Categoría: Opiniones y Comentarios

DisCAPACIDAD y Empatía en Dios

Dis-CAPACIDAD y empatía “en” DIOS

Cuando hablamos de las personas con discapacidad, nos encontramos con una deshumanización, justo cuando ésta se convierte en una razón para la exclusión y para la discriminación. El texto bíblico no puede ser un pretexto para la perpetuación de estructuras opresoras, sino una oportunidad para la liberación.

Juan Calvin Palomares

Mientras escribía estas palabras me sentía enormemente tentado a criticar las teologías que enfatizan luchas espirituales contra el mal, contra satanás, y particularmente contra la enfermedad. Sólo diré, al hilo de N. Wright [1], que los resultados de investigaciones en torno a movimientos neo-carismáticos son contradictorios con los discursos de quienes lideran dichas corrientes: los registros empíricos sobre supuestas sanaciones no corresponden con lo que se dice desde los púlpitos, ni con los espectáculos que se originan. Considerar a una persona con Síndrome de Down una manifestación de satanás, algo que algunos de estos grupos han promovido, merece un calificativo que me voy a ahorrar por convicción pacífica.
Personalmente, siendo parapléjico desde hace veinte años a causa de un accidente de tráfico, he sufrido el acoso de personas que han querido orar para que salga caminando de mi silla de ruedas. Algunas veces ha supuesto una humillación pública hacia mi persona, acusándome de mi falta de fe. Paradójicamente, doy gracias a Dios por no levantarme de dicha silla y fallar así a mi convicción pacífica.

Zanjaré este asunto con una sentencia de puro sentido común, y pasaré a otras cuestiones, a mi juicio, mucho más interesantes: quién se sienta llamado a sanar a enfermos debería saber que nunca es tarde para formarse en medicina, enfermería, en primeros auxilios, en psicología, y tantas disciplinas que pueden nutrir la sociedad, y también la Iglesia. Las personas con discapacidad no deberían pagar las frustraciones de las vocaciones pérdidas.

Seguir leyendo “DisCAPACIDAD y Empatía en Dios”

Tu Sí a Dios Requiere Tu No a la Injusticia

Bonhoeffer: “Tu sí a Dios requiere tu no a toda injusticia, a todo mal, a todas las mentiras”

Jim Gordon

La vida y el pensamiento de Dietrich Bonhoeffer persiste como una voz esencial y crítica, incluso setenta y cinco años después de su muerte. Hay muchas razones para prestar atención a los escritos y discursos ocasionales de Bonhoeffer; pero en nuestro tiempo de política frenética, toma de poder lenta y a veces descarada, creciente apoyo al populismo de derecha y adulación acrítica del líder fuerte, es el llamado radicalmente inflexible y el costo del discipulado en seguir a Jesús lo que desafía a las comunidades cristianas a decidir dónde La lealtad miente. Este es el pastor Bonhoeffer, predicando un sermón de confirmación en 1938. La fecha es un contexto esencial, y las palabras son explosivas en sus reverberaciones políticas, teológicas y espirituales:

“Ahora solo tienes un maestro … Pero con este ‘sí’ a Dios pertenece tan claramente un ‘no’. Su ‘sí’ a Dios requiere su ‘no’ a toda injusticia, a todo mal, a todas las mentiras, a toda opresión y violación de los débiles y pobres, a toda impiedad y a toda la burla de lo que es santo. “a Dios requiere un” no “a todo lo que intente interferir con su servicio a Dios solo, incluso si ese es su trabajo, sus posesiones, su hogar o su honor en el mundo. Creer significa decisión”.

Predicado a los jóvenes cristianos que enfrentan lo que ahora conocemos como la vida en uno de los regímenes más violentos, letales y despiadados de la historia europea. El uso de la palabra “maestro” también está cargado de contraste intencional, e implica una o una de las cuales no puede haber una tercera opción comprometedora. Un maestro ¿Quién es ser? Sí a Dios significa ‘no’ a todos los demás poderes que exigen lealtad final de mente, corazón, alma y cuerpo. Creencia significa decisión, no solo una sola decisión, después de lo cual es lo de siempre; pero una decisión de confirmación que significa que todas las demás decisiones toman su dirección de ese compromiso vivo y central con Jesucristo.

