Categoría: Opiniones y Comentarios

La Santidad en la Vida del Cristiano

La santidad en la vida del cristiano

La justificación es un acto, la santificación es un proceso.

Tomás Gómez Bueno

La salvación es todo lo que el Señor hace por nosotros cuando vamos ante su presencia y reconocemos que somos pecadores y necesitamos aceptarle para gozar de su comunión plena. La salvación implica la liberación del pecado, de la muerte eterna, además de la culpa sicológica que deriva de quebrantar los mandamientos divinos.

Ser salvo es ser una nueva criatura, es iniciar una nueva vida en la que reconocemos a Jesús como nuestro Señor. Se trata de un hecho recordable que se produce en un tiempo concreto en la vida de cada creyente. El impacto y realidad de la salvación es lo que nos da conciencia de que estábamos perdidos, de que estábamos alejados de Dios y de sus promesas; sin embargo, ya salvos somos reconciliados con Él y reconocidos como sus hijos con pleno derecho a todas sus bendiciones y promesas.

El creyente recibe el testimonio de la salvación a través del Espíritu Santo que mora en su vida. Este mismo Espíritu es el que motiva ese gozo inefable que acompaña a cada cristiano. Existe la plena certeza en el cristiano que los males de este mundo serán un día erradicados; incluso, los tormentos de la vida personal se sufren en la esperanza de que pronto serán felizmente superados.

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Educación y Ciudadanía Crítica

Educación y ciudadanía crítica

Para aspirar a tener una ciudadanía crítica, la educación ha de poder librarse de las disfunciones de sesgo marcadamente ideológico.

Xavier Pericay

A Marta Martín

Resulta hasta cierto punto natural tomar a Francia como arranque de este artículo. Una palabra como ciudadanía remite inevitablemente a ella. Y luego está Jules Ferry, aquel ministro de Instrucción Pública de la Tercera República que allá por 1880, año más, año menos, empezó a poner los cimientos de la educación gratuita y obligatoria, esa de la que todavía gozamos en los países económicamente desarrollados. No lo tuvo fácil, Ferry. Hasta entonces, y a pesar de algunos vaivenes en tiempos revolucionarios y posrevolucionarios, la instrucción –que así es como se llamaba lo que luego se conoció como enseñanza y luego aún como educación– había estado en manos de la Iglesia y sus beneficiarios. Ferry, pues, le dio carácter universal mediante la gratuidad y la obligatoriedad, a las que unió, last but not least, la laicidad.

Un carácter universal cuya plasmación más límpida acaso sea la famosa circular que el político republicano dirigió a los maestros en noviembre de 1883, al abandonar el Ministerio de Instrucción Pública para hacerse cargo del de Asuntos Exteriores. En ella, tras aludir a las ventajas que, a su juicio, iba a reportar en el futuro el que la enseñanza de una forma cualquiera de dogma particular hubiera sido excluida del programa obligatorio y sustituida por una enseñanza moral y cívica –en otras palabras, que el ámbito de las creencias, libres y personales, estuviera por fin separado del de los conocimientos, comunes e imprescindibles–, Ferry recurría a un ejemplo para que ningún maestro se llamara a engaño respecto a la naturaleza de esa nueva enseñanza:

Si en alguna ocasión no supiera hasta dónde le está permitido llegar en su enseñanza moral, he aquí una regla práctica a la que puede ceñirse. Al proponer a los alumnos un precepto, una máxima cualquiera, pregúntese si conoce un solo hombre honesto al que pueda ofender lo que va a decir. Pregúntese si un padre de familia, uno solo, insisto, presente en su clase y a la escucha, podría negar su asentimiento a lo que le oiría decir. Si es así, absténgase de decirlo; de lo contrario, hable sin tapujos: porque lo que le va a comunicar al niño no es su propia sabiduría; es la sabiduría del género humano, es una de esas ideas de orden universal que varios siglos de civilización han incorporado al patrimonio de la humanidad.

