El Billete

Mateo 6:25-30
Obispo Juan Pluma Morales (CAS)

TESTIMONIO Y MEDITACIÓN
3-17aUn profesor enseña un billete de $100 a sus alumnos y les dice: «¿A quién le gustaría tener este billete?» Todos los alumnos levantan la mano. Él arruga el billete y les pregunta de nuevo: «Ahora, ¿quién lo quiere?» Las manos suben de nuevo.
Él lanza el billete arrugado en el suelo, lo pisa y vuelve a preguntar: «¿Aún lo quieren?» Los alumnos responden que sí y levantan la mano. Entonces los miró y les dijo:
«Amigos míos, ustedes han aprendido una lección muy importante el día de hoy: Aunque he arrugado el billete, lo he tirado y lo he pisoteado ustedes quieren todavía el billete, porque su valor no ha cambiado, sigue con un valor de $100.
Muchas veces en la vida, te ofenden, personas te rechazan y los acontecimientos te sacuden. Sientes que ya no vales nada, pero TU VALOR no cambiará NUNCA para la gente que realmente te quiere.
Incluso en los días en que estés en tu peor momento, TU VALOR SIGUE SIENDO EL MISMO. Los alumnos aplaudieron emocionados…No dudes nunca de tu valor… Siempre valdrás mucho para las personas que te quieren y para Dios. NUNCA pero NUNCA valdrás menos, aunque así lo sientas.
CONTEXTO DEL TEXTO
Mateo 5-7 es denominado el Sermón del Monte porque Jesús lo pronunció en una colina cercana a Capernaum. En él, Jesús proclamó su actitud hacia la Ley. La posición social, la autoridad y el dinero no son importantes en su Reino; lo que importa es la obediencia fiel del corazón y entre otros, el amor, la oración, los frutos, el valor de las personas. El Sermón del Monte desafió al orgullo de los líderes religiosos legalistas de ese entonces y sus prácticas de show en ese tiempo.

LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO

1. Que hay prioridades en la vida y a veces nos equivocamos en seleccionarlas.
2. Dios me ha dado un valor único y extraordinario, debo mantenerlo, ni más ni menos.
3. Mi prioridad es Dios y la práctica de su justicia, es decir lo que ha pagado por mí y que yo debía pagar y que el mundo no entiende.

ORACIÓN
Señor gracias porque al crearme me has dado un valor especial, al enviar a tu Hijo Jesucristo a morir por mí, pagaste todo lo que debía y me agregaste más valor y al sostenerme y darme vida ese valor se ha incrementado. ¿Cómo no te voy a amar, cómo no te voy a publicar? Eso es una muestra de tu Reino hacer las cosas por amor y por amor a tus hijos. Ayúdame a aprenderlo y hacerlo así, en tu nombre. Amén.