Editorial
Puebla, Pue., 29 de Abril de 2013 Número 63
Las Enseñanzas de Jesucristo
Cuando vino a su tierra, les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban, y decían: ¿De dónde tiene éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, tiene éste todas estas cosas? Y se escandalizaban de Él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.
Fue así que en ellos se cumplió la profecía de Isaías que dice: El corazón de este pueblo se ha engrosado para que no oigan, ni entiendan, ni se conviertan, y yo los sane. Pero bienaventurados sus ojos, porque ven; y sus oídos, porque oyen. Porque de cierto les digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo que ven, y no lo vieron; y oír lo que oyen, y no lo oyeron.
También se cumplió otra de las profecías de Isaías que dice: He aquí mi siervo a quien he escogido; mi Amado, en quien se agrada mi alma; pondré mi Espíritu sobre Él, y a los gentiles anunciará juicio; y en su nombre esperarán los gentiles; porque a lo suyo vino y los suyos no le recibieron, mas a todos los que le recibieron, judíos y gentiles, le dio el derecho o potestad de ser hechos hijos de Dios, los cuales ya no solo son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino ahora, son engendrados espiritualmente, de Dios.
Sobre los afanes, Jesús el Maestro, enseñó: Por tanto, no se afanen por su vida, diciendo: ¿Qué comeremos, o beberemos, o vestiremos? Porque su Padre celestial sabe que tienen necesidad de estas cosas. Sino que busquen primeramente el reino de Dios y su justicia (Jesucristo), o sea la salvación, y todas estas cosas terrenales, necesarias y útiles, les serán añadidas. Así que, no se afanen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán. Basta a cada día, su propio mal.
Sobre el ayuno, el Maestro enseñó: Cuando ayunes, no seas como los hipócritas, que demudan su rostro para demostrarlo; sino tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
Sobre los tesoros, Jesús enseñó: Vende lo que posees y da limosna. No hagas tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haz tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. Nadie puede vivir para servir a Dios y a las riquezas.
También enseñó que la lámpara del cuerpo, es el ojo; así, cuando tu ojo es maligno, también tu cuerpo está en tinieblas; pero cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz, y será todo luminoso, como cuando una lámpara te alumbra con su resplandor.
Sobre Juzgar al prójimo, Jesús enseñó diciendo: ¡Hipócrita! ¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano, y no la viga en tu propio ojo? No juzgues para que no seas juzgado. Porque con el juicio con que juzgas, serás juzgado y con la medida con que mides, serás medido. No juzguen según las apariencias, sino con justo juicio.
Sobre las 2 Puertas y los 2 Caminos, Jesús dijo: Yo soy la puerta; el que por mí entre, será salvo y hallará pastos. Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; y estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida (Jesucristo), y pocos son los que la hallan.
Sobre los dos cimientos, enseñó que la Roca es Cristo, y sobre esta Roca edificaré mi iglesia. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la Roca; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la Roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
Sobre confesar a Cristo, Él enseñó: Todo aquel que me confiese delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios, y de mi Padre; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre. Así, si confiesas a Jesús como tu Salvador, serás salvo.
Sobre la oración Él enseñó: Cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto les digo que ya tienen su recompensa (en la alabanza de los demás). Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No se hagan, pues, semejantes a ellos; porque nuestro Padre sabe de qué cosas tenemos necesidad, antes que le pidamos.
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos.
Dr. Ernesto Contreras
Artículos
La bendición nupcial
La unión de parejas es un asunto que cualquier sistema civil o eclesiástico no puede desestimar. De ese modo la Iglesia Metodista de México lo tiene incluido en su ritual oficial. De las ediciones, a partir del de 1938, están anexos a la Disciplina, o en forma de separata, como es el caso de la de 1976; por cierto en la edición vigente (2012) no se incluye ritual.
De todas las ediciones de la Disciplina de la IMM, la que aparece hacia fines de 1960, es la más cuidada en el aspecto litúrgico con notas explicativas de buena utilidad. Allí se habla de “solemnizar el matrimonio”, en el sentido semántico de autorizar, toda vez que el matrimonio en México, estado laico, es un asunto del Estado y no de la Iglesia. En las ediciones más recientes se habla de bendecir y ya no de solemnizar.
Siguiendo la misma línea doctrinal, el solemnizar o bendecir el matrimonio no está incluido en el ritual de ordenación de los presbíteros, o sea que no es un sacramento y puede ser dada por un cristiano sin ordenación y puede suceder fuera de un templo, pero a los contrayentes, de todas formas, les gustará tener un comprobante alusivo y debe existir un libro de registro nupcial en las oficinas de cada iglesia local.
Nuestra Disciplina cuida mucho los casos de contrayentes divorciados, recordemos que esto es materia del Estado, sean estos laicos o ministros, cuando solicitan recibir la bendición nupcial. En las Escrituras no hay referencias a ceremonias nupciales, por lo cual puede resultar complicado a la hora de esos arreglos tan cerca del afecto humano.
Hay que agregar que nuestra iglesia, por su ascendencia puritana, no recomienda festejos de boda, como es el famoso caso de Caná de Galilea (Jn.2) en que se sirvió vino abundante estando Jesús como invitado, ni mucho menos ruidosos al estilo generalizado que acompaña a esta clase de festejos sociales.
Entonces ¿dónde y cómo acomodar esta infaltable práctica? Aunque no es sacramento, el ritual de 1960, arriba citado como el más elaborado, usa el término santo o sagrado 9 veces en el desarrollo de la ceremonia, incluso diciendo que “es el voto más sagrado.” No se le incluye de parte de Wesley en los “medios de gracia” ni en el concepto de “sacramental” que la Iglesia de Roma ubica a prácticas como “el agua bendita.”
306 aniversarios de su nacimiento
Leonhard Euler
Un doodle para el científico protestante Leonhard Euler
Google le regala un doodle al suizo Leonhard Euler, eminencia matemática de fe cristiana evangélica, sobre el que resulta difícil resumir o condensar en unas breves premisas sus enormes logros.
15 DE ABRIL DE 2013, BERNA.- Leonhard Euler es el matemático más importante y prolífico, si no de todos los tiempos, sí al menos del siglo XVIII gracias a sus grandes contribuciones al campo de la aritmética, la geometría, la física o la astronomía. Ejemplo extraordinario de razonamiento universal, Leonhard Euler fue además el responsable de la moderna tendencia a representar las cuestiones matemáticas y físicas en términos aritméticos.
El Siglo de las Luces catapultó hasta los libros de Historia a Leonhard Euler, un sobresaliente matemático nacido en Basilea (Suiza) un 15 de abril de 1707, una época en la que los grandes estudiosos comenzaron a concebir el cálculo como el lenguaje de la naturaleza, el idioma de Dios. Su padre era pastor protestante.
La imagen de Euler ha aparecido en la serie sexta de los billetes de 10 francos suizos, así como en numerosos sellos postales tanto suizos como alemanes y rusos. El asteroide Euler recibió ese nombre en su honor. Curiosamente, pocos recuerdan que era hijo de un pastor protestante, y él mismo un convencido cristiano evangélico.
Euler, físico y matemático suizo, se atrevió con todo: desde la geometría hasta la trigonometría pasando por el cálculo, el álgebra, la teoría de los números, la física continua, la teoría lunar y así hasta producir a un ritmo de 800 páginas anuales entre 1727 y 1783.
Como dato curioso se tiene la creencia que fue el que posibilitó el nacimiento del Sudoku al establecer ciertos hábitos en el cálculo de probabilidades.
UN CRISTIANO BÍBLICO
Euler y su amigo Daniel Bernoulli se oponían al monismo de Leibniz y a la corriente filosófica representada por Christian Wolff. Euler insistía en que el conocimiento se basa en parte en la existencia de leyes cuantitativas precisas, algo que el monismo y las teorías filosóficas de Wolff no eran capaces de proveer. Sus inclinaciones religiosas también pueden haber contribuido a que le desagradase ese tipo de doctrinas, hasta el punto de que llegó a catalogar las ideas de Wolff como «paganas y ateas».
Gran parte del conocimiento que tenemos de las creencias religiosas de Euler se deduce de su obra Cartas a una Princesa Alemana , así como de un trabajo anterior llamado Rettung der Göttlichen Offenbahrung Gegen die Einwürfe der Freygeister (en español, Defensa de la revelación divina frente a las objeciones de los librepensadores ). Estos trabajos muestran a Euler como un cristiano convencido que defendía la Biblia en la línea del protestantuismo tradicional, como referencia de fe y conducta, con una defensa clara de la inspiración divina de las escrituras.
Y UNA MENTE PRODIGIOSA
Gracias a que su padre era amigo de la familia Bernoulli, la asombrosa capacidad de realizar cálculos que desde su infancia se manifestó en Leonhard Euler, se tradujo en un destacado talento, una agilidad mental y un rigor deductivo que le hizo pasar de tener un pie ya dentro de la Universidad de Basilea, donde se había matriculado para estudiar Filosofía, teología, griego y hebreo con la vista puesta en llegar a ser pastor a dedicarse por completo al mundo de las matemáticas.
Finalizó Leonhard Euler su Doctorado en 1726 con una tesis sobre la propagación del sonido titulada De Sono, y tan solo unos meses después, se trasladó a Rusia para trabajar en el departamento de matemáticas de la Academia de San Petesburgo. Por esa época, Leonhard Euler aprendió ruso y conoció a la que se convertiría en su mujer, Katharina Gsell, hija de un pintor de la Academia.
Quince años después de su llegada a San Petesburgo y preocupado por los acontecimientos políticos que estaban teniendo lugar en Rusia y la falta de libertades, Leonhard Euler aceptó un cargo en la Academia de Berlín. En la ciudad alemana publicó dos de sus obras más importantes: Introductio in analysin infinitorum y la Insittutiones calculi differentialis, dos estudios que versan sobre las funciones matemáticas y el cálculo diferencial y solo una pequeña parte de su extensa producción de títulos de los que solamente un 10 % han sido estudiados.
La extrema dedicación de Leonhard Euler al estudio y al trabajo le provocó la pérdida de visión de su ojo derecho a los 31 años, lo que no afectó ni a la calidad ni a la cantidad de sus aportaciones intelectuales, recogidas en miles de cartas, artículos y textos manuscritos, muchos de ellos aún sin publicar hoy en día. A los 63 años, Leonhard Euler pedió el otro ojo en una operación de cataratas, pero esto tampoco le detuvo. Continuó pensando y dictando sus tesis a su secretario.
En 1766 aceptó una invitación para regresar a la Academia de San Petesburgo. Leonhard Euler pasaría allí los últimos años de su vida, hasta que el 18 de septiembre de 1783 falleciese a causa de un accidente cerebrovascular.
APORTACIÓN A LA CIENCIA
Euler fue uno de los matemáticos más prolíficos de la historia. Apasionado por su trabajo, trabajó en casi todas las áreas de las matemáticas: geometría, cálculo, trigonometría, álgebra…, y sin embargo, según Hanspeter Kraft presidente de la Comisión Euler de la Universidad de Basilea, no se han estudiado más de un 10% de los escritos de Leonhard Euler.
Leonhard Euler fue el encargado de introducir el concepto de función matemática, una notación que ofrecía mayor comodidad frente a los métodos del cálculo infinitesimal. Leonhard Euler introdujo también la notación moderna de las funciones trigonométricas, el número e, la letra griega que representa el símbolo para los sumatorios, la letra i para los números imaginarios y la letra pi para representar el cociente entre la longitud de la circunferencia y la longitud de su diámetro.
Euler fue además un apasionado de la teoría de números, llegando a unir la naturaleza de la distribución de los números primos con sus ideas del análisis matemático. Leonhard Euler consiguó demostrar la divergencia de la suma de los inversos de los números primos, y con ella, descubrió la conexión entre la función zeta de Riemann y los números primos.
En el campo de la geometría, Leonhard Euler destaca por haber sido el primero en resolver el problema conocido como problema de los puentes de Köningsberg, y su solución se considera el primer teorema de la teoría de grafos y de grafos planares.
Algunos de los mayores éxitos de Leonhard Euler vinieron en las matemáticas aplicadas, consiguió hacer grandes avances en la mejora de las aproximaciones numéricas para resolver integrales, hasta el punto de conocerse hoy en día como aproximaciones de Euler.
UNA AMPLIA OBRA
Leonhard Euler ha sido uno de los matemáticos más prolíficos de la historia gracias a una actividad de publicación que fue incesante. En su época de mayor producción (entre 1727 y 1783) se calcula que Leonhard Euler completaba 800 páginas de artículos.
Se calcula que sus obras completas reunidas podrían ocupar entre 60 y 80 volúmenes, pero una buena parte de su obra está todavía sin recopilar. La labor de recopilación y publicación de los trabajos de Leonhard Euler, que recibe el nombre de Opera Omnia, comenzó en 1911 y hasta la fecha se han publicado 76 volúmenes.
Pierre Simon Laplace expresa en una frase la influencia de Leonhard Euler en los matemáticos posteriores: «Lean a Euler, lean a Euler, él es el maestro de todos nosotros».
Fuentes: WikipediaEditado por: Protestante Digital 2013
Kierkegaard
Introducción
Comentaba don Aristómeno Porras –Luis D. Salem- en su ensayo “Báez-Camargo, lector de lectores” que éste sufría al ver que en muchas ocasiones, nada dijeran los periódicos en torno a la obra de algún escritor famoso, esto especialmente en fechas centenarias o aniversarios. En prueba de esto último, comentaba una carta escrita que le envió don Gonzalo (allá por el año de 1955, publicada en El Evangelista Colombiano en marzo de 1956), con motivo de un artículo publicado en esa revista en conmemoración del centenario de la muerte del filósofo Soren Aabye Kierkegaard.
Dice Báez-Camargo: “Acaba de llegar el número de noviembre de El Evangelista Colombiano. Lo felicito a usted muy sinceramente, no sólo por el material interesante en general que contiene, sino de una manera muy especial por el homenaje a Kierkegaard. Hasta donde yo sé, este es el único periódico protestante de habla castellana que oportunamente ha rendido ese merecido homenaje. Por lo demás, el centenario de Kierkegaard ha pasado inadvertido para el mundo protestante de América Latina, y en gran parte para los círculos filosóficos del continente, pues las referencias que he visto han sido muy escasas y enteramente fuera de proporción con la importancia de este centenario. Pero es más significativo el silencio entre nosotros, ya que se trata del filósofo protestante más grande y más verdaderamente protestante que ha existido hasta ahora”
Esto nos lleva a que ahora, con motivo del 200 aniversario del centenario del nacimiento de Soren Aabye Kierkegaard (5 de mayo de 1813 en Copenhague) publiquemos la biografía de tan insigne personaje del mundo evangélico, además del siguiente artículo:
¿Una filosofía para el protestantismo?
12/04/2013, Manfred Svensson. Teología
Próximos a celebrar el bicentenario del nacimiento de Søren Kierkegaard, puede valer la pena considerar una pregunta que unos ochenta años atrás era frecuentemente discutida, la cuestión de si acaso este pensador danés debía ser visto como una figura intelectual en torno a la cual articular todo un pensamiento protestante, al estilo como el catolicismo romano parecía poseer en Tomás de Aquino una suerte de “filosofía oficial”. Así lo proponía, entre varios otros, Emil Brunner, quien en Razón y revelación presentaba a Kierkegaard como “un filósofo cristiano de primer rango”, pero de una naturaleza apropiada para el protestantismo y totalmente distinta del tipo de acceso racional a Dios que ha sido cultivado en la tradición católica[1]. Uno bien puede discutir si acaso la idea de “filosofía oficial” es adecuada para describir el papel que ha desempeñado el aquinate en el catolicismo, pero en el mencionado contraste desde luego hay cierto acertado diagnóstico respecto del carácter coherente (no por eso homogéneo) de la tradición intelectual católica, que se contrasta con un protestantismo intelectualmente desorientado, siempre siguiendo al último filósofo que sirva de ancilla theologiae.
Polemizar, aclarar, edificar. El pensamiento de Søren Kierkegaard (Clie, Barcelona, 2013). Para adquirir el libro, pulsa en la imagen.
Kierkegaard por supuesto no ha sido el único en ser presentado como candidato para solucionar este problema. De Calvino a Kuyper pasando por Kant y Schleiermacher, la lista de candidatos a pensador paradigmático del protestantismo es abundante y variopinta. Pero incluso en un horizonte así de variado, resulta peculiar que Kierkegaard sea incluido, pues él podría ser un candidato más bien para desmantelar el protestantismo. Kierkegaard, después de todo, es conocido por su voraz crítica al estado de la iglesia danesa a mediados del siglo XIX, y en ese contexto cabe notar que tiene sobre el protestantismo tesis más duras que el más virulento de los polemistas católicos. No es poco frecuente que, en consecuencia, autores católicos destaquen en él rasgos que llevan a percibirlo como un autor en realidad cercano a Roma, como alguien que “iba hacia la Iglesia e incluso hacia el tomismo”[2]. Entre los grandes renovadores del catolicismo en el siglo XX abundaron, en efecto, los ávidos lectores de Kierkegaard, como puede verse en el caso de Hans Urs von Balthasar, Eugen Biser, Romano Guardini, Theodor Haecker, Erich Przywara o Cornelio Fabro, por nombrar sólo a algunos[3]. Incluso Juan Pablo II recomendaba en su encíclica Fides et Ratio a Kierkegaard entre el tipo de autores que como Pablo, los padres de la iglesia y Pascal, realizan para la filosofía cristiana el trabajo positivo de “purificación de la razón por parte de la fe”, en particular liberando a la razón de la presunción[4]. Así, no son poco comunes en el catolicismo las voces que han especulado sobre la conversión que Kierkegaard tendría que haber tenido en caso de vivir más años. Para sus tempranos críticos seculares como Georg Brandes la cuestión también se veía así: de haber vivido más, Kierkegaard tendría que haberse dirigido al “librepensamiento” o al “negro abismo católico”[5]. En lo que ambos lados están de acuerdo es que al menos no podría haber seguido siendo protestante.
Pero en la polémica de Kierkegaard contra el protestantismo otros han querido ver un tipo de reforma interna del protestantismo, de un modo que no sólo no aparta a Kierkegaard del mismo, sino que lo vuelve una figura protestante paradigmática. Ahora bien, cuando se plantea la cuestión así, suele ser entendiendo al protestantismo como una tradición en la que se acentúa el carácter paradojal de la fe cristiana. Así ocurre, por ejemplo, en un temprano ensayo de Bonhoeffer que habla sobre “la locura de la idea cristiana de Dios, de la cual testifica todo pensamiento genuinamente cristiano, desde Pablo a Agustín, Lutero, Kierkegaard y Barth”[6]. Pero para evaluar este tipo de llamados, conviene notar que éstos nos ponen ante una pregunta que puede y debe ser abordada también al margen de Kierkegaard: la cuestión de si acaso es deseable o razonable buscar un “pensamiento protestante” (y, por extensión, de si acaso se puede alinear de un modo tan sencillo a los autores citados por Bonhoeffer).
Pero “pensamiento protestante” puede significar cosas muy distintas. Puede significar, y frecuentemente significa, un proyecto excluyente, en el sentido de que pretenda ser una alternativa a un pensamiento católico. ¿Tiene sentido desear o promover algo semejante? ¿Sería Kierkegaard un buen candidato a levantar en tal caso? Para responder a eso nos vemos obligados a considerar la tensa relación de Kierkegaard con el protestantismo. Porque la tensión en cuestión se relaciona con el hecho de que Kierkegaard fuera particularmente crítico con la idea del protestantismo como algo capaz de existencia independiente.
Algunos intentan por supuesto mitigar las críticas de Kierkegaard al protestantismo con la idea de que estaba enfrentándose a un estado particularmente decadente del protestantismo en Dinamarca en la primera mitad del siglo XIX, algo que el resto no experimentaríamos. Hay razón para acentuar esto, pues Kierkegaard frecuentemente escribe así: “el problema del protestantismo, especialmente en Dinamarca…”[7]. De hecho, sus juicios suelen tener no sólo esa referencia geográfica particular, sino que suelen estar dirigidos muy explícitamente al cristianismo en estado de degeneración: “Cuando el catolicismo degenera, ¿cuál es la corrupción de más probable aparición? La apariencia de santidad. Cuando degenera el protestantismo, ¿qué tipo de corrupción hará su aparición? La respuesta es fácil: una mundanidad carente de espíritu”[8]. En ese tipo de balance el protestantismo suele salir peor parado que el catolicismo: del uno quedaría la fachada, del otro nada. Tal vez tenga poco sentido comparar dos fenómenos sólo a partir de sus formas degeneradas, corrompidas. Pero Kierkegaard no parece pensar así. Pues a lo que esto le abre el camino es a preguntar por el carácter dependiente del protestantismo. El protestantismo es por supuesto rechazado en su forma degenerada, pero no para simplemente elogiarlo en su forma no corrompida, sino para notar que en dicha forma no corrompida es y debe ser siempre un “correctivo”, y un correctivo siempre lo es respecto de una norma. El protestantismo puede entonces ser algo legítimo, pero siempre que esté dispuesto a existir “en tensión” respecto de algo distinto de sí mismo.
En el comienzo de la historia esto no es problema alguno, porque la Reforma es precisamente una situación de tensión. Lutero es ocasionalmente objeto de comentarios mordaces de parte de Kierkegaard, pero en este punto, cardinal para él, lo pone siempre como ejemplo de la situación en que el protestantismo puede tener algún sentido: Lutero es alguien que pasa la vida en medio de la batalla, y por eso tiene siempre por delante las presuposiciones con referencia a las cuales su mensaje tiene sentido[9]. Pero imaginemos, escribe Kierkegaard, una situación en la que la conclusión a la que Lutero llegó es mantenida, pero introducida en un lugar en el que no hay noción de las presuposiciones, en una situación en la que no queda signo de la batalla dada en tensión. “Imaginemos un país remoto, desconectado en todos los sentidos del catolicismo, en el que se introduce la conclusión luterana; ahí vive una generación que jamás ha oído hablar del otro lado de la historia, expresado en el monasterio, el ascetismo, etc., el lado exagerado por la Edad Media –una generación que desde la infancia ha sido criada y malcriada por la conclusión de Lutero respecto de cómo consolar a la conciencia atribulada. ¡Pero aquí no hay nadie, nótese bien, nadie que en el más mínimo sentido tenga una conciencia atribulada!”[10] La tensión está, por tanto, particularmente bien eliminada ahí donde no sólo hay distancia cronológica respecto de la Reforma, sino donde hay distancia geográfica respecto del catolicismo, donde se llega a tener países protestantes. Por eso las referencias a Dinamarca no son algo casual que podamos pasar por alto los de otras latitudes, sino que son algo que lleva a Kierkegaard a plantear la pregunta por la capacidad de existencia independiente del protestantismo. La respuesta parece a todas luces negativa.
Sería raro leer este conjunto de posiciones como una sencilla preparación para un eventual paso al catolicismo romano. Kierkegaard mismo describe la situación diciendo que “mi interés no es reintroducir el monasticismo, incluso si fuese capaz de ello; sólo estoy intentando ayudar a que, a través de ciertas admisiones, lleguemos a un entendimiento con la verdad”[11]. Hay que leer afirmaciones como ésta con sus dos énfasis: así como muestra que Kierkegaard no estaba “a un paso del catolicismo”, muestra también que hay una verdad fundamental con la que el protestantismo según Kierkegaard tenía que ser confrontado, y que para enfrentar tal verdad el protestantismo tendría que hacer “admisiones”. Por otra parte, esto convive con una valoración positiva de diversos aspectos y figuras específicas del protestantismo. Hay, en primer lugar, un aprecio positivo por el énfasis personal del mensaje de Lutero, por el “para mí”. Pero no se trata de una influencia de Lutero sobre Kierkegaard (como la que le gustaría encontrar a quienes interpreten a Kierkegaard como un subjetivista a causa de su luteranismo). En 1847, de hecho, Kierkegaard lee un sermón de Lutero y afirma que su propio llamado a la interioridad “es propio de Lutero”, pero –añade- “jamás he leído algo de Lutero”[12]. Sólo entonces comenzaría a leerlo, en particular los sermones, de un modo que le permite acentuar el contraste entre Lutero y el protestantismo posterior. También en esos casos, sin embargo, Lutero suele ser objeto de duras críticas, que lo responsabilizan por dicho posterior desarrollo, por ejemplo por la liviandad de sus charlas de sobremesa: “un hombre de Dios sentado en plácida comodidad, rodeado por admiradores que creen que cualquier exabrupto suyo es una revelación”[13]. Al margen de cualquier objeción específica que se quiera hacer de tal lectura de Lutero (y se puede hacer varias)[14], puede ser importante notar que dichas dudas respecto de Lutero lo llevan a buscar una alternativa en otros autores del protestantismo de segunda generación, notoriamente Melanchthon y Calvino. De éstos había antes de 1847 leído tan poco como sobre Lutero, pero entre dicha fecha y 1851 eso cambia.
