que te fuera bien en esta vida y en la otra. Pero así es y ni modo. Ahora, contéstame esta pregunta. Los protestantes no creen en la Navidad. ¿En qué creen?” Me sorprendí en demasía, por estar seguro de lo contrario: los protestantes creen en exceso en la Navidad, son de hecho catálogos ambulantes de villancicos. Como debía responder opté por lo que se me ocurrió: “No es exactamente así, señora. Lo que pasa es que son muchos los grupos protestantes y como nunca se han puesto de acuerdo, cada uno hace que Jesucristo nazca en una fecha distinta del año. Esta vez, por ejemplo, nosotros celebramos la Navidad en febrero, y el año próximo en octubre. Como nuestras creencias varían tanto, Cristo puede nacer cuando se le antoje”. Emitida la mentira, esperé la reacción. La señora sonrió satisfecha. Tenía razón, así son los herejes de locos y monstruosos. Mira que colocar un arbolito con esferas en marzo.

 Debido a su pertenencia a una minoría estigmatizada, el cronista que ha dicho le gustaría vivir en la populosa colonia Portales de la ciudad de México (donde en realidad tiene su domicilio) esquina con Manhattan (esa Babilonia posmoderna), experimentó en la escuela primaria y en la secundaria algunos costos de su heterodoxia. En su demoledor estilo cuenta:

 En la escuela primaria y en la secundaria asocié la disidencia religiosa con las sensaciones de inferioridad social y “ajenidad” nacional. Yo no creía en la Virgen de Guadalupe, por lo tanto no era mexicano; era protestante, por lo tanto mis creencias se prestaban a la ridiculización (o lo que suponía que eran mis creencias. [En el México de entonces] las agresiones eran más bien moderadas, pero el mensaje de la mayoría era omnipresente: “Si no podemos evitar que existas, entérate de que tu profesión de fe es anormal y antinacional”.

 En el escrito de donde hemos tomado estos textos monsivaisianos, el mismo Carlos relata que no resiste contar otros dos episodios que lo hicieron percatarse de las desventajas que tenía antes sus compañero(a)s abrumadoramente católicos. Si él no resistió la tentación para evocar esas imágenes, nosotros quiénes somos para acallar al memorioso disidente, El ganados hace dos años del Premio Anagrama, por su libro  Aires de familia, cultura y sociedad en América Latina,  evoca que

 En la secundaria, cuando un profesor de historia al tanto de que a su clase asistían cuatro alumnos protestantes, nos indicó con gran seriedad: “Pues piensen bien en sus creencia, porque en México ningún protestante puede ser presidente de la República”. Hasta ese momento a mí no se me había ocurrido ser nada, pero me asombró la noticia del veto. El maestro nos preguntó lo que pensábamos de esa prohibición y, según recuerdo sólo logré decirle: “Es injusta, maestro, porque yo creo que todos deberíamos ser presidentes de la República”. Se rieron de mí, y durante unas semanas me observaron con el menosprecio dedicado a alguien que jamás podrá ocupar la Primera Magistratura.

 El otro episodio sucedió en 1952, al terminar la secundaria.

 Dos compañeras, muy corteses, me preguntaron: “Bueno, pero ¿te quieres ir al cielo o no?” Me quedé pensando, aturdido por el tamaño de la oferta, pero al fin reaccioné y respondí con el candor inadmisible en el militante de la juventud comunista que ya era: “¿Pero que nomás hay un modo de llegar al cielo?” Me contestaron enfadadas (atesoro sus palabras porque fueron mi ingreso a la teología de altura): “Si nomás hay un cielo, nomás hay un modo”.

 Mordacidad de Carlos Monsiváis aparte, no cabe duda que las evocaciones de su “memoria herética” contribuyeron en buena medida a darle al escritor una sensibilidad y percepción especiales para entender el arrinconamiento e invisibilización que una cultura como la mexicana deparaba a las minorías.

 Una buena parte de la prolífica obra de Carlos Monsiváis está dedicada a poner en el centro de la vida pública a grupos y personajes expulsados del deber ser nacional sancionado positivamente por el conservadurismo y el autoritarismo. En este sentido es que podemos hacer extensivo su ensayo publicado el año pasado sobre Salvador Novo, y que de manera certera se titula  Lo marginal en el centro , a otras creencias prácticas negadas por el  establishment, de las que Monsiváis se ha ocupado de hacerse eco cronicando a las otras identidades que han ido emergiendo en una nación cada vez más plural. Como ningún otro escritor mexicano, el autor de  Catecismo para indios remisos  es un personaje imprescindible en los frentes promotores de los derechos humanos para todos y todas. A veces, como en el caso de su defensa de las minorías religiosas, en la trinchera él se encuentra casi solo. Por distintas razones que no viene al caso desarrollar aquí, la izquierda mexicana, y sus intelectuales, es timorata en lo que respecta a defender los derechos de las que despectivamente llaman  sectas.

 La lid intelectual de Monsiváis por ensanchar la tolerancia en México puede constatarse en sus escritos donde devasta a los uniformizadores que buscan imponer su estrecha visión a una ciudadanía diversa. Pero la tolerancia por la que aboga Monsiváis nada tiene que ver con un permiso concedido a regañadientes desde los poderes. Tampoco se refiere a la tolerancia como indiferencia y ninguneo hacia los heterodoxos, sino que la considera un valor a profundizar constantemente en una sociedad que transita hacia una democratización que incluye lo electoral pero que va más allá. Se trata de que la democracia infiltre la cultura, ese conglomerado de presuposiciones, hábitos y reflejos de una colectividad, para no repetir la tragedia de Sísifo. Porque, como lo ha escrito Monsiváis, si nuestra democracia no es también cultural corremos el peligro de siempre regresar al punto de partida del autoritarismo.

 Finalmente, me declaro añorante, como muchos de quienes van a asistir hoy a las siete de la noche al Centro Cultural Jaime Sabines, de un espacio creado por Carlos Monsiváis al que le tenían pavor las cúpulas políticas, económicas y religiosas. Me refiero a la sección que en los años recientes se estuvo publicando los lunes en  La Jornada, sí por supuesto que pienso en “Por mi madre bohemios”. Ahí Monsiváis desmenuzaba la verborrea de los poderes y ridiculizaba las ya de por sí ridículas declaraciones de altos funcionarios gubernamentales, empresarios, encumbrados burócratas clericales y un amplio etcétera. Me imagino que en esos círculos respiran tranquilos porque al no publicarse “Por mi madre bohemios”, una especie de anti canon porque nadie quería formar parte de él, las posibilidades de no ser expuesto ácidamente se redujeron casi del todo. Pero son más, muchos más, quienes le pedimos al escritor que regrese la sección azote de los practicantes de la pirotecnia verbal y negadores de la diversidad y la tolerancia.

Autores: Carlos Martínez García

 ©Protestante Digital 2012

 

 

 

La Iglesia Metodista Episcopal del Sur (IMES)

1845 – 1939

Oscar G. Baqueiro

El metodismo norteamericano constituido como Iglesia Metodista Episcopal (I. M. E.) en Baltimore, Maryland, el 24 de diciembre de 1874, se escindió gravemente en junio de 1844 durante las sesiones de la Conferencia General reunida en la ciudad de Nueva York, que agrupaba a 40 conferencias anuales y a una feligresía superior a un millón de miembros.

Son 14 conferencias anuales surianas las que se separan. Las otras 26 conservan su nombre original: Iglesia Metodista Episcopal (I. M. E.) Las separadas a su nueva entidad le agregan del Sur, o sea Iglesia Metodista Episcopal del Sur (I. M. E. S.)

 

Guerra Civil EU

¿La razón? Fundamentalmente las cuestión de los esclavos negros ubicados en su mayoría en los estados del Sur de esa nación, región, por entonces más agrícola que industrial. En abril de 1861 estalla la guerra civil entre los citados estados surianos y los estados norteños que eran industriales y antiesclavistas.

Ambas denominaciones entran a México los últimos días de 1872 para establecer trabajo aquí. Trabajan por separado hasta junio de 1930 en que se unifican ambos cuerpos misioneros para constituir en septiembre del mismo año una iglesia nacional que toma el nombre de Iglesia Metodista de México.

Por su parte en los Estados Unidos la IME y la IMES se funden en mayo de 1939 en una sola iglesia llamada Iglesia Metodista, después de 94 años de la escisión. En nuestro territorio esa situación, totalmente ajena a nuestro contexto histórico y social, fue sólo durante 57 años.

 En nuestro país, en la capital federal, Gante correspondió a los norteños y Balderas a los surianos. En Texas nuestra universidad en Dallas todavía hasta el presente se llama Universidad Metodista del Sur.

La IMES fue más conservadora en doctrina, pero más abierta en asuntos sociales, mientras que la IME fue menos doctrinaria y más exigente en cuestiones sociales. El Templo de La Trinidad de Monterrey fue un monumento suriano y el de Emanuel  en Puebla fue norteño por origen. “El Evangelista Mexicano” fue inicialmente publicación suriana y desde 1930 es el órgano oficial de la IMM.

El Dr. Juan N. Pascoe, primer Obispo mexicano era suriano y nacido en el Estado de México y Sixto Avila, el segundo, era norteño nacido en el Estado de San Luis Potosí.

Así está de entretejida la historia del metodismo mexicano inicial con sus vertientes norteña y suriana, aunque tal situación nos fue ajena en forma total.

 

 

 

MÉXICO

El neo clericalismo parece imponerse,

según comentarista de La Jornada

Lunes, 6 de febrero de 2012 (ALC) – “La conformación de nuevos grupos anticlericales que están organizados y se han movilizado para impedir concesiones y prerrogativas a la avidez política de la jerarquía mexicana”, es el resultado más evidente en torno al debate de las modificaciones del artículo 24 de la Constitución, según un comentario aparecido el 1 de este mes en el diario La Jornada.

El articulista Bernardo Barranco, plantea en el mismo que “la polémica reforma constitucional, en específico sobre la libertad religiosa, ha desnudado no solo el entreguismo eclesial de estamentos de la clase política mexicana, sino el levantamiento opositor de diversos sectores y actores de la sociedad mexicana”.

Lo cierto es que, en diversas parte del país, se están levantando manifestaciones para protestar contra dichas modificaciones que, a la larga, centran el poder eclesial, aún más, en los sectores del catolicismo más rancio.

“Efectivamente –plantea Barranco–, ante el creciente clericalismo, es decir, la ambición y el comportamiento descomedido del alto clero, de presión política para imponer privilegios y convicciones al resto de la sociedad, surge una nueva forma de anticlericalismo.

“Aparecen nuevos actores y comportamientos de rechazo a las aspiraciones de poder e invasión eclesiástica al ámbito de la política pública, del Estado y de la sociedad civil. Si en el siglo XIX el anticlericalismo lo encabezaban liberales, masones y ateos, en los inicios del XXI se han sumado, con motivaciones diversas, grupos heterogéneos como colectivos de mujeres, homosexuales, activistas de derechos humanos, académicos, católicos progresistas y diversas iglesias cristianas y para cristianas.

En ese sentido, por ejemplo, sorprende el decidido activismo que ha asumido, públicamente, la Iglesia Luz del Mundo”, comentó.

Argumenta, entonces que en Roma se están preguntando qué está sucediendo en México si se trata de un pueblo tan católico que cuenta, hace más de 10 años, con gobiernos afines a la sensibilidad de la Santa Sede,  y dice que es claro: “los monseñores romanos no alcanzan a comprender, ni siquiera los prelados mexicanos, que el afán, muchas veces burdo, de la jerarquía mexicana por usar el poder público para posicionar su agenda, ha provocado el retorno al anticlericalismo”.

Así mismo hace un recuento del fenómeno anticlerical desde los primeros brotes en la Francia de 1850, en oposición no a la fe, sino a las maneras dominadoras y de poderío de esta, instrumentada por las jerarquías eclesiales, para luego referirse al propio papa Benedicto XVI, en torno al caso español, que “ha trazado una indiscutible línea de continuidad entre el viejo anticlericalismo decimonónico y el actual laicismo”.

Plantea, también, el articulista, que sería un error equiparar el nuevo anticlericalismo con el anti catolicismo. “No se trata de una persecución religiosa, como quieren sentir algunos actores, emulando con las gestas cristeras de martirio. La religión no es el enemigo ni mucho menos el catolicismo. Es el rechazo al comportamiento desmedido y poco religioso de algunos miembros del episcopado.

Dice Barranco que la secularización del mundo moderno es un  proceso histórico “en el curso del cual los diversos ámbitos de la vida humana como: concepciones, costumbres, formas de sociedad, política, economía, educación, derecho o la totalidad de los mismos, dejan de estar determinados por lo religioso.

“Las creencias dejan de ser el eje central por las cuales se organiza y sustenta la vida de la sociedad. Desde hace algunos años se observan las implicaciones culturales de la ideología anticlerical, como desencuentro de un tipo de sociedad plural que ha venido mutando roles, en especial cuestiones relativas a la mujer, a la construcción de diversas formas de familia y a la propia sexualidad”; y concluye que el nuevo anticlericalismo no es solo una reacción a los afanes de poder de la Iglesia “sino expresión de un fenómeno cultural más vasto y del reconocimiento de la secularización propia del mundo moderno”.

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Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)

 

 

 

Fe en busca de conocimiento

A los graduados del Diplomado en Biblia y Ministerio Cristiano

 

21 DE ENERO DE 2012.- Fe que busca comprender o fe en busca de conocimiento. Cualquiera de las dos expresiones traduce bien la expresión latina  Fides quaerens intel lectum. Al elegir el anterior como lema del Centro de Estudios Anabautistas, cuya primera generación concluye hoy los dos años del Diplomado en Biblia y Ministerio Cristiano, quisimos reflejar el objetivo que nos ha movido: fortalecer una fe ya existente, acrecentar el conocimiento de la Palabra, madurar el entendimiento de la Revelación progresiva del Señor y el desarrollo vivencial y teológico de quienes en la historia se han esforzado por seguir las pisadas de Jesús el Cristo.

  Ante la pregunta que le hace un maestro de la Ley acerca de cómo tener vida eterna, Jesús le recuerda que desde mucho tiempo atrás la misma Ley había dejado en claro el corazón de lo que demandaba el Señor a su pueblo. El resumen de esa demanda está en la expresión  Shemá Israel  (escucha Israel), citada en Deuteronomio 6:4. Hay que escuchar cuidadosamente lo que el Señor busca transmitir y ponerlo en práctica. Es decir, nuestras prácticas educativas, discipuladoras, deben estar modeladas por la Palabra y no por contenidos y estrategias populares en determinados tiempos.

 En Mateo 10:37-40 Jesús por un lado reafirma la  Shemá  (Deuteronomio 6:4-5). Por otro la expande al subrayar que el amor al Señor está íntimamente ligado al amor y servicio al prójimo: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente. Éste es el primer y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: Ama a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas”.

 Lo que Jesús afirma lo hace en el espíritu del conocido como Sermón del Monte. Lleva más allá lo prescrito en la Ley en cuanto a las responsabilidades de quienes son parte del pueblo de Dios. La relación espiritual con Dios ineludiblemente debe evidenciarse en una espiritualidad que se esfuerza por sembrar la justicia y la paz en cada área de las relaciones humanas. Porque Jesús vino a crear una nueva humanidad mediante su ejemplar ministerio de reconciliación y paz (Efesios 2:15-17). En consecuencia nosotros debemos hacer nuestro ese mismo ministerio.

 De la enorme riqueza neo testamentaria sobre los siguientes pasos a dar una vez que hemos decidido reconocer y seguir a Jesús como Salvador y Señor, mencionamos solamente dos citas. La primera es 2 Pedro 3:18, en la que leemos: “Más bien, crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. En la misma línea va Colosenses 1:9-11, donde Pablo ora por la comunidad cristiana en Colosas y les da a saber que intercede ante el Señor para que “les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y comprensión espiritual, para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios y ser fortalecidos en todo sentido con su glorioso poder”.

