El Culto del Pacto

Como lo sabemos, Juan Wesley ideó un Culto del Pacto, mismo que lo hizo práctica común en las sociedades unidas de Inglaterra. Los elementos fueron revisados y modificados por el mismo Wesley, hasta que los dejó en su presentación definitiva en 1780. Era celebrado en la noche cuando terminaba el año, o en el primer domingo de enero. La Disciplina de la IMMAR establece en el Art. 334, inciso j, que uno de los deberes de los pastores es celebrar cada año este Culto.

Algunos de nuestros pastores e iglesias tienen un refinado gusto por la liturgia elaborada, y ellos cuentan con rituales completos para dicho Culto. En esta ocasión, nos permitimos difundir un ritual resumido que recoge lo esencial y que, por su concreción, podría servir a nuestras iglesias de menor equipo litúrgico. Puede celebrarse tal como aparece, o intercalando himnos, lecturas bíblicas y otros recursos de adoración
oooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

RITUAL PARA UN PACTO CON DIOS

  • INVITACIÓN (por el Pastor)
  • ACTO DE GRATITUD ANTIFONAL

PASTOR: Demos gracias a Dios por todas sus bondades: Oh, Dios, nuestro Padre, fuente de toda bondad, que has sido benigno para con nosotros a través de todos los días de nuestra vida; te damos gracias por tu bondad que ha llenado nuestros días hasta hoy, y nos ha traído hasta este momento y lugar.

CONGREGACIÓN: Alabamos tu santo nombre, Señor.

PAST: Tú nos has dado vida e inteligencia, y nos has colocado en un mundo que está lleno de tu gloria. Tú nos has alegrado con la dádiva de familiares y amigos, y nos has asistido a través de las manos, mentes y corazones de nuestros semejantes.

CONG: Alabamos tu santo nombre, Señor.

PAST: Tú has puesto en nuestros corazones sed de ti y nos has dado tu paz. Tú nos has redimido y nos has llamado a una alta vocación en Cristo Jesús. Tú nos has dado un lugar en la comunión de tu Espíritu y en el testimonio de tu Iglesia.

CONG: Alabamos tu santo nombre, Señor.

PAST: Tú nos recordaste cuando nosotros nos habíamos olvidado de ti, nos seguiste cuando huimos de ti, nos recibiste con perdón cuando volvimos a ti. Por toda tu paciencia y la abundancia de tu gracia…

TODOS: Alabamos tu santo nombre, Señor.

  • ORACIÓN DE CONFESIÓN DE PECADOS (de rodillas)

PAST: Examinemos ahora nuestra vida delante de Dios, confesando humildemente nuestros pecados, y buscando en lo profundo de nuestro corazón para no engañarnos: Oh, Dios, nuestro Padre, que nos has señalado el camino de la vida en tu amado Hijo, confesamos con vergüenza nuestra lentitud para aprender de él y nuestra indecisión para seguirle. Tú nos hablaste y llamaste, y nosotros no te hemos prestado atención; tu belleza ha brillado ante nuestros ojos, y hemos sido ciegos; nos has extendido tus manos a través de nuestros semejantes, y hemos pasado de largo. Hemos recibido muchos beneficios y no fuimos agradecidos, hemos sido indignos de tu amor que no cambia.

CONG: Ten misericordia de nosotros por esto, y perdónanos, Señor.

PAST: Perdona, te imploramos la pobreza de nuestro culto, la formalidad y egoísmo de nuestras oraciones, nuestra inconstancia e incredulidad, nuestro descuido de la comunión fraternal y de los medios de gracia, nuestro titubeante testimonio de Cristo, nuestros falsos pretextos y nuestra ignorancia voluntaria de tus caminos.

 CONG: Ten misericordia de nosotros por esto, y perdónanos, Señor.

PAST: Perdónanos por las veces en que hemos malgastado nuestro tiempo y empleado mal nuestros dones. Perdónanos por las veces en que hemos buscado excusas para nuestras faltas o hemos eludido nuestras responsabilidades. Perdónanos por no haber estado dispuestos a vencer el mal con el bien, por haber dado la espalda a la cruz.

CONG: Ten misericordia de nosotros por esto, y perdónanos, Señor.