¿Qué es lo que busca en ellos? En 1852 Kierkegaard escribe que “si el cristianismo va a ser reintroducido en la cristiandad, tiene que volver a ser incondicionalmente proclamado como imitación [Efterfølgese, seguimiento, discipulado], como ley”[15]. Tal modo de plantear la cuestión puede por supuesto sonar chocante para quienes se están esforzando particularmente por huir de una concepción legalista del cristianismo (huida que entienden como muy protestante). Pero Kierkegaard, de un modo peculiar, se encuentra aquí parado en el centro de la tradición protestante, en la dialéctica entre ley y evangelio, tan típica del protestantismo de segunda generación[16]. No está buscando “reintroducir el cristianismo en la cristiandad” desde fuera de esa dialéctica, sino desde dentro de ella. Pero aparentemente considera que la forma que esta dialéctica tiene en Lutero lleva a finalmente sólo quedar con el evangelio; pero éste, arrancado de tal dialéctica, deja de ser evangelio (desde luego no es “buena notica” si no lo es respecto de algo, cosa que no puede ser si ha quedado solo). Podríamos decir que para Kierkegaard un pensamiento puramente “evangélico” –desarraigado de la dialéctica entre ley y evangelio- deja de ser evangélico; esa misma dependencia es la que lo vuelve sospechoso de un protestantismo que se busca entender a sí mismo al margen de la tradición católica. La dialéctica entre ley y evangelio, formulada por el protestantismo de segunda generación, está, en efecto, en el trasfondo del radical mensaje de seguimiento del Kierkegaard tardío. Aunque rara vez explicitada como una fórmula (“ley-evangelio” no es un binomio frecuente en su obra), tal tensión le permite, por decirlo así, mantener en un contexto protestante un protestantismo en tensión, el único protestantismo que considera puede ser legítimo.
Ahora bien, si Kierkegaard considera que el protestantismo puede ser legítimo como correctivo, pero no como norma, la idea de un “pensamiento protestante” como algo normativo debiera entonces palmariamente resultarle absurda. Y hay más motivos para dudar de alinear a Kierkegaard con un proyecto de esas características. En el invierno de 1838-39 el obispo Hans Lassen Martensen dictó un conjunto de lecciones en las que Descartes era presentado como originador de una “filosofía protestante” que alcanzaría su culminación en el idealismo alemán[17]. La respuesta de Kierkegaard es su novela Johannes Climacus o de todo hay que dudar, uno de sus proyectos más tempranos, en que toma una posición sumamente crítica respecto de la filosofía moderna. Resulta irónico, por decir lo menos, que siendo Kierkegaard uno de los grandes adversarios de tal tradición filosófica, y más aún de Martensen -quien aquí propone una “filosofía protestante” precisamente del tipo rupturista con la tradición precedente-, se espere de Kierkegaard tal filosofía protestante.
Tal proyecto de “pensamiento protestante” parece pues ser difícil de poner en relación con Kierkegaard, además de todas las dudas que en sí mismo merezca como ideal. Ahora bien, puede haber un segundo sentido en que la idea no sea tan descabellada. No hay necesidad de pensar en una tradición como algo autosuficiente: pensar dentro de la tradición protestante, es compatible con sentirse deudor de una tradición más amplia también. Un pensamiento con tal apertura podrá seguir calificándose como pensamiento protestante; en una acepción más débil de la expresión, claro está, pero aunque débil tal vez sea la única que tenga sentido. Kierkegaard, teniendo tal apertura a una tradición más amplia, efectivamente es alguien que se nutrió de modo particularmente significativo de autores en la tradición protestante. Y eso desde luego tiene importancia para el tipo de pensamiento que encontramos en su obra: el escribir desde dentro de una tradición permite darse a entender a la misma, hacerlo con mayor conciencia de los problemas que le son propios a tal tradición, y poner al mismo tiempo algunos énfasis que para dicha tradición pueden ser particularmente significativos. En ese sentido puede decirse que la idea de un pensamiento protestante parece un proyecto legítimo, y que bien puede pensarse en Kierkegaard como alguien que en cada uno de esos puntos parece un buen exponente: es alguien cuya obra logró encontrar eco entre lectores protestantes, que conserva énfasis característicos del protestantismo, pero que también está particularmente consciente de los riesgos propios de nuestra tradición.
Pero Kierkegaard no es un filósofo para el protestantismo, porque la filosofía rechaza esas restricciones provincianas; a ella le es fundamental la libertad para ser desvergonzadamente católica en su orientación intelectual. Quienes se arrojan a la tarea de pensar tendrán en esa convicción, en esa libertad, un faro mucho más luminoso que la idea de una filosofía protestante. Podemos reconocer en Kierkegaard a alguien que ha obrado con tal libertad, y por lo mismo debemos rechazar los llamados a usarlo como una “alternativa” protestante a otros modos de pensamiento. ¿Qué clase de domesticación es ésa? En su peculiar modo, Kierkegaard nos recuerda más bien que puede haber un “pensamiento cristiano clásico” que no por eso sea “pensamiento cristiano tradicional”. Pero ese reconocimiento ciertamente debiera ser supraconfesional.
Sinopsis de dos de sus libros:
Los lirios del campo y las aves del cielo
Prólogo y traducción del danés de Demetrio Gutiérrez Rivero
Sinopsis. Desde la publicación en 1843 de sus primeros discursos religiosos —inmediatamente posteriores a, o lo uno o lo otro—, Kierkegaard se consagró intensamente a la tarea de la predicación escrita del cristianismo auténtico, en consonancia con su propósito de «introducir el cristianismo en la cristiandad». Dicha escritura fue realizada casi siempre en nombre propio, a diferencia de las grandes y más brillantes creaciones de los seudónimos, con las que se fue entreverando. Es en los discursos religiosos y cristianos —ofrecidos, en palabras del escritor, «con la mano derecha, en oposición a la obra de los seudónimos, que se brindó y se brinda con la izquierda»— donde habría que buscar, según Kierkegaard, la veta más honda de su actividad literaria: lo edificante.
Los trece discursos aquí reunidos, seleccionados y traducidos del danés por Demetrio Gutiérrez Rivero, pertenecen a los años 1847-1849, la época más madura y definitiva de la producción de Kierkegaard. Su tema bíblico común es el comentario de la parte del Sermón de la Montaña en que Jesús, a propósito de los lirios del campo y de las aves del cielo, habla del servicio exclusivo divino y de la confianza en la Providencia. Desprovistos de la ironía, el talante combativo y los vericuetos de sus escritos éticos y estéticos, estos discursos brindan una aproximación distinta a conceptos y categorías existenciales nucleares del pensamiento kierkegaardiano, como son las de individuo, espíritu, instante, elección, «delante de Dios», fe o pecado.
Migajas filosóficas o un poco de filosofía
Sinopsis
La filosofía actual reconoce la inmensa importancia de los contenidos vertidos por Kierkegaard en esta obra, y no se deja deslumbrar -como ocurriera en su momento- por sus reflexiones acerca del mensaje cristiano. Concebida por su autor como el eje de su producción filosófica y, por lo tanto, portadora de todos los valores que la filosofía occidental ha reconocido en su producción más celebrada, esta obra había permanecido inédita en castellano hasta el momento, no obstante haber sido valorada y traducida al resto de las lenguas occidentales. La obra, traducida por primera vez con rigor crítico a partir del original danés, se presenta con un reto diferente: los interrogantes suscitados por Kierkegaard encuentran ahora un eco singular. Se pregunta el autor por el origen de la verdad, desechando la respuesta subjetiva al modo de la reminiscencia griega y dudando de las posibilidades absolutas de la razón. La relación entre el alumno que interroga y el maestro que responde conduce a replantear nada menos que la consistencia del dato histórico frente a las decisiones transcendentes. Emerge así un concepto radical de libertad y una nueva manera de comprender esa pasión absoluta que desde la esfera creyente se denomina fe y desde el prisma de la filosofía se convierte en una especie de invitación a situarse en la diáspora del puro pensar.
Algunas frases de Soren Kierkegaard
¿Quién puede bajar los ojos como una mujer? ¿Y quién sabe alzarlos como ella?
Cada vez que el análisis quiere asir el arcano de amor, no percibe sino contradicciones.
El ser humano es una síntesis de lo temporal y lo eterno, de lo finito y lo infinito.
Debo encontrar una verdad que sea verdad para mí.
El caballero de la fe está solo en todo momento.
La angustia es el vértigo de la libertad.
La fe es la pasión por lo posible y la esperanza es el acompañante inseparable de la fe.
La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada.
La vida sólo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia delante.
Si te casas lo lamentarás. Si no te casas, también lo lamentarás.
Me siento como si fuera una pieza en una partida de ajedrez, cuando mi oponente me indica: esa pieza no puede ser movida.
Toma consejo de tu enemigo.
Vivir en el recuerdo es el modo de vida más perfecto que se pueda imaginar.
Los dioses no regalan grandezas. Nada verdaderamente grande se obtiene gratis.
El amor es hermoso, sólo mientras duran el contraste y el deseo; después, todo es debilidad y costumbre.
La oración no cambia a Dios, pero sí cambia a quien ora.
Cuando se cultiva con actividad la memoria, el alma se enriquece de ingentes particularidades que distraen el recuerdo.
El amor es sacrificio, éste sólo es posible cuando se emerge de sí propio para vivir en el otro.
Si realmente el periodo de noviazgo es el más bello de todos, ¿por qué se casan los hombres?
¡Qué irónico es que precisamente por medio del lenguaje un hombre pueda degradarse por debajo de lo que no tiene lenguaje!
La puerta de la felicidad se abre hacia dentro, hay que retirarse un poco para abrirla: si uno la empuja, la cierra cada vez más.
Quien no pueda humillarse ante sí y ante su amada, no ama.
Los más bellos matrimonios son aquellos que no han sido determinados por ningún porqué; cuanto menos porqués tanta más sinceridad, tanto más amor.
Las comisiones encomendadas por Jesús
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Una de las obras más trascendentales de Jesús fue encargar a sus discípulos, la proclamación del evangelio y del reino de Dios. Sabiendo que su ministerio terrenal llegaría pronto a su fin, Jesús les enseñó a sus discípulos cuál era su responsabilidad como siervos e instrumentos útiles, con quienes Dios completaría su obra de redención en el mundo.
Primero, les enseñó que les era necesario sostenerse en oración y depender hasta en los más pequeños detalles de su vida y ministerio, del poder, protección, sabiduría y guía del Espíritu Santo, para poder cumplir felizmente con su misión, que es la misión de toda la iglesia y cuerpo de Cristo: Evangelizar, discipular, y servir al menesteroso con amor y compasión.
El Evangelio dice: El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Así, el que quiera ser el primero, que sea siervo de todos. Ustedes no quieran que les llamen Rabí o Maestro, porque uno es su Maestro, Cristo, y todos ustedes son hermanos. No llamen a nadie Padre, porque uno es su Buen Padre Celestial.
El que se enaltezca será humillado, y el que se humilla será enaltecido. El que no esté dispuesto a renunciar a todas sus posesiones, no puede ser mi discípulo. El que ama a padre, madre, o hijo, más que a mí, y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. Ninguno que poniendo su mano en el arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.
El que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. El que pierde su vida por causa de mí, la hallará; pues no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el tiempo venidero, la vida eterna.
Mi comida es que haga la voluntad del que me envió y que acabe su obra. El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo; No se provean de oro, ni plata, ni alforja, túnicas, zapatos, o bordón para el camino, porque el obrero es digno de su salario y alimento. Yo los envío a segar lo que ustedes no labraron.
¿No dicen que aún faltan cuatro meses para la siega? He aquí les digo: Alcen sus ojos y miren los campos, porque ya están blancos para la siega; y el que siega recibe salario y recoge fruto para vida eterna, para que el que siembra goce juntamente con el que siega, porque en esto es verdadero el dicho: Uno es el que siembra, y otro es el que siega.
Habiendo reunido a sus apóstoles, les dijo: De gracia recibieron, den de gracia; y les autoridad sobre todos los demonios, y poder para resucitar muertos, limpiar leprosos, y sanar enfermos. Luego, les instruyó su primera comisión, diciendo: A ciudad de gentiles y samaritanos, no vayan ni entren. Vayan antes a predicarles a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Lo que les digo en tinieblas y al oído, proclámenlo en la luz y desde las azoteas. Todo el que me confiese delante de los demás, también el Hijo del Hombre (Jesucristo), le confesará delante de los ángeles de Dios; más el que me niegue delante de los demás, será negado delante de los ángeles de Dios.
He aquí, yo los envío como a ovejas en medio de lobos. Sean pues prudentes como serpientes y sencillos como palomas. Guárdense, porque los entregarán a los concilios, y aun ante gobernadores y reyes, para testimonio a ellos y a los gentiles. Pero no se preocupen por cómo o qué hablarán, porque en esa misma hora, les será dado lo que han de hablar.
Pues no serán ustedes los que hablen, sino el Espíritu de nuestro Padre, que hablará en ustedes. Amigos míos: No teman a los que matan el cuerpo y después nada más pueden hacer. Teman más bien a aquel (el diablo) que después de haber quitado la vida, tiene poder de echarlos en el infierno.
Después, Jesucristo designó a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de Él, a toda ciudad y lugar adonde Él había de ir, y les decía: La mies a la verdad es mucha, más los obreros pocos.
Por tanto, rueguen al Señor de la mies que envíe obreros a su mies. Sanen a los enfermos y díganles: Se ha acercado a ustedes el reino de Dios.
Luego, los setenta volvieron con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: He aquí les doy potestad de hollar serpientes y escorpiones y sobre toda fuerza del enemigo, y nada los dañará. Pero no se regocijen que los espíritus se les sujetan, sino regocíjense de que sus nombres están escritos en los cielos.
Por último les dio a todos sus discípulos la llamada Gran Comisión diciendo: He aquí yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra; y recibirán poder, cuando haya venido sobre ustedes el Espíritu Santo, y me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.
Por tanto, vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura. Hagan discípulos en todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; y enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado. El que crea y sea bautizado, será salvo; mas el que no crea, será condenado.
Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que le seguían.
Sobre la parte que le corresponde al discípulo, Jesucristo les enseñó que lo imposible (salvar, sanar, y restaurar a los perdidos, enfermos y fracasados), le corresponde a Dios, y que lo difícil, dedicarse obedientemente, con compromiso y perseverancia a predicar fielmente el evangelio con palabra, conducta y hechos, nos toca a nosotros, sus discípulos.
Convencer, dar fe, y transformar pecadores e incapaces, en hijos de Dios consagrados y enteramente preparados para toda buena obra, es obra del Espíritu Santo; sembrar, cuidar, regar, y cultivar la buena semilla de la palabra de Dios, discipular y enseñar la sana doctrina, es responsabilidad del siervo de Dios. Hacerla crecer y fructificar, es responsabilidad de Dios.
La Biblia dice que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros, les rogamos a todos, en nombre de Cristo, que se reconcilien con Dios.
Para ser un siervo bueno y fiel, es indispensable que el hijo de Dios aprenda a depender en todo de Dios. La vida, la salud, las fuerzas, la inteligencia, capacidad, talentos, dones, y ministerios, vienen y son dados y conservados por Él. Pues toda buena dádiva, todo lo que necesitamos, y hasta el aire que respiramos, en forma directa o indirecta, vienen de Dios.
Sólo Dios puede controlar las circunstancias que nos rodean, y protegernos para no ser tentados ni probados más allá de lo que podemos soportar; sólo Dios puede milagrosamente, sanarnos y sacarnos del hoyo diariamente, con el único fin de cumplir felizmente el propósito, llamado, y maravilloso plan que Dios tiene para nuestra vida terrenal.
Que Dios nos conceda diario, gozar del suave aroma el éxito a la manera de Dios; del dulce sabor de la victoria contra las huestes del mal; y de la satisfacción legítima y bendita de escuchar al Señor decir: ¡Aprobado! Bien hecho, siervo bueno y fiel, en lo poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. ¡Entra en el gozo de tu Señor! ¡Que a Él sea la gloria por siempre jamás! AMEN.
La roca detrás del genio,
la mujer de piedra.
«Hace poco hemos terminado un trabajo muy importante que hará mundialmente famoso a mi marido».
Mileva Maric y Albert Einstein se conocieron en la Universidad Politécnica de Zürich a finales del siglo XIX. Maric era la única mujer que estudiaba matemáticas y física en aquella universidad. En 1896 iniciaron una relación sentimental y Einstein estaba fascinado por la intensa colaboración intelectual que recibía de parte de su compañera serbia. A la única persona que disgustaba aquella relación era a la madre del genio, una alemana misógina y xenófoba, que nunca vio con buenos ojos a la serbia: “Ella es un libro igual que tú, pero lo que tú necesitas es una mujer. Cuando tengas 30 años, ella será una vieja bruja”.
Mileva Maric y Alberto Einstein a finales del siglo XIX
Como sea, la pareja estaba flechada porque ambos hablaban el mismo lenguaje: ella le dio clases de matemáticas (que nunca fueron el fuerte de Einstein), preparaban juntos sus exámenes y compartían el mismo interés por la ciencia y por la música. Einstein le escribió en 1900: “Estoy solo con todo el mundo, salvo contigo. Qué feliz soy por haberte encontrado a ti, alguien igual a mí en todos los aspectos, tan fuerte y autónoma como yo”.
En 1902, Einstein se trasladó a la ciudad de Berna, Suiza, donde consiguió empleo en una oficina de patentes. Tras cinco años de convivencia Albert y Mileva terminaron casándose a comienzos de 1903 y tuvieron su primer hijo al año siguiente. En sus ratos libres, Einstein desarrolló, entre otras cosas, la Teoría de la relatividad especial que habría de revolucionar la física moderna. Los frutos de su trabajo fueron publicados en 1905, en la -en aquel entonces- prestigiosa revista Annalen der Physik.
«Hace poco que hemos terminado un trabajo muy importante que hará mundialmente famoso a mi marido».
Cuando se le preguntaba a Mileva por qué no firmaba los artículos que elaboraba junto a su esposo, su respuesta era: «Wir sind ein Stein!» (Somos Einstein), que en alemán significa “somos una piedra”.
Esta es más o menos la historia oficial, la que todos sabemos; pero se puede ahondar un poco más en la vida privada del genio, en sus inicios y sobre todo, en la relación con su primera esposa.
Aunque Mileva fue una sobresaliente matemática, nunca terminó formalmente sus estudios, en cambio Albert pudo defender su tesis doctoral en 1905. Para 1908, Einstein consiguió finalmente un puesto de profesor en la Universidad de Berna. En cuanto a Mileva, el matrimonio la obligó a abandonar definitivamente la universidad y la física.
Existen varias cartas del noviazgo en las que Einstein debate con ella sus ideas de la relatividad e inclusive se refiere a “nuestra teoría” y le da un trato de colega. A partir de estas evidencias hay estudiosos que concluyen que las ideas fundamentales de la teoría de la relatividad fueron de Mileva Maric, quien no pudo continuar con su carrera puesto que se hizo cargo del cuidado de los hijos, uno con retraso mental, lo que desde luego le exigió más cuidados maternales. Incluso ahora se sabe que engendraron una niña en 1902, antes de casarse, de la cual se sabe muy poco, sólo que la entregaron en adopción.
Mientras ella cuidaba de sus hijos y renunciaba a la ciencia, Einstein desde su puesto académico tuvo el tiempo suficiente para concluir sus estudios y desde luego para desarrollar la teoría, de la que se sabe ahora, no todo el crédito era suyo. En esa pareja de físicos alguien tenía que cuidar a los niños, alguien tenía que lavar y preparar la comida; y ése fue el papel que Einstein y la sociedad patriarcal asignaron a Mileva, quien subordinó todas sus aspiraciones a los objetivos de su esposo y puso todos sus conocimientos a su servicio.
Mileva Maric y sus hijos, Albert y Eduardo
«Mi gran Albert ha llegado a ser célebre, físico respetado por los expertos que se entusiasman por él. Trabaja incansablemente en sus problemas. Puedo decir que sólo para eso vive. Tengo que admitir, no sin vergüenza, que para él somos secundarios y poco importantes», escribía Mileva a unos amigos. Einstein a su vez admitía: «Nuestra vida en común se ha vuelto imposible, hasta deprimente, aunque no sé decir por qué».
Con el paso del tiempo la relación se tornó disfuncional. Ella ya no le resultaba divertida y tampoco le aportaba nuevas ideas ni conocimientos. Las “Reglas de conducta” que Albert Einstein le impuso por escrito en 1914 son una cruda muestra de su autoritarismo y, a su vez, del machismo y violencia sicológica que ejerció en contra de Mileva:
“A- Te encargarás de que:
Mi ropa esté en orden,
Que se me sirvan tres comidas regulares al día en mi habitación,
Que mi dormitorio y mi estudio estén siempre en orden y que mi escritorio no sea tocado por nadie, excepto yo.
B- Renunciarás a tus relaciones personales conmigo, excepto cuando éstas se requieran por apariencias sociales.
1-En especial no solicitarás que me siente junto a ti en casa,
2-Que salga o viaje contigo.
C- Prometerás explícitamente observar los siguientes puntos cuanto estés en contacto conmigo:
No deberás esperar ninguna muestra de afecto mía ni me reprocharás por ello,
Deberás responder de inmediato cuando te hable,
Deberás abandonar de inmediato el dormitorio o el estudio y sin protestar cuanto te lo diga.
D- Prometerás no denigrarme a los ojos de los niños, ya sea de palabra o de hecho.»
Con este tipo de imposiciones obviamente que las cosas no funcionarían nunca, por lo que los Einstein terminaron separándose en 1914. Einstein volvió a casarse en 1915 con una de sus primas, Elsa Einstein, quien también era divorciada y tenía dos hijas. Esta nueva relación marital fue como un necesario soplo de vida para el aún desconocido físico, ya que apenas un año después y con una inusual lucidez y energía dio a conocer su famosa Teoría General de la Relatividad.
Elsa Einstein, prima y segunda esposa del genio
Elsa fue la mujer sumisa que Einstein buscaba. En silencio y total sumisión supo mantenerse a prudente distancia, dedicada al hogar y facilitándole el trabajo de investigación. Su doméstica obediencia dio un paso más cuando aceptó organizarle la agenda y restringirle el número de visitantes que aspiraban hablar con él, a medida que crecía su fama.
De los hechos se desprende que Einstein nunca necesitó una esposa sino una secretaria, y que no quiso formar una pareja científica ni conceder crédito alguno en su teoría a su ex esposa Mileva. Quizá por eso, de alguna manera le pagó por su aporte, al otorgarle el dinero que ganó por el Premio Nobel de Física.