 Las áreas en que nuestra responsabilidad es crecer continuamente, porque es un proceso dinámico e inacabado, son variadas y amplias. Mencionamos algunas de ellas:

 Crecer en el conocimiento de la Palabra. Es insustituible para acrecentar constantemente el conocimiento de la historia de la salvación la disciplina de reflexionar en y desde la Biblia. La Palabra es luz (Salmo 119:105), alimento nutritivo (Mateo 4:4), enseñanza segura e instrucción que ensancha el sentido de justicia (2 Timoteo 3:16). Además también es guía ética preventiva (Salmo 119:111), fundamento seguro para construir nuestra vida personal y comunitaria (Mateo 7:24-25). La Palabra nos vivifica, da seguridad porque permanece mientras todo lo demás se desvanece (1 Pedro 1:23-25). La meditación permanente en la Palabra es refrescante ante la aridez de otras palabras meramente humanas, es creadora de ambientes que cobijan ante las inclemencias del desierto (Salmo 1: 1-3). La Revelación nos disecciona y muestra cuáles son nuestros pensamientos profundos y qué intenciones tenemos (Hebreos 4:12).

 Como nunca antes están a nuestra disposición múltiples recursos para estudiar y crecer en conocimiento de la Palabra. Tenemos varias traducciones de ella, que usan distintos criterios para trasladar desde los idiomas originales al nuestro los dichos y hechos tanto del Señor como de su pueblo. También está a nuestra disposición una amplia gama de materiales auxiliares que nos capacitan para comprender las narraciones bíblicas en su ambiente cultural. Pero de poco valen si no hacemos uso de los mismos, y así empobrecemos la aventura de adentrarnos con mejores herramientas en la hermosa tarea de escudriñar las Escrituras (Juan 5:39).

 Somos llamados a crecer en el conocimiento del Señor en el contexto de la comunidad cristiana. Es cierto que el Señor distribuye dones a los integrantes de su cuerpo que es la Iglesia. Uno de esos dones es el de la docencia de todo el consejo de Dios (Hechos 20:27). En el pueblo de Dios tienen un lugar los maestros, a condición de que desarrollen su llamado y ministerio en la comunidad de fe, no como una tarea meramente intelectual y académica desconectada del caminar junto con otros y otras que se esfuerzan por entender y practicar los preceptos del Señor.

 De manera poética León Felipe escribió que “Lo importante no es llegar antes o primero, sino juntos y a tiempo”. Es eco de una bella verdad bíblica, la cual establece que los dones, entre ellos el de la enseñanza/aprendizaje, deben tener por objetivo “capacitar al pueblo de Dios para la obra del servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo” (Efesios 4:12-13).

 Fe en la obra perfecta de Cristo y el consecuente crecimiento dinámico en el conocimiento de los alcances de esa obra, tiene que ser un ejercicio espiritual e intelectual que se hace en la compañía de la familia de fe. El desafío es a “comprender junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo, en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios” (Efesios 3:18-19).

 Acrecentar el conocimiento histórico y teológico de la Iglesia cristiana. Otros y otras nos han dejado una vasta herencia de ejemplos a seguir, o a evitar, a lo largo de dos milenios. Sobre todo los grupos conocidos como iglesias de creyentes son fuentes de inspiración para proseguir en la enseñanza neo testamentaria de que el seguimiento de Jesús y sus enseñanzas es un acto voluntario. En tal perspectiva histórica se afirma que las comunidades cristianas deben ser espacio de contraste con los valores imperantes en la sociedad. En medio de corrientes cristianas que sucumbieron a la idea que desde el poder era deseable, y posible, imponer el cristianismo y su ética, las iglesias de creyentes, y entre ellas el anabautismo, afirmaron que tal propósito era, y es, contrario a la naturaleza del Evangelio.

 Hoy, cuando tal vez de buena fe, pero erróneamente, de forma creciente gana terreno el principio de que desde posiciones ganadas en las instancias del Estado los cristianos pueden imponer convicciones éticas y prácticas propias a la generalidad de la población, es plenamente vigente rescatar los debates teológicos que en la historia se han dado sobre este punto. Contamos con un muy importante acervo que muestra cómo en el seno de las iglesias de creyentes resistieron la tentación  constantiniana  de casar a la Iglesia con el Estado en turno. Debemos procurar más y más conocimiento de nuestros antecesores y de sus antagonistas. De hacerlo encontraremos que algunos de los dilemas actuales tienen semejanzas históricas.

 Crecer continuamente en el conocimiento de nuestro contexto. El principio de la encarnación nos provee la responsabilidad de procurar desentrañar las peculiaridades del contexto en el que se desarrolla nuestra vida personal y comunitaria. Nuestro contexto es resultado de procesos históricos, sociales, ideológicos, económicos y culturales específicos. En tal contexto viven personas a las cuales las comunidades cristianas son testigos en el más amplio sentido del término.

 Desatendernos de conocer el contexto en el que vivimos es un mal entendimiento de la misión cristiana. Las personas tienen todo tipo de necesidades y expectativas, convicciones y prácticas conductuales; nosotros no podemos, no debemos, desconocerlas y presentarles un mensaje que no les tiene en cuenta en toda su complejidad. Jesús siempre se preocupó de las condiciones específicas de quienes se le acercaron, o él se les acercó, por ello el ejemplo primordial de cómo hacer misión es Él. Porque “nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo” (1 Corintios 3:11).

 Autor: Carlos Martínez García

 

 

 

PRD, PT, PRI:

Frenan reforma Articulo 24 Constitucional

•          Es un debate falso que quiere dividir al país en católicos y no católicos: Pablo Gómez 

•          Frenan PRD, PT y PRI reforma al artículo 24 constitucional; elimina el Estado laico

•          Técnicamente, la minuta de San Lázaro se va a procesar en comisiones, señala Beltrones

 

La determinación del PAN y del presidente Felipe Calderón de impulsar la aprobación de la reforma al artículo 24 constitucional se topó con la decisión de las bancadas de PRD y PT, así como de la mayoría de los senadores del PRI, de frenarla, ya que –según expresaron– se trata de un cambio innecesario a la Carta Magna, que sólo pretende abrir el camino hacia la eliminación del carácter laico del Estado mexicano.

 El perredista Pablo Gómez recalcó que se trata de una reforma intrascendente, ya que la libertad religiosa existe desde 1857; es un debate inventado, completamente falso, que quiere dividir al país entre católicos y no católicos y que tiene su origen en las más altas esferas de la jerarquía eclesiástica, señaló.

 En tanto, el coordinador de los senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones, dijo que, técnicamente, la minuta se va a procesar en comisiones, pero políticamente vamos a iniciar una discusión sobre la pertinencia de esa reforma, tanto al artículo 24 como al 40 constitucionales. Recordó que la de este último artículo llegó antes al Senado y se encamina a reafirmar el carácter laico del Estado mexicano.

 El priísta Carlos Jiménez Macías recalcó que no se trata de una reforma prioritaria ni está en la agenda de la sociedad, por lo que lamentó que el presidente Felipe Calderón haya pedido a los senadores de su partido que busquen su aprobación acelerada, ya que es una postura que responde a sus convicciones personales.

 Ayer, representantes de las iglesias evangélicas y otras organizaciones religiosas se presentaron en la sede del Senado para expresar su rechazo a los cambios que se pretende hacer al artículo 24, ya que lejos de ayudar a consolidar las libertades y los derechos humanos establecidos en el Pacto de San José, pueden dar lugar a desigualdades.

Fueron recibidos por el perredista José Luis Máximo García Zalvidea, a quien entregaron un documento signado por las iglesias Adventista del Séptimo Dia, Metodista de México y Nacional Presbiteriana, así como por la Sociedad Bíblica de México y Ministerios Pahasión, entre otros, en el que consideraron impostergable y necesario ratificar primero el artículo 40 y después abordar lo relativo al 24 constitucional, que tiene que ver con las libertades en materia de religión y conciencia.

 El director general de la Sociedad Bíblica de México, Abner López Pérez, pidió que antes de dictaminar se consulte también a las iglesias evangélicas para conocer su opinión sobre los cambios al artículo 24.

 Andrea Becerril y Víctor Ballinas

Periódico La Jornada

Viernes 3 de febrero de 2012, p. 14

 

 

 

Conoce tu Biblia

HNO. GAMALIEL HERNANDEZ LOERA

 Moisés, de 0 a 40 años

EXODO 2:10-15

La persona de Moisés es una de las más prominentes en la Biblia, pues su nombre se menciona 813 veces en ella, y su historia se ve a través del Antiguo Testamento, como del Nuevo Testamento. Cuando vimos la vida de Jocabed nos dimos cuenta de todos los trabajos que sus padres pasaron, a fin de conservar la vida de éste su tercer hijo, y lo estuvieron escondiendo por tres meses, pero una vez que la hija de Faraón lo sacó del agua, entonces las cosas cambiaron para Moisés. El ya no tenía  peligro de ser arrojado al río, o de ser muerto, pues había sido adoptado para pertenecer a la familia real, y su madre estuvo recibiendo un sueldo por darle de comer.

 Por unos cinco años el hogar de Amram y Jocabed fue alegrado con las gracias del niño, pues ellos no le pusieron nombre; fue la hija de Faraón, cuando le trajeron al niño de regreso, que ella le puso por nombre Moisés; y ella dijo la razón de ponerle ese nombre que fue: porque de las aguas lo saqué.  La palabra Moisés quiere decir sacado del agua.  Moisés fue de la  tribu de Leví, la tribu que más tarde Dios escogiera para que fuera la encargada de los asuntos religiosos de la nación. De la tribu de Leví salieron todos los sacerdotes legítimos del pueblo de Israel.

 No podemos saber cuánto aprendió Moisés en casa de sus padres físicos, y sus hermanos, durante los cinco años que estuvo en casa, pero es muy posible que haya aprendido de sus padres y hermana Miriam, algo de las cosas espirituales, y de la fe que ellos profesaban, que había principiado en Abraham. Pero los siguientes 35 años que pasó en el  palacio egipcio, sin duda que hicieron de él un hombre fuerte, disciplinado y, en cierta forma, lleno de orgullo.

 Dice Hechos 7:22 que Moisés: fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus palabras y obras. Esta nota del escritor inspirado, nos hace pensar que Moisés se destacó en el palacio y el reino de Egipto.; nos hace pensar que le pusieron los mejores maestros de su época y los mejores instructores. Que lo disciplinaron física y mentalmente para ser un personaje muy importante en ese reino. Pero él ya sabía que era hebreo, y que tenía una familia dentro de la gente que estaba sufriendo por las injusticias, y por las pesadas cargas que llevaban los israelitas, bajo el gobierno de esa época.

 Esto podría concordar con la historia que de él presenta el escritor Josefo, pues él dice que Moisés fue un general del ejército egipcio, y que en su tiempo Egipto fue invadido por los etíopes; fue enviado Moisés a defender a Egipto, y lo hizo con tal astucia y valentía que recobró todo lo que habían robado, e hizo huir a todos los etíopes para su tierra. Esto le dio fama y prestigio en el reino. Algunos piensan que Moisés, por deseos de su madre adoptiva quien no tenía hijos, fuera nombrado como heredero del reino, a la muerte del padre de ella. Pero no debemos pensar que no haya tenido enemigos, u otras personas que también deseaban tener el reino en sus manos, así que la vida de  Moisés tuvo que ser muy difícil en ese tiempo.

 Hebreos 11:24-27 nos da unos datos que complementan lo que dice Exodo 2 y Hechos 7. En este pasaje de Hebreos encontramos por lo menos cinco cosas, que corresponden a esos primeros cuarenta años de la vida de este gran héroe de Dios.                     

 1.- Rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón.   

Ignoramos las circunstancias que originaron esta decisión de Moisés, pero debe haber sido algo grande, algo muy importante que le pasó, y que le motivó a hacer tal decisión.

 2.- Escogió ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado. Esto le hace un héroe delante de Dios, pues escogió el camino  angosto y de sacrificio, en vez del fácil y lleno de corrupción y pecado.

 3.- Tuvo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de  los egipcios. Esto es que tenía la posibilidad de enriquecerse y ser uno más de los gobernantes de Egipto, y gozar de las riquezas, todas las riquezas que tenía a su disposición, pero prefirió a Cristo.

 4.- Tenía puesta su mirada en el galardón.

Aquí sin duda que habla el galardón del cielo, del galardón que Dios ha prometido a todos  los que le aman y le buscan con todo su corazón, y que está reservado para los triunfadores.

 5.- No temió la ira del rey, porque se mantuvo viendo al Invisible.

Tenía un conocimiento de lo que era el Dios de Abraham, y a pesar de haber hecho un crimen estaba seguro de que Dios, en alguna forma, lo iba a proteger.

 No tenemos idea de cuándo haya sabido Moisés que él era la persona que Dios iba a usar para librar a su pueblo, pero él, al encontrar a un egipcio maltratando a un hebreo, se acercó y defendió al hebreo, dando muerte y enterrando al egipcio, con cuidado de que nadie se diera cuenta de lo que había hecho. Pero al día siguiente, cuando dos hebreos estaban peleando, él quiso ponerlos en paz, razonando que eran hermanos, y deberían  vivir en paz. El que ofendía le recordó a Moisés que él había matado a un egipcio el día anterior, y le preguntó si quería matarlo como mató al egipcio. De seguro que Moisés no esperaba ese descubrimiento.

 Esa declaración hizo que Moisés tomara la decisión de huir antes de que fueran a apresarlo, y lo más práctico para él fue huir hacia la península sinaítica. No nos dice la Biblia si huyó en un camello, en un caballo, o a pie, lo cierto es que llegó a un lugar llamado Madián, y allí conoció a siete muchachas que cuidaban las ovejas de su padre. Conoció al padre de ellas, con quien hizo amistad, y convino en cuidarle sus ovejas. No sabemos cuánto tiempo pasó antes de que se animara a pedirle a una de sus hijas por mujer. No dice la Biblia si fue la mayor, la menor, o la segunda, pero allí formó una familia. Es muy posible que si él había sentido que era el indicado para liberar a su pueblo del yugo egipcio, ya en Madián, y cuidando las ovejas de su suegro, parece que se olvidó de ese sentimiento; y vemos en la Biblia que pasó el tiempo, y él continuaba ayudando a su suegro con su patrimonio, que eran sus ovejas, pero Dios estaba sobre él.

 CUESTIONARIO:

 1.- La persona de Moisés es muy _________________________ en la Biblia, y en el mundo, y en ella su nombre se menciona por lo menos _________ veces.

2.- Amram y Jocabed, padres de Moisés, no le pusieron es nombre, se lo puso la ____________________________. Su nombre significa _____________________

 3.- Aunque Moisés haya aprendido algo espiritual con sus padres, durante 35 años recibió ______________________________________________________________

 4.- Nuestro hermano Lucas escribiendo en Hechos 7:22, nos dice que Moisés _______________ ________________________________________________

5.- El escritor Josefo dice que Moisés fue enviado a combatir a los _________________________________________________________________

 6.- Hebreos 11:24-27 ________________________________________________ y en ese pasaje encontramos ___________________________________________

 7.- No sabemos a qué edad sucedieron estas cosas, pero una muy importante es que él rehusó __________________________________________________________

 8.- Además,  tuvo por mayores riquezas  __________________________________

 9.- Después de matar a un egipcio, Moisés quería poner en paz a dos hebreos que peleaban, y uno le dijo: _______________________________________________

 10.- Moisés huyó de Egipto hacia la península _______________________, a un lugar llamado_____________________; allí conoció a Jetro, quien tenía _______________

 11.- Si Moisés sintió en Egipto que él libertaría a Israel, ya en Madián _____________

______________________

 

 

 

Doctrina

CAPITULO 5

El Espíritu Santo y el énfasis wesleyano

en la experiencia cristiana

Cuando pensamos en el Espíritu Santo con relación a la experiencia cristiana, nuestras mentes se tornan naturalmente hacia Juan Wesley. El guió a sus seguidores hacia una comprensión particular del Espíritu que siempre ha caracterizado al pueblo conocido como “metodista”. Otros líderes como Francis Asbury, Jacobo Albright y Felipe Guillermo Otterbein compartían el pensamiento de Wesley sobre la obra del Espíritu Santo.

En contraste con el ceremonialismo, el legalismo, el misticismo, o el intelectualismo, Wesley enfatizó una religión experimentada vitalmente. Predicó en contra de la idea de que Dios había predeterminado todas las cosas, especialmente quién podría y quien no podría ser salvo. Wesley enseñó la necesidad de observar una vida recta de acuerdo a los mandamientos de Dios, en contraste con quienes sostenían que para salvamos lo único que necesitábamos era tener fe. Wesley se sintió movido a proclamar el poder del Espíritu Santo para transformar a los caídos en nuevas criaturas y colocarlos en el camino hacia una vida santa.

