En nuestro número anterior publicamos un artículo del Lic. Iram Pérez Cano, con la aclaración de que no nos fue enviado por él, sino que lo encontramos como parte de una discusión en el facebook sostenida entre varias personas alrededor de la petición que varias personas le hacían al Presidente de la República. Nosotros rescatamos de la red social citada su comentario, y luego de obtener su permiso, lo publicamos. Hicimos también el comentario de que nos había parecido sensata su redacción, puesto que habíamos visto varias frases sin fundamento y faltas de respeto sobre el tema.
Como reacción a ese artículo, en la sección de comentarios el Pastor Edgar E. Solís R., con el mismo respeto y con su debida fundamentación, manifestó un punto de vista contrario. Posteriormente, otro de nuestros lectores nos expresó su deseo de que publicáramos en el actual número de El Evangelista Mexicano ese comentario. Y es así que lo ofrecemos en seguida a nuestros lectores.
Incluimos este artículo sin sentirnos presionados en absoluto. Lo hacemos únicamente para que se dé el equilibrio de opiniones entre dos puntos de vista, ambos sostenidos por personas cristianas metodistas identificadas de alguna manera con la suerte que nuestro México corre en la actualidad. San Pablo nos ha invitado a escudriñarlo todo para que podamos retener lo bueno (1ª Ts. 5:21), de modo que invitamos a nuestros compatriotas y hermanos en la fe a hacerlo, para elaborar nuestros puntos de vista particulares.
Puesto que en esta discusión se hacen referencias a uno de los partidos políticos del país, hacemos la aclaración de que las opiniones pertenecen a los escritores, pero no
necesariamente a este periódico, el cual, por pertenecer a una Asociación Religiosa, se abstiene de pronunciarse a favor o en contra de cualquiera de los partidos políticos de México. De esta manera nos apegamos a lo dispuesto en el Art. 130 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y al Art. 14 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.
El pastor Edgar E. Solís fue pastor en la IMMAR, egresado del Seminario Metodista Juan Wesley.
En la actualidad vive en Muscatine, en el Estado de Iowa, E. U. A. Es miembro de la Iowa Annual Conference. Estudia la Maestría en Divinidades en el Garrett-Evangelical Thelogical Seminary en Chicago, Ill.
Respuesta y dialogo con el Lic. Iram Pérez Cano. acerca del artículo “Cambio de presidente” publicado por el “Evangelista Mexicano”. Su opinión me parece valiosa, sin embargo me gustaría precisar algunos puntos importantes y entablar un diálogo respetuoso pero contrastante con usted.
De entrada le digo que en mi opinión usted pareciera apoyar las causa legitimas que provocan la indignación del pueblo mexicano, pero por otro lado pareciera que ese apoyo es más bien sólo un asentamiento condescendiente, mas no comprometido a la transformación y el verdadero cambio que necesita nuestra nación. También le pregunto: ¿Es sensato pronunciarse del lado de las causas de indignación y por otro lado expresarse a favor del “status quo” y del aparente orden de cosas? ¿Es congruente la aparente apología de un fallido sistema de gobierno institucional que en la práctica cotidiana se expresa en injusticia, corrupción y violencia impuesta desde ese mismo sistema? ¿La argumentación parcial e inclinada hacia el sistema de opresión, es compatible con los principios de justicia social del evangelio? ¿Cuál sistema de interpretación bíblica siguió para la citación de Romanos 13:1-5, 1ª Pedro 2:13-14, y 1ª Timoteo 2:2?
También podemos decir que la Biblia es muy clara con respecto a la justicia y la verdad, es muy clara en muchos temas de dignidad humana y de justicia social, en el Nuevo Testamento sobre todo con respecto al establecimiento del reino de Dios sobre la tierra a través de la predicación del Evangelio y no a través del gobierno humano, porque éste siempre tendrá la tendencia de ser corrupto y opresor. En mi opinión veo como muy tendencioso el hecho de apoyar algún sistema de gobierno humano con solo la citación de pasajes Bíblicos, sin contexto histórico y sin una hermenéutica imparcial. No podemos ejercer una interpretación alejada de la contextualización.