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Pensando en Serio

Pensando en serio

Dr. Carlos Alejandro Muro Flores

“Y este es el amor, que andemos según sus mandamientos. Este es el mandamiento: que andéis en amor, como vosotros habéis oído desde el principio”.

2 Jn. 1:6

Si yo fuera un creyente que perteneciera al grupo LGTB [1] (no lo soy y lo menciono solo para posicionamiento y no a manera de discriminación) y quisiera buscar consejo en las Escrituras para poder llevar mi relación de una manera que agrade a Dios, con sentimientos y compromisos reales con una persona de mi propio sexo, de entrada encuentro un problema: ¡Tristemente no encuentro consejo de parte de Dios ni instrucciones al respecto!

Y pensaría tal vez, ¿en dónde quedo yo? ¿En dónde está el consejo para mi relación? ¿Cómo mejoro de manera escritural mi relación homosexual?

Ya son varios años en los cuales la inclusión o exclusión en la vida activa de los grupos LGTB son agenda de discusión en nuestras denominaciones. Tenemos biblistas e intérpretes a favor o en contra de la traducción e interpretación correcta de los diferentes pasajes alusivos al tema pero POCO o NADA se ha dicho de la AUSENCIA de instrucciones escriturales acerca del comportamiento de estos grupos dentro de la iglesia o de la manera de relacionarse y mejorar una relación como ésta.

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Actos de Justicia

Actos de justicia

Cualquier acto que busque la justicia debida para agradar a Dios debe estar asociado al bienestar de las personas en última instancia.

Noa Alarcón Melchor

Algunos que buscaban un motivo para acusar a Jesús no le quitaban la vista de encima para ver si sanaba al enfermo en sábado.

Marcos 3:2

El que sigue la justicia y la misericordia, hallará la vida, la justicia y la honra.

Proverbios 21:21

Resulta muy sorprendente la disparidad de traducciones que existen para un proverbio tan aparentemente sencillo. Aparentemente, claro está. La estructura sintáctica de Proverbios 21:21 no es complicada. Podría valer como ejercicio para estudiantes de hebreo básico. La frase está dividida en dos predicados bajo un único sujeto; los verbos están en la forma activa, o qal, que sugiere que el sujeto (“aquel que…”) es el que actúa; es decir: no se encuentra con ello, sino que lo provoca. Después pasamos a los objetos en sí, aquello que se persigue y que se encuentra, que son conceptos abstractos y no sustantivos concretos. Es decir, el sujeto de este proverbio no está buscando manzanas u ovejas, sino principios que son inasibles materialmente, pero que existen en un plano que todos compartimos. Está el concepto de misericordia, que otras versiones traducen también por amor, porque la misericordia hebrea es la compasión que experimenta el que ama; está la vida como ese soplo que provoca la existencia, un concepto muy abstracto en el imaginario hebreo. La vida hebrea no tiene exactamente el mismo significado que ahora en castellano, pero sí se tocan en algunos puntos. Para los hebreos, la vida es el bien máximo al que aspirar, abundancia, plenitud, conciencia de la propia existencia como el mejor de los regalos, algo que proviene de Dios y que no se puede recibir de nadie más. También se habla de la honra. Literalmente, en hebreo honra está emparentado con peso. La honra pesa, pero no en un sentido negativo de carga, sino en el sentido, por ejemplo, de una piedra preciosa: cuanto mayor es su peso, mayor es su valor.

Por si este breve repaso lingüístico no fuera ya hermoso, nos encontramos con que dentro de este proverbio hay escondido un principio irreducible: el que busca justicia, encuentra justicia. También encuentra otras cosas, pero la justicia, si se busca (deja claro) se encuentra; pero no de una manera pasiva, porque en ese caso utilizaría otra forma verbal. No: la justicia se busca activamente, y se encuentra activamente. Es causa y consecuencia. Repite dos veces esa justicia en el original, aunque algunas traducciones al castellano hayan preferido traducir la segunda ocasión como prosperidad. No es mala traducción, pero hay que explicarla.