En sus breves comentarios sobre las palabras de Pablo respecto a la ley del Espíritu y otros asuntos relacionados, al igual que el apóstol, Wesley enfatizó la influencia del Espíritu Santo en nuestras vidas. Quienes no piensan en las cosas de la carne, sino en las del Espíritu (Ro. 8:5), son guiados en sus pensamientos, palabras obras por el Espíritu de Dios. Quienes moran “en el Espíritu” (8:9) están bajo su dirección. Y quienes son “guiados por el Espíritu de Dios” (8:14) están en caminos de rectitud. Wesley comprendió esta tarea del Espíritu Santo dentro del contexto total de la religión revelada. La revelación Bíblica de Dios como Creador, Redentor y Espíritu Santo se conservó intacta, sin correr nunca el riesgo de caer en un unitarismo del Espíritu.

Algunas personas enfatizan de tal manera la actividad del Espíritu Santo que tienden a olvidar al Padre y al Hijo. Uno de los principales errores del pensamiento sectario, es que toma un aspecto de la verdad cristiana y lo convierte en el centro o en la totalidad de la misma. Juan Wesley evitó ese error, porque vislumbró la actividad del Espíritu como la expresión del propósito revelado de Dios en Cristo de rehacer la vida de todas las personas, y de sostenerlas para una vida recta. La obra del Espíritu Santo no se limita al nuevo nacimiento, sino que abarca la totalidad de la auténtica religión.

Basándose en la Escritura, Wesley enseñó que el Espíritu Santo está presenté y activo en cada una de las principales etapas de la experiencia cristiana. Una religión que no ha sido experimentada es una religión muerta y sin fruto. Además, enseñó que la actividad del Espíritu Santo necesita ser identificada en las distintas etapas fundamentales e indispensables de la formación de la vida cristiana. Creía que, en circunstancias poco comunes, el Espíritu Santo podría actuar para hacer que la gente hablara en idiomas desconocidos, curara enfermos o hiciera milagros. Pero nunca enfatizó estos elementos como esenciales para la salvación.

El Espíritu Santo y la gracia que antecede a la conversión

Wesley creyó que el Espíritu Santo estaba presente con todas las personas, aun antes de la conversión. Esta manifestación del Espíritu fue llamada la gracia preventiva (que antecede a la con-versión).

Wesley creía que la naturaleza humana, en su estado natural o en el estado anterior a la redención, es pecaminosa. Está dañada por un mal radical. Esta condición es incurable salvo por la gracia divina. Por esta razón, la gente no puede ser llena de impulsos rectos si antes no es redimida y fortalecida por el Espíritu Santo. Pero, si las personas están natural y continuamente inclinadas hacia el mal, ¿cómo es posible para las mismas tornarse hacia Dios?

Juan Calvino contestó esta pregunta diciendo que algunas personas simplemente son elegidas por Dios para ser salvas, mientras que otras no. Por su parte, Wesley respondió a la misma pregunta diciendo que el Espíritu Santo obra en todos los seres humanos para ayudarles a abrir sus almas a Dios. La salvación no es para unos pocos elegidos, sino para todos. La salvación es posible por-que el Espíritu Santo obra en este estado preparatorio (de la gracia preventiva) en todos los seres humanos.

El Espíritu Santo y la justificación

El Espíritu Santo también está presente ayudándonos a tener fe en el amor perdonador de Dios en Jesucristo. Dios ya ha hecho todo lo necesario a fin de perdonarnos. Pero nosotros no siempre aceptamos la gracia de Dios que nos llega por medio de Jesucristo crucificado. El Espíritu Santo nos ayuda a arrepentimos y aceptar agradecidos su acto de borrar nuestras faltas. Y, basándose en la Escritura, Wesley sostuvo que la gracia justificadora y perdonadora de Dios se pone a nuestra disposición, mediante la poderosa y sobrenatural acción del Cristo crucificado y resucitado.

El Espíritu Santo y el nuevo nacimiento

De acuerdo con Wesley, el nuevo nacimiento es el comienzo de una rectitud interior a la que él llamó santidad. En el momento en que somos justificados –es decir, perdonados– Dios penetra en nuestras almas para recrearlas. Pablo tenía esto en mente cuando dijo: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Co. 5:17). En una ocasión Wesley dijo que Dios emplea el mismo tipo de poder creador para la conversión que utilizó para crear al mundo. Esta afirmación demuestra la seriedad con que Wesley enfrentó la importancia de ser recreados por el poder del Espíritu, con el propósito de vivir esta nueva vida de rectitud.

Esta recreación no puede ser alcanzada con nuestras propias fuerzas. Wesley fue muy severo al enfatizar la universalidad del pecado y el hecho de que en todos nosotros prevalece una tendencia a alejarnos del Reino de justicia de Dios. Por consiguiente, se requiere una transformación de lo más profundo de nuestro ser. Jesús conocía esta debilidad humana básica cuando le dijo a Nico-demo: “Os es necesario nacer de nuevo” (Jn. 3:7).

Si fuéramos rectos por naturaleza, no necesitaríamos nacer de nuevo. Si pudiéramos ser plenamente rectos con Dios por medio de la cultura, la amabilidad y la educación, entonces no necesita-riamos nacer de nuevo. La Biblia enseña que necesitamos la acción sobrenatural de Dios para alcanzar este nuevo nacimiento del cual hablaron Jesús y Pablo, y que Juan Wesley enfatizó. El Espíritu Santo se introduce misteriosamente en nuestras almas para re-crearlas a través del poder y la presencia del Cristo viviente.

Yo sé que algunas personas se expresan con ligereza sobre los “cristianos nacidos de nuevo”. Pero no debemos permitir que tales comentarios alejen nuestro pensamiento de la profunda realidad que representa la poderosa acción de Dios en el rehacer de nuestras almas para la vida cristiana. Somos nacidos de nuevo por nuestra propia decisión, pero con la ayuda y el poder del Espíritu Santo que trae la presencia del Cristo resucitado a nuestros corazones.

Wesley define el nuevo nacimiento como sigue:

“Es ese gran cambio que Dios obra en el alma cuando la trae a la vida; cuando la resucita de la muerte del pecado a la vida de rectitud”. (Works, Vol. VI, pág. 71)

Si preguntamos qué clase de cambios específicos se operan en nuestras almas en el nuevo nacimiento, por medio de la maravillosa acción del Espíritu Santo, encontraremos varias respuestas. Para comenzar, Jesucristo es el que se apodera de nuestras vidas y les imprime un nuevo sentido de dirección o propósito. Nos damos cuenta que Dios tiene un plan para nuestras vidas y que nos hemos convertido en una parte del mismo. Nuestras normas y valores cambian. Cosas que en un tiempo nos parecían importantes son dejadas de lado, y vivimos bajo un nuevo sistema de prioridades y valores. Experimentamos un nuevo sentimiento hacia la gente que nos rodea, comenzando con nuestro hogar. Dentro de nosotros crece el poder de un nuevo afecto, de una nueva capacidad para amar a los demás y apreciarlos por lo que son y han sido. Tenemos nuevas normas sobre el dinero y su uso.

Aquí experimentamos un sentido de responsabilidad, no sólo hacia nuestras familias y nosotros mismos, sino también respecto a una apropiada consagración de nuestro tiempo y de nuestro dinero en relación con las necesidades de nuestros semejantes.

Tenemos paz y gozo interior. Al igual que los demás, los cristianos tienen que luchar con problemas. Pero, en y a través de todo el proceso, Cristo nos brinda paz y gozo de una forma que el mundo no puede dar. Contraemos nuevos hábitos. Comenzamos a obedecer los mandamientos de Dios, a orar regularmente y a adorar fielmente. Las oraciones intercesoras se convierten en parte de nuestra experiencia cotidiana. Recurrir a la Escritura se transforma en un hábito. Y poseemos un sentido de destino porque sabemos que nos dirigimos hacia el reino de los cielos.

El Testimonio del Espíritu

Wesley enseñó que todo cristiano tiene el privilegio de experimentar lo que ha sido denominado “el testimonio del Espíritu”. Pablo dijo que “el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (Ro. 8:15-16; Gl. 4:6-7). Todos nosotros experimentamos diferentes estados de ánimo y grados de con-ciencia respecto a la presencia de Dios en nuestros corazones. Ca-da cristiano tiene derecho a vivir la experiencia de saber, mediante el testimonio interior del Espíritu Santo que él o ella son hijos de Dios. Esta experiencia es la inmediata y directa toma de conciencia de que somos perdonados por la gracia de Dios y de que somos sus hijos recreados por su gracia.

El Espíritu Santo y la santificación

Después del nuevo nacimiento, el Espíritu Santo obra misteriosamente en nuestras almas a fin de capacitarlas para crecer en la gracia. El propósito es que cada uno de nosotros se mueva hacia la perfección en el amor hacia Dios y hacia los otros seres humanos. De manera que, como dijo Wesley, el nuevo nacimiento es la puerta de entrada a la santificación interior y exterior; porque de ahí en adelante, gradualmente, comenzamos a crecer en todo en aquel que es nuestra cabeza. Wesley agregó:

Un niño nace de una mujer en un espacio limitado de tiempo; luego crece en forma lenta y gradual, hasta llegar a obtener la estatura de un ser humano. De la misma manera, un ser humano nace espiritualmente de Dios en un momento dado; pero después crece en forma muy lenta hasta lograr alcanzar la medida de la estatura completa de Cristo”. (Works, Vol. VI; págs. 74-75)

Lo natural en un recién nacido es crecer. Lo mismo ocurre en la vida espiritual. La doctrina de la santificación expresa el principio del crecimiento espiritual por medio del poder del Espíritu Santo. Según Wesley, la Biblia enseña que el Espíritu Santo es el único poder que puede continuar lo que ha iniciado en el nuevo nacimiento. El crecimiento cristiano no es un proceso humano, sino una realidad divina.

El cristiano siempre enfrenta el peligro de retroceder o de apartarse del buen camino. La Biblia nos advierte sobre este peligro desde el principio hasta el fin. Pero nosotros sabemos que el Espíritu Santo está siempre presente para “guardar lo que se le ha con-fiado hasta ese día”. Por lo tanto, la misma fe que necesitamos para nuestra justificación y nuestro nuevo nacimiento es la que necesitamos para el desarrollo de nuestra vida cristiana.

Vivimos, respiramos y crecemos espiritualmente por la gracia, mediante la fe. Por la fe recibimos esas bendiciones diarias que Dios nos brinda amorosamente. Y aunque crecemos en la gracia mediante la fe, nosotros tenemos que hacer nuestra parte. Esto implica orar, leer la Biblia, participar de la Cena del Señor, asistir fielmente a los cultos escuchando la Palabra cuando es predicada, y recibir la instrucción religiosa que nos dan nuestros líderes. Igualmente importante es practicar lo que sabemos que tenemos que hacer por nosotros y por los demás. Porque “la fe sin obras está muerta” (Stg. 2:26). En una palabra, debemos confiar y obedecer.

Es importante que digamos algo más sobre la oración, pues Dios nos ordena orar. Nuestras necesidades más profundas requieren que oremos. La oración intercesora es imprescindible para lograr un verdadero crecimiento cristiano. Cuando oramos por los demás, nuestras voluntades son dirigidas a sus preocupaciones y necesidades. La oración intercesora es uno de los más profundos poderes motivadores de la rectitud y de las buenas obras en el mundo entero. De manera que estamos obligados a entrar en la vi-da de oración y pedir a Dios por todas las cosas que el Cristo viviente desea que pidamos.

Sé que Wesley también creía en la santificación como una segunda obra de la gracia, en la cual toda el alma del ser humano es purificada por la acción sobrenatural del Espíritu Santo. Hoy en día hay cristianos que siguen la herencia wesleyana enfatizando esta manera particular de pensar en la santificación. Si Dios actúa poderosamente en esa segunda obra de la gracia, mediante la cual la totalidad del alma es purificada, refinada y fortalecida para la misión, entonces podemos dar gloria a Dios. Sin embargo, hablan-do en general, Wesley enfatizó la santificación como un proceso de crecimiento cristiano que se hacía posible por la iniciativa del Espíritu Santo, quien hace que el Cristo viviente reine en nuestros corazones y que nuestras almas sean inundadas por Su amor.

Por la enseñanza de la Biblia, y por la experiencia, sabemos que tenemos tendencias recurrentes que nos llevan a descuidar nuestra vida cristiana. Todos necesitamos dedicar tiempo para renovarnos y re-dedicarnos. El Espíritu Santo obra en nuestro ser interior a través de la iglesia para propiciar nuestra renovación espiritual. Como en cada etapa de nuestra vida cristiana, el Espíritu Santo obra tanto en forma inesperada como gradual. A menos que experimentemos ciertas cosas en forma sorpresiva, no podríamos experimentarlas de ninguna manera. Y a menos que podamos tener experiencias de manera gradual, nuestra vida cristiana sería superficial.

Debido al énfasis wesleyano, hemos aprendido que la naturaleza del Espíritu Santo es actuar con un propósito. El Espíritu se di-rige a algún lugar y quiere llevamos consigo. ¿A dónde? Hacia la santidad interior que nos ha de conducir a manifestar nuestra santidad exteriormente. El Espíritu Santo es la gracia de Dios actuando, moviéndose, avivando dentro de nosotros el anhelo de amar. De ahí que el Espíritu trae al Cristo viviente a nuestras almas y las llena de su compasión y preocupación. Por lo tanto, todas las personas que son llenas del Espíritu necesariamente hacen todo el bien posible a favor de los demás. Así como Jesús vio en cada ser humano algo precioso, identificándose con los “hermanos más pequeños” (Mt. 25:40), también debemos obrar nosotros mediante la presencia del Cristo viviente.

 

Próximo número:

CAPITULO 6

MOVIMIENTOS HISTÓRICOS DE RENOVACIÓN

DE LA IGLESIA

 

 

 

CAPITULO 3

El Pentecostés y Pablo

Después de los cuatro Evangelios, las otras dos fuentes de importancia sobre el tema del Espíritu son:

(1) La experiencia de Pentecostés y, posteriormente.

(2) Los inspirados comentarios del apóstol Pablo.

Pablo predicando en Atenas

Las referencias sobre Pentecostés las encontramos esencialmente en el libro de los Hechos. Las referencias principales sobre el testimonio y las enseñanzas de Pablo se encuentran en pasajes específicos del libro de los Hechos y en la epístola a los Romanos, capitulo 8; 1 Corintios, capítulos 12-14, así como en referencias en sus otras epístolas. Nos volvemos a ellas ahora comenzando con Pentecostés.

El Pentecostés y los hechos posteriores

La mayoría de las personas que leen sobre el primer Pentecostés cristiano, generalmente comienzan con los cuatro primeros versículos de Hechos 2. Si bien esos versículos son importantes, es necesario recurrir a todo el capítulo a fin de comprender la profundidad de lo que se ha llamado un momento eternal en el destino de la humanidad. Comenzaremos con Hechos 2:1-4 y luego seguiremos con otros versículos del capítulo.

En el primer momento nos vemos sacudidos por acontecimientos inesperados. “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (v. 24).

¿Fue esto todo lo que ocurrió? ¿Era el acontecimiento mismo la dimensión más profunda de la experiencia de esos primeros cristianos en Pentecostés? La respuesta a ambas preguntas es negativa. Sin lugar a dudas, estas señales exteriores fueron importantes. Sir-vieron como signos confirmadores de la extraordinaria presencia del poder del Espíritu Santo. Ese momento particular de la historia marcó el comienzo de la comunidad de fe que de ahí en adelante llevaría el nombre de Jesucristo.

A medida que seguimos leyendo en Hechos, y notamos lo que dijo Pedro, comenzamos a captar el significado más profundo de Pentecostés.

¿Quién era este Pedro? Recordemos que, a pesar de que le dijo a Jesús, “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mt. 16:16); no comprendió ni creía profundamente lo que estaba diciendo. Jesús le respondió: “Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (v. 17). ¿Cómo sabemos que no entendía ni creía? Lo sabemos, porque cuando apresaron a Jesús, en presencia de una criada, Pedro negó tener algo que ver con él (Mt. 26:59-75). En otras palabras, que cuando Jesús, ya arrestado soportaba burlas y torturas, Pedro le negó tres veces.