Si utilizamos una interpretación literal de todos los pasajes bíblicos viviríamos en un caos fundamentalista. Bajo esta simple y literal lectura del pasaje e interpretación del mismo deberíamos respetar a todos los diferentes gobiernos opresores del mundo a lo largo de toda la historia de la humanidad. Incluyendo imperios asesinos, emperadores, reyes corruptos e injustos, regímenes totalitarios o autoritarios, lideres autócratas y dictadores.
Bajo esta óptica nuestra independencia (1810) y revolución (1910) serían eventos totalmente opuestos al plan de Dios y nuestros héroes mexicanos serían (o son?) unos malditos rebeldes.
El testimonio del pasado es que a través de la historia de la iglesia y su interpretación de las escrituras se han logrado importantes cambios en las estructuras sociales, solo por citar algunos ejemplos: Los derechos de las mujeres, los niños y la abolición de la esclavitud, etc.
La citación de romanos 13 para una sujeción y respeto del gobierno debe ser leída en su contexto histórico: Esta enseñanza del Apóstol Pablo acerca de la obediencia a los gobernantes debe ser vista a la luz de las realidades políticas del primer siglo. Algunos eventos importantes como el éxito de las revueltas macabeas del segundo siglo antes de Cristo y el alzamiento del partido Zelote en el primer siglo levantó las aspiraciones de la autonomía judía y su liberación de la opresión del imperio Romano. En el primer siglo estos sentimientos de libertad incitaron a los Judíos (Seguidores de la tradición religiosa Judía) a propiciar revueltas fiscales (o sea no pagar impuestos) además de insurrecciones y revueltas en Roma y Alejandría.
También se registran protestas en contra del emperador Calígula y del prefecto de Palestina; Poncio Pilatos. Menos de una década de que Pablo escribiera la carta a los Romanos los judíos fueron expulsados de Roma por el emperador Claudio, y menos de una década después de que Pablo escribiera la misma carta los Judíos Zelotes lanzarían una guerra mayor en contra de la ocupación romana de Palestina en el año 66 D.C.
Fue a la luz de estas convulsiones sociales que Pablo insta los creyentes a obedecer a las autoridades gobernantes sólo como “Servidores de Dios para bien” V. 4, subrayo PARA BIEN pero ¿Qué pasa cuando la autoridad ejerce su dominio de manera corrupta y no para castigar al malo sino para infundir temor al bueno? En una abierta contradicción al verso 3 de Romanos 13 que dice: “Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo…” ¿Qué pasa entonces con Romanos 12? Donde somos llamados a no amoldarnos a este sistema corrupto? y donde debemos comprobar cuál sea la BUENA voluntad de Dios agradable y PERFECTA? ¿Qué pasa con Romanos 12: 9 donde nos dice: “Aborreced lo malo y seguid lo bueno? Esto no es una invitación a seguir a los líderes políticos sino a obedecer a Dios, quien es un ser moral muy superior a cualquier autoridad gobernante.
Que yo sepa hasta ahora ningún evangélico responsable ha pedido una revolución armada. (Me gustaría leer al tal autor y entrar en dialogo con él). El repudio generalizado a las prácticas tradicionales de muchos de los abusos del PRI (Aclaro que no afirmo ni generalizo que todas las personas del PRI sean malas, puede haber algunos miembros de este partido que sean personas honestas, pero en general el sistema es corruptor) es totalmente legítimo y diría yo hasta necesario y moralmente obligado de parte de los cristianos Metodistas, creo que es por lo menos debatible no estar indignado con un sistema de partido que representa lo peor de la clase política de este país.