Seguir leyendo “Tu Sí a Dios Requiere Tu No a la Injusticia”

La Regeneración en el Contexto Metodista

La Regeneración en el Contexto Metodista

Pbro. Bernabé Rendón Morales

La publicación de la presente reflexión aparece un tanto extemporánea por razones fortuitas. Un servidor está compartiendo estas ideas a raíz de la consulta que le hizo una maestra de Escuela Dominical de la IMMAR Agua de Vida, en la zona de Monterrey. Ella se refirió a la guía de estudio para el Evangelio según San Juan que se nos ha provisto a la IMMAR, por medio de su página web (www.iglesia-metodista.org.mx). Hubiera sido mejor elaborar este artículo antes de enero para ofrecer puntos de vista oportunos que pudieran ayudar a nuestros maestros en su ministerio de enseñanza sobre este Evangelio que nos será libro de estudio para el primer semestre de 2020, pero las cosas se dieron ya a camino andado. Nos referiremos solamente a la Introducción de la guía citada, con el ánimo de hacer algunas precisiones que esperamos provean pautas para la investigación propia de cada lector de El Evangelista Mexicano.

En la pág. 5 de la guía dice, “Regeneración es el acto de Dios en el alma que se hace de una vez para siempre, lo que Dios hace lo hace para siempre”. Esta idea no va de la mano con la doctrina arminiana del metodismo. Dado que creemos en la posibilidad de la apostasía, afirmamos que la regeneración o nuevo nacimiento podría perderse. Nuestros hermanos calvinistas señalan que la calidad de ser hijos, ya se trate de una filiación terrenal, o de la filiación divina, es imposible que desaparezca. Razonan que así como un mal hijo podría alejarse al máximo de su padre, pero no dejaría de ser su hijo, del mismo modo nadie puede dejar de ser hijo de Dios. Y citan Juan 3:3,5, que se refiere al nuevo nacimiento que nos hace hijos de Dios. Sin embargo, no se percatan de que ese símil no está permitido en Juan 3, puesto que en el v. 6 se aclara que “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es”. No se puede echar mano de un nacimiento en la carne para ilustrar literalmente un nacimiento en el Espíritu. Un hijo natural goza de vida independiente de sus padres, la recibe de ellos y la disfruta como algo suyo; pero el hijo de Dios no tiene vida independiente, participa de la vida de Dios y debe permanecer en él para seguir recibiéndola.

Luego, en las págs. 6,7, dice, “los pasos por los cuales el creyente transita hasta alcanzar la plenitud de la salvación, Juan Wesley tenía bien definido éstos”, y en seguida enlista y explica la justificación, regeneración, adopción, redención, reconciliación y santificación inicial. Aquí tenemos dos problemas. El primero consiste en llamar “pasos” a los aspectos de la salvación que allí se enlistan, como si se tratara de un proceso que se va dando gradualmente. Y, por cierto, Juan Wesley jamás definió tales “pasos”. Los reformadores, cuando exponían su soteriología, no hablaban de pasos sino de un “ordo salutis” (orden de la salvación), que es muy distinto. La Iglesia Católica no había definido antes ningún “ordo salutis”, pero los reformadores lo hicieron para describir la apropiación subjetiva (personal) de los beneficios del sacrificio objetivo de Jesucristo. Propusieron que la justificación y la regeneración son instantáneas, que suceden al mismo tiempo, pero discutían en qué orden debían colocarse en el terreno de las ideas, ¿iba primero la justificación o la regeneración? Wesley, en esa misma línea, dijo textualmente que eran simultáneas, pero que la justificación precede a la regeneración.(1) En otro momento dijo que la santidad inicial también sucede a la vez que la justificación y la regeneración.(2) Si estos componentes de la salvación son coincidentes, entonces no podemos hablar de pasos. Y, por supuesto, la reconciliación no es tampoco un paso posterior, pues fue una obra objetiva consumada por Cristo desde su cruz (2 Corintios 5:19); aunque, subjetivamente, podría ser no otra cosa que la misma justificación. La redención tampoco es otro paso, sino una forma de referirse a la salvación. La visión wesleyana de la salvación perfila sólo dos etapas, la inicial (justificación, regeneración, santidad inicial) y la subsecuente (santidad progresiva). La glorificación puede ser vista, si lo deseamos, como la etapa final, pero no fue parte de las definiciones soteriológicas de Wesley.