Pero, observemos al mismo hombre, luego de haber recibido el Espíritu Santo en Pentecostés. Se habla reunido una gran multitud, posiblemente en el área del templo. Quienes habían recibido al Espíritu Santo junto con Pedro estaban a su lado. Y él se levantó para hablar. El magnífico marco formado por el templo, con sus hermosas columnas, debe haber brindado un escenario impresionante para lo que Pedro tenía que decir. En este lugar se había tramado la crucifixión de Jesús, y no lejos de allí estaba el lugar en que Pedro había temblado y negado cobardemente a su Señor.

Ahora, Pedro elevó su voz y se dirigió a la multitud. ¿Qué fue lo que dijo? Afirmó que lo que el profeta Joel habla predicho sobre la venida del Espíritu, se había tornado realidad (Hch. 2:17-21).

Continuó hablando de la vida, la muerte y la resurrección de Jesús (vv. 22-24). Unió todo ello con lo que David había dicho (vv. 25-31). Luego habló de los apóstoles de Jesús, presentándolos corno testigos del Señor resucitado y del hecho de que por medio de este Señor exaltado, el Espíritu había sido derramado sobre sus seguidores (vv. 32-33). Pedro dio este extraordinario testimonio: “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios lo ha hecho Señor y Cristo” (v. 36).

Cuando la gente preguntó: “Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro le respondió: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo, para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (v. 38). Debemos notar que no les dijo que serían empujados por un poderoso viento o que “lenguas de fuego” se posarían sobre ellos, ni les prometió que hablarían “en otras lenguas”. Pedro sencillamente les manifestó que por me-dio del arrepentimiento, el bautismo y la fe en Jesucristo, recibirían el don del Espíritu Santo. No hizo mención específica de otros signos externos. Lo cual no significa que no los considerara importantes sino que estaba enfatizando el sentido principal de lo que había ocurrido.

Una cosa es segura: Pedro estaba hablando a una multitud, la mayor parte de la cual ya conocía algo de Jesús, por las enseñan-zas y acciones extraordinarias realizadas entre ellos. Algunos lo habían oído predicar; otros habían estado en la turba que había optado por Barrabás y le habían gritado a Pilato: “¡Fuera con éste! ¡Crucifícale!” (Lc. 23:18,21). Este grupo de cristianos experimentó la presencia y el poder de Dios mediante su Señor crucificado y resucitado; pero esta experiencia se convirtió en realidad en sus corazones por medio del poder del Espíritu Santo. Primero, el Espíritu Santo iluminó sus mentes de manera que pudieran captar en forma clara la verdad revelada de que Jesucristo era el Salvador del mundo designado por Dios y el iniciador de la nueva era del reino. El Espíritu de verdad había iluminado sus mentes para que pudieran comprender la única realidad indispensable. Después de eso, las amenazas de prisión, de tortura o de persecución no podrían detener a Pedro y a los otros. Su compromiso estaba sellado, estaban llenos del Espíritu Santo.

Examinemos el panorama completo. En Hechos 2:1, leemos: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes jun-tos”. ¿Quiénes eran “todos”? Esto es importante pues el Espíritu Santo no actuó en forma indiscriminada. Eran personas que habían estado con Jesús y compartían una memoria sagrada de lo que él había dicho y hecho.

El Espíritu Santo estimuló de tal manera su memoria y el re-cuerdo en común de los dichos y obras de Jesús, que estaban pre-parados para recibir en sus corazones al Señor resucitado. Él era la suprema realidad en medio de ellos. El mundo pasó a un segundo plano y Jesús fue ensalzado.

Agreguemos a esto una vívida conciencia de la resurrección de Jesús. Ellos eran los que compartían el recuerdo de cómo Jesús había sufrido y muerto pocos días antes. También eran los que habían visto la tumba vacía y los que habían visto al Señor resucitado. Cristo estaba vivo. ¡Resucitado! Ellos lo habían visto y oído. Estas claves nos llevan a la conclusión de que solo ese grupo de personas estaba preparado para recibir el poder del Espíritu Santo en ese momento crucial para el destino de la humanidad.

La gente en ese primer Pentecostés cristiano también compartió una comprensión común en cuanto a quién era Jesús a la luz del Antiguo Testamento. Estas personas, al igual que Pablo, interpretaron a Jesús como el Mesías prometido. Ellos comprendieron que Jesús no había venido al mundo como un cometa que aparece repentinamente en el firmamento. Su venida había sido precedida por largos siglos de preparación histórica. Dios, en su infinito amor y sabiduría había actuado en ese tiempo para señalar el comienzo de la nueva era del reino de Dios. Aunque no estaba en ese grupo, Pablo captó también esa visión, cuando dijo: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo” (Gl. 4:4).

Necesitamos poner nuestra atención en un factor más. Quienes compartieron la experiencia de la venida del Espíritu Santo, habían escuchado personalmente la promesa de Jesús de que se les enviaría. Esto en significativo, no meramente porque Jesús había hecho la promesa antes de su crucifixión, sino porque el Señor resucitado la había reiterado. Habían oído la gran comisión de que fueran testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra (Hch. 1:8). Pero no debían ir hasta que hubieran recibido “el poder de lo alto”. Por consiguiente, la atmósfera estaba cargada de expectativa. Y todos fueron llenos del Espíritu Santo.

Las enseñanzas de Pablo

Cuando nos acercamos a lo que Pablo dijo del Espíritu Santo, no basta con un sólo pasaje. Necesitamos estudiar diversos pasajes en sus epístolas, al igual que ciertos énfasis en sus enseñanzas y en su vida como líder cristiano. Sobre todo, necesitamos recordar que el acontecimiento más importante de su vida como cristiano fue su encuentro con el Señor resucitado en el camino a Damasco.

Pablo tenía un genio especial para ir sin rodeos al tema que le interesaba. Al escribir a los cristianos de Corinto les dijo: “…y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo” (1 Co. 12:3). La expresión “Jesús es Señor”, constituyó una de las prime-ras confesiones de fe. Pablo le estaba recordando a los cristianos de Corinto que, en verdad, nadie puede pronunciar esas palabras sin la ayuda del Espíritu Santo.

Hubo momentos en que Pablo estuvo muy cerca de identificar al Espíritu Santo con el Espíritu del Cristo resucitado. El dijo: “Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloría en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (2 Co. 3:17-18).

Previamente en este libro, vimos que Jesús había demostrado que es imposible separar la obra del Espíritu Santo de su propia misión como Salvador del mundo e iniciador de la nueva era del reino de Dios. En este capítulo vemos que al comprender el significado profundo de Pentecostés, el poder del Espíritu Santo no puede separarse de la gracia de Dios en Jesucristo. Pablo también enseñó que no podemos separar la obra del Espíritu Santo de la realizada por Jesús como Señor y Redentor. A fin de resolver la división que experimentaban los corintios, Pablo compartió con ellos algunos aspectos prácticos de la obra del Espíritu Santo en relación con la tarea de llevar adelante la misión única de Jesús en el mundo.

Pablo escribió más sobre su propia experiencia como cristiano y su interpretación del cristianismo, que ningún otro escritor del Nuevo Testamento. Además de las afirmaciones explicitas ya mencionadas, aparecen con frecuencia ideas sobre el Espíritu Santo implícitas en sus palabras. Sus profundas convicciones sobre el Espíritu se reflejan en su testimonio sobre lo que Cristo significa para él. Por ejemplo, él dijo: “Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (1 Co. 2:2). En otra ocasión dijo: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Fil. 1:21).

Pablo fue un ejemplo extraordinario de cómo actúa un líder cristiano cuando está lleno del Espíritu Santo. Su vida nos instruye tanto como sus enseñanzas. Pablo nos demuestra de qué manera actúa el Espíritu en un ser humano que ha recibido dones, cuando está totalmente dedicado a Jesucristo. En Pablo vemos lo que ocurre cuando el Espíritu Santo recrea a una persona para que lleve adelante la obra del Señor en el mundo. Su ministerio fue de un liderazgo creativo unido a un espíritu de humildad, de amor y de reconciliación. Pablo ilustra el hecho de que cuando el Espíritu Santo verdaderamente obra en un creyente, él o ella se liberan de divisiones, de amarguras y de incapacidad para perdonar.

Un magnífico tema que reúne todo lo que Pablo dijo sobre el Espíritu Santo es a la vez expresión de lo que Jesús enseñó y que fue confirmado en Pentecostés. Ese poderoso tema es la centralidad de Jesucristo como Salvador del mundo. Para Pablo, este tema era íntimamente personal. Jesucristo era la realidad fundamental de su existencia como cristiano.

El número de referencias que Pablo hace sobre Jesucristo como Redentor y Señor abruma al lector de sus epístolas. Para Pablo, todo depende de la vida, la muerte y la resurrección de Jesucristo. Algunos piensan que sus experiencias cristianas personales son el fundamento mismo de su fe. Pero este no era el caso de Pablo. Él conocía en lo profundo de su alma la presencia del Cristo vivo, pero sólo proclamaba la autoridad y el carácter definitivo de la crucifixión y resurrección de Jesucristo. Esta realidad, confirmada por la experiencia, se destaca por sí misma en la providencia trascendental de Dios. Pablo nunca permitió que su propia experiencia cristiana ensombreciera al Señor resucitado a quien se la debía.

Para Pablo, el evangelio era la buena nueva de Jesucristo (1 Co. 15:10). En el pasaje acerca de la resurrección de Jesús y de sus apariciones Pablo habla ante diferentes personas, incluyéndose él mismo (vv. 4-8) Aunque indigno porque había perseguido a la iglesia, Pablo debía lo que era a la gracia de Dios (vv. 9-10).

Pablo creía profundamente en la afirmación de que la nueva era de la salvación por la gracia llegó al mundo mediante Jesucristo. Él la había experimentado y la proclamaba como un don de Dios para todos aquellos que se arrepintieran y tuvieran fe. En uno de sus más conocidos pasajes, Pablo dice: “Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús… porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte”. (Romanos 8:1-2).

Luego, Pablo volvió a escribirle a los cristianos en Roma: “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Dios, no es de él” (8:9). Pablo interpretó el Antiguo Testamento bajo la inspiración del Espíritu Santo. Por lo tanto, consideró al Antiguo Testamento como una preparación para la venida de Jesucristo, el Mesías prometido. Pablo sabía que Dios se había revela-do en el Antiguo Testamento de maneras maravillosas. Pero cuan-do se trataba de la proclamación del evangelio, Pablo veía la gloria del Antiguo Testamento fundamentalmente en relación con Jesucristo. Por lo tanto, cuando se trasladaba de un lado a otro en su obra misionera, presentaba a Jesús como el Cristo, utilizando el Antiguo Testamento como el medio principal para convencer a la gente. El enseñaba, con del mundo.

Pablo enfatizó que los cristianos estaban unidos entre sí como miembros del cuerpo de Cristo (1 Co. 12:12-31). El Espíritu inspiró a Pablo para trabajar con entusiasmo en la creación de congregaciones locales. Así como el Espíritu formó a la iglesia en Pentecostés, igualmente el Espíritu continuaba ocupado en mantener vivo el evangelio a través de la determinación de Pablo de formar y alimentar iglesias locales dondequiera que fuese. Las epístolas a varias iglesias, como las de Corinto, Éfeso, Filipo, Tesalónica, Roma y Galacia, ilustran esta determinación. Como hemos visto, el Espíritu Santo ensalza a Jesucristo al crear unidad entre las personas por medio de su poder.

En 1 Corintios 12 y 14, Pablo se refiere a ciertas manifestaciones o dones del Espíritu y dice: “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho” (12:7).

Pablo también dijo que en el trabajo de la iglesia, el Espíritu se mueve a través de individuos diferentes por medio de manifestaciones especiales o dones (vv. 8-10). Cada miembro del cuerpo de Cristo es importante. El Espíritu Santo une a los cristianos en una comunidad de fe viviente, cuyo único fundamento es Jesucristo (1 Co. 3:11).

Todas las manifestaciones “las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere” (12:11). Pablo continuó diciendo: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo” (v. 12).

Pablo enseña que la naturaleza del Espíritu Santo es producir en el cuerpo de Cristo un espíritu de amor, de paciencia, de comprensión y de cooperación (1 Co. 13). Y la dinámica de la gloriosa experiencia del Espíritu Santo no debe conducir al caos o al desorden en la iglesia local (cap. 14). Por un lado Pablo no quiere que la obra del Espíritu Santo sea sofocada; debe haber vitalidad. A su vez, es necesario que el Espíritu temple la vitalidad mediante su propio movimiento hacia el orden. El punto más importante aquí es que la obra del Espíritu debe ensalzar a Jesucristo y llevar adelante la tarea a través de la interacción cooperativa de todos los miembros que llevan Su nombre.

Sobre todo, Pablo quería que los cristianos de Corinto enfatiza-ran lo que él llamó “los dones mejores” (12:31). Es por ello que dijo: “Seguid el amor; y procurad los dones espirituales” (14:1). En otra parte, Pablo nos dice que el fruto del Espíritu es “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, tem-planza” (Gl. 5:22-23). El punto básico es que el Espíritu Santo nos brinda un espíritu como el de Cristo. Todas las otras manifestaciones o dones, acentúan ese supremo don del Cristo viviente en nosotros.

Para nuestra renovación espiritual

A la luz maravillosa de Pentecostés, y en lo que Pablo enseñó, encontramos cuatro aspectos muy importantes para nuestra renovación espiritual.

Primero, encontramos nuestras almas atraídas a Jesucristo. Ya nos hemos referido a esto en el capítulo anterior. Pero ahora esa visión es confirmada y ampliada por Pentecostés, y por la enseñanza de Pablo. Percibimos al Espíritu obrando en nosotros (como en Pentecostés) para acercamos más a Jesucristo. Y cuando reconocemos que Jesucristo es el Señor de nuestras vidas, experimentamos el poder que surge de su presencia para controlar nuestro carácter, regular nuestro lenguaje e inundar nuestras almas con su amor. Por medio del Espíritu sentimos su presencia en el hecho de que ahora nos brinda poder para anular nuestros hábitos destructivos, superar los conflictos y atravesar las tormentas de la vida.

En segundo lugar somos llevados a la dinámica experiencia de orar en el nombre de Jesús. Esta oración es por aquellos que amamos, elevándolos a Dios con fe de que podrán ser redimidos, y sanados en cuerpo, mente y espíritu. El Espíritu Santo nos impele a

orar por quienes sufren en la prisión o experimentan diversos tipos de persecución por Jesucristo y su justicia. Este tipo de oración nos une plenamente al cuerpo de Cristo. También impulsa a congregaciones enteras a experimentar un nuevo y maravilloso espíritu de perdón, amor y unidad.

En tercer lugar, de Pentecostés y Pablo aprendernos que el Espíritu Santo puede manifestarse en forma repentina y de maneras singulares. La iglesia en su totalidad puede ser conmovida por una inesperada manifestación del Espíritu. Por lo tanto, debemos tener un sentido de expectativa; el Espíritu siempre nos bendice y nos brinda la ayuda sobrenatural que necesitamos, por medio de Cristo, a fin de poder seguir adelante en nuestra vida.

Y finalmente aprendernos que el Espíritu Santo nos provee la única motivación adecuada para desarrollar la misión mundial de Jesucristo. Esta misión va más allá de la noble preocupación por la paz mundial, por la eliminación de la pobreza, y por la salud del cuerpo y del alma, aunque las incluye a todas. El Espíritu Santo impulsa a los cristianos a dirigir a toda la gente hacia el Creador que los hizo y los reclama. El Espíritu los induce a integrarse en una relación de fe vivificante con Dios mediante Jesucristo. De tal motivación deben surgir los esfuerzos y las obras que respondan a las necesidades de los desesperados seres humanos en todas partes del mundo.

 

Próximo número:

CAPITULO 4

EL ESPÍRITU SANTO Y LA IGLESIA

 

 

 

Intolerancia religiosa

Expertos lo confirman

Corea del Norte, líder mundial en perseguir DDHH pese al cambio de liderazgo 

 

Imagen del funeral de Kim Jon II 

 El tiempo de transición puede ser especialmente peligroso para cristianos.