Percibo que usted dibuja una clara preferencia política, y no muestra imparcialidad, usted está en desacuerdo con el repudio ciudadano de un partido, que ente otros males ha sido el originador y precursor del sistema corrupto y corruptor en México, el de los fraudes electorales, de las cuotas de poder de la corrupción económica, el de los asesinatos y crímenes, el de las matanzas del 68, de Aguas Blancas en los noventas, de la persecución y asesinato de las voces disidentes, el de Díaz Ordaz. Echeverría, López Portillo, Salinas De Gortari, Ernesto Zedillo, el de Tlatlaya y Ayotzinapa, la larga lista de los males de este sistema y las fechorías de estos personaje sería interminable, me conmocionó y me pregunto ¿Cómo alguien (Cristiano, pastor o lo que sea) puede apoyar a un partido cualquiera que este sea (PRI, PAN, PRD, PT, MORENA ETC.) cuando este representa lo peor de la historia política de nuestra nación? ¿Cómo dice no apoyar a la opinión que se manifiesta en contra de todo lo horrendo que representa a este partido lleno de prácticas corruptas?
Pero no leo críticas directas de su parte al sistema que sostiene la impunidad y la corrupción.
Usted dice: “Es más, a pesar de la corrupción de la clase política mexicana, nuestro sistema actual no se compara, ni por asomo, con el autoritarismo que se vivió entre 1930 y finales del siglo pasado.” Y yo le contesto que tal vez no en números pero si en prácticas. Aquí sí creo que usted me perdió totalmente. ¿Qué es según usted un sistema totalitario? Una rápida búsqueda de estudiante de secundaria en Wikipedia nos da una idea general:
El totalitarismo es una forma de estado es decir, una forma de organizar los cuatro componentes del mismo (Territorio, población, gobierno poder y según el autor, también el jurídico o el derecho). El totalitarismo no es simplemente una forma de gobierno es una organización en cuanto a las personas que ejercen el poder, toda una forma de estado, de tipo no democrático que se caracteriza al igual que el autoritarismo en la falta de reconocimiento de la libertad y los derechos humanos. Sin embargo, se diferencia del autoritarismo en que en el totalitarismo existe una negación de la libertad y los derechos individuales, desconociendo además la dignidad de la persona humana, convirtiendo las clases sociales en masas.
Me pregunto si ¿puede ser sutilmente influida por los medio de comunicación? El totalitarismo considera el estado como un fin en sí mismo, y por tanto lo maximiza, y dado que el poder existe para el fin de las cosas, si consideramos al Estado un fin, estos dos componentes de la política son correlativos, como consecuencia un Estado más grande nos da un poder más grande. Así el poder del estado totalitario lo puede todo porque el fin lo abarca todo. Mussolini (que usó por primera vez el término “totalitarismo”) graficó esto en el eslogan “todo en el estado, todo para el estado, nada fuera del estado, nada contra el estado”. No es el Estado para las personas, sino que las personas son para el Estado.
Yo pienso que en el sistema o en la promoción claro que en México se vive un muchos componentes de un autoritarismo, y hasta muy probables tintes de totalitarismo de estado político. Porque en palabras de Octavio Paz, se pueden ver fuertes rasgos de un “Sistema hegemónico”, recordemos que Paz tuvo el valor de renunciar a ser embajador de México en la India tras los vergonzoso actos represores y TOTALITARIOS del 68. Este sistema se ha perpetuado en lo que Vargas Llosa denominó como una “dictadura perfecta” y que si bien no ha sido ejercido por un solo personaje, sí ha usado a todo el sistema político para proteger sus privilegios, incluso usando a la supuesta “oposición” para ejercer su dominio.
Recientemente el director de HRW (Human Rigth Watch) José Manuel Vivanco en entrevista con el periodista Jorge Ramos hizo fuertes declaraciones acerca del grado de degradación con respecto los derechos humanos en México. Entre otras cosas Dijo: “En México la impunidad es la regla”. “No cabe la duda alguna de que el caso de Ayotzinapa es un Crimen de ESTADO”. “México es un estado que no ofrece resultados en materia de derechos humanos y seguridad ciudadana.”
México es y tiene un sistema represor y corruptor. Es indignante que usted nos sugiera que porque no tenemos el nivel de represión de la Alemania Nazi no nos debemos de indignar. Usted dice en otro párrafo: “…tampoco tenemos a un Bonhoeffer. Al contrario, sólo veo a unos cuantos ingenuos que piden “Revolución”, sin saber lo que eso implicaría.” Esto me parece un comentario desafortunado, no conozco hasta ahora a un cristiano contemporáneo bien cimentado en la piedad cristiana que pida una revolución armada. Aunque si los hay en la historia del metodismo mexicano. De todos modos no se necesita tener a un teólogo famoso o intelectual renombrado para legitimar la indignación y la protesta ciudadana. Además en México claro que hay muchos intelectuales que no tal vez Teólogos en profesión pero si líderes de alto calado intelectual en una clara oposición al sistema corrupto y corruptor del PRI- gobierno.
