Por el Obispo Juan Pluma Morales, de la Conferencia Anual Septentrional (CAS)
Marcos 14:36
Todo pasó una mañana, cuando me estaba preparando para ir al trabajo. Estaba tan apurado que no me percaté
de que una de mis hijas de 3 años se había despertado y me veía detenidamente y a la vez con curiosidad.
Mientras seguía apurado empacando mis cosas, dirigí mi mirada hacia donde estaba ella. – Hola papi, me dijo sonriendo.
Esas palabras me conmovieron a tal grado que lloré. – Hola hija, fue mi respuesta.
Al llegar al trabajo le dije al Señor: «Hola papi» con todo mi corazón. Sé que logré que su corazón se conmoviera así como el mío al escuchar esas palabras, porque ese día para mí, fue excelente en el trabajo.
¿Hace cuánto tiempo que no le dices a tu Padre celestial «Hola, Papi» o «Te amo, Papi»? Debemos sentirnos dichosos de contar con un Padre tan misericordioso como el que tenemos, ese Padre que jamás estará muy ocupado para no ponernos atención, y es lamentable que a veces estemos tan «ocupados» en nuestras pequeñeces que no le hablamos y mucho menos le mostramos cuánto lo queremos.
Y de igual modo, cuando más lo necesitamos, y es lo que Jesús hizo, lo llamó, ¡Hola papi¡ ¡Hola papito¡ Si hoy así clamo, en este momento en que lo necesito. ¡Hola papi!, mira, puedo perder lo más valioso que me has dado, me duele, pero Papi ayúdame a hacer tu voluntad y dame la calma.
CONTEXTO DEL TEXTO
Mientras oraba, Jesús estaba consciente del costo que incluía hacer la voluntad del Padre. Anticipaba el sufrimiento que experimentaría y no quería sufrir tan horrible experiencia. Pero Cristo oró: «Mas no lo que yo quiero, sino lo que tú». ¿Cuál es el costo que tiene para usted el compromiso que ha hecho con Dios? Todo lo valioso cuesta. Esté dispuesto a pagar el precio para que al final tenga algo de valor.
LO QUE ME ENSEÑA EL TEXTO BÍBLICO
- Que Jesús amaba tanto a su papá que por eso le hablaba tan íntimamente.
- Que en angustia y en alegría, la confianza que hay entre nosotros y Dios es la misma.
- Que hablando al Padre tiernamente, estoy seguro estremece su corazón y voltea con compasión a nosotros.
ORACIÓN
Hola papi, gracias por darme la bendición de conocerte, gracias por saber que cuento contigo. Tu me conoces y sabes que soy vulnerable, que hay cosas que no entiendo pero tú sí, en tu plan maravilloso, sabes qué hacer. Dame el gozo de saber que lo que más quiero, es también lo que tú amas y harás para mí una bendición. Igual te suplico por este día de protestas por la injusticia, la soberbia y la necedad de mis autoridades. Trae tu justicia y la paz que necesitamos, en tu nombre. Amén.
