Hallazgos de la orientación escatológica en Juan Wesley

IGLESIA METODISTA DE MÉXICO, A.R. CONFERENCIA ANUAL NORCENTRAL

III CONGRESO CONFERENCIAL DE DOCTRINA METODISTA.  OCTUBRE 17 – 18,  DE 2014

Templo “Jesús de Nazareth”, Durango, Dgo.

“HALLAZGOS DE LA ORIENTACIÓN ESCATOLÓGICA DE JUAN WESLEY”

Conferencia expuesta por el Pbro. Rubén Pedro Rivera                                               06HALLAZGOS DE LA

“Creo que Dios perdona todos los pecados de aquellos que verdaderamente se arrepienten y creen sinceramente en su santo Evangelio; y que en el día final todos los hombres resucitaran, cada uno con su propio cuerpo.

Creo que (Jesús) al fin descenderá del cielo para juzgar a todo hombre según sus obras, tanto a aquellos que están vivos, como a los que hayan muerto antes de aquel día.

Creo que así como después de la resurrección los injustos serán atormentados en el infierno por la eternidad, los justos gozaran de inconcebible felicidad en la presencia  de Dios por toda la eternidad”

Carta a un caballero católico romano.

“Cristo verdaderamente resucitó de entre los muertos, volvió a tomar su cuerpo –con todo lo perteneciente a la perfección de la naturaleza humana-  con el que subió al cielo, y ahí está sentado hasta que regrese para juzgar a todas las personas en el día postrero”

Artículo de Religión  número III

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INTRODUCCIÓN AL TEMA:

1.- VIGENCIA DE LA ESCATOLOGÍA. A lo largo de la historia humana, siempre ha  existido un interés profundo respecto al conocimiento de las cosas futuras que habrán de ocurrir en el mundo. Esta curiosidad no es privativa del cristianismo, sino que se ha dado en todas las religiones, las cuales –a su manera-  han producido  respuestas, a veces fantasiosas, a veces  increíbles respecto a esta materia.  Cuando las personas carecen de una verdadera fe, esta curiosidad se encauza hacia los caminos torcidos de la superstición, la magia y el satanismo. Esto explica el florecimiento actual de  la adivinación en sus formas diversas., y aún en la multitud de cristianos de las iglesias evangélicas que  acuden a los profetas modernos para conocer algo sobre el futuro personal.

De igual manera se nota un mayor  interés  cuando hay una crisis socio religiosa o un avivamiento espiritual,  mismo  que disminuye cuando tal crisis o avivamiento vienen a menos. Por lo que toca a nuestra Iglesia hoy día, la inquietud escatológica  está latente y se manifiesta en diferente medida a lo largo y ancho del territorio metodista mexicano. Hay pastores y feligreses que sienten un interés vivo por este tema y lo tratan  con frecuencia. Otros en cambio  soslayan el tema por no ser de su interés primordial, y por ello muy rara vez lo tocan. No es que carezcamos de una posición oficial a la cual referirnos como propia y definitiva, sino que dicha posición no se hace pública ni se difunde con la amplitud necesaria. Esto da ocasión a que los criterios fluctúen desde  la posición que niega el que tales eventos hayan de ocurrir, hasta la  aceptación de los mismos,  sin discernirlos a la luz de la Biblia y las interpretaciones serias y confiables que hoy abundan.

Esta ausencia de un criterio escatológico oficial  tiene, hasta cierto punto, una explicación histórica. El consenso general de los estudiosos del metodismo afirma que la especulación  acerca de los eventos finales del mundo cae fuera del terreno  de lo que es el wesleyanismo tradicional. Y no es que los hermanos Wesley y sus primeros predicadores  no consideraran tales  inquietudes en lo absoluto,  sino que siendo la  escatología una disciplina teológica especulativa por naturaleza, no fue  fundamental en el ánimo de los metodistas originales, dado que su profundo y básico interés era la soteriología, es decir la doctrina de la salvación, de la cual derivaron todas las demás, mismas que sólo eran relevantes en tanto tuvieran qué ver con la  salvación del hombre. Para Wesley tendría poco sentido lógico el insistir  en la dinámica de la Gracia Divina y la Cooperación humana, dentro de su soteriología donde el Libre Albedrío  es fundamental,  para luego suscribir una posición escatológica  en donde la humanidad  pasivamente espera la acción de eventos pre ordenados y predeterminados por la soberanía  Absoluta de Dios, en  forma  casi ajena a la voluntad humana.