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Dios Está en Movimiento

Dios está en movimiento: un llamado a ser la Iglesia de una manera nueva

Declaración del Concilio Mundial Metodista
en su consulta sobre la Diáspora e Iglesias Migrantes

“Es nuestra oración que este documento inspira iglesias locales a participar en el ministerio de la migración en un nuevo camino para que podamos vivir más plenamente en el reino de la justicia y la paz de Dios”.

Creemos que, en este momento particular, Dios nos está llamando a ser la iglesia de una manera nueva. En el espíritu de Pentecostés, iglesias de la tradición metodista se reunieron recientemente fuera de Londres. Fuimos llamados en conjunto por el Consejo Metodista Mundial (WMC, por sus siglas en inglés) para explorar las preocupaciones entre las iglesias que se estaban formando los migrantes en sus nuevas tierras y las preocupaciones de las iglesias de larga data en los países de acogida. En esencia, nos llamaron para explorar lo que John Wesley en realidad quería decir cuando dijo: “El mundo es mi parroquia”. Juntos, este grupo poco probable de personas de la familia metodista global con diferentes roles de diferentes países llegó a estar abierto a la circulación de El espíritu santo. Lloramos juntos, reímos juntos, y escuchábamos juntos para nuestras historias de la migración.

Pronto nos dimos cuenta que todos teníamos historias de migración. Y nos dimos cuenta de que todos teníamos historias de ministerio con los inmigrantes. Afirmamos que la migración es difícil, pero que la migración también trae nuevas ideas, posibilidades y oportunidades, para inmigrantes y de acogida por igual. El dolor y el sufrimiento y la pérdida que todo el mundo siente por la migración, también puede convertirse en la curación y la esperanza e incluso alegría. En nuestro tiempo juntos, nos dimos cuenta de que todo el mundo, incluso si nunca hemos dejado nuestro país de nacimiento, tiene un anhelo para el hogar – el lugar que fuimos, el lugar en el que estamos ahora, o un nuevo lugar seguro.

Nos dimos cuenta de que las historias que estaban diciendo eran historias de transformación por el Espíritu Santo.

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EDITORIAL

La reconciliación que nos hace falta

“Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios”.

Colosenses 1:9-10

Nuestras Conferencias Anuales han clausurado sus periodos de sesiones correspondientes a 2019. Al momento de cerrar esta edición, se habrán celebrado las asambleas de la CAM, CANCEN, CASE, CAO, CAS y CANO. En todas ellas se habrán evaluado los programas de trabajo y planteado los lineamientos para el año conferencial 2019-2020. Se habrá escuchado, argumentado, debatido y aprobado lo que habremos de enseñar y predicar en los siguientes meses, asignando obreros pastorales en las más de 500 congregaciones de la Iglesia Metodista de México en todo el territorio nacional. Bajo la conducción del Espíritu Santo y la convicción de ser un instrumento del Señor para Reformar a nuestro amado México, nos hemos comprometido con predicar el Evangelio del Reino en toda la Nación.

Uno de los temas que se tocó permanentemente fue el arrepentimiento como base de la santificación. El énfasis en el arrepentimiento supone la humildad para reconocer que no hemos actuado de manera pertinente ni eficaz en algunos aspectos, desde lo espiritual hasta lo administrativo. Algunas veces, anquilosamiento de estructuras administrativas que no coadyuvan a la misión de la iglesia, y otras, descuido en nuestra vida devocional como iglesia, nos han debilitado. Por ello, aunque el camino a la santificación verdadera comienza con el arrepentimiento, sigue quedando pendiente la reconciliación y la restauración, como asuntos medulares en los que debemos restituir a quien hemos dañado y debemos hacer lo que debíamos o hemos dejado de hacer.

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El Peligro del Conocimiento Teológico

El peligro del conocimiento teológico

Cometemos un craso error cuando en nuestro deseo de combatir la falta de conocimiento bíblico, convertimos el conocimiento en un fin y no en un medio.