 26 DE ENERO DE 2012, PYONGYANG – El cambio de líder en Corea del Norte ha sido seguido en todo el mundo con especial interés. La pregunta en el aire era si el régimen aprovecharía la muerte de Kim Jong Il para hacer cambios significativos. Las primeras informaciones sobre la transición del poder a Kim Jong Un apuntan a que la adoración sectaria al nuevo “líder supremo” será la fe impuesta a todos los ciudadanos.

 Todas las organizaciones que luchan por la libertad religiosa parecen estar de acuerdo en que la desaparición del antiguo líder no evitará que Corea del Norte siga siendo  el país más peligroso del mundo para los cristianos. La grave situación (que incluye torturas, el envío de familias enteras a campos de concentración y ejecuciones públicas) no cambiará a corto o medio plazo.

 Esta impresión la corrobra una año más la  lista de referencia sobre libertad religiosa, la World Watch List, que prepara anualmente Puertas Abiertas Internacional.  Pese al aumento de los ataques contra cristianos en países con mayoría islámica como Nigeria, Pakistán o Egipto, el régimen neo-comunista mantiene su triste primer lugar .

 Se estima que cerca de  1/4 parte de los 200.000 prisioneros políticos en el país están encarcelados por su fe cristiana. Esto equivaldría a aproximadamente 40.000-50.000 personas. Aunque es difícil obtener datos de este país herméticamente cerrado, es posible que haya hasta 400.000 cristianos más que practican su fe en la clandestinidad, sin haber sido descubiertos por el régimen.

 

 

 

Noticias internacionales

PANAMÁ

Obispo metodista afirma que Ley de Donación de Órganos podría afectar a algunas religiones

 Ciudad de Panamá, martes, 31 de enero de 2012 (ALC) – Una nueva ley, promulgada el 3 de febrero de 2010, referida a la donación de órganos, podría atentar contra religiones que, en Panamá, cuidan de su cuerpo y evitan cualquier forma de profanación, según dijo un diario local aquí, al que mostró sus preocupaciones un obispo metodista.

 Dicha legislación establece que cuando una persona sufre muerte encefálica, si seis horas después ningún familiar niega la posibilidad de usar sus órganos en otros enfermos, esta se convierte de forma automática en donante.

El reverendo y obispo de la Iglesia Evangélica Metodista de Panamá, Pablo Morales, dijo que a pesar de lo positivo de la práctica, en tanto es una vía de salvar vidas que dependen de la donación de un órgano específico,  podría convertirse en un problema para aquellas religiones que tienen como norma que el cuerpo no debe ser profanado, de ninguna manera, tras la muerte de la persona, lo cual se convertiría en una falta de respeto a quienes profesan ese tipo de fe.

De manera que pidió actuar con cautela y velar poque cada caso sea bien verificado, en cuanto al consentimiento de familiares, cuando la ley podría provocar confusión y generar temor a la hora de llegar a un hospital con un familiar grave, de modo que sería necesario un papel por firmado y notariado que de fe de la autorización.

 Por su parte, el abogado Miguel Antonio Bernal, dijo en el sitio digital DÍAADÍA.COM que el propósito de esa ley es el de incrementar el en país istmeño la cantidad de personas que puedan salvar a otras donando sus órganos, cuando en Panamá no existe cultura en este sentido y resulta una efectiva fuente para salvar vidas.

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Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)

 

ARGENTINA

 La Iglesia Metodista Argentina escribió sobre Malvinas

a su par de Gran Bretaña

 

Buenos Aires, martes, 31 de enero de 2012 (ALC) – La Iglesia Metodista Argentina envió una carta a su par, la Iglesia Metodista de Gran Bretaña, sobre el tema de las Islas Malvinas y las declaraciones realizadas por el primer ministro británico referido a la soberanía de las Islas en relación a la declaración de los países del MERCOSUR de apoyar los reclamos argentinos.

 Fechada el  27 de enero 2012 fue firmada por el Obispo Frank De Nully Brown y dirigida al Presidente y la Vicepresidenta de la Conferencia Metodista de Gran Bretaña.

 “El tema de las Islas Malvinas para el pueblo argentino y para nuestra Iglesia, es sumamente sensible y delicado, dado el reclamo que desde hace muchos años viene haciendo nuestro país por la soberanía de las  Islas. Como todos recordamos significó hace treinta años atrás una aventura bélica que dejó  secuelas de muertes y heridas en muchas familias de ambos pueblos, lo que en nuestro caso incluye también miembros de nuestra iglesia”, dice el Obispo argentino.

 Nuestra Iglesia rechaza toda posibilidad de una escalada bélica de parte de nuestro país así como de la creciente militarización de las Islas de parte de Gran Bretaña, afirma. “No dudamos que estas disputas se deben tratar por medio del diálogo, tal como lo viene reclamando insistentemente las Naciones Unidas con respeto y con el mutuo consentimiento de que cualesquiera sean las decisiones que se tomen se debe preservar la vida y la integridad de las personas”.

Y subraya: “Una guerra es siempre un fracaso humano ante el proyecto de Dios de que compartamos su creación y disfrutemos todos de los recursos que Él nos ha legado.”

 La misiva surge, dice Nully Brown, en el marco de la relación de hermandad y compañerismo que tienen con la Iglesia en Gran Bretaña desde hace mucho tiempo…”Como Iglesia consideramos que frente a  esta tensión política  generada entre nuestros países debemos perseverar en seguir creciendo en la unidad del cuerpo de Cristo como nos habla el apóstol Pablo en su carta a los Efesios.”

 Nota de la editora: La soberanía de las islas Malvinas ha estado en conflicto entre el Reino Unido y la República Argentina desde 1833. En la actualidad es uno de los dieciséis territorios en la lista de las Naciones Unidas de territorios no autónomos bajo supervisión del Comité de Descolonización, con el fin de eliminar el colonialismo. Las islas y sus espacios marítimos circundantes se hallan bajo control del Reino Unido, para quien las Malvinas constituyen un Territorio de Ultramar.

 La Argentina no reconoce la soberanía británica sobre las Malvinas, a las que considera una parte integral e indivisible de su territorio que se halla ocupada ilegalmente por una potencia invasora. En tal sentido las hace parte de la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, en donde son agrupadas junto con las islas Georgias del Sur, Sandwich del Sur y Orcadas del Sur en el Departamento Islas del Atlántico Sur. Desde la reforma de 1994 la Constitución Nacional Argentina ratifica en la primera de sus Disposiciones Transitorias la reclamación de la soberanía y la recuperación de las Malvinas como un objetivo permanente e irrenunciable del Pueblo Argentino.

 Hoy se conoció que la Marina británica enviará en los próximos meses uno de sus buques de guerra más modernos, el “HMS Dauntless”, al Atlántico Sur.

Foto: Islas Malvinas, imagen satelital

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Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)

  

Rev. Silvio Parra es el nuevo Obispo de Ecuador 

[Texto: Oficina Nacional de la IEMUE]

 

Obispo Silvio Ceballos Parra

 El pastor Silvio Cevallos Parra fue elegido como nuevo Obispo de la Iglesia Evangélica Metodista Unida del Ecuador (IEMUE), en sesión del Sábado 5 de Noviembre, dentro el marco de la IV Asamblea General Ordinaria de la IEMUE; misma que se llevó acabo del 3 al 6 de Noviembre de 2011, con la asistencia de 49 delegados laicos(as) y pastores(as).

 Con la realización de esta Asamblea concluyó la labor episcopal del Dr. Salomón Cabezas, como Primer Obispo de la IEMUE, ministerio que desempeñó por 2 gestiones desde el  2001 al 2011. La Asamblea celebró el servicio y testimonio, que junto a su esposa la Hna. Anita Bernhardt, entregaron en favor de la formación y consolidación de la IEMUE. Por aclamación la Asamblea le otorgó el título de Obispo Emérito en honor a su compromiso y entrega en este periodo formativo de la iglesia.

 

El Dr. Salomón Cabezas, primer Obispo de la IEMUE, habla junto al

Obispo Pablo Morales (izquierda) y Obispo Stanley da Silva (derecha).

 La IEMUE es una iglesia joven entre la comunidad metodista latinoamericana y mundial. Anteriormente conocida como Iglesia Unida del Ecuador, desde 2001 se constituyó como la Iglesia Evangélica Metodista Unida del Ecuador. Al momento cuenta con 20 congregaciones y 4 nuevas avanzadas misioneras en diferentes espacios urbanos y rurales del Ecuador.

 

 

 

Noticias nacionales

Campamento para gabinetes locales

“Armados hasta los dientes”.- 

Evento público organizado por las Ligas Metodistas de Jóvenes e Intermedios, para el sábado, 25 de febrero de 2012 a partir de las 9:00 horas, al Domingo 26 de febrero de 2012 a las 11:30, en el Templo “El Mesías” en Miraflores, Estado de México

 Un verdadero líder sabe que su responsabilidad va más allá de un cargo o un nombramiento. El reto está en prepararse para servir a Dios con todo, ¡ARMÁNDOSE HASTA LOS DIENTES!

Ven y déjate sorprender por lo que Dios quiere para ti.

 

La Universidad Iberoamericana

A través del Programa de Reflexión Universitaria tiene el gusto de invitarle a la presentación del libro: Acercamientos diversos a Jesús de Nazareth Perspectivas histórico-teológicas de una experiencia. Presentan: Mtra. Lucila Servitje, Dr. Humberto José Sánchez, Dr. José Juan Sainz .- Sábado 25 de febrero a las 12:00 hs. Salón Rafael Ximeno y Planes Palacio de Minería

 

Día de la Educación Metodista en América Latina

 

“NO HAY CAMBIO SIN SUEÑO, COMO NO HAY SUEÑO SIN ESPERANZA” Paulo Freire (1993)

El Consejo Directivo de ALAIME saluda fraternal y afectuosamente a todas las comunidades educativas metodistas de América Latina, en ocasión del DIA DE LA EDUCACIÓN METODISTA EN AMÉRICA LATINA, el 9 de febrero..

Exhorta a alumnos – estudiantes y sus familias, docentes, administrativos, funcionarios y autoridades a celebrar:

– UN TIEMPO DE GRATITUD A DIOS NUESTRO PADRE, por las bendiciones recibidas y las tareas realizadas,

– UN TIEMPO DE ORACIÓN INTERCESORA A DIOS para que continúe abriendo oportunidades y posibilidades de formación y capacitación para el fiel cumplimiento de nuestra responsabilidad en la predicación del Evangelio de Jesucristo, en el ámbito de nuestro ministerio educativo.

– UN TIEMPO DE CONSOLIDACIÓN Y EXTENSIÓN DE NUESTRO COMÚN COMPROMISO en una tarea que tiende a la formación de ciudadanas y ciudadanos protagonistas en la construcción de una América Latina unida, justa, fraterna y solidaria, inclusiva, en la que todos/as tengamos un lugar para ser personas íntegras, honestas, defensoras de la vida plena.

“YO HE VENIDO PARA TENGAN VIDA Y LA TENGAN EN ABUNDANCIA” Jesús (Juan 10: 10)

 

INSTITUTO MEXICANO MADERO orfanato fundado el 9 de febrero de 1874 en la ciudad de México, por lo que se la considera la primera institución educativa metodista creada en América Latina. Al año siguiente fue trasladado a la ciudad de Puebla como escuela elemental. Con el tiempo se anexaron una Escuela Normal y un Seminario Teológico

 

MÉXICO

 

Líderes de liturgia del continente se reúnen para producir música y recursos litúrgicos ecuménicos

 Buenos Aires, lunes, 6 de febrero de 2012 (ALC) – Bajo el lema “Caminando con el Dios de la Vida”, la Red Crearte se reunirá en la sede de la Comunidad teológica de México del 7 al 12 de febrero. Este será el Segundo encuentro de producción musical y litúrgica, luego del realizado en 2008 en Matanzas (Cuba). En ambos casos se trata de encuentros auspiciados por el Consejo Mundial de Iglesias, que encuentra en la Red Crearte un espacio con el cual cooperar en beneficio de las comunidades de fe a nivel global.

Entre los objetivos del encuentro se busca reflexionar en un espacio de espiritualidad ecuménica sobre la necesidad de caminar con Dios en la búsqueda de un mundo más justo y más solidario, celebrar y orar por la justicia, la paz y el encuentro entre las personas junto a las iglesias locales; crear recursos litúrgicos y musicales a partir de esta reflexión; acompañar a la Comunidad Teológica en México en la capacitación del liderazgo de las iglesias y de estudiantes de teología en el Área de Liturgia y música desde una perspectiva latinoamericana y publicar los recursos producidos en un libro acompañado de un disco compacto y en la web.

El rector de la Comunidad Teológica en México, Dr. Dan González Ortega, junto a un equipo de apoyo local, ha dispuesto también la realización de un tiempo musical masivo el 9 de febrero, ecuménico, abierto a todas las comunidades de fe en la zona, para celebrar la unidad en la diversidad y reconocer en un marco festivo que vamos haciendo camino junto al Dios de la Vida.

Participarán del encuentro, entre otras reconocidas personalidades del ámbito litúrgico y musical latinoamericano: Simei Monteiro (Brasil, metodista, ex responsable del Programa de Espiritualidad y Liturgia del Consejo Mundial de Iglesias), Tercio Junker (Estados Unidos, profesor de Liturgia en la Christian Theological Seminary en Indianápolis), Elizabeth Hernández Carrillo (México, bautista, Profesora de Liturgia en la Comunidad Teológica de México), Louis Marcelo Illenseer (Brasil, luterano, Profesor de música en Sao Leopoldo), Eleazar Torreglosa (Colombia, presbiteriano, docente de música), Horacio Vivares (Argentina, Iglesia Evangélica del Río de la Plata, director de orquesta), Loida Gáffaro (Venezuela, presbiteriana, liturgia y directora de coro), Gerardo Oberman (Argentina, reformado, coordinador de la Red Crearte), Karina García Carmona (México, luterana, poeta).

 

Día Internacional de la Mujer

La Legión Blanca de Servicio Cristiano invita al evento público para celebrarlo, el Sábado, 10 de marzo de 2012, de 9:30 – 14:30, en el Templo “Emanuel” Puebla 2 poniente y 5 norte, Centro Histórico.  Ven a que juntas podamos alabar a Dios por todo lo que él ha hecho en nuestra vida y también conocer el papel que la mujer tiene en la sociedad, en la familia, en la iglesia, en el empleo, en la política, etc.

 

En Puebla el Torneo Inter Metodista

2012-02-04

Otros Colegios procedentes de Hidalgo, el Distrito Federal y la sede, compiten por la supremacía en distintas actividades culturales y deportivas, dentro de categorías de preparatorias y secundarias.

Con la presencia de equipos de Hidalgo (Colegio Julián Villagrán), el Distrito Federal (Colegio Sara Alarcón) y Puebla (Instituto Normal México, Instituto Mexicano Madero, Toledo y Zavaleta), dio inicio el Torneo Inter Metodista en las instalaciones de la Universidad Madero y el Instituto Mexicano Madero, sedes del certamen, donde estudiantes de diversas instituciones se ven las caras en actividades culturales, recreativas y deportivas.

 

parte del conjunto del IMM

En esta ocasión, las competencias se desarrollan en disciplinas como el baloncesto, el futbol siete, el voleibol, tae kwon do, tenis de mesa, ajedrez y atletismo, siendo alumnos de nivel de secundaria y preparatoria los que compiten por los primeros puestos, así como por el honor de sus respectivas escuelas.

Justa para la que los representantes de Puebla se prepararon con ahínco meses atrás, según explicó el coordinador del torneo, Guerrero Carreón Flores, que resaltó la importancia que esta distinción tiene para ellos, razón de sobra para ser buenos anfitriones, pero sobre todo para luchar por las primeras posiciones.

“Nosotros como parte del IMM y UMAD sabemos que el ser anfitriones de un evento así es una gran responsabilidad, pero contamos con las instalaciones y los deportistas aptos para poder tener una participación más que aceptable. Durante dos días competirán en distintos deportes y en ambas ramas”.

Reveló que las instituciones invitadas son los planteles Zavaleta y Toledo del IMM, además del Instituto Normal México y el Colegio Juan Villagrán, resaltando que además de la competencia lo que se busca es fortalecer vínculos y crear nuevas amistades que suelen ser duraderas.