Pero como ya dije anteriormente,  el interés por los eventos del porvenir,  sí estuvo presente en los sermones y escritos de los hermanos Wesley y sus predicadores, aunque no de manera preferencial.

2.- ¿QUÉ ES LA ESCATOLOGÍA? La palabra se deriva del griego “éskaton”, que significa “los últimos días” o “las últimas cosas”, y “logos”, que significa, “palabra,  tratado o estudio  acerca de algún asunto”; así que la escatología es el estudio de las cosas  finales del hombre y el mundo.

3.- FUENTES DE LA ESCATOLOGÍA WESLEYANA.  Es obvio que no había mucha literatura teológica sobre esta materia, en el siglo XVIII, la época de los Wesley. Lo que  había  era  de cuna católica medieval o luterana y calvinista así como pietista. Unas y otras se aferraban a sus particulares interpretaciones que a veces rayaban en la cerrazón fanática intolerante ante las posiciones  ajenas. La ausencia de comprobaciones  científicas y racionales que son imposibles de obtener en esta disciplina especulativa, condujo a Wesley hacia una posición de cautela que le evitó caer en interpretaciones simplistas. Así lo explica en el siguiente  escrito de su autoría: “La atención que dediquemos a estos pasajes (básicamente del Apocalipsis), jamás será suficiente. …por otra parte no les había  yo prestado mayor atención por muchos años, porque desesperaba  de poder comprenderlas, al ver los muchos intentos infructuosos de tantos  estudiosos buenos y sabios…” (1) Obras de Wesley, Tomo X, p. 437.  Sin embargo forzado por la necesidad de explicar a sus  seguidores lo que pensaba sobre esta materia, se dio a estudiar con detenimiento lo que la Biblia dice y lo que los mejores pensadores de su tiempo interpretaban,  determinando sus fuentes del conocimiento escatológico fijándolo en tres  campos: La biblia, en primer lugar. En segundo lugar los pocos libros de  cristianos que trataron esta materia; y  la propia reflexión, en tercer lugar.

4.- En cuanto a la Biblia, Wesley prefirió ser  congruente con su criterio de ser “homo unius libri”, dando a Las Sagradas Escrituras el principal valor en esta cuestión. Por ello trató de interpretar literalmente los libros proféticos,  tanto del Antiguo como del Nuevo Testamentos, que tratan esta materia, procurando no arriesgar interpretaciones sin sustento bíblico suficiente.  Esto se echa de ver claramente en sus notas sobre Daniel, Ezequiel, Mateo y Apocalipsis, además de sus comentarios a las breves referencias  que otros libros bíblicos hacen al respecto.

En general la escatología bíblica wesleyana  tiene las siguientes características: 1.- Es literal, es decir opta por lo que los textos dicen, evitando las alegorías  e interpretaciones dudosas. 2.- Es inmediata, es decir la aplica a los hechos y momentos en que vivieron los judíos, al tiempo en  que se escribieron las profecías y muy poco después.    Ejemplos de lo anterior:

a.- “Vendrán muchos en mi nombre… (Mateo 24:5) primeramente, falsos cristos; luego, falsos profetas, finalmente ambos a la vez. Y, verdaderamente, pocas veces  han aparecido tantos impostores en el mundo  como pocos años antes de la destrucción de Jerusalén, indudablemente porque era el tiempo en que los judíos en general esperaban al Mesías”.

b.- “Será predicado este evangelio…en todo el mundo… y entonces vendrá el fin (Mateo 24:14). Todavía no universalmente sino en general, en diversas partes del mundo y no sólo en Judea. Lo hicieron San Pablo y los otros apóstoles, antes de la destrucción de Jerusalén, de la ciudad y del templo, bajo Tito en el año 70 de nuestra era”

c.- Cuando Wesley se refiere a la “abominación desoladora” de que habla Daniel, la interpreta como la presencia de los estandartes que las legiones romanas portaban y que   estuvieron transitoriamente  en el templo de Jerusalén al tiempo de la destrucción de esa ciudad.