Seguir leyendo “La Regeneración en el Contexto Metodista”

El Derecho a la Información

El derecho a la información

Por: ABALRA

Los trabajos de la Conferencia Anual [de México, 2018] concluyeron. Y con profunda tristeza y dolor, nos damos cuenta que el Obispo que estaba por salir se encontraba en el ojo del huracán, debido a que era el Presidente de la Junta de Directores de una institución ajena a nuestra iglesia y esta se encontraba sumida en dimes y diretes, de los cuales ha dado debida cuenta la prensa nacional, con asuntos de índole penal y laboral, debidamente ventilados en los correspondientes tribunales.

Uno de los graves problemas de la Iglesia Metodista de México, es que carecemos de una Dirección de Comunicación Social, y generalmente nos enteramos del acontecer de nuestra iglesia, por medio de “Radio Pasillo”, o de los rumores y díceres, de quienes presumen estar bien informados y nos llevan a una total desinformación. No entiendo cuál es el prurito para el ocultamiento de información que debe estar en poder de todas las iglesias y surge la pregunta ¿Tenemos derecho a estar informados? Por supuesto que sí. En muchas ocasiones, se calumnia a los pastores por la desinformación existente, pues no existe la versión oficial, sino la versión distorsionada, de quienes se escudan en el “a mí me dijeron”.

O de pronto resulta que al funcionario x o z, lo han desbancado, y nadie supo, nadie sabe; pues pareciera ser, que somos muy dados a tirar la piedra y esconder la mano y que nadie se entere de lo hecho. El estar bien informado es un derecho inalienable de todo ser humano. Me permito ofrecerle al compañero pastor, la siguiente información, que habrá de servirle como cultura general. En donde radica la trascendencia de eventos: en que tenemos el derecho a estar informados, acerca del estado general que guarda nuestra iglesia, en donde hemos avanzado y en donde hemos retrocedido.

Seguir leyendo “El Derecho a la Información”

EDITORIAL

EDITORIAL
Modernidad líquida, fe cristiana sólida

Vivimos una era llamada “posmodernidad”. Más allá de lo moderno y, más aun, sobrepasando los conceptos clásicos de “modernidad” que se caracteriza por el consumismo extremo y la globalización, con una fluidez e indefinición constante que genera una angustia existencial, donde parece no haber sentido cuando se trata de construir nuevas cosas, ya que el tiempo y la propia modernidad impulsarán su desintegración. Lo que Zygmunt Bauman (2003) define como la “modernidad líquida”, una sociedad que vive en constante fluidez e indefinición de sus valores y perspectivas.

Así nos encontramos como raza humana navegando los mares de la incertidumbre, sin saber cómo estará la economía mañana, si estallará una crisis o no, si contaremos con trabajo, si formaremos una familia, si mantendremos la familia que tenemos bajo los modelos que consideramos buenos. Se perciben síntomas como las relaciones sociales actuales, los conflictos de identidad y el consumo excesivo trasladado a todos los ámbitos de la vida.

Es en esta época de valores “líquidos” en que se pondera más lo que sentimos y no lo que pensamos o creemos. Donde se desprecia el esfuerzo y el trabajo, y se aprecia el “éxito” y la “autorrealización”. Donde se busca explotar y manipular más la emoción y se explora menos la fe y la razón. Donde se busca acomodarse al deseo de la gente; la “gente”, así de general, sin nombre ni apellido. ¿Cuál es el gran riesgo? Convertir la verdad en un asunto de opiniones lleva inexorablemente a la pérdida de esperanza. Por eso, debemos regresar a nuestras doctrinas fundamentales emanadas de la Palabra de Dios. No siempre, el “interés popular” es coincidente con la verdad de Dios.

Seguir leyendo “EDITORIAL”

Hospitales, No Clubes

Hospitales, no clubes campestres: las iglesias sin los quebrantados son iglesias “quebradas”

Jesús vino a servir y a salvar. La profecía se estaba cumpliendo cuando mostró bondad a los quebrantados, quienes tenían una necesidad.

Ed Stetzer

Es natural que los cristianos quieran estar cerca de otros cristianos. Algo especial sucede en la comunión de los creyentes, pero demasiado de algo bueno puede conducir a iglesias “quebradas”.

Podemos adorar libremente, estudiar profundamente y comunicarnos con claridad. Pasar el rato con personas de ideas afines que (parecen) “tener sus cosas juntas” puede ser algo maravilloso. Pero, ¿qué tan bien estamos involucrando a aquellos que no son tan espiritualmente estables como nosotros (creemos que somos)?

