EN TIEMPO DE SALUD, Y EN TIEMPO DE ENFERMEDAD…
Azael y Aurorita De la Fuente compartieron su vida por 47 años. Luego, el 12 de agosto de 2014, la lucha que juntos compartieron contra el alzheimer terminó, y a la medianoche de ese día, el Señor de la vida se lo llevó a él a un mundo más saludable, libre y eterno.
Él fue miembro de una de las familias que fundaron la iglesia metodista en Montemorelos, N. L. De hecho, su padre, Don Josué De la Fuente, fue miembro de la Comisión Unificadora que preparó el proyecto para la emancipación y unificación del metodismo mexicano en el año 1930. Ella fue miembro de una de las familias fundamentales para sostener y desarrollar la iglesia presbiteriana en la misma ciudad. Los tres hijos de ellos, Magaly, Erika y Azael Eduardo, fueron formados dentro de la Iglesia Metodista de México.
Toda la familia se trasladó a vivir a la Ciudad de Monterrey. Es allí donde vive Aurorita, con su hijo Azael Eduardo, quien permanece en soltería. Magaly vive con su propia familia en Hermosillo, Son., mientras Erika vive, también son su propia familia, en Monterrey.
Hace siete años Azael registró los inicios de esa terrible enfermedad sin regreso, que es el alzheimer. Mientras su mente y su cuerpo decaían progresivamente, ella cuidó amorosamente de él en su casa hasta el final, sacando fuerzas de su debilidad. Tan esmerados fueron esos cuidados que el médico que lo atendió unos días antes del desenlace, suponía que un equipo de enfermeras había cuidado de él. En medio de toda esta historia de sufrimiento, donde el matrimonio pudo cumplir con los votos que se hicieron de amarse y consolarse, “en tiempo de salud y en tiempo de enfermedad…”, Dios hizo una obra de restauración y de transformación llevando hacia la perfección el alma de Aurorita.

Tanto la familia como el médico pudieron constatar que, a pesar de que Azael había perdido toda lucidez mental, nunca perdió su memoria afectiva, cosa comprobada reiteradamente por sus respuestas a los estímulos cariñosos. Es en este marco de un romanticismo a toda prueba, de un enamoramiento que resiste “las muchas aguas que no pueden apagar el amor”, que ella escribió espontáneamente una carta para su esposo, días antes de su partida. Hemos rescatado esa carta inspiradora, y obtuvimos el permiso de ella para compartirla con nuestros lectores:
CARTA PARA AZAEL
LO QUE ME DUELE
Me duele que esta terrible enfermedad haya llegado a ti,
Me duele que no sonrías como antes,
Me duele que poco a poco dejes de ser quien fuiste,
Me duele sólo hacerte compañía y no poder hacer nada más,
Me duele que olvides lo que un día aprendiste,
Me duelen tantas cosas, que a veces me duele el alma.
MIS LUCHAS
Lucho porque comas,
Lucho porque tu apariencia siga siendo como a ti te gustaba,
Lucho porque no dejes de ser tú mismo,
Lucho por no perderte tan de prisa,
Lucho cada día por ti y por mí.

LOS PERDONES
Perdóname si te pido que me mires,
Perdóname si te pido que me oigas y me entiendas,
Perdóname si olvido que tu olvidaste las fechas especiales,
Perdóname si te pido que me llames por mi nombre,
Perdóname por tener que decidir por ti.
MI GRATITUD
Gracias por quererme tanto,
Gracias por tu generosidad y bondad,
Gracias por tu caballerosidad,
Gracias por cuidarme,
Gracias por tratar de que nunca me faltara lo imprescindible,
Gracias por decirme mil veces que me amabas,
Gracias por tu amor.
MIS RECUERDOS
Recordaré todos los momentos compartidos,
Recordaré la tibieza de tus manos,
Recordaré la familia que formamos,
Recordaré que me llevas y te llevo en mi corazón.
MIS ORGULLOS
Me siento orgullosa de ser tu esposa,
Me siento orgullosa de llevar tu apellido,
Me siento orgullosa por lo que fuiste, por lo que eres,
Me siento orgullosa de ser parte de ti y de tu vida.
LO QUE HE APRENDIDO GRACIAS A DIOS Y A TI
He aprendido mucho, TODO;
He aprendido a ser paciente, humilde, optimista a pesar de la circunstancia;
He aprendido a no culpar a nadie, porque nadie tiene la culpa de lo que nos ocurre;
He aprendido a respetar la vida y no temer a la muerte;
He aprendido a confiar totalmente en Dios y no en mis fuerzas;
He aprendido a quererte no por lo que fuiste, sino por lo que eres.
AZAEL, ERES ÚNICO, TE AMO
Quiero decirte que siempre recordaré todo lo bueno que hemos vivido, que te agradezco que a pesar de todo lo que hemos sufrido y nos queda por sufrir, tú estás aquí con una actitud de paz, de ternura y de amor; gracias a todo esto, en este tiempo he aprendido a cerrar mis ojos y mirarme por dentro, a reflexionar, a tener una comunión estrecha con Dios, a contener las prisas, a caminar despacio cuando te levanto y damos esos dos pasos para sentarte en el sillón, a ser una mejor persona.

Me gusto mucho, y no dejo de admirar tu entrega total, tus cuidados, tu Amor a el compañero de tu vida, Dios te lo va a recompensar. Te mandó un muy fuerte abrazo. ( me hizo llorar).
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Hermoso matrimonio un ejemplo a seguir bellos hijos siempre Unidos. TIA Aurorita diste lo mejor de ti Esté bello Amor que siempre existió entre mi tio y y tu te dio una gran fortaleza para sobrellevar esta batalla ,de esta terrible enfermedad y luchaste día a día para sobrellevarla. Por qué Dios nunca se aparto de ti. Fuiste y eres una gran guerrera .Siempre bendeciba por Dios nuestro señor. Formaste una familia hermosa al lado de mi tio Azael.
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