Puebla • Edgar González

 

La Comisión Nacional de Asuntos Migratorios

 

(URBANISTAS  2105 INDECO UNIVERSIDAD TIJUANA, B.C. (664)  6-07-16-20)

 Al Pueblo Metodista en sus Conferencias Anuales, Distritos e Iglesias Locales :

 Estimados Obispos, Superintendentes, Pastores, e Iglesia en general. Les saludo en el Nombre de nuestro Poderoso Señor, confiando en que su presencia continua va delante de ustedes ahora y siempre.

 El motivo de la presente además de saludarles tiene como fin invitarles a participar como Iglesia en el ámbito nacional el “Día del Migrante”, el domingo 19 de Febrero del año en curso. Desarrollando para ello una liturgia especial en la cual enfatizaremos la importancia que Dios da a la atención que debemos tener para con nuestros hermanos y hermanas migrantes.  Además debemos tener una palabra de Oración de  Intercesión.  En favor de los que se encuentran en esta experiencia y por quienes son lastimados y están de luto al perder a sus familiares.

 Una recomendación para ese día, es invitar a algún hermano que ha vivido la experiencia de la emigración, comparta las dificultades y peligros que se viven y como es que Dios les auxilió.                                                                                                            Este día como es ya parte de nuestro programa, les invitamos a levantar una ofrenda especial y enviarla a la Tesorería Nacional   Banco HSBC, Cuenta núm. 04023929805

 Clabe Interbancaria: 0211-8004-0239-2980-50  a Nombre de la Iglesia Metodista de México, A. R. para que se aplique en los proyectos que ya se están desarrollando y en los que hemos de iniciar, ya que este año en el programa de esta comisión esta contemplado extender nuestro ministerio a otras entidades donde se esta desarrollando ministerio con Migrantes. . 

 Agradezco la  atención que brindan a la presente y la respuesta que estoy seguro habrán de dar con su celebración y el envió de sus ofrendas a favor de nuestros hermanos y hermanas migrantes.

 De Ustedes en Cristo  Pbro. Felipe De Jesús Ruiz Aguilar   CONAM

 “AMARAS AL EXTRANJERO”

Periódico TIEMPO del Sureste, de la CASE

De clik:

TIEMPO NOV DIC ENE FEB TODO 

 

 

 

 

 

Salud y vida

Día Mundial contra el Cáncer

4 de febrero de 2011

El cáncer es una de las principales causas de mortalidad en todo el mundo. La OMS calcula que, de no mediar intervención alguna, 84 millones de personas morirán de cáncer entre 2005 y 2015.

Cada 4 de febrero, la OMS apoya a la Unión Internacional contra el Cáncer y promueve medios para aliviar la carga mundial de la enfermedad. La prevención del cáncer y el aumento de la calidad de vida de los enfermos son temas recurrentes.

Enlaces conexos

  • El cáncer es un proceso de crecimiento y diseminación incontrolados de células. Puede aparecer prácticamente en cualquier lugar del cuerpo. El tumor suele invadir el tejido circundante y puede provocar metástasis en puntos distantes del organismo. Muchos tipos de cáncer se podrían prevenir evitando la exposición a factores de riesgo comunes como el humo de tabaco. Además, un porcentaje importante de cánceres pueden curarse mediante cirugía, radioterapia o quimioterapia, especialmente si se detectan en una fase temprana.

Datos y cifras

  • El cáncer es la primera causa de mortalidad a nivel mundial; se le atribuyen 7,6 millones de defunciones ocurridas en 2008 (aproximadamente, un 13% del total)1
  • El consumo de tabaco es un importante factor de riesgo de contraer cáncer. El consumo nocivo de alcohol, la mala alimentación y la inactividad física son otros factores de riesgo importantes.
  • Ciertas infecciones causan hasta un 20% de las muertes por cáncer en los países de ingresos bajos y medianos, y un 9% en los países de ingresos altos.
  • Más del 30% de las defunciones por cáncer son prevenibles.
  • El cáncer comienza con una modificación en una sola célula, que puede haber sido iniciada por agentes externos o por factores genéticos heredados.
  • Se prevé que las muertes por cáncer en todo el mundo seguirán aumentando y pasarán de los 11 millones en 2030.

El término «cáncer» es genérico y designa un amplio grupo de enfermedades que pueden afectar a cualquier parte del cuerpo; también se habla de «tumores malignos» o «neoplasias». Una característica del cáncer es la multiplicación rápida de células anormales que se extienden más allá de los límites normales y pueden invadir partes adyacentes del cuerpo y propagarse a otros órganos, proceso conocido como metástasis. Las metástasis son la principal causa de muerte por cáncer.

El problema

El cáncer es la principal causa de mortalidad a escala mundial. Se le atribuyen 7,6 millones de defunciones (aproximadamente el 13%) ocurridas en todo el mundo en 2008. Los principales tipos de cáncer son los siguientes:

  • pulmonar (1,4 millones de defunciones);
  • gástrico (740 000 defunciones);
  • hepático (700 000 defunciones);
  • colorrectal (610 000) defunciones;
  • mamario (460 000 defunciones).

Más del 70% de las defunciones por cáncer se registraron en países de ingresos bajos y medianos. Se prevé que el número de defunciones anuales mundiales por cáncer seguirá aumentando y pasará de 11 millones en 2030.

¿Cuál es la causa del cáncer?

El cáncer comienza en una célula. La transformación de una célula normal en una tumoral es un proceso que abarca varias fases y suele consistir en la progresión de una lesión precancerosa a un tumor maligno. Estas alteraciones son el resultado de la interacción entre los factores genéticos de una persona y tres categorías de agentes exteriores, a saber:

  • carcinógenos físicos, como las radiaciones ultravioleta e ionizantes;
  • carcinógenos químicos, como el amianto, componentes del humo de tabaco, aflatoxinas (contaminantes de los alimentos) y arsénico (contaminante del agua de bebida);
  • carcinógenos biológicos, como las infecciones causadas por determinados virus, bacterias o parásitos.

El envejecimiento es otro factor fundamental en la aparición del cáncer. La incidencia de esta enfermedad aumenta muchísimo con la edad, muy probablemente porque se van acumulando factores de riesgo de determinados tipos de cáncer. La acumulación general de factores de riesgo se combina con la tendencia de los mecanismos de reparación celular a perder eficacia con la edad.

Factores de riesgo del cáncer

El tabaquismo, el alcoholismo, el consumo insuficiente de frutas y hortalizas, las infecciones por virus de la hepatitis B, de la hepatitis C y por virus del papiloma humano (VPH) son los principales factores de riesgo de cáncer en los países de ingresos bajos y medianos. El cáncer cervicouterino, causado por el VPH, es una de las principales causas de defunción por cáncer de las mujeres en países de bajos ingresos.

¿Cómo se puede reducir la carga de morbilidad por cáncer?

Se sabe mucho acerca de las causas del cáncer y las intervenciones encaminadas a prevenir y tratar la enfermedad. Es posible reducir y controlar el cáncer aplicando estrategias de base científica destinadas a la prevención de la enfermedad así como a la detección temprana y al tratamiento de estos enfermos.

Modificación y prevención de los riesgos

Más del 30% de los cánceres podrían evitarse modificando o evitando los siguientes factores de riesgo:

  • el consumo de tabaco;
  • el exceso de peso o la obesidad;
  • el consumo insuficiente de frutas y hortalizas;
  • la inactividad física;
  • el consumo de bebidas alcohólicas;
  • la infección por el VPH;
  • la contaminación del aire de las ciudades;
  • el humo generado en la vivienda por la quema de combustibles sólidos.

Estrategias de prevención

  • intensificar la prevención de los factores de riesgo recién enumerados;
  • vacunar contra el virus del papiloma humano y contra el virus de la hepatitis B;
  • controlar los riesgos ocupacionales;
  • reducir la exposición a la radiación solar.

Detección temprana

La mortalidad por cáncer se puede reducir si los casos se detectan y tratan a tiempo. Las actividades de detección temprana tienen dos componentes:

El diagnóstico temprano

Consiste en conocer los signos y síntomas iniciales (como en el caso de los cánceres cervicouterino, de mama y bucal) para facilitar el diagnóstico y el tratamiento antes de que la enfermedad siga avanzando. Los programas de diagnóstico temprano son idóneos en los lugares de pocos recursos donde la mayoría de las neoplasias se diagnostican en fases muy avanzadas.

El tamizaje

Es la aplicación sistemática de una prueba de detección en una población asintomática con el fin de descubrir a las personas que presentan anormalidades indicativas de un cáncer determinado o una situación precancerosa y así poder remitirlas prontamente para el diagnóstico y el tratamiento. Los programas de tamizaje o cribado son especialmente eficaces en relación con tipos de cáncer frecuentes para los cuales existe una prueba de detección costoeficaz, asequible, aceptable y accesible a la mayoría de la población en riesgo.

Estos son algunos ejemplos:

  • inspección visual con ácido acético para el cáncer cervicouterino en los lugares de pocos recursos;
  • el frotis de Papanicolaou para el cáncer cervicouterino en lugares de ingresos medianos y altos;
  • la mamografía para el cáncer de mama en los lugares de ingresos altos.

Tratamiento

Es la serie de medidas e intervenciones, como el apoyo psicosocial, la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia, que se llevan a efecto con el fin de curar la enfermedad o prolongar considerablemente la vida y mejorar la calidad de esta.

Tratamiento del cáncer que puede detectarse tempranamente

Algunas de las formas más comunes de cáncer, como el mamario, el cervicouterino, el bucal y el colorrectal, tienen tasas de curación más elevadas cuando se detectan tempranamente y se tratan correctamente.

Tratamiento del cáncer potencialmente curable

Algunos tipos de cáncer, a pesar de ser diseminados, como las leucemias y los linfomas en los niños y el seminoma testicular, tienen tasas de curación elevadas si se tratan adecuadamente.

Cuidados paliativos

Como su nombre lo indica, van dirigidos a paliar, no a curar, los síntomas del cáncer. Pueden ayudar a los enfermos a vivir más confortablemente; se trata de una necesidad humanitaria urgente para las personas de todo el mundo aquejadas de cáncer u otras enfermedades crónicas letales. Se necesita sobre todo en los lugares donde hay una gran proporción de enfermos en etapa avanzada que tienen pocas probabilidades de curarse.

Por medio de los cuidados paliativos se puede proporcionar alivio a los problemas físicos, psicosociales y espirituales de más del 90% de los enfermos de cáncer avanzado.

Estrategias de cuidados paliativos

Las estrategias eficaces de salud pública, que abarcan la asistencia comunitaria y en el propio hogar, son esenciales para ofrecer alivio del dolor y cuidados paliativos a los enfermos y sus familias en los lugares de bajos recursos.

Mejorar el acceso a la morfina por vía oral es obligatorio para el tratamiento del dolor moderado a intenso causado por el cáncer, que aqueja a más del 80% de los enfermos cancerosos en fase terminal.

Respuesta de la OMS

En 2008, la OMS puso en marcha el plan de acción sobre enfermedades no transmisibles

La OMS y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, organismo especializado que depende de ella, colaboran con organizaciones de las Naciones Unidas y otros aliados en distintas esferas de la prevención y control del cáncer a escala internacional con el fin de:

  • aumentar el compromiso político con la prevención y el control del cáncer;
  • generar y divulgar conocimientos para facilitar la elaboración de métodos de control del cáncer basados en datos científicos;
  • preparar normas e instrumentos para orientar la planificación y ejecución de las intervenciones para la prevención, la detección temprana, el tratamiento y la asistencia;
  • facilitar la formación de redes amplias de asociados en pro del control del cáncer en los planos mundial, regional y nacional;
  • fortalecer los sistemas de salud locales y nacionales;
  • prestar asistencia técnica para la transferencia rápida y eficaz de las mejores prácticas a los países en desarrollo;
  • coordinar y realizar investigaciones acerca de las causas del cáncer humano y los mecanismos de la carcinogenia, y elaborar estrategias científicas para la prevención y el control del cáncer.

ALGO MUY SENCILLO CONTRA LA INFLUENZA

                                                                 Contra el H1N1.

 Doctora Vinay Goyal.

 Los únicos accesos de entrada al virus de la influenza H1N1 son las fosas nasales, la boca y la garganta. Es casi imposible no contagiarse con H1N1, a pesar de todas las precauciones. El contacto con el virus no es tanto el problema, como su proliferación.

 Mientras usted aún esté sano y no muestre ningún síntoma de H1N1, a fin de prevenir la proliferación,  agravamiento de los síntomas y desarrollo de infecciones secundarias, siga estos simples pasos, que no destacan en las comunicaciones oficiales, y que se pueden poner en práctica, en lugar de enfocarse en cómo almacenar N95 o Tamiflú.

 1. Lavarse las manos con frecuencia.

 2. Resistir la tentación de tocarse la cara, cualquier parte de la cara, a menos que vaya a comer o bañarse.

 3. Hacer gárgaras dos veces al día con agua de sal tibia (use agua oxigenada diluida, Listerine si no confía en la sal). H1N1 permanece en la garganta y en la cavidad nasal dos o tres días después del contagio, y luego muestra sus síntomas característicos. Simples gargarismos previenen su proliferación. Las gárgaras con agua de sal, o agua oxigenada diluida, tienen el mismo efecto en un individuo sano que el Tamiflú en una persona infectada. No subestime este simple, baratísimo y poderoso método preventivo.

 4. Limpiar sus fosas nasales al menos una vez al día con agua de sal tibia- Sonarse fuerte cuando menos una vez al día y limpiar la nariz con cotonetes humedecidos en el agua de sal tibia. Es muy efectivo y disminuye la población viral.

 5. Reforzar su sistema inmunológico con alimentos ricos en vitamina C. Si toma un suplemento de vitamina C, cerciórese de que también contiene Zinc, que estimula su absorción.

 6. Beber muchos líquidos tibios, te, café, etc, tanto como pueda. Beber líquidos tibios tiene el mismo efecto de las gárgaras, pero en sentido inverso. Llevan los virus al estómago, en donde no pueden sobrevivir, proliferar o causar algún daño.

 La doctora Vinay Goyal es especialista en terapia intensiva y en tiroides. Tiene veinte años de experiencia clínica y ha trabajado en instituciones como el Hospital Hinduja, en el Hospital Bombay, en el Hospital Saifee, en el Tata Memorial, etc. Actualmente encabeza el Departamento de Medicina Nuclear y la Clínica de la Tiroides en el Centro de Cardiología y Crisis en Riddhivinaya, en Malad  

 Compártelo por favor, la gente tenemos derecho de saber estas recomendaciones.

 No sabemos quién lo necesitará y salvará su vida 

 

 

Vanguardia Juvenil

Tú qué dices a lo que Dios dice?

Los humanos repetimos frases, a veces, que no dan la pauta de quien somos, lo que somos y creemos; repasa esta relación de cuestionamientos y respuestas…. Esto es imposible, estoy cansado, nadie me ama, no es como esperaba, tengo miedo…

 

 

 

 

Versículos citables

Fuente: libro 

Eclesiastés.

6:1 Hay un mal que he visto debajo del cielo, y muy común entre los hombres: 

6:2 El del hombre a quien Dios da riquezas y bienes y honra,  y nada le falta de todo lo que su alma desea; pero Dios no le da facultad de disfrutar de ello, sino que lo disfrutan los extraños. Esto es vanidad, y mal doloroso. 

6:3 Aunque el hombre engendrare cien hijos, y viviere muchos años, y los días de su edad fueren numerosos; si su alma no se sació del bien, y también careció de sepultura, yo digo que un abortivo es mejor que él. 

6:7 Todo el trabajo del hombre es para su boca, y con todo eso su deseo no se sacia. 

6:8 Porque ¿qué más tiene el sabio que el necio? ¿Qué más tiene el pobre que supo caminar entre los vivos? 

6:9 Más vale vista de ojos que deseo que pasa. Y también esto es vanidad y aflicción de espíritu. 

6:11 Ciertamente las muchas palabras multiplican la vanidad. ¿Qué más tiene el hombre? 

6:12 Porque ¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sombra? Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol? 

 

 

Vida y obra de Wesley

Sermón 34

 

Origen, naturaleza, atributos y finalidad de la Ley 

Romanos 7:12

De manera que la ley a la verdad es santa,

y el mandamiento santo, justo y bueno.

