«La mejor manera de enfrentar el dolor es con las manos, Si lo haces con la mente, en lugar de aliviar el dolor, éste se endurece aún más».
Quiero compartirles mi testimonio con referencia a esto:
Cuando la enfermedad de Alzheimer llegó a nuestras vidas y mi esposo fue diagnosticado con ella, fueron 7 años en los que tuve el privilegio de cuidarlo y atenderlo, de día y de noche sin ayuda de enfermeras. Dios fue mi acompañante fiel y juntos vivimos una aventura de fe maravillosa.
Fue en ese tiempo en que experimenté lo maravilloso que es lo que con nuestras manos hacemos. Yo no sufrí el encierro como tal, porque me ponía a tocar y grabar himnos en el piano para traerlos a su cama y que mi esposo los escuchara; me ponía a cocinar y a hacer las papillas que él necesitaba para comer. También fue ése el tiempo en que empecé a escribir y compartir mis reflexiones de cómo día a día Cristo iba conmigo. Me ponía a tejer cuando él dormía, y el realizar diferentes proyectos con mis manos me llenaba de alegría a pesar de esos momentos tan difíciles; mientras los realizaba, el dolor de lo que estaba viviendo se iba porque mi mente estaba ocupada en el trabajo de mis manos.
Seguir leyendo «CÓMO SE ENFRENTA EL DOLOR»