Un detalle bastante revelador aportado por la feminista alemana Senta Trömel-Plözt es que, cuando Albert y Mileva se separaron oficialmente en 1919, el documento del divorcio incluyó una cláusula de que, en caso de recibir Einstein algún premio por los artículos publicados en 1905 en los Annalen der Physik, debía entregárselo íntegramente a Mileva. ¿Tenía la esperanza Mileva que ese trabajo revolucionaría al mundo? ¿Cómo pudo saberlo si no fue parte del mismo? Fue en los años de su vida conjunta, hasta 1914, cuando nacieron las obras más importantes de Einstein, por lo que algunos creen que el papel de su mujer era significativo, sobre todo en matemáticas, materia en la que alguna vez brilló en su Facultad.
Y fue así que en 1921 Albert Einstein ganó el Nobel de Física por sus publicaciones de 1905, y un año después le entregó la totalidad del dinero del premio a su ex-esposa. Y también hay que decirlo: Einstein era un misógino empedernido. Estaba convencido de que “muy pocas mujeres son creativas. No enviaría a mi hija a estudiar física. Estoy contento de que mi segunda mujer no sepa nada de ciencia”. Decía también que “la ciencia agría a las mujeres”, de ahí la opinión que tenía de Marie Curie: “nunca ha escuchado cantar a los pájaros”. Aun así, dentro de ese machismo recalcitrante, fue quien acuñó la célebre frase: “¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio”.
Mileva vivió hasta el último de sus días en Zúrich, en un apartamento con vista a la facultad en la que estudiaron juntos. El piso fue comprado justamente con el dinero del Premio Nobel.
Sirva este pequeño retrato de Mileva Maric como homenaje a esas miles, millones de abnegadas esposas y madres, que han sacrificado sus sueños, carreras e ideales, porque el instinto maternal y el amor han sido más fuertes que el estatus.
«La gente más feliz, no necesariamente tiene lo mejor de todo; simplemente disfrutan al máximo de todo lo que está en su camino
N de la R.- Tenemos que dudar de la inteligencia o la sabiduría humana… no quita lo machista en algunas personas.
Juan El Evangelista
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Juan el Evangelista, llamado «el divino» o el «Teólogo,» fue el más joven de los doce apóstoles de Cristo (Mt 10: 2 al 4), y en su evangelio se llama a sí mismo, 5 veces, «el discípulo “a quien amaba Jesús» (Jn 13:23; 19:26; 20:2; 21:7 y 20). Etimológicamente, Juan en griego quiere decir: “El Señor ha dado su gracia,” y en hebreo, “Dios es misericordioso.”
Era un judío natural de Betsaida de Galilea, y un residente de una familia aparentemente pudiente de Capernaúm; hijo de Zebedeo y probablemente de Salomé (Mt 27:56; Mr 15:40; Jn 19:25), hermana de María, madre de Jesús (primo hermano de Jesús); y era hermano de Jacobo o Santiago el mayor, con quien desempeñaba el oficio de pescador en el negocio de su padre.
Se cree que tenía casa propia en Jerusalén (Jn 19: 27), en donde además, era conocido del Sumo Sacerdote (Jn 18:15,16). El evangelio dice: “Pasando de allí un poco más adelante, (Jesucristo) vio a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan su hermano, que en la barca remendaban las redes, y los llamó; y dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, le siguieron y entraron en Capernaúm (Mt 4:21; Mr 1:19-21).
Jesucristo, a Juan y a Santiago, les puso por sobrenombre, Boanerges, o sea «hijos del trueno» (Mr 3:17; Lc 9:54), aunque no está claro si lo hizo como un halago, o en razón de su violento temperamento y carácter, que se demuestra en varios pasajes bíblicos.
Dice el evangelio que en una ocasión, Juan dijo: “Maestro, hemos visto a uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros;” y que cuando Jacobo y Juan vieron que unos samaritanos no los recibieron, dijeron: “Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma?” A lo que Jesús los reprendió, diciendo: “Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas.” (Lc 9:49 al 56).
El mismo ímpetu, hizo que en otra ocasión se vieran involucrados en el siguiente incidente: “Entonces, se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo, y Jesús le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: “Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda.” Entonces Jesús respondiendo, dijo: “No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?” (refiriéndose a su martirio y tribulaciones), y ellos le dijeron: “Podemos.” Él les dijo: “A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre.” Y cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos (Mt 20:20 al 24).
Lo que es evidente, es que Juan era de los apóstoles más íntimos del Maestro, y que fue testigo ocular de Su ministerio, y de varias otras experiencias únicas. Por ejemplo, estando con Andrés, escuchó cuando Juan el Bautista (¿También su pariente?), declaró que Jesús era “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1:29). El evangelio dice: El siguiente día otra vez estaba Juan (Bautista), con dos de sus discípulos (Juan y Andrés), y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: “He aquí el Cordero de Dios,” y los dos discípulos que oyeron ésto, siguieron a Jesús (Jn 1:35 al 40).
También fue uno de los escogidos para acompañar al Maestro en las bodas de Cana de Galilea, y cuando resucitó a la hija de Jairo (Mr 5:37); y junto con Pedro y Santiago, fue testigo de la transfiguración (Mr 9:2), y de la agonía de su Maestro, en el Huerto de los Olivos o Getsemaní (Mr 14:33). Juan fue el escogido para que junto con Pedro, preparara la cena de la última Pascua de Jesús, y fue a Juan a quien Cristo reveló el nombre de quien lo traicionaría. Dice la Biblia que durante la cena, uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba (Juan), estaba recostado cerca del pecho de Jesús, y le dijo: “Señor, ¿quién es?” Y Jesús respondió: “A quien yo dé el pan mojado, aquél es; y mojando el pan, lo dio a Judas Iscariote hijo de Simón” (Jn 13:23 al 26).
Se cree que fue Juan aquel «otro discípulo» que entró con Jesús ante el tribunal de Caifás, mientras Pedro se quedaba afuera. Dice el evangelio: “Y seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Y éste discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Jesús al patio del sumo sacerdote” (Jn 18:15).
Juan fue el único de los Apóstoles que estuvo al pie de la cruz junto a María mujer de Cleofas, María Magdalena, y María, la madre de Jesús, y fue Juan quien por encargo de Jesús, desde aquel momento, se encargó del cuidado de María, tomándola como si fuera su propia madre, y recibiéndola en su casa (Jn 19: 25 al 27).
Cuando María Magdalena trajo la noticia de que el sepulcro de Cristo se hallaba abierto y vacío, dice el evangelio que Pedro y el otro discípulo (Juan), salieron corriendo al sepulcro, y que cuando llegaron y vieron los lienzos puestos allí, y el sudario, que había estado sobre la cabeza de Jesús, no puesto con los lienzos, sino enrollado en un lugar aparte, creyeron que Jesús había resucitado (Jn 20: 1 al 10).
Dice el evangelio que la tarde de ese mismo día, y una semana después, Juan, junto con los otros apóstoles fieles, vio a Jesús resucitado, y que fue el primero en reconocerlo (Jn 21:7) cuando, siendo uno de los 7 apóstoles presentes, Jesús vino a su encuentro, caminando por la playa, a orillas del lago de Galilea, o Mar de Tiberias. Fue entonces cuando Pedro, al darse cuenta que Juan se hallaba detrás de él, preguntó a su Maestro diciendo: Señor, ¿y qué de éste? A lo que Jesús respondió: “Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.” Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, y se malinterpretó como que aquel discípulo (Juan), no moriría. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: “Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?” (Lc 24:33 al 46; Jn 20:19,20 y 21:1 al 23).
En el libro de los Hechos de los Apóstoles, después de la Ascensión de Jesucristo, se relata que Juan fue uno de los ciento veinte que obedientes al mandato de Jesús, permanecieron reunidos en el Aposento Alto en Jerusalén, hasta que en Pentecostés, descendió sobre ellos el Espíritu Santo en forma de lenguas como de fuego (Hch 1:8 y 13,14; 2:1 al 4). Ya llenos del Espíritu, se dice que cuando la gente veía el denuedo de Pedro y de Juan, sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaba y les reconocían que habían estado con Jesús” (Hch 4:13). Fue entonces que al subir juntos al templo, curaron milagrosamente a un cojo de nacimiento, y al ser amenazados por los sacerdotes, y encarcelados por una noche, valientemente, dijeron: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hch 3:1 al 10 y 4:19, 20).
También dice que cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los de Samaria habían recibido la Palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan, los cuales, habiendo llegado, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo (Hch 8:14). Pablo (50 d.C.) dijo que Jacobo, Cefas (Pedro) y Juan, eran considerados como columnas de la iglesia, y autoridades en el concilio de Jerusalén (Hch 15: 6; Ga 2: 9).
Ireneo de Lyon, discípulo de Policarpo de Esmirna, quién a su vez fue discípulo de Juan el apóstol, afirma que Juan se estableció en Éfeso (probablemente después de concluido el concilio y cuando la persecución en Jerusalén se había ya desatado), y que como obispo, probablemente tomó bajo su supervisión, las siete iglesias establecidas en el Asia Menor. Según Teodoro de Mopsuestia, Juan partió de Palestina a Éfeso después de los martirios de Pedro y Pablo (67 d.C.).
Tertuliano menciona la tradición de que durante el reinado de Domiciano, Juan fue llevado a Roma, donde fue librado milagrosamente de la muerte, cuando el emperador ordenó quemarlo en una caldera con aceite hirviendo. También dice que Domiciano fue quien lo desterró a la Isla de Patmos (95 d.C.), donde Juan recibió la Revelación o Apocalipsis, que, como dice Teodoreto, «está más allá del entendimiento humano el llegar a profundizarlo y comprenderlo enteramente.» Ahí, Juan escribió: “Yo Juan, vuestro hermano y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino, y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo” (Ap 1:9).
Se dice que a la muerte de Domiciano (96 d.C.), el emperador Nerva (96-98 d.C.), decretó la amnistía que permitió a Juan ser liberado y regresar a Éfeso, en donde escribió su evangelio y sus tres epístolas; y en donde de acuerdo con Irineo y Epifanio, hacia el tercer año del reinado del emperador romano Trajano (98 al 117 d.C.), murió a los noventa y cuatro años de edad, pacíficamente y por causas naturales; y aunque en siglo II, algunos elucubraban que había sido transportado al cielo, se dice que el lugar de su sepultura en Éfeso, era famoso y bien conocido.
Jerónimo relata que, cuando Juan era ya muy anciano y estaba tan debilitado que no podía predicar al pueblo, se hacía llevar en una silla a las asambleas de los fieles de Éfeso y siempre les decía estas mismas palabras: «Hijitos míos, amaos unos a otros.” Cuando le preguntaron por qué repetía siempre esa frase, Juan respondió: «Porque ése es el mandamiento del Señor y si lo cumplís ya habréis hecho bastante».
En el arte religioso, es frecuente que (erróneamente), se represente a Juan tímido y frágil; y que entre los 4 evangelistas, su símbolo sea el águila. Además, frecuentemente se identifica a Juan porque porta un cáliz y una víbora. Esto se relaciona con la leyenda mencionada en un libro apócrifo (Pseudo Abdías), que cuenta que Aristodemus, sumo sacerdote de Diana en Éfeso, reto a Juan el apóstol, a que bebiese de una copa que contenía un líquido envenenado. Se dice que el Apóstol bebió el veneno sin sufrir daño alguno y que a raíz de tal milagro, Aristodemus y muchos otros, se convirtieron al cristianismo.
Literatura Juanina. Aunque Juan sólo en el apocalipsis menciona su nombre, en el evangelio al referirse a sí mismo, como «el discípulo a quien amaba Jesús” (Jn 19:14), y escribir: “Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas, y escribió estas cosas; y sabemos que su testimonio es verdadero” (Jn 21:24), no deja lugar a dudas de que fue él quien lo escribió bajo inspiración divina.
A su bello evangelio, más poético que los anteriores (los 3 sinópticos), se le conoce como el evangelio del amor, pues enfatiza, al igual que sus tres epístolas, la superioridad del amor sobre el cumplimento de la ley y los sacrificios del antiguo pacto mosaico.
Es muy evidente que su interés es más teológico que cronológico, y se dice que su lenguaje es griego, pero su pensamiento es hebreo, ya que se esmera por argumentar apologéticamente (al estilo griego), pero con argumentos judíos, la deidad de Jesucristo (el Verbo que se hizo carne), a quien presenta como el Mesías prometido. Su propósito al escribir su evangelio, se resume en el siguiente pasaje: “Éstas cosas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Jn 20:31). AMEN.
¿Sabías que…
En la Biblia
HNO. GAMALIEL HERNANDEZ LOERA
143.- Que la decisión de Dios había sido destruir con fuego a 5 ciudades, pero que por petición de Lot una, Zoar, fue perdonada. Génesis 19:29-22.
144.- Que la primera oración de intercesión que encontramos en la Biblia, la hizo Abraham a favor del rey Abimelec, su mujer y sus siervas, y Dios le contestó positivamente. Génesis 20:17.
145.- Que el primer varón que fue circuncidado a los ocho días de nacido fue Isaac, el segundo hijo de Abraham. Génesis 21:4.
146.- Que el hecho de que Isaac cargó la leña con que iba a ser sacrificado, le hace un tipo de Cristo, quien cargó la cruz. Génesis 22:6.
147.- Que Sara, esposa de Abraham, es la única mujer mencionada en la Biblia, que sabemos a qué edad murió. Génesis 23:1.
148.- Que el siervo de Abraham es la única persona que hizo arrodillar a diez camellos, mientras él oraba. Génesis 24:11-12.
149.- Que después de la muerte de Sara, Abraham tomó otra mujer llamada Cetura (fragancia), con la cual tuvo otros 6 hijos, haciéndolo padre de 8 varones, porque ya era padre de Ismael e Isaac. Génesis 25:1-2.
150.- Que Isaac cometió el mismo error que su padre, pues ante Melquisedec rey de Gerar, dijo que Rebeca su esposa, era su hermana. Génesis 26:7
151.- Que Rebeca, esposa de Isaac, era una mujer muy astuta, pues disfrazó a Jacob, como si fuera Esaú, y en eso tuvo éxito. Génesis 27:15-16.
152.- Que cuando Jacob huyó de su hermano Esaú, en un día caminó como 80 kilómetros, desde Beerseba hasta Betel. Génesis 28:10-19.
153.- Que cuando Jacob llegó a Harán, con su tío Labán, vio que éste tenía dos hijas muy bonitas, y se enamoró de una, llamada Raquel (oveja), y ofreció a su tío trabajarle siete años por ella. Génesis 29:16-18.
Conoce tu Biblia
HNO. GAMALIEL HERNANDEZ LOERA
Abigail, la mujer que
detuvo a un ejército
I SAMUEL 25:2-38
Si este incidente hubiese pasado durante la segunda mitad del siglo XX no habría ninguna novedad, pero este incidente ocurrió durante el tiempo en que David andaba huyendo de Saúl, y la protagonista principal es una mujer de nombre Abigail, cuyo nombre significa causa de gozo. Antes de la narración de este incidente nada sabemos de esta mujer, y debe haber sido como una de tantas mujeres que estaban sujetas a sus maridos, no importando lo que éstos hicieran. Pero ha habido muchas mujeres que en tiempos de crisis se levantaron e hicieron una gran obra, tal como pasó con Jael, o con Betsabé, o como Enriqueta Beecher Stowe, quien escribió la novela La cabaña del tío Tom, que influyó grandemente en la liberación de los negros de USA.
El Carmel era un lugar que quedaba en la parte sur del país, y pertenecía a la tribu de Judá, y la riqueza del varón llamado Nabal era de 3,000 ovejas, y 1,000 cabras. Aunque para nosotros no sea mucho, en los tiempos antiguos era una buena riqueza, como para sentirse importante. Así se sintió Nabal cuando un buen día aparecen en su rancho diez jóvenes valientes, que vienen de parte de David, el que ya había sido ungido como el siguiente rey de Israel, y le dicen que dice David que le envíe algo de comida para su gente, pues era necesario alimentarlos.
Nabal, cuyo nombre significa insensato, dice a los jóvenes que él no va a tomar el pan, o comida, que es para su gente, para darlo a un fugitivo; que en esos tiempos había muchos que huían de la casa de sus señores. Pero Nabal se daba cuenta que cuando sus pastores andaban en el desierto, cuidando sus ovejas, los hombres de David los protegieron y los cuidaron. Sin embargo este hombre tenía un corazón desagradecido, y lleno de vanidad, así que mandó a los mensajeros de David con las manos vacías, e insultados.
Cuando los jóvenes enviados por David a Nabal, traen las malas noticias, David se sintió muy ofendido, y ordenó a sus 400 soldados que se armaran porque iban a castigar a Nabal; iban a matarlo con todos los varones que hubiese en su rancho. Esto era un hecho, porque David era un hombre de guerra, y no iba a tener misericordia de éste que lo había insultado en una forma tan grosera. Imaginémonos el ruido de los caballos, y el sentimiento que se abrigaba en los pechos de esos guerreros, quienes sólo esperaban la orden de David para entrar en batalla.
Pero de repente les sale al encuentro una mujercita, quien se enfrenta a David, y se baja de su asno, y se postra en tierra delante David, y le dice: Señor mío, sobre mí sea el pecado; más te ruego que permitas que tu sierva hable a tus oídos, y escucha las palabras de tu sierva.
David con todos sus hombres se detienen, y esta bella mujer continúa hablando, y enfatizando que no es bueno delante de Dios que David se vengue por su propia mano, que deje a Dios obrar en su vida, pues Dios le recompensará. David quedó absorto, y se puso a meditar en cada una de las palabras de esta mujer, a la que él no conocía, pero que ella sabía que sería David el siguiente príncipe en Israel. Vemos en este discurso el poder de la palabra.
David se regresó a su lugar donde habitaba, mientras que Abigail regresó a su casa, para encontrar a su esposo que tenía una gran celebración, junto con todos sus sirvientes. Tenía música y festejo, y él, Nabal, estaba totalmente borracho. Se consideraba el centro de la atracción, y no se dio cuenta que su esposa fue a salvarle la vida a él, y a todos los suyos.
Mientras tanto David se regresó a su lugar desierto, con sus soldados, pero allá muy dentro de su mente resonaban unas palabras que le dijo esta hermosa mujercita, ella le dijo: Guárdese, pues, mi señor, y cuando Jehová haga bien a mi señor, acuérdese de su sierva. También David le había dicho algo muy especial, David le había dicho a Abigail: Bendito sea Jehová, Dios de Israel, que te envió para que hoy me encontraras. Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano.
Ninguno de los dos sabía lo que Dios haría en el futuro inmediato, pero lo que Abigail vio era lamentable: su esposo bien borracho creía que él era un rey, y no se daba cuenta de lo que pasaba a su alrededor. Pero el día siguiente, cuando ya se le pasó la borrachera, vino Abigail, y le contó todo lo que estuvo a punto de suceder. Cómo vino David, el cual era conocido por su astucia y su valor, decidido a darle muerte juntamente con todos sus ayudantes. El hombre se quedó como una piedra, y el miedo y el susto hicieron presa de él, y le dio un ataque, y a consecuencia de ese ataque, murió a los diez días.
Sin duda que Abigail, como toda esposa abnegada, hizo los preparativos para la sepultura, y guardó el luto correspondiente. Pero al poco tiempo David supo lo que había pasado, y dio gracias a Dios por haber hecho justicia a la ofensa que le había hecho Nabal. Pero también recordó las palabras de Abigail, que le dijo que “cuando Dios lo bendijera se acordara de ella,” y David se acordó de ella.
David envió a unos de sus hombres de su confianza y fueron hasta la hacienda de Abigail, y le dijeron sencillamente: David nos ha enviado a ti para tomarte por su mujer. Se ve que a Abigail le dio mucho gusto, y dice que ella estaba lista para lavar los pies de los siervos de su señor. Esta es una forma muy humilde de hablar, para decir que estaba lista para hacer cualquier trabajo, por humilde que fuera, para apoyar la causa de David.
Abigail toma a cinco sirvientas con ella, se monta en su burro y se va a encontrar con David. No hubo ceremonia, no hubo petición de mano, no hubo anillos, ni invitaciones a la boda. Simple mente, como el caso de Isaac, de tiempos anteriores, vino Abigail, y fue una de las mujeres de David. Abigail tuvo el privilegio de tener el segundo hijo de David, de nombre Queliab, según II de Samuel 3:3. Aunque por I Crónicas 3:1 se menciona al hijo de Abigail y David, como Daniel. Esto hace pensar a algunos que Abigail tuvo dos hijos de David, pero la mayoría de los comentaristas piensan que Queliab y Daniel son la misma persona con dos nombres diferentes. Pero lo importante es que esta ranchera educada, respetuosa y temerosa de Dios, vino a formar parte de la corte real del rey más importante del pueblo de Israel.
CUESTIONARIO
1.- El nombre de Abigail quiere decir _________________________________ y ella, al igual que _____________y que _________________ hizo algo bueno en tiempo difícil.
2.- Nabal, el esposo de Abigail, tenía __________ ovejas, y ___________ cabras, y por eso él se consideraba como _________________________________.
3.- David mandó a _______ jóvenes para saludar a Nabal, y decirle que le mandara algo de _____________________________ para alimentar a su gente.
4.- Nabal rehusó enviar algo de comida para la gente de David, y por el contrario le mandó decir que ________________________________________________
5.- David se sintió ofendido por la actitud de Nabal, así que ordenó a sus __________ hombres para que fueran con él y dar muerte a _______________
6.- Abigail, cuando supo lo que había hecho su esposo, mandó comida a David, y ella personalmente fue a encontrarse con él. Ella ________________ y pidió por favor ser escuchada.
7.- David escuchó a Abigail, quien le convenció de que no era bueno para David el __________________________________________________________
8.- En ese encuentro lo último que dijo Abigail a David fue ________________
9.- Cuando David supo que Nabal había muerto a los diez días de ese encuentro, mandó a unos mensajeros __________________________________________
10.- Abigail fue una de las esposas de David, y madre de uno de sus hijos que llevó por nombre __________________ o _______________________, quien tal vez murió joven.
11.- Abigail vivió con su primer esposo en un lugar llamado ________________
Historia
La confesión de fe evangélica
de Villa de Cos
Autor: Leopoldo Cervantes-Ortiz
Resulta sumamente interesante considerar el hallazgo de una “confesión de fe” casi típicamente protestante, como lo es la de 1872, redactada por la congregación evangélica de Villa de Cos, Zacatecas, desde la perspectiva de los impulsos endógenos
20 DE ABRIL DE 2013.- Tanto se insistió siempre sobre el origen exógeno del protestantismo histórico mexicano que ha costado mucho trabajo que las propias comunidades valoren adecuadamente, desde perspectivas socio-políticas y culturales, el impacto de la dinámica interna propia que permitió el surgimiento de disidencias religiosas desde la segunda mitad del siglo XIX.
Jean-Pierre Bastian, en su momento, y estudiosos nacionales como Rubén Ruiz Guerra, Carlos Mondragón y Carlos Martínez García han demostrado, desde diversos enfoques, la relevancia de los actores liberales y anti-clericales que contribuyeron a que cambiara rotundamente el campo religioso local. Aquí estamos delante del trabajo de un autor más reciente, Hugo Daniel Sánchez Espinosa, quien sin ser de filiación presbiteriana, ha trabajado con rigor historiográfico la presencia de esta denominación en México, fuera de los planteamientos dominantes, todavía hagiográficos, a pesar de que desde los años 90 del siglo pasado, Bastian advirtió hasta el cansancio la insuficiencia crítica de dicho abordaje, marcado por el espíritu oficialista y celebratorio de los trabajos producidos hasta entonces.
Sánchez Espinosa se ha servido críticamente de la bibliografía confesional disponible, pero ha trazado una imagen muy diferente del presbiterianismo, pues desde el título de su tesis de licenciatura en historia, La influencia calvinista en México. El protestantismo presbiteriano en el norte del país: forma de propagación y subsistencia, 1872-1888, asume que alguna forma de calvinismo, o de la tradición reformada, se encuentra en México, en las comunidades presbiterianas, desde fines del siglo XIX.
