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Oscar G. Baqueiro

Dos Teólogos Políticos

 

De entrada hay que decir que todo humano, en uso de razón, hace teología al pensar en su ser supremo. Los que aceptamos que lo hay y también los que piensan lo contrario. No es cosa única de quienes se dedican a la actividad religiosa de manera profesional, a quienes se les reconoce como clero, sino es un tema que pasa por toda mente humana.

Antonio Vieiria
Antonio Vieiria

En lo que en seguida se expone nos vamos a encontrar con un clérigo y con un laico (palabra que proviene del griego laos, pueblo). Los dos iluminaron su tiempo y su espacio: Antonio Vieira (1608-97), portugués y jesuita y Juan Germán Roscio (1763-1821), venezolano  y abogado. Antonio ministró la mayor parte de su larga existencia en Brasil en tanto que José  ejerció en  su país natal.

Los contextos inmediatos son diversos pero los une el entender cuál es la voluntad de Dios frente a las ideas del “derecho divino” de los reyes y la explotación inmisericorde de la realeza frente a la dignidad de los

J. German Roscio
J. German Roscio

nativos latinoamericanos, vistos por los iberos como mera fuerza de trabajo y la supuesta condición de servidumbre ante sus “colonizadores.”

Ambos se declaran cristianos aunque su iglesia los señala como equivocados  o “herejes”.  Ninguno de los dos favorece la violencia como medio de lograr sus legítimos y naturales derechos, aunque navegan contra corriente, y no logran acuerdos pacíficos entre la partes en conflicto. Vieira quien vive casi 90 años tiene más tiempo para empujar sus ideas, pero Roscio, con edad menor, es reconocido como uno de los padres de su nación.

La Teología no siempre es limpia y la política casi nunca, pero estos dos varones encuentran punto de equilibrio que demuestra que no son cuestiones necesariamente opuestas. La teocracia no es el sistema ideal de gobierno ni los estados laicos son un paraíso. Todo lo humano adolece de algo o de mucho, pero toda situación es manejable cuando hay la voluntad de entenderlo así.

Vieira fue un orador extraordinario y lingüista destacado y educador sobresaliente, pero Roscio supo sortear los difíciles años de la independencia de España de los países de América Latina y ambos dejaron huella profunda en el devenir sus respectivos pueblos, no buscando quedar en los textos de historia, sino movidos por ideales superiores. ¡Bien por ellos dos!