José Daniel Espinosa Contreras

El título de este artículo, a priori, puede ser confuso. ¿Cómo el conocimiento teológico podría ser peligroso? ¿No sé supone más bien que este conocimiento es beneficioso e imprescindible? ¿No reside el verdadero peligro en la falta de este conocimiento teológico en las iglesias? Ciertamente, la falta de conocimiento bíblico y teológico es uno de los grandes males que afecta a muchas iglesias cristianas, dando lugar a toda clase de herejías, sectas y prácticas vergonzosas. En otro contexto, el profeta Oseas escribió: «Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento» (Oseas 4,6). El conocimiento es indispensable. El apóstol Pablo oraba por sus hermanos en Colosas para que fuesen: «Llenos del conocimiento de su voluntad» (Colosenses 1,9). Pero tal conocimiento no es un fin en sí mismo, sino que es un medio que persigue un fin mayor: la transformación integral de nuestras vidas a la imagen de Jesucristo, de modo que nos convirtamos en verdaderos adoradores del Dios verdadero. De modo que cometemos un craso error cuando en nuestro deseo de combatir la falta de conocimiento bíblico, convertimos el conocimiento en un fin y no en un medio. Y sí, este es un peligro real que amenaza a la Iglesia en Occidente.

Sabemos que el conocimiento teológico se ha convertido en un fin cuando los Seminarios Bíblicos y Facultades Teológicas pierden su dimensión práctica y se enfocan únicamente en el conocimiento; cuando se evalúa el conocimiento del estudiante, pero no su carácter o vida devocional; cuando el estudio de la Palabra de Dios te lleva a hincar los codos, pero no a hincar las rodillas en actitud de adoración; cuando las iglesias miden el grado de madurez de sus miembros por su conocimiento de los conceptos teológicos de la Sagrada Escritura y no tanto por su piedad o poder espiritual, cuando nos es fácil aprender teología, pero nos resulta complicado vivirla.

Debería resultarnos aleccionador el hecho de que los mayores conocedores del Texto Sagrado en tiempos de Jesucristo –fariseos, escribas y doctores de la Ley–, fuesen los que recibiesen las críticas más duras por parte de Jesús (Mateo 23,13-33). ¿De qué les sirvió su conocimiento? Sus vidas giraban en torno al estudio e interpretación de la Ley, pero sus vidas no habían sido afectadas por la misma. Y algo anda mal, muy mal, cuando puedes pasar horas de estudio alrededor del texto bíblico, pero su mensaje no te conmueve de manera personal y auténtica a cada momento.

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¿Cómo Obtuvieron los Judíos Derechos Civiles?

¿Cómo obtuvieron los judíos derechos civiles?

La emancipación judía en Occidente no puede entenderse sin la historia de la creación de los primeros Estados liberales modernos.

Mark Koyama

¿Cómo surgió la libertad religiosa por primera vez? Este es el tema de Persecution and Toleration (Cambridge Studies in Economics, Choice, and Society, 2019). Aquí me centraré en una parte de esa pregunta: ¿cómo obtuvieron los judíos derechos civiles?

El antisemitismo tiene una larga historia en Europa. En otro sitio he comentado que sus fundamentos institucionales están en la Edad Media. Pero incluso cuando los pogromos y la violencia antisemita fueron desapareciendo, permanecieron las discriminaciones y las restricciones hacia los judíos. No fue hasta el siglo XIX cuando los países de Europa occidental las retiraron. En Persecution and toleration, Noel Johnson y yo decimos que esta discriminación era consecuencia de la política económica de Estados frágiles. La libertad religiosa era imposible en Estados débiles que dependían de la legitimidad religiosa. Pero esto no responde la pregunta: ¿Cómo terminó la discriminación? ¿Cómo conseguimos la libertad religiosa?

La lucha por la emancipación judía fue larga. Cuando finalmente tuvo lugar se produjo al calor de la creación de los Estados liberales modernos. Solo cuando cambió la base institucional de la autoridad política la idea de dar a los judíos derechos civiles completos se volvió viable o incluso concebible.