 1. Tal vez existan pocos temas, entre todos los comprendidos por la religión, que se hayan entendido tan mal como este. Generalmente se le dice al que lee esta epístola que al hablar de «la ley», San Pablo se refiere a la ley judía. Así que el lector, entendiendo que nada tiene que ver con él, lo pasa por alto sin pensar más en ello. Otros, no satisfechos con esta explicación, observan que la carta está dirigida a los romanos y, por lo tanto, deducen que el apóstol, en el comienzo de esta epístola, alude al antiguo derecho romano. Pero como este despierta el mismo escaso interés que la ley mosaica, no se detienen a analizar algo que suponen fue mencionado al pasar, con el solo fin de ilustrar otro asunto.

 2. Pero quien lea más detenidamente el discurso del apóstol no quedará satisfecho con esa explicación tan simple. Y cuanto más medite sobre estas palabras, más se convencerá de que «la ley» mencionada en este capítulo no se refiere al antiguo derecho romano ni a la ley mosaica. Cualquiera que considere atentamente el tenor de su discurso verá esto claramente. Dice el apóstol al comienzo del capítulo: «¿Acaso ignoráis, hermanos (pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?»1 ¿A qué se hace referencia aquí, sólo a la ley romana o a la ley mosaica? No, por cierto, sino a la ley moral. Para poner un ejemplo claro: Porque la mujer casada está sujeta por la ley al marido mientras éste vive; pero si el marido muere, ella queda libre de la ley del marido. Así que, si en vida del marido se uniere a otro varón, será llamada adúltera; pero si su marido muriere, es libre de esa ley, de tal manera que si se uniere a otro marido, no será adúltera.2 A partir de esta instancia particular el apóstol saca una conclusión general: «Así también vosotros, hermanos míos,» de la misma manera, «habéis muerto a la ley», la ley mosaica, «mediante el cuerpo de Cristo», ofrecido por ustedes para traer un nuevo orden: «que seáis», sin cargar con ningún tipo de culpa, «de otro, del que resucitó de los muertos», dando prueba de su autoridad para transformarnos «a fin de que llevemos fruto para Dios».3 Antes no podíamos hacer esto, mas ahora podemos. Mientras estábamos en la carne, bajo el poder de la carne, que es de naturaleza corrupta (como no podía ser de otro modo hasta que conocimos el poder de la resurrección de Cristo),4 las pasiones pecaminosas que eran por la ley, y que la ley mosaica ponía de manifiesto y en evidencia, aunque no podía dominarlas, obraban en nuestros miembros, y se manifestaban de diferentes maneras llevando fruto para muerte.5 Pero ahora estamos libres de la ley, de toda esa institución moral y religiosa, por haber muerto para aquella a la cual estábamos sujetos. Una  vez muerto el viejo orden legal, no teniendo sobre nosotros más autoridad que la que tiene el marido muerto sobre su esposa, entonces podemos servir a aquel que murió por nosotros y se levantó nuevamente, bajo el régimen nuevo del Espíritu, con una nueva espiritualidad y no bajo el régimen viejo de la letra,6 que no era más que un servicio ritual para cumplir con lo establecido por la ley mosaica.

 3. Después de haber probado que el cristiano ha hecho a un lado la ley judía, y que la propia ley moral, si bien nunca dejaría de existir, ahora tenía un fundamento diferente del anterior, el apóstol propone responder, y él mismo lo hace, a la siguiente crítica: «¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado?» Así podría pensar alguien que, malinterpretando aquellas palabras, creyera que significaban «la invitación para pecar que estaba en la ley». Pero el apóstol aclaró que de ninguna manera debemos interpretarlo así. Por el contrario, la ley es enemiga irreconciliable del pecado, y lo descubre dondequiera éste se encuentre. Yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conocía la codicia, no sabía que el mal deseo fuera pecado, si la ley no dijera: No codiciarás.7 En los cuatro versículos siguientes desarrolla este punto, y luego lo une con una conclusión general referida más específicamente a la ley moral, de la cual tomó el ejemplo anterior: De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno.

 4. Considero muy necesario explicar y reforzar estas palabras de contenido tan profundo, con frecuencia ignoradas porque no se llega a comprender su significado. Primero, trataré de demostrar el origen de esta ley; luego, su naturaleza;  en tercer lugar, sus características o atributos–«santa, justa y buena»; y por último, cuál es su finalidad.

 I.1. En primer término, trataré de mostrar cuál fue el origen de la ley moral, comúnmente llamada «la» ley por considerar que ella es su más alta expresión. Es posible que muchos crean que esta institución recién se creó en tiempos de Moisés, pero no es así. Mucho antes Noé la había presentado ante los humanos, y Enoc antes que él. Y aun es posible rastrear su origen más atrás, desde antes de la creación del mundo hasta ese momento, obviamente desconocido por el humano, pero sin duda registrado en los anales de la eternidad, en que por primera vez alabaron todas las estrellas del alba,8 después de haber sido creadas. Fue la voluntad del gran creador que sus primeros hijos fuesen seres inteligentes, que pudieran llegar a conocer a quien los había creado. Y con este fin los dotó de entendimiento, para que pudieran discernir lo verdadero de lo falso y el bien del mal, y naturalmente, también les dio libertad, la capacidad de elegir entre uno y otro. Les dio asimismo la posibilidad de ofrecerle un servicio libre y voluntario, que contiene en sí mismo la recompensa y que, además, agrada muchísimo al bondadoso Señor.

 2. Para que hicieran uso de todas las facultades con que los había dotado, especialmente de su entendimiento y libertad, les dio una ley, un modelo que contenía toda la verdad que un ser finito fuera capaz de comprender, y todo el bien que una mente angelical pudiera abarcar. También formó parte de los designios del bondadoso Señor que esta ley fuera el camino para que sus hijos alcanzaran mayor felicidad. Estaba previsto que cada instancia de obediencia a la ley ayudaría a perfeccionar su naturaleza y los haría merecedores de una recompensa más alta, la cual el justo Juez les daría a su debido tiempo.

 3. De igual modo, cuando Dios en el tiempo fijado hubo creado un nuevo orden de seres inteligentes, cuando hubo formado al hombre del polvo de la tierra, y soplado en su nariz aliento de vida y hecho del hombre un ser viviente,9 lo dotó con la capacidad de elegir entre el bien y el mal, y le dio a esta criatura libre e inteligente la misma ley que había dado a sus primeros hijos. Una ley que no estaba escrita sobre tablas de piedra u otro material corruptible, sino grabada por Dios en su corazón, escrita en lo más íntimo del espíritu de los seres humanos y de los ángeles, para que nunca estuviera lejos de ellos, que no fuese difícil de comprender, sino por el contrario, que siempre estuviera a la mano, siempre brillando resplandeciente como el sol en medio del cielo.

 4. Tal fue el origen de la ley de Dios. Con relación al ser humano fue creada al mismo tiempo que él, pero con relación a los ángeles–los primeros hijos de Dios–brilló en todo su esplendor antes que naciesen los montes y fuesen formados la tierra y el mundo.10 Pero no transcurrió mucho tiempo antes de que el ser humano se rebelase en contra de Dios, y al transgredir esta gloriosa ley casi logró borrarla por completo de su corazón. Se oscureció su entendimiento en la medida en que su alma se separó de la vida de Dios.11 Sin embargo, Dios no renegó de la obra de sus propias manos sino que se reconcilió con nosotros a través de su hijo, y en cierta medida reinscribió la ley en el corazón de sus oscuras y pecadoras criaturas. Nuevamente, oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno (si bien no como al principio), hacer justicia, amar la misericordia y humillarte ante tu Dios.12

 5. Y Dios mostró esto no sólo a nuestros primeros padres, sino también a toda su posteridad, a través de aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre que viene al mundo .13 Pero, a pesar de esta luz, con el transcurso del tiempo toda carne corrompió su camino sobre la tierra,14 hasta que él eligió entre toda la humanidad un pueblo en particular15 y a este pueblo dio un conocimiento más perfecto de su ley. Como les costaba mucho comprenderla, escribió los encabezados de esta ley en dos tablas de piedra, y encomendó a los padres que la enseñaran a sus hijos de generación en generación.

 6. Es así que la ley de Dios llega a ser conocida por quienes no conocen a Dios; y oyen, pero sólo con sus oídos, las cosas que se escribieron antes para nuestra enseñanza.16 Pero esto no es suficiente. Esto no alcanza para comprender cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura17 de la ley. Esto sólo lo puede revelar Dios a través de su Espíritu. Y así lo hace con todo aquel que cree verdaderamente, a causa de la promesa hecha por su gracia a todo el Israel de Dios: «He aquí que vienen días, dice el Señor, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel… este será el pacto que haré… Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo».18

 II.1. El segundo elemento que propuse tratar era la naturaleza de esa ley, originalmente dada a los ángeles en el cielo y a los seres humanos en el paraíso, la cual Dios tan misericordiosamente ha prometido escribir nuevamente en el corazón de todo verdadero creyente. Para ello, primero debo  señalar que si bien «ley» y «mandamiento» pueden tener diferente significado (entendiendo que el mandamiento es una parte de la ley), en el texto están utilizados como términos equivalentes, significando ambos la misma cosa. Pero ninguno de los dos se refiere a la ley ritual judía. Cuando el apóstol dice en los versículos citados anteriormente, «yo no conocí el pecado sino por la ley», no se refería a la ritualidad de la ley; esto es tan obvio que no requiere prueba alguna. Tampoco pertenecen a dicha ritualidad las palabras que agregó a continuación: «No codiciarás».

 2. Tampoco podemos decir que la ley mencionada en el texto sea la ley mosaica, si bien es cierto que en otros pasajes tiene este significado. Por ejemplo, cuando el apóstol les dice a los gálatas: «El pacto previamente ratificado (con Abraham, padre de todos los creyentes) no queda abrogado por la ley (es decir la ley mosaica) que vino cuatrocientos treinta años después».19 Pero en el texto que nos concierne, no podemos entenderlo de esta forma porque el apóstol nunca confirió tan alto valor a un sistema legal tan oscuro e imperfecto. En ningún momento afirma él que la ley mosaica sea espiritual, o que sea «santa, justa y buena». Tampoco es verdad que Dios escribirá esa ley en los corazones20 de aquellos a quienes él perdona no acordándose nunca más de sus iniquidades.21 Está claro, pues, que «la ley», en su expresión más alta, no es otra que la ley moral.

 3. Ahora bien, esta ley es imagen incorruptible del Alto y Sublime que habita la eternidad.22 Es imagen de aquel cuya esencia ninguna persona ha visto ni puede ver, hecha visible para los seres humanos y los ángeles. Es el rostro de Dios descubierto; es Dios manifestándose a sus criaturas de tal manera que puedan verlo y no morir, manifestándose para dar vida y no para destruirla, para que podamos ver a Dios y vivir. Es el corazón de Dios revelado a los humanos. En cierto sentido, podemos aplicar a la ley lo que el apóstol dice del Hijo: «es el resplandor de su gloria, la imagen misma de su sustancia».23

 4. Decía un pagano de la antigüedad, «Si la virtud adoptase una forma tal que fuera posible contemplarla con nuestros ojos, ¡qué amor tan maravilloso despertaría en nosotros!»24 ¡Si la virtud pudiera adoptar una forma visible! Pues ya lo ha hecho. La ley de Dios contiene todas las virtudes, y se presenta de tal forma que todos aquellos a quienes Dios abrió los ojos pueden contemplarla cara a cara. ¿Qué es la ley sino la forma visible de la virtud y sabiduría divinas? ¿Qué es la ley sino la idea original del bien y la verdad, que existía desde la eternidad en la mente del Creador, y que ahora se manifiesta presentándose de tal forma que aun la inteligencia humana puede llegar a verla?

 5. Si analizamos la ley de Dios desde otro punto de vista, veremos que es la razón suprema e inmutable; la rectitud inalterable; la cualidad eterna de todas las cosas que son o han sido creadas. Conozco las limitaciones, y hasta imprecisiones, de estas y de toda otra expresión humana, cuando tratamos de describir las cosas profundas de Dios con nuestras pobres imágenes. En realidad, no conocemos otra forma mejor de hacerlo en esta etapa de nuestra existencia. Como ahora sólo conocemos en parte, nos vemos obligados a profetizar, es decir, hablar acerca de las cosas de Dios, también en parte.25 Mientras habitamos esta casa de barro,26 no podemos ordenar las ideas a causa de las tinieblas.27 Mientras que soy niño tengo que hablar como niño. Pero pronto dejaré lo que era de niño. Porque cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.28

 6. Volviendo al tema que nos ocupa, la ley de Dios (hablando a la manera de los seres humanos) es una copia de la mente eterna; una transcripción de la naturaleza divina. Ciertamente es el fruto más perfecto del Padre eterno, el reflejo más brillante de su profunda sabiduría, la belleza visible del Altísimo. Es el deleite y admiración de los querubines y serafines, y de toda la compañía de los cielos; y en la tierra, es gloria y gozo de todo creyente, de todo hijo de Dios bien instruido.

 III.1. Tal es la naturaleza de la ley de Dios, por siempre bendita. En tercer lugar, voy a considerar sus atributos, si bien, no todos porque se requeriría una sabiduría superior a la de los ángeles, sino sólo los tres que el texto menciona: «santa, justa y buena». Primeramente, «la ley es santa».

 2. Al utilizar esta expresión el apóstol no parece estar hablando de sus efectos sino más bien de su naturaleza. El apóstol Santiago, hablando acerca de lo mismo aunque bajo otro nombre, dice: «La sabiduría que es de lo alto (que no es otra cosa que esta ley, escrita en nuestro corazón) es primeramente pura»,29 (agné) casta, sin mancha, inherente y esencialmente santa. En consecuencia, cuando se encarna en la vida como así también en el alma, es (como el mismo apóstol la llama) (threskeía katharà kaì amíantos) la religión pura y sin mácula,30 es el culto puro, limpio y sin mancha.

 3. Esta ley alcanza el más alto grado de pureza, castidad, y santidad. De otro modo no podría haber nacido de Dios, mucho menos ser imagen de aquel cuya esencia es la santidad. Está libre de todo pecado, limpia e incontaminada de cualquier contacto con el diablo. Es una virgen casta, incapaz de corromperse o de tener relación con algo sucio o impuro. No tiene contacto con ninguna clase de pecado, ya que ¿qué comunión tiene la luz con las tinieblas?31 De la misma manera que el pecado es por su propia naturaleza enemigo de Dios, así su ley es enemiga del pecado.

 4. Es por esta razón que el apóstol rechaza tan enérgicamente esa suposición blasfema de que la ley de Dios es pecado o es la causa del pecado. De ninguna manera,32 imposible creer que es la causa del pecado cuando en realidad es quien lo pone al descubierto; es la ley quien aclara lo oculto de las tinieblas33 poniéndolo en evidencia a plena luz del día. Así, de este modo, como lo señala el apóstol en el versículo 13, el pecado se muestra pecado. Se le quitan todos los disfraces y se lo ve en toda su deformidad. Es igualmente cierto que el pecado por el mandamiento se hace sobremanera pecaminoso,34 debiendo luchar contra la luz y el conocimiento, despojado del pretexto de la ignorancia, pierde toda excusa y todo disfraz y se vuelve mucho más odioso para Dios y para el humano. Y también es cierto que el pecado produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno,35 de lo que es puro y santo. Cuando se le expone a la luz se enfurece aún más; cuando se le reprime estalla con mayor violencia. Así el apóstol, hablando como alguien que está convencido acerca del pecado pero no liberado de él, explica que el pecado tomando ocasión por el mandamiento,36 el mandamiento que lo puso al descubierto y trató de someterlo, reaccionó en contra del sometimiento y con mucha más fuerza que antes produjo en él toda clase de codicia,37 muchas codicias necias y dañosas,38 que el mandamiento trataba de sujetar. De este modo, cuando vino el mandamiento, el pecado revivió,39 se irritó y enfureció más aún. Pero esto no significa que el mandamiento sea culpable; se puede transgredir el mandamiento pero no es posible deshonrarlo. Esta situación simplemente prueba que el corazón del hombre es engañoso más que todas las cosas, y perverso.40 Pero la ley de Dios a la verdad es santa.41

 5. En segundo lugar, la ley es justa. Le da a cada uno lo que le corresponde. Enseña exactamente qué es lo correcto, señala con precisión qué se debe hacer, decir o pensar con respecto al Autor de la vida, con respecto a nosotros mismos y a todas las criaturas que él creó. Se adapta perfectamente a la naturaleza de las cosas, de todo el universo y de cada individuo. Se ajusta a las circunstancias de cada uno de ellos, y a toda la red de interrelaciones, tanto las que han existido desde el comienzo como las que comenzaron en épocas posteriores. Está hecha a la medida de todas las cosas, sean esenciales o casuales. Jamás entra en conflicto o pierde relación con ellas en modo alguno. Si entendiéramos que en esto radica la arbitrariedad, entonces no hay nada arbitrario en la ley de Dios, a pesar de que todas y cada una de sus partes dependen exclusivamente de su voluntad. «Hágase tu voluntad» es la ley suprema y universal tanto en el cielo como en la tierra.