Recordemos que en México la teología no ha alcanzado los niveles de reconocimiento institucional e intelectual como en Europa o los Estados Unidos, sin embargo esto no significa que las voces o plumas conscientes de alta preparación académica no sean valoradas por la ciudadanía, incluyendo a muchos cristianos evangélicos. Por otro lado creo que hace bien en decir que no debemos citar a Wesley para justificar luchas armadas, lo celebro y lo apoyo, el problema es que tampoco he leído eso en ningún lado.
Hasta la fecha yo no he leído o escuchado nadie que haya citado erróneamente a Wesley para justificar ningún movimiento revolucionario armado, pero si para ejemplificar su COMPROMISO social de lado de los marginados, pobres, y esclavos; es decir la obra de Wesley fue fundamental para la transformación ciudadana de sus tiempo y de su entorno social. Además su clara oposición al esclavismo lo posiciona como un predicador comprometido con el derrocamiento de las estructuras económicas corruptas e inhumanas de su época. Sin embargo por mi parte y en mi opinión se quedó muy corto en cuanto a la denuncia de los excesos de la Monarquía Inglesa. De hecho para Wesley la independencia de los EU de Inglaterra no era bien vista, porque pensaba que Dios había puesto al Rey de Inglaterra como la autoridad puesta por Dios.
Con menosprecio usted dice: “Mentes simplonas piden la renuncia de Peña Nieto, y dicen que, quitándolo, se pone a cualquier otra persona en su lugar y todo se solucionará.” Pedir la renuncia de EPN no es producto de una “mente simplona.” Para empezar todos estamos de acuerdo que cualquier persona que muestre incompetencia, o deshonestidad en cualquier trabajo se le puede despedir o se le exige la renuncia. Tal vez usted mucho más que yo debe conocer la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos, y ésta abre la oportunidad para que se dé una dimisión o renuncia.
Además usted sabe que según el artículo 39 de la constitución política de México, es el pueblo quien tiene la soberanía de la nación, no el presidente en turno y quien además en su toma de protesta dice: “Protesto guardar y hacer guardar la constitución política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la nación me lo demande.” Pedir la renuncia del presidente no es producto de una mente “simplona”, más bien creo que es más simplón una mentalidad conformista y entreguista a la serie de injusticias y corrupción de la que todos los mexicanos hemos sido víctimas. Permanecer igual y no reaccionar o denunciar la injusticia, impunidad y corrupción eso si es simplón.
La responsabilidad y el cumplimiento cabal de quien ostenta el poder ejecutivo en México debe ser exigida y monitoreada por todo el pueblo. Le pregunto: ¿Serán mentes simplonas la de los miles de agravados y desposeídos en México? ¿Serán mentes simplonas los familiares de las víctimas de la impunidad? ¿Serán mentes simplonas los millones de afectados por la inseguridad y la ineptitud de un gobierno que se aferra al poder como un perro a su hueso? ¿Serán mentes simplonas las de las familias de los muertos y desaparecidos? ¿Serán mentes simplonas las de la gran e inmensa mayoría de los intelectuales de este país que han exigido un desempeño íntegro y justo del presidente y su gobierno como; Lorenzo Meyer, Sergio Aguayo, Armando Bartra, entre muchos otros? ¿O politólogos expertos como Denissse Dresser, Jesús Silva Herzog Marques. Alfredo Jalife, etc? Además recordemos que ha habido claros opositores al sistema corrupto del PRI-gobierno que ya fallecieron, y que eran todo, menos “mentes simplonas” como Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis y que además este último era metodista. Creo que decir que todos los que exigimos un cambio en este sistema somos “mentes simplonas” lo pone en una posición muy comprometida con respecto al conocimiento de la magnitud del problema.