Más allá de las resonancias teológicas de esta afirmación —que no son rastreadas del todo en la investigación, aunque en el cuarto capítulo (pp. 85-94), se pregunta sobre la identidad doctrinal de los presbiterianos—, queda bien claro que los tonos denominacionales, propios de las misiones estadounidenses que llegaron al país, no son tan claros en los inicios de las iglesias que se fueron formando con el tiempo, y que hasta bien entrado el siglo XX, esos matices doctrinales se consolidaron para formar identidades que en otro momento fueron más bien difusas, pues ser protestante en América Latina tuvo más bien un sabor de heterodoxia religiosa anti-católica, y especialmente anti-clerical, dada la certeza histórica que se tenía acerca de los inmensos males que el catolicismo ultramontano había causado en nuestros países. De ahí que el maridaje con el liberalismo político funcionara por doquier como un dique que trató de frenar esa influencia nociva, al cual se sumarían las misiones extranjeras de cualquier signo en el camino hacia la “verdadera evangelización” del subcontinente.
Por todo lo anterior, resulta sumamente interesante considerar el hallazgo de una “confesión de fe” casi típicamente protestante, como lo es la de 1872, redactada por la congregación evangélica de Villa de Cos, Zacatecas, desde la perspectiva de los impulsos endógenos que derivarían en la conformación eclesial formal, en este caso, de la denominación presbiteriana.
Como parte de la investigación de los inicios del presbiterianismo en el norte del país, y tal vez por los límites cronológicos impuestos a su trabajo, Sánchez Espinosa no se centró más en ese documento que anticipó por varias décadas lo que vendría a ser un estigma que los diversos presbiterianismos (alrededor de 10 denominaciones diferentes) siguen arrastrando hasta la fecha, es decir, su incapacidad para redactar una confesión de fe propia, pues los documentos de Westminster (confesión y catecismo) siguen siendo los oficiales de varios de ellos, especialmente de la Iglesia Nacional Presbiteriana (INPM), a pesar de que se trata de documentos producidos por el puritanismo inglés desde el siglo XVII.
El desfase teológico que representa no haber producido un documento doctrinal propio contrasta con los impulsos surgidos en el interior del país, pues ni siquiera los grupos disidentes que se formaron en la capital en la segunda mitad del siglo XIX (posteriormente ligados a las misiones presbiterianas, en particular) redactaron algo parecido, con todo y que las iglesias de tradición reformada en todo el mundo se han caracterizado por su proclividad a hacerlo. De hecho, la primera confesión reformada es la realizada por los misioneros hugonotes en lo que ahora es Brasil, en el siglo XVI, enviados expresamente por el propio Calvino.
La primera mención de la confesión en la tesis académica que nos ocupa tiene que ver con su antecedente, un documento producido por el pastor presbiteriano estadunidense Andrew Park, quien al trabajar en el estado norteño de Nuevo León. Escribe Sánchez Espinosa: “…las labores protestantes datan desde antes de 1872” y esboza una definición del mismo: “una fórmula para la manifestación pública de la fe de los nuevos adeptos cristianos que asistían a sus congregaciones”.
Y la califica también: “La cual, por cierto, era sencilla en su redacción” (p. 41). Más adelante, al resumir los orígenes de la tradición calvinista, se refiere a la importancia de los documentos de Westminster (p. 90) y al referirse a la estructura eclesiástica, democracia e impartición de la disciplina, cita directamente la introducción del documento de 1872.
El documento está formado por tres partes: el Pacto, la Confesión de fe (10 artículos) y la Constitución (20 declaraciones). La primera establece lo siguiente:
Delante de Dios y sus santos ángeles recibimos solemnemente a Jehová por nuestro Dios y Padre, a Jesucristo su hijo nuestro Salvador, al Espíritu Santo por nuestro Santificador y Consolador y a la Palabra Divina por única guía de nuestra fe.
Nos obligamos por la gracia de Dios a renunciar al mundo y sus concupiscencias y darnos a Cristo sin limitación ni condiciones para ser siempre sus siervos voluntarios y observar todos sus mandatos en el templo, en la familia y en lo secreto.
Nos obligamos también ante Dios a vivir como hermanos en el Señor y someternos gustosamente a la disciplina de la congregación visible de Cristo en este lugar o en cualquier otro; a oponernos a todo lo que en lo religioso no sea la verdad; a promover el amor fraternal y la unidad que debemos mantener, y a recomendar y propagar en cuanto nos fue posible, por medios suaves y persuasivos, la santa religión que profesamos.
Como se aprecia, además del fuerte tono trinitario del primer párrafo y de la insistencia en la primacía de la Biblia, también contiene un énfasis marcado en la diferenciación con respecto al catolicismo y, finalmente, en una nueva forma de sociabilidad, propia de las asociaciones liberales que conocían algunos de sus miembros.
Para ellos, la “búsqueda de la verdad” era una prioridad, pero la “santa religión” profesada ya no era el catolicismo apostólico romano sino la variante que ya se afirma a sí misma como evangélica.
El resto del texto se encarga de explicar la especificidad de esta “nueva doctrina” cristiana, exótica en ese momento para la mayoría de la población mexicana, pero que comenzaría a ganarse un lugar, no sin enormes dificultades y contradicciones, incluso antes de la llegada de los misioneros extranjeros.
©Protestante Digital 2013
Intolerancia religiosa
Matanza en Atzala (Puebla, México)
Autor: Carlos Martínez García
Persecuciones contra protestantes en México en ‘El Siglo XIX’ (5)
Tras el ataque el grupo se dirige a las casas de los protestantes y sus centros de reunión. El saldo es de veinticinco cadáveres.
20 DE ABRIL DE 2013.- Al grito de viva la religión y mueran los protestantes veinticinco de éstos son asesinados por una turba en Atzala, población del municipio de Izúcar de Matamoros, en el estado de Puebla. El sangriento suceso tiene lugar el 29 de septiembre de 1878.
Acerca de cómo se desarrollaron los acontecimientos corrieron dos versiones, las que recoge El Monitor Republicano (diario editado en la ciudad de México) de dos publicaciones asentadas en Puebla. El 2 de octubre La Libertad concede espacio a un comunicado redactado por J. L. Pérez. Antes de glosar ése remitido, es conveniente referir algunos datos sobre quien lo escribe.
Jesús L. Pérez forma parte del movimiento de la Iglesia de Jesús encabezado por Manuel Aguas de abril de 1871 a octubre de 1872 (cuando muere el ex sacerdote dominico). Conoce muy de cerca al personaje porque J. L. Pérez forma parte del grupo de estudiantes de la primera generación del Seminario de la Iglesia de Jesús, a quienes imparten clases Manuel Aguas y Agustín Palacios. [i]
En su comunicado Jesús L. Pérez sostiene que fue la reelección del integrante de la Iglesia de Jesús como alcalde de Atzala, Trinidad Cortés, lo que motiva a los adversarios de él y de la comunidad protestante en el poblado a decidir atacarles. Trinidad tenía la animadversión de los “romanistas [de Atzala y la de] los pueblos adyacentes, puesto que nuestro querido hermano, liberal de corazón, honrado como el que más, y de principios cristianos, no podía transigir con los enemigos de nuestras caras instituciones”. [ii]
Todo comienza cuando “al tomar posesión de su cargo [de alcalde] este hombre benéfico bajo todos aspectos, un grupo de fanáticos armados, se reúnen en casa del cabecilla Sosa, los cuales fueron desarmados por una patrulla y conducidos a la cárcel como trastornadores del orden social”. [iii]
Compañeros de causa de los apresados se organizan para ir a liberarlos de la cárcel. A las doce del día del domingo 29 de septiembre “más de doscientos hombres armados con hachas, puñales y fusiles” se dirigen al juzgado mientras gritan “¡viva Jesús García!, ¡viva la religión! y ¡mueran los protestantes!” La primera víctima de las balas es el alcalde protestante Trinidad Cortés, caen abatidos también otros integrantes del Ayuntamiento.
Tras el ataque que deja los primeros muertos el grupo se dirige a las casas de los protestantes y sus centros de reunión. A unos los encuentran en dichos lugares, a otros los ubican tras buscar “en las milpas y los montes”. El saldo es de veinticinco cadáveres. En la casa de oración de los protestantes los perseguidores ingresan y “hacen pedazos cuanto encuentran, comenzando por el hermano del alcalde. Allí despedazan con los dientes las biblias, las escupen, las pisotean, y creen con esto estar coronada su obra; arbitrariamente ponen nuevo alcalde y demás autoridades, y quedan muy tranquilos”.
No nada más hubo atacantes de Atzala, sino también de un pueblo cercano, Chietla, liderados por Jesús García. Varios protestantes son llevados a Chietla, “bárbaramente amarrados”, sin importar que estaban heridos.
Otro periódico de Puebla, El Amigo de la Verdad, da cabida a una versión distinta. Comenta que “merced a viles intrigas, a esa horrible falsificación del sufragio que se hace en toda la República, varios protestantes usurparon los puestos de alcalde y regidores” de Atzala. [iv] Los descontentos con los resultados electorales hacen llegar su queja al jefe político de Chiautla para que intervenga e invalide los comicios. Los comisionados para ir a Chiautla, ya de regreso y en las cercanías de Atzala son esperados por integrantes de la Iglesia de Jesús que les propinan una paliza y “un católico es asesinado […] por los protestantes”.
En esta narrativa, distinta de la presentada por J. L. Pérez y que antes hemos consignado, los católicos acuden a Chietla para presentar en la alcaldía una denuncia de hechos. El alcalde se dirige hacia Atzala en compañía de trece hombres armados. En Atzala “ya los protestantes se habían hecho fuertes en la torre y bóvedas de la iglesia”, desde donde abren fuego y matan a uno de los trece. Cuando “regresó el alcalde a Chietla; esta población a la vista del cadáver se alzó en masa y armándose sus habitantes como pudieron, volaron a Atzala, atacaron a los protestantes, les tomaron la torre y los hicieron pedazos”.
De nueva cuenta J. L. Pérez envía un comunicado, pero esta vez no a un medio de Puebla sino al influyente El Monitor Republicano en la ciudad de México. Inicia con antecedentes que enmarcan los hechos trágicos de Atzala: “La gravedad de estos acontecimientos depende de su origen, que no es otro sino la intolerancia religiosa, manantial de tantos males que diariamente estamos lamentando”. [v]
Un año antes, rememora Pérez, el ministro José Antonio Carrión, perteneciente a la Iglesia de Jesús, al visitar a la congregación protestante de Atzala es agredido por “una turba furiosa”. Carrión y “otros hermanos” son apedreados hasta “quedar postrados en el suelo y bañados en sangre”.
El odio contra los protestantes siguió acumulándose en un sector católico de Atzala, considera J. L. Pérez, y solamente hacía falta un pretexto para “consumar crímenes ya premeditados”. La ocasión buscada fue la reelección del alcalde Trinidad Cortés. Afirma que de la acción criminal contra los protestantes fue enterado horas antes de que se cometiera el párroco católico. Informa que el hermano del alcalde herido en la casa de oración muere el 10 de octubre en la cárcel de Chietla, a consecuencia del ataque del 29 de septiembre.
El informante subraya que el diferendo no es de carácter político/electoral, sino consecuencia de la fe distinta a la católica que aglutina a los protestantes de Atzala. En esta línea agrupa lo que sucede tras la trágica agresión: “las casas de los protestantes [fueron] apedreadas y saqueadas; las madres amenazadas por el llamado nuevo alcalde, el cura y otros, para obligarlas a que llevaran a bautizar en la iglesia romana a los niños que estaban bautizados en la iglesia de Jesús”. [vi]
J. L. Pérez argumenta que los informes de las autoridades de Chietla y del jefe político de Chiautla, Jesús García, carecen de credibilidad porque “ambos fueron los cabecillas de aquel motín y que el mismo Jesús García fue el asesino de [Trinidad] Cortés. Para fortalecer su explicación informa que el alcalde de Chietla se encuentra preso en Puebla, ya que “es considerado culpable por el jurado que le juzga, puesto que este ha declarado haber lugar a formación de causa”. En tanto Jesús García “prueba patentemente su culpabilidad, evadiéndose a la acción de la justicia, pues hasta hoy ha desobedecido una orden del señor gobernador que lo prevenía se presentara ante el jurado que debía juzgarle”.
En un editorial de El Monitor Republicano el periódico respalda la versión dada por J. L. Pérez sobre los acontecimientos de Atzala. Con la firma de Juvenal (seudónimo de Enrique Chávarri) es convalidada la explicación de que se trata de un caso de intolerancia religiosa. No menciona en absoluto que hubiesen sido los protestantes los agresores iniciales, acarreando en consecuencia la violenta reacción de los católicos.
Juvenal tenía algún conocimiento del movimiento de la Iglesia de Jesús y de Manuel Aguas. Opina sobre el opúsculo de Aguas en el cual refuta la excomunión lanzada contra él por el obispo Antonio Pelagio de Labastida y Dávalos. Comenta que ha estado muy divertido “leyendo la contestación que el ministro protestante, Sr. D. Manuel Aguas, ha dado al arzobispo por aquello del regalito que le hizo, excomulgándole y lanzándole del seno de la Iglesia”. [vii]
Juvenal considera que lo escrito por Aguas no sólo tiene repercusiones religiosas, sino que, también, incide en otros terrenos y por ello recomienda se preste atención a los planteamientos del pastor evangélico; “Verdaderamente el cuaderno del padre Aguas se presta a curiosísimas aplicaciones político-sociales, recomendamos su lectura, y después a aplicar, y después a reír”. [viii]
Como observador de las formas de difusión usadas por las comunidades protestantes Chávarri escribe que “con incansable afán siguen la obra de su propaganda; envían sus misioneros a los lugares más apartados de la República; abren sus templos y alguna sus hospicios; reparten profusamente sus biblia, y en pueblos muy apartados, escondidos entre las montañas, no es raro ya oír alguna vez cómo la armonía de los salmos se desprende de entre una agrupación de cabañas”. [ix]
Dado que El Monitor Republicano había otorgado espacios anteriormente a informar sobre actos de intolerancia contra los protestantes, Juvenal tiene elementos para hacer una comparación entre casos pasados y el de Atzala: “Varias veces algunos misioneros protestantes han tenido que sufrir los resultados de su arrojo; algunos han sucumbido; otros volvieron mal parados de su empresa; pero nunca como ahora, nunca como en Atzala, habíamos visto una carnicería igual […]”. La peculiaridad del caso estaba en que “nunca […] habíamos visto que en esos desórdenes anduvieran complicadas las autoridades que debían dar ejemplo de obediencia a las leyes, no solo de Reforma [juarista], sino a todas las leyes que consignan las garantías del hombre”.
[i] “El Pbro. Dn. Manuel Aguas, datos biográficos”, La Buena Lid , s/f, p. 10.
[ii] El Monitor Republicano , 9/X/1878, p. 1.
[iii] Ibid .
[iv] Ibid .
[v] El Monitor Republicano , 25/X/1878, p. 2.
[vi] Ibid .
[vii] El Monitor Republicano , 24/VIII/1871, p. 1.
[viii] Ibid .
[ix] El Monitor Republicano , 26/X/1878, p. 1.
Noticias internacionales
ARGENTINA
La nueva embajadora de Sudáfrica, Zenani Mandela, expuso sobre los Derechos Humanos
Buenos Aires, lunes, 22 de abril de 2013 (ALC) – La nueva embajadora de Sudáfrica en Argentina, Zenani Mandela, hija del ex presidente sudafricano Nelson Mandela y miembro de la Iglesia Metodista, ofreció una conferencia en conmemoración del Día de los Derechos humanos, que contó con la presencia del obispo de la Iglesia Evangélica Metodista Argentina, Frank de Nully Brown.
“El día de hoy marca el décimo séptimo aniversario del Día de los Derechos Humanos en Sudáfrica, un día que ha sido declarado como Día Internacional de la Eliminación de la discriminación racial en honor y recordando a los sudafricanos que fueron masacrados en Sharpeville, Sudáfrica, el 21 de marzo de 1960 por realizar una campaña en contra de la ley que los obligaba a entregar sus documentos cada vez que entraban a algún área que había sido segregada para los “Europeos”. Tal fue la brutalidad del Apartheid, una política que fue declarada como un delito contra la humanidad por la Asamblea General de las Naciones Unidas”.
Con esta referencia al terrible pasado reciente de Sudáfrica comenzó la disertación de la nueva embajadora, haciendo hincapié, a su vez, en el reciente proceso de incorporación de los derechos humanos al nuevo Estado democrático y multirracial.
Reflexionando sobre este duro pasado de violaciones a los derechos humanos, la Sra. Mandela enfatizó las experiencias comunes sufridas por su país y la Argentina: “Como se sabe, tanto Sudáfrica como Argentina sufrieron sistemas autoritarios en el pasado reciente, el sistema apartheid en Sudáfrica y la dictadura militar en Argentina, en ambas se cometieron violaciones graves a los derechos humanos. A este respecto los ministros de relaciones exteriores de ambos países reunidos en noviembre de 2012 señalaron algunas áreas de cooperación exitosas entre ambos gobiernos, al mismo tiempo que delinearon temas centrales que requerían especial atención para profundizar e incrementar la cooperación activa en el campo antes mencionado”.
Entre los avances en materia de Derechos Humanos en Sudáfrica a partir de la conquista de la democracia hace 19 años, hizo especial referencia a la importancia histórica de la creación de la Comisión sobre Verdad y Reconciliación, en 1995: “La comisión recibió el mandato de pronunciarse sobre lo que había sido hecho, por quienes y hacia quienes, por qué y qué debía hacerse sobre estos abusos pasados en nuestros tiempos presentes más calmos. Lo que convirtió a la experiencia sudafricana en única es que el proceso no estaba sólo preocupado por otorgar amnistía a los perpetradores de los abusos a los derechos humanos, también buscaba dar voz a las víctimas y dio lugar a la reparación y rehabilitación. Subsecuentemente Sudáfrica asistió a una serie de países africanos para constituir sus propias Comisiones, basadas en la comprensión de que reparar las heridas y construir una nación no son eventos únicos sino procesos continuos”.
Del mismo modo, enumeró avances y desafíos actuales en materia de género y refugio. «Mientras que la constitución declara que los hombres y las mujeres son iguales, resulta todavía muy importante asegurar que esta igualdad se refleje verdaderamente, y que no sean solo palabras. Considero que es por esto que ha sido posible que Sudáfrica haya elegido mujeres para algunas de sus instituciones más importantes, tanto privadas como públicas, incluyendo el poder judicial, la comisión electoral y el banco de reservas. (…) Fue muy importante para Sudáfrica declarar que el país pertenece de manera inequívoca a todas las personas que viven allí. Esto significó que los refugiados y aquellos que buscan asilo en nuestro país tienen acceso a todos los derechos que poseen los ciudadanos de Sudáfrica. Considero que esto refuerza nuestra visión de que los derechos humanos no son divisibles y que, si no los extendemos a todos y todas, no es posible convertirnos en una sociedad verdaderamente libre y justa”.
En torno a la perspectivas actuales, destacó la importancia de la existencia de órganos permanentes de control, como la Comisión por los Derechos Humanos Sudafricanos, cuya creación también se conmemora el 21 de marzo, y que tiene como objetivo la protección, el desarrollo y la obtención de los derechos humanos, así como el monitoreo evaluación de su vigencia. Concluyó, finalmente, con una potente referencia a la necesidad de asegurar la vigencia efectiva de los derechos más allá de su enunciación: «El desafío no reside en expresar elocuentemente en qué consisten los derechos humanos sino en cómo los experimentan los individuos en sus vidas cotidianas. Considero que esto es lo que esto es lo que originó las instituciones del Capítulo 9 de la Constitución sudafricana Sudáfrica que asegura que el estado haga todo lo que esté en su poder para que los individuos y los grupos puedan disfrutar de sus derechos humanos. Estoy orgullosa del rol que Sudáfrica ha desempeñado liderando el reconocimiento y celebración de los derechos humanos para todos y todas, sin tener en cuenta su raza, nacionalidad, religión, color, orientación sexual o lengua. Cuando escribimos nuestra Constitución lo hicimos sabiendo muy bien qué central era el respeto por los derechos humanos universales para establecer una democracia constitucional significativa. La larga lucha por la democracia nos ha convencido que sólo la libertad sin restricciones traería el tipo de libertad que habíamos luchado tanto para obtener.
No hay dudas de que construir y reforzar nuestra democracia constitucional continúa siendo un trabajo en proceso, pero considero que en 19 años hemos conseguido mucho, de lo que tenemos que sentirnos orgullosos. Permítanme finalizar con una nota personal: para mí es profundamente satisfactorio observar cómo el resto del mundo se ha convertido en un laboratorio global para experimentar con el sueño maravilloso de una sociedad libre en la que los derechos humanos se convierten en el ingrediente fundamental de las sociedades”.
Fuente: El Estandarte Evangélico
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Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)
COSTA RICA
El DEI organiza Taller de Socioteológico Pastoral destinado al liderazgo ecuménico
San José, viernes, 12 de abril de 2013 (ALC) – El Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) organiza un Taller de Socio teológico Pastoral, que tendrá lugar en mayo, en Costa Rica, dirigido a personas involucradas en luchas sociales, agentes pastorales y personas líderes de comunidades eclesiales de América Latina.
Se realizará en San José entre el 6 y el 31 de mayo. El tema conductor será Subjetividad y Proyectos Emancipatorios.
El Taller Socio Teológico Pastoral constituye un espacio privilegiado para el diálogo ecuménico entre ciencias sociales y teología, sobre un tema de actualidad, así como sus implicaciones para la práctica pastoral trasformadora. Para ello se contará con una diversidad de asesores/as profesionales y una pluralidad de metodologías, que buscan integrar la investigación académica a las experiencias de cada participante, mediante el debate y el aprendizaje participativo.
Durante las cuatro semanas del taller se abordarán las siguientes temáticas:
· Teoría del sujeto, pensamiento crítico y reflexión teológica
· Subjetividad, género y sexualidad
· Biocultura y ética ambiental
· Perspectiva generacional y crítica del adultocentrismo
· Crítica al colonialismo y Lectura Popular de la Biblia
Las personas interesadas deberán descargar el formulario de inscripción al taller en
http://www.dei-cr.org y remitirlo a programas-dei@dei-cr.org antes del 22 de abril del 2013. El DEI confirmará la participación de las personas interesadas que envíen la solicitud de inscripción, según los cupos disponibles.
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Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)
ESTADOS UNIDOS
Varias publicaciones afirman que el protestantismo crece en el país
Lunes, 15 de abril de 2013 (ALC) – La principal revista evangélica Christianity Today, afirma que el movimiento de latinos protestantes está reconfigurando las prácticas religiosas en los Estados Unidos, mientras, un artículo publicado, esta semana que concluye, en la revista Time, expresa que la población latina se convierte cada vez más al protestantismo como medio de asimilación social.
De acuerdo al Foro de Religión y Vida Pública del centro de investigación Pew, los latinos protestantes representan el mayor crecimiento actualmente, cuando si bien más de dos tercios de los 52 millones de latinos en Estados Unidos son católicos, se estima que ese porcentaje podría estar más cerca de la mitad en 2030.
Según especialistas, la explosión de los evangélicos está ligada íntimamente con los movimientos de inmigración.
El abandono de la Iglesia Católica es mucho más rápido entre los jóvenes y son los índices de inmigración los que han llevado al Vaticano y a la Convención Bautista del Sur a reconsiderar tal situación.
Según el artículo de Time, los latinos que se convierten al protestantismo se inclinan más hacia la vertiente evangélica por varias razones. La primera, es que quieren conocer a Dios sin sacerdotes ni intermediarios; cuando, según Randall Balmer, director del Departamento de Religión de la Universidad de Dartmouth, en New Hampshire, ellos valoran su cambio de fe hacia el protestantismo en su vertiente evangélica “como una forma de movilidad social ascendente, y muy seguido considero que asocian el catolicismo con lo que dejaron en América Latina”.