 6. «Empero, ¿es la voluntad de Dios la que da origen a su ley? ¿Lo bueno y lo malo surgen de su voluntad? ¿Decimos que algo es bueno porque Dios lo quiere, o él lo quiere porque es bueno?» Temo que estas célebres preguntas no son más que una curiosidad carente de valor real. Y probablemente, el trato que damos a este tema no muestre el debido respeto de una criatura por el Creador y Gobernador de todas las cosas. ¡Es inconcebible que el hombre pida a Dios que le rinda cuentas de lo que hace! Sin embargo, con respeto y reverencia podemos decir algunas cosas al respecto. ¡Que el Señor nos perdone si hablamos equivocadamente!

 7. Parece que toda la dificultad surge de considerar la voluntad de Dios como algo diferente a Dios mismo. De otra manera la mencionada dificultad desaparece. Nadie puede dudar de que el origen de la ley de Dios sea otro que Dios mismo; y la voluntad de Dios es Dios mismo. Es Dios decidiendo en una u otra forma. Por lo tanto, decir que la ley de Dios tiene su origen en la voluntad de Dios, o en Dios mismo, es exactamente igual.

 8. Además, si la ley, la norma inmutable con respecto al bien y al mal, depende de la naturaleza y cualidad de las cosas, y de las relaciones esenciales de unas con otras (no digo relaciones «eternas» porque hablar de relaciones eternas referidas a cosas que tienen una existencia temporal sería prácticamente una contradicción), digo, pues, que si esto depende de la naturaleza de las cosas y de sus interrelaciones, entonces también debe depender de Dios o de su voluntad, porque todas las cosas y las relaciones existentes entre ellas son obra de sus manos. Para su deleite, por su voluntad todas las cosas existen y fueron creadas.42

 9. Sin embargo, podemos admitir (probablemente es lo que argumentaría una persona sensata) que en cada caso particular Dios quiere que se haga esto o aquello, «que los hijos honren a sus padres», por ejemplo, porque es lo correcto, porque responde a las características esenciales de las cosas, y a la red de relaciones que existe entre todas ellas.

 10. La ley, entonces, es recta y justa con respecto a todas las cosas. Y es tan buena como justa. Esto se puede inferir fácilmente teniendo en cuenta su fuente, porque ¿cuál fue su origen sino la bondad de Dios? ¿Qué otra cosa sino su bondad le impulsó a entregar a los ángeles esa divina copia de sí mismo? ¿A qué otra cosa podemos atribuir ese gesto de dar a los seres humanos una transcripción de sí mismo? ¿Y qué otra cosa sino el más tierno amor le indujo a manifestar su voluntad una vez más a la humanidad caída? Tanto a Adán como a cualquiera de sus descendientes quienes al igual que él fueron destituidos de la gloria de Dios.43 ¿No fue acaso por puro amor que dio a conocer su ley después de que la humanidad tuviera el entendimiento entenebrecido?44 ¿Y qué le impulsó a enviar profetas que explicaran la ley a los ciegos y negligentes? Fue sin duda su bondad la que levantó predicadores de la justicia como Noé y Enoc; su bondad envió a Abraham, su amigo, a Isaac y a Jacob a dar testimonio de su verdad. Cuando las tinieblas cubrieron la tierra y la oscuridad cubrió las naciones,45 fue su amor quien entregó a Moisés, y a través de él a todo el pueblo, una ley por escrito. Fue su amor el que explicó estos oráculos vivientes a través de David y de los profetas que le sucedieron. Hasta que cuando se cumplió el tiempo, envió a su Hijo Unigénito, no para abrogar la ley, sino para cumplirla,46 para confirmar cada jota y cada tilde, hasta que habiéndola escrito en el corazón de todos sus hijos y habiendo sometido a todos sus enemigos, entregue el reino al Padre para que Dios sea todo en todos.47

 11. Y esta ley que la bondad de Dios dio en el principio, y preservó a través de las edades, es todo amor y bondad como la fuente de donde mana. Es suave y bondadosa. Como dice el salmista, es dulce más que la miel, y que la que destila del panal.48 Es convincente y agradable. Allí se incluye todo cuanto hay de amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza49 delante de Dios y de sus ángeles, está comprendido en su ley. Todos los tesoros de la sabiduría, el conocimiento y el amor divinos están escondidos allí.

 12. Su ley es buena, tanto en sus efectos como en su naturaleza. Como es el árbol así son los frutos. Los frutos de la ley de Dios escrita en el corazón son justicia, paz y seguridad para siempre.50 O mejor dicho, la ley misma es justicia que llena el alma con una paz que sobrepasa todo entendimiento,51 y que hace que nos regocijemos siempre por el testimonio de nuestra conciencia 52 ante Dios. En realidad no se trata de una promesa sino más bien de las arras de nuestra herencia,53 porque somos parte de la posesión adquirida. Es Dios quien se manifiesta en nuestra carne y nos ofrece vida eterna, y nos asegura por medio de su amor puro y perfecto que fuimos sellados para el día de la redención,54 que nos perdonará, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve,55 y que recibiremos la corona incorruptible de gloria.56

 IV.1. Sólo resta mostrar en cuarto y último lugar, los fines de la ley. El primer fin, sin lugar a dudas, es convencer al mundo acerca del pecado. Ciertamente este es un trabajo muy particular del Espíritu Santo, quien puede realizarlo aunque no cuente con medios de ninguna especie, o puede hacerlo con los medios que le plazca, sin importar cuán insuficientes sean o cuán inapropiados para tal fin. Así, pues, hay personas cuyos corazones se han partido en un instante, durante un período de enfermedad o en salud, sin causa aparente y sin la participación de ningún agente exterior. En cambio otras, (una en mil) han tomado conciencia de que la ira de Dios está sobre ellas57 al escuchar que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.58 Pero el método habitual que utiliza el Espíritu de Dios para convencer a los pecadores es la ley. Es la ley quien, una vez afincada en la conciencia, por lo general logra quebrar la dureza de nuestro corazón. Este aspecto de «la palabra de Dios» es especialmente zôn […] kaì energés, viva y eficaz, llena de vida y energía, y más cortante que toda espada de dos filos.59 Esta ley, en manos de Dios y de aquellos a quienes él envió, penetra hasta lo más profundo de un corazón engañoso, y parte el alma y el espíritu, sí, hasta las propias coyunturas y los tuétanos.60 De este modo el pecador se ve a sí mismo tal como es, sin máscaras ni disfraces, un ser humano desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.61 La ley le hace llegar todo tipo de señales que lo convencen de su pecado y se ve a sí mismo como un simple pecador. No tiene con qué pagar. Su boca está cerrada y él queda bajo el juicio de Dios.62

 2. La primera finalidad de la ley es, pues, matar al pecador; destruir la vida y la fuerza en que confía, y convencerle de que está muerto aunque continúe viviendo. No se trata sólo de estar condenado a muerte, sino verdaderamente muerto para Dios, carente de toda vida espiritual, muerto en sus delitos y pecados.63 La segunda finalidad es traerlo nuevamente a la vida, traerlo a Cristo, para que así viva. Es cierto que al cumplir con estas funciones actúa como un maestro muy exigente que nos conduce más por la fuerza que por el amor. Sin embargo, el amor es la causa de todo. El espíritu del amor, a través de esta dolorosa experiencia, quiebra nuestra confianza en la carne, nos deja sin siquiera una caña quebrada a la que poder aferrarnos, y así el pecador, despojado de todo, no puede menos que gritar con toda la amargura que hay en su alma, o gemir desde lo profundo de su corazón, Mi súplica hago a un lado Señor, tú moriste cuando yo era el condenado.64

 3. La tercera finalidad de la ley es mantenernos vivos. La ley es la gran herramienta que utiliza el Espíritu bendito para ayudar al creyente a alcanzar un mayor conocimiento de la vida de Dios. Temo que esta verdad, tan grande e importante, es poco comprendida no sólo por el mundo sino aun por muchos a quienes Dios ha separado del mundo, personas que son verdaderos hijos de Dios por la fe. Muchos de ellos toman como verdad incuestionable el hecho de que cuando nos entregamos a Cristo, hemos acabado con la ley, y que en este sentido, Cristo es el fin de la ley…para todo aquel que cree.65 «El fin de la ley», dice. Y en verdad lo es, para justicia, para la justificación, de todo aquel que cree. He aquí el fin de la ley que ya no justifica a nadie, sólo trae a las personas a Cristo, quien es, a su vez, la meta u objetivo final de la ley, el blanco al cual ella apunta continuamente. Pero una vez que ella nos lleva hasta él, tiene aún otra función que cumplir: ayudarnos a permanecer con él. Constantemente mueve a los creyentes, a medida que comprenden cuál es la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,66 a exhortarse unos a otros a: Aferrarnos más a Jesús, Que su tierno abrazo nos sostenga; Esperamos recibir su plenitud Y su gracia responder con nuestra entrega.67

 4. Admitamos, entonces, que el creyente se ha liberado de la ley, de la ritualidad de la ley y de la totalidad de la ley mosaica porque Cristo las ha quitado de en medio.68 Efectivamente nos hemos librado de la ley moral en tanto vehículo para alcanzar la justificación, porque somos justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.69 Sin embargo, en otro aspecto no hemos acabado con la ley. Ella es sumamente útil, en primer lugar, para convencernos acerca del pecado que aún permanece en nuestro corazón y en nuestra vida. De este modo nos ayuda a permanecer cerca de Cristo, para que su sangre pueda limpiarnos permanentemente. En segundo lugar, nos ayuda a transmitir la fuerza de la Cabeza a todos los miembros vivientes para que podamos cumplir con lo que la ley ordena. Y, por último, reafirma nuestra esperanza de aquello que ella ordena y todavía no hayamos podido cumplir. Recibiremos gracia sobre gracia,70 hasta alcanzar plena posesión de todas sus promesas.

 5. ¡Qué bien describe esto la experiencia de todo verdadero creyente! De aquel que exclama: ¡Oh, cuánto amo yo tu ley! Todo el día es ella mi meditación.71 Al mirarse cada día en ese espejo divino reconoce más y más su pecado; ve cada vez más claramente que sigue siendo pecador en todo, que su corazón y su forma de actuar no son rectos delante de Dios, y todo esto le impulsa a acercarse a Cristo. Esto le enseña el significado de lo que fue escrito: Harás además una lámina de oro fino, y grabarás en ella SANTIDAD AL SEÑOR. Y estará sobre la frente de Aarón, y llevará Aarón las faltas cometidas en todas las cosas santas, que los hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas ofrendas; (tan lejos están nuestras oraciones o acciones santas de expiar lo que resta de nuestro pecado) y sobre su frente estará continuamente, para que obtengan gracia delante del Señor.72

 6. Expliquemos esto con un ejemplo. La ley dice: No matarás,73 quedando así prohibido, como nos enseña nuestro Señor, no sólo el hecho material sino toda palabra o pensamiento inicuo.74 Cuanto más analizo esta ley tan perfecta, tanto más me doy cuenta de la distancia que me separa de ella, y siento crecer en mí la necesidad de que su sangre limpie todo mi pecado, que su Espíritu purifique mi corazón y me haga perfecto y cabal, sin que me falte cosa alguna.75

 7. Por lo tanto, no puedo separarme de la ley ni por un instante, del mismo modo que no puedo separarme de Cristo. Ahora veo que la necesito para que me ayude a permanecer junto a él como antes la necesité para que me llevara a él. De otro modo, este corazón malo de incredulidad inmediatamente se apartaría del Dios vivo.76 En realidad, siento que cada uno de ellos me lleva continuamente hacia el otro: la ley me lleva a Cristo, y Cristo a la ley. Por una parte, la altura y la profundidad de la ley me impulsan a volar hacia el amor de Dios en Cristo; por otra, el amor de Dios en Cristo hace que yo ame su ley más que el oro, más que oro muy puro.77 El Señor cumplirá su promesa y, por su gracia, a su debido tiempo, llegaré a conocer la ley en todas y cada una de sus partes.

 8. ¿Quién eres tú, hombre, o tú, mujer, para murmurar de la ley o juzgar la ley?78 ¿Quién eres tú para ponerla en pie de igualdad con el pecado, Satanás, y la muerte y enviarlos todos juntos al infierno? El apóstol Santiago consideraba que «murmurar» o «juzgar la ley» es algo tan tremendamente malo que la forma que encontró para agravar la culpa en que incurre quien juzga a su hermano, fue demostrar que una cosa incluye la otra. «Así que», dice el apóstol, «¡no eres hacedor de la ley, sino juez!»79 Eres juez de aquello que Dios instituyó para juzgarte a ti, de modo que ¡tú te has sentado en el lugar de Cristo y tú dictas las normas a partir de las cuales él juzgará el mundo! ¿Te das cuenta de qué ventaja ha ganado Satanás sobre ti?80 De aquí en más, nunca hables o pienses con ligereza, mucho menos ridiculices, este instrumento bendecido por la gracia de Dios. En cambio, ámalo y aprécialo por amor a aquel de quien proviene, y a quien nos llevará. Sea la ley tu gloria y tu gozo, junto a la cruz de Cristo. Ríndele alabanza y honor delante de toda persona.

 9. Si estás verdaderamente convencido de que proviene de Dios, que es copia fiel de su perfección imitable, y que es santa, justa y buena,81 especialmente para todos los creyentes, entonces, en vez de hacerla a un lado como algo contaminado, asegúrate de aferrarte a ella más y más. Nunca permitas que la ley de misericordia y verdad, de amor a Dios y al prójimo, de humildad, mansedumbre y pureza te abandone. Atala a tu cuello, escríbela en la tabla de tu corazón.82 Permanece unido a la ley si deseas permanecer unido a Cristo; aférrate a ella, no la dejes ir. Constantemente te guiará hacia la sangre redentora, constantemente reafirmará tu esperanza, hasta que la justicia de la ley se cumpla en nosotros,83 y seamos llenos de toda la plenitud de Dios.84

 10. Y si el Señor ya cumplió su palabra, si ya escribió su ley en tu corazón,85 entonces sé firme en la libertad con que Cristo te hizo libre.86 No sólo has sido liberado del ritual judío, de la culpa por el pecado y del miedo al infierno (lejos de abarcar todo lo que comprende la libertad cristiana, estos son, en realidad, sus aspectos más bajos y menos relevantes), sino de algo infinitamente más importante: el poder del pecado, servir al diablo y ofender a Dios. Mantente firme en esta libertad, tan valiosa que comparadas con ella las demás cosas ni siquiera merecen ser mencionadas. Mantente firme amando a Dios con todo tu corazón y sirviéndole con todas tus fuerzas. Esta es la perfecta libertad, andar irreprensible en todos los mandamientos y ordenanzas del Señor.87 No estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.88 No me refiero a la esclavitud de la ley judía, ni a la esclavitud del miedo al infierno; confío en que ustedes están lejos de ambos. Pero cuídense de no estar sujetos nuevamente al yugo del pecado, de cualquier transgresión, interior o exterior, de la ley. Aborrezcan el pecado mucho más que la muerte o el infierno; aborrezcan el pecado mucho más que el castigo que acarrea. Libérense de la esclavitud del orgullo, del deseo, de la ira, de todo mal pensamiento, palabra u obra. Puestos los ojos en Jesús,89 para poder así mirar atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y perseverar en ella,90 lograrán día a día crecer en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.91

 

 

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