Me ha fascinado el hecho de que a muchos cristianos no parecen gustarles los no cristianos, también conocidos como “los perdidos”, “los no creyentes” o cualquier otro término que quieran usar. Quieren mantenerse alejados de las personas desordenadas, quizás omitiendo lo obvio, que nosotros también somos desordenados.

Seguir leyendo “Hospitales, No Clubes”

Fundamentalismo: algunas Causas Psicosociales

Fundamentalismo: algunas de sus causas psicosociales

En el ámbito cristiano, las interpretaciones literales de la Biblia proporcionan “respuestas seguras” al fundamentalista frente al método histórico crítico; frente al análisis de los registros del lenguaje que permite distinguir el símbolo o el mito de la historia objetiva o ante la aceptación de la distinción entre ciencia y fe.

Jaume Triginé

Introducción
La creciente oleada de intolerancia que nos invade, sea de naturaleza religiosa o laica, ¿puede explicarse tan sólo desde una perspectiva dogmática o ideológica?, el fundamentalismo, de matriz protestante, vinculado a una interpretación literal de la Biblia, ¿sólo se justifica con argumentos doctrinales?

En la medida que vamos conociendo el fenómeno y percibiendo sus formas intransigentes y excluyentes, frente a todo cuanto no coincide con sus presupuestos, identificamos que en su génesis abundan importantes factores causales de naturaleza psicosocial.

Factores sociales
Algunas de las características de la sociedad contemporánea como el neoliberalismo que sitúa a muchas personas en los márgenes del sistema; la competitividad propia de una economía de mercado que provoca una “selección natural” a la hora de hallar un lugar en la estructura jerárquica de la sociedad; el individualismo que nos aísla de los demás… se hallan en la base de la aparición de personas y grupos radicalizados al sentirse excluidos de la dinámica convencional de la sociedad.

Seguir leyendo “Fundamentalismo: algunas Causas Psicosociales”

El Rico y Lázaro

“El rico y Lázaro”, una parábola revisitada

Rubén Bernal

Nuestra forma de leer la Biblia viene condicionada por nuestra cultura y nuestro estilo de vida, lo que impide que nos demos cuenta de muchas cuestiones que tratan del reinado de Dios y la atención a los pobres. Soares Prabhu ha llegado a decir que: “La exégesis occidental, que forma parte de la inmensa producción ideológica de una sociedad opulenta e intensamente consumista basada en principios diametralmente opuestos a los de Jesús, […] Ha intentado sistemáticamente espiritualizar la comprensión evangélica de pobre…”.[1] Para ilustrar esta idea, quisiera rescatar una brevísima reflexión que me publicaron en la web de Los sermones de Gotinga y que trata sobre la parábola del rico y Lázaro.[2]

La parábola del rico y Lázaro no está diseñada para defender la existencia del infierno como un lugar físico. Quienes centran aquí su atención en hacer una apología del infierno, solo desfigurarán el contenido del mensaje. En teología se utiliza un dicho que nos llama precisamente a esta cautela: theologia parabolica non est argumentativa. Aquí simplemente tenemos a Jesús utilizando una retórica y un imaginario bien conocido en el judaísmo tardío que le tocó vivir y, desde ahí, va a configurar una narración que apunta al verdadero corazón de su enseñanza.[3] Como recurso pedagógico, las parábolas de Jesús siempre toman elementos conocidos y propios de su entorno, en este caso el recurso que hace distinción entre “el seno de Abraham” y el “Abismo-Hades”.

¿Entonces qué nos quiere enseñar Jesús con esta parábola? Primero nos presenta el desequilibrio que impera en el mundo, donde hay personas muy ricas y otras que son muy pobres. El evangelio de Lucas hace muchísimo hincapié en el asunto de la pobreza y la riqueza.[4] El reino de Dios, de justicia, paz y gozo (Ro 14,17) no aprueba la injusticia del desequilibrio. El rico de la parábola que vivía con ostentación (v.19) tenía la realidad misma de la pobreza muy cerca, justamente en la puerta de su casa (v.20).

Seguir leyendo “El Rico y Lázaro”

La Ciencia y la Necesidad de Dios

La ciencia y la necesidad de Dios

La creencia de que la ciencia contradice al teísmo o a la fe cristiana no es cierta y responde más bien a ignorancia o a intereses ideológicos.