Notas al Nuevo Testamento, Tomo IX Obras de Wesley, pp. 382-385

El respeto de Wesley hacia las Santas Escrituras es de ver en la introducción a sus notas bíblicas, en donde afirma:”…La Escritura del Antiguo y Nuevo Testamentos, es un sistema sólido  y precioso de verdad divina. Toda porción de ella es  digna de Dios, y toda ella es un solo cuerpo  sin defecto ni exceso. Es la fuente de la sabiduría celestial, de modo que quienes la prueban  la prefieren a todos los escritos  de los humanos por muy sabios, entendidos o santos que sean”

Prefacio. Tomo IX Obras de Wesley p. 313

En cuanto al Juicio Final, el infierno eterno, la Segunda venida del Rey Jesús, hay que resaltar sus convicciones claramente  expresadas en su Carta a un católico romano, donde -entre otras cosas  afirma- “Creo (que Jesucristo)  en el final de los tiempos, descenderá del cielo  para juzgar a cada persona  según sus obras, tanto a los vivos como a los que hayan muerto antes de su venida… creo que en Aquel día, toda persona resucitará, cada una con su propio cuerpo.  Creo que así como  los injustos, luego de su resurrección, serán atormentados en el infierno por siempre, así los justos gozaran de dicha indescriptible en la presencia del Señor por la eternidad”

Carta a un católico romano  Obras de Wesley Tomo VIII pp. 172, 173

En cuanto al criterio wesleyano de la salvación final y eterna,  sus conceptos  dan suficiente base  a la convicción  de que tal salvación, como todo regalo de Dios- puede ser rechazada, menospreciada,  o invalidada, por cuanto  el libre albedrío (o libertad humana), implica  estas posibilidades, o no habría tal libertad. Por esto se atribuye a la teología wesleyana la aseveración de “si una persona naufragó de la fe, Dios lo eliminará de Su libro a pesar de que los nombres  fueron escritos antes de la fundación del mundo”, es decir se pierde la salvación, no porque Dios la quite, sino porque el hombre la rechaza.

Teología de John Wesley  Wikipedia

Sobre la resurrección de los muertos,  Wesley incluyó en el Orden  para sepultura de los muertos, las siguientes frases:”Misericordioso Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien es la resurrección y la vida; en quien todo aquel que cree en él, no morirá eternamente. Te suplicamos… que en la resurrección  general el día final, seamos aceptables delante de tus ojos…” Esta oración se conserva hasta nuestros días como parte del Ritual. En él se confirma la creencia de Juan en  la resurrección y la vida eterna.

Obras de Juan Wesley. Tomo IX p. 152

En cuanto a la Segunda Venida de nuestro Señor y los diversos eventos que la  acompañan, Wesley dedicó amplia consideración en sus sermones 43 “La vía de la salvación”, 64 “La nueva creación” y  66 “Los signos de los tiempos” en los cuales afirma su creencia en el regreso de nuestro Señor, al fin de los tiempos, acompañado de las señales previas de que hablan Apocalipsis 21 y Mateo 16, aceptándolas tal cual están escritas en La Biblia.

Mientras Juan enseñaba, Carlos  le ponía notas musicales a la teología de su hermano. Quizá los mejores himnos que hablan de la Segunda Venida y el juicio final son los titulados: ”Vendrá el Señor y temblará la tierra”, y “Ved del cielo descendiendo” Unas líneas de cada uno basten para el caso:

Vendrá el Señor y temblará la tierra,                       Ved del cielo descendiendo

Temblaran en su base roca y sierra…                            al triunfante Redentor

Vendrá de enojo y de terror ceñido,                               en su majestad, tremendo

será borrasca y nube su vestido                                        aparece el Salvador.

Para juzgar y sentenciar al hombre…                              ¡Aleluya, aleluya!

Dios por siempre reinará.