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En Defensa del Inocente

En defensa del inocente

El Señor se posicionaba junto al abandonado sin sentir vergüenza.

Isabel Pavón

¿Cuántos de nosotros defendemos la verdad del inocente? ¿Hasta dónde llegan nuestra cobardía y nuestros intereses?

Se nos brindan oportunidades en las que podemos salir al amparo de un vecino, un amigo, un familiar, o un creyente, da lo mismo. Oímos mentiras, falsos testimonios, hechos tergiversados y ataques. En ocasiones callamos y con esto consentimos. Nos posicionamos en el lado de los que castigan. Dejamos pasar la oportunidad de hacer el bien por causas justas posicionándonos al lado de las injustas. De esta manera fomentamos el daño que esa persona está recibiendo, ya sea de frente o por la espalda. Le negamos el auxilio. Esto da lugar a que, quien ofende, se crezca en su poder.

Una mirada puede ser un abrigo oportuno ante la infamia. Una palabra de cariño puede aportar sanidad a la herida abierta. Un abrazo a tiempo puede salvar del peligro. Hemos de proteger al desvalido de toda clase de violencia, ya sea haciendo uso de los gestos, de la voz, de la palabra escrita; en definitiva, del lanzamiento de comentarios a favor del que sufre. Los acusados que verdaderamente están libres de culpa necesitan auxilio.

Intercedamos también por los amedrentados y por los que han sido engañados con facilidad. Pongamos la mano en el fuego por el inerme. Hagámoslo con honradez. No podemos consentir silenciar el amparo que necesitan los más desprotegidos. Busquemos razones apropiadas para hacerlo, seguro que las hay. Hablemos en su socorro, es esencial, estamos obligados a ellos, aunque el resultado no sea siempre el que esperamos.

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Causas de la Violencia de Género

Un análisis de las causas de la violencia de género: familia, sociedad e iglesia

Fernanda Casar Marfil

De acuerdo con Evangelina García Prince, todas las sociedades construyen una estructura simbólica, una manera de percibir y vivir la vida, de acuerdo con el género. Organizan sus funciones y actividades de acuerdo con lo que consideran que cada género debe hacer, y esto a su vez se relaciona con el sexo de cada ser humano. La asignación de roles se hace en función del género y permea toda la organización de la sociedad [1].

De esta manera, ha sido muy sencillo relegar a la mujer al ámbito privado, principalmente por su rol reproductivo, que incluye el cuidado y la crianza de los hijos, así como las actividades propias del cuidado del hogar. Por su parte, al hombre le fue asignado el ámbito público en su rol de proveedor, lo que le dio autonomía, poder y la exclusividad para la toma de decisiones.

Elsa Beatriz Aguera nos dice que todos los pueblos a través de todas las eras han dejado registro de las formas en las que se dan las relaciones humanas, pero particularmente las relaciones de pareja. Ella afirma que:

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Desde la Diferencia Construir un Camino Común

Pentecostés: desde la diferencia podemos construir un camino común

Manuel Hernández Zavala *

Cuando hablamos de Pentecostés es inevitable no tener memoria, nuestra herencia judía nos invita a recordar el origen y sentido de la celebración. Levítico 23 nos menciona que es una de las fiestas más solemnes del judaísmo. Cada judío debía ofrecer lo mejor de la primera cosecha (Omer) como un acto de gratitud a Dios y esperanza. Después de 50 días, se agradecía por los buenos frutos y por la oportunidad de compartir el alimento con los pobres y extranjeros. Los judíos han mantenido viva la memoria de esta fiesta llama Shavuot.

Debido al exilio babilónico muchos judíos perdieron la tierra y llegaron a una región donde no se podría trabajar en la agricultura, por lo tanto, relacionaron Shavuot con la entrega de la Ley en el Sinaí. ¿Qué sentido le dieron? Representa la iniciativa de Dios de acercarse a la comunidad y seguir creyendo en el buen corazón del hombre.