Antonio Cruz

La mayoría de los científicos que integraron la Revolución científica del siglo XVII, en la que se creó el modelo moderno de la ciencia occidental, fueron personas que creían en un Dios creador. Científicos como Copérnico, Galileo, Kepler, Newton, Torricelli y pensadores como Descartes, Leibniz o Pascal. Todos estaban convencidos de que estudiar la naturaleza era como escudriñar la “otra” revelación de Dios.

Sin embargo, el racionalismo, el naturalismo y el darwinismo que vinieron después motivaron que las personas empezaran a dudar de la realidad de Dios y a creer que la ciencia hacía innecesaria su existencia. Durante mucho tiempo se creyó que la ciencia era enemiga de la fe. Incluso todavía hoy algunas personas piensan que existe un conflicto entre lo que la ciencia descubre y lo que dice la Biblia.

Es verdad que puede haber discrepancias, en cuanto a la interpretación de los hechos científicos, pero no en cuanto a los hechos mismos. Pueden existir diferencias entre cosmovisiones (por ejemplo, entre evolucionismo naturalista o materialista, evolucionismo teísta o creacionismo teísta, tanto de la Tierra joven como de la Vieja). Sin embargo, la creencia de que la ciencia contradice al teísmo o a la fe cristiana no es cierta y responde más bien a ignorancia o a intereses ideológicos, porque lo cierto es que los últimos descubrimientos científicos apoyan la creencia en un Diseñador del universo. Tanto es así, que hasta algunos pensadores ateos famosos se han visto obligados a cambiar su cosmovisión y aceptar la existencia de un Dios creador. Tal como ocurrió, por ejemplo, con el famoso filósofo inglés, Anthony Flew.

Seguir leyendo “La Ciencia y la Necesidad de Dios”

Dejando de Inculparnos

Dejando de inculparnos

Pbro. Abner Alaniz Rangel

¡Tú tienes la culpa!, sin más, le espetó la esposa al pobre marido que llegaba todo acongojado, por haber sido despedido del trabajo. Desahogamos nuestras frustraciones y temores, por doquier encontramos acusación tras acusación. El esposo a la esposa y viceversa; los padres a los hijos y viceversa. Los alumnos al maestro y viceversa; los empleados al jefe o patrón y viceversa. Al gobierno, al médico, al abogado.

En el ámbito eclesial suele suceder lo mismo. El combinar las cualidades que menciona el apóstol Pedro en su primera carta capítulo 3, verso 8, es un contraluz de actitudes que generan acciones que se vuelven hábitos capaces de neutralizar nuestro deseo de inculpar a alguien. “En fin, vivan todos ustedes en armonía, unidos en un mismo sentir, y amándose como hermanos. Sean bondadosos y humildes, no devuelvan mal por mal, ni insulto por insulto, al contrario, devuelvan bendición, pues Dios los ha llamado a recibir bendición”.

Te distraigo de tus múltiples ocupaciones, porque hoy me ha dado por filosofar. Huelga decir, que no estás obligado a leerme; sin embargo, me atrevo a usar este medio, en la lejana esperanza que algo tenga de utilidad. Nuevamente te reitero una gratísima perspectiva de abundantes bendiciones de Dios, para ti y tu respetable familia, esperando que goces de salud y bienestar; y te invito a pensar sobre, lo que es la vida.

Seguir leyendo “Dejando de Inculparnos”

¿Qué Nos Predicarán el Domingo?

¿Qué nos predicarán el domingo?

A. Muro

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”.

1 Ti. 4:1-2

Somos muchos los feligreses y congregantes que, sobre todo, el día domingo estamos expectantes de escuchar el mensaje de Dios para nuestra vida; mensaje fresco, actual, Cristocéntrico y apegado a las Escrituras.

Muchos acudiremos con alegría, otros con cargas y tristezas, algunos con una inmensa necesidad de Dios y su consejo; de alivio, exhortación o tal vez de confrontación a causa de la vida que estamos llevando o simplemente acudiremos por costumbre.

Todos nosotros vamos confiando en que nuestros ministros, pastores o maestros se han preparado en ORACIÓN, ESTUDIO, SANTIDAD y que han apartado de su tiempo, tiempo suficiente para meditar en lo que se va a exponer, que pasaron tiempo con Dios y delante de Dios, no a las carreras o una copia de algún otro consiervo, sino el mensaje preciso que nuestros corazones y mente necesitan.

Seguir leyendo “¿Qué Nos Predicarán el Domingo?”