Independientemente de lo anterior,  Wesley creía –como todos los protestantes- en un estado intermedio entre la muerte y el juicio final, (pero no en un lugar intermedio), donde las personas que rechazaron a Cristo, estarían conscientes de su condenación posterior, aunque el veredicto final aún no se hubiera  pronunciado; y los creyentes en Cristo  compartirían el “Seno de Abraham” o “paraíso” en donde continuarían creciendo en  su santificación, aunque aún la “Felicidad Eterna”  no se habría declarado; en ambos casos  la declaración se pronunciará en el Juicio Final.  Esta posición no debe  confundirse con el Purgatorio con el cual no guarda  semejanza. Causa  sorpresa darnos cuenta que Wesley creía en la perpetua virginidad de María y por lo tanto los “hermanos de Jesús” de que hablan los Evangelios, los atribuye a una hermana de María.

5.- En  cuanto a fuentes escatológicas wesleyanas de  autores y libros aparte de la Biblia, el mismo Juan reconoce  a los siguientes escritores como  sustento de su criterio escatológico, si bien siempre en segundo lugar tras la Biblia. Menciona en primer término a John Albert Bengel (o Bengelio), 1687-1752, quien escribió una obra magistral titulada “Gnomi Novi Testamenti”, en 1742; la opinión de Wesley sobre este escritor es elogiosa: “Al principio pensé escribir mis propias ideas, sin consultar sino a los escritores sagrados. Pero tan pronto conocí la obra de esa lumbrera  del mundo  cristiano (recientemente partido  hacia su recompensa), Bengelio, cambié de idea, puesto que me convencí  de que con solo traducir  su obra  le prestaría mayor servicio a la causa  de la religión que si escribiera muchos volúmenes”.   “De igual modo -sigue escribiendo Wesley- reconozco mi deuda  a las “Conferencias teológicas” del Dr Heylin, de donde he tomado algunas observaciones útiles. Muchas más he tomado  del Dr. Guyse, y del Expositor de la Familia, del fallecido y pio Dr. Doddridge.

Obras de Juan Wesley Tomo IX p. 312

6.- LA REFLEXIÓN  PROPIA DE WESLEY: Tales son los libros y autores que Juan Wesley consultó en la elaboración de sus comentarios bíblicos, incluidos los del tema  escatológico. Sin  embargo cualquiera que lea sus sermones, notas, cartas y comentarios, podrá darse cuenta de la amplia erudición de Wesley quien cita con frecuencia un gran número de escritos, tanto de los clásicos griegos y latinos, como de sus contemporáneos, pasando por los místicos, los Reformadores, filósofos, moralistas, científicos, etc.  Este cúmulo de conocimientos le sirvió ciertamente para documentarse en la producción de sus numerosas obras  tanto predicadas como escritas. Por lo que toca a su escatología   el teólogo Greathouse  escribe: “ Wesley en sus notas sobre Daniel armoniza  su punto de vista  con Jesús y Pablo percibiendo una escatología inaugurada, es decir,  el Reino de Dios ya está aquí entre nosotros, pero  la vez está por venir la consumación final. En las ideas escatológicas de Wesley  se nota una larga y seria reflexión a la vez que su indiscutible erudición”

William Greathouse,  John Wesley “View of the last things”

En la escatología wesleyana  no se toca a fondo la especulación del llamado “Rapto de la Iglesia” o “Arrebatamiento”, “La Gran Tribulación”, por ser conceptos e interpretaciones que se originaron en los estudios apocalípticos de tiempos muy posteriores a la época del Primer Metodista. Respecto al “Milenio” ya otros ponentes de este Congreso lo tratan en  tema por separado.

EN RESUMEN:

1.- Juan Wesley y sus contemporáneos no dedicaron una atención esmerada a los asuntos escatológicos, aunque tocan eventualmente sus temas  de forma limitada.

2.- La razón es que la primordial, básica y urgente tarea wesleyana era la salvación de los perdidos, a los cuales se trató de redimir de forma integral, es decir, no solamente en el aspecto espiritual, sino también social, económica y físicamente.