Cambiar al presidente, definitivamente no creará por arte de magia el honor y la justicia que se necesita en México, pero sería un paso contundente para la transformación política de este país y es una demanda justa de quienes nos sentimos agraviados por este régimen corrupto, e impune.
En México existen condiciones constitucionales para lograr cambios.
Yo personalmente no comparto la idea de que esta transformación deba ser violenta o armada, pero apoyo a aquellos que legítimamente piden que el presidente dimita no solo por incompetencia sino por el recientemente descubierto caso de conflicto de intereses y de corrupción súper millonaria de la llamada “Casa Blanca”, usted sabe que las investigaciones y conexiones de corrupción del mandatario son contundentes, y es moralmente imposible apoyar personas que ostentan el poder para beneficio personal. En cualquier país democrático esto sería un escándalo mayúsculo y suficiente razón para que el presidente renunciara. Esto no es ni nuevo ni imposible, el país más poderoso del mundo, los Estados Unidos de norte América llevó a cabo un juicio en contra del Richard Nixon en la década de los 70, el conocido escándalo del “Water gate” que propició la renuncia del mandatario Estadounidense. ¿Qué paso con Estados Unidos? ¿Se hundió en una crisis financiera o provocó la destrucción de sus instituciones? No, la renuncia fortaleció a la nación y todos supimos que en un país verdaderamente democrático la ley debe ser cumplida por todos incluyendo al presidente.
Pero si verdaderamente aquellos que apoyan la permanencia de EPN aludiendo y aclamando un estado de derecho quieren que se cumpla a cabalidad con las formas constitucionales, y son tan rectos y respetuosos de la autoridad pues deberían por lo menos de exigirle a EPN que empiece por su casa es decir el PRI-Gobierno, y que empiece por meter a la cárcel a sus colaboradores, como lo ha expresado la politóloga Denisse Dresser: “Deberíamos de desestabilizar al pacto de impunidad que se ejerce desde el poder político en México.” Pienso igual, deberíamos de pedir y exigir con todos los medios posibles legítimos y no violentos el estado de derecho.
Pero pedir que el primero en cumplirlo sea el estado y sus gobernantes parece una tarea titánica.
Creo esto es retador para un presidente que representa la impunidad en su más pura expresión, esa impunidad e injusticia que nació y creció y sigue viva en Los Pinos. En meses pasados EPN declaró que la corrupción en México es de “tema cultural.” Según él en México la corrupción le pertenece al pueblo mexicano por herencia cultural. ¿No es esto contrario a la enseñanza cristiana? ¿No debemos oponernos a todo tipo de mal que es en contra de las enseñanzas del reino de Dios? ¿No nos debemos oponer a las ideas corruptas e impías de los Herodes o los Césares modernos?
Como cristiano y líder Cristiano mis oraciones para mi país y mi compromiso de seguir del lado de los oprimidos, despojados, de los desaparecidos, de los pobres, de los indignados, no para acrecentar su indignación, sino para encausarla por medio de la fe y de la esperanza. Hago votos para que la iglesia pueda levantar el estandarte del evangelio como una luz en medio de la oscuridad y que el carácter de Jesucristo sea el modelo a seguir en la iglesia y no el de cualquier líder o gobernante corrupto y opresor.
México no se merece un gobernante corrupto, inmoral, e injusto, eso no puede ser de Dios.
Hago votos para que no se simule una sujeción a la autoridad como excusa para la indiferencia, la apatía, el conformismo, o la convivencia personal, que no se exalte o aclame una mera sujeción ciega e ignorante de ningún ser humano que ostente el poder, que el gobierno sea de Dios en los corazones de los creyentes, que no se haga una entrega vil de los valores de justicia, honor y amor que nuestro pueblo se merece y tanto necesita.
Para el “Evangelista Mexicano”: Creo que el Evangelista Mexicano como un órgano de comunicación que representa a una denominación histórica en México debería ser más imparcial, publicar y dar cabida a más voces que pudieran dar balance a la opinión de la realidad social en México. ¿Dónde están las otras publicaciones que ven desde otra óptica el problema mexicano?
Respetuosamente, Edgar F. Solís R.