Otro de los motivos que expresa el Time, en torno a la observación que debe asumirse sobre los cambios de fe hacia un protestantismo de corte evangélico, es su énfasis en los carismas, lo cual se traduce como aceptar los milagros, la curación y la intervención de Dios en un mundo más espiritual, además de que las iglesias protestantes se preocupan por temas más puntuales como son las leyes migratorias, los comedores populares, la salud y el resguardo para las personas que huyen de la violencia en las calles y de la droga.
FUENTE: CNN MÉXICO
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Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)
BRASIL
Evangélicos lamentan el uso de la Biblia para justificar maldiciones sobre negros y africanos
Lunes, 15 de abril de 2013 (ALC) – La Alianza Cristiana Evangélica Brasileña repudió, en nota pública, el uso inadecuado de las Escrituras Sagradas sobre supuestas maldiciones sobre personas por causa de su tez. «No hay ningún apoyo bíblico para defender cualquier maldición sobre negros y africanos, que hacen parte, igualmente y en conjunto, de la única familia humana», analiza el documento.
Equívocos proferidos desde los púlpitos, redes sociales, tribunas y “hasta protocolares ante la Justicia Federal, bajo el manto de la impunidad parlamentaria» tienen origen en el texto que se encuentra en el libro de Génesis, capítulo 9, versículos 20 a 27. En ese pasaje, explica la Alianza, Noé, embriagado, está desnudo y es sorprendido por Cam, avisado por su nieto Canaán, hijo de Cam.
En vez de ser discreto, Cam avisa a sus hermanos de la desnudez de su padre al que cubren con una manta. Al saber de la postura de Cam y de Canaán, Noé los maldice, destinándolos a la servidumbre.
«El equívoco en cuestión da a entender que la maldición proferida por el patriarca bíblico contra Canaán, su nieto, y su hijo Cam, llega a los seres humanos de tez negra que habitaron originalmente el continente africano, lo que explicaría los varios infortunios en su historia pasada y presente», explica la nota de la Alianza.
Toda vez que ese texto fue usado a partir «de esa hipótesis vulgar, se trató de un acto de mala fe al servicio de intereses oscuros», tanto en la justificativa de la esclavitud de los amerindios en Brasil, de los negros venidos de África, cuanto en la elaboración de sistemas legales de segregación social, como aconteció en los Estados Unidos, o para justificar el «apartheid».
BRASIL
Líder indígena que usa Google y celular para denunciar desforestación recibe premio internacional
Brasilia, martes, 16 de abril de 2013 (ALC) – El líder indígena Almir Suruí recibió el miércoles 10 en Estambul, el premio «Héroe de la Floresta», concedida por la Organización de las Naciones Unidas. La capital turca hospeda, hasta el 19, el Foro sobre Florestas, que reúne representantes de 197 países.
Almir reside en la Tierra Indígena Siete de Setiembre, en Rondonia, una de las regiones más devastadas de la Amazonia. Él firmó un acuerdo de colaboración con una ONGs y Google, sistema de búsquedas de internet que abriga un «mapa cultural» del pueblo paiter suruí. El mapa trae información sobre la historia y cultura de ese pueblo.
Pero también denuncia la desforestación ilegal de florestas. Indígenas usan teléfonos celulares para fotografiar los locales exactos donde los crímenes ambientales ocurren, delimitados por GPS. Los datos son enviados a las autoridades competentes.
Almir fue el héroe de la región América Latina y Caribe. También fueron agraciados con el premio representantes de los Estados Unidos, Ruanda, Tailandia y Turquía. El líder suruí no es el primer brasileño en recibirlo. El año pasado, el entonces director de la Campana Amazonia, de Greenpeace, Paulo Adario, fue agraciado con el premio. En homenaje póstumo, la pareja de ambientalistas José Cláudio y María del Espírito Santo, asesinados en 2011, también recibieron el honor.
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Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC)
Un pentecostal latino
‘Time’: un pastor evangélico entre las 100 personas más influyentes del mundo
Se trata de Wilfredo De Jesus, de las Asambleas de Dios, que vive y realiza su labor pastoral en Chicago.
19 DE ABRIL DE 2013, EE.UU.
En un reportaje que ha salido a la venta en el número de hoy, la conocida revista Time presenta su ya tradicional lista anual de las 100 personas más influyentes en el mundo, que incluye a artistas, líderes políticos o ideológicos, personas pioneras, e iconos sociales.
Entre los nombres que la revista norteamericana Time ha colocado entre las 100 personas más influyentes de 2013 en nuestro planeta hay un pastor pentecostal: Wilfredo De Jesús.
Están en la lista el presidente de EE.UU. Barack Obama junto a la primera dama Michelle, la luchadora por los derechos de la mujer en el islam Malala Yousafzai, el papa Francisco, el director de cine Steven Spielberg, y el italiano Mario Draghi (presidente del Banco Central Europeo). El primer evangélico que figura con motivo de su fe es el pastor pentecostal Wilfredo De Jesus, conocido como Pastor Choco.
No hay ningún español en la lista.
SEGUNDA APARICIÓN EN EL “TIME”
De Jesús había estado ya en la revista Time este pasado 15 de abril, en las páginas interiores, en el artículo titulado «La reforma de América Latina», que abordó el tema del crecimiento de los latinos evangélicos en los EE.UU.
«Estar en una revista como Time -conocida en todo el mundo- dos veces en un mismo mes, es un honor, pero sin duda supone también una perspectiva que debe llevarte a la humildad», dijo De Jesús.
“Es una gran distinción porque significa haber sido puesto junto con personajes que han hecho muchas cosas importantes, y esto a su vez implica la gran responsabilidad de ser la figura que representa al Reino de Dios y la denominación de ‘Asambleas de Dios» ante la sociedad.
UN PASTOR “A PIE DE OBRA”
De Jesús es el pastor principal de Ministries New Life Covenant , una de las iglesias más grandes de EE.UU, que está ubicada en Chicago y es parte de la denominación de las «Asambleas de Dios».
Las Asambleas de Dios es una denominación pentecostal presente en el mundo entero, y uno de los grupos evangélicos de mayor desarrollo y crecimiento en todo el planeta.
Noticias nacionales
ALAIME en México.-
Reportaron para EEM Patricia Maroto y Pablo T. Silva
México, D. F. Abril de 2013. Durante los días 11 y 12 de abril del 2013 se reunió el Consejo Directivo de ALAIME en México. Como parte del programa se llevó a cabo un encuentro con las instituciones educativas metodistas del país, incluida la Universidad Madero de Puebla, en las instalaciones de los Colegios Sara Alarcón de la Ciudad de México y Julián Villagrán de la ciudad de Pachuca, Hidalgo.
Se incluyeron las presentaciones realizadas por los participantes, más un mapa con la ubicación de las instituciones educativas en México y un informe presentado por el Dr, Amós Nascimento, que lleva por título «Global Education & New Initiatives, presentado al GBHEM Board of Directors, en la ciudad de Nashville, TN, en octubre 11 del 2012.
Estas presentaciones las puede usted apreciar en la sección de presentaciones de este número de EEM.
La Asociación está compuesta por alrededor de 120 instituciones metodistas que abarcan todos los niveles, desde educación inicial, primaria, secundaria, media y superior o universitaria, incluye cinco universidades. Se atienden a más de cien mil estudiantes, en 9 países de América Latina, como son: México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Brasil, Uruguay y Argentina.
La Mesa Ejecutiva sesionó en nuestro País, en la ciudad de México y en la ciudad de Pachuca, participaron en los devocionales los Obispos:
De la Conferencia Anual de México (CAM) Pbro. Andrés Hernández Miranda y de la Conferencia Anual del Sureste (CAS) Pbro. Juan Pluma.
De los Vocales Titulares de la Asociación asistieron Guillermo Yoshikawa (Perú) y María Luisa Cuachayo (México).
El Colegio Sara Alarcón los recibió el jueves 11 en sus instalaciones donde sesionaron todo el día y el viernes sesionaron en la ciudad de Pachuca en el Colegio Julián Villagrán, durante esta sesión participaron todos los colegios de la República Mexicana a través de la proyección de parte de su historia y trabajo educativo que realizan en la actualidad.
Hubo tiempo para la actividad cultural, el miércoles por la tarde se realizó una visita especial al Palacio Nacional en la ciudad de México, al Templo “El Mesías” de la calle de Balderas y el sábado se visitó la ciudad de Teotihuacán, visitas programadas por la Arqueóloga Karina Durand Velasco, miembro del Consejo Directivo del Colegio Sara Alarcón.
Puebla, Pue., Abril de 2013.- Siete de los dieciséis miembros que integran el Consejo Directivo de la Asociación Latino Americana de Instituciones Metodistas Educativas (ALAIME) estuvieron en México los pasados días 9 al 13 de Abril.
Luis de Souza Cardoso, Presidente, representante de COGEIME Brasil (Consejo General de Instituciones Metodistas de Educación),
Lupita Salmon, del Instituto Panamericano, Vicepresidenta, del IPA Panamá
Eliana Rodríguez, Secretaria de actas del Colegio María Alvarado, de Lima Perú
Job Cesar Romero Reyes, Tesorero, Rector de la UMAD, Puebla, México
Marcos Rocchietti, Secretario ejecutivo de ALAIME, de Uruguay
Maria Luisa Cuachayo Lozano, Vocal, del IMM, Plantel Zavaleta, Puebla, México
Guillermo Yoshikawa, Vocal, del Colegio América, del Callao Perú
Invitado fraternal: Amós Nascimento, del Fondo Global para la Educación, IAMSCU, USA
El Consejo de ALAIME decidió tener su sesión en nuestro país para conocer de cerca a las instituciones educativas metodistas en México, independientemente de tratar y resolver sus asuntos de planeación del próximo congreso que se realizará en Lima Perú, en octubre 2013, recibir y dictaminar sobre los informes de las diferentes comisiones y llevar tarea para sesiones posteriores.
Conocieron a los directivos y consejeros de los Colegios Sara Alarcón (D. F.) y Julián Villagrán, (Pachuca, Hgo), a los obispos Andrés Hernández (CAM) y Mario Pluma (CAS), además de las directoras del INM (Puebla, Pue.) y del Colegio Laurens (Monterrey, N.L.) A través de presentaciones en Power Point tuvieron la oportunidad de apreciar los colegios restantes.}
El Seminario Metodista GBC participa en
2° Foro Ecuménico por la Paz
Reportaje para EEM de Manuel Acuña.
Abril 19, 2013 México. D. F.- La comunidad estudiantil y rectoría del Seminario Metodista Dr. Gonzalo Báez Camargo, participaron junto con otros seminarios en el 2° Foro MISIÓN INTEGRAL: TRANSFORMACIÓN DE CONFLICTOS PARA LA PAZ, que se realizó en la capilla de la Comunidad Teológica de México, los días 18 y 19 de Abril de 2013.
Como ponentes participaron el Rev. Christopher Ferguson, representante del CLAI-Colombia del Programa Ecuménico de Acompañamiento, representantes del movimiento Iglesias por la Paz y la organización Amextra A. C.
Con los objetivos del generar reflexión teológica sobre transformación de conflictos, construcción para la paz, a través de la exposición de expertos sobre el tema. Además de facilitar, compartiendo sus experiencias y alternativas de transformación de conflictos en contextos de violencia.
El Rev. Christopher Ferguson compartió sobre la labor del PEAC (Programa Ecuménico de Acompañamiento) en Colombia y de las experiencias que algunos voluntarios en México vivieron en 3 meses de actividad en ese país hermano que al igual que nuestro país han sufrido de violencia y de inseguridad.
Arrancó la actividad el jueves 18 con un devocional a las 8:00 am para continuar con la ponencia y exposición del Rev. Ferguson Coordinador internacional del CLAI.
En su intervención llenó de motivación a la concurrencia, llevándonos a la reflexión de lo importante del acompañamiento en lugares como Colombia, que al igual que nuestro país, vive en un contexto de inseguridad y de violencia y quienes más la padecen en todos sus sentidos son los sectores más desprotegidos.
Dos hermanos de la comunidad ecuménica Taizé en Francia, de origen Salvadoreño y puertorriqueño, compartieron un video y narraron las diferentes experiencias de sus campamentos, en los cuales participan jóvenes de ambos sexos y de diferentes nacionalidades y experiencias de fe.
El rector de la comunidad teológica Pbro. Dan González Ortega hace la presentación de los miembros del movimiento ecuménico Iglesias por la paz, al centro la pastora Rebeca Montemayor, a la izquierda Ricardo Gallego y al lado derecho Jonathan Rico.
El foro concluyó el viernes 19 con las últimas ponencias y la participación de Amextra A.C. quienes a través de un taller y formando grupos de trabajo, compartieron propuestas de acciones que la Iglesia debiera tomar en la búsqueda de la paz en diversas situaciones de violencia que viven cada entorno a las comunidades de fe.
El conferencista, presentó de una manera ágil y amena, un análisis del desarrollo de la violencia y de la inseguridad en nuestro país, mostrando una realidad a la que enfrentamos y de lo importante que es para la Iglesia el participar y hacer frente a este momento que vive nuestro país.
Entrega de reconocimientos a los participantes de este 2° foro TRANSFORMACIÓN DE CONFLICTOS PARA LA PAZ.
Tuvimos la oportunidad de hacerle algunas preguntas al hermano Jonathan Rico, del movimiento Iglesia por la Paz:
E.M: ¿Cuándo surge el Movimiento Iglesias por la Paz?
J.R. Específicamente del diálogo ecuménico que fue el 11 de septiembre del 2011, aunque ya antes habían hecho algunas acciones de acompañamiento; fue en ese momento que nos dimos cuenta que había muchas personas de fe que deseaban hacer algo acerca de la violencia y que obviamente al principio fue algo muy intrínseco al “Movimiento por la Paz con justicia y dignidad”, pero después ya nos empezamos a conformar nosotros mismos en un movimiento íntegramente único y aparte.
E.M: ¿Quiénes forman parte de este movimiento?
J:R: Al principio más de 40 personas, líderes de 100 diferentes comunidades de fe, desde un principio lo encabezaron Ricardo Gallego de Centro de Estudios Ecuménicos, la pastora Rebeca Montemayor y un servidor Jonathan Rico representando a las iglesias de la cinesiología y varias personas más que se han integrado.
E.M: Desde su visión, ¿qué acciones creen que deberían tomar las iglesias en la transformación de conflictos para la paz?
J.R. Bueno, en primer lugar unirse, como lo estamos haciendo y es la invitación que hacemos a todas las iglesias, que se unan a este movimiento que ya existe y en segundo lugar, que esto no se quede solo en su comunidad o encerrado entre sus paredes para que se logre ese cambio, los valores morales no son solo de una religión o de otra sino que son promovidos por todo el ámbito religioso y del ser humano.
E.M. ¿Han tenido respuesta de parte de más asociaciones religiosas?
J.R. Si, bastante, por ejemplo, inclusive hay gente de algunas asociaciones civiles que representan algunos movimientos religiosos como La Casa Tibet o algunos musulmanes, y algunas asociaciones más, en si nuestra visión, realmente tenemos la intención y el propósito de ser un canal efectivo para la construcción de paz y esto podría llevarse 10 años, 100 o el tiempo que sea para conseguirla y mantenerla , así que no nos vemos como un movimiento efímero, sino que en estos primeros años nos vemos como un embrión de lo que vamos a llegar a ser…un movimiento nacional, que al paso del tiempo llegue a ser internacional.
E.M. Conociendo la problemática que hay en la sociedad, de inseguridad, de violencia y teniendo la experiencia con otros movimientos sociales… ¿han recibido amenazas?
J.R. Pues no, directamente y en realidad pensamos que hasta el peor de los criminales podría estar de acuerdo en que prolifere la paz, pues nosotros estamos hablando de una fe, de una espiritualidad que posiblemente da cabida a cualquier persona, pues el movimiento está compuesto por personas de diferentes niveles económicos, desde el más alto hasta el más bajo, no nos vemos como en algo que se vea vertical, sino horizontal en los que todos estamos a un mismo nivel, tenemos este uso de la regla de oro, velando los unos por los otros y haciendo el bien por el prójimo.
E.M. ¿Qué viene ahora, hay algunas actividades a realizar por el movimiento Iglesias por la paz?
J.R. Bueno, vamos a estar realizando actividades acerca del ecumenismo, que serán organizadas de una manera oficial y por el Centro de Estudios Ecuménicos e Iglesias por la paz y se enviará la invitación a las personas que ya están en nuestras filas, así como para las que se vayan agregando y la invitación está abierta; estaremos informando.
Crónica
Misión Campeche
Guiados por el Señor y basados en el texto: Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida de Juan 8:12, nos reunimos en la capital del estado de Campeche para dar continuidad a los trabajos de la misión de la Iglesia Metodista de México en esta área de la Conferencia del Sureste. Fuimos convocados y coordinados por el Obispo de la CASE Manuel Hernández Ramírez, el Superintendente del Distrito Oriente Pbro. I. Noé Sánchez Molina, contando con el apoyo del Superintendente del Distrito Suroriental Pbro. I. Jair Limón Xicohténcatl, el pastor Saúl Flores, la pastora Elizabeth Aguilar, la presidenta conferencial de Testimonio Cristiano Hna. Heber Limón X. La presidenta distrital de Testimonio Cristiano Pbra. Saraí Leonardo S. y la presidenta de Acción Social del Subdistrito Golfo hermana Norma Castañeda. Contamos además con el apoyo de Voluntarios en Acción dirigido por el Hermano Raúl Torres, de Chetumal.
Los días centrales de la actividad fueron el 6 y 7 de abril del presente año de gracia de nuestro Señor 2013. La delegación integrada por 7 personas, encabezada por la presidenta de la Legión Blanca de Servicio Cristiano y el presidente de la Liga Metodista de Jóvenes e Intermedios, que apoyaron grandemente el proyecto, iniciaron sus trabajos el día 5. La mayoría de los participantes procedentes de los estados de Puebla, Tlaxcala, Veracruz y Tabasco. Llegamos el viernes 5 al caer la noche.
Según informes de la comisión de recepción, nos registramos más de 27 personas procedentes de los estados mencionados. El expositor del taller Pbro. Ricardo Martínez R. (Presidente nacional del área de Testimonio Cristiano) y su familia ya estaban en el vecino estado de Yucatán apoyando desde algunos días antes.
Nuestros amables anfitriones estuvieron coordinados por la pastora local Hna. Carla Pacheco de R. quien cuenta con una buena congregación.
Un grupo de más de 30 hermanos procedentes de las entidades contiguas de Quintana Roo y Yucatán, dirigidos por los pastores y pastoras: Rosalba Hernández. Gisela Sánchez, Jorge Carlos Sosa, Jonatán Libreros y Manuel Moo, llegaron el día sábado 6.
Conforme al programa iniciamos a las diez horas del sábado con un devocional a cargo del pastor Jorge Carlos Sosa. Continuamos con la primera parte del taller de evangelización a cargo del pastor Ricardo Martínez, un breve tiempo libre que algunos hermanos utilizaron en la alberca del campamento sede (Palmahía), después de la rica comida continuamos por la tarde con el taller. Posteriormente nos trasladamos al Fraccionamiento 18 de Marzo (en el cual está ubicada la sede temporal de la Iglesia) para tener actividades de evangelización para practicar lo aprendido y recordado en el taller, como es el reparto de centenares de invitaciones, paletas con textos bíblicos impresos, tarjetas de oración, etc.
Tuvimos el servicio evangelístico con una bendecida predicación por parte del pastor R. Martínez, también hubo alabanza por el grupo de la Iglesia Rosa de Sarón de Mérida, participación de mimos, testimonios, sanidades y llamado a la conversión con resultado. Regresamos al campamento para una reparadora cena y el descanso en los lugares preparados.
El día domingo (ya con el horario de verano) tuvimos el devocional dirigido expertamente por la pastora Saraí Leonardo y con un mensaje inspirador por el Obispo Manuel Hernández R., acto seguido el Obispo apoyado por los Superintendentes llevo a cabo la consagración de la hermana Karla Pacheco como pastora de la nueva iglesia, lo que resta del año conferencial. Desayunamos variados tamales acompañados con atole, con la asesoría médica de la Dra. América, de la comisión anfitriona. Continuamos con el taller, la foto oficial, el tiempo de alberca, la comida regional, la última sesión del excelente taller. Por causas de logística se realizaron algunos pequeños cambios en la parte final del horario, se encargó a la Iglesia local continuar con las actividades de evangelización y terminamos con un motivador culto, el mensaje estuvo a cargo del Pbro. Jair Limón X., Superintendente del Distrito Suroriental. Varios hermanos de la península regresaron esa misma noche a Yucatán y Quintana Roo, muy temprano del día siguiente retornamos hacia el occidente, algunos casi un millar de kilómetros, y el expositor hasta Monterrey.
La Iglesia local continúa con sus trabajos, los demás seguiremos apoyando con recursos, oración, asesoría, capacitación, etc. Todo para la gloria del Señor.
Hno. Bismarck Sesma, cronista.
Pláticas
Leonel Iván Jiménez Jiménez
Semana Santa, 2013
Una historia de salvación
(El camino de Semana Santa en “El Buen Pastor”, Ejidos de San Agustín, Chimalhuacán)
Llega alguien diferente
Domingo de Ramos (Mateo 21.1-17)
El día de hoy, Domingo de Ramos, damos inicio a la semana que recuerda los últimos días de Jesús, su muerte y resurrección. Semana en la que iremos de la mano para meditar sobre el significado del camino al Calvario, de la cruz y su sufrimiento, del silencio divino y humano, para terminar en celebración y compromiso con la resurrección. Como congregación, en cada servicio iremos tejiendo este gran momento en la historia de salvación de Dios. El camino que inicia con las palmas en Jerusalén revela al Dios bíblico, acerca de manera radical el Reino de los Cielos a la humanidad y, también, marca las exigencias del tiempo nuevo del Señor. El Hijo, Jesucristo, el hombre que ha de morir en el madero, asume el pecado y la esperanza humana, pero también las interpreta, vive, y les hable de tal manera que podemos encontrar salvación en su caminar.
Jesús y sus discípulos se acercan a la capital, a Jerusalén. Este hombre, confundido por muchos e identificado con grandes personajes (Elías, Juan el Bautista), conoce los riesgos de entrar a la ciudad donde habitan sus enemigos. Ya había sido confrontado por los religiosos judíos y había hablado con dureza en contra del sistema que regía a Israel. En la ciudad le esperan, por una parte, el Templo, con sus sacerdotes, leyes y corrupciones, y también el procurador romano, el conquistador, con su guarnición militar y redes políticas. En el camino va Jesús, los pescadores, el zelota, un cobrador de impuestos y las mujeres que le seguían. Va un grupo de pobres, que no tenían lugar donde recostar su cabeza; entrará a la ciudad un predicador itinerante, aquél que obraba milagros y hablaba con parábolas, el provinciano, hijo de una madre bajo sospecha, amigo de pecadores.
Antes de entrar, Jesús manda por un asna y su pollino para sentarse y así llegar a Jerusalén. ¡Qué decepción debió ser esto para Simón, el zelota, o para aquellos nacionalistas que le seguían de cerca!, ¿dónde quedó el Reino prometido, la expulsión romana, la espada contra los enemigos? Ya se encontraban convencidos que Jesús es el Señor pero parece que no reclamará su Reino. El “hijo de David”, legítimo heredero del trono judío, entra con humildad en animal tan indigno para una majestad. La historia del pesebre se repite. No es un trono, ni un carruaje: son un pesebre y un pollino los que marcan la gloria de este hombre. ¡Qué decepción debió ser para el religioso Felipe o el arrebatado Pedro!, ¿el profeta y sacerdote, el reconocido Cristo de Dios, 2
entraría sin palabra, sin anuncio, sin señales? Se dieron cuenta mucho después: las señas y las palabras estaban en esa entrada, en el pollino y la humildad de Jesucristo. El Rey, diferente a todos los reyes y poderosos, debía entrar manso a la capital de su pueblo. Su Reino no sería conquistado con las armas o la guerra, nadie debía ser expulsado por la política o por su nació de origen. El Reino de Dios debía ser construido a través de la renovación de los corazones, de las prácticas justas y amorosas para con el prójimo. No es un reino como el mundo los conoce, sino un reino de conciencia, libertad y amor.