La Sorprendente Estructura de los Diez Mandamientos

La sorprendente estructura de los Diez mandamientos

Los diez mandamientos curiosamente empiezan y terminan en el mismo lugar: amar a Dios y al prójimo desde el corazón.

Andrés Messmer

Introducción
Muchos ya conocemos los Diez mandamientos de Éxodo 20 y Deuteronomio 5, pero por si acaso, aquí los tienen en forma resumida:

  1. No tener dioses ajenos
  2. No hacer imágenes
  3. No tomar el nombre de Dios en vano
  4. Guardar el sábado
  5. Honrar a tus padres
  6. No matarás
  7. No cometerás adulterio
  8. No hurtarás
  9. No mentirás
  10. No codiciarás

Hasta aquí, todo bien, pero surge la pregunta: ¿por qué están estructurados así, y cuál es su lógica? Aunque los Diez mandamientos juegan un papel central en la catequesis cristiana, muchos no profundizan más que observar que algunos mandamientos hablan de nuestra relación con Dios (normalmente los 1–4), mientras que otros hablan de nuestra relación con los hombres (normalmente los 5–10). En este artículo, me gustaría profundizar en la estructura y lógica de los Diez mandamientos. (Como comentario parentético, permítanme reconocer mi deuda con la comunidad judía al respecto, y sobre todo a los sefardí de la Edad media).

La estructura de los Diez mandamientos
Cuando consideramos la estructura de los Diez mandamientos, el tema más importante es cómo los podemos dividir para que nos ayude a entenderlos mejor. Los cristianos solemos dividirlos en dos grupos, con los primeros tres o cuatro hablando de nuestra relación con Dios, y los últimos seis o siete de nuestra relación con los hombres. Sin embargo, me gustaría sugerir que hay otra manera —quizá mejor— de dividirlos: en dos grupos de cinco mandamientos que hablan de nuestra relación con Dios y nuestras autoridades y los otros cinco de nuestra relación con nuestros iguales.

Seguir leyendo “La Sorprendente Estructura de los Diez Mandamientos”

Carta Pastoral de Adviento

Navidad y Fin de Año 2019

“¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”.

Lc. 2:14

A todo el pueblo metodista, A cada congregación,
Al cuerpo pastoral de la Conferencia Anual de México,

Estimados hermanos y hermanas en Cristo,

Ha llegado el tiempo de iniciar un nuevo año litúrgico. Con la temporada de Adviento volvemos a iniciar un ciclo que nos llevará de la espera a la afirmación de que Cristo es el Señor de todo lo que existe, en el que pasaremos por tiempos de recogimiento en Cuaresma, el duelo de la muerte en Crucifixión, la afirmación de la esperanza en Pascua y la afirmación de nuestra identidad como iglesia en Pentecostés.

El tiempo de Adviento nos coloca en medio de los marcos de referencia de la predicación cristiana: la encarnación de Dios en Jesucristo y la futura irrupción de Dios en nuestra historia. Como creyentes vivimos entre el Adviento y el Gran Adviento: Cristo vino y Cristo vendrá. Los pilares de nuestra fe están ahí: creemos que Dios se hizo carne en un bebé en Belén y que vendrá en toda su gloria para renovarlo todo. “He aquí yo hago todas las cosas nuevas” (Apocalipsis 21.5): ya lo hizo en Belén y lo hará al renovar el cosmos entero.

¡Cuánta radicalidad hay en mantenernos a la espera! El mundo se afana por vivir de manera acelerada, en “hacer”, en ser eficaces y productivos, sacrificando la vida humana y destruyendo a la Creación. La angustia del mundo está en que no puede llegar a su plenitud por sus propias fuerzas. El Adviento nos enseña a esperar, nos educa en el silencio y en la radical confianza en Dios, la cual se hará explícita en Navidad cuando confesemos que nuestra existencia entera está en manos de un Bebé.

Seguir leyendo “Carta Pastoral de Adviento”

Los Valores Éticos y Morales

Los valores éticos y morales

Abner Alaniz Rangel

El Presidente de la República se ha enfrascado en una lucha en contra de la corrupción, que se ha hecho un estilo de vida en nuestro país, como parte de la cuarta transformación. La corrupción ha invadido todos los estratos sociales. Por supuesto, ni la iglesia cualquiera que sea su denominación, se escapa.