3.- Para  concretar  su pensamiento escatológico, Juan Wesley se sirvió de tres fuentes: A.- La Biblia  B.-  Los escritos de John Albert Bengel, Dr. Heylin, Dr. Guyse y Dr. Doddridge  C.- La reflexión propia.

4.- La interpretación  general que Wesley da a los eventos apocalípticos (salvo el Juicio Final, y la Vida Eterna…) es de una Escatología Inaugurada, es decir ya cumplida, con sólo algunos elementos en proceso para el futuro, aplicando un gran contenido profético a lo sucedido al final del Siglo Primero  y hasta  el ocaso del Imperio Romano.

5.- Wesley no dedicó atención específica a temas como la figura del Anticristo, la Gran Tribulación y  El Rapto o Arrebatamiento, primero, por interpretarlas como cosas acontecidas en los primeros siglos del cristianismo y, segundo porque tales temas se popularizaron en la forma como ahora los conocemos,   muchos años después de la era wesleyana.

EVALUACIÓN: La escatología de Juan Wesley no es ya la del Metodismo contemporáneo. Los acontecimientos  del devenir histórico tanto como las reflexiones teológicas nos han dado nuevas aportaciones que amplían considerablemente nuestro entendimiento en esta materia. Sin embargo la cautela de Wesley al cuidarse de no interpretar apresuradamente los contenidos  apocalípticos de La Biblia, debe conservarse en nuestros estudios al respecto. Otro tanto debe decirse del método seguido por Wesley al estudiar la materia: A.- Conservar a las Sagradas Escrituras como la fuente primaria de nuestra  escatología B.- Recurrir a los escritos de personas genuinamente cristianas y ampliamente reconocidas como interpretes del contenido bíblico C.- Añadir  una seria y consagrada  reflexión personal.

Es de carácter urgente que se dé a conocer el criterio metodista respecto a la serie de acontecimientos que anteceden al fin del mundo, a fin de no dispersarnos en interpretaciones de muy diversos matices que a veces se contradicen entre sí,  como advertí al principio de esta presentación,  y que nos pueden llevar a la negación de algunos aspectos escatológicos innegables, o a la aceptación  ligera de otros que pueden carecer de una base   escrituraria suficiente. Un nuevo Congreso centrado en la escatología metodista contemporánea nos ayudaría para llenar este vacío. El tema presente –como me fue asignado- no tiene este propósito.

Por lo demás no podemos dogmatizar sobre eventos cuya naturaleza, tiempo y características sólo Dios conoce, pero sí podemos predicar y compartir lo que la Biblia señala con claridad sobre el porvenir (inmediato o lejano), de este mundo y del hombre: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasaran con grande estruendo, y los elementos  ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras  que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo  no debéis vosotros  andar en santa y piadosa manera de vivir esperando y apresurándoos para la venida del día de  Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los  elementos, siendo quemados, se fundirán!. Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”.   2ª. Pedro 3:10-13.

¡Shalom y bendiciones al pueblo de Israel y al Israel de Dios (La Iglesia), Maran-atha (El Señor viene)!

ANEXO: Lista de materiales que se sugieren para informarse ampliamente sobre este tema:

Internet: buscar los varios links relacionados con Escatología  Metodista. Libros:

CAMPBELL, Ted A. “Doctrina metodista” Abingdon Press

WESLEY, Juan “Sermones” Vol. I y II  Beacon Hill Press

WESLEY, obras de,  Tomos IV, VIII, IX y XI Ed. Justo González

McKenna, David L. “Wesleyanos en el siglo XXI” Casa Nazarena de Publicaciones

ARTÍCULOS DE RELIGIÓN,  Disciplina de la Iglesia Metodista de México, A.R.

WILEY-CULBERTSON, “Introducción a la teología cristiana” Beacon Hill

CAMPBELL, Ted A. “Wesleyan Beliefs”  Kingswood Books

OUTLER, Albert C. “Theology in the Wesleyan Spirit” Discipleship Resources

RUNYON,Theodore M.  “La Nueva Creación” Abingdon Press

ODEN, Thomas “Doctrinal Standards in the Wesleyan Tradition” Grand Rapids.

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