En la entrada a Jerusalén encontramos un pequeño hilo del tejido de nuestra historia de salvación. La fe que parte de Jesucristo no está inspirada en los motivos de los reinos que conocemos. No es un reino de miedo –al infierno o al castigo-, no es de conveniencia –esperando las máximas ganancias y beneficios-, no es de rangos sociales o noblezas. El Reino que Jesucristo anuncia es uno que se mueve por señales mansas, en humildad, que se acerca al hombre necesitado para seducirlo, para convertir su corazón. No es el emperador y su ejército, ni el sacerdote intocable, es el hombre que llega en mansedumbre, anunciando un Reino diferente.
Mientras Jesús iba por el camino la multitud se comenzó a agolpar. El ascenso a Jerusalén pinta para bien. Gente le rodeaba, atrás y adelante las personas comenzaban con las aclamaciones que conocemos. “¡Hosanna al Hijo de David!, ¡bendito el que viene en nombre del Señor!”. Los mantos aparecen para que el pollino no camine en el desértico polvo, la gente comienza a cortar ramas para ponerlas sobre el camino. ¿Acaso el pueblo había comprendido las señales de Jesús? Existen otras posibilidades. El pueblo podía reconocer al profeta que llegaba pero, ¿a cuántos habrán recibido así? Eran hombres y mujeres, una multitud, necesitada de salvación, urgida por la presencia palpable del Señor. “¡Sálvanos!”, gritaban. Este hombre, “el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea”, podía ser el que esperaban. No estaban seguros, no creían aún, simplemente estaban necesitados. La multitud, que hoy alababa pero pocos días después exigiría la cruz, se agolpaba para recibir a uno que parecía ser el elegido de Dios.
Al entrar en la Ciudad se generó conmoción. Algo sucedía. La multitud gritaba y gritaba de tal manera que era necesaria una explicación. Nuevamente la eterna pregunta: “¿Quién es éste?”. La respuesta es limitada: es el profeta, no el Señor. Es aquél que trae buenas palabras, anuncio, declaraciones duras en contra del pecado, pero no es el Cristo, no es el Señor. La multitud aún no encontraba en Jesucristo al Señor. Sus gritos eran limitados.
El camino que sube a Jerusalén terminaba en el Templo. El “Hijo de David” no se dirige a la sede del poder para reclamar al trono, pero tampoco entra el Templo a orar. Jesús pierde la templanza, se transfigura, sus nervios se tensan y arremete contra los comerciantes que ahí vendían. Volcó las mesas, derribó puestos y, él solo, expulsó a vendedores y compradores. Monedas y animales se esparcían, rostros escandalizados se acumulaban, amenazas, gritos, hombres piadosos pidiendo solemnidad y disciplina. Ahí estaba Jesús siendo consumido en celo por la casa de Jehová. “Cueva de ladrones”, no templo; hogar de hombres y prácticas injustas, no un lugar de adoración y sacrificio. La venta y el cambio de monedas no era un problema por sí mismo. Lo que se condena es el abuso y la corrupción, la injusticia hacia los peregrinos más 3 pobres. Cuando el Templo se corrompe y deja de ser espacio para el débil, el enfermo y necesitado, para el adorador sincero, entonces el profeta se levanta para limpiar la Casa de Jehová.
Jesús conoce los riesgos. Ahora tiene enemigos en la capital. Los hombres de negocios no quedarían inmóviles ante esta “atrocidad”. Jesús, probablemente sin saberlo, abría el camino al Calvario. Su lealtad no se encontraba con aquello que le podían ofrecer ventajas y beneficios sino con los verdaderos herederos del Padre. Cuando expulsa a compradores y vendedores, llegan los “pequeños”, sus hermanos, los primeros del Reino. El Templo ha sido restituido. ¿Cuántos años de corruptelas habrían pasado? Seguro era cosa normal, costumbre bien establecida, pero Jesús llega a derrumbar tales ficciones y proclamar el verdadero Reino de Dios.
Queda preguntar qué sería de nuestra iglesia y vida si Jesús llegará. Gran necesidad hay de salvación. Áreas de nuestras existencias gimen para dar la bienvenida a aquél que llega en el nombre del Señor. Es un advenimiento manso, seductor de conciencias y corazones, pero también con el corazón ardiente por la justicia de Dios.
En esta semana, la historia de salvación inicia con la llegada de un rey diferente, que no busca beneficios, tampoco poderes. No llega a conquistar, tampoco a ganar. No entra a nuestras vidas para sentarse en el trono. Llega, lleno de fuego y amor, a quitar ídolos, ficciones, máscaras, religiosidades enfermas, e instaurar el Reino de Dios.
Que esta predicación sea el manto puesto en el camino para que Jesucristo entre dentro de nuestras murallas.
En primera fila para el Reino
Lunes de Autoridad (Mateo 21.28-32)
En la reflexión correspondiente a Domingo de Ramos, revisamos las formas y señales que Jesucristo utilizó para mostrar la manera en que rechazaba las prácticas comunes del poder, la vanagloria y la soberbia, para afirmar la humildad y la justicia. El Señor no entraría con poder a Jerusalén a reclamar lo suyo, más bien lo hace como “pequeño”. El Mesías no va al Templo a demostrar devoción y piedad, sino que expulsa a hombres corruptos, lleno de celo por la casa de Jehová. El Evangelio, afirmamos, llega a nosotros seductor, sin violencia ni imposiciones, sino en pleno convencimiento y conversión genuina. Una vez en nuestra vida, el Evangelio ha de derrumbar ídolos, ficciones, imágenes de un dios a nuestra talla, para permitir vivir al Dios bíblico.
La historia de Semana Santa continúa con Jesús regresando al Templo. Apenas un día antes volcó las mesas de cambistas y vendedores. Regresa a la “cueva de ladrones” donde se encontraban sus enemigos. A diferencia del día anterior, Jesús se encuentra en el Templo enseñando. ¡Gran transgresión la que cometió! ¿Quién era el galileo para enseñar justo en el lugar 4 que controlaban los ancianos y sacerdotes, cuya voz era la única oficial? Los “guardianes de la fe” no tardaron en interpelar a Jesucristo. Cuestionaron la autoridad del galileo pero, como muchas veces lo hizo, Jesús les respondió con otra pregunta con lo que terminaba la cuestión.
Jesús no era hombre tranquilo. Distaba mucho de ser la figura silenciosa, frágil y etérea que suelen imaginar los pintores y cineastas. No deja que sacerdotes y fariseos se retiren. Les cuenta tres parábolas, una tras otra y sin oportunidad para intervenciones necias. Sus palabras no son suaves. Las pequeñas historias que relata no son superficiales, tampoco calmadas, mucho menos condescendientes. Los hombres del Templo entienden que habla en contra de ellos. Aparte de los cambistas y vendedores, ahora tiene nuevos enemigos, tal como se menciona más adelante (22.15). El camino al Calvario se construía poco a poco.
En esta ocasión nuestro interés está en la primera de las parábolas. A dos hombres se les pide vayan a trabajar a la viña. El primero se niega, pero más tarde recapacita y cumple la encomienda. El segundo acepta de inmediato, sin embargo, no cumple lo dicho. Relato muy sencillo que da pie a una pregunta de gran simpleza: ¿quién hace la voluntad del padre? No cabe duda que fue el primero, aún cuando se negó en primera instancia. El mensaje era contundente: aquellos enemigos de los fariseos –legalistas- y sacerdotes –intocables, apartados-, los publicanos y prostitutas, entran antes que ellos al Reino de Dios. A simple vista parecería difícil de aceptar tal afirmación, no obstante, al poner como referencia la predicación de Juan el Bautista –y la de Jesús mismo-, encontramos que los “peores” del pueblo creían en el anuncio evangélico aunque el poder “oficial” lo había rechazado. Aquellos que dieron su rápida afirmativa a las “cosas de Dios” finalmente no pudieron creer, mientras que los más despreciados, si bien fueron tardos en entender, creyeron en el evangelio.
Varios son los retos a los que nos enfrentamos con este pasaje. En primer lugar, Jesucristo nos invita a escuchar el mensaje de las buenas noticias. El Señor es ese padre que nos invita a trabajar en el campo, el Reino suyo. Es un Reino al que se accede, primeramente, por el oír. La predicación de las buenas noticias es para todos. No queda en los hombres y mujeres de gran piedad o herencia religiosa, ni en aquellos que son aprobados por el mundo. El evangelio es para todos aquellos que son “imagen y semejanza” de Dios. Delante del Señor, quien no ve lo que los ojos humanos ven, el mensaje del Reino de Dios, el cual ya está entre nosotros, es para todo el que desea escuchar.
Justos y pecadores escucharon las predicaciones de Juan el Bautista y Jesucristo. Si bien fue predicado el mensaje evangélico a todos sin distinción, sólo unos pocos creyeron. En segundo lugar, la invitación es a creer. Somos llamados a creer, -¡aunque tardemos en ello!-. El Reino de Dios exige una respuesta. Podemos creer o no, pero no podemos quedar en silencio ante el anuncio de que Dios se ha acercado a los hombres. Más allá de nuestra condición espiritual, de nuestro pasado o presente, la oportunidad de creer (de arrepentirse y creer) en el evangelio está a la mano. En Jesucristo, en el hombre-Hijo-de-Dios, que ha reconciliado el mundo con Dios, la salvación y la vida digna se han convertido en una posibilidad para el hombre. No hay distinción 5 entre los “santos” sacerdotes y publicanos, y los “malos” publicanos y prostitutas. Se nos da la gracia de creer en Dios, quien se ha vuelto accesible para toda creatura.
Cosa difícil debió ser escuchar estas palabras. Publicanos y prostitutas caminando delante hacia en el Reino de Dios. Publicanos, hombre que vendieron su conciencia e identidad al mejor postor, en su caso el Imperio Romano; prostitutas, mujeres que vendieron su cuerpo a la mejor paga. Ambos oficios ejercidos en detrimento de la dignidad propia y, sin dignidad, en clara amenaza a la imagen de Dios que habita en ellos. Ellos, los que a ojos santos eran miserables, creyeron el anuncio. Ellos, quienes vendieron su dignidad por unas monedas, necesitados de la reconciliación con Dios y el prójimo (y con ellos mismos), creyeron en el Dios que se hizo cercano a todo hombre. Van delante, abriendo camino y levantando la Ciudad Santa, siempre con la consigna “ve, no peques más”.
El mismo Jesucristo que volcó las mesas en el Templo, advierte en contra de la falsa religión, aquella que sólo responde –que habla y nada más- sin una práctica congruente. Muchos afirman la fe pero no trabajan “en la viña”. Muchos son los que son como el segundo hombre, el cual se apresura a responder pero se detiene en el trabajo. El Reino de Dios no puede quedar en la palabra. El Reino debe hacerse evidente en el que dice creer en él. No es un discurso, ni se limita a la oración o la devoción, es construcción. El Reino de Dios es una obra que debe hacerse con perseverancia, la cual no queda en ser “mejores personas”, sino en práctica de justicia y santidad con el prójimo. El Reino de Dios, si bien es para todos, exige que seamos transformados radicalmente. Necesita la entrega de corazones de piedra para ser transformados en corazones de carne.
En este capítulo de la historia de salvación en Jesucristo, somos llamados a creer y responder con acciones concretas y transformadoras. La invitación es a dar el paso atrevido hacia el Reino de Dios. Somos llamados a la reconciliación con Dios, con nosotros, con el prójimo, para ir abriendo el camino de Dios, caminos en el desierto, incluso donde no los hay.
La fe que responde en acción –aunque hayamos tardado años en hacerlo- es aquella que construye el Reino de Dios.
Preguntas para Jesús
Martes de Controversia (Mateo 22.15-22)
En nuestro recorrido por la historia de salvación en Jesucristo, el día de ayer quedamos en las duras palabras dirigidas a los ancianos y sacerdotes del Templo. El mensaje fue contundente: el Reino no puede quedar en la mera aceptación o en una palabra vacía –aún siendo afirmativa-, ya que es necesario el obrar a favor del mismo. El Reino de Dios requiere ser construido a partir de la fe en el Señor. No podemos quedar como cristianos de hermosas devociones sin la praxis congruente con el Dios que se ha hecho cercano al hombre. 6
En el pasaje de este día encontramos que los grupos antagónicos a Jesús le asedian con la esperanza de verle caer. Toca el turno a los herodianos. Este grupo de judíos apoyaba la dinastía de Herodes, un gobernante, “títere” romano, surgido del mismo pueblo de Israel. Eran hombres al servicio del poder y de las condiciones de privilegios en que vivía la ficticia nobleza judía. De manera evidente, eran considerados traidores a la causa nacionalista israelí. Si ellos apoyaban a Herodes, también promovían a quien lo impuso. Hombres infiltrados para denunciar todo aquello que se hiciera o dijera en contra del Imperio Romano.
En este contexto llegan con Jesús y hacen la famosa pregunta sobre los impuestos. Algo inaudito sucede. El texto comienza marcando que los fariseos, quienes celebraron un consejo para encontrar la forma de acusarlo, enviaron a discípulos suyos junto a los herodianos para hacer caer a Jesús. Los fariseos, quienes se distinguían por apartarse de los traidores, parece que hacen de lado muchas cosas cuando se trata de un enemigo en común. La forma en que comienzan a hablar es sumamente curiosa –y común para aquellos que gustan de endulzar el oído de la víctima-. Los halagos y reconocimientos surgen de la nada. Le dicen “Maestro”, le “reconocen” como veraz y como hombre que enseña el camino de Dios con franqueza y equidad hacia todos. Sobra mencionar que ellos no lo veían de tal manera pero, ¿qué mejor manera para el traidor que empezar su juego con grandes cumplidos?
La pregunta que realizan es una espada de dos filos: “¿es lícito pagar tributo al César?”. Si Jesús responde la licitud del acto entonces es un traidor para la causa judía, pero si contesta lo contrario sería afrenta a Roma. Ambas actitudes merecían ser perseguidas y castigadas severamente. En caso de estar con Roma el castigo vendría del pueblo, en caso de insubordinación el procurador romano debería apresarle como sedicioso. Jesús es consciente de esta dificultad. Cualquier respuesta generaría consecuencias difíciles de asumir. No obstante, Jesucristo ataca lo profundo de la cuestión. Les acusa de hipócritas. Sabe que sólo buscan tentarle para que dé una respuesta rápida y, gracias al enojo, equivocada. Les pide que le muestren una moneda para el tributo y, en ese justo momento, se devela el lugar de la hipocresía. El que un judío cargara una moneda con la imagen de César era traición al pueblo y a la Ley de Moisés. Al pueblo lo traicionaba porque significaba que percibía un salario o ingresos de parte de los conquistadores. Traicionaba la Ley de Moisés al traer consigo una imagen, en este caso la del César “hijo de Dios”, contrario a lo pactado en Sinaí. Los hombres que buscan hacer caer a Jesús son puestos en evidencia como traidores y transgresores del Pacto.
La acusación central es importante: dejaron de llevar la imagen de su Creador para cambiarla por la de César. Esto no queda demasiado lejos de nuestra realidad cotidiana. Es común que rechacemos la impronta de Dios en nuestra vida para dejar que otros impongan su imagen sobre nuestra vida. ¿Cuántas palabras, acciones, gestos de otros no quedan en nosotros determinando nuestra manera de ser? Parece que llevamos en el bolsillo aquello que otro dijo, la acción de otro, historias y pensamientos ajenos, contrarios a Dios, siendo éstos quienes guían nuestra existencia. Es necesario permanecer en una afirmación contundente: todos somos imagen de Dios, por igual y sin distinción. No somos imagen del mundo o de la voluntad ajena. Somos imagen exclusiva del Señor. Toda imagen, palabra, acción, historia, experiencia o persona que 7 pretenda adueñarse de la dignidad y la gracia dada por Dios a cada uno de nosotros debe ser rechazada de inmediato. En Dios, y sólo en Él, queda nuestra identidad.
La respuesta de Jesús también es de gran mensaje para nuestra salvación. “Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios”. Si la imagen significa pertenencia, sólo la moneda pertenece a César. Todo aquello que no tiene la imagen del emperador pertenece a Dios, comenzando por la vida. Nuestra existencia tiene la imagen de Dios, ¡nunca la de César, nunca la de los poderosos! Por lo tanto, pertenecemos a Él. No somos propiedad de los que manejan empleos o dinero, de los que buscan imponer su voluntad o decidir por el otro, no de los que buscan ventajas y beneficios a costa del prójimo, no de los que buscan conquistar voluntades y vidas. Pertenecemos al Dios de la liberación, el que quita grilletes y levanta del polvo al pobre. A los que se erigen como “César” en nuestro tiempo démosles lo que les pertenece. A Dios démosle todo lo vital, todo lo hermoso, toda la vida, porque le pertenece.
El camino de la historia de nuestra salvación continúa recordando qué imagen ha quedado en nuestra existencia, siendo dignos portadores de ella, y, bajo ella, a la defensa de lo que somos y hemos sido hechos por Dios, en contra de los dioses, ídolos y césares de nuestro tiempo.
“¡Yo amo al Cordero de Dios!”
Miércoles de Retiro (Hebreos 9.23-28)
[Predicado en el tempo “Emmanuel”, Nueva Atzacoalco, D.F.]
La complejidad de la vida humana es una fuente constante de retos para la expresión y experiencia de la fe cristiana. La configuración del mundo nos encajona dentro de ciertos límites bajo los cuales somos obligados a escribir nuestra historia de fe. Por ejemplo, si en generaciones pasadas –que permanecen entre nosotros- la educación de la iglesia era pensada de manera cerrada, considerando determinados grados de disciplina y control por parte de las instituciones (familia e iglesia en este caso), la fe cristiana se moldea hoy en espacios abiertos e infinitos, donde, aún sobre límites y controles físicos estrechos, las posibilidades de las redes virtuales moldean la fe en sentidos a veces insospechados. El desencantamiento de las instituciones, la autoridad y los grandes relatos, también confrontan las maneras de entender y vivir lo-cristiano. Ya no hay espacios sólidos, todo fluye, todo es inseguro, ya que ni siquiera podemos hacer nuestra de manera completa, en su control y acción, a la mente.
Llama la atención imaginar a los destinatarios de la Carta a los Hebreos en una situación parecida. Aunque desconocemos a qué comunidad en específico fue escrita la carta, es posible afirmar que era a un grupo judío convertido a la fe cristiana. Peculiar reto que afrontaban, considerando la época de redacción del documento. Un grupo originalmente judío, desterrado de su país natal (Israel), influido por la cultura grecorromana –helenizados-, convertidos al 8 cristianismo. Una pregunta obvia surge: ¿en qué creer?, ¿cómo reconciliar las tradiciones, el mundo y la fe? Finalmente los hebreos de la Carta necesitaron una guía para asimilar y sanar los duros conflictos que la diversidad de mensajes les presentaba.
A través de un lenguaje “judío”, por medio de los usos de figuras, expresiones, símbolos hebreos, el autor de la Carta pone a Cristo –el Cordero- como centro de mensaje. El diálogo puede abrirse en cualquier sentido, las influencias y tradiciones se harán presentes, pero el Cristo, aquél que reconcilió a Dios con el mundo, deberá estar en el centro del mensaje. Gran y complicado reto el que se nos presenta: asumiendo nuestra condición, proclamar y permitir que Cristo sea el Señor, el centro de la fe a partir de donde se puede crear una vida cristiana. No pocas veces nos encontramos envueltos en temas secundarios (como la cuestión de la alabanza, por ejemplo), dejando que modas y gustos construyan la fe y la vida a partir de ella. Cristo debe estar al centro, tal como lo muestra la Carta. Encontramos tanta herencia y tradición, pero de en medio surge la obra de Cristo y la nueva alianza, la cual trasciende lo divino y lo humano.
El hecho de que el autor utilice categorías judías en su Carta debe ser motivo de nuestro interés. No recurre a un lenguaje ininteligible para sus lectores, más bien se hace cercano a ellos. Ante la urgente necesidad de renovación de la fe y la iglesia, ¿cómo hablar de Cristo y su obra en un lenguaje accesible para el mundo? No es un reto menor. En una vida que se mueve entre Facebook y el desempleo, entre lo maravilloso de la tecnología y la pobreza, entre la magia de lo material y el desencanto de la vida, es necesario madurar de tal manera –y con la visión para- que logremos transformar nuestro lenguaje, nuestra fe y experiencia en Cristo, de tal manera que sea posible evangelizar realmente a niños, jóvenes y adultos de una era que aún no entendemos.
Los años y las tendencias pasan, las generaciones crecen. Vemos que congregaciones van y vienen; la institución no es de mucha utilidad en ocasiones. El mundo rebasa a nuestra fe. Una razón puede estar en que olvidamos, en conciencia práctica, la obra de Cristo tal como lo expresa la Carta. En Cristo, ha sido destruido el pecado, hemos sido reconciliados con Dios y han dejado de ser necesarios los sacrificios y penitencias –conscientes e inconscientes- para vivir en libertad. El sacrificio representado en Cristo, el Cordero pascual, nos ha traído la libertad –y el poder- de vivir, hablar, remover, quitar, modificar, transformar, actualizar y experimentar nuestra fe en medio del mundo. Cuando Cristo está al centro, en la mira del creyente, entonces todo debe ser transformado; entonces el mundo debe ser confrontado y desafiado; entonces la fe debe convertirse en carne.
El amor al Cordero del que nos habla el título propuesto para hoy, nos desafía a asumir todo aquello que el amor contiene. En primer lugar, se nos invita al desafío del compromiso pleno con la causa de Jesucristo, el cual es la predicación –en palabra y obra- del Reino de los Cielos hecho cercano para los hombres. También, se nos desafía a construir una fe que mueva los cimientos de nuestros tiempos, que se plante de frente al pecado y presente a Aquél que destruyó todo pecado. Finalmente, en medio de los retos al mensaje cristiano, somos invitados a recordar que pertenecemos al Señor, por medio del sacrificio de su Hijo y en el gozo de su resurrección. Amamos al Cordero porque él nos amó primero. 9
A la mesa con Jesús
Jueves de Comunión (Mateo 26.17-35)
Son las últimas horas de Jesús. En menos de un día, Jesús estará muerto. La traición y las torturas se acercan. Jesús lo sospecha, siente que el tiempo se acerca. Lejos de las multitudes, de los romanos y los fariseos, Jesús se dispone a cenar con sus más cercanos. La cena no era cualquiera. Se celebraba la Pascua, fiesta de la liberación hebrea. Recordatorio de lo que Jehová había hecho con sus padres y con los egipcios. Jesús, el hombre que había de ser sacrificado, se encuentra preocupado por su destino y a la vez celebrando la fiesta de la liberación. ¿Qué pasaba por su mente? Imagino que la esperanza de liberación también. Celebrar la Pascua era recordar y traer nuevamente a la realidad el éxodo: los enemigos caerían porque Jehová respalda a su pueblo. El hombre Jesús, de vida y esperanzas judías, se encontraba frente a la Pascua y, junto con ella, su destino.
En condiciones normales, esta cena se debió celebrar en familia. El padre presidiendo, luego de las preguntas de los hijos, con las oraciones, los salmos cantados, las bendiciones. Todo era en casa. Cada hogar vivía este ritual con la esperanza en la liberación total de Israel, el día en que había de llegar el Mesías y vencer con la fuerza de Dios a todos sus enemigos. En el caso de Jesús y sus Doce no había familias. Estos trece hombres habían dejado todo atrás para hacer suyo el proyecto del Reino de Dios. Trece hombres solos, dispuestos a celebrar la Pascua. Cuando se sientan a la mesa Jesús toma el papel de padre. Él preside la mesa de la Pascua. Oró por la liberación de Israel, seguramente. ¿Deseaba ser el Mesías o, tal vez, imploró que el Dios liberador enviara a alguien más? En esa tarde y noche, los trece eran familia. Todos de diferente origen, posición, de diferentes ambiciones, un publicano y un zelota, unos hermanos violentos, pescadores. Ellos se unieron en una misma familia presidida por Jesucristo.
