INTRODUCCIÓN
Para entrar al tema considero necesario definir los términos: misión, evangelismo y compasión.
El término misión [1] Las misiones comienzan en el poder del Espíritu Santo. Él es el jefe de las misiones porque él es quien dirige, motiva, impulsa y lleva a la Iglesia a cumplir su tarea misionera. Quienes quieren hacer la obra misionera sin el poder del Espíritu Santo, ven que el resultado es un fracaso.
El término evangelismo [2] ¿Es el evangelio un llamado al discipulado? Algo es seguro, Jesús no le pide a nadie que tome su propia cruz hasta que haya encontrado la Salvación y fortaleza que hay en su cruz.
No recibimos la salvación al negarnos a nosotros mismos y cargar nuestra propia cruz. Somos salvos por el poder redentor de la muerte expiatoria de Jesucristo. Por supuesto, esperamos que muchos se conviertan en discípulos y tomen su cruz, pero antes deben arrodillarse ante la cruz de Cristo.
La compasión [3] no es sólo un sentimiento que se encuentra con el ser humano desde la mirada triste y penosa; tiene un vínculo con la situación de dificultad de la persona que le lleva al accionar por y con el individuo.
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