La ley es el corazón de la ética judía, una invitación al amor a Dios y al prójimo. En otras palabras, la entrega de la ley en el Sinaí, es la entrega del corazón de Dios a Israel. Demuestra que lo más importante no es acumular y consumir, es la pertenencia a Dios y a nuestro prójimo en relación con toda la Creación. Por lo tanto, la palabra-ley-mandamiento es el espacio de encuentro-diálogo y reafirma el llamado a la aceptación y visión común en medio de la diferencia y diversidad, por eso no es casualidad que el rollo de Ruth sea leído en Shavuot.

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El Espíritu Santo y la Igualdad

El Espíritu Santo y la igualdad

Margaret Mowczko

Cuando empecé con este sitio web, yo anticipé que estaría escribiendo artículos más sobre la vida guiada por el Espíritu Santo que otro tipo de estudios bíblicos. Pero pronto descubrí (gracias a estadísticas de sitios web) que había un gran número de lectores especialmente interesados en mis artículos sobre la igualdad entre hombres y mujeres en la iglesia y dentro del hogar. Viendo esta necesidad, decidí enfocar muchos de mis artículos en escribir acerca de la igualdad.

A veces me cuestiono si debería de enfocarme tanto en el asunto de la igualdad. ¿Tal vez debería de estar escribiendo más sobre el ministerio del Espíritu Santo? Luego todo me quedo claro: La igualdad es una característica importante, y consecuencia del ministerio del Espíritu Santo.

En los primeros días del cristianismo, los efectos del ministerio del Espíritu Santo fueron inmediatos y profundos. La presencia del Espíritu Santo y su ministerio trajo mucha igualdad en la comunidad Cristiana.

Más información

Masculino Plural

Masculino plural

El hecho de que las mujeres no fueran apóstoles no quiere decir que no estuvieran presentes y no se las llamara.

Noa Alarcón Melchor

“Subió Jesús a una montaña y llamó a los que quiso, los cuales se reunieron con él”.

Marcos 3:13

Durante toda mi vida he leído este pasaje como una parte importante del evangelio, como parte formativa de la obra de Jesús, de los primeros pasos de la iglesia, de la historia de fe de la que yo ahora soy heredera. Me he acercado a este pasaje y a sus hermanos con el ánimo de meditar en el llamado, con el espíritu curioso y alegre, para aprender sobre cómo ser fiel en las circunstancias adversas que después estos apóstoles vivieron, y en la valentía de seguir a Jesús. Él designó a doce para que continuaran su obra, y yo siempre lo he visto como algo que estaba también escrito para mí. De esos doce surgió la Biblia que yo ahora leo, el testimonio fiel de quién es Jesús y de por qué es mi Señor.

Pero sucede una cosa: de un tiempo a esta parte, hay un grupo de personas que insisten en que debo hacer una interpretación desde una perspectiva exclusiva de género. Y no solo de este pasaje, sino de muchos otros. Están haciendo una auténtica campaña de difusión (por medios digitales, analógicos, escritos y audiovisuales) de una perspectiva de género exclusivista que insiste en que el hecho de que Jesús eligiera a doce hombres varones para ser sus discípulos es una realidad ontológica que excluye doctrinalmente a las mujeres de ser partícipes plenas del evangelio. Según ellos, el hecho de que Jesús eligiera a hombres y no a mujeres se debe a que los hombres están en una escala superior en la creación, han sido impuestos como gobernantes y principales, y no someterse a esa jerarquía divina es pecado mortal: mortal de verdad, de los que te excluyen de la salvación. Asegurarán que no, pero ya hablamos de esto la semana pasada. Lo peor es que cuando venimos muchos (no solo mujeres) a argumentar que su interpretación está sesgada y es errónea, nos quieren convencer de que somos nosotros los “esclavos de la ideología de género”, que nos hemos vendido al sistema, etcétera. Cuando son ellos los esclavos de su propia ideología de género, un sistema artificial, inventado de pies a cabeza, en que los hombres tienen un lugar preminente en el plan de salvación y están por encima de todo, sobre todo y específicamente, por encima de las mujeres.