Para quienes profesamos una fe y hemos aceptado al hombre que vino a pregonar los valores éticos y morales, que son signo de la armonía entre el hombre y su entorno social. Se habla de una crisis de valores: el desarrollo tecnológico, la globalización de los mercados y de la cultura, la relevancia de la información y del conocimiento de los procesos productivos y sociales, modifican las maneras de entender el mundo y bosquejan nuevas formas de relación entre las personas.

Por eso, en aquí comentaremos ¿Qué es la ética? ¿Qué son los valores? Valores… ¿Para qué? Y cuáles son las características de los valores. Vivimos en una sociedad en donde la impunidad y la corrupción ya forman parte de nuestra cultura. La falta de una cultura ética y moral, y la falta de patriotismo, nos obligan a cambiar nuestro comportamiento. Vivamos con ética. Pero eso tiene que comenzar con cada uno.

Seguir leyendo “Los Valores Éticos y Morales”

La Luz que Vence la Corrupción

La luz que vence a la corrupción

Eduardo Delás

El tesorero corrupto, pero astuto y sagaz: la luz que vence a la corrupción”

Lucas 16:1-15

Cuando leemos esta historia, nos parece casi imposible que Jesús pueda haberla contado. Sobre todo, porque rompe moldes y casi escandaliza utilizando sin ningún tipo de protección aclaratoria un lenguaje provocador y sin anestesia. Sin embargo, nos encontramos ante una de las parábolas más contundentes sobre el reino de Dios y la manera en la que hemos de implicarnos en él. Para comprender la intención de Jesús y el sentido último de esta parábola es preciso que empecemos por el final. Ahí se encuentra la clave que ilumina el significado de este texto:

“Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él. Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación”.

Lucas 16:13–15

La interpretación que demos a esta parábola ha de estar en armonía con estas contundentes palabras de Jesús que, además, van dirigidas a un auditorio concreto que se encuentra ante él: Fariseos avaros (avariciosos, rapaces y mezquinos).

Seguir leyendo “La Luz que Vence la Corrupción”

Una Prosperidad Santa

Una prosperidad santa

Jesús critica a los ricos que dan mucho para alardear de lo que tienen frente a otros; su fin no es el agradecimiento a Dios por su prosperidad, sino establecer una distinción social.

Noa Alarcón Melchor

“Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en el arca de las ofrendas del templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades”.

Marcos 12:41

Al detenerme en este pasaje y mirarlo un poco más detenidamente, me doy cuenta de que muchas de mis presuntas enseñanzas sobre la ofrenda y el diezmo están mal establecidas. Soy consciente del daño que la teología de la prosperidad ha hecho en la iglesia cristiana: no solo en aquellas congregaciones donde los líderes la han establecido y aprovechado para el enriquecimiento personal, sino también en las iglesias que siempre han tomado esta teología como pecaminosa pero, por miedo a acercarse, han acabado abrazando de mala manera una “teología de la miseria” solo por precaución. Lo peor de la teología de la prosperidad es que realmente la Biblia habla mucho de la prosperidad. Lo que debería hacer dudar a los creyentes de estas doctrinas es el curioso hecho de que, aunque estos “santos” predicadores pidan dinero asegurando que Dios se lo devolverá aumentado, los únicos que parecen aumentar sus ingresos son ellos, y no la congregación. Pero, en fin. Eso para otro día. La cuestión es que este breve pasaje, este breve ejemplo de la viuda pobre (leed Marcos 12:41-44 para entenderlo mejor), nos cuenta grandes verdades.

No es “da mucho para recibir mucho”. No creo que la viuda se encontrara con un saco de dinero al regresar a su casa. La enseñanza es “da con sinceridad”. La viuda ofrendó consciente de que aún su poca ofrenda era buena y necesaria, y seguramente no esperaba que nadie la alabase. Sin embargo, Jesús critica a los ricos que dan mucho para alardear de lo que tienen frente a otros; su fin no es el agradecimiento a Dios por su prosperidad, sino establecer una distinción social.

No es dar con culpabilidad. Los que hemos pasado mucho tiempo en la iglesia sabemos bien lo eficaz que es apelar a la culpabilidad para recolectar ofrendas. Sin embargo, todo llamamiento a la culpabilidad sé que está mal desde un punto de vista bíblico. La viuda no dio precisamente porque se sintiera culpable. A mí esto, reconozco, me cuesta entenderlo, aunque sé que es así.

Seguir leyendo “Una Prosperidad Santa”