PAST: Perdónanos por lo poco que con amor hemos alcanzado a otros, y por haber dado poca importancia a las faltas y sufrimientos ajenos. Perdónanos por las veces en que hemos preferido aquellas cosas que nos separan de otros y por las ocasiones en que les hicimos difícil vivir a nuestro lado. Perdónanos por haber sido ligeros en nuestros juicios, prontos para condenar y lentos para perdonar.

CONG: Ten misericordia de nosotros por esto, y perdónanos, Señor.

PAST: Si no hemos emprendido nuevas aventuras de fraternidad, si hemos guardado en nuestro corazón resentimiento o mala voluntad, si no hemos buscado la reconciliación, si hemos deseado ansiosamente el castigo de los malos y hemos sido lentos para procurar su redención…

TODOS: Ten misericordia de nosotros por esto, y perdónanos, Señor.

  • ORACIÓN PERSONAL EN SILENCIO
  • PALABRAS DE SEGURIDAD DEL PERDÓN (por el Pastor)
  • RENOVACIÓN DEL PACTO

 PAST: Y ahora, amados hermanos, unámonos voluntariamente a Dios, quien hace su Pacto con nosotros. Tomemos la cruz de Cristo con alegría, de todo corazón, para que él señale nuestro lugar y nuestra tarea, y que sea él solamente nuestra recompensa. En Cristo conocemos los servicios que debemos realizar. Algunos son fáciles, otros son difíciles; algunos traen honores, otros, reproches; algunos se adaptan a nuestra naturaleza e inclinaciones naturales y a nuestros intereses temporales, otros son opuestos a ambos. En algunos podemos agradar a Cristo y a nosotros mismos, en otros no podemos agradar a Cristo sino negándonos a nosotros mismos. Sin embargo, es Cristo quien nos da el poder para cumplirlos.

Hagamos, pues, este Pacto con Dios. Unamos nuestros corazones al Señor y decidamos, confiados en su fortaleza, no volver nunca atrás. Estando de este modo preparados, renovemos ahora nuestra consagración a él, dependiendo sinceramente de su gracia y confiando en sus promesas:

TODOS: Renovamos nuestro compromiso de vivir la vida cristiana y cumplir los votos que hemos asumido como miembros de la Iglesia de Cristo. Confesamos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Prometemos fidelidad a su Reino. Recibimos y profesamos la fe cristiana conforme al testimonio de las Sagradas Escrituras. Seremos leales a su Iglesia, la sostendremos con nuestras oraciones, presencia, dones, contribuciones y servicio.  Nos consagramos como ministros de Jesucristo en el mundo, testificando de su gracia y participando con amor y espíritu de servicio de la vida en la comunidad. Con la ayuda de Dios nos comprometemos a asumir aquellas tareas que nos permitan crecer como seguidores de Jesucristo, y a capacitarnos mejor para el fiel cumplimiento de la vida y la misión de la Iglesia.

  • ORACIÓN DEL PACTO (de rodillas)

PAST: Oh, Señor Dios, Padre santo, que nos has llamado por medio de Cristo para participar de este Pacto de tu gracia, tomamos sobre nosotros, alegremente, tu cruz, y nos comprometemos, por amor a ti, a obedecerte y a buscar tu perfecta voluntad. Ya no nos pertenecemos a nosotros mismos, somos tuyos.

TODOS: Señor, a ti pertenecemos. Empléanos para lo que tú quieras, en el lugar que tú quieras; sea para cumplir alguna tarea o para sobrellevar algún sufrimiento; para ser utilizados o para ser dejados a un lado por ti; sea en abundancia o en necesidad. Libremente y de todo corazón, nos sometemos a tu voluntad.

Y ahora, al glorioso y bendito Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, pertenecemos en amor y lealtad. Así sea. Y el Pacto que hacemos sobre la tierra, sea ratificado en los cielos. Amén y amén.

  • DEDICACIÓN A COMPROMISOS ESPECÍFICOS

PAST: Les invitamos a hacer voto de obediencia y fidelidad a Jesucristo.

CONG: Seremos obedientes a Jesucristo y fieles a su Reino, como nos ha sido revelado en su Palabra.

PAST: Pero para ser discípulos obedientes y fieles, mantengan la comunión con el Señor Jesucristo y participen de la obra de su Reino. Estén atentos constantemente a su palabra que hallamos en la Biblia, por cuanto es el testimonio de la revelación de Cristo, y confíen en que su propio Espíritu les guiará a su verdad.