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Proclamación y Compasión ¿de la mano?

Proclamación y compasión; ¿de la mano?

No hay duda, su Misión era y es integral. Nos habla de la importancia de preocuparnos no sólo por la salvación del alma, sino también de otros aspectos de la vida de las personas.

Jacqueline Alencar

Hoy rescato unas líneas tejidas el año 2011, un año retador en todo sentido, después de haber visitado la obra en favor de la infancia en Huaraz, Perú, realizada por la ONG cristiana Turmanyé (apoyada desde España por Alianza Solidaria), año en el que también tuve la oportunidad de visitar Ecuador y París percibiendo todas sus realidades, mientras leía artículos de hermanos que clamaban por rescatar la compasión contenida en la Biblia, señalando que la Misión era integral. Como no hay casualidades, lo tomo como un recordatorio para mí, ya que como decía Mackay: “El camino hacia el mañana pasa por el ayer”.

Me pregunto si, como cristianos, todavía nos falta claridad sobre nuestra misión aquí en la tierra, ésa que nos dejó Jesús, que va más allá de lo que es la evangelización, el ganar almas para Cristo. No es necesario buscar mucho en la Biblia para tener claro que debemos ser voces proféticas en nuestra generación. Ya lo dice Isaías 58: “¡Grita bien fuerte, grita sin miedo, alza la voz como una trompeta!… El ayuno que a mí me agrada es que liberen a los presos encadenados injustamente, es que liberen a los esclavos…; es que compartan el pan con los que tienen hambre, es que den refugio a los pobres, vistan a los que no tienen ropa, y ayuden a los demás. Los que ayunan así brillarán como la luz de la aurora, y sus heridas sanarán muy pronto. Delante de ellos irá la justicia y detrás de ellos, la protección de Dios…”. Ser la voz de los mudos, de los que no poseen un lugar privilegiado en esta sociedad en la que nos ha tocado vivir, con más de mil millones de hambrientos que son ignorados por la mayoría que vive de espaldas a sus necesidades. Nuestra sociedad propicia el laissez faire y el laissez passer social y económico. ¿Será que nosotros vamos por la misma senda?

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La Violencia de Género en México

La violencia de género en México

Fernanda Casar Marfil *

La situación de la violencia de género es un asunto alarmante a nivel mundial y a nivel nacional. Todo parece indicar que, a pesar de los avances que se han logrado en cuestión de equidad de género a nivel de normas internacionales y de leyes nacionales, y de las muchas campañas de concientización social, no se ha logrado que los índices de violencia bajen, sino que, por el contrario, los índices de violencia y feminicidios siguen al alza. México ha sido catalogado como un país violento para las mujeres por el CELIG (Centro de Estudios para logro de la Igualdad de Género de la Cámara de Diputados) [1] .

Ellos argumentan que una de las causas principales de este fatídico hecho es que estamos frente a un problema multifactorial, que ha persistido a través de los años y que ahora está creciendo, gracias a: la falta de documentación de las diferentes formas de agresión; la cultura de violencia y discriminación fruto de los conceptos de inferioridad y subordinación que permean la idiosincrasia del mexicano; y a la terrible realidad de que estamos frente a una práctica que se ha normalizado a nivel social y cultural, y en algunos casos se ha institucionalizado. De acuerdo con esta investigación, 66.1% de las mujeres mayores de 15 años, han sufrido algún tipo de agresión, y en estos casos el 43.9 % vino de esposos, parejas o familiares, según datos del INEGI. [2] La situación es grave, se habla de que cada hora se violenta a 5 mujeres en México, de acuerdo con el Secretario Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).[3]

Se argumenta que algo que puede explicar el crecimiento de los índices de violencia es porque vivimos en el país en donde no pasa nada, donde la justicia alcanza solo a quienes pueden comprarla y en donde los altos niveles de corrupción permiten que los ministerio públicos y peritos puedan cerrar las carpetas de investigación sin haber impartido justicia, ya que no se apegan a los protocolos internacionales. De acuerdo con la opinión de algunos especialistas en el tema de la violencia de género, no existen registros que permitan dimensionar los asesinatos que se comenten en el país, ya que las autoridades no reportan los homicidios o, incluso llegan a consignar las muertes como no intencionales o suicidios. Todo esto nos ha llevado a la penosa cifra de 22 mil 482 asesinatos de mujeres en la última década, en promedio uno cada 4 horas.[4]

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Carta Pastoral Perú

Ciudad de México, a 27 de Mayo 2019.