Cada uno había celebrado esta mesa cada año. Para los Doce, este año la esperanza se encarnaba frente a ellos. El Mesías estaba ahí, orando, respondiendo las preguntas –¿quién habrá hecho las preguntas rituales?-, bendiciendo la cena, narrando la historia del éxodo. Aquello que esperaban para los días finales sucedía ante sus ojos. No todos se percataron del suceso. Seguramente había dudas, temores, confusión. Después de todo, al Mesías lo dejaron solo en el momento decisivo. Antes que eso sucediera, se encontraban a la mesa con el Señor, con el que habría de morir y resucitar. ¿Cuántas veces se puede tener aquello que se espera frente a los ojos? Dios había respondido y se manifestó a los Doce.
La cena había comenzado. No podemos imaginar la tensión que vivían o el silencio profundo en medio de los alimentos. A todo siguió la tristeza. Jesús rompe el silencio: “Yo os aseguro que uno de vosotros me entregará”. Había un traidor entre ellos. Entre aquellos Doce que habían dejado todo, vivido juntos por tres años, que se conocieron perfectamente, alguien iba a traicionar a Jesús. Se entristecieron en gran manera y la duda comenzó a reinar en el corazón de aquellos hombres. Como si desconocieran sus intenciones y capacidades, desconfiando en su propia naturaleza, cada uno preguntó si jugaría el papel de traidor. “¿Acaso soy yo, Señor?” 10
Eventualmente cada uno traicionaría a su Señor con el sueño o el abandono. Uno lo iba a entregar a sus enemigos. La traición ya se había fraguado. Uno de ellos lo había vendido por esclavo ante los sumos sacerdotes. Treinta monedas de plata: el precio por la vida de un esclavo (Éxodo 21.32). El traidor no se esforzó en pedir más por la vida del Mesías. Ni siquiera su vida costó una fortuna, sino treinta monedas. El Señor fue vendido como esclavo.
“¡Más le valdría a ese hombre no haber nacido!”, exclama Jesús. Lo dijo al aire, aun sabiendo quién habría de entregarle. El aire en el aposento se estremeció. Todos quedaron en silencio nuevamente y Judas, el hombre que se ahorcaría más tarde, pregunta “¿Soy yo acaso, Maestro?”. Judas lo probó por última vez. Quería saber si Jesús sabía la identidad del traidor. Tal vez fue diferente. Tal vez Judas, admirado por el conocimiento de Jesús, deseó borrar lo que había acordado. Tal vez todo saldría mal, tal vez Jesús le diría que él no era el traidor, tal vez todo había sido un sueño. Pero la traición estaba presente. Una traición tan cerca que el maldito había comido del mismo plato que Jesús.
El Jesús-hombre había sido vendido y traicionado. Vivió la traición como todos la hemos experimentado, tal vez no de amigos cercanos, pero sí de sueños y proyectos, de anhelos, de esperanzas. Los sueños también traicionan. Los “judas” pueden ser de carne y hueso, pueden ser de pensamientos e imágenes. Las iglesias y las familias a veces son también vendidas a precio de esclavos, a precio de objetos e intereses. La vida misma, en ocasiones, parece traicionar a quienes viven. Jesús lo sabe. Él lo vivió. Que se celebre la Pascua en el contexto de una traición debe tener significado más allá del sacrificio y la muerte. La Pascua, la fiesta de liberación, es poner toda traición frente a Jehová y proclamar que se ha vencido en su nombre. Nosotros, los que leemos la historia de Jesús a partir de su resurrección, podemos declarar que, ayer como hoy, toda traición es superada y, aún más, destruida en el nombre del Señor. El día de la liberación ha llegado. Cuando nos acercamos a la mesa presidida por Jesucristo proclamamos la liberación de cuerpos y almas, de espíritus y mentes, de traicionados y entregados, de vida y muerte. En la mesa entregamos cadenas, traidores, dolores y esclavitudes para recibir (y proclamar) el año bueno de Jehová. Decimos a nuestros “egiptos” que el éxodo ha llegado, que desde el Sinaí y, aún más, desde la tumba vacía, se ha declarado vida plena para todo hombre y mujer. No hay motivos para ser los entregados al destino, a la vida o a las personas; no hay condenación para aquellos que en Jesucristo han sido proclamados libres.
Pero la vida cristiana es difícil. Jesús no hablaba en vano cuando pidió tomar la cruz y seguirle. Muchos presentes han dejado padre, madre, hermanos, incluso hijos para seguir la fe en el Reino de Dios. Algunos han sufrido el desprecio de los más cercanos, las burlas de amigos, las dificultades en la lucha contra los propios deseos con tal de seguir al Crucificado y Resucitado. Aún dentro de las congregaciones, hemos sufrido traiciones y desencantos por buscar lo justo, lo de buen nombre, por seguir el camino de Jesucristo. Hemos cometido el error de dudar de la dignidad que cada uno de nosotros gozamos en el Señor, de menospreciar la gracia que ha caído sobre cada uno (sin excepción), de minimizar la obra de Jesucristo y el Espíritu Santo en la vida, palabra y obra de cada creyente. También hemos guardado silencio ante la injusticia y el pecado, hemos juzgado y criticado, no hemos perdonado. Pero hoy, como en aquella tarde y noche en el aposento, somos 11 familia. Aquellos que han dejado familia a causa de la fe pueden encontrar a un hermano entre nosotros. El solitario y adolorido puede encontrar compañía hoy que nos acercamos a una misma mesa para disfrutar del alimento del Señor. Las familias podemos agrandar nuestros lazos y nuestro amor al ser parte de otras familias. En esta noche, la noche en que celebró la Pascua, podemos dar un paso hacia delante y ser aquella congregación y aquellos creyentes, heroicos y humildes, justos y misericordiosos, gobernados por el amor, que el Señor ha deseado.
“Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: ‘Tomad, comed, éste es mi cuerpo.’…
El solitario del Calvario
Las siete palabras de Jesucristo en la cruz
Jesús ha sido traicionado. Uno lo vendió a precio de esclavo, los demás –salvo uno- huyeron y se escondieron. El galileo, hombre como cualquiera, estuvo en manos de gobernadores corruptos. Lo consideraron una amenaza, un enemigo común al que valía la pena destruir. Cuando lo pusieron frente al pueblo que lo aclamó el domingo, las voces exigieron se le crucificara. Prefirieron al asesino Barrabás sobre el justo Jesús. Fue humillado, torturado, azotado y sujeto de burlas. La oscuridad comenzó a cubrir el cielo y su alma. Sólo tenía una certeza: la muerte. El camino al Calvario fue largo. El calor y la multitud eran demasiado, tanto como el peso de la cruz que cargaba. Cayó. Volvió a caer y una vez más lo hizo. Lo ayudaron aunque sin remediar el destino que se vislumbraba demasiado cerca. Al llegar al Monte de la Calavera sabía que antes de morir le esperaba una prueba excesiva. Todo el camino –imagino- y aún en ese momento oraba por un milagro. Al ponerle las manos en la cruz y los pies en el lugar exacto, contra todo, él esperaba que algo sucediera. Era humano, carne, hueso y sangre, nervios. Los clavos le traspasaron y lo subieron, con el sol y los cuervos sobre su cabeza. Los hombres religiosos estaban abajo, junto a los curiosos y los militares. Lo maldecían, se burlaban. Las burlas y las maldiciones las escuchaba su madre.
I. “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23.34)
Este hombre en la cruz apela a la misericordia del Padre. Trata de ocultar la maldad de los crueles, de los criminales. ¡Sabían lo que hacían! Tal vez no reconocían en el crucificado al Mesías, pero sabían que era un inocente. Los militares y los que se burlaban habían vivido tanto tiempo bajo la corrupción que ya no reconocían lo bueno de lo malo. Aún en el dolor, Jesús en su compasión trata de burlar la ira de su Padre. Qué iban a saber aquellos hombres de justicia cuando todo su mundo era violencia y corrupción. Qué justicia podía existir cuando la muerte del inocente era lo cotidiano. Jesús implora perdón para las víctimas de aquel veneno mortal.
Queda reflexionar si somos también hombres y mujeres víctimas del agudo contagio de la injusticia. ¿Sabemos reconocer la mentira, la violencia y la injusticia cuando está frente a 12 nosotros?, ¿distinguimos al inocente del injusto? Nuestro mundo, como el de Jesús y los fariseos, llama a lo bueno malo y a lo malo bueno. Dios, el Padre, nos perdone si no sabemos lo que hacemos, lo que hablamos; si hemos confundido nuestra vida cristiana con la vida del Mundo y sus sistemas.
En la historia de salvación la palabra del perdón marca el talante del actuar de Dios. Más allá de la justicia, del pecado, de las omisiones y los evidentes hechos, está el perdón, ya no como un “esfuerzo” divino, sino porque nos encontramos tan envueltos del mundo que no sabemos lo que hacemos.
II. “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.” (Lucas 23.43)
En lo alto, la compañía de Jesús son dos “malhechores”. Es posible que fueran dos sediciosos, judíos nacionalistas que se rebelaron violentamente en contra de Roma. Tal vez alguno había asesinado a un soldado imperial. Tres hombres sufriendo de la agonía del metal en sus manos, de las astillas del madero, de la mirada condenatoria de los testigos. Uno de ellos toma las palabras de Satanás en el desierto. Hace tres años Jesús había escuchado las mismas palabras: “Si tú eres el Cristo”. La madre de las tentaciones: olvidar la identidad. Satanás le hablaba en el madero. El otro crucificado lo defiende. ¡Ironía, el único que intercede por Jesús se encuentra también crucificado!
¿Cómo es que vio en Jesucristo al liberador de Israel, al Mesías? No lo sabemos, sin embargo, pide se le recuerde cuando llegue el Reino prometido. Jesús, aún armado de esperanza y confianza, esperando hasta el último, le promete gozar del lugar-otro en ese mismo día. Jesús podía estar lleno de dudas, preguntas y angustias, pero aún en el dolor pudo consolar al moribundo. Desde las heridas ofreció fuerza, aliento y esperanza a otro crucificado. Jesús se aferraba también en la realidad-otra que su Padre ofrece y, con él, también tomó de la mano al doliente que le había reconocido.
III. “Mujer, he ahí tu hijo (…) He ahí tu madre.” (Juan 19.26-27)
De la multitud que alguna vez le siguió, de sus amados discípulos a quienes encomendó al Padre, a quienes lavó sus pies, nadie quedaba. Sus hermanos y hermanas son anónimos para los evangelios. Al pie de la cruz, testigos de todo el dolor y a espera de la muerte, se encontraban su madre, su tía, María (mujer de Cleofas), María Magdalena y el discípulo Juan. ¿Quién quedaría con su madre? En la historia de los evangelios no parecía importarle demasiado. La dejó para ir a predicar, la rechazó cuando llegó a visitarle. La cruz le da otra perspectiva. Ella está con toda fidelidad a los pies de su muerte. No sabemos de José, ni de los hermanos y hermanas que se mencionan en otros pasajes. Finalmente, Jesús la ve y también siente compasión. La encomienda al discípulo que amó.
Él dijo que se debía dejar casa y familia a causa del Reino. Jesús se atreve a entrever lo que dejó. Se preocupa. ¿Qué será de la mujer que fue probada desde su nacimiento? Desde la cruz se preocupa y la deja con el hombre de sus confianzas. Gran ejemplo tenemos en este hombre crucificado. Ni siquiera el dolor y la cercanía de la muerte le ha vuelto egoísta. Sigue siendo capaz 13 de ver la necesidad humana, primero en el crucificado, luego en su madre. Sin negar la propia situación, el Reino (y la salvación) se va construyendo al responder a la necesidad del prójimo. Jesús, aún en la cruz, es ejemplo de esto.
IV. “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Marcos 15.34)
Era la hora tercera cuando fue crucificado. La hora novena llegó y con ella la oscuridad del alma. El justo, el crucificado inocente, el Mesías, habla a un Dios que se ha escondido. ¿Dónde está? Si está en algún punto del Monte Calvario, ¿por qué no salva a su Hijo? Las palabras de Jesús debieron sonar como un trueno. “Jesús clamó a gran voz”, dice Marcos. Jesús clamaba por el Dios de sus confianzas, por aquél que dejó todo para predicar un Reino construido en el amor. No estaba. En aquella cruz sólo estaba él.
Esta palabra no es un asunto poético, sino el reflejo de la experiencia de la cruz. Jesús ha sido abandonado. El hombre que carga con las injusticias y pecado humano ha sido dejado a su suerte por el Padre. Lo divino cierra sus ojos ante el madero. Algunos consideraron que llamaba a Elías porque su grito exigía salvación. Nadie llegó. El Dios que escucha los clamores de los oprimidos y de las víctimas de injusticia dejaba abandonado a Jesucristo. La cruz, espacio del silencio de Dios, es también el espacio de los que hoy mueren en soledad e injusticia. Jesús no murió sin más: a Jesús lo mataron. En su asesinato se resumió el pecado humano y por eso Dios calla. No podía hablar. Tal fue el sacrificio del Hijo: no fue la sola muerte, fue el asumir el silencio de Dios. Él lo asumió para ser que nadie vuelva a experimentarlo jamás. Él lo debía soportar y ese fue su sacrificio. No hay romanticismo, no hay hermosura, la cruz no es preciosa. El homicidio del justo y el silencio de su Padre no son bellos. Fueron necesarios, en Jesucristo, para que ningún hombre esté solo, para que Jesucristo acompañe al justo sacrificado, para que Dios nunca más deje de hablar.
V. “Tengo sed” (Juan 19.28)
Su cuerpo agonizaba. Se da cuenta por todos los medios que es un hombre el que muere en la cruz. Nada más humano que tener sed. El sol y los golpes habían hecho su trabajo. No era sed de justicia, era sed en su garganta y su boca. Tenía sed el que exigía dar de beber a los sedientos. Ya no es el profeta, es el pequeño de Dios que requiere ser socorrido.
Juan narra que había una vasija con vinagre. Con una esponja le dieron de beber tal amargura. Ni siquiera era digno de agua. Ni una gota del cielo, ni una gota de los hombres. ¿Cuántos crucificados –heridos y dolientes- habrá entre nosotros clamando por agua?, ¿a cuántos les damos a beber vinagre en lugar de agua?
VI. “Consumado es” (Juan 19.30)
Jesús tomó el vinagre. No había alternativas. Sabía que el final se acercaba junto con el día. Su obra terminaba. Como Moisés, se encontraba a las orillas del desierto pero no sabía si sus ojos encontraban la tierra prometida. Parece que no había victoria. El Mesías no podía terminar en la cruz. Un Mesías verdadero debía vencer. Lleno de dudas y palabras, podía preguntarse si en 14 verdad era el Cristo, si en verdad era el Hijo de Dios. Tal vez las voces del desierto no eran tan falsas. Más fácil pudo ser el camino si se arrodillaba ante sus tentaciones. Ya estaba en la cruz. Los cojos caminaban y los ciegos veían pero él estaba en la cruz.
“Consumado es”. Lo que él podía hacer se terminaba. Si acaso él era el Mesías, ahí estaba su obra. Si acaso sólo era un hombre cualquiera, ahí terminaba su vida. Había dicho a sus discípulos que al tercer día resucitaría, pero en el dolor de los azotes y los clavos, ante el total silencio de Dios todo estaba en duda. ¿Qué sucedería en la mente del Mesías? Recordaba –como menciona Borges- su vida, la mujer que amó en secreto, su infancia, los brazos de María, el olor del taller de José, los días de alegría con los Doce, el perfume en su cabello, los atardeceres del desierto, las aguas del Jordán, su primera visita al Templo, el alimento que preparaban Martha y María. En el fondo sabe que su obra no quedará en el vacío. Hay un rastro de eternidad. Todo debía acabar. El final estaba ahí, ante sus ojos. Todo era consumado. ¿Acaso todo empezaría?
VII. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23.46)
Nuevamente clama “a gran voz” al Padre. Las tinieblas se habían extendido por toda la tierra. El cielo y la tierra se conmovían. El mundo se convertía en la tumba de este drama. El dolor se hacía insoportable, los clavos desgarraban las manos. No sabemos dónde está Dios en la cruz, pero Jesús reúne toda su fe, toda su esperanza, todo aquello que le sobrevivía para gritarle nuevamente. “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Sabe que ya ha de morir, no queda nada, y desde el fondo de su ser le encomienda aquello que él es.
No queda nada de Jesús. Dios ha muerto o tal vez sólo calla. Por eso hoy callamos. Si Dios no habla, ¿puede hablar el hombre?, ¿acaso podemos hablar en lugar de Dios? No. Hoy no se pueden alzar las manos en señal de bendición. Hoy Dios ha callado o tal vez haya muerto. Hoy guardamos silencio. Silencio como cuando Jesucristo murió. El mensaje está en el silencio. El mensaje está en las voces y rumores que podemos escuchar en el silencio de la cruz, en el eco de la historia del Calvario.
Hoy callamos. Hoy esperamos. Hoy la iglesia debe callar. La mañana del domingo está cerca, pero hoy sigue siendo la tarde del viernes.
“Y habiendo dicho esto, expiró.”
La tumba no estaba vacía
Domingo de Resurrección (Lucas 24.1-12)
La historia de Jesucristo, el galileo crucificado, no quedó en el Monte Calvario. Los discípulos se encontraban escondidos y sólo las mujeres que le habían seguido hasta el final fueron testigos del sepulcro. Jesús, el hombre que –hasta el viernes- pretendía ser Dios, encontraba su destino sellado 15 tras una piedra, en un sepulcro. El silencio de Dios experimentado en el Calvario se transformó en el silencio de la tumba. También quedaba ahí el Reino prometido, el mundo-otro que –dijo Jesús- se encontraba ya entre los hombres. El camino de las últimas seguidoras de Jesús terminaba en una tarde dedicada a preparar mirra y aromas para el cuerpo de su Maestro.
El silencio de Dios, junto a las mujeres, también guardó el día de descanso. Acompañó el sentimiento de fracaso y frustración, esperó siendo testigo de las lágrimas de un grupo de piadosas, se escondió junto a los confundidos discípulos. De Dios no se sabía nada. Desde la cruz, tal como lo recordamos el viernes, el mundo se encontraba bajo la total ausencia de Dios. Ya no había terremotos, ni apariciones, tampoco tumbas abiertas, ni señales portentosas. Al sepultar a Jesucristo, no sólo Dios, también el mundo había callado.
Todo comienza en la madrugada. Un grupo de mujeres –María Magdalena, Juana, María la madre de Jacobo y otras- acompañaban con la noche la oscuridad de la propia alma. Un grupo de penitentes. La fe ha quedado atrás. En el camino saben qué esperan encontrar: una tumba, un cuerpo, los olores fúnebres, la decepción al final de la cueva. Al llegar a la tumba, con los primeros momentos del alba, la fría luz les permitió ver que la piedra del sepulcro estaba removida. De todas las posibilidades que consideraron, la resurrección no se encontraba en ellas. Habían escuchado de ella, Jesús lo mencionó y era la esperanza de muchos judíos. En una historia de fracaso tal misterio se encuentra vedado. Podría tratarse de algún ladrón de tumbas, tan común en aquella época, de un saqueo, una venganza sobre los restos corporales. Corrieron, como correría cualquier enlutada que ha visto violado un lugar tan significativo. Al entrar en la tumba encontraron que el cuerpo de Jesucristo no estaba ahí.
Quedaron perplejas. No era el asombro como de quien ve algún milagro o una promesa cumplida. Quedan inmóviles como quien recibe una frustración más porque, si Jesús no era el hombre-Mesías esperado, ahora tampoco podrían cumplir con la última muestra de amor posible que era ungir el cuerpo. Su historia al lado de Jesús, el galileo, se tornaba cada vez más brumosa, sin sentido, llena de angustia. De las esperanzas puestas en el profeta judío ni el cuerpo permanecía. La historia de este hombre quedaba sellada por la profunda tragedia.
El último momento en este capítulo de la historia de salvación de Dios comienza a partir de ahora. Dos hombres se pararon junto a ellas. Hombres desconocidos, de ropas y apariencia diferente. Nadie las había seguido hasta la tumba, no tenían acompañantes. Ahí estaban, junto a ellas, mirándolas. Ellas temieron, como es natural. Su perplejidad se convirtió en miedo, en terror ante lo que veían. No se encontraba el cuerpo del hombre amado y, en aquella tumba, hallaron a dos hombres dignos de ser temidos. ¿Qué hacer ante un evento como éste? Bajaron su rostro. El estado de su existencia se encontraba con los ojos en el polvo. ¿Cómo podían ver a los ojos a estos hombres ellas, mujeres de esperanzas frustradas?
Entonces surge una pregunta que transformó la historia: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive?”. La tumba no estaba vacía, estaba llena de lo inesperado. Ellas buscaban un cadáver pero encontraron una pregunta. ¡Qué hacen aquí!, les dijeron los varones. Las tumbas son para los muertos, para las frustraciones y las derrotas. Cristo no estaba ahí porque había 16 resucitado. Su cuerpo no estaba, las esencias de la muerte habían desaparecido, sólo quedaban vestigios –los lienzos- y un gran anuncio.
Las mujeres habrían de ser transformadas por el anuncio de la resurrección. Más adelante, Pablo afirmará que este evento es el fundamente de la fe cristiana, porque si Jesucristo no hubiera resucitado, vana sería la fe, la cruz, el sacrificio y la historia misma del galileo. Sin la resurrección no es posible la salvación. Todo cristiano vive a partir de la resurrección, no sólo de la cruz o los milagros, no de la Navidad o la moral enseñada, sino de la tumba vacía. La resurrección es el absurdo para el mundo, al igual que creer en un Señor humillado y crucificado. Pero ahí, en la imposibilidad “científica” de probarla, en lo i-lógico de los hechos, en lo sobre-natural de los eventos se encuentra el fundamento del mensaje cristiano. La fe en el Jesús que resucita también nos deja perplejos, incrédulos, maravillados e inmóviles porque el mensaje es el anuncio de lo imposible.
El testimonio de la resurrección comienza con aquella pregunta que hasta nuestros días tiene eco. ¿Por qué buscamos aquello que vive donde habita la muerte? Como personas tenemos frente a nuestro rostro palabras, sueños, acciones, pasado(s), momentos que parece han muerto. Áreas de la existencia suelen habitar en tumbas, siendo las mismas el sello de un camino que no fructificó. Personas, experiencias, esperanzas y visiones se han ido, se esfumaron con lentitud, y ahora son consideradas muertas. Pero el mensaje de resurrección es que ha llegado la muerte de la Muerte y la derrota de las Derrotas. En nuestra existencia se ha terminado el momento de buscar a lo que vive de entre lo muerto. El Cristo de Dios, primicia nuestra, ha vencido para que toda frustración y limite, todo obstáculo, todo fracaso se levante del sepulcro para tener vida nueva. A la resurrección no sólo la esperamos en el tiempo final de Dios, sino que hoy es posible vivir –realmente vivir- como resucitados, dejando atrás los límites al crucificarlos juntamente con Cristo, extendidos al futuro de Dios, que es también su presente -¡su Reino!- el cual ya se encuentra entre nosotros. Las tumbas de nuestra vida no están vacías: están llenas de las buenas noticias por parte del Dios y Señor de nuestra historia. Las tumbas, las cuales muchas han sido cavadas por nosotros mismos, tienen como único rezago de la muerte lienzos y vendas, testimonio de lo que un día estuvo muerto, más ahora vive, ¡vive poderosamente, en dignidad y plenitud!