CONG: Con la ayuda de Dios, procuraremos hacerlo así, esforzándonos en emplear los medios que nos ayuden a lograrlo.

PAST: Les invitamos a hacer voto de consagración a la vida cristiana.

CONG: Viviremos de acuerdo a la voluntad de Cristo mientras somos miembros fieles de su Iglesia.

PAST: Pero para crecer hacia la estatura de la madurez como miembros de la Iglesia de Cristo, y vivir según la perfecta voluntad de aquel quien es la Cabeza, participen de las disciplinas de la oración, de la adoración regular en el Culto, de la Cena del Señor, del estudio personal y comunitario de la naturaleza y significado de la fe cristiana y de su expresión a través de las buenas obras.

CONG: Con la ayuda de Dios, nos comprometemos a observar estas disciplinas, para crecer como seguidores de Jesucristo y miembros de su Iglesia.

 PAST: Les invitamos a hacer voto de lealtad a la iglesia.

CONG: Seremos leales a la Iglesia de Jesucristo, su Esposa amada, y la sostendremos con nuestras oraciones, nuestra presencia, nuestros dones, nuestras contribuciones y nuestro trabajo.

PAST: Pero para ser leales a la Iglesia, participen con fidelidad de la vida de la congregación, mostrando responsabilidad hacia los demás miembros del cuerpo de Cristo, compartiendo las cargas y las alegrías, hablando la verdad en amor y enfrentando los conflictos con espíritu de reconciliación. Sean miembros fieles en la administración de los dones y los bienes confiados por el Señor.

TODOS: Con la ayuda de Dios, asumiremos nuestras responsabilidades como miembros del cuerpo de Cristo.

 

 

ANEXO DEL RITUAL

(Para el Pastor) 

INVITACIÓN

Amados hermanos, la vida cristiana a la que somos llamados, es la vida de Cristo; liberada por él del pecado, y por él mismo consagrada a Dios. Hemos entrado a esta vida al ser admitidos en el Nuevo Pacto, del cual nuestro Señor Jesucristo es el mediador, y que él selló con su propia sangre a fin de que permanezca para siempre.

Por una parte, el Pacto es la seguridad que se nos ofrece de que Dios ha de cumplir en nosotros y por medio de nosotros todo lo que se nos ha prometido en Cristo Jesús, quien crea nuestra fe y la perfecciona. Estamos seguros de que su promesa nos pertenece pues hemos experimentado su bondad y hemos probado su gracia en nuestra vida, día tras día. Y por otra parte, en el Pacto nosotros prometemos no vivir para nosotros mismos, sino para aquel que nos amó, se dio en sacrificio por nosotros, y nos llama a servirlo, para que se cumpla por medio de nosotros el propósito de su venida.

Renovamos frecuentemente este Pacto con nuestro Señor de una manera implícita, especialmente cuando nos reunimos en torno a su Mesa, pero en este día nos consagramos expresamente, conscientemente, del modo como nuestros padres en la fe lo han hecho por generaciones, para renovar solemnemente y con alegría el mismo Pacto que los unió a ellos, y que hoy nos une a nosotros con el mismo Dios.

Recordando, pues, las misericordias de Dios, y con la esperanza de su promesa, examinémonos a la luz de su Santo Espíritu, de modo que podamos descubrir en qué hemos fallado, y qué nos falta en cuanto a la fe y en cuanto a las obras. Y considerando todo lo que este Pacto significa, hagamos la ofrenda completa de nosotros mismos nuevamente a Dios.

 

PALABRAS DE SEGURIDAD DEL PERDÓN DE DIOS

El Señor Dios Todopoderoso, nuestro amado Padre celestial, ha tenido misericordia de nosotros, y por causa de los sufrimientos, muerte y resurrección de su bendito Hijo Jesucristo, nuestro Señor, nos perdona hoy todos nuestros pecados. En vista de la confesión que han hecho, y de que verdaderamente se han arrepentido y han creído en él, yo, como ministro de la Iglesia de Jesucristo, y por mandato de él, les anuncio la gracia de Dios y su perdón en forma completa de todos sus pecados, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

“Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.”

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.”

“En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.”

(1ª Juan 1:7,9; 2:1,2; 4:9,10)