Era el año 1964 la naciente congregación había inaugurado su capilla y con gran expectación se planeaba la celebración de la Navidad. Durante los meses que la iglesia había tenido sus cultos en los hogares un grupo de jóvenes y hermanos participaban con cantos especiales como solistas, cuartetos y pequeños ensambles para que el mensaje de Dios fuera proclamado por medio de la música. El pastor Ricardo Zepeda viendo esta disposición para el ministerio coral invitó al hermano Samuel Gómez Arenas para que formara un pequeño coro y prepararan unos cantos navideños a fin de tener un concierto, junto con otros dos coros invitados, para celebrar el nacimiento de Jesús, nuestro Salvador.
Fue así que el 25 de diciembre de 1964 el ahora coro Monte Sinaí cantó por primera vez. A partir de ese día el coro ha cantado durante los cultos dominicales domingo a domingo.
De acuerdo a la disciplina metodista el cambio de pastor trajo entre nosotros a la hermana Rose D. de Ríos, esposa del nuevo pastor que con gran disposición tomó la dirección del coro. Esta itinerancia nos llevó a buscar otro director pero Dios siempre provee y tuvimos entre nosotros a las hermanas Shirley Nicols de Tejeda, Sara Cabello y Julia Pérez que por breves períodos nos apoyaron.
Después de nuestras hermanas tuvimos como directores a los hermanos Federico Waller González, Evangelina Lango de Borja, Obed Valencia, Joel Madrigal, Edith Zepeda Cabrera, Nicolás Che, Enoc Martiradoni, Abel Tabera, Martha Pineda y en la actualidad Edith Ruiz Zepeda y como director invitado Victor Luna Guarneros.
Damos gracias a Dios por la vida de todos estos hermanos que han puesto al servicio de Dios sus dones y talentos lo que ha dado como fruto el que el Coro Monte Sinaí haya permanecido fiel durante 50 años.
Muchos años se nos reconoció como el Coro de la Iglesia Monte Sinaí lo que nos llevó a adoptar el nombre de Coro Monte Sinaí. Lugar donde Dios habló a Moises y sin duda que por medio de éste coro Dios sigue hablando.
Nuestro ministerio no ha estado encerrao en el templo puesto que Dios siempre nos ha llevado a compartir el mensaje de salvación por medio del canto y es así como hemos cantado repetidas veces en el Consejo Tutelar para Menores, en reclusorios, en asilos, en el Metro, en plazas, en jardines y en otros templos tanto de la Iglesia Metodista de México como de otras denominaciones, en la capital como en el interior de la República Mexicana.
Hemos tenido el privilegio de cantar en espacios culturales de gran trascendencia en nuestro país: el Conservatorio Nacional, el Auditorio Nacional, la Sala Netzahualcoyotl del Centro Cultural Universitario, el Convento de Tepotzotlán, la Hacienda de Santa Mónica, la Casa de la Bola, el antiguo Palacio del Exarzobispado, en teatros tanto en la capital como en el interior de la República Mexicana y recientemente en el Palacio Nacional. En todos estos lugares se ha proclamado a Dios como principal móvil del coro y le hemos alabado poniendo en alto el que la Iglesia Metodista es respetuosa de su Nación y que pugna por elevar la cultura del pueblo mexicano basados en la transformación que hace el amor deDios en el corazón del hombre.
Los miembros del coro estamos comprometidos con el servicio a Dios y no solo por medio del canto sino en múltiples ministerios que día a día realizamos tanto dentro como fuera de la congregación pero nos une un fuerte lazo y es el deseo de alabar a Dios no solamenteaquí en la tierra sino en la eternidad y por eso es que con verdadera convicción decimos:
Mi corazón está dispuesto, oh Dios; cantaré y entonaré salmos; ésta es mi gloria.
Salmo 108:1
Edith Zepeda Cabrera
Diciembre de 2014