El relato de la resurrección continúa. “Acordaos de lo que os habló…”, dijeron estos varones. ¡Cuánto olvido había en estas mujeres y en los Once! La confusión de las horas pasadas, los deseos y anhelos encontrados, la realidad impuesta a causa de la cruz y la muerte del Maestro, habían causado el olvido de las palabras de su Señor. Él ya había anunciado todo, pero no recordaban nada. En el temor de los hechos –vago recuerdo de la barca en medio de la tormenta- comenzaron a “ver el viento”, se hundieron en el mar. Más los varones les dijeron “acuérdense”.
Dentro del misterio pascual, la voz del desierto que escuchó Jesús hacía tres años, el Satanás volvía a hablar. Ya no hablaba a Jesús, pues estaba en la tumba, sino ahora a sus seguidores. Como siempre, el olvido y la duda han sido sus mejores armas. La duda sobre el quién-soy y el olvido de lo dicho. Estas mujeres, víctimas de su acusador, están en la tumba y reciben una sola palabra: “acuérdense”. 17
En este gran clímax de la historia de salvación parte del mensaje es el recuerdo de lo dicho. Todo aquello hablado por el Dios bíblico, no el ídolo que multitudes y ambiciosos quieren construir, sino el revelado en Jesucristo, debe ser recordado por su pueblo. El Dios creador del Génesis ahora ha hecho nuevas creaturas en Cristo; el Dios liberador del Éxodo sigue trayendo y exigiendo libertad –hasta de la muerte- a su pueblo; el Dios que se hace uno con el pobre y desvalido predicado por los profetas sigue levantando del polvo al pequeño para hacerlo sentar en lo más digno de su reino; el Dios justo y santo de antaño sigue exigiendo justicia basada en el amor y santidad formada en la acción concreta por el Reino.
Nuestra misión es recordar sus palabras, las cuales no cambian aunque la tierra y sus potencias sí. Así, cuando las frustraciones y los proyectos, los deseos, los anhelos sean transformados, cuando el Acusador llegue con la tentación deseando provocar olvido y duda, debemos afirmar con valentía y heroísmo que somos el pueblo de Dios, pueblo de sacerdotes, dignos herederos del Reino de los Cielos, benditos en la tierra, hombres y mujeres con la fuerza y la esperanza del Espíritu. ¡Debemos acordarnos lo que Dios ha dicho sobre nosotros! Vivir como resucitados en Cristo es existir bajo el poder de la Palabra –de lo dicho- y en la fuerza de la misma palabra creadora de Dios. Toda potencia, toda fuerza, todo injusto, todo pecado, toda tentación, toda vida, toda muerte, toda experiencia, toda la creación ha sido puesta bajo los pies del Señor resucitado, nuestro Señor, nuestra existencia, nuestra vida. Y aquél que vive como resucitado no puede voltear atrás, no puede volver los ojos a la tumba. El resucitado-en-Cristo va, ¡corre!, hacia sus hermanos para también recordarles la palabra de salvación.
Tal es nuestra historia de salvación. La historia sigue escribiéndose hasta hoy y hasta que Cristo venga en toda gloria.
Reflexiones
Amigos y hermanos, les saludo deseándoles bendiciones de Dios en sus vidas.
Permítanme compartirles esta reflexión:
Hazme florecer…
Caminando por una céntrica calle de la ciudad de Panamá, me llamo la atención un poster que estaba en el escaparate de una librería. Se trataba de un bello paisaje, donde se veía de cerca la cima de una montaña, con un hermoso fondo azul del cielo. Entre las rocas de ese lugar, había pequeños grupos de lirios blancos y rojos que embellecían lo abrupto de aquel terreno montañoso. En la parte inferior, el poster tenía una inscripción que decía:
‘SEÑOR, HAZME FLORECER
DONDE ME HAS PUESTO»
Reflexione en el significado de ese mensaje, y me quede pensando como cambiaría nuestra vida si tuviéramos esa filosofía, si nos apropiáramos de esa significativa oración.
‘FLORECER DONDE ME HAS PUESTO»… renunciar a todo espíritu de inconformidad, poner todo mi esfuerzo en servir, dar lo mejor de mí mismo, hacer todo con amor…
«!Florecer!», no en otro lugar, ni en otro tiempo, sino aquí y ahora, para cumplir el propósito de Dios, en este mundo creado por El…
Pedro García Carlos.-
Sociedad de Estudios Históricos del Metodismo en México
El significado de la
experiencia del corazón ardiente
(Con motivo del 250 Aniversario de la Experiencia del Corazón Ardiente se organizó en la iglesia de Churubusco, D. F., una serie de conferencias durante el mes de Mayo de 1988, con la participación de los hermanos abajo mencionados, cuyas aportaciones estaremos publicando hasta el 29 de Mayo, 2013).
CONTENIDO
1. LA SITUACIÓN DE INGLATERRA EN EL MOMENTO DEL CORAZÓN ARDIENTE, Oscar G. Baqueiro, (publicado en el número 61 de EEM)
2. IMPORTANCIA HISTÓRICA DE LA EXPERIENCIA DEL CORAZÓN ARDIENTE, Maurilio Olivera Chávez (se publica a continuación)
3. EL SIGNIFICADO DE LA EXPERIENCIA DEL CORAZÓN ARDIENTE, Rubén Pedro Rivera (publicación pendiente)
4. SESIÓN DE PREGUNTAS Y RESPUESTAS. (publicación pendiente)
Importancia histórica de la experiencia del corazón ardiente
Pbro. Maurilio Olivera Chávez
“¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?»
Lelievre
La importancia de una idea, de una vida o de un hecho, se medirá por la calidad y trascendencia de sus efectos. Así lo declaró nuestro Señor Jesucristo cuando dijo: «Por sus frutos los conoceréis» Mt. 7: 16. Por tanto, conviene considerar en qué consistió la histórica experiencia del: Sr. Wesley, y valorar luego sus consecuencias.
No basta decir lo que tanto se ha repetido: que “sentí arder mi corazón de una manera extraña” pues lo de Aldersgate fue la culminación de un largo proceso de estudio, de prácticas y disciplinas con las cuales el Sr Wesley buscaba satisfacción a sus .ansias de tener la fe que salva y la paz y el gozo que había visto en el rostro y en las actitudes de los hermanos moravos. Recordamos su aplicación al estudio de las Sagradas Escrituras en el Club de los Santos, su candorosa .confesión, de “voy a .¿convertir a. los indios de América; pero ¿quién me convertirá a mí?” Y nuestra su condición interior respecto a la verdadera fe en la .referencia .que hace de su entrevista con el pastor moravo, Spangerberg, en Georgia al llegar como misionero, para pedir consejo sobre -la obra que iba a emprender: —Hermano mío le dijo el moravo, ante todo debo haceros una o dos preguntas: Tenéis-en vos mismo el testimonio de Dios? — ¿Da el Espíritu de Dios testimonio a vuestro espíritu que sois hijo de Dios? Wesley quedó sorprendido de estas preguntas. Spangerberg siguió: -—¿Conocéis a Jesús? — Yo sé, dijo Wesley, que es el Salvador del mundo. — Muy cierto, pero ¿sabéis que os ha salvado? —Creo que murió por salvarme, contestó Wesley.
Wesley escribió en su diario: «Mucho temo que aquellas palabras fueron vanas». Spangerberg le dio su testimonio, lo cual lo hizo sentir que algo le faltaba. Y eso era reconocer que «no por obras», no con erudición, ni con filosofías…
Cuando Wesley dice que «sintió arder, su corazón de una manera extraña” se está refiriendo a lo que llamamos conversión, cosa que es fundamental en el cristianismo. Sin ella no hay cristiano. Ni iglesia, ni salvación.
La conversión no es cambiar de un grupo religioso a otro, no es reconocer que tal doctrina es mejor que la que tengo, por tanto, me “convierto a aquella; o me afilio a esta religión porque me, gusta”, etc. Todo esto puede tener algo que ver pero no constituye el fundamento y esencia de lo que en el cristianismo es la conversión.
La descripción que hace de su experiencia el Sr.Wesley es como sigue:
1º -Sintió arder su corazón,
2º -Sintió que confiaba en Cristo como su único Salvador
3º-Tuvo seguridad de que sus pecados habían sido borrados y sentía el inefable gozo del perdón.
4º-Se sintió libre del pecado y de la muerte.
Y más tarde, sobre la base de esta experiencia diría: “Un metodista es una persona en cuyo corazón está derramado abundantemente el amor de Dios y que ama a Dios de todo corazón, y de .toda su alma, y de toda su mente, y de todas sus fuerzas. Y mientras hay oportunidad hace bien a todos los hombres» (Herencia metodista, p 100)
Como se ve, la conversión del Sr. Wesley se describe en dos partes: 1ª., lo que “sintió”: arder su corazón, confiar en Cristo, perdón de sus pecados, y libertad del pecado y de la muerte.2ª los efectos conducta o comportamiento del convertido. Todo esto son descripciones de la conversión por sus resultados, mas no una definición de lo que sea en sí.
Para el que escribe, la descripción que el Sr. Wesley hace de su conversión, parte de un hecho místico: el contacto o encuentro con la Gracia divina, con la Persona de Cristo Jesús. Este hecho se realiza en el espíritu humano como la culminación del proceso que va de la convicción de pecado, el arrepentimiento, el arrepentimiento y la búsqueda del perdón divino con el afán del «ciervo que brama por las corrientes de las aguas», hasta hallarla en el cristalino manantial de las aguas de vida eterna. Así encontró la salvación la samaritana, que tuvo la experiencia de ver al Señor y oír de Él: «Yo soy, que hablo contigo. Así también él que había sido ciego de nacimiento de San Juan 9, «¿Quién es, Señor, para que crea en Él? —»Pues le has visto, y el que habla contigo, él es”. Y ¿qué diremos de Tomás? —Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mis dedos en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Jn.20:25. Y a los ocho días, al ver a Jesús entrar estando las puertas cerradas, y ver sus heridas y oír la indulgente invitación: «Pon aquí tu dedo, y mira mis manos, y acerca tu mano y métela en mi costado…n Tomás no tuvo más respuesta que caer de rodillas y confesar: «¡Señor mío, y Dios mío!»
Y así podríamos evocar el momento místico, inefable, en que Elías se percata de la Presencia divina a través del «silbo apacible y delicado», o como Saulo de Tarso, el implacable perseguidor de los cristianos, que necesitó ser derribado de su cabalgadura y humillado en el polvo del camino para darse cuenta de que el Todopoderoso Jesús de Nazareth «a quien tú persigues» era quien así le hacía sentir que estaba totalmente equivocado en su propósito de destruir la naciente Iglesia del Crucificado. El que de allí se levantó ciego y fue conducido a Damasco, ya no era el «terrible lobo de Gubia», perseguidor de ovejas, sino que ahora era otro; antes era el gran Saulo de Tarso, honra y prez del fariseísmo y del mosaismo; ahora es Paulo (pequeño); antes era perseguidor, hoy va a ser perseguido como una de las ovejas del Señor. Saulo fue convertido a Cristo no por la dialéctica, ni por la comparación de doctrinas, sino por el encuentro -del mísero pecador con Jesús que murió por él en la cruz para hacerle posible la salvación y la vida eterna.
En resumen, la conversión es la obra de la gracia que Dios efectúa en el hombre y que consiste en el perdón y limpiamiento de «sus pecados, y el nacimiento de un nuevo espíritu proveniente del Espíritu Santo, dando por resultado la nueva criatura, el nuevo hombre «creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad». Este hombre es uno que tiene una nueva conciencia de sí mismo, ahora sabe que es hijo de Dios, y aunque no lo sepa, en su torrente de vida espiritual corre ahora la savia de la naturaleza divina. {2 P. 1:4) De aquí en adelante será un testigo de Jesucristo, será su discípulo y vivirá con Él para siempre.
Enfoquemos ahora las actividades que se derivaron de la conversión del Sr. Wesley, en los siguientes rubros: 1º La Evangelización. 2º. Las misiones. 3o. La Educación, y 4º La Obra Social, (nota: Esta misma clasificación aparece en el artículo «Las Instituciones del Metodismo”, de la pluma del Dr. Alejandro Ruiz Muñoz, de donde tomamos buena parte de esta información.)
EVANGELIZACIÓN
Esta actividad fue como una proyección natural de la genuina conversión* Parece que las palabras del Señor dichas al que sanó de los demonios, nVe a los tuyos y cuéntales cuan grandes cosas ha hecho el Señor contigo, y cómo ha tenido de tí misericordia»(Mr. 5:19) son el primer impulso del verdadero convertido. El mensaje evangelizador que bajo la inspiración del Espíritu Santo brotó de Wesley, se aplicó a lo que las almas necesitaban en su tiempo, teniendo como su centro invariable el arrepentimiento del pecado y la fe en Cristo; pero los pecados, objeto del arrepentimiento y la dificultades que tendría por su fe, son determinados en buena parte por la época en que viven. Por tanto, el mensaje no debe ser estereotipado, sino uno propio y pertinente a la época en que se predica. Porque según Rives Calkins, una de las cualidades del metodismo es la adaptación, no en el sentido de que cede o se conforma a la condición humana con mengua del mensaje divino, sino en el sentido de prescindir de las formas con tal de llegar al hombre en sus verdaderas necesidades.
La doctrina de la gracia tuvo que enfrentarse a un deísmo sin seguridad de salvación, que dependía de la rectitud moral para hallar la aprobación de un Dios lejano en un tiempo también lejano. «El típico hombre de iglesia de la época ponía su esperanza en la Iglesia y en los sacramentos, y los calvinistas dependían de sus buenas obras como prueba de que estaban entre los elegidos» (Espíritu y Genio del Metodismo. P. 82).
Para esta gran labor se requería una convicción, una certidumbre y un fuego que solo podían venir de la presencia constante del Espíritu Santo. Solamente así se explica la perseverancia y el vigoroso empuje espiritual del Sr. Wesley para soportar las fatigas de su ardua labor evangelizadora, sino la dura oposición del clero anglicano y de la turba fanática que alentada por un espíritu satánico le persiguieron y golpearon con furia.
De hecho cada predicador metodista era, por su nueva naturaleza espiritual, un misionero. Así se desprende del siguiente párrafo del libro «El Metodismo y su Herencia Wesleyana», p.169.:.
«Los primeros días del metodismo fueron una epopeya misionera. Heróicos predicadores recorrían a pie los circuitos que les tocaba ministrar, y tenían que soportar penalidades capaces de arredrar al corazón mejor puesto. El mismo Sr, Wesley era una sociedad misionera: él interesaba a la gente, él reunía los fondos necesario, él elegía los misioneros, él les señalaba su campo de trabajo, y él vigilaba y dirigía la obra de éstos. Así llegaron a América en 1769 los primeros misioneros metodistas, Rvds. Ricardo Boardman y José Pilmoor, y en 1771, Francisco Asbury. La primera subscripción anual misionera se hizo en la Gran Bretaña en 1756; y desde ese año fue el -alma de este movimiento misionero metodista el Dr. Tomás Coke; en 1793 se estableció el uso de que cada congregación retiñera una ofrenda misionera anual. El mismo Dr. Coke fundó misiones en las .Antillas, y envió misioneros a Francia y a la llueva Escocia; y en 1814 él falleció en camino de la India, yendo como misionero a ese gran conglomerado de pueblos, lenguas y naciones. En 1817 se organizó la Sociedad Misionera Wesleyana, que ha llevado el Evangelio a todas las comarcas de la gran federación británica de naciones, y a varios países extranjeros; y de ella han surgido siete iglesias autónomas: la Iglesia Metodista de Irlanda, la Iglesia Metodista del Canadá, la Iglesia Metodista de Sud-África, la Iglesia Metodista de África Occidental, la Iglesia Unida de la India Meridional, la Iglesia Metodista de Australasia, y la Iglesia Metodista de Nueva Zelanda.'» Y sigue la lista .
Pasemos a otra línea de acción originada de la conversión del Sr. Juan Wesley.
EDUCACIÓN
Watkins dice: En ninguna otra cosa puede verse mejor la verdadera humanidad y mentalidad social de Wesley que en sus percepciones sobre la educación. En toda su vida se manifiesta como un efectivo e incansable enemigo de la ignorancia. En un siglo en que parecía que lo reas natural era dejar a los pobres sin educación, y a lo más que éstos podían aspirar era tener un oficio; Wesley emprendió un movimiento de educación cuyos efectos aun influyen en nuestra vida actual. Esta acción educativa de Wesley partía de su convicción de que todos los hombres son iguales delante de Dios y por lo mismo tienen derecho a las bendiciones de la educación, como los ricos o los nobles. Pero no es por sus métodos pedagógicos o teorías sobre educación (que pueden haber sido deficientes); sino por abrir las puertas de la educación a los pobres por lo que merece un lugar en la historia de la educación» (Out of Aldersgate. p 122. Trad.libre)
Del libro «Herencia Wesleyana» copiamos lo siguiente,(P.172): «Todo el mundo cristiano lo conoce (al Sr.Wesley) como el gran evangelista de los siglos; pero fue también un notable educador. Eso lo se revela como maestro en sus cátedras en el colegio de Lincoln de la universidad de Oxford, y como dómine en su escuelita de Savannah, Georgia, sino que se revela también como benefactor de la instrucción pública; en 1729 él fundó y sostuvo una escuela de primeras letras para los niños desheredados en Oxford, y el lunes 2 de abril de 1739, el mismo día que él predicó su primer sermón al aire libre, se erigió la primera piedra de la escuela de Kingswood., progenitura de todas las escuelas metodistas, que hoy día son millares y millares en el mundo entero. El mismo Sr. Wesley escribió el lema de la escuela de Kingswood, que bien puede ser el lema de todas las escuelas metodistas; decía en latín la lápida alusiva: «A la gloria de Dios y para beneficio de la Iglesia y del Estado»; y abajo, en caracteres hebreos: «Dios proveerá».
Y ha sido característica del metodismo en el mundo, que donde se levanta un templo, a su lado se edifica una escuela, y muchas veces, como aconteció en México, especialmente en las áreas rurales el mismo templo-que los domingos era para la adoración, entre semana era escuela de niños, siendo el pastor maestro también de ella.
OBRA SOCIAL
El Sr. Wesley no podía ser indiferente a los, problemas sociales. El librito «El Wesley del Pueblo» apunta, los siguientes problemas sociales con los que el Sr. Wesley tuvo que ver: La esclavitud. El tráfico de esclavos era el gran «negocio» tanto para el gobierno como para los dedicados a tan inhumana tarea. Consideró el Sr. Wesley, como reformador cristiano, que esto era un gigantesco mal, y se unió a Clarkson Wilberforce y otros para oponerse a él. Lo consideraba como «la suma de todas las villanía», aquí un fragmento de la carta que escribió cuatro días antes de su muerte para Wilberforce:
«Londres, febrero 26 de 1791. Querido Señor: A no ser que el divino os haya levantado para ser un Atanasius contra mundum (Atanasio contra el mundo) no veo cómo podéis llevar adelante la gloriosa empresa de oponeros a la más execrable villanía que es el escándalo de la religión, de Inglaterra y de la humanidad. Solo que Dios os haya escogido para esta obra, saldréis victorioso de la oposición de los hombres y de los demonios. Pero si Dios, es con vos, ¿Quién será contra vos? Oh, «no os canséis de hacer el bien». Id con Dios, y en el nombre de Dios y con el poder de su fuerza hasta que la esclavitud en América el mayor de los males que ha visto el sol) sea barrida por completo.» (El Wesley del Pueblo, p.62.3)
Se menciona también la temperancia. Como en el caso de la esclavitud, se adelantó aún más al denunciar este azote de la humanidad. “La .bebida de licores se practicaba por todas las clases sociales, desde el arzobispo hasta el más abyecto barrendero de las calles. Los ministros en medio de sus embriagueces excitaban a las multitudes contra Wesley y sus ayudantes». Veamos este fragmento de uno de sus discursos: «Ni podemos ganar nada dañando a nuestros vecinos su cuerpo. Por tanto no podemos vender nada que tienda a dañar su salud. Y eso es lo que eminentemente hacen todas esas copitas de licores espirituosos y embriagantes. Es verdad que algunos pueden tener lugar en la medicina pueden usarse para algunos desórdenes corporales- aunque, rara será la ocasión en que no sean usados por médicos ineptos. Pero quiénes son aquellos que los preparan y venden solo con este fin?»
Sobre la reforma de las prisiones el Sr. Wesley manifestó un vivo interés, y tuvo algún contacto con el Sr. Juan Howard, reformador de las mismas.
Nos son conocidos sus conceptos y preceptos sobre el uso del dinero y sobre la economía en general.
¿Qué relación tuvo el Sr. Wesley con el sufrimiento humano? No solamente buscó la salvación de las almas, sino también el bienestar de los cuerpos combatiendo la enfermedad y fomentando la salud.
Y terminamos estas líneas de interés y de acción wesleyana mencionando sus ideas sobre la guerra.
Él no era un pacifista en el sentido moderno, mas apela a la conciencia humana diciendo: «Ahora, ¿quién puede reconciliar la guerra, no digo con la religión, sino con algún grado de razón o sentido común?» Considera que la guerra es irracional primero, porque no hay causas adecuadas, y da una lista de cosas triviales que las han causado; segundo, aun si la causa fuera seria, los hombres de razón deben ser capaces de zanjar sus diferencias. Y ante la guerra con las colonias americanas, Wesley se sorprende de que no hubiera hombres sensatos y piadosos en ambos países que se hubieran reunido para definir y arreglar sus diferencias; y tercero, aunque no pudieran arreglar sus diferencias por la razón y el sereno juicio, la guerra no remedia nada: “Cualquiera que sea la causa, consideremos con calma e imparcialmente la cosa en sí misma, aquí hay 40 mil hombres de este lado; y por el otro, a corta distancia hay otros 30 o 40 sil. ¿Qué van a hacer? Van a disparar unos contra otros para partirse el cráneo o herir sus cuerpos y mandar sus almas al infierno lo más pronto posible, ¿Por qué? ¿Qué daño se han hecho antes? Ninguno. ¿Por qué están aquí? Es que hay un hombre que es rey de Francia, que tiene pleito con otro hombre, el rey de Inglaterra. Así que estos ingleses están aquí para matar tantos ingleses cuanto les sea posible, para probar que el rey de Francia está en lo justo. Bien, ¿Qué clase de argumento es éste? ¡Qué método de prueba! !Qué admirable manera de decidir controversias!»
En suma; para Wesley la guerra era una insensatez, una locura.
Y así podríamos mencionar otras repercusiones benéficas, generosas y humanitarias, aparte del formidable impulso teológico, el incontenible avivamiento religioso, y el celo misionero de los predicadores metodistas, todo lo cual nos hace ver la imponderable importancia de la conversión del Rev. Juan Wesley.
En conclusión, hemos de convenir en que sin la clara, firme y fehaciente experiencia de su conversión, Juan Wesley solo habría sido uno de tantos ilustres intelectuales y quizás teólogos de su tiempo. Pero con la experiencia de Aldersgate, cuando pronunciamos el nombre de Juan Wesley, pensamos en la realidad de la conversión al Señor Jesucristo, pensamos en el testimonio que el Espíritu Santo da a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios, penamos en la poderosa y fructífera influencia que se ha ejercido en la evangelización, en le educación, y en la vida espiritual de millones de cristianos militantes en el PUEBLO LLAMADO METODISTA, para bendición del mundo, y para la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo.
México, D.F. 14 de mayo, de 1988
El Hermano Mínimo.
Videos y presentaciones
Nuestras instituciones educativas
Estas son las presentaciones que hicieron los colegios y escuelas que funcionan en nuestro país, en la pasada reunión de ALAIME, de la cual damos nota en la sección de noticias nacionales. Si usted quiere conocer algunas de ellas, a través de algunas fotografías, favor de dar un click en el renglón correspondiente:




