CARTA PASTORAL
Ante lo ocurrido recientemente en Perú

“Cuando tiembla la tierra, con todos sus habitantes, soy yo quien mantiene firmes sus bases”.

Salmo 75:3 (Dios Habla Hoy).

Hermanos y hermanas, amados todos en Cristo,

En días pasados nos enteramos de la lamentable noticia que hizo estremecer al mundo. Un fuerte sismo con magnitud de 7.5 en escala de Richter y que, hasta el domingo 26 de mayo desprendía los datos de una persona fallecida y once más heridas, sacudió el territorio de nuestros hermanos peruanos aquel día, de madrugada.

El cimbrar de la tierra trae penosos recuerdos al pueblo mexicano. Todavía hay quienes miran con superstición el día 19 de septiembre, sea cual sea el año. Quienes perdieron a los suyos -amigos o familiares- en 1985 y en 2017 continúan guardando luto. Sin embargo, recordar aquellos días no solamente trae sentimientos amargos, pues la solidaridad dejó, también, atisbos de esperanza. Tanto hombres como mujeres de edades y profesiones distintas salieron a las calles para poner sus manos y pies al servicio de los expertos: llevando alimento, recogiendo escombros, “liberando cautivos” (Lucas 4:18).

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Educar con Propósito

EDUCAR CON PROPÓSITO

Dr. Ernesto Contreras Pulido

Ante la tendencia actual en muchas sociedades occidentales de considerar una alternativa saludable, conveniente y recomendable el evitar educar a los hijos y a los discípulos en forma clara, concreta y convincente en las normas de vida que consideramos de mayor beneficio para ellos y para la sociedad. Renunciar así al derecho, obligación y responsabilidad de los padres, maestros y líderes de ser guías e instructores, sosteniendo dogmáticamente que lo aceptable es respetar la libertad de los niños y los demás para que, sin influencia alguna, descubran por sí mismos los principios de conducta que mejor les gusten, creemos que es no menos que una actitud peligrosa, necia, irresponsable e imprudente.

Ante los que dicen que cualquier otra alternativa, por calificarse como una actitud intervencionista, es inaceptable porque supuestamente viola el derecho y libertad de acción del educando, los cristianos evangélicos seguimos persuadidos de que debemos poner muy en claro que es nuestra obligación, en forma preventiva, educar a los hijos y discípulos, con toda vehemencia, perseverancia, y congruencia, en los principios bíblicos de conducta que seguramente, en forma oportuna, los ayudarán mejor que cualquier otra filosofía o enseñanza, a alcanzar la meta deseada de llegar a la edad adulta, habiendo escogido libremente, por convicción propia, y por conveniencia, ser gentes cristianas, decentes, útiles, necesarias, productivas de la sociedad, y enteramente preparadas para toda buena obra.

Dejar que con toda libertad -más bien, libertinaje-, el niño y adolescente experimente todo lo que se le ocurra y antoje sin ninguna dirección, orientación, educación, ni limitación, no es nada menos que una muestra de falta de amor hacia el hijo y discípulo, y una fórmula segura para que innecesariamente, antes de llegar a los 18 años, por conductas indeseables y dañinas sufra consecuencias, cicatrices y deficiencias en su preparación. No sólo le menguarán sus posibilidades de llegar feliz, íntegro y adecuadamente capacitado para sobrevivir en la sociedad y en el mundo, sino que en ocasiones le dejarán enfermedades incurables y daños permanentes e irremediables durante el resto de su peregrinar terrenal.

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